Runo sonrió, comprendiendo lo que le decía, pero a la vez sintiendo como aquel deje de incertidumbre familiar le atravesaba el pecho.
—Eso significa que no puedes oficializar nada conmigo en público... ¿No es así?—
Keith no pudo evitar que su mirada se tornara triste, amarga. El no quería que Runo fuese un secreto, quería que todo el mundo supiera que tenía novia, y que era nada más y nada menos que la original peleadora haos que salvó a Vestroia... Pero sabía que no podía darse el lujo de poner a Runo en el ojo del peligro.
Runo había estado en su cabeza por tanto tiempo, siendo parte de sus deseos más cursis, y ahora que por fin la tenía con él no podía exponerla, no iba a arriesgarse a que le sucediera nada.
Hydron tuvo esa charla con él alguna vez, le advirtió que según las elecciones estuvieran más cerca, los demás buscarían jugar más sucio. Y es que él más que nadie lo sabía bien, la gente con la que competía era gente que podía considerarse poderosa, conocían el terreno mejor que él, y él sólo podía ofrecer una nueva luz, confianza, y el respaldo de Hydron y el antiguo monarca, lo que lo volvía a la vez más vulnerable.
—No voy a dejar que te suceda nada— declaró, plantando un beso en la sien de la chica —No es mi intención esconderte a ti, ni lo que tengo contigo, quiero protegerte de todo lo que pueda venir, ¿Puedes confiar en mi?—
No necesitaban decir nada, Keith era sincero, y Runo le creía con todo lo que era. Le dio un beso corto, y abrazados, un poco más calmados, se quedaron dormidos.
La mañana llegó con una extraña luz filtrándose por las cortinas color vino de Keith; el sol.
Para cuando Runo despertó Keith no estaba en la cama junto a ella, y se encontró sola y adormilada intentando ponerse de pie, acostumbrándose a la nueva sensación de luz.
—¿Keith?— preguntó una vez sentada al borde de la cama, demasiado bajo como para que nadie la oyese.
Se frotó los ojos, y Keith apareció por la puerta de su baño, con el cabello húmedo, jeans oscuros y descalzo.
—Disculpa, ¿te desperté?— preguntó el rubio, acercándose hasta Runo y dándole un beso en la mejilla, antes de volver a cruzar su habitación hasta el armario.
Runo intentó procesar la situación tan inusual con calma, Keith sin camisa paseando por la habitación, buscando ropa que usar, dándole un beso de buenos días.
—Me desperté sola... ¿Qué sucede?— logró preguntar, poniéndose de pie, jugando con el borde de su playera entre los dedos.
—El clima de pronto mejoró, no estaba pronosticado que dejaría de llover.— mencionó, por fin agachándose para tomar una playera del fondo del ropero, Runo no podía evitar seguir su espalda, y sus músculos cuando por fin se enderezó para pasar la camisa por su cabeza —Nos pidieron asistir a la universidad a revisar las actividades que tenemos pendientes y recoger nuevo material para las próximas semanas en caso de que el buen estado no dure— añadió, girando en sus talones y encontrándose con Runo, que parecía ver atentamente algún punto de su playera vino de mangas ¾
—oh, ya veo— respondió, obligándose a ver hacia la puerta, buscando con desesperación huir de la mirada intensa en los ojos azules. –Entonces.. Volveré a mi cuarto— hablo, sin realmente moverse de su lugar —Mucha suerte, hablamos cuando regreses—
Runo no alcanzó a rodear la cama matrimonial completamente antes de que Keith pusiera una mano en su hombro, deteniéndola.
—¿Quieres acompañarme?— preguntó, sin quitar su mano. Runo devolvió su mirada al rostro del chico, curiosa —Es decir, caminar un poco, salir, puede hacerte bien, ¿no?, podemos pasear por ahí también—
Runo sonrió, asintió un par de veces y cepillo su cabello con las manos.
—Déjame ponerme unos zapatos—
—Te veo abajo—
Con pasos rápidos se adentro en la habitación de huéspedes, donde su mochila de viaje aún guardaba toda su ropa, ¿tal vez debería comenzar a mudarse de a poco a la habitación de Keith?, no sabía si estaba pasando algún límite con eso.
Cambió sus leggins por un pantalón de mezclilla pálido, una blusa de mangas cortas ajustada y tenis; apenas pudo cepillar un poco su cabello y ponerse gloss rosa en los labios antes de salir escaleras abajo, apresurada.
Keith ya la esperaba en la barra de la cocina, escribía rápidamente en un bloc de post it amarillo fluorescente que dejó en la mesita de la sala cuando iban de salida a la cochera.
El motor del coche rugió, y manejando apenas lo suficiente como para no sobrepasar el límite de velocidad, Keith se adentró en la autopista.
—¿Vamos tarde?— preguntó nerviosa Runo, desde el asiento del copiloto, viendo cómo los nudillos de Keith se marcaban en sus manos mientras sostenía el volante.
—No realmente, nos citaron a las 8, pero me gusta aprovechar lo vacía que está la calle en estos días.—
La sonrisa de Keith mientras pisaba el acelerador lentamente logró provocar una reacción similar en Runo que, normalmente, se sentía demasiado nerviosa con la velocidad.
Keith dejó que Runo se encargará de la música, música terrestre que él no conocía, pero siempre agradecía, ya que el gusto de Runo le parecía fenomenal, aunque no iba a admitirlo en voz alta. En cuestión de 3 canciones Keith por fin salió de la autopista, tomando una desviación hacia calles más pequeñas que eran pobladas mayormente por departamentos y algunos pequeños negocios locales, era justo como Runo había imaginado los alrededores de la universidad que pronto se alzó imponente frente a ellos.
Un edificio alto, de tres pisos, rodeado de una barda alta en colores gris y verde pino, adornado con el logo de la institución.
—Vamos— pronunció Keith, sacándola del trance.
Ambos salieron del automóvil, rodeándolo, y una vez se encontraron lado a lado, caminando hacia la entrada, Keith tomó la mano de Runo, entrelazando sus dedos.
Runo no ocultó su fascinación, la universidad de Keith era mucho más grande que a la que ella asistió brevemente en Wardington; entraron por un camino de concreto, un poco alzado, a comparación del amplio campo tapizado de pasto que se veía a cada lado, había algunas bancas, y techos a lo largo de este, probablemente para que las personas se sentasen a comer. Llegando hasta el final del camino, y ya encontrándose frente al edificio más alto, Runo se dio cuenta de que el camino seguía a cada lado, y parecía llevar por más vueltas y cruces a más edificios más pequeños; Keith les hizo girar a la derecha, donde parecía haber ya un par de personas. El edificio al que llevaba aquel camino rezaba en letras plateadas "biblioteca", Runo notó a algunas personas afuera del edificio, y rápidamente, identificó a un par de cabezas con cabello oscuro que ya conocía.
—Runo— saludo la chica de cabello recto efusivamente, alzando su mano. Keith y ella llegaron pronto hasta donde los dos hermanos estaban, y Kim le rodeó los hombros en un breve abrazo —Que alegría verte de nuevo, ¿Qué haces aquí?—
—Acompaño a Keith, ¿y ustedes?— Runo sintió al rubio tensarse a su lado, miró su rostro y la siguió hasta los ojos de Jim, que se clavaban curiosos en sus manos entrelazadas
—Venimos por material de trabajo, igual que ustedes, ¿no?— respondió el chico, alzando la vista hacia el rostro de Keith, con una media sonrisa.
—Así es— contestó el rubio, cauto, no lograba identificar el significado de aquella sonrisa.
Runo intentó mantener sus ojos en el césped que rodeaba el camino de concreto, regresando su mirada brevemente hacía Keith, que seguía sosteniendo la mirada de Jim.
—Ya están atendiendo a quienes llegaron temprano— interrumpió Kim aquella extraña conversación silenciosa que tenían los dos chicos —Jim y yo ya recogimos nuestro material y libros, deberían aprovechar para recoger el de Keith— habló, dirigiéndose a Runo.
—¿oh?, ¿están aquí por algo más?— preguntó el rubio, intentando no usar un directo "¿por qué no se han ido?", que todos identificaron en su tono de voz.
—Esperamos a Harry, Shadow también está aquí, pero tienen que reportarse con el club de Kendo también— respondió el chico, atrayendo la mirada azul.
¿Shadow?, el Shadow que acompañó a Keith cuando eran Vexos, asumió Runo.
Intentó ordenar la información: Al parecer Samantha y Harry estudiaban en la misma universidad que Keith, él en su momento sólo comentó que asistieron al mismo colegio. Kim y Jim también estudiaban en el mismo plantel, aunque no sabía si todos eran compañeros de clase. Aparentemente Shadow Prove, ex vexo, también estudiaba en la universidad de leyes de Vestal, y participaba en el club de Kendo junto con Harry, lo cual por razones desconocidas, ponía inquieto a Keith, por la manera en que apretaba su mano.
—Samantha también está aquí— pronunció Jim, atrayendo la atención de todos en la conversación —Apresúrense y vayan por tu material, Clay— animó con una sonrisa que, al menos a Runo, le pareció sincera.
Keith asintió, y Runo y él se adentraron en la biblioteca; apenas entrar los recibía un escritorio semicircular, atrás de este había estantes altos llenos de libros adornaban las paredes, algunas mesas e incluso unos escaleras que daban a una segunda planta, donde Runo pudo ver más y más libreros.
Se mantuvo en silencio mientras Keith hablaba con la bibliotecaria; casi había ignorado el hecho de que Jim y Kim no hicieron ningún comentario sobre su cabello, claramente ya debían haberse enterado del pequeño episodio que tuvo con Samantha.
¿Alguien más sabía que ella era la culpable de su corte de cabello?, ¿Cuál fue la historia que les contaron?. Los nervios hacían un nudo en su estómago, y no entendía por qué de nuevo se sentía apenada.
Keith, a su lado, volvió a tomar su mano. Encontró los ojos azules, que le veían preocupados, e intentó mostrarle una sonrisa que no llegó a ser completamente creíble.
El rubio dio media vuelta y se encaminó fuera del edificio con Runo de la mano; Jim y Kim los despidieron brevemente, y Runo apenas coordino lo suficiente para asentir. El resto del camino se limitó a ver sus propios zapatos al caminar, no inquirió más en sus alrededores, ni se atrevió a mirar más allá de su mano, junto a la de Keith, hasta que llegaron a la puerta del automóvil, que Keith abrió para Runo.
En cuestión de segundos Keith ya estaba en el asiento del conductor, encendiendo el motor. La calefacción que se encendió automáticamente devolvió algo de calma a Runo, que no había notado el aire fresco, ligero, pero que ahora la hacía temblar.
Una mano en su brazo la sobresaltó, miró a su lado, y encontró a Keith alzando ambas manos para sostener su rostro.
—¿Qué sucede?, dímelo por favor, ¿puedo hacer algo?— preguntó, en un tono que no solía escucharle seguido; la voz de Keith siempre le había parecido fuerte, fría, como si siempre estuviera encima de ti, y lo supiera; Runo había aprendido que simplemente así era su tono de voz, pero ahora, era tan suave que podía jurar que el sonido de su voz se derretía en el aire alrededor de ella.
Runo intentó regular su respiración, aún con la mirada fija en los ojos del chico, se dio cuenta de que estaba respirando demasiado rápido, demasiado fuerte, su mente había ido en un espiral de preocupación, inseguridad, vulnerabilidad, al recordar la situación de hace apenas un par de días, y su cuerpo lo estaba expresando de manera física.
Puso ambas manos en las mejillas del chico, imitando la manera en que la sostenía a ella, y jalo un poco de su rostro a la vez que ella se acomodaba en el asiento para estar más cerca, dejó su frente descansar en la del chico, sintiendo el calor de su rostro, y la respiración acompasada que pronto logró calmar la suya.
Una vez que Runo sintió la suficiente estabilidad para alejarse, se dio cuenta que Keith rodeaba su torso, por encima del descansabrazos que los separaba en la cabina del coche.
—Estoy mejor. Ya me siento mejor. Sólo... Me sorprendió demasiado el entender que los demás saben lo que pasó con Samantha.— pronunció, suave, sin soltar el rostro del rubio que descansaba en sus manos con ojos cerrados.
—Eso no importa Runo, dímelo, y haré lo que pueda para ayudarte—
Runo quiso decirle que el simple hecho de escuchar su voz era suficiente para calmarla, pero no se atrevió.
—Gracias Keith, estoy mucho mejor— respondió, tomando la iniciativa, acercándose lo suficiente para besar al chico que aún reposaba en sus manos.
Se separaron, y con una sonrisa suave, Keith calmó a Runo, antes de responder con otro beso, corto, casto.
—Vámonos de aquí—
Animó Keith, echando en reversa el coche, para por fin salir de aquel estacionamiento.
. . .
Runo había rechazado la oferta de Keith de desayunar fuera, y se había sincerado, sentía que estaba limitando toda su atención en su nuevo novio, y no tanto como debería en su amiga, que la había llevado a Vestal para empezar.
Estacionaron en la cochera, habían comprado que almorzar en el camino, ya que ninguno había desayunado, y cuando entraron a la sala encontraron a Mira profundamente dormida contra el pecho de Ace, que veía la televisión ocasionalmente mientras revisaba su celular.
—Vaya, buenos días tortolitos— Saludo Ace, alzando la vista de su teléfono, con una sonrisa burlona —Mira los estaba esperando para quejarse por cómo desaparecieron, pero se rindió ante el sueño en el intento—
Runo soltó una risita, Keith solo hizo una mueca, mientras colgaba las llaves en un pequeño perchero en la pared y cerraba la puerta tras de sí.
—Les deje una nota— señaló el cuadro de post its en la mesita y Ace sólo se encogió de hombros.
—No fue suficiente para ella, al parecer— Keith rodó los ojos, ambos sabían que Mira era bastante dramática por pura diversión.
—Cómo sea, despierta al monstruo que tienes por novia, trajimos el almuerzo— se burló Keith, encaminándose a la cocina, con Runo dándole un golpe en el hombro por el insulto a su hermana.
De nuevo comieron juntos en la mesa, carne con verduras, rollitos de pescado y pollo, entre reprimendas de Mira por como Keith alejaba a Runo de ella y chistes malos sobre cómo la relación de Runo con ella era más fuerte de lo que nunca sería la de él.
Keith volvió escaleras arriba después de la comida, dijo que tenía que hacer algunas cosas de la universidad y Runo se quedó en la sala con Ace y Mira, que propusieron jugar cartas.
Runo, en el suelo, sostenía sus cartas de Uno mientras Ace hacía lo mismo desde el sillón, y Mira, al otro lado de la mesita de café, también en el suelo, sacaba la primera carta.
—Así que dinos, ¿Qué tal la mañana, te divertiste más con Keith de lo que lo haces con nosotros?— preguntó Mira, poniendo una tarjeta roja encima de la que inició el juego.
Runo soltó una risita mientras ponía otra tarjeta roja encima de la de Mira.
—Ir a la escuela con Keith no puede ni competir con tu compañía Mira—
Ace puso otra tarjeta roja encima de las anteriores, rodando los ojos.
—Es bueno ver que aprecian mi presencia, tal vez debería dejarlas solas para que tengan su cita— añadió, en tono de broma
—Morirías sin mi— le respondió Mira, poniendo una carta roja de reversa, devolviendo el turno a Ace
—Sí, probablemente lo haría, intenta no dejarme sólo, ¿quieres?— contestó, poniendo otra tarjeta roja.
Runo rodó los ojos, cambiando el color del juego a azul.
—Escucharlos me revuelve el estómago— Ace solo le mostró la lengua, y Mira puso encima otra carta azul. Runo no pudo evitar recordar la pregunta que hizo Mira, y los eventos de aquella mañana —Aunque... Vimos a Kim y a Jim en la universidad— pronunció, atrayendo la vista de sus dos acompañantes.
Ace puso otra carta azul encima del montón.
—¿Qué tal estuvo?—
Runo puso otra carta azul.
—Bien, bien, nos saludaron y nos dijeron que podíamos buscar el material de Keith a pesar de que no era la hora... Dijeron que Samantha y Harry estaban ahí... También Shadow—
Mira puso una carta azul encima del montón, sin pensarlo demasiado, su tono de voz la delató.
—Vaya— habló casi molesta, Ace la vio brevemente y puso otra carta azul encima del montón.
—¿Keith te contó algo?— preguntó el de cabello menta.
Runo no separó su vista de las cartas, tomó una carta del mazo que tenían boca abajo en la mesa, convenientemente era azul, y la agregó al montón. Negó con la cabeza ante la pregunta.
—Keith y Shadow se distanciaron un poco después de que terminó con Samantha— habló Mira, tomando dos cartas de la mesa, para luego poner una azul.
Ace puso una carta verde, cambiando el color del juego, y dejándolo con sólo dos en mano.
—Alguna vez me dijo que quería volver a hablar con él, pero era difícil por la cercanía que tenía con Harry— comenzó a explicar Ace, mientras Runo ponía una carta verde. —Creo que no mantiene mucho contacto con los antiguos Vexos, pero Shadow estaba en la misma universidad así que era más fácil hablar con él— Runo solo asintió con la cabeza.
—No te preocupes por eso, Keith ahora es un tipo muy ocupado, seguro después se dará el tiempo de hablar con amigos y eso— habló bajo Mira, poniendo una tarjeta amarilla encima del montón, cambiando el color.
—Realmente me preocupaba más el que todos supieran que Samantha me había cortado el cabello— admitió Runo con pena, viendo como Hace tomaba una carta de la mesa y en seguida la ponía sobre el montón.
—Bueno, estoy segura de que el hecho de que te veas fabulosa con el cabello corto será suficiente para opacar el proceso— sonrió Mira, viendo cómo Runo comía dos cartas antes de poner la segunda encima de la pila.
—Todo está bien Runo, ya verás que te olvidarás de eso, en el futuro sólo será una mala anécdota— Animo Ace, poniendo otra carta amarilla en el montón. —Uno— Anunció, sosteniendo su última carta.
—Esperemos, mientras tanto, solo quiero que los demás no me tengan pena por eso— Runo puso otra carta amarilla —Si hubiese estado sana, le habría quitado las tijeras y la habría encerrado en el baño—
Mira no puedo evitar reír, el comentario había pasado de serio y frustrante a aligerar el ambiente demasiado rápido; puso un reversa amarillo, regresando el turno a Runo.
—Claro, soy creyente de tus capacidades para hacer eso al cien— sonrió Mira, divertida ante la idea de Samantha encerrada en el baño de su propia fiesta.
Runo puso un +2 amarillo, intentando jugarle una mala a Ace, que simplemente puso su última carta encima, un +4.
Mira dejó sus cartas en la mesa y Runo también las lanzó con molestia actuada.
—En fin, en otras noticias— habló Runo, mientras veía cómo Mira comenzaba a juntar las cartas, y a Ace tomando la mitad de las mismas en mano para comenzar a barajar. —Creo que haré un viaje a la tierra para comer con Fabia pronto— Ace le miró curioso, pero cauto, Mira le sonrió —Espero que después de eso pueda dejar en claro las cosas con Dan también—
—¿Ya sabes cuando será?— preguntó el chico, Runo negó
—No hemos elegido una fecha, pero me gustaría hablar con ella sobre vernos este fin de semana.—
—Vaya... Es muy pronto— habló Ace, y era verdad, ya era jueves. Los días comenzaban a pasarle más rápido desde que había admitido sus sentimientos por Keith, pasar más tiempo juntos hacía que los días fueran menos monótonos, menos largos.
—Entre más pronto arregle eso, mejor. No quiero seguir arrastrando esto hasta el cumpleaños de Fabia, además...— su tono de voz cambió, y un descarado sonrojo se asentó en sus mejillas —Ya casi es octubre, y quiero festejar mi cumpleaños en paz esta vez—
Mira sonrió, entendía aquello, su cumpleaños 18 se había visto arruinado por todo lo que en ese momento la consumía.
—Bueno— habló Runo, poniéndose de pie de pronto —Iré a buscar a Keith, ya es hora de molestarlo—
Nadie agregó nada, aunque Runo casi podía sentir las sonrisas en los rostros ajenos. Keith, su novio, había tomado gran parte en subirle los ánimos, y los demás se daban cuenta de ello. Con pasitos felices, que más bien parecían saltitos, Runo llegó hasta la puerta de la habitación de Keith, que estaba completamente abierta.
—¿Keith?— preguntó, asomándose dentro de la habitación.
—Aquí— Respondió Keith, pero no había venido del baño en su cuarto, ni del baño independiente contiguo a su puerta.
Regreso fuera, al pasillo, no había venido de la puerta al ático tampoco, miro la puerta cerrada al final del pasillo, la que Mira le dijo en su primer día en la casa que era un estudio, y a la que nunca había tenido que pasar. Después de todo no tenía mucho tiempo viviendo ahí, solo que había sido demasiado rápido.
Empujó la puerta con emoción y nerviosismo, siendo recibida por un piso de madera apenas adornado por un sillón amplio, al fondo, a la izquierda, un ventanal al fondo dejaba que la luz de filtrase en el cuarto, a un lado de esta había un pequeño escritorio, en el cual Keith se encontraba sentado, dándole la espalda.
Runo miró a su alrededor, había algunas cajas, muebles sobre los cuales reposaban libros, cuadernos, y algunos materiales de arte, libreros altos con demasiados textos y sobre un par de tapetes, frente a los libreros, había un par de sillas de cojín, de esas que parecían bolsas rellenas de esponja o incluso de peluche, como también algunos bancos pequeños. Tardó en darse cuenta que Keith ya se había girado para verla, con una sonrisa mientras ella seguía viendo a su alrededor.
—¿Algo que te interese?— preguntó el rubio, extendiendo una mano, guiando la hacía donde estaba él.
Runo camino, atravesando los pocos metros que los separaban, tomando su mano y recargándose en el respaldo de la silla del chico.
—¿Además de ti?— Keith soltó una risa, pero Runo pudo ver sus orejas coloradas. —No sabía que tocabas guitarra— pronunció, señalando un punto a sus espaldas, donde había ubicado una guitarra acústica, pero realmente no la veía, sus ojos estaban fijos en el escritorio de Keith, tenía un libro abierto, el marcatextos amarillo fosforescente en una mano y un lapicero en la oreja, también parecía estar tomando notas de lo qee leía.
—Lo lleve como actividad extracurricular en preparatoria un tiempo, realmente no recuerdo como se hace—
—Hummm— dejó Runo a modo de respuesta, Keith seguía a medio girar, viendo la guitarra a sus espaldas.
—Tal vez algún día intente tocarte algo, si es que recuerdo bien—
Los ojos de Runo se movieron rápidamente al rostro de Keith, que ya le veía sonriente.
—Eso me encantaría—
Keith alzó una mano a su mejilla, atrayendo su rostro lo suficiente hasta que pudo plantarle un beso casto. Ninguno se movió una vez sus labios se separaron, sus frentes seguían una con la otra, y el silencio parecía no molestarlos.
—¿Ya has hablado con Fabia?— preguntó Keith, rompiendo la armonía de aquel momento.
Runo se separó, y negó con la cabeza un par de veces.
—He estado pensando en demasiadas cosas— Respondió —Incluso me había olvidado de mis medicamentos—
Keith la regañó un poco, consiguiendo que al momento saliera del estudio y fuese a tomar sus pastillas, dejándole sólo de nuevo.
Aún no terminaba de entender que era el sentimiento de intranquilidad que le apretaba la garganta cuando pensaba en el viaje de Runo, y en las posibilidades de que se reuniera sola con Fabia. No tenía nada específico contra aquella cita, si era sincero, pero su preocupación recaía en el hecho de que conocía a Dan, y sabía que solía tomar como tarea propia el entrometerse y solucionar cosas. No dudaba que en algún momento aprovechase para hablar con Runo antes, que la presionara, y a pesar de que entendía que Runo necesitaba hablar también con Dan, la idea de que lo hiciese todo en el mismo viaje lo preocupaba un poco.
A parte de esto, tenía preocupaciones que deberían serle más importantes, Hydron había estado enviándole mensajes sobre el tema de los artículos falsos y su necesidad de desmentirlos, quería que diera una entrevista, o por lo menos que publicará algo en sus redes, pero Keith no solía usarlas casi nunca, por no decir que no quería hacerlo. Tenía que empezar a ver su puesto como ofensiva, tenía que centrarse en hacer su imágen como candidato más imponente y meterse de lleno en los movimientos sociales para conseguir votantes. Y sin embargo su cabeza siempre volvía a Runo.
Sintió las manos delgadas apoyarse en sus hombros, que se destensaron al instante. Runo recargó su cabeza contra la suya, y terminó de rodear el cuello del rubio completamente.
—¿En qué piensas?— preguntó, demasiado cerca de su oído, haciendo que un escalofrío le subiera la espalda.
Keith volvió a moverse en la silla giratoria, esta vez quedando de frente a Runo, rodeando su cintura y atrayéndola contra sí hasta que consiguió sentarla en su regazo.
—Nada importante— mintió, perdiéndose de nuevo en un beso.
.
Keith había terminado de leer el capítulo del libro que le habían asignado aquel día, igual que un reporte resumiendo la información, Runo se había quedado en el estudio, recostada en el pequeño sofá que estaba junto al escritorio.
Keith había notado de reojo sus expresiones mientras tecleaba en su celular, a veces frunciendo el ceño, a veces sonriendo, por lo que no pudo evitar ponerse de pie al instante que cerró su libro, yendo hacia el sofá, y dejándose caer sobre el cuerpo menudo de la chica que lo recibió sin quejas.
—¿Qué tal?— preguntó Runo, dejando su celular en el descansa brazos, y pasando ambas manos por el cabello rubio —¿Cansado?—
—Sólo un poco, ¿tarde demasiado?— preguntó, viendo el cielo oscuro que por un momento, pensó era la oscuridad nocturna, sólo para después darse cuenta de que se había vuelto a nublar, y el cielo se tapizaba de nubes grises, demasiado oscuras, no auguraban nada bueno.
—Apenas una hora, trabajas rápido— respondió, enredando sus dedos en el cabello rubio. —¿Ya casi terminas la carrera, no es así?— Keith suspiró contra su pecho, acomodando mejor su cara para poder ver el rostro femenino.
—Así es, un año más— negó con la cabeza —Solo espero poder sobrevivir el último año de carrera a la par con las elecciones—
Las palabras inundaron la cabeza de Runo, en efecto, las elecciones por un nuevo gobernante estaban cada vez más cerca, y Keith estaba postulándose para ello, para gobernar Vestal. Era demasiado grande, ¿Qué significaría eso para ambos si Keith ganaba las elecciones?, ¿siquiera seguirían juntos para entonces?. Runo nunca había tenido que pensar en aquellas cuestiones porque nunca sintió en serio la presión de aquella realidad, en los días que llevaba ahí apenas y había arreglado su relación con Keith, lo vio salir a comer, ir a una fiesta, hacer tareas, todo lo que haría un joven de su edad. Le costaba procesar que el mismo Keith de 21 años podría llegar a dirigir un país completo.
—Verás que todo estará bien— fue lo único que pudo decir y Keith solo asintió. Se tragó el silencio un par de segundos, antes de buscar desesperadamente algo más que agregar, recordando su celular. —Ya he hablado con Fabia— dijo, obteniendo un sonido ronco a modo de pregunta, animándola a seguir —El domingo iré a Wardington, nos veremos en el parque central— Keith por fin alzó la cabeza, apoyándose en sus antebrazos —¿Aún quieres acompañarme?— Keith suspiró
—Sabes que sí, Runo— se acercó apenas lo suficiente para darle un beso, y volvió a recostarse.
Runo le hizo algunas preguntas sobre el estudio, al parecer dibujar y pintar eran algunos de los pasatiempos que más disfrutaba Keith actualmente, le gustaba leer pero no tenía mucho tiempo para leer por gusto, y la guitarra llevaba un buen rato sin usarse por la misma razón.
Mira apareció en la puerta más tarde para anunciarles que habían comprado pizza y que era mejor que bajaran para comerla caliente.
Ace ya los esperaba en la mesa de la cocina; acompañando la pizza con soda, Runo apenas comió dos pedazos, su apetito seguía sin ser el mejor pero nadie comentó nada al respecto, mientras comían el resto de la pizza.
Mira se quejó un poco del trabajo en el laboratorio y el como su padre ni siquiera había tenido tiempo para pasarse por la casa durante la semana. Runo lo agradecía secretamente, había visto al padre de Mira ya anteriormente, pero desde esa vez habían pasado años, y era algo incómodo pensar en que estaba viviendo en su casa sin que él estuviese ahí, más alarmante aún, en cuestión de días desde su llegada ya estaba saliendo con su hijo mayor y metiéndole en problemas.
Negó con la cabeza, calmandose a sí misma.
—Me está empezando a abrumar esta lluvia— se quejó Ace, viendo por la puerta corrediza de cristal hacia el patio trasero. —No podemos hacer nada, Runo apenas y ha tenido tiempo de conocer un poco de Vestal—
—Bueno, no es como que el clima no nos sea usual. - suspiro Mira, sin realmente desanimarse —Siempre hay opciones, podemos ir al centro comercial, ¿querías comprar ropa no es así?— sonrió a su amiga.
Odiaba que la conociera tan bien, la estaba deteniendo justo donde quería, le encantaba armar conjuntos de ropa, y aunque no quería generar más molestias a sus amigos, no se atrevía a negarlo.
—Excelente, podemos ir revisando el clima para ver si esta semana podemos salir— Declaró Keith, a media rebanada, mientras revisaba en su celular con una sola mano.
—Eso sería perfecto, muero por una malteada— Ace respondió, sin molestarse por terminar de masticar la comida que aún tenía en la boca —Tenemos el fin de semana libre, podemos ir el domingo—
Runo sintió sus oídos arder, ya había hecho planes para el domingo.
Keith, a su lado, negó con la cabeza.
—Tendrá que ser el sábado, tenemos planes para el domingo— Habló por ella, sin despegar la vista de su celular. Mira dejó su soda en la mesa, deteniéndose antes de beber.
—¿Están haciendo planes para una cita sin nosotros?— preguntó fingiendo ofensa, Keith rodó los ojos —¿Qué clase de traición es esta?, ¿arregló la vida amorosa de mi hermano y mi mejor amiga sólo para que no me inviten a salir?— se recargo en el hombro de Ace, a su lado, que fingió abrazarla con pesar. Sí que eran un dúo.
—Vamos a Wardington— habló Runo, un poco demasiado seria. Mira y Ace se enderezaron. —Ya hablé con Fabia, nos veremos el domingo— Mira y Ace se vieron entre sí.
—¿Estarás bien?— preguntó el moreno, genuinamente preocupado. —Digo, tienes mucho sin ver a Fabia, ¿no es así?—
Runo le sonrió, sincera. No solía gustarle el generarle preocupaciones a los demás, pero saber que era importante para sus amigos le llenaba el pecho de calidez que no sabía que extrañaba.
—Estaré bien, Fabia y yo tenemos mucho que hablar— le sonrió a Ace, para después dirigirle la misma mirada a su amiga, que no había dicho nada, pero se veía igual de preocupada. Probablemente ya estaba pensando en demasiadas cosas —Además Keith será mi guardaespaldas— agregó, descansando una mano en el hombro del chico —Aunque ahora que lo pienso— habló quedo Runo, viendo al rubio, y después viendo a sus amigos —¿podríamos ir los cuatro?— preguntó, creciendo intriga en los demás en la mesa —Wardington suele tener mejor clima que Vestal, ¿no?, podríamos pasear un poco por la ciudad, Ace y Keith tienen mucho sin visitarla ¿no es así?— preguntó a Mira, que ya le veía con una sonrisa.
—Oh, yo me apunto para lo que sea que estás pensando, amiga— le contestó, y sabía que ni Ace ni Keith tendrían más razón para negarse.
—Muy bien, suena como un buen plan. ¿Podré tomar una malteada, no?—
Runo no pudo evitar soltar una carcajada, antes de asentir.
. . .
El resto del jueves fue mucho más ameno, se quedaron en la sala platicando un poco y después fueron a dormir, Runo, de nuevo, en el cuarto de Keith.
Amaneciendo el viernes, para eso de las 9, Mira y Ace ya se habían ido al laboratorio, dejando un mensaje en un chat grupal que acababan de crear para los 4 avisando que volverían a las 6 y que llevarían ingredientes para hacer la cena.
Runo y Keith se dedicaron mayormente a quedarse en cama, desayunaron sólo cereal, vieron una película juntos sobre superhéroes, y después Keith hizo algunos ejercicios de clase mientras Runo jugaba en su consola de videojuegos.
Para la hora de la comida Runo preparó pollo a la plancha y verduras, y Keith ayudó a hacer jugo de naranja casero, más para entretenerse que por querer tomarlo. Comieron juntos, hablando un poco sobre el nivel que Runo se había pasado en la mañana y sobre los maestros de Keith y como se llevaba con ellos (a petición de Runo).
Runo tomó sus medicinas y pasaron el resto de la tarde en la sala, Runo pidió ver un noticiero de Vestal, seguía sintiendo demasiado surreal su estadía ahí, y ya que no podía salir por la lluvia, no estaba muy al tanto de lo que pasaba fuera de la casa de los Clay; Keith cepillo el cabello celeste con sus dedos, dormitando, con Runo sobre su pecho totalmente perdida en una cápsula sobre cómo el agua había comenzado a estancarse en el centro de Vestal y el cómo esperaban que para la próxima semana el clima fuese menos agresivo. Keith se durmió apenas cambiaron de nota, comenzando a hablar de un comunicado del rey Zenoheld.
Keith despertó a las 6:30, cuando Mira abrió la puerta principal abruptamente, gritando que estaban lloviendo gatos y perros. Keith estuvo a punto de gritarle que guardaste silencio, pero se detuvo al ver a Ace detrás de ella con un gato de peluche de casi medio metro.
Runo saltó de encima de Keith, yendo a tocar el peluche que, a pesar de estar húmedo, recibió con los brazos abiertos. Mira explicó que alguien en el laboratorio mencionó querer deshacerse de él, pero no tener el corazón para tirarlo a la basura, así que Mira se ofreció a llevárselo sin pensarlo, ahora era de Runo, aparentemente, por la manera en que lo rodeaba por la panza con ambos brazos, apenas logrando abrazarlo completamente.
Mira y Ace hicieron tallarines y pescado para la cena mientras Runo y Keith se quedaron en el sillón, viendo la TV que ahora pasaba una serie sobre médicos, con el enorme peluche junto a ellos.
Aquel día Keith terminó casi en la orilla de su cama tamaño King, abrazando a Runo, con el gato y el peluche de conejo tras de ella.
El sábado fue mucho más desastroso. Runo se sintió invadida por la ansiedad de volver a ver a Fabia, y sabía que casi inevitablemente vería a Dan también. Keith y Mira lo habían notado casi al instante, Ace apenas se dio cuenta de aquello a medio día, cuando mencionó que había revisado heladerías en Wardington en las cuales vendían malteadas buenas y noto los hombros de Runo tensarse a su lado en la mesa de la cocina.
Era el día libre de Mira y Ace así que se limitaron a comer algo sencillo, ramen instantáneo, y se encerraron los 4 en la habitación de Keith, que era la más grande después de la que perteneció al doctor Clay y ahora estaba deshabitada, y entre ver la nueva serie de misterio que habían estrenado ese mes, comer palomitas, y quejarse del hecho de que Runo y Keith ocasionalmente se distraían, besándose sin mucha discreción, terminaron quedándose dormidos todos en la cama de Keith, dejando el peluche de gato y de conejo en el suelo.
Runo despertó primero aquella mañana fría de domingo, le parecía incluso más fría que cualquier día que había estado en Vestal, y a pesar de eso el sólo acurrucarse contra el pecho del rubio, que dormía a su lado y la rodeaba con un brazo, le hacía olvidar el clima un poco.
Mira a su lado comenzó a removerse para las 8 de la mañana, también estaba abrazada al torso de Ace y terminó despertandolo en consecuencia.
Los dos salieron de la habitación un rato después, diciendo algo sobre no haber tomado un baño desde la noche del viernes, y cerraron la puerta intentando no hacer demasiado ruido.
—Ya era hora— habló Keith, sobresaltado un poco a Runo —Quiero dormir un poco más contigo—
Declaró, empujando un poco a Runo hacia el centro de la cama, subiendo la cobija hasta sus hombros, rodeandole la cintura bajo esta y acomodando una pierna entre las de ella.
Runo no pudo evitar reír un poco, y volvió a quedarse dormida en el abrazo de Keith.
. . .
Runo despertó desorientada, como si la hubiesen jalado por los hombros de dentro del agua, donde dormía plácidamente. Estiró instintivamente las piernas y se frotó un poco los ojos, sintiéndolos inusualmente húmedos, en cuestión de segundos ya estaba siendo bañada en besos de parte del chico que sostenía su rostro por las mejillas.
—¿Qué sucede?— preguntó, apenas con una sonrisa comenzando a curvar sus labios.
—Tenías una pesadilla— susurró Keith, aún contra su rostro. Runo suspiró, claro que tendría pesadillas, incluso si al despertar junto a Keith las olvidaba. —No quise despertarte al principio, pero... Comenzaste a llorar—
Runo asintió un par de veces antes de buscar los labios de Keith para devolverle el beso.
—Muchas gracias. Estoy algo ansiosa, no es nada de lo que preocuparse—
Se quedaron un poco más recostados, simplemente descansando, intentando calmar la respiración acelerada de Runo que hasta entonces no había notado. Keith fue el primero en hacer ademán de levantarse, diciéndole que se les haría tarde para llegar a la estación.
Runo había arreglado verse con Fabia por eso de las 6 de la tarde, pero querían aprovechar la mañana al máximo para que Ace y Keith pudiesen pasear por Wardington.
Runo se sentó en la cama, imitando a Keith.
—Deberías tomar un baño— Sugirió el rubio, pasando una mano por su cabello celeste —Puedes ducharte aquí te traeré tu mochila—
Runo alzó una ceja
—¿Estás sugiriendo que me mude a tu habitación, Clay?—
Keith sintió su rostro calentarse hasta las orejas, solo resolviendo entrar en modo ofensiva.
—¡No insinúo nada!, ya pasas la mayoría de tu tiempo aquí, ¿no?—
Runo se cruzó de brazos, ahora era su rostro el que se coloró en cuestión de segundos.
—¡Puedo irme si quieres!—
—¡No quiero!—
—¡Yo tampoco!—
Ambos se vieron ceñudos, aunque sabían muy bien que ninguno estaba realmente molesto, al contrario.
—¡Voy por tus cosas!— gritó de nuevo Keith, encaminado a la puerta, deteniéndose solo para tomar la toalla que descansaba en el respaldo de su silla de escritorio —¡Toma un baño!— Ordenó, lanzándosela a la menuda peli celeste antes de huir de su habitación.
Keith atravesó el pasillo hasta la habitación de Runo, encontrándose con las sábanas dobladas, su mochila aún en el suelo, algunas cosas de maquillaje y un cepillo sobre la cómoda, y junto a la mesita de noche estaba su botella de agua, de la noche en la que le llevó medicamento.
Comenzó a poner todo lo que encontraba en la maleta para llevárselo más fácilmente, había acabado con las cosas de la cómoda cuando Mira le habló desde el marco de la puerta, con una toalla aún rodeando el cuello y el cabello húmedo.
—¿Peleando tan temprano?— Mira tenía una sonrisa enorme, que Keith solo pudo empatar con rodar los ojos. Estaba inusualmente feliz por lo que había preguntado.
—Tú amiga gusta de ponerme de nervios. Ahora estoy haciendo de su mudanza—
—Oh disculpa, pero tú eres el que más parece ganar en esa situación, hermano— Mira dio unos pasos dentro de la habitación, levantando un par de pantis rosas del suelo y poniéndolas en la mochila que ya llevaba colgada al hombro —Empieza a conocerla porque "tu amiga"— pronunció, haciendo comillas con los dedos —ya no es excusa suficiente, ahora es tu novia— giró sobre sus talones, hacia el pasillo, dejando tras de sí a Keith ceñudo, claro que lo sabía, pero evidentemente Mira seguía conociéndola mejor que él. Había cosas que Mira conocería que probablemente él nunca lo llegaría a saber. La pelinaranja volvió a asomarse por el marco de la puerta —Ace y yo haremos el desayuno, tú ve a darte un baño, queremos salir antes del mediodía—
Keith quiso gritarle que ya lo sabía, pero no tenía sentido seguir peleando tan temprano una mañana de domingo, no iba a gastar fuerzas en eso.
Cuando Runo por fin salió del baño, envuelta en una toalla del chico, se encontró con la habitación sola, su mochila estaba sobre la cama, abierta, y junto a esta estaba doblada una playera gráfica en color celeste que, de nuevo, parecía ser de Keith.
Rebuscó en su maleta, con demasiada comodidad teniendo en cuenta que estaba en una habitación ajena. Se puso ropa interior rápidamente por debajo de la toalla, la playera, que le quedaba floja, una falda de tenis blanca y converse blancos. Apenas estaba buscando en el ropero de Keith un peine cuando escuchó la puerta tras de sí abrirse, Keith solo tenía puestos jeans negros y una toalla en el cuello. Se detuvo en la entrada, cerrando la puerta tras de sí, pero sin atreverse a acercarse más.
—Pensé que ya estarías abajo...— admitió, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón, no sabía qué hacer con ellas.
Runo, para su fortuna o desgracia, era más despreocupada. Caminó hasta donde Keith estaba. y poniéndose en puntillas alzó las manos para tomar el rostro del chico por las mejillas y darle un beso.
—Hueles bien— fue lo único que dijo antes de alejarse y volver a su tocador —Estaba buscando un cepillo, ¿tienes alguno?— Keith tardó unos momentos en espabilar, antes de señalar el espejo de cuerpo completo, que al parecer funcionaba como puerta corrediza de un pequeño armario.
—También hay una secadora en los gabinetes del baño— ofreció Keith, por fin moviéndose hacia su ropero. Buscó entre cajones hasta dar con una playera blanca, lisa, en todo momento sintiendo la mirada de Runo tras de él. Se puso de pie, y se vistió con la playera, y cuando vio sobre su hombro encontró los ojos de Runo aún pegados a su espalda. Bueno, ahí estaba el subidón de confianza que necesitaba para quitarse la pena y probablemente para convencerse de volver a hacer ejercicio. Alzó una ceja, descolocando a Runo.
—Voy a secarme el cabello— Anunció, jugando con el cepillo en sus manos. Keith sólo la siguió con la mirada, viendo el como casi tropezaba un par de veces antes de llegar a la puerta.
Keith terminó poniéndose unos tenis negros, y alcanzó a Runo en el baño para cecarse el cabello; antes de salir de su habitación le pasó a Runo una rompevientos gris de su closet, y tomó una hoodie negra de ziper para él.
Mira y Ace también parecían haberse bañado y arreglado, Ambos iban en jeans, Mira usaba botines, una blusa ajustada, azul y una chaqueta de mezclilla, Ace en cambio, usaba tenis, una camisa negra y la chaqueta de motociclista que había usado Keith antes.
Apenas lograron llegar a tiempo a la estación para abordar su vagón. Keith al lado de Runo, Ace al de Mira, uno tras de otro.
Runo sólo había cargado con su cartera y celular al salir de casa, los había guardado en un bolsillo de la rompevientos, y no podía evitar juguetear con el cierre mientras veía el cielo grisáceo por la puerta, y como cada vez se alejaban más de Vestal.
—¿Todo bien?— Keith apretó su mano, Runo casi al instante le correspondió
—Sabía que tendría que ver a Fabia y Dan eventualmente, sólo que no pensé que sería tan pronto...— Keith guardó silencio, no sabía qué responderle. Runo se removió en el asiento, acomodándose en el hombro del chico —Sé que esta vez será diferente, esta vez los tengo a ustedes, esta vez soy mejor— Keith sonrió
—Cada día eres mejor— animó —Podrías hacer esto sin nosotros, sólo necesitabas un par de días en Vestal para despejarte—
—Sabes que no es así, necesitaba que Mira me sacara de casa, ver a Ace, a mis demás amigos, y necesitaba verte a ti— Runo le sostuvo la mirada, viendo sus ojos, sinceros, tan azules como la primera vez que los vio detrás de la máscara.
—No quiero hacer esto sobre mí...— habló bajito el rubio —Pero deberías parar o en serio harás que me sonroje. — le dio un beso en la frente, apenas llegando a ser un piquito suave. —Aún tienes mucho por delante Runo, esto no es nada.—
. . .
La llegada a Wardington fue tan caótica como Runo había imaginado, Ace, a pesar de intentar ocultarlo, lo primero que hizo al salir de la estación fue ver curioso sus alrededores, curioso por la cantidad de árboles altos que rodeaban el lugar. Cierto, la estación de Vestal estaba en una zona un poco más urbanizada, y a pesar de haber largos campos un poco después de esta, no habia muchos arboles en ese lado de la ciudad; Wardington por el contrario había ubicado la estación a los bordes de la ciudad, rodeado de espeso bosque y centrando un poco hacia las principales avenidas que llevaban al centro de la ciudad.
—¿De aquí a dónde?— preguntó Mira, haciendo sombra sobre sus ojos con la mano; el cielo en Wardington estaba mucho más despejado.
Runo inspiró fuerte, reconociendo el olor a madera que se movía en el aire fresco de septiembre.
—Podemos caminar sobre esta calle hasta el centro de Wardinton, hay un centro comercial cerca— Ace le vió como si estuviera loca.
—¿Caminar hasta el centro?—
—¡No queda muy lejos!—
Mira solo pudo palmear el hombro de su novio, asegurando que Runo sabía de lo que hablaba, y sin más, se pusieron en marcha.
Runo caminaba de la mano con Keith, Ace y mira los seguían al lado, apenas cabían los 4 en la banqueta, pero no parecía haber mucha gente caminando por la calle. Los primeros 5 minutos de trayecto fueron tranquilos, los tres vestals veían su alrededor con curiosidad, la estética general de Wardington parecía ser menos llamativa que la de Vestal, menos "en la cara", incluso más natural, con más plantas y áreas verdes a cada lado de la acera. Los próximos 5 minutos, cuando empezaban a llegar a entre calles con más gente, frente a casas y edificios, Ace comenzó a quejarse, del sol, de no poder manejar su motocicleta, de como seguramente le dolerán los pies, pero apenas llegaron a las calles centrales, entre locales de venta y pequeñas plazas comerciales volvió a guardar silencio, y ver curioso los lugares, sin atreverse a preguntar nada respecto a estos.
Runo los guío hasta el centro comercial principal, el más grande y céntrico, Ace entonces se soltó a hablar de nuevo.
—¿Cual es el plan?— preguntó, mientras avanzaban por la entrada principal, entre ventanales amplios y estructuras claras que funcionaban como bancas y jardineras de árboles altos que salían por espacios abiertos en el techo. —¿Buscamos ropa?—
Runo, inicialmente, quería comprar ropa nueva en Vestal, pero ahora que podía simplemente ir por algo más de ropa a su casa, aquella necesidad bajó de prioridad a tarea secundaria.
—No lo sé, ¿hay algo en especifico que quieran buscar?— Runo se detuvo, cuando encontró la mirada de Keith fija en una entrada amplia que estaba decorada con calabazas falsas y enredaderas de plástico. —Ese sería un buen inicio—
Ace y Mira se giraron hacía donde veía Keith.
—¿Qué es eso?— preguntó el chico, siguiendo a Runo que ya se encaminaba dentro del lugar
—Una tienda departamental, tienen muchas cosas, tal vez dando una vuelta por aquí podemos recordar si algo les hace falta en casa— La entrada era casi un pasillo, pero abierto y amplio, a cada lado había estantes, parecía que la venta principal eran decoraciones de temporada por la cantidad de cosas de otoño que decoraban los anaqueles.
—¿Cómo un supermercado para hacer las compras de la alacena?— cuestionó Ace, había estado algunas veces en Wardington, pero no recordaba haber ido nunca a aquella cadena de tiendas en específico, y el hecho de que pareciera ser ridículamente amplia, y tuviese demasiados carteles colgando del techo que dividían distintas secciones, no le terminaba de aclarar que era aquel local.
—Algo así… solo… más grande— Runo le sonrió.
A Ace le parecía ridícula la cantidad de pasillos que pertenecían solo a la sección de decoraciones de temporada: un pasillo demasiado largo con decoraciones inflables de halloween en un lado, y decoraciones para el jardín como espantapájaros, cercas, lámparas y carteles en el otro.
Recorrieron los pasillos, intentando no quedarse demasiado en una sección, y lo único que pusieron en su carrito de la primera sección fue un par de lamparitas de luz solar con forma de calabazitas; de la sección de plantas y jardines Keith eligió una maceta pequeña con flores moradas que Runo le ayudó a escoger, tenia una etiqueta con código de barras en la que decía "pansy morada", aunque Keith no sabía si realmente ese era su nombre.
Mira se llevó un par de pinzas para el cabello que encontró entre los pasillos de accesorios, les aseguró que los necesitaba para sostener su fleco cuando estaba en el laboratorio, y nadie la cuestionó cuando decidió llevarse 3 paquetes con pinzas de diferentes colores. Ace no pudo evitar llevarse un paquete de portavasos que tenían diseño de mármol en colores negro y gris, diciendo que le sería util para cuando tuviese que sentarse a trabajar y no quisiese echar a perder la mesa con rayones o marcas de agua, igual que Mira, nadie lo cuestiono; Runo pusó en el carrito una caja de carton que parecia contener una taza.
Para cuando alcanzaron la sección de comidas y neveras ya estaban bastante hartos de dar vueltas por la tienda que parecía no tener fin: compraron un paquete de natillas, un litro de ginger ale (que Ace insistía en no haber probado nunca, y que necesitaban comprarlo) y una botella de leche chocolatada que Runo eligió.
A Runo le sorprendió lo satisfechos que estaban sus 3 acompañantes con la visita al local, teniendo en cuenta que realmente se habían dedicado más que nada a ver, y no a comprar demasiado. Keith cargaba una bolsa tote con sus compras, y Runo los guiaba entre los pasillos del centro comercial, hablando brevemente de los locales.
—¿Podemos entrar aquí?— preguntó Mira, deteniéndose frente a un local amplio de ropa.
—Supongo que sí buscaremos ropa— habló su novio, siguiéndola hacia el lugar, con Keith y Runo tras de ellos.
Rápidamente se separaron, Ace y Keith se perdieron en la sección de hombres, Runo y Mira veían las blusas, algunas con estampado, otras de colores simples con cortes lindos o de diseño mínimo.
Mira ni siquiera intentó resistirse, se colgó en el brazo un vestido corto y ajustado al cuerpo en color café claro, una blusa de manga larga que quedaba corta en la cintura en color celeste, y antes de que Runo se diera cuenta, ya se había alejado a ver la sección de pantalones.
Runo miró la ropa intentando no detenerse mucho, aunque no pudo evitar sentirse atraída por una falda larga blanca con estampado de pequeñas flores. ¿Realmente necesitaba más ropa?, no demasiado si era sincera. Eligió moverse de aquel anaquel, viendo cosas más pequeñas y razonables: calcetas, ropa interior e incluso blusas básicas que podían serle más útiles, pero una vez que había quedado satisfecha con un paquete de dos pares de calcetines con estrellas de colores y una panti lila, inconscientemente volvió frente a la falda larga. Vio la etiqueta una vez más, corroboró la talla, el precio, e incluso la puso frente a ella para darse cuenta de que le quedaría un poco más larga de lo que se le veía al maniquí, sólo para volverla a colgar en su lugar.
—¿La quieres?— escuchó la voz de Keith, peligrosamente cerca de su oído, haciéndole sobresaltar —Llevas un buen rato viéndola—
—No, no. Realmente no la necesito— le sonrió, girándose —¿tú encontraste algo?—
Runo miró sus manos, llevaba varias prendas en el antebrazo, el rubio asintió.
—Un par de cosas nada más. Shorts para andar en casa, una playera, un pantalón— enumeró, mostrándole casa cosa según la mencionaba.
—¿Y Ace?—
—Ya debe estar pagando con Mira— dijo señalando la caja registradora con la cabeza —Sólo iban a buscar boxers y después harían fila—
Runo alzó una ceja, y sonrió.
—Bueno, entonces deberíamos apurarnos. ¿Quieres que te ayude a buscar boxers también?— preguntó, sonriente
—No está vez, Misaki— puso una mano en su espalda, dándole unas palmaditas —Tú no necesitaste mi ayuda según veo—
Hasta entonces Runo recordó las bragas que llevaba en la mano, y sin dejar que la viera apenada, le enseñó la lengua antes de encaminarse sola a la caja registradora, escuchó la risa de Keith a sus espaldas.
. . .
Después de aquella parada, con más bolsas que cargar y viendo como aún faltaban casi 3 horas para ver a Mira, decidieron sentarse en una mesita del food court para comer algo ligero.
Runo ordenó sushi de uno de los locales alrededor, Ace y Mira se decidieron por un bowl de carne y verduras de otro local, secretamente tenían la intención de comparar la comida de Wardington con la de Vestal, y Keith simplemente pidió una hamburguesa de otro lugar, con tocino, aros de cebolla y papas fritas.
La comida de Ace y Mira fue la primera en llegar, luego la de Keith, y hasta el final la de Runo, aunque comenzaron a comer al mismo tiempo ya que estaban inmersos en una plática sobre lo distinta que era la organización del centro comercial en el que estaban al de Vestal, y cómo Runo debería visitarlo para que viera por sí misma lo diferente que se sentía.
Entre bromas y comentarios variados terminaron su comida, eran cerca de las 4:30 y aunque faltaba menos para la cita de Runo con Fabia, la verdad es que debían buscar algo con que entretenerse. Runo ofreció caminar por el parque central para bajar la comida y a pesar de que Ace se quejó de "pasear las bolsas de compras", todos estuvieron de acuerdo con ir.
El parque no había cambiado mucho, había caminos de concreto que se unían en el centro, en la fuente, y detrás de cada banca se extendía el pasto y árboles que les daban un poco de sombra en los veranos calurosos. Los árboles si que eran más grandes, más frondosos, Runo lo notó casi al instante, por una extraña razón, pero no comento nada.
Anduvieron entre los caminos, buscando ver casi toda la plaza, mientras Ace se quejaba de cómo la última vez que estuvo en Wardington no había ni la mitad de puestos ambulantes que había ahora, habían pasado por un carrito de nieve, pan dulce, que estaban haciendo en el momento, snacks callejeros, pequeños toldos con puestos de comida e incluso algunos puestecitos con juguetes y peluches. Ace y Mira intentaron detenerse en 3 puestos, pero Keith los convenció de esperar hasta ver todo, sí empezaban a comer impulsivamente no tendrían apetito para la cafetería a la que Ace quería ir.
—¿Ya vamos al centro?— preguntó Mira, cuando por fin parecieron terminar de recorrer el perímetro del lugar, pasando por todos los locales —En serio quiero ver si ha cambiado algo cerca de la fuente—
Ya se habían encaminado hacia el centro para cuando Keith chasqueo la lengua
—¿Qué podría haber cambiado?—
Y estaba ligeramente equivocado con su pregunta sarcástica. Los alrededores de la fuente estaban decorados con plantas florales, altos rosales seguidos de plantas más pequeñas que hacían ver el centro de la plaza mucho más colorido. Y a pesar de que ya no había tantas flores por la estación, el aire sí que movía la fragancia de estas.
Runo corrió para sentarse en una de las bancas, frente a un rosal alto, con unos cuantos brotes color rosa pálido que olían bastante. Keith no tardó en acomodarse a su lado, y Mira en el otro, Ace se había quedado de pie, ligeramente intentando presionar para ir de vuelta a los puestos de comida.
—¿Qué tal está?— preguntó Mira, con una enorme sonrisa
—Más bonito de lo que recuerdo— Runo sonrió de vuelta, no había notado lo emocionada que estaba Mira de pasear con ella. Runo inconscientemente tomó su mano, dándole un apretón. —Gracias por acompañarme.—
La cara de Mira se iluminó, tenía demasiado tiempo de no ver a Runo así de contenta, sincera, y cómoda. Casi quería mandar a pasear a sus acompañantes y dar una vuelta ellas solas. Y probablemente lo habrían hecho, de no ser por la voz que le tensó los hombros.
—¿¡Runo!?— Conocía bien aquel tono. Relajó un poco los hombros, y en cuestión de segundos, la peliazul ya estaba frente a ella —Claro que eres tú, reconozco ese celeste donde sea—
Fabia estaba de pie frente a ella, con un bonito vestido blanco, suelto de la cintura hasta arriba de las rodillas, y se amoldaba perfectamente a su torso, subiendo hasta sus tirantes atados en moños sobre sus hombros.
Runo no lo dudó, se puso de pie, y la rodeó con los brazos. Se sentía tan en paz, después de haber hablado con ella por mensaje, y concordar en que había muchas más cosas que debían solucionar en persona, juntas, era como si de nuevo ella y Fabia estuvieran en el pico de su amistad, de su familiaridad.
—¿Cómo has estado, Fabia?, pensé que no te vería hasta dentro de una hora— habló Runo, separándose un poco de ella, lo suficiente para verse, pero aún se tomaban por los antebrazos
—¡Estaba muy emocionada por verte!— le dijo, sincera —Terminamos saliendo una hora antes de casa—
Runo ladeo la cabeza, procesando. Terminamos saliendo antes de casa.
—Vaya, has cambiado tu look— El rostro de Runo debió haber palidecido, porque la sonrisa de Fabia también cayó. Ambas giraron la cabeza, Dan recién llegaba a su lado, y Keith se ponía de pie junto a Mira, abruptamente. —Ha pasado un buen tiempo—
Dan se rasco la nuca, incómodo. Parecía estar apenado, pero Runo no identificaba exactamente el porqué.
—Lo siento, pensaba esperarte en la cafetería— habló Fabia, reganando la atención de la peli celeste. —¿Te parece si nos encaminamos ya?—
Runo posó su vista brevemente en sus amigos, que simplemente la veían a ella, y al regresar sus ojos a los de Fabia, asintió.
Habían estado caminando cerca de cinco minutos, Runo y Fabia a la par, hablando de cosas bastante inútiles como la diferencia de clima en Wardington y Vestal, y en cómo Runo disfrutaba mucho los viajes en tren, aunque apenas lo había hecho dos veces recientemente. Ninguna parecía querer quedarse callada, más por conveniencia que por realmente estar interesadas en el clima, y en cómo las flores comenzaban a caerse. Pero Fabia estaba activamente intentando retener a Dan, que iba tras de ella, de unirse a la conversación y Runo intentaba aligerar la mala vibra que podía sentir a sus espaldas, de sus tres acompañantes caminando tras ella en el extremo de la banqueta.
Ace y Mira hacían un intento de plática también, y a pesar de que habían intentado incluirlo, Keith no había dicho ni una palabra desde que se habían puesto en marcha.
Llegaron a un local pequeño, en colores rosas pastel, que tenía un ventanal alto con vista hacia adentro, y algunas réplicas de los postres que vendían en exhibición. Runo no pudo evitar ver las copas altas con brebaje rosado, crema batida y un macaron que decoraba la cima, en forma de tigre. ¿Fabia había escogido el lugar por la temática de mascotas?Runo no pudo evitar sonreír, claro que Fabia recordaba las cosas que le gustaban, eran casi familia después de todo.
—Me muero por probar el flan de canela— Habló Fabia a su lado, sonriente, ligeramente agachada, apoyada en sus rodillas mientras veía el aparador junto a ella —¿Entramos?—
Runo asintió, ambas se enderezaron, y Fabia instintivamente vio tras de ellas, donde los 4 chicos seguían de pie.
—¿Van a acompañarnos o…?— Fabia preguntó, Ace, Keith y Mira entendieron al instante.
—Oh, no, sabemos que tienen mucho que hablar— Comenzó Mira, alzando las manos.
—Sí, no queremos entrometernos en el tiempo familiar, de todos modos teníamos un lugar que Ace quería visitar— los excuso Keith, Ace solo asintió.
—¡Oh!, muy bien, suerte con su paseo, entonces nosotras ya entraremos— Les sonrió la ojijade, y los chicos no podían negar que Fabia parecía genuinamente feliz.
—Les llamaré cuando terminemos aquí— Runo se despidió con la mano, girando sobre sus talones, ella y Fabia entrelazaron los codos, divertidas, mientras rodeaban el ventanal para alcanzar la puerta.
Dan caminó tras de ellas, y Keith puso una mano en su hombro, deteniendolo en seco.
—¿A dónde vas?— Preguntó, demasiado serio. Dan parecía no entender lo que sucedía.
—¿Eh?—
Runo y Mira voltearon, antes de entrar siquiera al local.
—Dan— Llamó, Fabia, alcanzandolo con una mano, y tomando la de él entre la suya —Me gustaría ponerme al día con Runo, sóla— El rostro de Dan ardió, no era como que no hubiese asumido aquello, pero inconscientemente había comenzado a seguirlas —¿Esta bien, cariño?—
Dan asintió, rascandose la nuca, Keith hasta entonces soltó el hombro del chico, metiendo ambas manos en sus bolsillos.
—Sí, lo siento— Habló, entre risas nerviosas —Iré a dar una vuelta por ahí, me avisas para venir a recogerte— Fabia soltó la mano de Dan, que dio media vuelta para comenzar a caminar.
Keith lo detuvo de nuevo.
—Oh, no te preocupes, Kuso, puedes venir con nosotros para hacer tiempo, creo que tenemos mucho de qué hablar, ¿no es así?—
"Ha pasado mucho tiempo, y las cosas han cambiado
No estoy corriendo, es un poco diferente ahora
Porque uno de los dos se vendrá abajo."
Waooo, un poco tarde pero seguro. (ó﹏ò。)
Muchas gracias por tu review Camilo Navas!
Así es, se viene buena la plática.
