Cuarto de Raven - 11:15 p.m.

"No lo soporto amiga Raven, Robin solo desea tener el control de todo lo que hago" Comentó acabando con el silencio que reinaba entre aquellas cuatro paredes oscuras, el ambiente levemente tenso causaba un poco de inconformidad en la peli-morado.

Luego de soltar un pequeño suspiro, abrió la boca en un intento de dar su opinión, "y por qué no lo dejas?" Soltó sin más, sin embargo con los ojos cerrados se maldijo a si misma por ser tan directa.

"No podría, tengo miedo," pausó un momento para tragar saliva, "no quiero herirlo, y puedo decir con certeza que siento el amor con el." Raven negó con la cabeza, aunque su rostro estoico se mantenía inexpresivo, en su cabeza deseaba darle un puñetazo a su amiga.

"Eso no es sano Star, no puedes ponerlo antes que a ti," Star volteó encontrándose con los ojos de la dueña de esa mano que en su hombro reposaba. "Tu mereces algo mejor. ¿Cual es la necesidad de mortificarte así?"

La mirada de la Tamaraneana encontró el suelo interesante, su relación obviamente le estaba lastimando, pero no de sentía capaz de acabarla, se acostumbro demasiado a ella.

"Tu misma lo dijiste, ya no lo soportas más, cierto?"

"Claro que dije eso, pero..."

"Has lo que quieras, pero te suplico recuerdes que no estás obligada a mantener algo así con nadie."

Raven se estiró un poco observando el reloj, "Once y cuarenta y cinco. Es tarde, deberías volver, dudó desees pelear con tu novio a estas horas."

Las palabras de la gótica fueron como un balde de agua fría, pero rápidamente reaccionó acercándose a su amiga y tomándola con fuerza de los hombros.

"Por favor, no quiero volver a su habitación, ¡permíteme quedarme aquí!" Se le notaba al borde del llanto, sus súplicas dejándole un mal sabor de boca a Raven. Luego de observarla un tortuoso minuto por fin de digno a hablar, "no lo se, Star, no quiero problemas..."

"Por favor!" Las calidas manos de la alienígena acercaron el rostro de Raven al suyo, mirándole directo a los ojos y acariciando sus mejillas.

"Te lo suplico, déjame quedarme"

Aún con toda su fuerza de voluntad, Raven accedió a dejar a Star quedarse esta noche. La más alta no perdió el tiempo y se lanzó en la cama, soltando risas de alegría al sentir a su amiga taparle con las cobijas.

"Buenas noches." Se despidió Rae mientras le daba la espalda a Starfire. Mientras que la pelirroja mantuvo su vista pegada al de la demidemonio.

"Buenas noches, Rae."

Y con esas últimas palabras, Raven fue la primera en comenzar a adentrarse entre sus más profundos sueños y su respiración se empezaba a tornar más lenta.

Starfire tomó un poco más de tiempo. Pero una vez posó su brazo en la cintura de Raven y se apego más a esta, abrazándola y manteniendo sus cuerpos juntos; pudo sentir cómo el sueño le alcanzaba.

"Mhm... Star?" Acusó con el ceño fruncido ante la acción tan valiente por parte de su amiga conociendo el mal carácter de la semi demonio.

"Solo... Déjame"

Ambas durmieron en los brazos de la otra, perdidas en el calor que ambos cuerpos emanaban, la comodidad de sentir esa cercanía más allá de lo físico, de lo bien que sus cuerpos encajaban, de por fin estar juntas sin preocupaciones. Aún si no notaban sus corazones latiendo en sintonía.