Muchas gracias a quienes siguen esta historia!

Aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste.


Había pasado una semana completa desde que Hermione se había despertado en la enfermería y desde entonces estaba confinada a este aburrido cuarto de hospital.

Era pasada la medianoche y Hermione no conseguía dormir, el cuarto de enfermería estaba en completo silencio. Madam Pomfrey le había hecho el último chequeo hace un par de horas, antes de entregarle una poción sin sueños que Hermione aceptó de mala gana, prometiendo beberla lo cual claramente no cumplió, pero no lamentaba.

Necesitaba permanecer despierta para llevar a cabo su plan o jamás saldría de este lugar. Cuando se aseguró que no había nadie a su alrededor, se vistió rápidamente y se fue hasta la puerta haciendo el menor ruido posible, necesitaba dar una vuelta fuera de estas cuatro agobiantes y blancas paredes, lo cual consiguió con mucho éxito segundos más tarde.

Hermione salió a paso lento de la enfermería, mirando a ambos lados del pasillo, asegurándose de que estuvieran vacíos. Una vez que lo comprobó siguió su camino por uno de ellos. Todo parecía ir de maravillas, hasta que al doblar por una esquina alguien la sujetó por la espalda y le tapó la boca con la mano. Hermione comenzó a forcejear para liberarse cuando una voz susurró en su oído.

"Shhh no grites, soy yo... ¡Vine a tu rescate!"

Hermione se relajó al instante, sabiendo bien a quién pertenecía aquella voz. Al ver esto su captor la liberó, sacó lentamente su mano de la boca de Hermione.

"¡Me asustaste…!" le reprochó Hermione dándose la vuelta para enfrentarlo, pero sus palabras murieron en sus labios al verlo.

Hermione quedó atónita ante lo que veían sus ojos, Draco estaba vestido por completo de negro, mientras su rostro estaba cubierto por una máscara negra, aunque dejaba en evidencia su inconfundible cabello platinado.

"Vine a rescatar a la princesa de su prisión" le respondió Draco haciendo una reverencia.

"Ahora sí te volviste loco" le dijo Hermione negando con la cabeza, divertida.

"Ven, acompáñame mi bella dulcinea. Este lugar no es seguro, pueden venir los guardias que la custodian y ejecutarme por robar tan preciado tesoro" dijo Draco sin salir de su papel.

Hermione rio con incredulidad ante tan hilarante situación.

"¿Al menos puedo saber el nombre de tan noble caballero, que sacrifica su vida por esta humilde plebeya?" preguntó Hermione entrando por completo en el juego de Draco.

"No puedo revelar mi identidad o correría grave peligro. Solo puedo decir que tuve que cruzar las mazmorras llenas de serpientes venenosas solo para apreciar tal hermosura, todo sacrificio es poco para tal placer"

Hermione no se pudo contener más y se echó a reír a carcajadas, adorando cada minuto de esto.

"Será mejor que nos marchemos mi dulce princesa, antes de ser retenidos y enviarme al calabazo a cumplir mi condena"

Draco tomó la mano de Hermione y se la llevó por el pasillo corriendo, hasta que estuvieron lejos de la enfermería.

Llegaron hasta el corredor que llevaba a la torre de Astronomía. Cuando estuvieron bajo las escaleras que conducían a la torre, Draco se colocó tras de Hermione y tapó sus ojos con ambas manos.

"¿Ahora mi valiente caballero me secuestrará?" preguntó Hermione sonriendo.

"Solo me aseguro que no vea hacia dónde vamos"

Hermione sonrió aún más cuando Draco la ayudó a subir por las escaleras hasta llegar a lo alto de la torre, como si no conociera este lugar como la palma de su mano.

Cuando Draco quitó sus manos de los ojos de Hermione, esta quedó maravillada ante lo que veían sus ojos, pequeñas luciérnagas volaban suavemente por todo el lugar, iluminando cada rincón.

En el suelo de la torre había una manta y junto a ella un pequeño banquete con pastelillos y cerveza de mantequilla.

"¿Qué es todo esto Draco?" preguntó una muy conmocionada Hermione.

"Quería sorprenderte, te mereces esto y mucho más" le respondió Draco quitándose la máscara y tirándola al suelo.

Ante esto Hermione levantó una ceja mientras lo miraba. "¿Qué pasó con lo de mantener en secreto tu identidad?"

"Creo que ahora es seguro revelar mi identidad secreta" dijo Draco encogiéndose de hombros, mientras Hermione negaba con la cabeza.

"Como si alguien no supiera a quién pertenece ese cabello rubio platinado, eres tan obvio Draco" dijo Hermione sonriendo, luego acarició su mejilla con cariño. "Esto es tan hermoso Draco, definitivamente eres el chico más sorprendente que conozco"

"Ya me lo han dicho" dijo Draco con una mirada orgullosa, ante la sonrisa burlona que le dio Hermione, luego tomó su mano y la llevó hasta el pequeño banquete. "Es hora de cenar, así que mi dulce princesa puede tomar asiento"

Draco una vez más hizo una pequeña reverencia, Hermione se sentó en el suelo sin poder ocultar su diversión, Draco hizo lo mismo y unos segundos después estaban disfrutando de los dulces pastelillos de chocolates que eran los favoritos de Hermione.

Estuvieron así por un buen tiempo, disfrutando de este pequeño momento de felicidad en la compañía del otro, sin importarles lo que sucedía en el mundo, este era su momento.

Draco observó por largo tiempo a Hermione mientras ella se perdía en sus pensamientos, había aprendido a conocerla y amarla tal como era, apreciaba cada segundo a su lado y anhelaba pasar el resto de su vida junto a ella, pero el rostro pensativo de Hermione le decía todo lo contrario. Todas sus dudas se veían reflejadas en cada uno de sus rasgos, él mismo tenía los mismos miedos, afuera había todo un mundo empeñado en separarlos, pero si había algo que Draco había aprendido de muy pequeño era a nadar contra la corriente y sabía que Hermione no se quedaba atrás, si había algo que realmente amaba de ella, era su determinación y coraje, amaba con el alma a esta chica y lucharía contra todos por que ella fuera feliz.

"¿En qué piensas Hermione?" preguntó Draco cuando no pudo más con su curiosidad, mientras contemplaba el rostro pensativo de Hermione.

Hermione levantó la mirada hacia Draco y se encontró con aquellos ojos grises que la miraban con completa admiración.

"¿Dónde estuviste todo este tiempo?" preguntó Hermione con una sonrisa triste mientras acariciaba la mejilla de Draco.

Draco pareció conmocionado por la pregunta de Hermione, si tan solo se hubiesen conocido antes, o en otro tiempo o en otras circunstancias, si tan solo fuesen personas totalmente diferentes… había un mundo de posibilidades que estaban fuera de su alcance, miles de preguntas sin respuestas.

"Lo importante es que de ahora en adelante estaré aquí para ti, lo prometo" respondió Draco con firmeza.

Hermione asintió ante las palabras de Draco, luego bajo la cabeza con tristeza. "Si tú no hubieses estado esa noche, no sé qué habría sido de mi…"

Draco levantó el rostro de Hermione con sus dedos para encontrarse con su mirada consternada. "Quizás el destino así lo quiso, teníamos que encontrarnos, trajiste luz a mi vida Hermione" le dijo Draco con sinceridad. "No sé qué habría sido de mi vida sin esa noche"

"Se lo dices a la chica que estaba colgando de la baranda" dijo Hermione dándole una sonrisa triste. "Fue una completa locura" agregó Hermione suspirando y bajando la mirada.

"Una locura que nos unió, te amo tanto Hermione" dijo Draco con sinceridad y Hermione levantó la mirada una vez más hacia él y se encontró con aquellos ojos llenos de admiración hacia ella.

"Yo te amo más" le dijo Hermione acercándose a Draco y besándolo dulcemente.

Ambos continuaron disfrutando de la compañía del otro en silencio, esta vez fue Hermione quien contempló el rostro pacífico de Draco, quien miraba con cierta nostalgia a la nada.

"Daría todo por saber qué piensas mi dulce caballero" le dijo Hermione acariciando la mejilla de Draco mientras este levantaba la vista para encontrarse con la suave sonrisa de Hermione.

"Recordé que cuando te vi en el baile de Navidad del torneo de los Tres Magos te veías realmente hermosa, fue la primera vez que me fijé en ti, pero mi orgullo Slytherin no me dejó reconocerlo, solo lo dejé pasar, si tan solo lo hubiese sabido entonces…" Draco levantó la mirada hacia Hermione quien no sabía cómo responder a esto, si ella también lo hubiese sabido. "Desde entonces hay solo una cosa que siempre quise hacer" dijo Draco poniéndose de pie, mientras Hermione le daba una mirada confundida.

Luego ofreció su mano para ayudar a Hermione a levantarse, la cual aceptó al instante. Una vez que ambos estaban de pie, Draco hizo una reverencia frente a Hermione, quien lo miraba con gran cariño por sus acciones.

"¿Quiere hacer el honor de bailar conmigo, Dulce princesa?" preguntó Draco con su acento inglés muy marcado, y ofreciendo su mano derecha a Hermione, quien la tomó sin dudar.

"Nada me haría más feliz" respondió Hermione sonriendo.

Draco se acercó a Hermione y colocó ambas manos en la cintura de Hermione, mientras ella ponía ambas manos alrededor de su cuello y comenzaron a balancearse al son de una melodía inexistente, Hermione apoyó su cabeza en el cuello de Draco dejándose llevar por sus pasos que la guiaban, mientras las pequeñas luciérnagas iluminaban la torre.

El mundo pareció detenerse ante ellos, Hermione se sentía tan segura en los brazos de Draco, era como si todo lo que había pasado era recompensado con este momento, este pequeño momento de felicidad que habían anhelado tanto en sus vidas.

Por otro lado, Draco creía que podía enfrentar lo que sea, mientras que Hermione estuviera a su lado.

"Eres lo mejor que me pudo haber pasado en la vida" le dijo Draco en su oído mientras el aroma a fresas del cabello de Hermione lo enamoraba cada vez más.

"Estoy absolutamente de acuerdo contigo" le respondió Hermione, encontrándose con sus labios y besándolo tiernamente.

Draco continuó guiando a Hermione en un vals improvisado, Hermione amaba que Draco estuviera disfrutando tanto este momento como ella.

"Gracias por rescatarme de la torre mi dulce caballero" dijo Hermione con una sonrisa mientras hacía una reverencia.

"Es la mejor decisión de mi vida, lo haría mil veces más, así me atrapen en el intento"

"Sabes una cosa mi lindo príncipe" dijo Hermione dándole una sonrisa adorable a Draco. "Creo que es hora de que aprendas algo más muggle, aprecio tus lecciones de tan sofisticado baile de salón, pero necesitas un poquito más de mundo"

"¿Qué tienes en mente?" preguntó Draco con cierto temor, al ver la mirada mordaz de Hermione.

"¡Rock and Roll!" respondió Hermione aplaudiendo con alegría mientras daba brincos y levantaba los brazos emocionada.

"¿Rock and qué?" preguntó en completa consternación Draco, sabía que esto no le gustaría al ver la cara sonriente de Hermione.

Hermione tomó la mano de un muy inquieto Draco y lo guió en unos pasos difíciles de seguir. Después de varios minutos en los que Hermione trataba de explicar cómo se bailaba, Draco simplemente se dejó llevar, después de todo se estaba divirtiendo, aún más después de ver cuán feliz lucía Hermione, aunque fuera a costa de su orgullo Slytherin que a estas alturas estaba por el suelo ya que Draco carecía de ritmo.

"Al fin encontré algo para lo que eres pésimo" dijo Hermione sonriendo alegremente.

"En mi favor digo que los muggles están locos por llamar baile a algo como eso" dijo Draco sin poder ocultar su diversión al ver a Hermione tan feliz. "Es como si una salamandra se metiera en tus pantalones y trataras de quitártela"

Ante esto Hermione rio aún con más ganas, ante la mirada divertida que le estaba dando Draco.

"¡Amo este lugar, es mi lugar favorito de este enorme castillo!" dijo Hermione dando vueltas por todo el lugar con los brazos extendidos, amaba la magia y mucho más amaba a Draco por hacer todo esto por ella.

Draco no se quiso quedar atrás y al igual que Hermione comenzó a dar vueltas, mientras brillantes lucecitas doradas pasaban a toda velocidad ante sus ojos. Draco se detuvo abruptamente mientras todo el lugar parecía dar vueltas, Hermione no tardó en hacer lo mismo.

Hermione trató de llegar hasta donde estaba Draco, pero al haber estado dando vueltas por mucho más tiempo que él, perdió el equilibrio por completo y tropezó encima de él.

Draco estaba tan inestable en su posición, que el peso adicional de Hermione lo tomó por sorpresa, cayendo ambos abruptamente al suelo.

Se quedaron en el suelo frío riendo a carcajadas por lo que acababa de suceder, aun dando vueltas todo a su alrededor. Las brillantes luciérnagas parecían bailotear a su alrededor de manera mágica.

"Cada día me sorprendes más Draco, esto es realmente hermoso"

"Solo quería disculparme por todo lo que ha pasado entre nosotros"

"Desde que me desperté has estado a mi lado, qué más puedo pedir…" le dijo Hermione volteando la cabeza para mirarlo.

Draco también se volteó solo para encontrarse con sus ojos marrones que lo observaban cálidamente. Sin poder contener sus emociones, Draco se acercó quedando frente a ella, apoyado con sus manos a los costados de Hermione. Cuando sus miradas se encontraron, Draco acercó sus labios a los de ella y le robó un beso, el cual tomó por sorpresa a Hermione, pero respondió de igual manera.

"No sabes cuánto te amo Hermione Granger" le dijo Draco cuando se apartó de sus labios.

"Yo te amo más" respondió Hermione mientras contemplaba aquellos ojos grises que amaba tanto.

Draco se sentó y Hermione lo siguió, luego apoyó la cabeza sobre su hombro, se quedaron así por largo tiempo, solo disfrutando de su compañía.

De repente Hermione estalló a carcajadas y Draco ladeó la cabeza mientras la miraba confundido, sin saber que había provocado la risa.

"¿Qué es tan gracioso Hermione?" preguntó con curiosidad Draco contagiándose con la alegre risa de Hermione.

"¿Solo me preguntaba qué dirían los de Slytherin si te vieran bailar de aquel modo?" respondió Hermione. Ante la mirada horrorizada de Draco, rio aún más fuerte. "O Snape, ¿Te imaginas la cara que pondría?"

"No te atreverías"

"¡Pruébame!" dijo Hermione levantando una ceja y de brazos cruzados.

Ante la respuesta de Hermione, Draco se acercó a ella y comenzó a hacerle cosquillas.

"¡Retira lo dicho o atente a las consecuencias!"

"No lo haré" dijo Hermione riendo con fuerza, mientras Draco continuaba haciéndole cosquillas.

Hermione logró escapar de los brazos de Draco y se puso de pie fuera de su alcance.

"¡Hermione retráctate en este mismo momento!" dijo Draco tratando de alcanzarla, pero los reflejos de Hermione fueron más rápidos y alcanzó a escapar una vez más.

"¿O si no qué?" preguntó Hermione sonriendo.

"Entonces sufrirás las consecuencias" respondió Draco persiguiendo a Hermione alrededor de la torre.

"Eso quiero verlo" dijo Hermione cuando Draco por fin logró alcanzarla.

Ante la provocación de Hermione, Draco la arrinconó en la pared. "¿Estás segura de esto?" preguntó Draco con la respiración entrecortada. Hermione solo asintió con la determinación escrita en sus ojos, antes de acercarse a los labios de Draco y besarlo apasionadamente.

Draco no se quedó atrás, rodeando con sus manos la cintura de Hermione la atrajo más hacia él, respondiendo aún con mayor intensidad el beso apasionado de Hermione y recorriendo lentamente su cuello.

Ambos querían esto, lo deseaban más que nada, se amaban y eso era lo único que importaba. Antes de que todo llegara más lejos, Draco se detuvo, observando el rostro de Hermione con profundo amor.

"Hermione no quiero que pienses que te traje aquí con estas intenciones…" le dijo Draco sin apartar su mirada de los ojos de Hermione, quien lo miraba comprensivamente. Luego Draco sujetó el rostro de Hermione con ambas manos para que ella pudiera ver la sinceridad de sus palabras. "Ni siquiera sabía que esto pasa…" Hermione no lo dejó terminar, puso su dedo índice en los labios de Draco haciéndolo callar al instante, mientras parecía perderse en aquellos ojos grises con su corazón latiendo fuertemente.

"Quiero estar contigo Draco, lo deseo más que nada" respondió Hermione con determinación. "Quiero saber lo que se siente querer tanto una persona que se conviertan en uno, en cuerpo y alma. No quiero morir sin descubrir lo que se siente, quiero compartir este momento contigo, solo contigo Draco"

"Te amo tanto Hermione" dijo Draco acercándose a sus labios una vez más, Hermione le respondió aquel beso, pero se apartó rápidamente ante la mirada desconcertada de Draco.

"Draco antes necesito decirte algo… jamás he estado con nadie…" dijo Hermione acariciándole la mejilla con ternura.

"Entonces descubriremos esto juntos, también soy nuevo en esto, eres la única chica para mí Hermione Granger, no quiero a nadie más" le aseguró Draco con sinceridad. "Pero solo lo haré si tú así lo quieres"

Hermione asintió con la cabeza ante las palabras de Draco. "Yo también lo quiero" dijo con confianza Hermione.

Al oír la determinación en la voz de Hermione, Draco se acercó a ella una vez más besándola suavemente, mientras Hermione cerraba sus ojos respondiéndole el beso al instante. Draco casi por instinto fue recorriendo el cuello de Hermione lentamente, Hermione simplemente se dejó llevar por sus sentimientos, amaba a este chico con su vida.

Entre el amor y la pasión que el uno sentía por el otro, se dejaron llevar por sus emociones juveniles entregándose por completo. Se amaban y eso era lo único que importaba en este momento. Siendo la luna resplandeciente que se asomaba por los enormes ventanales de la torre, la única testigo de aquella noche llena su profundo amor, mientras el brillo dorado de las pequeñas luciérnagas bailoteaba por toda la torre, haciendo que este momento de unión sea mágico y especial.

Dejando olvidado el resto del banquete por completo, ambos estaban recostados sobre la manta que estaba en el suelo. Hermione mantenía la cabeza apoyada sobre el pecho de Draco, mientras este le acariciaba el cabello con ternura. Había sido sin duda una noche maravillosa.

"Eres tan hermosa Hermione, no sabes cuánto te amo"

"Yo te amo más, con todo mi corazón" dijo Hermione cerrando los ojos, grabando este momento en su memoria, quería conservarlo por siempre.

Tanto Draco como Hermione no tardaron en caer en un sueño profundo, sin que nada más les preocupara.

La noche casi llegaba a su fin cuando Hermione abrió lentamente sus ojos, pensando que había tenido el sueño más maravilloso de su vida del cual no quería despertar jamás.

Tardó en acostumbrarse a la oscuridad de su entorno y la brisa fría. Vio que aún estaba aferrada al torso de Draco, se incorporó lentamente tratando de no despertarlo, aún no amanecía, pero pronto lo haría, ya que las pocas estrellas que se asomaban por la ventana casi desaparecían por completo. Las luciérnagas ya se habían marchado, la habitación solo era alumbrada por la poca luz del exterior que se filtraba a través de las enormes ventanas de la torre.

Hermione tomó la capa de Draco y se la puso acercándose a la ventana, contemplando el frío amanecer que se acercaba lentamente en el horizonte. Había sido la noche más maravillosa en su vida, pero sabía que su felicidad no duraría para siempre. Ahora tendría que enfrentar su realidad, ya no podía seguir aplazando lo inevitable, tendría que afrontar el destino que le tocó, por ahora solo quería que este momento durará un poco más.

Draco despertó cuando la brisa fría tocó su piel, se sentó tratando de recordar lo que había pasado, fue cuando vio a Hermione con su capa apoyada en la baranda de la ventana contemplando el frío amanecer, se veía radiante, completamente hermosa ante sus ojos, simplemente perfecta.

Draco se puso los pantalones a toda prisa y se acercó a ella, la abrazó por la espalda rodeando su cintura y apoyando su cabeza sobre su hombro, olfateando el dulce aroma a fresa de su cabello, algo que realmente amaba.

"Fue la mejor noche de mi vida" dijo Draco suavemente en su oído. Ante sus palabras, Hermione volteó la cabeza y lo besó en el acto.

"Quisiera que este momento fuese eterno" murmuró Hermione dando un fuerte suspiro.

"Yo también lo deseo" le dijo Draco mientras la abrazaba más fuerte. "Te ves hermosa de Slytherin"

"¿Crees que las cosas hubiesen sido diferentes si yo hubiese quedado en Slytherin?" le preguntó Hermione volteándose para quedar frente a él.

"No lo creo" respondió Draco con tristeza. "El estatus en mi familia se mide en la sangre y no en las casas. Creo que aunque naciera de nuevo, jamás podría darles en el gusto"

"Draco se acerca el momento…"

"Lo sé, la estúpida boda, el momento de hacer lo que toda mi vida me inculcaron, dentro de pocos meses tendré dieciséis y tendré que aceptar la Marca, estoy tan cerca de eso y me aterra lo que pueda pasar"

Hermione al ver la angustia y dudas en el rostro de Draco rodeó sus brazos en su cuello, podía sentir su corazón agitado.

"No tienes que seguir los pasos de tu padre, no puedes hacerlo…"

"Si me niego moriré… No me habría importado, pero ahora te tengo a ti…"

"Buscaremos una manera, lo prometo Draco" dijo Hermione mientras se encontraba con los ojos angustiados de Draco.

"Te amo tanto Hermione, no sé qué haría sin ti" respondió Draco abrazándola con ternura.

Aquellas palabras calaron en el fondo de su corazón, Hermione no quería decir adiós, aún no. Primero buscaría una manera de que Draco desistiera de la Marca sin morir en el intento, se encargaría que él tuviera una vida feliz y plena cuando ella ya no estuviera a su lado, así sea lo último que haga.

"Quisiera quedarme aquí el resto de mi vida contigo Hermione"

"Yo también lo quiero, pero hay que enfrentar el destino que nos tocó vivir"

"Es todo tan injusto, desearía tanto ser otra persona" dijo con tristeza Draco.

"Me gusta cómo eres Draco, no te imagino sin tu rubio platinado, eso da muchos puntos a tu favor" le dijo Hermione con una risita burlona, Draco solo negó con la cabeza con una sonrisa ante sus palabras.

"Eres terrible Hermione Granger" dijo Draco cuando veía que Hermione parecía muy divertida por su causa.

"¿Me regalas tu capa?" preguntó Hermione sin más, dándole una sonrisa tierna a Draco.

"Está bien, de todos modos, te queda mucho mejor a ti" Draco le respondió sonriéndole con cariño.

Aunque pronto su sonrisa se fue apagando de a poco. "¿Qué pasará con nosotros ahora?" preguntó Draco con cierto temor, sin querer apartar sus miedos.

"Enfrentaremos nuestros destinos con la valentía de Gryffindor y la determinación de Slytherin, daremos lo mejor de nosotros mismos para seguir adelante sin importar lo que pase" le dijo Hermione mirándolo a los ojos y tomando sus manos entre las suyas. "Recuerda Draco que siempre estaré aquí contigo, pase lo que pase, no te librarás tan fácil de mi niño tonto" le dijo Hermione con una sonrisa.

Draco sentía que había un gran peso tras sus palabras, sentía que Hermione de alguna manera se estaba despidiendo. Por alguna razón sabía que esto no era más que el principio del fin y no se sentía listo para aceptarlo.

Ambos contemplaron por unos instantes más como el sol se asomaba lentamente por el horizonte, había sido un momento totalmente mágico, pero era hora de volver a la realidad.

"Creo que es hora de volver" dijo Hermione dando un fuerte suspiro mientras terminaba de vestirse, Draco se volteó para darle algo de privacidad a Hermione, quien solo rodó los ojos con una sonrisa divertida. "Creo que también deberías terminar de vestirte, pronto será el desayuno y tienes que llegar a tu sala común antes de que alguien note tu ausencia"

"De seguro mi padrino ya lo notó. No quiero volver, desearía quedarme aquí contigo por más tiempo" dijo Draco mientras se volteaba a verla, ahora Hermione se ponía la capa de Draco, mientras este la miraba incrédulo. "Piensas irte con mi capa puesta, ¿No será muy obvio que estuvimos juntos?"

"Desde ahora la declaro de mi propiedad, ¿No crees que se me ve mucho mejor a mí que a ti?"

"Eso lo dudo mucho" dijo Draco divertido, pero ante la mirada incrédula de Hermione, agregó de manera convincente. "De todos modos te ves hermosa Hermione, serías la mejor en Slytherin, pero de verdad no puedes bajar así, ¿Qué pasará si alguien te ve?"

"Nada, simplemente les diré la verdad, ¡Que tuve la mejor noche de mi vida contigo!" sonrió Hermione ante la mirada avergonzada de Draco.

"No juegues conmigo Hermione"

"Es la verdad, pero no te preocupes que este será nuestro pequeño secreto" le susurró Hermione en su oído, mientras las mejillas de Draco enrojecían. "Además nadie nos verá, de seguro ya todos están en el Gran Comedor y pasaremos desapercibidos" trató de tranquilizar Hermione.

Draco llamó rápidamente a Dobby para que sacara el resto de cosas que quedaban en la torre, antes de que alguien llegara y los viera. Luego tomó la mano de Hermione y la condujo por las escaleras. Mientras caminaban por el largo pasillo del corredor, Draco se detenía a cada momento asegurándose de que no hubiera nadie a la vista y cada cuanto se detenía para acorralar a Hermione contra las frías paredes de piedra y besarla.

"A este paso Draco no llegaremos nunca" se quejó Hermione entre risas.

"Solo me aseguro que nadie nos vea" dijo Draco mirando a su alrededor, asegurándose que no hubiera nadie en los pasillos.

"¿Eso incluye demostraciones de amor?" preguntó Hermione con una ceja levantada.

"No, eso es porque te amo" respondió Draco robándole otro beso.

"Yo te amo más mi príncipe Slytherin" le dijo Hermione perdiéndose en sus labios.

Siguieron caminando hasta que llegaron a un pasillo con una bifurcación. Había llegado la hora de despedirse y Hermione no dudó en rodear sus brazos en el cuello de Draco y esta vez ella dio la iniciativa de besarlo, claro que Draco con mucho gusto le respondió el beso aun con mayor intensidad.

Cuando se apartaron, Hermione tomó a Draco por sus hombros para encontrarse con su mirada sonriente, aunque la cara de Hermione demostraba una enorme tristeza. "Draco antes que te vayas tengo algo muy importante que decirte, no puedo seguir guardándome esto…"

"Hermione, ¿De qué estás hablando?" cuestionó Draco en un tono preocupado al ver el rostro angustiado de Hermione.

Hermione sabía que era el momento de ser sincera con Draco, ya no podía seguir ocultándole algo tan importante. El momento tan temido por ella había llegado y era justo ahora.

"Antes que todo, quiero que sepas que te amo con mi alma" dijo Hermione, mientras se acercaba a los labios de Draco y depositaba un dulce beso, Draco cerró sus ojos sintiendo su amor.

"¿Qué significa esto Draco Malfoy?" se escuchó una fría y enojada voz tras ellos.

Ambos chicos se separaron de inmediato mientras sus ojos se encontraban con una muy enojada Astoria Greengrass, quien miraba la escena frente a sus ojos en completo odio.