Hermione permaneció sin poder dormir, aquella conversación que tuvo lugar horas antes en el pasillo de la enfermería no podía sacarla de su cabeza. Draco parecía muy molesto con Madam Pomfrey por no decirle que estaba pasando con ella, ni ella sabía bien lo que había pasado. Solo sabía que tenía que permanecer en este horrible lugar por fuerza mayor y que en algún momento tendría que decirle a Draco cuanto tiempo quedaba, no podía dejarlo en las sombras para siempre. Hermione pensaba mucho en todo esto y en cómo enfrentaría un nuevo día, lo cual la aterraba, finalmente el sueño la venció y se quedó profundamente dormida.
Para cuando Hermione abrió los ojos nuevamente ya era de día, el cuarto de enfermería estaba iluminado por el radiante sol que se filtraba a través de las ventanas. Hermione se volteó para estar más cómoda y se encontró de frente con una serpiente de felpa, al verla se le formó una sonrisa en su rostro, esto solo podía provenir de una persona y Hermione sabía bien quien era. Junto al peluche había un pequeño trozo de pergamino, Hermione se sentó para leer la nota.
'Espero te recuperes pronto. Con amor, tu admirador secreto´
Esta vez la sonrisa de Hermione se intensificó mientras leía con incredulidad la nota, esa letra perfecta y bien cuidada solo pertenecía a una persona, un chico rubio y de mirada petulante.
Esto era sin duda lo más dulce y tierno que habían hecho por ella, tomó la pequeña serpiente de felpa y la miró con cariño. Ese chico sabía cómo animarla en los momentos más difíciles.
Hermione no se dio cuenta que mientras contemplaba la pequeña serpiente, Madam Pomfrey había entrado a la enfermería, quien al ver a Hermione tan animada, sonrió con cariño antes de darse a conocer.
"Hermione veo que amaneció de mejor humor, espero que haya tenido una buena noche de sueño y haya descansado"
Hermione al escuchar a Pomfrey levantó la vista hacia ella quien la observaba con una sonrisa.
"Creo que ya he descansado lo suficiente, ¿Cuándo podré irme a mi cuarto?" preguntó Hermione con entusiasmo.
"Hermione aún es muy pronto, primero hay que ver como evolucionas, tu magia aún es débil" Madam Pomfrey al decir esto vio como el ánimo de Hermione decayó.
"Pero…"
"Sé que piensas que te sientes mejor, pero todo a su debido tiempo" le dijo Pomfrey sin querer acabar con sus esperanzas.
Hermione sabiendo que esta era una batalla en la cual no ganaría, optó por cambiar de tema.
"Cuando desperté me encontré con esta linda serpiente, ¿Sabe quién es mi admirador secreto?" preguntó Hermione dándole una mirada curiosa a Pomfrey y volviendo a su estado alegre.
"Creo que entre nosotras sabemos muy bien de quién se trata" dijo Pomfrey dándole una mirada de complicidad a Hermione, quien solo sonrió sin afirmar nada. "No sé cómo hace ese chico para infiltrarse en la enfermería tan temprano sin ser visto"
"Creo que es muy astuto" agregó Hermione sonriendo.
"Al menos provoco algo bueno, me alegra verla más animada esta mañana. Ahora tendrá que tener mucho coraje para enfrentar todo lo que viene, necesitará de toda su fuerza para luchar y seguir adelante"
Hermione asintió sin saber qué decir, ya sabía que estos meses estarían llenos de dificultades y desafíos que enfrentar, pero no quería pensar en eso.
El día transcurrió lentamente para Hermione, no había nada que hacer. Los chicos a esta hora debían estar en clases, siguiendo con sus vidas mientras la de ella estaba estancada en este cuarto horrible, definitivamente odiaba la enfermería más que cual otra cosa.
Esto parecía estresar en gran manera a Hermione, la soledad de la enfermería la hacía cuestionarse todo. Mientras más tiempo a solas tenía, más pensamientos negativos venían a ella.
Lo peor de todo era pensar que ya había perdido valiosos días de vida que ya no regresarían, su vida se iba sin poder hacer nada al respecto.
Al parecer Hermione se había quedado dormida, porque cuando despertó vio con horror que el sol ya casi se escondía por completo, ¿Por qué se sentía tan cansada? No dejaba de dormir, sin querer se había ido otro día y ni siquiera se había dado cuenta como sucedió…
Esto no podía continuar así, mientras más tiempo pasaba en la enfermería, menos tiempo quedaba para hacer otras cosas. Al pensar en eso Hermione sintió una punzada en su pecho, por lo que se sentó en la cama abruptamente, sentía que le faltaba el aire, sus pulmones no parecían hacer su trabajo. Necesitaba salir de aquí, odiaba estas cuatro paredes, no hacían más que recordarle lo frágil que era y estaba harta de eso, quería olvidar por un momento que su vida pendía de un hilo, había todo un mundo afuera por descubrir y ella se estaba perdiendo de eso.
Con toda la determinación que pudo reunir, Hermione se levantó de la incómoda cama de hospital, dispuesta a irse, no toleraba pasar un día más confinada a este horrible lugar. Su cuerpo aún se sentía débil cuando intentó caminar, sus piernas no respondían del todo bien, pero eso no importaba en este momento, necesitaba libertad y la conseguiría.
Ya casi llegaba a la puerta cuando se encontró de frente con Madam Pomfrey que entraba a la enfermería.
"¿A dónde cree que va señorita Granger?" preguntó Pomfrey con desaprobación.
Hermione quien se sintió atrapada, no se le ocurrió una respuesta lo suficientemente buena, por lo que prefirió quedarse en silencio, aunque sin apartar su mirada desafiante de los ojos descontentos de Pomfrey.
"No tiene una buena explicación, ¿cierto?" pregunto una vez más Pomfrey, aunque esta vez mucho más tolerante.
"¡Necesito salir de aquí por aire fresco!" le explicó Hermione sin apartar la mirada de ella.
"Está a mitad de la noche señorita Granger, además usted sigue en un estado de salud delicado"
Hermione quería resoplar ante las palabras de Pomfrey, como si ella no lo supiera, cada rincón de esta habitación le recordaba cuan enferma estaba.
"Necesito salir de este lugar, me asfixia, ¡Odio este lugar! ¡Lo odio!" dijo Hermione perdiendo la paciencia.
"Lo siento, pero debes permanecer en cama hasta nuevo aviso, sin objeciones"
"¡Saldré de este lugar, quiera o no!" esta vez Hermione había perdido completamente la paciencia, ya no quería permanecer un día más bajo custodia.
En cambio, Pomfrey entendiendo bien la actitud de Hermione mantuvo la calma.
"Creo que no estás entendiendo Hermione, está aquí por un motivo muy serio y no quieres entender" explicó con mucha calma Pomfrey, pero Hermione quien seguía alterada solo negaba con la cabeza, por lo que Pomfrey continuó. "Tu magia sufrió un daño severo y si no descansas lo suficiente te puede matar, tu cuerpo no tiene la suficiente energía como para mantenerte en pie. Necesitas darle un descanso apropiado a tu magia, por eso entraste en coma, tu cuerpo te está advirtiendo para que tomes las cosas con calma, pudiste haber sufrido un daño irreparable en todo tu organismo con tu última recaída"
"¡Que no entiende mientras estoy aquí escuchándola mi tiempo se acorta! He perdido casi toda una semana que jamás volverá, esta maldita enfermedad consume todo de mí, la odio" dijo Hermione volviendo a su cama y sentándose en ella, al no poder contener sus lágrimas puso ambas manos en su cara tratando de amortiguar sus sollozos.
Pomfrey se acercó a Hermione sentándose junto a ella y puso una mano en su rodilla y la palmeó con afecto tratando de tranquilizarla.
"Mi niña aún hay mucho por lo que vivir, no adelantemos el tiempo"
"No entiende que este lugar lo único que hace es deprimirme más, de todos modos, moriré. ¿Qué caso tiene seguir aquí?" preguntó Hermione levantando la mirada y encontrándose con los ojos comprensivos de Madam Pomfrey.
"Ese es el problema Hermione, si cruzas esa puerta puede que no vuelvas. Necesitas descansar hasta que tu núcleo mágico se reestablezca, si sigues así a este paso acelerarás más las cosas y no queremos que eso pase"
"No quiero morir en este lugar, sé que el tiempo se acaba y por más que me esfuerce o haga lo correcto eso no evitará que yo muera. Si es un año, cinco meses o un día no quiero pasarlos aquí"
"Entiendo que te sientas prisionera aquí, pero no puedes darte por vencida sin haber luchado antes, por lo mismo lo mejor será que seas paciente, mientras más descanses más pronto saldrás de este horrible lugar" le dijo Pomfrey con una sonrisa. "Además aún está ese chico Malfoy, se nota que se preocupa mucho por ti. Ya no sé en qué idioma decirle que la deje descansar"
Al escuchar esto de Pomfrey, Hermione no pudo evitar la sonrisa que se formó en sus labios. Sabía que él estaba comprometido, pero sabía que sus pensamientos y corazón estaban con ella.
"¿No tengo opción?" preguntó Hermione con resignación y levantando la vista para encontrarse con la mirada triste de Pomfrey.
"Por ahora no la tienes, pero verás que pronto la tendrás"
Hermione con todo su pesar se recostó en su cama, Madam Pomfrey le había ofrecido amablemente una poción para dormir sin sueños, la cual rechazó obstinadamente. Odiaba depender de pociones para sentirse bien, prefería vivir de la realidad, su realidad, por muy dura que parezca. Por lo que Hermione se puso a contar los azulejos de la muralla hasta que por fin pudo quedarse dormida.
Al día siguiente Hermione siguió al pie de la letra las instrucciones de Madam Pomfrey, quería retribuirle en algo el buen cuidado que siempre había tenido con ella. Su dedicación y buena disposición era algo de lo que Hermione siempre había estado agradecida.
Aunque por la tarde Hermione había olvidado por completo su promesa de comportarse, después de todo no había nada más aburrido que un cuarto de hospital, este lugar parecía sacar lo peor de ella.
Hermione estaba aburrida de estar atrapada en la enfermería, realmente lo odiaba. ¿Por qué tenía que quedarse aquí mientras todos tenían la libertad de hacer lo que quisieran? Era una mariposa atrapada en su propio mundo, sin poder extender sus alas y volar libremente.
Hermione se sentó sobre la cama y tomó su varita mágica que estaba sobre la mesa, no sabía si era la mejor idea, pero al menos quería intentarlo. Después de todo el aburrimiento te hacía hacer cosas estúpidas.
"Expecto Patronum" gritó Hermione apuntando su varita, pero solo consiguió sacar algunas chispas plateadas que se esfumaron casi tan rápido a como habían llegado.
Esto pareció frustrar a Hermione en gran manera, pero no se daría por vencida tan rápido.
Esta vez trato de despejar su mente dando grandes respiraciones, antes de volverlo a intentar. Esta vez pensó en un recuerdo mucho mejor, pensó en la otra noche, en aquel sueño del cual no hubiese querido despertar si no fuera por… Draco. Draco siempre la hacía volver sin importar lo que pasara, él siempre estaba ahí para salvarla.
Hermione esta vez se puso de pie junto a su cama, la determinación estaba escrita en cada una de sus facciones.
"¡EXPECTO PATRONUM!" esta vez su voz fue mucho más potente que la anterior y sus pensamientos se hicieron más fuertes mientras sostenía su varita con fuerza y apuntaba con ella el hechizo. Solo fue cosa de segundos para que apareciera una pequeña nutria que corría a toda velocidad por la sala de enfermería, para gran emoción de Hermione.
Justo en ese momento la puerta de la enfermería se abrió de golpe, revelando a Harry y Ron quienes entraron a la habitación y miraron a Hermione entre la confusión y el asombro. Snape entró tras ellos completamente perplejo al ver el Patronus de Hermione que no tardó en desaparecer. En cuanto la puerta se abrió la Nutria plateada solo duró unos segundos ante la vista de los nuevos visitantes ya que se extinguió como las fuerzas de Hermione, quien de pronto se sintió muy agotada y tuvo que sentarse en su cama y recuperar el aliento.
La habitación quedó en completo silencio por largos segundos, nadie dijo nada. Hasta que el profesor Snape rompió el hielo y parecía bastante molesto.
"¿Granger qué cree que está haciendo?" cuestionó Snape.
"Nada profesor" respondió inocentemente Hermione mientras bajaba la mirada.
"¿Por qué me toma Granger? ¡Debería estar descansando y no abusar de su magia como habíamos hablado antes, será mejor que cumpla y se abstenga de desobedecer si es que alguna vez quiere salir de aquí!" reprendió con enojo Snape, luego se acercó a Hermione y le pasó una poción, ante el asombro de sus amigos, quienes miraban esta interacción en completa incredulidad. "Será mejor que se tome esto sin objeciones" terminó Snape sin dar lugar a discusión.
Hermione destapó el frasco y se lo bebió sin siquiera atreverse a objetar, pero haciendo una mueca en el intento, el sabor era realmente espantoso. Al menos su cuerpo pareció recuperar las fuerzas casi al instante.
"Será mejor que todos ustedes se comporten o no habrá más visitas" dijo Snape dirigiéndose a la puerta.
Snape le dio una última mirada de advertencia a Hermione y a los chicos antes de salir por la puerta, pero no sin antes murmurar: "¡Estúpidos Gryffindor, nunca aprenden!" provocando la risa de los chicos.
Pero en cuanto se cerró la puerta tras Snape, todo el cuarto quedó en silencio, ambos chicos se quedaron de pie observando a Hermione sin saber cómo actuar frente a ella después de todo lo ocurrido.
Hermione se encontró con la mirada angustiada de sus amigos y vio cuanto se preocupaban por ella y una punzada de culpa se alojó en su pecho. Sabía que ella misma había causado todo esto al ocultarles tantas cosas, eso la hacía sentir miserable ya que pensó que estaba haciendo lo correcto.
"Hola" dijo Hermione para romper el hielo.
"Hola" respondieron al mismo tiempo los chicos, aunque parecían muy incómodos.
Dando un fuerte suspiro, Hermione se puso de pie. "Sé que tienen muchas preguntas, por ahora solo puedo decir que lo siento, lo siento muchísimo" dijo Hermione mirando a ambos, mientras suaves lágrimas caían por sus mejillas. "Jamás quise que esto acabara así…"
Los chicos no necesitaron escuchar más, se acercaron a Hermione y la abrazaron. Hermione los recibió con los brazos abiertos, esto era justo lo que necesitaba en este momento.
"Hermione lo importante es que estés bien, lo demás no importa" dijo Harry en su oído sin querer soltarse de ella, habían sido días muy duros, por un momento pensó que la perdía.
"Chicos lo siento por hacerles esto, ustedes no tenían que…"
"No lo digas Hermione, siempre estaremos aquí para ti, deja de sentirlo, como dijo Harry aquí lo único que importa es que te recuperes por completo" dijo Ron encontrándose con la mirada triste de Hermione.
"No saben cuánto los quiero a ambos, los quiero con todo mi corazón" les dijo Hermione entre sollozos.
Estuvieron así por largos momentos, en un abrazo reconfortante que parecía llevarse todo lo malo, todos aquellos episodios que los habían alejado, ahora se tenían el uno al otro y eso era lo único que importaba.
Los chicos ahora estaban recostados en la pequeña cama de hospital, apenas había espacio para los tres, pero eso no importó. Los tres permanecieron así por largo tiempo, sin decir nada, solo con su compañía bastaba.
"Es tan bueno tenerte de vuelta Hermione, ¡No nos vuelvas asustar así!" dijo Harry rompiendo el silencio y dándole una mirada a su amiga que se encontraba a su lado.
"Trataré de no hacerlo" respondió Hermione con sinceridad, Harry le sonrió en respuesta.
"¿Y desde cuándo Snape es tu niñera?" preguntó Ron sentándose a los pies de la cama donde se encontraba y mirando a ambos con una enorme sonrisa, dispersando un poco la atmósfera triste que había en la habitación.
"Es realmente espeluznante verlo actuar así" agregó Harry, divertido por la situación.
"No seas malo Harry, debo admitir que desde que desperté ha sido bastante decente conmigo, incluso diría que se ha preocupado bastante"
"Eso sí que es raro, aunque se parece a mamá cuando se enoja, todo gruñón regañándote de esa manera. Jamás pensé que Snape tuviera un lado paternal en desarrollo"
Todos los chicos se echaron a reír a carcajadas ante las tonterías que decía de Ron, pero pronto el ambiente feliz y cálido se volvió en un incómodo silencio.
Los chicos se daban miradas desconcertantes entre ellos, Hermione podía leer sus rostros a la perfección y sabía que si no daba el primer paso, no presionarían, pero también sabía que se los debía. Solo que ahora no era el momento indicado para eso.
"¿No sabía que podías invocar un Patronus?" preguntó Ron con curiosidad, sin querer tocar el otro tema que todos pensaban, pero ninguno se atrevía a decir.
"Bueno, Harry me estuvo enseñando hace algún tiempo"
"Si y por lo visto lo has perfeccionado, después de todo sigues siendo la mejor bruja de Hogwarts"
"Harry no digas eso…"
"Es la verdad Hermione, me alegro mucho que hayas despertado. Ayer vinimos a verte, pero Madam Pomfrey nos corrió, dijo que estabas dormida"
"No sé en qué momento sucedió eso, parece suceder mucho últimamente"
"Tienes que descansar Hermione para que salgas pronto de aquí, no sabes el gran susto que nos diste" dijo Ron sin poderse contener.
"Lo siento chicos por haberlos preocupados. Y me dirán ¿de qué me perdí esta semana?" preguntó Hermione queriendo cambiar de tema.
Los chicos comenzaron a contarle lo que había sucedido en los últimos días, como iban las clases, sus visitas constantes a la enfermería cuando aún no despertaba y sobre todo de Quidditch. Hermione los escuchó atentamente mientras la ponían al día con todo, ella sabía que omitían ciertas cosas por su bien, pero al menos así todavía no tenía que responder sus preguntas, ya llegaría el día en que eso pasara.
Su junta terminó cuando el malhumorado profesor de Pociones Severus Snape entró con mala cara y prácticamente los corrió de la enfermería diciendo que ya había acabado el horario de visitas. Luego comprobó el estado de salud de Hermione, al no ver mayores cambios le ordenó que descansara para gran consternación de Hermione, ya había dormido mucho en los últimos días. Pero al ver la cara desagradable que le dio el maestro de Pociones accedió casi al instante. Definitivamente odiaba este lugar, aunque ya no tanto a Snape.
Hermione pensó que nuevamente sería una noche temprana para ella. De hecho, lo habría sido si no fuera por cierto chico rubio que apareció en la enfermería justo cuando iba a cenar.
Draco entró en la enfermería, pero antes de cerrar la puerta dio un último vistazo hacia el corredor verificando que nadie lo estuviera siguiendo, una vez comprobado esto cerró la puerta tras él dando un fuerte suspiro. Draco lucía muy agitado, como si hubiese corrido todo el camino a la enfermería o más bien como si hubiese arrancado de un oso gigante ya que su pelo estaba todo alborotado al igual que su ropa, en comparación con su siempre perfecta apariencia.
"¿Por qué parece que te acabas de cruzar con un trol?" preguntó Hermione mirando divertida a Draco, quien todavía trataba de recuperar el aliento.
"Porque realmente tuve que escapar de un par de ellos" dijo Draco restándole importancia, mientras Hermione solo negaba con la cabeza con diversión. "Bueno a lo que vine, te traje algo delicioso que comer. Sé que la comida de hospital sabe horrible, así que me tomé las molestias de tomar algo de la cocina"
"¿Desde cuándo tienes acceso a la cocina?" preguntó Hermione levantando una ceja y dándole una mirada interrogante.
"Ese es mi pequeño secreto, pero si prefieres comer esa horrible comida que está en tu plato, adelante" le dijo Draco haciendo una mueca ante el aspecto desagradable que tenía la cena de Hermione.
"Tú y tus secretos. Algún día me tienes que enseñar todos los pasadizos secretos que hay en Hogwarts, incluyendo la cocina" le dijo Hermione mientras se cruzaba de brazos y le daba una mirada expectante.
"¿Quieres romper las reglas conmigo?" preguntó Draco levantando una ceja.
"Creo que al empezar a hablarte rompí todos los estándares de este colegio" Hermione le dijo con una sonrisa. "Pero Draco deberías estar cenando con tu casa, aquí es muy aburrido" agregó Hermione con un fuerte suspiro.
"No lo haré, mi lugar es donde tú estés y si aquí estás, entonces te acompañaré"
Draco abrió su bolso sin ver la mirada conmocionada que le dio Hermione al oír sus palabras, y sacó la comida que había traído de la cocina, eran pastelillos de diferentes sabores y una botella de jugo de calabaza.
"¿Me dirás de quién venias huyendo?" Le preguntó Hermione con curiosidad.
"Te lo dije Hermione, para llegar hasta aquí primero tuve que sacarme un par de trol estúpidos llamados Crabbe y Goyle. Pueden ser unos idiotas, pero son muy persistentes cuando quieren"
"Eso explica mucho" dijo Hermione con un suspiro, luego miró el rostro de Draco y vio su mejilla lastimada. "Puedo preguntar, ¿Qué le pasó a tu cara?"
Draco se tocó la mejilla e hizo una mueca de desagrado, pero al ver la mirada preocupada de Hermione, decidió ser sincero muy a su pesar. "Esto se lo debo a la comadreja Weasley"
"¿Ron te hizo esto? ¿Pero por qué?" preguntó Hermione preocupada.
"No quiero arruinar este momento Hermione, solo diré que cuando llegaste aquí no se lo tomaron muy bien"
"Pero tú no fuiste el responsable"
"De cierta forma lo fui Hermione, yo te dejé ir en ese estado cuando regresamos de Hogsmeade, me merezco lo que pasó"
"Draco no fue tu culpa, fui yo la que no quise ver cuánto me has protegido siempre. Yo solo me sentí muy molesta y frustrada por todo, me he dejado llevar mucho por mis emociones últimamente. Me siento tan cansada todo el tiempo, esta enfermedad se está llevando lo mejor de mí, me consume por completo… simplemente no sé cómo manejarlo"
Hermione levantó su mirada empañada por las lágrimas y se encontró con la mirada triste de Draco, quien parecía estar luchando con sus propias emociones.
"Lo superaremos juntos" le dijo Draco tomando sus manos entre las suyas.
"Draco te casarás con Astoria, tienes un compromiso con ella y por favor no me pidas que haga de cuentas como que nada de eso sucedió…"
"Ese compromiso no tiene validez para mí, solo lo hice por…"
"Protegerme, lo sé. Pensé que los matrimonios arreglados solo existían en épocas antiguas"
"En el mundo de los magos es más común de lo que piensas, sobre todo las antiguas familias de sangre pura, lo hacen para no perder el estatus de sangre"
"Eso quiere decir que ni en esta vida ni en la otra tendría alguna oportunidad, jamás encajaría en tu mundo"
"Tu mundo y el mío son uno solo, cuando estoy contigo no importa nada más" le dijo Draco acercándose a ella y besándola.
"Te amo" le susurró Draco cuando se apartó de Hermione.
"Yo te amo más" le respondió Hermione con una sonrisa triste.
"Creo que deberías comer algo antes de que Madam Pomfrey me atrape aquí y me corra y te tengas que comer esa papilla horrible que tienes ahí"
Hermione asintió con la cabeza antes de tomar un pastelito de chocolate y echárselo a la boca. "Esto está muy delicioso" dijo sonriendo al sentir el dulce sabor a chocolate.
"Sabía que te gustaría" dijo Draco con una sonrisa de autosuficiencia, luego su mirada se tornó triste. "Quería disculparme por romper mi promesa y no estar aquí cuando despertaste, lo siento"
"Descuida, Snape me dijo que fuiste a clases"
"Corrección, me obligo a ir a clases con su mirada Snape" dijo Draco dándole la mirada que se suponía debía ser aterradora que solía dar Snape cuando se molestaba, pero Hermione estalló a carcajadas y Draco la miró con mala cara.
"No te burles, mi padrino suele ser muy aterrador, aunque últimamente sus miradas me las da más a mí que a los de Gryffindor"
"Y tú sigues saltándote sus reglas"
"Tú lo vales, Hermione quiero devolverte esto" dijo Draco sacando algo de su bolsillo y entregándoselo a Hermione en su mano.
Hermione al abrir su mano, vio el anillo con la serpiente de esmeralda, Hermione levantó la vista hacia Draco conmocionada.
"Quiero que lo conserves Hermione, por favor"
"Pero Draco…"
"Confía en mi"
Hermione asintió sin cuestionarlo y el anillo volvió a su dedo anular, de donde nunca debió haber salido.
"Por cierto, sabía que tenías un lado Slytherin y esto es la prueba" dijo Draco alcanzando la serpiente de felpa que Hermione tenía en la mesita de noche.
"Ese fue un obsequio" dijo Hermione quitándosela de las manos y abrazándola con cariño.
"¿De quién sí se puede saber?" cuestionó Draco con cierto reproche.
"De mi admirador secreto" contestó Hermione sonriendo.
"Con que un admirador secreto, veremos si él puede superar esto" Dijo Draco acercándose a Hermione y besándola dulcemente en los labios.
En ese preciso momento se abrió la puerta de la enfermería y entró Madam Pomfrey quien al verlos se aclaró la garganta, colocando ambas manos en su cintura en señal de molestia, mientras los chicos se apartaron rápidamente para mirarla muy avergonzados.
"Señor Draco no debería estar aquí, el horario de visitas terminó hace horas"
"Lo siento Madam Pomfrey, ya me iba" dijo Draco poniéndose de pie a toda prisa y pareciendo muy incómodo por la situación, mientras Hermione trataba de no reírse de su forma de actuar.
Draco se dirigió a la puerta para irse, pero sin un segundo pensamiento se devolvió hasta Hermione y besó sus labios una vez más, ante la mirada estupefacta de Pomfrey y una muy sorprendida Hermione.
"Buenas noches Madam Pomfrey" dijo Draco mientras salía por la puerta con una gran sonrisa de triunfo.
Una vez a solas, Pomfrey le dio una mirada desaprobatoria a Hermione. "Debería estar descansando señorita Granger, necesita recuperar sus defensas"
"Créame que mis defensas están más que recuperadas" respondió Hermione sonriendo.
"Adolescente y hormonas, una muy mala combinación" murmuró Pomfrey mientras se iba a su despacho, dejando a una Hermione muy sonriente.
Hermione esa noche se quedó dormida casi al instante, durmió con una sonrisa en su rostro. Draco era todo lo que necesitaba para recuperarse. Sin duda Draco era su mejor medicina.
