"Runo" 9:22 am
"Runo, en serio quiero hablar contigo" 9:23 am
"Perdón por perder la cabeza, no estuvo bien" 9:25 am
"Por favor contesta cuando tengas tiempo" 9:26 am
"Me gustaría que estuvieras en el cumpleaños de Fabia" 9:26 am
"Quiero arreglar las cosas Runo, se que no he hecho todo bien, dame una oportunidad" 9:28 am
"Por favor" 12:35 pm
Runo leyó los mensajes sin prisa, Keith a su lado solo le rodeaba por los hombros, manteniéndola cerca de él, y se lo agradecía de sobremanera, solo que no lo iba a decir. Suspiro, y entonces se dio cuenta de que por fin habían llegado al drive thru del local, la fila no era muy larga, pero parecía que estarían ahí por algunos minutos.
Runo lo entendía, y de cierto modo los eventos de la noche pasada le habían llenado de nueva emoción.
Contesto rápido, no queriendo pensar en eso mucho más.
"Estuve algo ocupada, no me he sentido bien ¿podemos hablar mañana?" 2:15 pm
Keith vio su respuesta, pero no agregó nada.
Runo bloqueo el celular, giro su cabeza hacia el chico, buscando algo en él, aunque no estaba segura del qué, ¿apoyo, aprobación?. Keith le dedico una sonrisa, sosteniendole la vista, y por un segundo, una fracción de segundo incluso, con sólo su mirada ambos parecieron entenderse, Keith inclinó su cabeza, Runo la alzó.
Y el coche avanzó, deteniéndoles en seco.
Se apartaron un poco, viendo a lugares distintos. Como si intentarán negar las acciones que para el otro ya habían sido obvias. Algo había, Runo correspondía el sentir de Keith, o al menos eso le parecía, pero debía tener más cuidado, no podía actuar por impulso y ya; hablar, Mira había dicho que debían hablar.
. . .
Habían aparcado en el garaje, completamente secos, aunque a medio camino la lluvia había arreciado de nuevo. A Runo casi comenzaba a preocuparle lo acostumbrados que parecían estar en Vestal a esas tormentas.
Comieron sin mucha ceremonia, a Runo le gustó bastante su hamburguesa y parecía que cada quien estaba contento con la suya, casi no hablaron durante la comida y Runo lo agradeció, limitandose a escuchar la pequeña charla que tenian sobre la vida de estudiante de Keith.
—¿En serio te están dejando tareas?— Preguntó Ace, bebiendo de su soda.
—Sí, no me han dejado un solo día libre— respondió el rubio, arrugando el papel en el que venia envuelta su hamburguesa, y echándola a la bolsa de papel. —Incluso el viernes que tenían visita estaba haciendo tarea—
—¿Tenían?— Preguntó Mira, dejando su hamburguesa antes de darle otra mordida, sólo Runo y ella faltaban por terminar de comer. —Teníamos, todos, y fácilmente podías dejar esa tarea para el sábado.— Keith se rascó la nuca, incomodo.
—Quería acabarla de una vez y...— No siguió, Mira le miró con una ceja alzada, presionándole hasta que habló de nuevo —Sabes que es muy incomodo encontrarme con los demás peleadores...— Mira frunció el ceño, cruzandose de brazos
—Tal vez si no te escondieras de Baron como si fueras culpable de algo él no pensaría que realmente ocultas algo, Keith—
Oh sí, esa incomodidad entre Baron y Keith. Recordó Runo sus miradas pesadas el viernes y sábado.
—No me escondo... solo no quiero incomodarles la reunión—
—Me sorprendes, Clay.— Habló Ace, sorbiendo soda de la pajilla —No sabía que fueras tan tímido.—
Keith solo soltó una risa aspera, poco genuina.
—Creo que debería buscar un trabajo— hablo Runo, sosteniendo en ambas manos su hamburguesa aún a la mitad, haciendo que las tres cabezas se girarán rápidamente hacia ella. —Es decir, probablemente necesite dinero para el médico más adelante...— añadió
—Runo, sabes que eso no es un problema— Respondió Mira, aún con un pedazo de hamburguesa también.
—Así es, podemos correr con los gastos médicos, deja que nuestro trabajo se invierta en algo— animó Ace, sonriendole.
Runo se revolvió, incómoda, y apoyo ambas manos en la mesa, aún sosteniendo su comida.
—Aún así, me gustaría aportar en algo a la casa... Además, no se cuanto tiempo más piensan recibirme aquí...—
—Todo el que quieras— respondió Mira al instante, Runo le sonrió, aún preocupada.
—Muchas gracias, aún así, mi punto es que podría comprar más ropa y...—
—Yo puedo comprartela— interrumpió el rubio, que miraba con sumo interés su vaso de soda, intentando no hacer contacto visual.
El corazón de Runo se aceleró, con agradecimiento y pena al mismo tiempo. Tragó fuerte, y dejó caer su vista en la mesa. Pensar en todo aquello le agravaba él dolor de cabeza, y el frío y la fiebre que ya se habían calmado por la mañana volvían a subirle por la espalda.
—No hablo de... Ponerme a trabajar ya, sólo quería comentarlo— agregó, no haciendo más comentarios sobre la propuesta de Keith. Mira le sonrió, y el aire en la habitación pareció aligerarse.
—Muy bien, podemos ver eso más adelante— Runo correspondió la sonrisa, y Ace asintió, secundando a su novia —Por el momento, deberías tomar tu medicamento y descansar un poco, ¿Qué tal si jugamos videojuegos un rato?—
Runo sonrió, intentando no denotar mucho que la luz comenzaba a fastidiarle.
—Estoy algo cansada, creo que me acostaré un rato, si no les molesta.—
Obviamente, ninguno objetó ante aquello. Runo se puso de pie, acomodó la silla y con pasos pesados salió de la cocina, tomó la bolsa de plástico con sus medicamentos y subió las escaleras hacia su habitación.
Igual que las otras veces que había subido a la habitación con tanto cansancio, se veía oscura, fría, casi como si no fuese del todo acogible para ella. Arrastró los pies hasta la cama, dejándose caer boca abajo, mirando hacia la ventana con las cortinas corridas, ocultando el gris panorama.
Estiró sus brazos, intentando hacer que su cuerpo espabilara, y sin mucho éxito terminó sentándose en la cama, sacando los medicamentos de la bolsa y las cosas que cargaba en sus bolsillos, dejándolos en la mesita de noche, donde aún tenía el termo con agua de la noche anterior. Tomó las pastillas que le habían recetado, y sin pensar mucho más en ello se quito los tenis, dejándolos caer en el suelo, y aún con el suéter y leggings se enredó bajo las cobijas, ignorando el calor en su frente y el frío en su espalda.
. . .
Despertó por propia voluntad unas horas después, a las 6 de la tarde, solo siendo recibida por el frío clima tras la cortina, y la tenue luz del día. Algo en ella, por un par de segundos, había esperado encontrarse con la mata de cabellos rubia.
Se giro en la cama un par de veces, intentando quedarse dormida de nuevo, pero no parecía tener más sueño. Al contrario, ahora tenía más energía que antes. Alcanzó su celular de la mesita, la pantalla estaba oscura, pero cuando lo desbloqueo se encontró con más notificaciones.
2 mensajes de Julie diciendo que había hablado con Mira, y que deseaba que se sintiera mejor pronto, Runo respondió con un sticker diciendo gracias.
3 mensajes de Dan que decían "¿Te ha pasado algo estando allá?", "Quiero pensar que no es nada grave", "Hablemos luego si lo necesitas, Fabia y yo esperamos que mejores", Runo sólo lo dejó en visto, no tenía demasiadas ganas de contestar, ya lo haría más tarde.
Otros dos mensajes de Keith, que parecía comunicarse mucho por chat con ella últimamente. "Avisame cuando despiertes para ir a verte un rato", "Sí tú quieres claro"
Se revolvió en la cama, viendo la pantalla del celular. Quería responder, pero no sabía que decir exactamente, así que con algo de nerviosismo tecleó "estoy despierta".
El mensaje se marcó como leído apenas un minuto después, y un par de minutos más ya estaban tocando en su puerta.
—Adelanteee— canturreó, sonriente, motivada por el ligero sueño que aun no se desprendia de ella.
La puerta se abrió, y Keith apareció por el marco, con una sonrisa tierna. Se acercó a la cama, cerrando la puerta tras de él, y tras un breve ademán de permiso se sentó en el borde de esta, a los pies de Runo. Risueña, con el cabello suelto a los hombros y el rostro ligeramente rojo por recién haber despertado.
–Buenos días— saludó la peliceleste
—Buenas tardes— le respondió Keith, —¿cómo amaneciste?—
Runo le miró, con el ceño fruncido, y tras un par de segundos se arrinconó contra la pared, tentando el lugar junto a ella en la cama, invitando a Keith a sentarse. El rubio suspiró, pero cedió, y Runo espero expectante hasta que Keith se movió sobre la cama, hasta que se acomodó a su lado en el colchón, cobijándolo también.
—Me siento mucho mejor que antes, sin duda— le sonrió Runo, recargando la cabeza contra la pared. —Aunque me siento muy cansada, como si pudiera volver a quedarme dormida en cualquier momento.—
—Me imagino, estos días han sido agotadores— Runo asintió, Keith guardo silencio un momento, mientras veía su rostro relajado, con las largas pestañas celestes adornando sus ojos cerrados —¿cómo te sientes... Emocionalmente?, ¿has hablado con Dan?— Runo no se movió en absoluto, Keith sólo le vio inhalar con fuerza, y suspirar, luego negó con la cabeza
—Le dije que hablaríamos mañana, me mando un par de mensajes pero al final solo deseo que me recuperara— Keith asintió, no queriendo agregar más, sí era sincero, seguía ligeramente molesto con Dan. —Aún así no sé que hablaremos realmente, creo que de cierto modo estoy aprendiendo a aceptar que lo que me pasó debe quedarse atrás, y que no puedo atar a Dan y a Fabia a mi miseria— Runo abrió los ojos por fin, mirando fijamente la pared frente a ellos. Keith estuvo a punto de protestar, de decirle que ella no era la culpable, pero Runo habló antes —Aún así, quiero dejar las cosas claras, quiero decirle lo que en el momento no pude, quiero que entienda que lo que me hizo no se sintió bien, y que no puedo simplemente fingir que nunca pasó. Pero creo que puedo perdonarlo... Debería, creo que eso me dará más paz—
—Un cierre—
Pronunció Keith, y Runo por fin devolvió su vista hacia él, con una sonrisa entusiasmada y las mejillas coloradas, asintió.
—Quiero seguir adelante, ir más allá de ellos— respondió, ahora alejándose de la pared, y acomodando su cabeza en el hombro del chico, ambos descansando su espalda contra la cabecera de la cama. —Y creo que eso es gracias a ti— agregó, buscando su mano sobre la cobija, entrelazando sus dedos. Keith suspiró, apenas dándose cuenta de que estaba reteniendo su aliento desde el momento en que se acercó.
—Runo, creo que tenemos que hablar— De nuevo le llamaba por su nombre, y Keith era ahora quien no hacía contacto visual, mirando fijamente la pared opuesta, pero sentía los ojos turquesa clavados en su perfil. —Hay cosas que no sabes de mí... Y que podrían cambiar... Bueno, como piensas de mi.— comenzó, intrigando a Runo más con cada oración —No me gustaría perder... Perderte a ti— admitió por fin, apretando más su agarre.
Giró su cabeza, buscando la expresión de Runo, pero ella le veía atenta, curiosa. Asintió con la cabeza, invitando al chico a seguir hablando, y Keith, por un par de segundos, dejó que su nerviosismo tomará lo mejor de él, haciendo que su rostro y orejas se enrojecieran ridículamente. Asintió también, y tragó.
—Si soy sincero, esto empezó desde la primera vez que te vi, tras esa maldita máscara, supe que serías mi perdición.— habló, quedo, casi con pena—En su momento... La primera vez que seguí a los peleadores a la tierra... te llevé porque fuiste la primera chica en llamar mi atención apenas salí de aquel portal. Cuando vi la desesperación con la que Dan salió tras de ti, supe que eras importante para él, y cuando te vi forcejear entre mis brazos, temblando por el frío de la nieve, solo quise asegurarte que estarías bien—
Runo no dijo nada, pero Keith vio de reojo sus ojos, abiertos de par en par, y su cara ardiendo. Desvío la mirada hacia la ventana, apenas consiguiendo ver un poco del cielo nuboso entre una abertura que dejaban las cortinas.
—Runo, siempre me has atraído de algún modo. En algún momento después de la guerra, cuando hablábamos por mensaje, quise pensar que sólo disfrutaba de la amistad que me ofrecías, porque ningún peleador parecía estar igual de cómodo y abierto conmigo. En realidad creo que siempre he...— no terminó aquella oración, pero cuando por fin encontró el valor para girarse a ver a Runo y hacer contacto visual, la chica ya se había abalanzado a él.
Con los delgados brazos alrededor de su cuello, y ambas piernas a los costados de su torso, terminó sobre él, recostada contra su hombro. Keith sintió su sangre hervir hasta su rostro, la pena y la confusión lo ahogaba de pronto, ¿qué era aquello?, sus sueños más salvajes se estaban materializando frente a él, en forma de aquél suave agarre.
—Eres tonto, demasiado, Keith— habló, entre risas —¿sabes cuántas veces me has hecho dudar de mis sentimientos hacia ti?— preguntó, alzando la cabeza y mirando fijamente los ojos azules —Dios mío, eres la razón de mi insomnio, te he soñado más veces de las que me gustaría aceptar y cada que despertaba me confundía más— admitió, con los ojos ya cristalinos en la tenue luz que bañaba la habitación —Nunca quise aceptar lo confundida que me tenías. Desde que llegué aquí no he podido encontrar estabilidad con como me siento.—
La voz de Runo se quebró, y Keith terminó por alarmarse; dejando de lado la pena, rodeo a Runo con un brazo a la altura de su cintura, y con el otro sostuvo su cabeza, acariciándola lentamente.
—Lo siento Runo... No... No quiero causarte más problemas de los que ya tienes, no quería decirte nada por eso mismo...—
—¡No, no!— se apresuró, estrechando más el agarre en su cuello como si temiera que fuera a desaparecer —No es eso para nada. Sólo... Estoy muy feliz, te quiero demasiado, te extrañé demasiado... Todos esos meses que no hablamos... Pero me decidí a dejar de hablarte porque me sentía culpable... Dan en ese entonces aún parecía querer algo conmigo y tú me hacías dudar demasiado...— Runo sonrió, sosteniendole la mirada, con nostalgia, suavizó el agarre en el cuello ajeno, y dejó su peso descansar sobre el pecho del chico. —Eres una persona maravillosa, siempre lo he sabido.—
Keith dejo escapar un suspiro que se atoro en su garganta, sintiendo como si de pronto le costara respirar con normalidad, no entendía del todo aquello, hasta que la vista se le nubló, y se dio cuenta de que pesadas lágrimas le inundaban los ojos.
Runo no necesitó explicar más aquella última oración porque ambos lo habían entendido perfectamente. Keith había sufrido demasiado tras la máscara de Spectra, hizo cosas de las que no estaba orgulloso, y cada día portandola le dolía tener que antagonizar con su hermana, la cual, sabía, lo buscaba con desesperación. Intentó darle un sentido más propio a aquella máscara, hacerla parte de algo bueno. Pero nadie parecía poder aceptarlo.
A excepción de Runo, justo ahora, diciéndole que siempre supo lo que era él, y no sólo Spectra. De algún modo él ya lo sabía. Secretamente, igual que Runo el primer día en aquella casa, él solía recordar la noche en que la tomó de rehén saliendo del portal del abuelo de Alice. No, no había sido tan malo como parecía.
"Tranquila", le había pedido aquella noche nevada, entre los altos pinos, mientras aflojaba el agarre en su cuello, acomodandolo a la altura de sus hombros. "Sólo quédate quieta, por favor" habló el rubio, cerca de su oído. Runo se quedó como piedra en su lugar, pero no sabría decir si se lo atribuía al cansancio en la voz del chico, que lo hacía sonar como una plegaria, o a los escalofríos que le subieron la espalda. Spectra, por su lado, solo podía sentir como la peliceleste temblaba, y algo muy en el fondo de él quería pensar que era por el frío, por la nieve, y no porque él estuviera literalmente secuestrandola. "Lo siento, no tiene nada que ver contigo".
La chica se había destensado, al igual que el rubio, y había terminado recargándose contra el pecho del chico, concentrándose únicamente en regular su respiración, y buscar algo de calor. Spectra le rodeaba los hombros con su manga, y por un par de minutos ambos se olvidaron de quienes eran, y porqué estaban en esa situación. Por lo menos así fue hasta que escucharon los gritos y pasos de los demás peleadores; apenas estuvieron lo suficientemente cerca Keith devolvió su antebrazo al cuello de la chica, y Runo lo sujeto, fingiendo forcejear.
Aquel día Runo se había dado cuenta de que había algo más debajo de la máscara, y Keith había desarmado sus defensas lo suficiente como para mostrárselo.
—¿Estas pensando en lo mismo que yo?— preguntó la peliceleste, arrastrándolo fuera de aquel recuerdo que él atesoraba tanto.
Ahí estaba Runo, sobre él, limpiando las lágrimas que le corrían las mejillas y acariciando su rostro, en un intento de calmar el llanto silencioso que le alteraba la respiración. Claro, ya no tenía que recurrir a aquellos recuerdos, ahora tenía a Runo frente a él, en carne y hueso.
—Si estás pensando en que eres preciosa y que siento que esto es un sueño, entonces sí— Aquello había salido con tanta confianza de su boca que Keith casí se desconoció a sí mismo. Casi, porque en el fondo sabía que había querido decírselo desde hace bastante tiempo ya, y ahora era como sí todo su sentir se hubiera resumido en cuestión de segundos en aquella declaración, como si alguien hubiese encendido un interruptor.
El rubio acomodó sus manos en la pequeña cintura ajena, y con tan sólo inclinar su cabeza un poco consiguió que Runo hiciera lo opuesto, irguiéndose, por fin dejando que sus labios conectaran. Aquel fue un beso casto y breve, como si ambos tuvieran miedo de presionar su suerte.
Se separaron apenas un par de segundos después, encontrándose con la mirada del otro. Keith recargo su frente en la de la chica, alzando una mano para acariciar su cabello, y Runo simplemente cedió, dejándose caer completamente sobre el pecho del chico, soltando una risita.
—¿Qué significa esto Runo?— preguntó el rubio, separando sus sienes, ahora disponiéndose a llenar el rostro de la chica con besos.
—Significa que estás perdidamente enamorado de mi, ¿no?— hablo entre sonrisas, sintiendo los labios del chico en sus mejillas. —Y que claramente yo lo estoy de ti—
Aquella declaración de pronto lo jaló a la realidad, escuchando como las palabras de su hermana le resonaban en la cabeza. Dejar las cosas en claro.
—¿Estás segura de eso?— preguntó, deteniendo sus besos, y sorprendiendo a la chica. —No te estoy... ¿Presionando?—
Runo lo miro un par de segundos en completo silencio, como si de pronto un cuerno le hubiera crecido en la cabeza y ella no lo comprendiera, por lo menos así se sentía para Keith. Runo suspiró.
—¿crees que te dejaría presionarme en esto?— una sonrisa le curveo los labios de pronto, sentía su rostro arder y el calor subir por su cuerpo, y sabía de sobra que no era precisamente porque la fiebre le estuviese subiendo de nuevo —Creo que hace mucho tiempo que no tenía mi cabeza tan clara, y algo que tengo claro es que te quiero a ti—
El corazón del rubio martilleaba, fue una fracción de segundo en la que considero el hecho de que Runo pudiera leer su mente por lo acertadas de sus palabras, sabía exactamente que era lo que necesitaba escuchar.
Keith se giro en la cama, quedando ambos recostados sobre su costado, y viéndose cara a cara. Runo simplemente se acurrucó contra el pecho del chico de nuevo, mientras Keith devolvía su mano derecha al cabello de la chica, masajeando entre las hebras celestes. Runo no tardó en caer rendida ante las caricias, quedándose profundamente dormida.
. . .
Runo despertó una segunda vez, en la oscuridad de su habitación, la luz no se filtraba más entre las cortinas, y al contrario, le fue bastante sencillo ausmir que ya era entrada la noche porque además de la lluvia contra la ventana, la habitación se sentía extrañamente fría.
Se revolvió entre las cobijas, intentando cubrirse más, pero se encontró con el cuerpo tosco a su lado, cubriendola con uno de sus brazos Keith se había quedado dormido al lado de ella.
El rubio apenas se removió un poco, acomodándose más contra la chica que se había separado de él cuando despertó, el sueño parecía pesarle bastante. Runo tentó la cama a sus espaldas, algo le incomodaba, y una vez lo tuvo en manos se dio cuenta de que era su celular. La pantalla se iluminó, revelandole la hora, y un par de mensajes.
Mira[9:15pm]: ¿Sigue Keith contigo? Ni siquiera bajó a cenar
Mira [9:34pm]: Dijo que tenía que hablar contigo pero no pensé q estuviese dándote una cátedra o algo así (lol)
Mira [9:56pm]: no olvides tus medicamentos! Y espero me cuentes todo por la mañana
Runo miro los mensajes entre divertida y preocupada, ya eran las 10:50 de la noche y apenas habían comido por la tarde, al parecer Keith tampoco había comido nada más después de las hamburguesas. Ya lo compensaría después con un buen desayuno.
Con una mano acomodada contra el pecho del rubio, y la otra tecleando en su celular le respondió brevemente a Mira, antes de bloquear de nuevo la pantalla. Dejó el celular a sus espaldas y volvió a acurrucarse contra el chico, que instintivamente la acercó más a sí mismo.
Mira había despertado a un mensaje de Runo que decía "Sí seguía aquí, y se quedó a dormir, así que estará aquí por la mañana también", no sabía si era demasiado ambiguo o demasiado explícito. ¿Así que Keith por fin había hablado de eso con ella?.
Mira no tardó mucho en despertar a Ace, que dormía a su lado, y tras unas cuantas quejas por parte del chico terminó acercandole el celular a la cara, deslumbrándolo un poco, pero pronto ganando su atención.
—Bueno, una preocupación menos— habló con una sonrisa —O una más para ti, ¿cómo te sienta que tu mejor amiga salga con tu hermano?—
Mira le miró con una ceja alzada, como si no terminara de entender la pregunta. Se acomodó de nuevo en la cama, bajo las cobijas, recostándose junto a Ace que no se había enderezado cuando su novia le despertó.
—No le veo ningún problema, evidentemente se resolvió el conflicto de Keith que taaaanto le quitaba el sueño— hablo, haciendo un obvio énfasis en el "tanto" —Y Runo parece que se siente lo suficientemente cómoda consigo como para aceptar los avances de Keith— Ace lo pensó un poco, y luego asintió un par de veces.
—Bueno, tienes razón, esperemos que esto les salga bien— Ace también se acomodó mejor en la cama, alzando la cobija hasta sus hombros —Si no es así, ya necesitaremos llevarlos a exorcizar o algo por el estilo—
Mira soltó una carcajada, y sin más comentarios volvieron a dormir, después de todo Mira había despertado a Ace a las 5 de la mañana.
. . .
Runo despertó con la sensación de caricias en su nuca, entre risitas y escalofríos abrió los ojos. Seguía recostada en el pecho del rubio, pero Keith ya estaba despierto antes que ella, y apenas alzó la vista se encontró con los ojos azules que ya le veían fijamente.
—Lo siento, ¿te desperté?— preguntó Keith, con la voz rasposa y en un tono muy bajo, como si no quisiese hacer demasiado ruido. Runo le sonrió, frotándose los ojos, y negó un par de veces.
—Ya era hora de que despertara— Sonrió, pasando ambas manos detrás del cuello del chico, mientras se acomodaba sobre él —Buenos días, Keith—
—Buenos días Runo— respondió bajito, plantando un beso en la frente de la chica, que estaba descubierta por su cabello despeinado. —¿Cómo amaneciste?— preguntó, volviendo a acariciar el cabello celeste, haciendo círculos con los dedos en su nuca. Runo recargó su cabeza en el pecho del chico, con su oído derecho sobre él, escuchando el latir acelerado.
—Se siente como si estuviese soñando— admitió, sintiendo sus mejillas arder, agradeciendo el hecho de que Keith no pudiera ver su rostro completamente. —No quiero despertar aún— Keith quiso reír, aquellos comentarios tan poéticos por parte de Runo no eran usuales, aunque los había escuchado un par de veces, siempre le sorprendían viniendo de ella.
—Seguiré aquí cuando despiertes— sonrió, volviendo a cerrar los ojos también —Y también en el desayuno, y la mayor parte del día, y de todos los días si es que la lluvia sigue así.— Keith volvió a acomodar ambos brazos alrededor de la cintura de la chica, bajo las cobijas. —No voy a dejarte ir tan fácilmente ¿sabes?—
—No espero que lo hagas— admitió entre risitas —Yo también soy bastante terca—
Eso Keith lo sabía de sobra, y le hizo soltar una carcajada que rápidamente tuvo que acallar por las protestas de Runo.
Runo no estaba segura de que hora era, pero sabía que más temprano que tarde deberían bajar a desayunar. Aún así iba a disfrutar de aquella situación lo más que pudiera. Keith se mantuvo quieto, pasando una mano por la espalda de la chica, sobre su suéter, y Runo se limitó a descansar sobre él, sin quedarse dormida realmente.
Ninguno quería levantarse, y podrían haber estado así hasta el mediodía, pero el celular de Runo comenzó a vibrar a un costado del rubio.
—¿Puedo?— Preguntó, sintiendo el móvil vibrar por lo que, asumió, era una llamada. Runo respondió con un desinteresado "mmhm", frotando su rostro en el pecho de Keith, sólo para inhalar fuerte y volverse a acomodar como si tuviese intención de dormir, Keith quiso reír un poco ante el hecho de que literalmente lo estaba oliendo, pero se contuvo magistralmente. Alcanzó el celular con una mano, a tientas, dejando sólo un brazo rodeando a la chica. La pantalla ya se había apagado para cuando Keith por fin la tuvo a su vista, y al desbloquear y leer la pantalla solo pudo fruncir el ceño —Era una llamada de Fabia. Y tienes algunos mensajes.—
Sintió a Runo respirar irregularmente sobre su pecho, y sólo pudo asumir que le parecía tan extraño como a él.
—¿Qué dicen?— Runo no se movió, no alzó la cabeza, ni siquiera intentó girarse al lado opuesto para ver el celular.
—No puedo leerlos... uhm... tienes pin de seguridad— Runo suspiró ante aquel pequeño detalle que por segundos olvidó; alzó una mano y sin querer voltear aún, logró poner su dedo en el detector de huella. Keith se quedó en silencio apenas un par de segundos, que a Runo le pareció eterno, y tras aclararse la garganta habló. —Dice que... que lo siente por la insistencia de Dan, que ella debió comunicarse contigo desde un principio y... que en cuanto tengas tiempo le digas cómo estás, le preocupó mucho cuando Dan le contó que no te sentías bien.—
Runo por fin apoyó las manos a costados de Keith, únicamente para acomodarse sobre su costado, hacia el otro lado, viéndole a la cara.
—¿Puedes responder por mi?— Realmente no debía preguntar, Keith lo haría sin pensarselo dos veces si era lo que ella necesitaba, y ambos lo sabían. —Escribe que... no tiene que preocuparse, que estoy bien y que más tarde hablamos porque aun no he desayunado— Keith sabía que aquello era sólo una excusa, y que Fabia probablemente lo sabría también. Pero no iba a protestar.
Tecleo apenas medio minuto que a Runo le pareció eterno, y después pudo darse cuenta de que volvió a dejar el móvil sobre la cama, sólo para volver a abrazarla.
—¿Deberíamos ir a desayunar?— preguntó el rubio, que ya había visto la hora en el celular, y pasaban de las 8. No era tarde realmente, pero si debía considerar que ninguno de los dos había cenado, y probablemente el hecho de que recién despertaban era lo único que les quitaba la sensación de hambre de momento. Runo casi automáticamente hizo un puchero, sin quitar sus ojos del rostro masculino.
—Quisiera quedarme acostada contigo todo el día— admitió, sin pena ni preocupación por como Keith pudiese tomar aquello —¿prometes que seguiremos así después? —
—¿Así?— preguntó el rubio, sin entender del todo lo que la chica intentaba decir. Runo suspiró, volviendo a descansar su cabeza en el pecho del chico, igual que sus brazos.
—No quiero que nos sea incómodo, así que voy a decirlo: me gustas Keith, siento que me gustas demasiado, al punto en que no quiero que te alejes— Keith le sonrió, era una sonrisa suave, pero cauta, y Runo entendió completamente la expresión en sus ojos —Yo sé que... Que es muy rápido decir esto de mi parte porque realmente nunca había siquiera considerado el hecho de que pudiésemos tener algo pero... Pero estoy segura. No tenemos por qué comprometernos justo hoy ni nada exagerado por el estilo... Dame tiempo para que pueda mostrarte que lo que siento es tan sincero como lo que sientes tú—
Aquella era una declaración bastante fuerte... Teniendo en cuenta que Keith llevaba casi 3 años enamorado de ella, pero reprimiéndolo. Keith estaba dispuesto a darle todo el tiempo que necesitase si eso significaba algo sólido para ambos, no iba a decir todo aquello, así que simplemente asintió un par de veces, viendo la preocupación en los ojos de Runo desvanecerse, para luego acercarse y darle un beso corto.
5 minutos después Runo por fin se decidió a levantarse, aún con la misma sudadera de Keith que no se había cambiado el día anterior y los leggins negros, caminó por la habitación en calcetines, deteniéndose frente al espejo solo para desenredar un poco su cabello.
Keith se levantó un poco después, abrazándola por la espalda mientras la veía examinarse frente a la cómoda. Bajaron las escaleras uno tras el otro, para encontrar la cocina sola, evidentemente, Keith y Mira seguían dormidos, y sin que Runo lo supiera, en realidad ella tenía algo de culpa en ello.
Keith propuso desayunar algo medianamente pesado, entre los dos se dedicaron a hacer arroz mezclado con verduras, huevo y algo de jamón para combinar. Perdieron bastante tiempo fastidiándose el uno al otro mientras cocinaban, hablando de cosas bastantes tontas de cuando eran amigos por mensajes, y los temas de los que usualmente hablaban, llegando a varias conclusiones:
Primero, el sabor favorito de helado de Runo seguía siendo la vainilla, y Keith había pasado de nuez a frutos rojos, por raro que sonase. Keith ayudaba de vez en cuando a su padre en los laboratorios de Vestal, pero actualmente ese era trabajo casi exclusivo de Mira y Ace, y el había tenido tiempo para trabajar en algo más: asesoría en línea, con sus conocimientos de la carrera solía darle orientación legal a personas que querían iniciar procesos o defenderse de algunos casos, aquello no le significaba un gran ingreso por asesoría, pero había temporadas en las que mucha gente acudía a él, y le generaba dinero suficiente para sostenerse y ahorrar un poco. Keith aún quería probar el sushi de Wardington, y Runo prometió hacerlo una vez que visitarán la tierra, a cambio de que también almorzaran en la cafetería familiar. Keith había mencionado antes su interés por adoptar un gato, actualmente ya lo había intentado, pero decidió no seguir con aquello ya que el semestre pasado le había consumido demasiado tiempo, y temía no poder darle los cuidados necesarios. Runo ya no parecía tenerle miedo a los truenos y rayos, pero admitió sentirse muy incómoda con la fuerza y la constancia casi imparable de la tormenta de Vestal, cosa que no era muy usual en Wardington.
Estaban a media platica sobre los gustos en ropa de Runo cuando Ace bajó las escaleras aún a medio dormir, en un pantalón de pijama y una playera negra con la leyenda de una banda. Ace se dejó caer perezosamente sobre una silla, recostandose sobre la mesa, apenas saludando pobremente a Runo y Keith que se encontraban de pie frente a la estufa.
—¿Están haciendo el desayuno?— preguntó con los ojos cerrados, como si aquella pregunta no tuviese una respuesta obvia. Se enderezó en la silla y frotó sus ojos —Mira me levanto a las 5 de la mañana y apenas tuve tiempo de descansar dos horas más— se quejó, odiando a su reloj biológico.
—¿Mira sigue dormida?— preguntó Keith, alejándose de la estufa en donde Runo aún cocinaba un poco el jamón.
—Ajá, y no parece que vaya a despertar pronto—
—Creo que Runo debería ir a despertarla— declaró Keith, sin girarse realmente para ver a la peliceleste, que soltó una carcajada a su espalda.
—Claro, si pretendes que regrese sin un brazo o algo así— respondió la chica, apagando la flama y alejando el sartén de la estufa.
La mirada de Ace pasó de Keith a Runo, y sonrió.
—¿Qué tal durmieron?, no pasaron frío supongo—
Keith tosió ante el comentario, y Runo solo evitó girarse, con las orejas rojas por la inusual pena que le envolvió.
—Voy por Mira— declaró, girando sobre sus talones rápidamente, huyendo de la cocina, escaleras arriba.
Ace no pudo evitar soltar una risita ahogada, a lo que recibió un puño de Keith en su hombro. El rubio se acercó por sobre la mesa, con la mirada fiera.
—¿Por qué dices eso?— Ace se sobó el área del golpe.
—Runo le dijo a Mira que estabas con ella, y ella obviamente necesitaba contármelo o iba a explotar— le explicó sonriente.
Keith volvió a recargar su espalda en la silla, con los hombros ligeramente tensos. Ace prefirió no hacer comentarios sobre su visible nerviosismo, pues sentía el movimiento de sus pies bajo la mesa de madera.
—¿Está molesta?— preguntó en voz baja el mayor, sorprendiendo al moreno
—¿Molesta?, al contrario, creo que se lo tomó muy bien— Keith no pudo evitar suspirar audiblemente.
—Menos mal, no estaba listo para el conflicto— Ace se echó a reír, relajando un poco al rubio —Es muy raro, no puedo creer que... Vaya, anoche nos besamos—
—¿Se besaron?— preguntó, como si necesitará otra confirmación
–Nos besamos— asintió. —Y fue... Como sentir algún tipo de alivio llenándome, si soy sincero.— se removió en la silla, sintiendo sus orejas arder —Creo que realmente estuve encerrando mis sentimientos por Runo bastante tiempo—
—Ni me lo digas, todos nos dábamos cuenta de que te gustaba— se apresuró Ace, pensando en las veces que había charlado con Keith posterior a la guerra, y cómo siempre encontraba una manera de meter a Runo en el tema. —Bueno, a excepción de ti... Y de Runo—
Keith rió, negando con la cabeza. Se puso de pie y comenzó a servir en platos un poco de arroz, con su respectivo jamón y huevo frito.
—Deberíamos ir a echar un vistazo— habló Ace, mientras veía cómo Keith acomodaba cada plato en la mesa —Algo me dice que tu novia está siendo hostigada por la mía—
Keith rio, y asintió. Apenas conservó la sonrisa unos segundos cuando Ace vio su expresión cambiar, casi en shock.
—No estoy seguro de si somos... Novios— declaró, con algo de pena, dejando ambas manos descansar en la mesa.
—¿Cómo...— Preguntó Ace, con una sonrisa que no llegaba hasta sus ojos —cómo que no estas seguro, Clay?—
—Me dijo que le gustaba y que le diera el tiempo de mostrarlo pero... Pero no le pedí que fuese mi novia, ni ella a mi—
Ace suspiró, pesado y audible, con fastidio.
—Te juro que cada vez me sorprende más lo mucho que les gusta complicarse—
—Dios mío, Ace, callate, ¿cuánto tiempo estuviste adorando a mi hermana en silencio?—
—LLEVAS 3 AÑOS ESPERANDO ESTE MOMENTO KEITH– Habló fuerte, casi como un regaño, haciendo que Keith sintiera pena de pronto. Volvió a sentarse en su silla.
. . .
Runo bajó con Mira tras de sí apenas unos minutos después de que Ace terminara de quejarse del poco valor que había tenido Keith respecto al tema de sus sentimientos con Runo, y posteriormente, darle una charla motivacional sobre alcanzar sus sueños, los que hablaban de salir con Runo por lo menos.
—¿Qué huele tan bien?— Preguntó Mira, a modo de saludo, ella y Runo también habían estado hablando, sobre la noche anterior y también sobre la cuestión de Runo encontrándose con Dan para hablar, sobraba decir que ninguna estaba muy emocionada por la idea, pero ambas pensaban que era necesario. —¿Es acaso esta la maravillosa sazón de los Misaki?—
—No sabría decirlo— Keith se encogió de hombros —Nunca he tenido el honor de comer en su local—
Mira tomó asiento junto a Ace, y Runo se detuvo cuando pasó tras de Keith, descansando ambas manos en los hombros del chico, mientras se inclinaba para descansar su mejilla sobre la cabeza rubia.
—Después podemos ir a almorzar juntos, no te apures— Mira y Ace solo se vieron entre sí, prefiriendo no hacer comentarios sobre la evidente nueva cercanía de sus acompañantes.
Runo tomó su asiento entre Keith y Mira, y tras agradecer la comida, se dispusieron a desayunar.
La comida fue casi su mayoría en silencio, Ace pateaba la pierna de Keith una que otra vez, y todos lo notaban, pero nadie hacía comentarios al respecto, cuando los platos por fin quedaron vacíos, y la charla sobre lo buen cocinera que era Runo se comenzó a poner halagadoramente incómoda, Runo se puso de pie, con sus platos en ambas manos.
—Yo me ocupo de los platos sucios— Sonrió, poniendo rápidamente los suyos en el lavabo, lista para comenzar a recoger los demás.
—No hace falta, hoy le tocan a Ace— le animó Keith, viendo la expresión de fastidio del otro.
—En esta casa nos gustan mucho los horarios y reglas, al parecer— declaró poniéndose de pie, no desarrolló más aquello, pero los demás pudieron entender fácilmente el sarcasmo.
Runo estuvo a punto de volver a sentarse cuando Ace pasó a su lado, con el resto de los platos hacia el lavabo, pero el bolsillo en su pantalón comenzó a zumbar.
Nadie dijo nada, como si no identificasen de donde venía aquello.
Runo sacó el celular con movimientos torpes, y la pantalla le dio la bienvenida con el nombre de quien le llamaba, Fabia.
—Tengo que tomar esta llamada—
Declaró, saliendo de la cocina con pasos rápidos que casi rayaban en correr. Solo Keith alcanzó a verla por el pasillo de la entrada, saliendo al porche.
—¿Está bien?— rompió el silencio Ace, con el agua de la llave aún corriendo, pero su cabeza se asomaba sobre su hombro, a donde Runo antes estuvo parada.
—Acordó hablar con Fabia— Respondió Mira, una vez que vio que Keith no pensaba decir nada —Piensa que es momento de hablar con ella y Dan—
Ace suspiró, había demasiadas cosas que le estresaban, aunque voluntariamente elegía no mostrarlas, la verdad era que le preocupaba bastante la relación entre su antiguo camarada de la resistencia y la peleadora haos que, después se dio cuenta, era un completo sol. Por lo menos lo era hasta que Dan y Fabia habían... Bueno, eso. Ace elegía la apatía como su mecanismo de defensa, y justo ahora, no sabía si estaba feliz por la decisión de Runo, o preocupado por lo que eso significaba.
Keith puso una mano en el hombro de Ace, sorprendiendolo un poco, pero entendió el mensaje apenas vio su rostro: todo iba a estar bien, porque ellos no iban a dejar que nada malo pasara.
—Muy bien, ya era hora— habló por fin Ace, sacándole una sonrisa a los dos Clay, devolviendo su vista hacia el frente, empezando a lavar los platos.
Runo se había recargado en el barandal del porche, apenas sentándose, abrazando el pilar de madera con una mano mientras con la otra se llevaba el móvil al oído.
—¿Runo?— preguntó Fabia, al otro lado de la línea. Runo por un momento cuestionó mentalmente por qué la saludaba así, pero en cuestión de segundos recordó la vez que Keith atendió el celular por ella.
—Sí, sí, hola Fabia— habló, sintiendo su garganta seca. Fabia al otro lado pareció suspirar, aliviada
—Ay, Runo, que bueno que contestas, no sabía si estarías ocupada. Perdón por no avisar antes, es sólo qué me quede muy preocupada— su voz era suave, incluso podía escucharla feliz, Runo sintió una punzada en el pecho. Realmente se había alejado mucho de ella.
—No hay problema, justo terminaba de desayunar— respondió, con una sonrisa un tanto caída —¿Por qué estabas preocupada?—
—Dan Kuso y su drama— soltó, con una risita, Runo en cambio sintió sus hombros tensarse —Ayer me dijo que no te sentías bien, se alarmó bastante y quería que nos subieramos en un tren a Vestal, pero ni siquiera sabía a dónde llegar. Lo calme, aunque creo que también estaba intentando convencerme a mí misma de eso— aquello último lo dijo un poco más bajo, como si sintiera pena.
–No sabía, perdón por eso, no quería alarmar a nadie...— suspiró, cansada, realmente iba a hablar por fin, y aunque Fabia le hacía sentir mucha confianza, lo cierto era que ya no se sentía tan familiar como antes. —Muchas cosas han pasado, Fabia... Y creo que es algo que deberíamos hablar en persona porque tiene que ver contigo... Y con Dan, en general. La cuestión es que no me he sentido muy bien y recién fui al doctor... Resulta que tengo deficiencias de vitaminas y eso... Y me he estado sintiendo bastante mal, mareos, fiebre... —
Fabia escuchaba atenta, Runo pudo escuchar algunos quejidos de sorpresa aquí y allá entre sus oraciones, pero espero hasta escucharla terminar.
—No tenía ni idea... Perdón por no haberme acercado antes, Runo, de haber sabido...— aquella oración quedó al aire. Runo sonrió. La verdad es que Fabia si le había mandado algunos mensajes después de que le había dado la noticia con Dan, algunas veces para preguntar cómo estaba, Runo contestaba, pero no le hacía más platica, ni Fabia tampoco, algunas otras veces la invitaba a salir, pero después de las 3 invitaciones declinadas, Fabia dejó de insistir.
—No es tu culpa, yo me aislé bastante también— admitió con una risita, por alguna razón, un nudo en su garganta empezaba a formarse, y los ojos le ardían.
Hubo un silencio en la línea, Runo no supo que decir, intentaba tragar el ardor en su garganta, hasta que escucho el hipar al otro lado de la línea, y se dio cuenta de que Fabia estaba en el mismo estado que ella.
—Ay, Runo...— habló, entre llanto —deberíamos ir a tomar algo juntas... Solo tú y yo, y hablar—
Runo sonrió, limpiando su nariz con la manga del suéter azul, ya sería algo de lo que se preocuparía después. Asintió varias veces, como si Fabia pudiese verla.
—Sí eso... Eso sería genial–
. . .
Aquella tarde no hubo nada más relevante, Runo les contó brevemente sobre lo de Fabia, y les dijo de los planes de verse en un futuro cercano. Todos hicieron comentarios apoyándola, aunque a más de uno no le terminaba de parecer la idea.
Runo tomó sus medicinas, pasó algo de tiempo en la sala con los demás mientras secretamente se veía hipnotizada por la lluvia caer al otro lado de la ventana. Se preguntaba, ¿cuando dejara de llover?, teorizaba que ya sería tiempo de que las calles comenzarán a inundarse, que el agua se estancase, pero parecía que Vestal estaba muy bien preparada para aquel clima, y nadie le daba realmente importancia. Keith le vio distraída un rato, y después de acariciar su hombro y obtener una sonrisa que le decía que todo estaba bien, volvieron a concentrarse en el programa en la televisión.
Mira y Ace salieron pasadas las 5 de la tarde entre la pesada lluvia para auxiliar al señor Clay en el laboratorio, algo sobre un proyecto de índole biológica, era lo que había explicado Mira, Runo sólo entendió que era algo relacionado a un virus.
Keith volvió a su habitación después de que Runo me dijera que quería dormir un rato, que se sentía cansada. Esperaba que Keith sugiriera algo respecto a tomar la siesta con ella, o tal vez acariciar su cabello hasta que se quedase dormida, pero el rubio solo apretó los labios en una sonrisa, con la mandíbula tensa, y le deseó un buen sueño.
Runo arrastró los pies a través de la entrada a su habitación, sintiendo la mirada de Keith en su espalda, mientras cerraba la puerta sin girarse a verlo. Rebusco en su mochila el peluche de conejo que ocultaba con recelo, blanco y afelpado, con orejas rosas y un moño en el cuello, y apretándolo fuerte contra su pecho, se dejó caer en la cama, no sin antes echarle un vistazo, recordando cómo la noche anterior habían sido ella y Keith quienes se abrazaban entre las sábanas.
. . .
Runo despertó desorientada, con la cabeza retumbándole y la vista borrosa. Esperó un par de segundos, apretando los ojos mientras respiraba fuerte; sus ojos se abrieron por fin, y buscó entre la habitación semi oscura su celular. La luz no le fue tan deslumbrante como otras veces, y entendió que se debía a que realmente no era muy tarde aún; 7:49 de la tarde, la luz del sol que se filtraba entre las nubes mantenía su habitación visible ante la tenue luz.
Se levantó, con los pies pesados y un curioso sentir de calor que le fastidiaba. Jaló el leggin desde el borde en su cintura hacía abajo, deshaciéndose de el, y rebuscando en la mochila rápidamente encontró unos shorts de tela ligera, flojos en sus muslos y apenas cubriendo a la mitad de estos, un poco menos incluso.
Salió de su habitación, ocultando un bostezo con su mano. El pasillo ya se encontraba en penumbras y la única luz que pudo identificar venía de la puerta de Keith, tentadoramente abierta. La luz era tenue, y una vez alcanzó el marco de la puerta entendió porqué; La lámpara rectangular sobre el escritorio de Keith era la fuente, y encorvado sobre este, estaba el rubio.
Runo tocó el marco con el puño, atrayendo la mirada azul, y haciendo que el rubio se enderezará al instante. Una sonrisa adorno los labios del mayor, acelerando el pulso de Runo casi descaradamente.
—Buenas noches— Saludó Runo, sin atreverse a moverse
—Buenas noches, Misaki— Respondió Keith, con ojos cálidos, pero Runo no pudo evitar notar el hecho de que de nuevo le hablaba por su apellido. —Pasa, pasa, ¿cómo estás?—
Runo se adentro en el cuarto, con pasitos cortos, hasta que se encontró al lado del rubio.
—Bien, medio dormida, ¿qué haces?— Runo miró sobre su hombro, encontrando algunos libros abiertos sobre el escritorio y algunas agendas sobre las que escribía —¿Tarea?— Preguntó, alzando las cejas, mientras leía el primer párrafo del libro abierto. Algo sobre las leyes de Vestal con relación a la educación.
—Sí y no— respondió, y Runo notó el sonrojo en su cuello —Estaba haciendo tarea, pero ya terminé. Estaba tomando algunas notas que creo que también serán útiles para... el tema de las elecciones—
Runo le miró, expectante, esperando a que explicara más. Keith rascó su nuca.
—Con esto de la candidatura que me ofreció Zenoheld... creo que debería conocer más de todo esto... es decir, si voy a ponerme frente a todo Vestal al menos quiero saber de que estoy hablando—
—Oh— pronunció Runo, caminando de espaldas, hasta llegar al borde de la cama, donde se sentó —Ya veo. Sigue entonces, sólo estaré aquí...— Runo subió sus piernas a la cama, de nuevo andaba por la casa sin zapatos, y se acomodó en la almohada, en el centro de la cama —Existiendo.— terminó la frase, jalando una cobija sobre sus piernas.
Aún hacía calor, pero el aire acondicionado en la habitación de Keith se sentía más frio que en el suyo, y de pronto se había vuelto demasiado consciente de lo expuestos que estaban sus muslos. Keith suspiró, pero Runo no giró su cabeza para hacer contacto visual, o ver si él tenia sus ojos sobre ella.
—Dame cinco minutos para terminar, y ya estoy contigo— declaró, volviendo a su cuadernillo.
Runo sacó el celular del bolsillo del suéter e intentó distraerse un poco, rápidamente volvió a sentirse ligeramente caliente, y su mente comenzó a culpar al grueso suéter del chico, pero a la vez se rehusaba a quitarselo, a devolvérselo incluso, le gustaba rodearse a si misma en la amplia prenda, como si por si mismo le cobijase. Inconscientemente se había hecho un ovillo, con las piernas más cerca de su pecho, abrazándose a sí misma.
Desbloqueo la pantalla del celular, algo agobiada por el silencio, y el débil sonido de la lapicera de Keith sobre el papel. Había un mensaje de Fabia, diciéndole que estaba muy emocionada por reunirse, y preguntó si se verían en Wardington o en Vestal, seguido de varios mensajes hablándole de algunas cafeterías en la tierra que podrían visitar. Al parecer habían abierto muchos lugares lindos desde que Runo se había decidido a no salir más.
Runo le sonrió al celular, y comenzó a teclear una respuesta, "suena magnífico Fabia, pero no tienes ganas de conocer más de Vestal?" respondió, sin esperar realmente que le contestara en el momento, así que cerró la aplicación y bloqueo su celular justo al tiempo en que Keith se levantaba de su silla.
—¿Qué miras?— preguntó, caminando hasta el borde de la cama y dejándose caer. Runo le daba la espalda, y Keith aprovecho eso para dejar un brazo aventurarse a la cintura de la chica.
—Nada realmente... Sólo le respondía a Fabia— Runo se removió bajo el brazo del chico, batallando para ponerse de frente, y acurrucarse nuevamente en su pecho. Notó al instante como Keith se tensaba. Raro. —Quiere saber si nos veremos en Wardington o aquí— continuó, frotando su rostro en el cuello del chico para acomodarse, sintiendo de nuevo como si un escalofrío le subiera la espalda.
—Ya... Ya veo— respondió Keith —Si quieres ir a la tierra esta bien... Es decir, si quisieras yo podría acompañarte también...— Keith solo recibió un "hmm" como respuesta, sintiendo como el retumbar del sonido sacudía su propio cuerpo.
Se sentía nervioso. Ace le había dado una sola tarea, y era la misma que Mira, dejar las cosas en claro. Y contrario a lo que él había pensado, había fallado la primera vez. Tenía que decírselo, quería decirle que esperaba que lo suyo fuese oficial, que no necesitaba realmente un período de prueba... O lo que fuese eso que Runo había sugerido.
Había esperado años para poder decirle todo aquello a Runo, y por alguna razón, no conseguía hacerlo. Y no quería presionar más su relación con la chica si no aclaraba eso antes.
–¿pasa algo?— preguntó Runo, irguiéndose para ver su rostro, después de un período de silencio que Keith no había notado.
—No... No, todo está bien... Sólo...— balbuceo, no seguro de cómo expresar su preocupación —Creo que aún siento que es raro... Estar tan cerca de repente—
Runo soltó una risita, y volvió a mover su rostro en el cuello del chico, dándole un rápido beso.
—Más vale que eso de la cercanía no sea una queja Keith, porque lo he estado disfrutando demasiado desde anoche— Keith no pudo evitar reír, dejando que una de sus manos se aventurara entre el cabello celeste.
–Lo sé, a mi también me gusta— declaró, directamente. Esperaba que eso fuera suficiente para reafirmar sus sentimientos de momento.
Runo, bajo sus caricias, comenzaba a quedarse dormida; ya tendría tiempo después para preocuparse por el tema de los títulos en su relación.
Keith comenzó a tararear una canción, sin palabras realmente, simplemente llenando el silencio que los rodeaba, y arrullando a Runo de paso.
—¿Piensas hablar con Dan también?— Runo suspiró, no le emocionaba el tema en específico.
—Creo que sería lo más adecuado, pero realmente espero poder estar a solas con Fabia, por lo menos la primera vez que nos veamos— habló quedo —¿Me ayudarías con eso?—
Keith no pudo atinar a que se refería con aquello exactamente.
—Lo que necesites—
Pero evidentemente si podía ayudar en algo a Runo, lo haría.
Runo despertó la mañana siguiente entre las sábanas de Keith y sus brazos, aunque parecía que Keith ya había despertado antes que ella, pues encontró su cabello húmedo de una ducha reciente, pero completamente dormido. Ya que despertase lo reñiria por dormir con el cabello mojado.
Mira y Ace llegaron justo para el desayuno, casi almuerzo más bien, con un paquete para llevar de Rosé Garden.
Desayunaron juntos en el pequeño comedor, le hablaron a Runo de la situación en el laboratorio y lo que estaban haciendo, e incluso tocaron el tema de la universidad de Keith y los próximos estudios de Mira, Keith no se molestó en disimular como quería evitar el tema de las elecciones y su candidatura tanto como fuese posible.
Runo tomó sus medicamentos, sintiéndose ligeramente mejor que el día anterior, ya sin fiebre, pero con cansancio corporal que le dolía en los huesos. Tomó un baño caliente en la habitación de Keith, nadie hizo comentarios al respecto, y cuando salió, Keith ya tenía listo un cambio de ropa para ella; la habitación estaba sola y con la puerta cerrada, en la cama estaba el peluche de conejo que, seguramente, había encontrado el rubio mientras revisaba en su maleta para encontrar el par de jeans celestes que ahora estaban doblados al borde de la cama, con una playera negra del chico que le quedaba demasiado grande como para pasar desapercibido, y lo suficiente para cubrir sus brazos hasta el codo.
Bajó las escaleras hacía la sala, donde Ace y Mira ya estaban sentados, bañados, y con ropa limpia, esperando a que bajara, Keith, en la cocina, bebía lo que parecía ser un licuado, recargado en la barra de, viéndola de pies a cabeza con descaro.
. . .
La visita al médico ese día fue mucho más corta, y más amena, esta vez todos acompañaron a Runo al consultorio mientras el doctor Montt les daba los resultados de sus análisis de sangre: anemia por deficiencia de folato.
El doctor les explicó que era bastante más regular que se presentase anemia por deficiencia de hierro en mujeres por los períodos menstruales, en cambio, el tipo de anemia que Runo tenía se debía a la deficiencia de ácido folico por su alimentación. Les dejo saber que la alimentación de Runo debería ser más estricta, así como tomar pastillas. Los 4 acordaron hacer lo que estuviera en su poder para ayudar a Runo a mejorar, y con aquello aclarado, salieron del lugar.
. . .
Runo de nuevo se sentía extrañamente bien y estable para la noticia que acaban de darle sobre su salud, había tomado la mano de Keith desde el asiento del copiloto la mayoría del trayecto a casa, y Ace y Mira en los asientos traseros los ignoraban convenientemente.
Al llegar a la casa simplemente se sentaron en la sala a descansar, todos parecían emocionalmente cansados, y se reflejaba un poco más en el aspecto físico y la manera en que se rehusaron a levantarse del sofá una hora, simplemente hablando entre ellos sobre los planes de la semana.
La tarde oscureció un poco el cielo nublado, y el hambre que les calaba en el estómago los llevó a ponerse de pie, fue entonces cuando por fin Mira soltó lo que llevaba rato queriendo dejar en claro. Mientras se adentraba a la cocina, seguida por los demás, comenzo a hablar.
—Así qué— Encendió la estufa, sin haber sacado antes las cosas del refrigerador con las que haría la comida/cena —¿Ustedes dos ya son novios?—
Runo quiso reír, pero su cuerpo se rehusó a producir sonido. Keith a su lado le vio, tensa, y poniendo una mano en su espalda baja la guió hasta una de las sillas vacías.
—Sí— respondió Keith, bajo los ojos curiosos de Runo, tomó asiento a su lado sin romper el contacto visual y sin borrar su sonrisa —Soy su novio—
La sonrisa de Runo apareció al tiempo que Keith respondía aquello.
—Okay, bien, sí— contestó Mira, asintiendo desde la estufa —Sólo creí que era, ya saben, importante sacar la pregunta del camino para, tocar la puerta siempre antes de entrar a la habitación de alguno, darles... Privacidad de vez en cuando—
Ace intento esconder una risa, y Keith solo gruñó con fastidio.
—Mira, basta, con lo de tocar la puerta, que es de educación básica, será suficiente, como siempre he hecho desde que Ace se queda a dormir aquí—
—¡Oye!— se quejó, señalando a su hermano con el índice —No necesitas mencionar eso—
Eventualmente Runo se puso de pie para ayudar a Mira en la estufa, y cada quien se sumió en su propia conversación. Cenaron verduras al vapor y tiras de pollo, y después de ver una película juntos en la sala, y quejarse del como Keith esperó a la primera oportunidad para irse a su habitación, todos volvieron escaleras arriba.
Runo tomó un baño, uso uno de sus cambios de ropa limpios: sus shorts de la noche anterior y una playera simple de algodón. Sin pensarlo mucho, se dirigió a la habitación de Keith una vez había desenredado su cabello; se asomó por la puerta entre abierta y Keith estaba al teléfono, haciéndole ademán de pasar.
Se instaló en la cama, con el conejo de peluche que ahora era un huésped en la habitación de Keith al igual que ella. Runo consiguió algo de información de las respuestas que daba Keith, parecía estar hablando con su padre, y después de lo que parecieron eternos 5 minutos, Keith terminó la llamada.
—¿Pasó algo?— preguntó Runo, desde la cama, ya bajó las cobijas que le protegían del aire acondicionado y el ligero fresco del clima lluvioso.
Keith negó con la cabeza, levantándose de su escritorio, y sentándose al borde de la cama. Runo noto sus hombros tensos.
—Papá me llama de vez en cuando para asegurarse que estoy bien, me ve mucho menos que a Mira últimamente, y creo que debe estar preocupado.— La peliceleste asintió levemente, entendiendo la situación.
—¿Sabe qué estoy aquí? — preguntó Runo, Keith se recostó en el colchón y Runo lo cobijo junto a ella.
—Creo que mira lo mencionó... Pero definitivamente ahora lo sabe— habló Keith, con cansancio en su voz. Runo se acurrucó más contra su pecho, haciendo que Keith le rodeara con sus brazos casi instantáneamente.
—¿Eso qué significa?— preguntó, con una risita, y de nuevo noto la respiración irregular de Keith.
—El día de hoy... He estado ignorando un poco los mensajes de Hydron... Es decir, fuimos al médico y después simplemente... Descansamos.— suspiró pesado —Pues al parecer tenía algo importante que decirme, llamó a mi padre para contarle que aparentemente alguien nos había visto saliendo de la clínica y han empezado a correr rumores entre los demás candidatos de que no tengo un buen estado de salud, y que hay una chica peliceleste que se ve muy cómoda con los Clay—
Runo entendió entonces lo serio de la situación y sus hombros tensos.
—¿Eso... Es malo?– preguntó, tentando el terreno.
—Parece que quieren filtrar un poco la narrativa de que un gobernante enfermo no es confiable para Vestal— se quejo, negando con la cabeza —Lo que no les servirá mucho porque puedo comprobar que estoy tan sano y fuerte como un roble. Pero tú... No quiero que te arrastren a chismes y... Ese tipo de cosas—
Runo sonrió, comprendiendo lo que le decía, pero a la vez sintiendo como aquel deje de incertidumbre familiar le atravesaba el pecho.
—Eso significa que no puedes oficializar nada conmigo en público... ¿No es así?—
"Y si te sientes sola deberías decirme
Antes de que esto termine en otra memoria
¿Me dirás la verdad para que yo no tenga que mentir?"
OOF
Buen día y buena noche, no se como estoy por fin arreglando mi m*erda pero vengo más centrada que nunca, esperemos pueda actualizar semanalmente de ahora en adelante y no morir en el intento.
Episodio larguito con demasiado progreso para motivarme kkk
Gracias a los que siguen aquí, y a los que pudiesen ir llegando, un gusto leernos de nuevo
