Runo ya estaba buscando el mejor ángulo para tomar una foto a su malteada de Tigre antes de comenzar a devorarla. Fabia, frente a ella en la mesita, le esperaba para empezar con la suya también.
—No sabía que te gustaba Mac Demarco— habló Fabia, haciendo que Runo se detuviera de tomar fotografías, alzando la cabeza y soltando un huh? —Tu playera— sonrió, señalando con un índice la prenda celeste, Runo entonces entendió por qué el "My kind of woman" y la silueta de cabello a los hombros le pareció vagamente familiar; no era el nombre de una banda, era una canción, y una terrestre.
—Oh, no— pronunció sintiendo su rostro arder —Es de… Keith— Fabia alzó la ceja.
—¿El rubio?— Runo asintió, y la sonrisa de Fabia se ensanchó —¿Es acaso tu novio, Runo?—
Una sonrisa nerviosa le curvó los labios, y antes de que siquiera pudiera tartamudear una respuesta, Fabia casi gritó
—¡Dios mío! Cuéntame todo, hermana— le pidió animosamente, mientras tomaba sus manos sobre la mesa.
. . . . .
Keith estaba sentado de frente a Dan en una pequeña mesa cuadrada, con Ace y Mira a cada lado.
Habían ordenado rápido, Keith solo eligió un capuchino caliente, Ace pidió un tipo de malteada a base de soda y nieve, Mira un postre que parecía ser pastel con helado, y Dan sólo ordenó unos nachos y un agua.
Llevaban sentados 10 minutos a lo mucho, y lo único que había salido en aquella mesa era un comentario de Dan sobre cómo no conocía aquel lugar, Ace quejándose de que esperaba que Runo los acompañará porque había un flan en forma de perrito que ella totalmente amaría, y Mira diciendo que todo en la carta se veía delicioso. Keith sólo veía a Dan en silencio, y Dan regresaba la mirada molesta cada que la cruzaba con él.
—¿No les parece que el lugar es muy lindo?— preguntó Mira, viendo a su alrededor. Ace y Dan le imitaron.
—¿Por qué le pedías a Baron mi dirección?— preguntó Keith, Dan se giró hacía él, con un deje de sorpresa que apenas le duró unos segundos.
—¿Te lo dijo, eh?— preguntó cómo respuesta
—Me gusta la temática de café antiguo— respondió Ace a la pregunta de Mira —Me gustan los muebles de madera y las macetas de decoración—
—Y yo que pensaba que Baron entendería mi preocupación— Suspiró Dan, cruzándose de brazos. —La verdad es que entiendo, si quería evitar esto—
Keith recargó sus brazos en la mesa, encorvandose y acercándose más.
—¿Evitar que exactamente?—
—Vamos Clay, tonto es algo que no eres.— le respondió Dan —Si pudieses matarme con miradas habría fallecido desde que nos vimos en el parque—
La mandíbula de Keith se tensó.
Tenía que actuar mejor. Por muy molesto que estuviese, sabía que tenía ciclos que cerrar con Dan, igual que Runo, y no iba a avanzar hacía esa meta sí terminaban agarrándose a golpes encima de aquella mesita.
Volvió a descansar su espalda en el respaldo de la silla, suspiró.
—Quiero entender por qué actuaste así— Admitió, aquella era la manera más fácil de resumir todas las emociones que intentaba procesar —Runo estaba demasiado ansiosa por toda tu insistencia—
Ace y Mira ni siquiera intentaron meterse de nuevo. Se mantuvieron en silencio, y Dan pasó una mano por su cabello. Se veía casi tan conflictuado como Keith.
—Escucha. Sé que Runo no se ha sentido bien. Sé por sus padres que tenía mucho tiempo sintiéndose mal y que se la pasaba encerrada. Fabia y yo estábamos planeando visitarla, y cierto día que pasamos por la cafetería y le preguntamos al señor Misaki por ella… dijo que no estaba en su casa.— Dan relató —Eso era bueno, supusimos. Pero cuando Fabia preguntó dónde estaba, y que si podíamos verla, no nos dieron respuesta. Me pareció raro así que le pregunté a Billy, a Julie, y tampoco me pudo decir nada. Mierda, estaba tan perdido que comencé a preocuparme y acudí a Alice, a Shun, y él sólo me dijo que estaba bien, que no tenía de qué preocuparme, y que había salido de Wardington—
—¿Asumiste que estaba en Vestal?— preguntó Ace, con una ceja alzada. Dan negó.
—No llegué a esa conclusión tan rápido. Le marqué a Runo, y fue entonces cuando Keith me contestó.— Le dedicó una mirada molesta, el rubio le sonrió.
—Y eso te llevó a Baron, ¿No?— preguntó Keith, Dan asintió lentamente
—No quise acudir directamente a Mira porque sabía que me diría lo mismo que los demás. Si estaban ocultando tantas cosas, Mira sería la primera en mandarme por un caño si se trataba de Runo—
Mira lo vio, Keith pensó que se sentiría ofendida, pero después de unos segundos se encogió de hombros, y asintió, dándole la razón. Dan sonrió.
—Entiendo que tenemos mucho tiempo sin hablar, pero eso no significa que no tuviese derecho a saber dónde está Runo—
Keith se tensó ante aquel comentario. ¿En serio se creía lo que decía?. Lo procesó unos segundos, ¿Era acaso que Dan no entendía lo que había hecho?
—¿No lo entiendes cierto?— preguntó, Dan le miró fijo, expectante. Aquello había salido tan sinceramente de boca de Keith que hasta Ace y Mira se habían quedado confundidos. —Que Runo no quiera verte, ¿No entiendes por qué?— Dan parpadeo un par de veces.
—¿Runo no quiere verme…?— preguntó en voz baja, como si lo estuviese haciendo para sí mismo. Mira entonces entendió, abriendo los ojos con sorpresa. Ace se frotó las sienes.
—Kuso, siempre que buscas a Runo la haces sentir ansiosa, le haces mal.—
Keith hablaba en voz baja, siendo sinceros, tenía pena. Aquello no era algo que le correspondiese hablar a él. Pero tal vez, sólo tal vez, podía aligerar la carga de Runo si le ayudaba un poco. Por el otro lado, aquella declaración pareció encender a Dan, que recargó un antebrazo en la mesa.
—¿Yo le hago mal?— preguntó, con sorna —¿Cuánto tiempo lleva contigo, Keith?, ¿Vas a decirme que alguien cómo tú le hace bien?—
Mira interrumpió, parecía más molesta que Keith incluso
—¿Cómo él qué, Dan?— preguntó la pelinaranja —Lo hemos hablado hasta el cansancio. Keith no es igual a Spectra, Keith ha crecido de eso. Tú aparentemente eres quién no puede dejar eso atrás.—
—Antagonizó a su propia hermana por meses— se quejó en voz baja —¿Crees que le importa respetar a Runo solo porque son amigos?—
—Son pareja— Respondió Ace, atrayendo todas las miradas de la mesa —Y sí, Dan, creo que él la respeta. Igual que respeta a Mira, a mí, y a la mayoría de personas con las que alguna vez tuvo que pelear tras la máscara. Jugó el bando equivocado cuando todos le dijeron que era lo correcto, es algo que te pudo haber pasado a ti.—
Dan chasqueo la lengua, había algo de cierto en lo que decía Ace. A Keith no le gustaba que lo estuviese justificando ante él, no les pediría a ninguno que abogaran por su pasado, y sin embargo ahí estaban.
—Felicidades, llevan una semana desde que se volvieron a ver y ya la convenciste de estar contigo, ¿Te sientes orgulloso?—
—Me siento feliz de poder estar con ella. ¿Te sorprende acaso?— el rostro de Dan apenas se movió un poco, como si de un tic se tratase.
—No debería, siempre estuviste detrás de ella—
—Igual que tú, pero yo intento hacer las cosas bien—
Dan rió bajo de nuevo, burlándose
—Las cosas bien...— repitió, como si no pudiera creérselo. Keith suspiró. No debería estar peleando con Dan ahora. Iba a hacer las cosas bien.
—Escucha Dan— le llamó por su nombre —Entiendo si no soy de tu especial agrado— Dan alzó una ceja —Pero Mira y Ace pueden dar fé de esto, no tengo ninguna mala intención, Runo está a salvo conmigo— las manos de Dan de nuevo se apoyaron en la mesa, brusco.
—¿A salvo?, ¿Y su cabello, Keith?— El rubio se estremeció, como si lo hubiesen empujado hacia atrás de los hombros —Te sorprendería como corren los chismes en Vestal, Keith, en especial cuando eres una figura tan pública.— Dan volvió a recargarse en su silla, con los brazos cruzados —Tienes suerte de que aún no haya terminado como noticia en algún blog—
La mesa quedó en silencio. Nadie pudo decir nada, en especial cuando la mesera se acercó, disculpándose por la tardanza y acomodando cada orden frente a quien lo había pedido. Todos se limitaron a agradecer con la cabeza.
—Dan— Empezó Ace —Creo que no terminas de entender ciertas cosas—
Dan, que estaba a punto de tomar uno de sus nachos, se detuvo, viéndose molesto de nuevo
—Dejen de asumir que no entiendo nada— se quejó, rascando su nuca
—Dan, Runo no quiere verte porque siente que la traicionaste al cambiarla por Fabia— Mira soltó por fin. Dan parecía no entender lo que decía, se veía tan en shock como ofendido —Lo que sucedió con el cabello de Runo es mucho más complejo de lo que imaginas. No fue culpa de Keith, ni mía, ni de Ace. Podemos contártelo si quieres, pero agradecería que no digas nada cuando no sabes lo que sucedió—
Dan se quedó en silencio, viendo la mesa. Los demás sólo pudieron asumir que estaba procesando aquella declaración.
Keith agradecía inmensamente que las mesas alrededor estuviesen vacías. Claramente Mira había tomado la ofensiva; cuando Keith entendió que Dan pensaba no haber hecho nada malo, estaba intentando no decírselo explícitamente para que Runo lo hiciera, pero al parecer Mira pensaba diferente.
El sonido de Ace sorbiendo su malteada fue lo que los sacó de aquel incómodo silencio.
—Esta mierda está riquísima—
. . . . .
—...Vaya— dijo Fabia en voz baja. Lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos —Runo, yo… no tenía idea. Dan me dijo que ustedes habían quedado como amigos y...—
A Runo le costaba procesar como habían llegado a ese punto. Le había hablado de Keith, luego Fabia hablo un poco sobre su vida con Dan, y eventualmente Runo interrumpió; habían caído en un espiral de comentarios incómodos sobre cómo Runo había terminado alejándose de ellos, y cómo había caído en depresión por causa de su actuar.
Runo suspiró.
—Fabia, no te culpo, no necesitas pedirme perdón. Sólo que… Dan… bueno, creo que no pensó en cómo me sentiría con… lo suyo—
—No, Runo… somos amigas, somos casi familia— suspiró —Debí contártelo desde antes, si te hubiese dicho que Dan y yo estábamos saliendo por nuestra cuenta… tú pudiste haberme contado y esto… podíamos haber evitado esto.—
La malteada de Fabia estaba casi derretida, apenas se habían entrado en el tema de el "bajón de ánimo" de Runo, no pudo evitar contarle todo lo que en su momento reprimió, cómo se sintió, su relación antes de Fabia, y muy pronto se convirtió en diarrea verbal, haciendo que ambas se olvidarán de sus bebidas.
—Honestamente, Fabia… no creo que haya nada que pueda cambiar esto ya— Le hablo suave, con una sonrisa —Solo el hablarlo por fin me hace sentir mucho más en paz—
Fabia volvió a alcanzar su mano sobre la mesa.
—Me imagino que fue pesado— le sonrió —Gracias por contarmelo. Todo.— Runo correspondió la sonrisa, lágrimas amenazaban con escapar sus ojos, igual que en los de Fabia, que los limpió rápidamente —Pero bueno, deberíamos probar uno de los pasteles que hacen aquí, ¿qué te parece si elegimos uno?—
Runo asintió efusivamente.
Pasaron los siguientes 30 minutos compartiendo una rebanada de pastel de zarzamora, con decoraciones de ositos lilas, y bebieron lo que quedaba de sus malteadas ya casi totalmente líquidas.
Se habían perdido tanto en pláticas sobre los estudios de Fabia y sus pasatiempos que para cuando acabaron sus postres se decidieron a caminar un poco, charlando sobre el cómo Runo se sentía ligeramente más cómoda con su cabello corto después de no haberlo tenido así en tanto tiempo, y como Fabia consideraba que se le veía muy bien.
Fabia había comenzado a rentar un apartamento cerca de la plaza central, y Dan pasaba la mayoría de su tiempo ahí, Runo le contó sobre su día a día con los Clay, y el cómo estar tan cerca de Keith le hacía sentir paz. Fabia no pudo evitar indagar un poco en el pasado de ambos, y Runo, sintiéndose en confianza de nuevo como lo solía hacer antes, le contó todo desde el inicio, el secuestro y cómo le pedía disculpas, sus batallas en Vestal, y su amistad a base de mensajes de texto, igual que el cómo habían dejado de hablarse. Fabia negó con la cabeza un par de veces, claro que había notado los aparentes celos que Dan tenía con respecto a la relación de Runo con Keith, nunca le dijo nada explícitamente, pero Fabia podía ver cómo su ceño se fruncía cada vez que Runo mencionaba al rubio, y sus hombros tensandose cuando almorzaban juntos en la cafetería de los Misaki.
—¿Keith te gustaba desde entonces?— preguntó, mientras caminaban lado a lado en la acera. Runo se sonrojo, y miro al cielo nublado fijamente, como si intentará recordar aquellos días.
—No lo creo… es decir, Keith… me agradaba mucho, me hacía sentir muy cómoda hablando con él. Pero no estaba en posición de pensar en él como alguien que pudiese gustarme.—
Fabia no se lo creía.
—¿Te gustaba hablar con él, no?— Runo asintió —¿Y también te sentías en confianza?—
—Claramente—
—¿Y no te parecía ni un poco atractivo?— Runo rascó su mejilla ligeramente, con una sonrisa.
—Por dios, Fabia, tenía 16, y el 20, siempre fue alto, con el cabello rubio y… y sinceramente era igual de guapo que ahora— Admitió, recordando como hace un par de años se sentía sólo como una niña a su lado. Keith hablaba con ella, claro, pero le era completamente descabellado pensar que el Keith de entonces pudiese imaginar siquiera el tener una relación seria con la Runo de en ese entonces 16, infantil, arrebatada y perdidamente enamorada de Dan Kuso. —Claro que pensaba que era atractivo, pero en ese entonces estábamos parados en etapas de vida completamente diferentes… no hubiéramos podido tener nada entonces aunque quisiéramos—
Fabia entendió aquello. Todos eran prácticamente niños que pelearon en guerras, eso sin duda le hace algo a tu nivel de madurez, que no deberías estar ni siquiera considerando a los 15 años, cuando ellos pelearon en nueva Vestroia, pero aún con todo aquello y lo que habían vivido… Keith seguía siendo el hermano mayor de Mira, llevándole 4 años a Runo.
—¿Crees que ahora están ambos en un lugar mejor?— preguntó Fabia. Ella a veces tenía aún ese tipo de diferencias con Dan, ambos estudiaban a nivel superior, claro, pero Fabia constantemente tenía que viajar a Neathia para cumplir con su parte de pertenecer a la familia real, de ser una imagen de autoridad y de paz, y de cargar con responsabilidades mayores a las que jamás tendría en la tierra. Dan intentaba comprender lo grande que era aquello, pero no siempre lo lograba.
—Keith sigue… estando pasos adelante de mi. Está por terminar su carrera, se encamina a la política de Vestal, conoce más sobre leyes y regimientos de lo que yo probablemente nunca necesite conocer, el podría llegar a dirigir todo un país, Fabia— Fabia de estremeció ante la idea. Le sorprendía lo similares que eran sus situaciones, sólo que ella dejó que su hermana mayor se encargara de dirigir el reino. —A veces me cuesta entender dónde está parado Keith, y yo ni siquiera he retomado mis estudios— Admitió, con algo de pena —Pero ahora me siento segura, sé que Keith me dará la seguridad que necesite, me contará lo que quiera saber, y me ayudará a entender lo que le pida… sé que tenemos respeto— habló, su voz se hacía cada vez más baja, como si eventualmente hubiese olvidado que hablaba para Fabia y no sólo para ella.
Fabia no pudo evitar sentir una punzada, ¿Acaso ella no le daba esa seguridad a Dan?, ciertamente, más de una vez tuvieron conflictos sobre su puesto en la realeza, y Fabia simplemente concluía que Dan no lo entendería.
—¿No crees que es raro?— preguntó Runo, sobresaltado a Fabia que parecía perdida —Es decir, siento como sí nunca nos hubiésemos alejado. No sé qué me pasa… una vez que pase tiempo con Keith me sentí igual—
—Tal vez porque realmente nunca quisiste alejarte de él—
Claro. Y tampoco quiso alejarse de Fabia.
—Creo que tienes razón—
Caminaron por un par de minutos más, se habían limitado a apreciar el aire que había comenzado a sentirse más fresco, aunque a Runo secretamente le preocupaba el hecho de que comenzaba a nublarse cada vez más.
Fabia las detuvo abruptamente, del otro lado de la calle, en un pequeño local con vistas de madera, la chica reconoció la mata de cabello castaño que identificaba tan bien a su novio, y Runo no tardó en entender la imagen al otro lado del cristal.
—Se ve tenso— habló Runo, Fabia asintió
—Deberíamos entrar— compartieron una mirada, y se encaminaron a la entrada.
Fabia empujó la puerta de cristal y una campanita sonó, anunciando su llegada. Keith estaba de espaldas a la puerta, así que Dan fue el primero en verlas. Su rostro se iluminó en automático, y Keith se giró para ver qué había cambiado tan radicalmente su expresión.
Los ojos del rubio también se iluminaron.
—¿Cómo están?— Saludó Fabia, Mira fingió cortar su cuello con su pulgar, y las otras dos rieron
—Me alegra que se divirtieran— continúo Runo, apoyando ambas manos en los hombros de Keith, que no había dejado de verla con una sonrisa enorme desde que entró. —¿Les falta mucho?— preguntó, asomándose a la mesa.
Ace ya había acabado su malteada pero seguía picando el hielo al fondo del vaso con la pajita, Mira tenía los brazos cruzados y su plato vacío. Dan cerró la charola aún con la mitad de los nachos y negó con la cabeza, a la par que Keith tomaba la taza de café para acabar el contenido en un trago. Mira y Ace se pusieron de pie primero.
—No, en absoluto, todos estamos listos— Ánimo Mira. Ace asentia efusivamente.
—Por favor ya vámonos, no aguanto un minuto más sentado— pidió, sacando su cartera del bolsillo, para buscar un billete que cubriera todo y lo dejó sobre la mesa.
Ace no dejó que nadie dijera nada sobre él cómo había pagado la cuenta de todos, simplemente tomó la mano de su novia, las bolsas de las compras y se encaminó a la puerta. Keith y Runo les siguieron, con Fabia y Dan tras ellos.
Cuando llegaron a la fachada del local, se encontraron con lluvia ligera que apenas comenzaba a caer, Mira y Ace simplemente veían a la calle, y como la gente apresuraba el paso.
—Dios mío— Exclamó Fabia a sus espaldas —El pronóstico del clima decía que estaría soleado hoy—
—Creo que el mal clima me sigue— le respondió Runo, sacando una risita de Fabia que entendía a lo que se refería. Ya habían hablado del clima en Vestal después de todo, y lo shockeada que le tenía.
—No trajimos un paraguas— añadió Fabia, viendo a su novio. Dan lo pensó un poco.
—Tal vez deberíamos intentar correr. No es como que esté muy lejos, y debemos aprovechar que no se ha puesto realmente mal la lluvia— Fabia asintió, de acuerdo con el castaño, y luego tocó el hombro de Runo.
—¿Necesitan un lugar donde resguardarse?— preguntó —Podemos correr todos a mi departamento.—
Runo alzó ambas manos, negándo. Lo apreciaba, pero sabía que no necesitaban más tiempo junto a Dan por lo que había visto en la mesa.
—También intentaremos correr a mi casa— Runo sonrió, intentando no preocupar a la chica, que por su cuenta ya se veía bastante consternada.
—Avísame cuando estés en casa entonces.— le sonrió —No quiero preocuparte pero ha habido noticias sobre una tormenta tropical… sólo que no se suponía que llegaría a Wardington...—
Cada que Runo avanzaba dos pasos, el universo le hacía retroceder uno.
. . . . .
Fabia y Dan habían sido los primeros en emprender camino a casa.
Runo y los demás no quisieron esperar mucho tiempo tampoco, las nubes en el horizonte se veían aún más oscuras que las que ya habían cubierto el cielo, si es que era posible.
Llegaron al pequeño porche de Runo en tiempo récord, la lluvia apenas comenzaba a arreciar cuando encontraron refugio en el techado, mientras Runo batallaba con el juego de llaves que, honestamente, no había tenido planeado llevar en su cartera, pero que ahora agradecía.
La puerta se abrió con el rechinido típico de su casa de madera. Entró ella primero, limpiándose los zapatos en el tapete de bienvenida.
—Les buscaré unas toallas, ya vengo— indicó, subiendo las escaleras con rapidez. Dejando a sus amigos en la puerta, sacudiéndose el agua.
Mira fue la primera en entrar, claro, para ella no era un escenario precisamente nuevo. Ace y Keith detrás de ella, veían a su alrededor curiosos. La casa era vieja, al menos en su estructura, Keith se preguntó cómo fue que aquella casa terminó siendo patrimonio de los Misaki si en realidad no se habían establecido en Wardington desde el inicio como para heredar un lugar así. El pasillo del recibidor se extendía hasta el fondo, a una puerta que Keith solo pudo asumir que llevaba al patio trasero, y el pasillo conectaba con las demás habitaciones y secciones de la casa. Después del recibidor, a mano derecha, la cocina y pequeño comedor se exhibían sin una pared que realmente lo separase del pasillo y de la pequeña sala de estar en la pared opuesta, a mano izquierda, donde también estaba la escalera con barandal de madera que llevaba hasta el segundo piso. Keith no pudo curiosear mucho más, pues apenas veía las puertas en el pasillo del segundo piso, una se abrió, y Runo salió de está con toallas en las manos.
Bajó las escaleras con 4 toallas medianas perfectamente dobladas en las manos, y dejó que cada quien tomara una, secando su cabello con la que quedó al final.
—¿Tienes algo de comida para la cena más tarde?— preguntó Mira, quitándose los zapatos mojados para andar por el piso de madera en calcetines. Runo negó con pena.
—No lo creo. Papá a veces viene a cuidar la casa un par de veces por semana, limpia un poco y riega las plantas— se encogió de hombros —Pero hasta donde sé realmente no pasan mucho tiempo aquí— dijo, a la vez que Mira abría la puerta del refrigerador y se agachaba para revisar todos los niveles.
Había un cartón de jugo de naranja, la leche había desaparecido, y sólo algunas verduras y frutas se conservaban en el refrigerador en un buen estado.
Runo llegó a su lado, con la bolsa de compras que habían hecho antes de toparse con Fabia, y comenzaron a guardar lo consumible.
—¿Sabe tu padre qué estamos aquí?— preguntó Mira, y Runo se sonrojó al instante.
—N.. No, la verdad es que no pensé que fuéramos a quedarnos aquí mucho tiempo, ni que tendría tiempo de verlos, así que no quise dar pie a la posibilidad de que se quedarán esperándome —
Mira le sonrió, poniéndose de pie y frotando su hombro ligeramente.
—Bueno, tal vez sea buen momento para contarles, en el peor de los casos uno de nosotros puede salir a recoger algo de comida para llevar en el restaurante de los Misaki— Runo sonrió, y salió de la cocina con su amiga tras de ella, Keith y Ace seguían de pie en el pasillo, con las toallas en la cabeza.
—Regreso en un segundo, pueden ir conociendo la casa, también hay un baño aquí abajo por si lo necesitan— Ofreció la peliceleste, antes de prácticamente correr escaleras arriba y volver a meterse en su habitación.
Los dos hombres no tardaron en acatar su declaración, juntos comenzaron a moverse en el pasillo, después de la cocina y la sala había otras dos secciones, una puerta que Keith abrió para encontrarse con el baño, seguida a esta, en el mismo lado de la cocina había un cuarto de lavado. En el lado izquierdo del pasillo no había puertas, Ace se adentró a la primera habitación, había más sillones, y contrario a la sala de estar, no había televisor, en cambio, había altos libreros de madera oscura llenos de decoraciones y, vaya, libros.
La puerta al fondo, en efecto, sólo daba al pequeño patio, con un camino de piedras que no llevaba a ningún lado y plantas altas que se recargaban a lo largo de la cerca de madera. Tal vez si no estuviese lloviendo ya tan fuerte, Keith hubiera querido ver los rosales, las flores que ya se veían decaidas por el agua, e incluso tirarse en el pasto a tomar el sol, algo de calor en el rostro no le vendría mal, pero estaba atorado con el clima oscuro de Vestal. Y al parecer con el de Wardington también.
—Tomaré un baño rápido— habló Ace a sus espaldas —Tienes suerte de que compré un paquete de ropa interior y que somos prácticamente la misma talla— se burló bajito, dándole a entender que podía tomar una de sus prendas.
¿Compartir ropa con Ace?, No era realmente algo nuevo, Mira a veces tomaba ropa de Keith cuando Ace se quedaba a dormir en la casa de ellos, aunque siendo honestos, Keith no recordaba en qué momento Ace comenzó a dejar cambios de ropa en la habitación de su hermana, aún así nunca habían tenido que compartir ropa interior.
Aceptó el par de boxers que Ace ya le extendía.
—Gracias— habló sin mucha emoción —Apresúrate entonces, tomaré un baño después de ti.—
Mira ya había buscando un cambio de ropa en las bolsas de las compras de aquel día, y sin agregar más subió las escaleras, al cuarto de Runo, Keith asumió, y probablemente a algún baño en el segundo piso. Que suerte tenía su hermana de sentirse tan en confianza, ya Ace en el baño del primer piso y Mira en el segundo, lo habían dejado en el pasillo, aún en su ropa húmeda, con una toalla evitando que el cabello le escurriese, y con un ligero frío que solo aumentaba su incomodidad.
Se quedó de pie, no queriendo acomodarse en un sillón cuando sabía que lo dejaría, cuando menos húmedo. Miro por la ventana hacia afuera, la lluvia arreciaba, y comenzaba a hacer paz con el hecho de que pasarían la noche en casa de Runo. Es decir, no era que no quisiese, si no que era raro estar ahí. Por lo menos quería pensar que el clima en Vestal era igual, y que no le pedirían ir a clases presenciales el lunes siguiente.
Keith salió de su ensoñación cuando escuchó los pasos mojados bajar las escaleras. Runo venía impaciente hacía el primer piso, con la toalla a los hombros pero la ropa aún húmeda.
—¿Todo bien?— preguntó el rubio, cuando la chica por fin llegó a su lado. Runo asintió, y enseñó ambos pulgares arriba.
—No se molestaron, pero creo que eso tiene qué ver con el hecho de que probablemente estemos aquí hasta mañana por la lluvia. Es decir, parece que la tormenta si seguirá por un par de días, pero creo que los viajes interdimensionales siguen funcionando a pesar de eso— Keith pensó un poco y asintió.
—Aunque tal vez podemos quedarnos un par de días aquí, ¿no?— Runo le miró, como si no entendiese lo que decía. ¿Estaba siendo demasiado audaz con aquella declaración?. Es decir, Runo salió de su casa por una razón, Mira y Ace por lo general trabajaban a pesar de la lluvia de Vestal, e independientemente de si tenía o no que ir a la universidad, estar en Vestal por si cualquier cosa sucedía era lo más viable. Se aclaró la garganta antes de volver a hablar. —¿Qué dijeron tus padres?— Runo soltó un "oh", como sí acabase de recordar de lo que hablaban.
—Le dije a papá que si podíamos ir al restaurante por algo de comida, él dijo que sí, pero mamá lo interrumpió y dijo que vendrían ellos mismos a traernos algo para que no tuviésemos que salir en la lluvia.— Keith alzó una ceja, y Runo se encogió de hombros. —Dijo que era una buena excusa para usar el coche.—
—¿Tú no tienes coche?— preguntó el rubio, Runo negó
—Realmente nunca lo necesite, sólo me movía al trabajo y de regreso, no es muy lejos.— Keith pensó en los miles de peligros que podían presentarse a Runo al caminar la misma ruta todos los días; no dejó que su cabeza lo llevase a pensar en lo peor, e intentó centrarse en otra cosa.
—¿Pero si sabes conducir?— El rostro de Runo se tornó rojo, antes de negar un par de veces. —Bueno, será una cosa más que aprenderás en Vestal.—
—Tal vez debas tomar un baño— cambio de tema —Así si mis padres vienen ahora no tendrás que… conocerlos aún— Keith apenas entró en la realización de que conocería a los padres de Runo, por primera vez.
—¿Saben que… estamos saliendo?— Runo se removió incómoda, antes de negar de nuevo con la cabeza.
—Apenas han pasado unos días desde que lo hablamos… oficialmente. Y no he hablado mucho con mis padres esta semana así que realmente no he tenido oportunidad de decirles.— Runo no se atrevía a levantar su vista del suelo, Keith no decía nada.
El silencio apenas duró unos segundos, que a Runo le parecían eternos, pero que Keith interrumpió en voz baja.
—¿Quieres que se los digamos hoy?— Runo arrancó su vista del suelo solo para encontrarse con el rostro pasivo de Keith, a quien veía con incredulidad. Él se encogió de hombros —Digo, puede que sea más fácil si les damos la noticia estando los dos. Así pueden conocerme e intentar asustarme si es necesario.— admitió con una risita, sabía bien por palabras de su hermana (y de todo el mundo realmente) que Runo era la princesa de su padre.
—¿No te molesta el conocer a mis padres?— Runo estaba tan emocionada y subida en una nube como Keith tal vez, pero realmente llevaban menos de una semana de ser algo oficial, y no era tonta, sabía que era un compromiso demasiado grande para el tiempo que llevaban juntos.
—Runo, mi relación contigo es algo que me tomo en serio, sé lo que piensas, pero no me importa que tus padres también lo sepan— una risita ronca estremeció a la chica. —Tú deberías tomar un baño, esperaré a que salga Ace para usar el baño de abajo, esperemos que tus padres aún no hayan llegado para entonces.—
—Hay un… baño en mi habitación— le dijo Runo, jugando con la toalla en su cabeza —Podríamos usarlo y ahorrar tiempo—
Keith pensó haber escuchado mal. ¿Ahorrar tiempo?, ¿Estaba sugiriendo que se bañaran juntos?.
—¿Juntos?— No era como que Keith jamás hubiese visto, o pensado, en el cuerpo de Runo, pero la simple proposición lo hizo sentirse avergonzado.
—Bueno… es decir, si te molesta-—
—No, no me molesta. Es sólo qué… bueno, no hemos estado juntos...—
No hacía falta terminar aquella oración.
El sonido de una puerta rechinante los sobre salto, a espaldas de Keith, del cuarto de baño, salía Ace. Había cambiado su ropa por un par de pants negros con diseño de flamas en los tobillos, y una playera blanca simple, descalzo y con la toalla alrededor de su cuello, secando su cabello, caminó hasta ellos.
—Todo tuyo hermano— Anunció, dándole una palmada a Keith en la espalda, aún mojada. El rubio se enderezó como si de un escalofrío se tratase.
—Ah, jaja— soltó, demasiado forzado para que sonara natural —Claro, claro, voy a bañarme— le dijo a Runo, señalando con el pulgar sobre su hombro, hacía el baño. Runo asintió efusivamente.
—Adelante, yo también— comenzó a caminar de espaldas, hacía las escaleras —No tardes demasiado— pidió, antes de girar sobre sus talones y subir las escaleras rápidamente.
Keith y Ace se quedaron de pie en la sala de estar, uno al lado del otro, hasta escuchar el portazo ahogado que venía de la habitación de Runo.
—¿Qué fue eso?— preguntó Ace, sobresaltado al mayor
—Ni idea, voy a bañarme— y se perdió también en el cuarto de baño, con pasos un poco demasiado rápidos.
. . . . .
Para cuando Keith salió del baño, después de minutos bajo el agua fría, lo suficiente para hacerle bajar del estado de ensoñación en el que Runo inconscientemente lo había lanzado, por fin se sentía fresco y sereno, con ropa seca, y el sentido de responsabilidad mucho más claro.
Por un minuto entero se había perdido en pensamientos de Runo junto a él, en la ducha, o en la bañera, acariciando su cabello mojado y llenando de besos sus hombros desnudos.
Basta.
Se pasó la toalla por el rostro una vez más, sin intenciones de secarse realmente, y después de eso subió las escaleras.
Camino por el pasillo hasta la puerta abierta, de dónde escuchaba risas y música baja.
Ace ya estaba acomodado a los pies de la cama amplia de Runo, ella y Mira estaban recargadas en la cabecera, viendo el celular de la pelinaranja.
Keith se tomó la libertad de ver a su alrededor. En la esquina, cerca de la ventana, había un escritorio con una computadora y silla, a lo largo del escritorio había algunos cuadernos, organizadores con lápices y plumones, pero parecían algo abandonados. La cama a mano izquierda, contra la pared, y en la pared opuesta, sostenida contra la pared, estaba una televisión. El armario estaba en la esquina opuesta al escritorio y apenas entrar, en la esquina a mano derecha estaba la puerta del cuarto del baño que Runo había mencionado antes.
Había algunos posters y repisas en el resto de la pared, sobre las que descansaban muñecos y peluches, igual que algunas otras decoraciones. Para cuando Keith regreso la vista a la cama king de la chica, ella ya palmeaba el lugar junto a ella, invitándole a sentarse.
Keith obedeció, cerro la puerta y caminó hacia la cama, dejando la toalla sobre un cesto de ropa sucia que había junto a la pared. Runo espero a que se pusiera cómodo, y luego lo cobijó con la misma colcha gruesa que estaba protegiendo a todos del frío que provocaba el mini Split en su habitación.
Ace se había sorprendido un poco por el tamaño y las comodidades en la casa de Runo. No lo dijo en voz alta, pero pensó que sería fácil sentirse sola en un lugar así, triste, y aislándose por cuenta propia: aquella casa era el lugar perfecto para lograr el cometido, aunque también te llenaba el pecho de un frío curioso que Ace no lograba atribuir al aire central que refrescaba la casa.
Runo había puesto un programa en la televisión, algo sobre reposteros que hacían pasteles a contrarreloj en una competencia, y honestamente lo tenía vilmente entretenido, casi ni había notado el momento en qué Keith se recostó en la cama, de no ser porque era claramente más alto que las chicas y sus pies golpearon su espalda en el proceso.
—¿Qué vemos?— Preguntó el rubio, acercándose al oído de Runo.
—Ace, algo sobre comida— se encogió de hombros Mira, que seguirá enseñándole la pantalla de su celular a Runo —Yo le enseñe a Runo está película que van a estrenar en Vestal, deberíamos verla totalmente.—
Keith se asomó sobre Runo, el celular le mostraba escenas que ya había visto hace un par de días, era una película sobre una mujer que le había dado asilo a un hombre jovén que encontró en la calle, a cambio de una dinámica bizarra en la que él actuaba como el reemplazo de su mascota.
Keith arrugó la nariz, no era una trama realmente de su agrado, pero por alguna razón todos en sus redes sociales estaban compartiendo el tráiler. Y para su suerte, Mira y Runo parecían igual de emocionadas que la gente en sus post.
Bueno, podía tragarse la película si Runo realmente quería ir a verla.
Pero eso sería tema por el cual preocuparse después. Keith se acomodó en la almohada, acostándose completamente en la cama, y se limitó a rodear a Runo por la cintura, usando el regazo de la chica para descansar su cabeza.
Runo no dijo nada, y honestamente, a Mira no le sorprendía para nada que su hermano fuese así de pegajoso con la chica. Después de la vez que Runo dejó de hablarle, Keith se veía tan perdido que Mira entendió que el crush que su hermano parecía tener con Runo, y su miedo a aceptarlo, ya habían escalado a algo un poco más serio. Mira fue la primera en darse cuenta que Keith estaba enamorado de la Runo de 17 años que pronto comenzó a ignorarlo, incluso antes que el propio Keith.
Runo se limitó a acariciar el cabello rubio, mientras ella y Mira hacían comentarios sobre la película. Su vista terminó fija en el cabello largo del chico, Mira ya se había sumido en su celular haciendo quien sabe que cosa, y Ace no hablaba en absoluto mientras veía la televisión, así que con el sonido del narrador de fondo, comenzó a prestarle más atención a las hebras rubias que probablemente pronto podrían hacerle competencia a su cabello corto; las raíces ya se notaban bastante en el cabello de Keith, su tono natural, naranja pasteloso casi no se distinguía del rubio a menos que le pusieras mucha atención a la transición de colores, pero Runo sabía que Keith lo hacía, por eso había decidido constantemente seguirse decolorando el cabello, alguna vez se lo mencionó, creía que no merecía volver a verse como era antes de Spectra, y aunque Runo adoraba su cabello rubio, le gustaba saber que Keith había dejado de sentirse tan presionado al punto de que sus raíces se notaran tanto.
Dejó sus caricias inconscientes cuando Keith tomó su mano, aún en su cabeza. La guío hasta el frente de su rostro y planto un beso en la palma de la chica, subiendo hasta su muñeca y de regreso.
—¿Ya no piensas dormir, eh?— preguntó Runo divertida, por cómo él había tomado la iniciativa de recostarse completamente.
—¿Cómo podría dormir sabiendo que también tengo la opción de besarte?— Aquella pregunta salió en una voz muy baja, Runo sabía que probablemente Mira si los había escuchado, pero sus dos acompañantes decidieron centrarse en el ruido del televisor.
—¿Hmmm?, ¿Intentas decir que es mi culpa el que no puedas dormir?— preguntó Runo, mientras Keith se removía en sus piernas, acomodándose boca abajo para ver de frente a la chica.
—Desde hace un par de años, pero ese no es el tema—
Keith jalo un poco a la chica por las mangas de su sudadera, pidiéndole sin palabras que se recostara a su lado y ella le complació.
Ahora fue Runo quien se recostó sobre el brazo del chico, cerrando los ojos mientras bañaba su rostro en besos. Runo quiso reír, si le hubiesen dicho hace una semana que estaría así con Keith Clay, no se lo hubiese creído.
Alzó una mano, solo para descansar la en la mejilla del chico.
—¿Encontraste algo gracioso?— preguntó Keith, viendo la sonrisa de oreja a oreja que pintaba el rostro de la chica. Ella negó con la cabeza.
—Encontré algo que me gusta—
Honestamente, Keith debería sentirse avergonzado de lo apenado que le ponían ese tipo de frases viniendo de Runo. Tenía 21 años por amor a dios.
—¿Runo?— Se escuchó desde el primer piso.
No habían tocado, y nadie había escuchado la puerta abrirse. Todos se pusieron de pie en cuestión de segundos, peleando con la cobija que los cubría en el proceso
—¿Mamá?— preguntó Runo, antes de caminar hacia la puerta.
Los demás avanzaron tras de ella, Mira liderandolos por el pasillo.
Runo ya había llegado al final de las escaleras, y abrazaba efusivamente a una mujer de cabello azul, probablemente de su altura, con el rostro redondo y regordeta. No hacía falta pensarlo mucho, era su mamá.
—Señor Misaki— de adelanto Mira hacia la sala de estar, de dónde salía el hombre alto con cabello claro. Parecía haber dejado unas bolsas sobre la mesa, y se acercó a Mira con una mano extendida.
—Mira, hija, qué alegría verte de nuevo—
El apretón de manos se convirtió en un medio abrazo, Keith casi se sintió extrañado por la cercanía que parecían tener. Últimamente no veía mucho a su padre, así que el ambiente de la reunión era cuando menos bizarro.
—¡Papi!— Ahora era Runo la que se lanzó a los brazos del hombre alto, el rostro se le iluminó, y Keith pudo notar que tenían el mismo color de ojos.
La mujer al final de las escaleras se giró a verlo, vaya, ella tenía todo el rostro de Runo.
Bajó los escalones que le faltaban, con Ace a sus espaldas, y le extendió una mano.
—Mucho gusto, señora, mi nombre es Keith, soy- —
—¡Keith, hijo!— La mujer le sonrió ampliamente, tomando su mano con ambas de ella —¡Claro que sé quién eres, Mira nos ha hablado mucho de ti!, puedes llamarme Saki— el rostro de Keith ardió, al menos esperaba tener una reputación decente a los ojos de los Misaki. La mujer soltó su mano, y se dirigió a Ace. —Y tú, debes ser Ace— le sonrió —El enamorado de Mira, claro que sí—
A Keith le sorprendió el hecho de que hasta Ace se había sonrojado al saludar a la señora. Creía que él era mucho más confiado en estos aspectos. ahora veía que no. Una risita amenazó con escapar su garganta, pero cuando se giró para ver a las chicas, se topó con el ceño fruncido del hombre; la sonrisa cayó al instante. Caminó los pasos que les separaban y extendió la mano.
— Señor, Keith Clay— El hombre alto estrechó su mano, Keith y él eran casi de la misma estatura, así que se veían a los ojos directamente. Keith notó como miró de reojo a Runo, y se dió cuenta de que no estaba siendo para nada sutil, el rostro colorado, el cómo jugaba con sus dedos y el hecho de que Mira parecía querer contener la risa ya los había delatado bastante.
— Keith Clay, ¿amigo de mi hija?— La sonrisa en el rostro del señor parecía apretada, como si se estuviera esforzando —¿Se conocían antes de su viaje, no?— Aquello había salido en un tono que realmente le daba a entender que ya sabía la respuesta.
Keith tragó, y antes de abrir la boca se dio cuenta que Runo se había movido hasta su lado.
—Sí, señor, nos conocimos en el periodo en que comenzaron a viajar a Nueva Vestroia.— "Cuando estuvimos en guerra" —Aun así, más que amigos, me gustaría presentarme como su pareja.— La única reacción que obtuvo fue una ceja alzada, y como su mirada viajaba de su rostro al de Runo —Tiene un par de días desde que decidimos hacerlo… oficial— El hombre al fin soltó su mano, y una vez que llegó a su costado, Runo entrelazo sus dedos. —Lamento no haberlo consultado antes—
—¿Pareja en menos de dos semanas?— preguntó, aún viendo de Runo a Keith, como si esperase una explicación de parte de alguno. Keith estuvo apunto de hablar, era el mayor, se haría responsable, por lo menos eso pensó hasta que vio la expresión del hombre rubio suavizarse, y una sonrisa calma le curvó los labios. —¿tan ansiosos estaban?—
—¡papá!— Runo se quejó, sacándole una risa al hombre
—Por favor, princesa, no es como que haya olvidado el nombre del chico que te tenía tan feliz por mensajes de texto en tu periodo de recuperación— Keith le vio de reojo, Runo parecía fastidiada y avergonzada en igual medida. —¿Confío en que serás honesto, Keith?— le preguntó. Keith reconoció ese algo en su mirada al instante, estaba preocupado, preocupado por su hija y lo que Keith podía causarle. Asintió efusivamente.
—Claro que sí señor, le aseguro que mis intenciones con Runo son sinceras.— el hombre le vio un par de segundos, antes de acercarse al chico y palmear su hombro
—Puedes llamarme Tatsuo, hijo, espero verte más seguido por aquí—
¿Significaba esto que lo aceptaban?, Keith podía haber saltado de la emoción, pero eso no hubiese sido adecuado. Se conformó con la ridícula sonrisa que le pintó la cara, dolía intentar contenerla.
Alguien a espaldas de Keith aplaudió. Se giró, viendo a la mamá de Runo con las palmas juntas aún frente ella.
—Excelente, ahora qué terminamos con las presentaciones— habló la mujer —¿Qué les parece si les preparamos algo para la cena?—
. . . . .
Los padres de Runo se fueron cerca de las 10 de la noche, habían preparado pollo agridulce, arroz con verduras e incluso rollitos de huevo. Dejaron en tuppers algo de arroz, y filetes de pollo para que hicieran de comer al día siguiente, el refrigerador volvía a parecer que pertenecía a alguien de nuevo.
Cuando estaban por irse, la señora Saki se giró. "Deberían buscar unas velas, en caso de que la lluvia cause un apagón", eso solo funcionó para asustarlos más, tal vez después de todo si se quedarían varados en Wardington más de un día.
Ace se había recostado en el suelo, sobre la alfombra gris de Runo, Keith, recostado contra Runo de nuevo, que acariciaba su cabello, y Mira también contra el respaldo de la cama descansaba su cabeza en el hombro de la peliceleste.
—Comí demasiado— Se quejó Ace desde el suelo, todos habían comido demasiado, en efecto.
—Por lo menos ya conozco el sazón de los Misaki— habló Keith, Runo le sonrió.
Las cosas estaban saliendo demasiado bien, a perspectiva de Runo. Fabia la había escuchado sin juzgarle, se sentían incluso más unidas y cómodas que antes, Keith no había dudado ni un segundo en oficializar las cosas con ella, su padre se lo había tomado mucho mejor de lo que ella esperaba, y a pesar de que no habían planeado quedarse en Wardington, todos parecían estar muy cómodos en su casa. Las cosas estaban tan bien, que comenzaba a preocuparle el momento en que comenzaran a ocurrirle cosas malas para nivelar su suerte.
La repentina realización le alteró, un escalofrió le recorrió la espalda y las dos personas a su lado lo notaron al instante.
—Mis medicamentos están en Vestal—
Keith se enderezó, recargándose en el respaldo de la cama junto a ella, una mano rodeaba sus hombros, y la otra tomaba su mano. Incluso Ace se había levantado, y veía a Runo por encima de la cama.
—Mañana agendamos un viaje temprano, ¿Sí?— ofreció Keith, haciendo círculos en su mano con el pulgar —No pasa nada, podrás tomarlo—
La verdad es que Runo no creía que fuese a ser un gran problema el que no tomara sus medicamentos un día, al menos eso pensaba su lado racional. Aún así, el hecho de que por fin se había atrevido a buscar ayuda médica, después de haber negado su obvio mal estado de salud, era tanto un orgullo como una preocupación, en serio quería recuperarse, y la más mínima cosa que pudiese sabotear su recuperación le ponía ansiosa.
Keith acarició su mano, trazando círculos con el pulgar en el dorso de esta.
—Tomaremos un viaje mañana temprano— Animó el rubio, buscando apoyo en la mirada de su hermana —Volveremos a Vestal a tiempo para que tomes tu medicina, ¿esta bien?—
Runo asintió un par de veces, relajándose un poco. No pasaba nada, no había razón para preocuparse. Todo estaría bien.
—Tal vez debamos acabar con el día ya— Habló Mira, acariciando la espalda de su amiga. —Ha sido un día muy largo, me vendría bien recostarme ya un rato. Podemos dormir en el piso, así descansas mejor.— sugirió Mira, y Ace, aun sentado en el suelo, asintió con la cabeza.
—Sólo necesitamos un par de cobijas y listo— ofreció el moreno, por fin poniéndose de pie.
—Hay cobijas en el estante de arriba del closet— Indicó Runo, mientras Ace se encargaba de bajar lo que necesitaban —Pero chicos, hay una habitación libre con cama para los dos— Hizo ademan de levantarse, y Mira la detuvo, haciendo gestos con ambas manos de que parase.
—No es necesario, quédate en cama, podemos instalarnos solos.— Le ordenó, después de todo Mira ya conocía bastante bien la casa de Runo, era cuestión de revisar cual de las puertas en el pasillo del segundo piso les llevaba a una habitación para visitas. Runo ni siquiera pudo quejarse de como era su deber como anfitriona el mostrarles mínimo donde estaba la habitación, pues la pareja ya había salido con dirección al pasillo.
Runo rodó los ojos, y Keith solo pudo reírse ligeramente antes de que los dos decidieran acomodarse bajo la manta, dispuestos a dormir.
Keith apenas podía percibir el rostro de la chica por la tenue luz que se filtraba del pasillo, aún así, se quedó despierto un poco más tiempo velando el sueño de Runo.
Runo despertó aprisionada entre los brazos masculinos; aprisionada siendo la mejor forma de decirlo, ya que no le dejaba moverse en absoluto lejos de él. Apenas intento moverse un par de veces más antes de suspirar y preferir acomodarse de nuevo en su almohada. El rostro de Keith dormido le seguía fascinando como la primera vez que lo vio; sus cejas eran gruesas igual que las de Mira, pero su tono de cabello era mucho más claro, y sus pestañas cobrizas, para envidia de Mira probablemente, eran muy largas.
Runo estaba demasiado concentrada en el rostro masculino como para procesar totalmente el momento en el que escuchó a Mira gritar su nombre; Keith despertó de golpe, buscando a Runo, tomando su rostro con ambas manos, le vio con cuidado, como si intentara encontrar algo fuera de lugar, o algo que le dijera que estaba bien. No fue hasta que Runo le sonrió y asintió que Keith se dio por satisfecho y planto un beso en la sien de la chica; Tal vez Runo no era la única que tenia pesadillas involucrando a su novio.
—¡Runo!— Gritó de nuevo Mira, al parecer desde el primer piso. Esta vez se escuchaba mucho más alterada, por lo que la pareja prácticamente saltó de la cama.
Runo bajó las escaleras tan rápido como pudo, aún en calcetines, pants holgados y una blusa de tirantes. Keith le siguió de cerca, descalzo, en shorts y una playera negra que le quedaba amplia; para cuando Keith llegó al final de las escaleras casi se cae al suelo junto a Runo, que se había quedado de pie a unos pasos de la escalera, en la sala de estar. Alcanzó a agarrarse del barandal de las escaleras, y con una mano rodeo la cintura de Runo, que estuvo a punto de irse de bruces al suelo por el impacto.
Cuando el rubio alzo la vista, se encontró con una escena cuando menos bizarra, pero entonces entendió la situación.
Mira sostenía la puerta abierta, el cielo se caía afuera y se veía casi completamente oscuro por como las nubes cerraban el cielo, en el porche, apenas resguardándose de la violenta lluvia el chico castaño movía sus ojos de Runo a él, quedándose un par de segundos sosteniéndole la mirada. Keith vio a Dan tragar, antes de atreverse a hablar.
—Buen día—
. . . . .
Keith daba vueltas alrededor de la cocina, intentando con toda su volntad dejar su cabeza en blanco.
—¿Puedes sentarte de una buena vez?— Siseó Mira desde la silla frente la mesa del comedor, moviendo una pierna con desesperación
—¿Puedes tú quedarte quieta?— Preguntó, deteniendo al instante el zapateo, y recibiendo un gruñido de fastidio como respuesta.
—¿Pueden intentar calmarse los dos?— Pregunto Ace desde la estufa —Cuenten hasta 10 y piensen en cosas bonitas— Recomendó. Keith obedeció y se sentó frente a Mira.
Había decidido no obviar el hecho de que Ace estaba tan ansioso como ellos, sólo que él lo estaba canalizando al cocinar el almuerzo para aquel día, algo pesado, teniendo en cuenta que ninguno había desayunado por el obvio efecto de shock que les causó ver a Dan en la puerta, en medio de una tormenta.
Para Ace había sido todavía más bizarro, se había despertado junto a Mira, cuando escucharon el timbre, pero Mira le dijo que ella iría a ver y volvería, y que él podía seguir durmiendo, así que eso hizo. Para cuando despertó, más tarde, Keith y Mira casi hacían un hoyo en el suelo de la sala de estar, y peleaban en silencio sobre si deberían intentar acercarse a la pequeña sala de lectura, donde Runo y Dan llevaban cerca de 15 minutos ya. Fue entonces que los arrastró a la cocina.
—Sí empiezo a contar solo volveré a pensar en cuanto tiempo llevan ahí— Se quejó el rubio, entre dientes.
—Ya debería ser suficiente. ¿Qué tanto puede tardar en pedir perdón?— se le unió Mira.
Regularmente, la Clay era la primera en poner algo de razón en la situación; aunque Dan no era de su especial agrado después de lo que había hecho, intentaba no perder el control respecto a la situación: Sí Runo terminaba perdiéndose entre sus emociones de resentimiento y tristeza, Mira tenía que ser más racional, ser su ancla a la estabilidad.
Este no era el caso. Ya qué al parecer antes de que Keith y Runo bajara, cuando Mira recibió a Dan, le preguntó que hacía ahí, tan temprano además, y el castaño le había comunicado de una manera no muy suave que quería hablar de Runo, y qué ella no tenía nada que ver. Una ofensa cuando menos. Pero Dan parecía tan desconectado de la realidad que a Mira casi no le sorprendió la audacia con la que declaraba aquello.
—Escuchen— Ace se dio la vuelta, seguía en calcetines, pants y playera con la que había dormido, y usaba un delantal negro con holanes encima, mientras sostenía el cuchillo de cocina, con el que estaba terminando de cortar los filetes de carne, en la mano. —Sé que ninguno esta totalmente cómodo con esto— Hablo en voz baja, haciendo ademanes con el chuchillo —Pero hasta ahora, Runo no ha gritado o salido corriendo de esa habitación, así que lo único que podemos asumir es que están hablando y progresando por fin.— Ace suspiró —Así que gradecería mucho si todos nos calmamos un poco, hablamos de otra cosa, y esperamos a que nuestra amiga salga de ahí y nos cuente que sucede.—
Ace se giró, regresando su atención a la tabla de picar, dejando callados a Mira y Keith que, en efecto, intentaban relajarse.
5 minutos después, ya se habían perdido en una platica ligera sobre las noticias de Vestal. Al parecer el clima seguía igual de lúgubre como había estado desde inicios de septiembre: nublado, frio, con lluvia y relámpagos, y para como Keith lo veía, aquella semana no tendrían clases presenciales tampoco, lo cual era una preocupación menos. Las campañas de propaganda para los candidatos también se habían retrasado gracias al clima, así que era una cosa más de la que el rubio no tendría que preocuparse aún. Mira por otro lado, había llamado a su padre para avisarle que ni ella ni Ace podrían asistir al laboratorio aquel día, ya que realmente no sabían a que hora regresarían. A su padre no le importó mucho, es decir, a pesar de que aún no tenían un horario bien establecido, ya que ambos habían estado trabajando como apoyo y no realmente como empleados del laboratorio, nunca habían tenido problemas de asistencias, por lo que tomarse un día de vacaciones no les afectaba demasiado.
Mira se estaba quejando de como recién había sido contratada oficialmente y pronto tendría que darles la noticia de que quería retomar sus estudios cuando escucharon un par de pisadas en el piso de madera.
Las botas pesadas de Dan hacían demasiado ruido para pasar desapercibidas, y era por eso que para cuando llegaron a la altura de la cocina, ya todos estaban callados.
—Te estaré mensajeando entonces— habló Dan, rascando su nuca con una sonrisa. ¿nervioso o incomodo?, Keith se preguntó. —¿Segura que estarán bien por su cuenta aquí?—
Runo le sonrió, recargándose en el muro de la cocina, viendo sobre su hombro a sus tres amigos, que le veían curiosos y hasta cierto punto impactados, en silencio.
—Claro— les sonrió, antes de girar la cabeza de regreso a Dan —De todos modos pensábamos regresar a Vestal hoy—
La sonrisa de Dan cayó.
—O-Oh...— el chico metió las manos en los bolsillos de su chaqueta impermeable —¿No has visto las noticias hoy?—
Runo también dejo de sonreír, tentando sus bolsillos para sacar su celular, sin éxito. Lo había dejado en su habitación cuando salió corriendo por la mañana con Keith.
—No... ¿Qué debí haber visto?—
—Runo, no hay viajes a Vestal, a ningún lugar saliendo de Wardington realmente... ayer por la noche uno de esos pinos gigantes que están cerca del recorrido de las vías cayó por un rayo. Por la fuerza de la tormenta no han podido quitarlo, los viajes están siendo pospuestos y parece que si la tormenta toma más fuerza prevén que más arboles sigan cayendo.—
Aquello había sido demasiada información para todos, honestamente. ¿Cómo es que ninguno había siquiera pensado en revisar las noticias de Wardington?. Maldita sea. Sí que terminarían tomando unos días de vacaciones en la tierra después de todo, ¿no?.
Keith vio como Runo comenzaba a frotar sus propias manos de nuevo, a la vez que sus ojos nerviosos pasaban de él, a Mira, a Ace. Notó apenas como su respiración comenzaba a volverse irregular y no le costo imaginar lo que le pasaba por la cabeza: sus medicinas, la escuela de Keith, el empleo de Mira y Ace, su forzosa estadía en aquella casa que apenas y tenía comida para aquel día.
Antes de darse cuenta ya estaba de píe, rodeándola con ambos brazos, y susurrando en su oído que todo estaría bien.
" Cuéntame de todas las cosas que te hacen sentir en paz,
tu tacto, mi confort y mi canción de cuna,
sosteniéndome firmemente, permitiéndome dormir de noche "
Pidoperdón por el retraso en esta actualización, pero al menos se sobrevivió al estrés del primer parcial.( ˊ ᵕ ˋ ° )
Camilo navas: Amigo! un gusto verte en los reviews, espero que esta actualización fuera igual de interesante, a mi me encanta buscar estrofas que queden con las actualizaciones porque la mayoría del tiempo escribo mientras escucho música, me hace muy feliz que lo aprecies. (๑❛ᴗ❛๑)
Wao, ¿es esto demasiado progreso para Runo?, ¿es muy rápido?, veeeemos, nos leemos la próxima semana!.
Also:
I´ve been re-reading reviews and I´m planning on translating this fic to english too, just not yet. I don´t know how much content about Runo and Keith is out there because I´d consider it a crack ship (lol) but I think it´s really cool that this fic has gotten to english readers, so hopefully a translated version will make it easier for people to enjoy it, just hang in there, I hope it won´t take too long. ( ˊ ᵕ ˋ ° )
