Sinopsis: Draco odia que Harry crea tanto en los rumores, pero lo que más odia es que no pueda confiar en él.

Artista: Camael (Tumblr)

Dedicado a CMH91LTM93


Dicen que nunca hay que dejarse llevar por los rumores, no es bueno, es estúpido y personas podrían salir gravemente lastimadas sólo por un tonto rumor. O eso era lo que creía Draco, pues, para Harry, la historia era totalmente diferente.

Es evidente que a Draco le molestaba bastante que su novio se dejara llevar tanto por los rumores. Más si le afectan directamente a él. Tal como estaba sucediendo actualmente.

Todo inició cuando estaban escondidos en la sala de menesteres, sólo para una sesión de besuqueo rápido. Harry, en muchas ocasiones, se salía un poco de control y no se conformaba únicamente con besos en la boca; sus labios viajaban sobre su mejilla, el cuello, la clavícula… y eso era todo, se alejaba y comenzaba a acomodar la camisa de Draco.

─ ¿Por qué de pronto estás tan molesto? ─cuestionó, el ceño fruncido y la mirada preocupada, preguntándose qué es lo que había hecho mal.

Draco se encogió de hombros.

─ Draco, dime, si no lo haces no puedo saber qué hice mal.

El rubio suspiró.

─ No es nada, sólo es que me preguntaba por qué nunca dejas una marca, ya sabes, una sugilación.

La expresión de Harry cambió a una horrorizada. Miraba a Draco como si de pronto le hubiera salido una segunda cabeza o peor, como si se hubiera manifestado a favor del Señor Tenebroso. Lo que era bastante desconcertante porque no había dicho nada del otro mundo.

─ ¿Por qué me miras así? ─Cruzó los brazos mientras golpeteaba el piso con la punta del pie derecho.

─ Draco, lo que dijiste es demasiado… espeluznante.

Ahora quién tenía la expresión horrorizada era Draco.

─ ¿A qué te refieres con espeluznante?

Harry resopló.

─ Las sugilaciones son causa de muerte.

Draco soltó una sonora carcajada.

─ ¿Qué tontería estás diciendo, Harry? Ese es un rumor estúpido.

─ No es un rumor, ¿acaso no recuerdas el caso de ese chico, el mexicano de diecisiete años que murió a causa de una sugilación en el cuello? Convulsionó y murió por un coágulo causado por un chupetón que le hizo su novia.

─ Mmm ─murmuró Draco mientras negaba con la cabeza─. Eso jamás se confirmó por medios oficiales. Sólo fue un extraño rumor que se expandió por el mundo. En todo caso si murió no fue por el chupetón de su novia, seguramente tenía algún padecimiento que jamás le detectaron.

El moreno volvió a negar con la cabeza.

─ Si se ha hablado mucho de ello no creo que se trate un simple rumor, como tanto te empeñas en recalcar.

El rubio entrecerró los ojos, mirando con furia contenida a su pareja o tal vez ex pareja, todo dependía de qué tan rápido se le pasara la frustración.

─ De acuerdo, si quieres creer en ese estúpido rumor, es tu problema. ─Tomó su bolsa y se dirigió a la salida.

─ ¿Qué? ¿Ya te vas? ─preguntó Harry.

─ Tengo clases. ─Y salió de la sala.

Más tarde únicamente se vieron en la clase de pociones. Y no cruzaron palabra, más que nada porque Draco todavía no decidía perdonar a Harry por ser tan tonto como para creer en rumores estúpidos.

Por la noche, recibió una nota, sonrió cuando vio que era de Harry y se apresuró a llegar a la sala de menesteres.

Cuando entró, Harry estaba sentado en un cómodo cojín escarlata. Draco hizo una mueca, pero no dijo nada.

─ ¿De qué es lo que quieres hablar? ─preguntó mientras se ataba su cabello largo en una coleta alta, el haber corrido por el castillo hizo que sintiera calor.

Harry observó los movimientos atentamente, sus pupilas dilatadas indicaban que no estaba teniendo pensamientos muy inocentes. Lo que casi provocó que Draco flaqueara.

─ ¿Entonces?

Potter parpadeó y carraspeó.

─ Yo… hablé con Hermione.

Draco resopló y giró los ojos. Odiaba que Harry nunca lo escuchara, pero a Granger si, cuando él obviamente podía decirle exactamente lo mismo que ella y hasta de mejor manera.

─ Si, sé que no te gusta que recurra a Hermione, pero…

─ ¡No me gusta que desconfíes de mí! ─Exclamó en tono acusatorio─. Me importa un carajo si es Granger o Weasley tu fuente de sabiduría, pero no me agrada que siempre tengas que humillarme de esta manera.

Harry se levantó de inmediato con intención de acercarse, pero Draco extendió un brazo para detenerlo.

─ Sabes qué, da igual, no quiero pelear por esto. ─Y se dio la vuelta con intención de irse.

─ ¡Espera! ─Sólo se detuvo por el tono de súplica que usó Harry─. Draco, lo siento, nunca ha sido mi intención humillarte, no sabía que es así como te sientes.

Draco suspiró.

─ Por favor, Draco, te prometo que no volveré a hacerlo, no volveré a dudar de ti.

El rubio se dio la vuelta, casi jadeó al notar que Harry estaba más cerca de lo esperado y lo miraba con expresión arrepentida. Tratándose de él sabía que, en efecto, sus palabras eran honestas, pero sus propias inseguridades y recelo no ayudaban para aceptar las palabras de su novio.

─ Prométeme que cuando yo diga algo no irás corriendo a preguntarle a Granger si tengo razón.

─ Lo prometo.

─ Haz un pacto de sangre.

─ Si lo crees necesario.

Draco negó mientras reía.

─ Sólo estoy bromeando. ─Recortó el espacio que los separaba y colocó las palmas de sus manos en las mejillas de Harry─. ¿Entonces ya me crees que un inocente chupetón no hará daño?

─ Ehhh…

Draco resopló e intentó alejarse de Harry, pero este tomó con firmeza sus muñecas.

─ ¡Espera! No quiero decir que no lo haré, pero me moderaré sólo algo leve, no quiero dejarte una cicatriz o provocarte parálisis.

Draco iba a decir algo más al respecto, pero ya había ganado demasiado, que Harry estuviera dispuesto a hacerlo era un paso muy grande.

─ De acuerdo, está bien.

Harry sonrió y lo llevó hasta la cama que apareció en el fondo de la habitación.

Comenzaron con leves besos y caricias, en algún punto se quitaron las camisas, quedando únicamente con sus pantalones, y en el caso del rubio, los zapatos. Draco se subió al regazo de Harry quien desató su cabello para sentirlo entre sus dedos. La larga cabellera era tan suave y sedosa que le encantaba la sensación que generaba sobre su piel.

Enterró sus dedos en las raíces del cabello rubio, mientras hacia el Draco abriera más la boca. No hubo reticencia, así que continuaron con besos largos y prolongados, sólo descansando cada que no podían respirar más por la nariz.

Harry colocó los labios en el hombro del rubio y colocó pequeños besos, suaves y tiernos, como siempre lo había hecho, no obstante, de un momento a otro se congeló y Draco esperó por lo que parecía no iba a suceder.

─ Sólo algo leve. ─Habló para animar a Harry.

─ Algo leve. ─Draco asintió, esperaba que Harry pudiera sentir el movimiento.

Entonces lo sintió, una succión titubeante en la clavícula.

─ Está bien, no me estás haciendo daño. ─Consideró que sería bueno para Harry indicarle como se sentía. Funcionó, pues la succión fue más fuerte y segura. Draco sonrió y cuando la succión aumentó jadeó sorprendido. El sonido pareció gustarle a Harry, quien continuó succionando la piel con gusto.

Al separarse, ambos miraron la piel que se había tornado carmín.

─ Eso fue bueno. ─Draco sonrió hacia Harry, quien también le sonrió.

─ ¡Quiero hace otro! ─dijo emocionado, el rubio sólo empezó a reír─. ¿Qué?

─ Si, está bien, hazlo.

Harry maniobró el cuerpo de Draco para que le diera la espalda y de inmediato colocó sus labios en el área del trapecio.

─ ¿Estás bien? ─Draco sintió─. Me alegra. Creo que voy a acostumbrarme fácilmente a esto. ─El rubio empezó a reír a carcajadas.