FIC

Historias de Albert y Candy

Tu amor por Siempre

Por Mayra Exitosa

La boda había concluido, no podían viajar esa noche y ella cuestionaba a su nuevo marido de un hijo fuera del matrimonio,

- Entonces te ibas a casar con otra, Albert. - No cariño, me quería atrapar Susana porque la había rechazado el actor, pero la barriga falsa se la sacó mi tía Elroy, yo nunca la vi realmente, además no es tan buena actriz, jamás supe que obtuviera nada bueno de andarse tras el actor o venir a buscar encasquetarme un chamaquito. - Entonces no hay bebe fuera del matrimonio. - No, eso no lo permitiría, mira todo lo que hice solo por quedarme contigo aquella noche, ya mejor casados, aunque no me quejaría si quedaras esperando un hijo nuestro, por el contrario, sería muy feliz, pero ya ves como es la gente andan rumoreando cosas. - Si, dicen que tendremos un hijo y por eso nos casamos, pero creo que todavía no, pues ahorita nos vamos a esperar para la luna de miel. - ¿estás segura? - embarazada no estoy, por lo que podemos esperarnos un poquito más y cuidarnos para estar un tiempo solitos, porque me gustaría tenerte para mí y con un hijo sería compartir mi tiempo entre ambos - pero ¿si podremos hacer muchos intentos? - ¡Albert! - No me casé para ser un santo, cariño. - Me lo imagino, ni podría soportarlo teniéndote a mi lado. - ¡Candy! Por eso te quiero tanto. Sé que este matrimonio será lo que ambos deseamos que sea, lo prometo.

La partida de la luna de miel fue a Europa, ellos conocieron algunos lugares y se cuidaron de no tener familia por un tiempo. Contrario a Tom y Elisa que, si se comieron la torta antes del recreo y para cuando regresaron, todos sabían que había algo de cierto en los rumores de las bodas veloces. Elisa recibió la bendición de sus padres, Tom estaba más que contento de cuidarla con todo y que tenía muchas náuseas y andaba toda por sin ningún lado, él así la quería, pues pensaba que Candy se había perdido al mejor semental del condado. - Ni modo, chaparrita ¡la pelirroja fue la ganona! Tom sonreía satisfecho de que pronto sería padre, aunque eso no tenía tan contenta a la futura madre, más sus comentarios de competencia implícita la tenían con la idea de hacer ganar a Tom en todo, incluso en tener hijos.

Anthony encontró la horma de sus zapatos en una chica de ciudad, era artista de diseños y fue la diversión para el joven rubio, quien poso como su modelo en varias ocasiones. El matrimonio de ellos tardo más de un año, mismo en el que Albert y Candy aun no mostraban nada de traer niños al rancho Andrew, por lo que la tía Elroy estaba muy preocupada,

- Si Fanny, el agua de cascara de patata, hay que dársela, para que pegue un bebe en la matriz. - Pero Elroy y si ellos se están cuidando, - ¿Cómo crees? mi sobrino donde pone el ojo pone la bala, es igual a su papá, ya debería traer al menos el segundo muchachito. - Mejor será que le preguntemos a Candy si ya desean encargar familia. ¿no lo crees? - Ahí Fanny, mira la pelirroja de los Legan apenas nació su primera niña y ya va por el segundo ni la cuarentena respetaron esos conejos mientras nosotras ya vamos atrasadas, esos tejidos tuyos no se los vamos a poner a los potrillos. - ¡Elroy!

Candy escuchaba la conversación, sacaba una caja de su habitación, Albert no tardaba en llegar a comer, había vendido más de una docena de corceles ya bien crecidos y estaban recibiendo dos sementales pura sangre, por lo que andaba muy emocionado, mientras ella ya le guardaba un regalo que no solo le agradaría a su marido, al parecer por lo que había escuchado también a sus tías, que escondían sus cajas de tejidos de colores entre zapatitos patones y gorritos con excedente de motas colgantes. Ojalá viniera pronto su cuñada para que ya no la presionaran solo a ella y de paso revisara esos tejidos para saber si estaban a la moda o no.

- ¿Cómo estás cariño? ¡traigo mucho apetito! - La comida ya esta lista. - no dije que de comida… - ¡Albert! - ¿te estás quejando? - De ninguna manera, después de que co…mamos nos vamos a nuestra habitación. - Porque si ya como sea me voy a dar una ducha… ¿segura que no deseas ir conmigo? - mejor te espero, te llegó un regalito y quiero que lo abras con nuestras tías. - muy bien, entonces no me tardo y esta noche… si será antes de la cena. - Esta bien, antes de la cena, - ¿en la merienda? - ¡Si! ¡Si!

El rubio subía escaleras con ganchos al aire, mientras Candy acomodaba el comedor, veía como su tía Elroy ya estaba pelando patatas para su menjurje, solo esperaba que no quisiera dárselo como bebida en la comida.

El vaquero Stevens traía a su hija al frente sentado a caballo y la niña se cubría del sol con un hermoso sombrero de paja, sus pestañas coloraditas no la dejaban abrir los ojitos, a lo que le acomodaba su sobrerito rosa, se veía hermosa la hija de Tom y su mujer ni se tardo nada en mandar traer a su otro hijo, que se veía muy bella con todo y la barriga saltarina, no importaba lo que decían en el pueblo, que si había un amor interesado o si no le había atinado a darle en traer niño porque el horno estaba frío cuando encargo a la Sarita Stevens, Tom solo deseaba que su ventaja contra su exnovia, iba por dos a cero y sonreía orgulloso el condenado de Tom, que al final se había salido con la suya y si bien el iba, su mujer le daría la docena con tal de traer hombrecitos a la familia, mientras que su cuñado Niel continuaba en las andadas de libre y loco pues no se había casado , mientras que su hija ya estaba robando el cariño de sus abuelos junto con el del tío. Quien aseguraba que era la niña más bonita de todo Lakewood.

Albert se sentaba en el comedor junto a él su esposa luego de una oración de su tía Elroy, por fin iniciaba la comida, para la hora el postre la rubia sacaba una cajita que traía estampillas, incluso se notaba una torre parisina en el diseño de la caja - ¿y esto cariño? - Un regalito del ultimo viajecito al que me llevaste. - ¿de París? pero si eso fue hace tres meses. - Que buena memoria tienes. La tía Elroy levantaba sus lentes y la tía Fanny cortaba su tarta de manzana, esos sobrinos suyos derrochaban miel aun con el postre en la mesa.

Al abrir la caja sacaba un babero blanco, un chupete y hasta zapatitos comprados recientemente, a lo que él sonreía emocionado dejando todo de lado y levantándose para abrazar a su esposa. - ¡Cariño! que bello regalo nos trajimos de ese viaje. - Si mi amor, uno que te dice "tu amor por siempre será mío". - Si, mi amor por siempre es solo tuyo. La tía Elroy soltaba las quijadas, por fin abría niño en la familia, más no había necesidad de comprar cositas de esas, cuando ellas ya tenían una caja repleta de todos los detalles, pero que más daba, total si ya había comenzado el primero, luego llegarían los demás, ahora era tiempo de cambiar, ya no harían botitas y gorritos, harían cobijitas, así se terminarían más rápido las bolas de estambre azul, porque sería un niño como su sobrino. - ¿Qué le parece Fanny? Ya por fin llegara mi nieto. - o nuestra nieta, ya ve lo que le paso al presumido de Tom, que hasta caballo y botas le compro al niño y resulto con una niña. - ¡Ah! pero mi sobrino donde pone el ojo pone la bala. - Si ya me había dicho eso, mire cuanto tardo la bala en llegar. La tía Fanny metía un bocado de tarta de manzana y una expresión de "será niña", mientras Elroy aseguraba que sería niño. La pareja no dejaba de darse besos y arrumacos sin pensar en sus admiradoras del comedor.

FIN

Próximo capítulo... Epílogo


Gracias por seguir leyendo esta y todas las demás historias que han comenzado,

deseando saber cual es su favorita y poder concluirla en el tiempo que tenemos programado

Agradeciéndoles por respetar los escritos de mi autoría al no copiarlos ni adaptarlos en otras plataformas

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa