El corazón de aquel castaño latía igual de lento al igual que sus pasos en aquella mañana mientras caminaba por los pasillos evidentemente sin ganas de siquiera vivir.
Su primera clase por lo general le parecía interesante pero en aquel día no lo fue pues todo lo que hizo fue sumergirse en sus pensamientos.
- ¿Estás bien? - pregunto la voz de la dueña culpable de su humor por lo suelos.
- estoy bien, no te preocupes - contesto el castaño sin mirarla
- ¿Todavía no te sientes bien del pecho y de la cabeza? - pregunto la rubia mientras tomaba asiento.
- todavía duele un poco la cabeza.
- si quieres puedo ir a la cafetería y pedir un te de manzanilla, con lo mucho que te gusta de seguro te lo acabarás rápido y estarás mejor.
- no gracias, de seguro estaré mejor dentro de poco - contesto el castaño - ¿No se supone que tienes que irte? - pregunto ahora el castaño mientras fingía estar distraído
- ¿Te urge que me vaya? - pregunto Candy a tiempo que llevaba su mirada hacia Terry.
- sabes que disfruto mucho tu compañía pero ahora suspiro es tu pareja y se supone que debes estar con el para conocerlo mejor - dijo el castaño tristemente logrando que aquella rubia se pusiera de pie.
- yo también disfruto muchísimo más tu compañía y es por eso que te prometo que siempre pasaré un receso contigo.
- claro - respondió el castaño con una leve sonrisa ka cuál correspondió Candy
- antes de irme quiero darte esto - dijo depositando en la mano de Terry un chocolate - está vez te comparto y no quiero que pienses que es por qué estoy mal. Te lo estoy dando para que me recuerdes y no te sientas tan solo - soltó ka rubia tras ya saber la idea que Terry tenía de ella junto con los chocolates.
- bien, entonces lo guardaré en un lugar seguro.
- no es para guardarlo, es para que lo comas Terry.
- bien, entonces me encargaré de disfrutarlo.
- ¿Me lo prometes?
Tras notar el leve asentimiento de cabeza de aquel castaño como respuesta, Candy sonrió.
- bien, te veo en el siguiente receso - se despidió la rubia para comenzar a caminar hacia la salida
- adiós Candy - se despidió suavemente el castaño estando seguro de que no fue escuchado y también estando seguro que aquella promesa de Candy, no sería para siempre.
Pues como supuso solo bastaron unas cuantas semanas para que al final de poco en poco fuera terminando solo y con el corazón estando cerca de dejar de latir.
- lo siento, pero este será el último receso que pueda pasar contigo - dijo la rubia cabizbaja mientras trataba de no soltarse a llorar, pues aunque no quisiera decir aquellas palabras se sentía como si le estuvieran quitando una parte de su interior.
- está bien, no te preocupes Candy - respondió el castaño sonando tranquilo pues sabía que tarde o temprano ese momento llegaría.
- pero eso no significa nada, tu puedes verme cuando quieras en mi casa o si quieres en otro lado. Tu siempre vas a seguir siendo lo que eres terry.
El castaño sonrió tristemente
- claro Candy, te entiendo y no te preocupes. Estoy seguro que te visitaré seguido.
- ¿De verdad no te importa?.
El castaño se giró a mirarla solamente para darse cuenta que la rubia tenía sus ojos cristalinos pareciendo que quería llorar, las ganas de abrazarla y decirle que él iba a estar lara ella siempre, inundaron todo su ser. Sin embargo, el ruido del timbre sonando se lo impidió, pues eso significa que el debía irse a clases.
- lo único que importa es tu felicidad pecosa - confesó el castaño al mismo tiempo que se ponía de pie - nos vemos después Candy - se despidió el castaño con una suave sonrisa en su rostro antes de irse sin importar que dentro de el todo pareciera destruido y sin ganas de funcionar.
Una lágrima cayendo por sus mejias hizo que su paso fuera más rápido, pues sabía que si no alejaba de aquella pecosa el Correría de nuevo hacia ella y le pediría que no lo abandonará y lo dejara con todo aquel desastre dentro de el.
-
Los días fueron y fueron pasando, pero sin importar que tan rápido avanzará el tiempo todo en aquel castaño seguía siendo igual de triste y desolado tanto que parecía ser un desierto sin ninguna flor que pudiese darle color y un poco de vida.
Pero nada de eso era importante para todas las tareas y trabajos que tenía pendientes por hacer por su propia cuenta, apenas había logrado completar una guía por si solo y ahora tenía como tres más de esas guías que hacían que su cerebro se hundiera dejándolo sin ánimos que se evidenciaban tanto en sus bellos ojos azules como en su rostro aquella mañana.
- tus ojos son muy bonitos para estar tristes, ¿No lo crees? - preguntaba una voz tras ver a aquel castaño decaído y con una mirada tan triste que era capaz de contagiar a los demás.
- ¿Que es lo que quieres ahora Karen? - pregunto el castaño dueño de aquellos precisos ojos azules tristes.
- quiero ayudarte - dijo la castaña acercándose a Terry.
- ¿Ayudarme?.
- voy a ayudarte a Candy se de cuenta de tus sentimientos y de paso los de ella misma también - respondió la castaña con una sonrisa que se podía definir entre pícara y traviesa.
- ¿Y se puede saber que estás planeando?
- las obras de teatro tienen su fecha de estreno y es de muy mala costumbre decir un adelanto así que te vas a tener que esperar - había dicho Karen a lo que Terry optó por no responder y quedarse en silencio, no sabía que era lo que aquella castaña estaba planeando y tampoco es que quisiera saberlo, pues Terry tenía mucho trabajo por resolver para perder el tiempo en locuras de Karen.
Sin embargo por más que el castaño trato de ignorar todo y distraerse con cualquier cosa, las palabras de Karen parecían una grabación en su cabeza que se repetía una y otra vez sin tener consideración de su descanso después de un largo día de resolver ejercicios.
Unas risas proviniendo de su alrededor hicieron que Terry volviera de nuevo al presente uno donde se daba cuenta que quienes se reían era un grupo de alumnos tras ver qué una chica rubia en la cancha de basquetboll con sus cuadernos en el suelo y ropa junto con su cabello hecho un desastre.
Al parecer uno de los estudiantes de baloncesto había hecho con su pelota todo aquel desastre en aquella pobre rubia que era la burla de todos menos de Terry quien había decidido caminar hacia aquella rubia para a diferencia de los demás, ayudarla a recoger sus cuadernos.
Ver a aquel castaño ayudarla a recoger sus cuadernos hizo que ella llevará su mirada azul hacia el castaño para quedarse como en un hechizo viendo a ese castaño cono un hermoso ángel caído del cielo para ayudarla.
- ¿Eres nueva? - pregunto el castaño tras terminar de recoger los cuadernos del suelo y ver a aquella rubia que curiosamente también lo estaba observando como si de una escultura bella y hermosa se tratará, pues en los ojos azules de aquella rubia había un brillo que Terry aseguro era por el sol.
- si, si soy nueva, ¿Se nota mucho? - pregunto aquella rubia en un susurró a lo que Terry sonrió levemente.
- mucho es poco, solo una persona que no conoce las instalaciones haría lo que tú hiciste.
- ¿Y que hice?
- está es una cancha de basquetboll y para lo que sepas el director ha prohibido pasar por esta zona a menos que seas un estudiante de basquetboll - explico Terry para alivio de aquella rubia quien sonrió.
- pensé que era algo más grave.
- puede llegar hacerlo si no nos marchamos de aquí - respondió el castaño a tiempo que se ponía de pie.
- ¿Enserio es muy grave pasar una cancha? - pregunto la rubia para también ponerse de pie y comenzar a caminar a través de aquellos pasillos al lado de aquel castaño.
- además de ser prohibido, esa cancha puede ocasionar accidentes
- ¿Cómo el mío?
- aún peor, deberías agradecer que quienes cayeron al suelo fueron tus cuadernos y no tu.
- bien pero antes de agredecer al cielo debo agradecerte a ti por tu ayuda en mi accidente - dijo la rubia mientras sentía que el calor del ambiente de un momento a otro tras aquel castaño sonreír nuevamente.
- no es nada, por cierto...¿A dónde te diriges? - pregunto el castaño al mismo tiempo que el timbre era sonado.
- me dirijo a una aburrida clase de matemáticas en el piso 2, así que debo irme - dijo la rubia con un pequeño puchero en su rostro.
- ¿Tienes clase de matemáticas en el piso 2?
- si, y después en el mismo salón...parece que tengo principios de bioquímica, lo siento es que no entendí muy bien el horario.
- no te preocupes, es tu primer día y para tu suerte parece que vamos a compartir esas dos clases - dijo el castaño mientras subían escalones con rumbo hacia el piso 2.
- eso significa que serás mi compañero, ¿Cierto? - pregunto ma rubia con alegría y entusiasmo en su voz que la hacía parecer feliz.
- si tú clase ahora es matemáticas en el piso 2 si, seremos compañeros al parecer.
- ¿Podré sentarme a tu lado?
- claro.
Tras la respuesta del castaño y notar que la puerta del aula estaba cerca la rubia sonrió dulcemente.
- me llamo Susana - se presentó la rubia de ojos azules a tiempo que extendía su mano hacia el castaño.
- puedes decirme Terry - respondió el castaño con su mirada azulina en aquella rubia mientras que sus manos se encontraban estrechadas - te devuelvo lo que es tuyo - comentó el castaño tras ver a aquella rubia con su mirada perdida en su mano.
- ¡Ah sí claro que tonta! - reaccionó la rubia después de unos segundos - gracias por tu ayuda - dijo la rubia tras tener aquellos cuadernos en sus manos y sonreía mientras pasaba al aula en donde sabía que sería un nuevo comienzo.
PD : actualizo está historia por qué no tengo inspiración suficiente para escribir la otra y conociéndome si escribo sin inspiración hago : UN DESASTRE.
por favor pido paciencia. :"(
