Runo intento concentrarse en su respiración, y en la voz de Keith que intentaba calmarla. No solía ser así de pesimista antes, y era consciente de ello, por eso intentaba no darle muchas vueltas a las cosas, pero era en situaciones así, cuando todo parecía salir más, que no podía evitar reconocer que se debía a sus decisiones, todo parecía ser su culpa.

Cuando por fin pudo apoyar sus manos firmemente en el pecho de Keith, sin que temblasen, y que por fin encontró aquella sonrisa que le decía que estaba visiblemente mejor, fue cuando logró asentir con la cabeza. Keith acomodó un mechón de cabello tras su oreja, y sin soltarle de los codos, giro la cabeza al sentir las miradas sobre él, la de cierto castaño para ser exactos, que lo veía con ojos aguados, y los labios apretados.

—Creo que debería irme— habló Dan, subiéndose el cierre de la chaqueta.

—¿Quieres quedarte a comer?— preguntó Ace de pronto, para sorpresa de todos. —Puede que tal vez haya hecho comida de más— Admitió, limpiándose las manos en el delantal.

La risa de Runo rompió el silencio incómodo.

—¿Por qué estás usando mi delantal?— preguntó recostandose contra el pecho del rubio.

—¡Es lo que había, mi playera es blanca!— Se quejó Ace, ante la insistente carcajada —¡¿Quieres comer o no?!— se dirigió ahora a Dan, que ya parecía verse más cómodo en aquel ambiente.

—Muchas gracias, pero no, le dije a Fabia que volvería para la comida— Dan se encaminó hacia la puerta, agitando la mano —Ya conozco la salida, no se preocupen, espero verlos pronto, Ace, Mira— ambos correspondieron el saludo con la mano desde sus lugares, sonriendo, pero sin agregar más —Chicos— se dirigió ahora a Keith y Runo —Se ven muy bien juntos— Admitió, y con un gesto de la cabeza de Keith a modo de despedida, abrió la puerta y se marchó.

Mira suspiró dramáticamente, arrebatando las miradas de la puerta principal.

—Eso fue demasiada emoción por un día— se quejó —y eso que apenas empieza.— Runo asintió, estando de acuerdo con su amiga.

—Lo siento mucho— soltó de pronto Runo, dejando a los otros tres al borde en cuestión de segundos —Realmente tengo un muy mal timing... Si esto les genera problemas con el trabajo, o tu escuela— enlisto, viendo a sus amigos, y luego a Keith —Puedo intentar hablar con Alice o Marucho...—

Mira negó rápidamente

—No, Runo, ¿Cómo podría esto ser tu culpa?— se quejó la pelinaranja —Nosotros no tenemos problema con pedir unos días de vacaciones, mi padre lo entenderá una vez que le cuente lo de la estación. Y Keith... Keith justo reviso las noticias, no necesita asistir presencialmente a la universidad por lo menos una semana más, ¿No es así?— El rubio asintió efusivamente. Runo sólo atinó a sonreírle a ambos.

—Gracias chicos... Sólo espero que esto no afecte mucho mi medicación—

Se quedaron en silencio unos segundos, antes de que Ace cambiará el tema.

—¿Qué les parece si comemos?, Seguro todos estamos al borde de un desmayo, ¿No?, Además, Runo tiene que ponernos al día—

—Se ven muy bien juntos— Imitó Mira el tono de voz de Dan, haciendo reír a Runo

—¡Bastaaa!— pidió, dando unos pasos hacia la mesa, antes de que Keith la detuviera por el brazo. Runo miró por encima de su hombro, confundida, mientras los ojos nerviosos del chico le buscaban.

—¿Podrías prestarme tu celular?— Runo no entendió a qué se debía aquella petición tan imprevista, en especial por la manera en la que parecía estar mordiendo su propia mejilla por dentro de la boca, nervioso.

—Claro, creo que lo deje en la mesita de noche, en mi cuarto—

—Gracias, no tardo— anunció, subiendo las escaleras rápidamente.

Runo busco la mirada de Mira, que simplemente se encogió de hombros, dándole a entender que ella tampoco sabía que significaba aquello, busco respuestas en Ace, que sólo negó.

Se sentó en la silla junto a Mira, y Ace comenzó a emplatar su obra maestra.

. . . . .

—¿Sí?— respondieron al otro lado de la línea, Keith estaba recargado contra la ventana de cristal, tenía su celular en el oído, y veía el de Runo aún sobre la mesita.

—¿Von Herzen?— Preguntó, aunque la respuesta era obvia.

—El mismo, se que me tienes en tus contactos, Clay, yo mismo guardé mi número, ¿Qué sucede?— el rubio suspiró.

—Necesito un favor, es importante— pidió, demasiado manso, Klaus suspiró también.

—Dios, tienes suerte de ser el único hombre que he conocido en una estúpida cena de presentación que me agrada. Vamos, dime—

El rostro de Keith se iluminó.

. . . . .

Cuando Keith bajó 10 minutos después a comer, se veía más ansioso que antes, pero ni Mira, ni Ace hicieron comentarios al respecto.

—¿Todo bien?— preguntó Runo, el rubio que ya se había acomodado a su lado simplemente asintió.

—Perfecto. ¿Podemos comer ya?— preguntó, con la sonrisa más amplia que Ace le había visto desde que comenzó la mañana. El peliverde chasqueo la lengua, y le sirvió su porción en un plato.

Cuando Ace por fin se quitó el delantal, y se dejó caer en la silla junto a Mira, de frente a Runo, no pudo evitar hablar antes de siquiera darle el primer bocado a su almuerzo.

—Así que, Runo, ¿Dan Kuso?— Preguntó, como si la introducción fuese necesaria. Runo sonrió levemente.

—Creo que ha quedado resuelto. Estaba más dispuesto a escucharme de lo que creí que estaría, y fue lo mismo de mi parte. Hablamos del pasado y también me contó muchas cosas sobre su vida ahora. Yo le hable de ustedes— Sonrió, viendo a sus amigos en la mesa —Incluso me dijo que no le sorprendía que estuviera con Keith ahora.— Keith también le mostró una sonrisa leve; a veces le avergonzaba el hecho de que al parecer siempre había sido muy obvio sobre su interés hacia Runo —Me dijo... Que no pensaba que él estar en Vestal, con Keith, era seguro para mí en un principio. Pero que entendía las cosas ahora. Dijo que me veía muy feliz.—

Ace casi se arrepintió de haber preguntado, no estaba seguro de cuanto estaba dispuesta a compartir Runo, pero de pronto se sentía demasiado íntimo, cómo si creyera que él no debía escuchar todo aquello. Una cosa era segura, le había sentado mejor a Runo, y eso era bueno.

—¿Son amigos entonces?— preguntó Mira, que aún no tocaba su comida. Runo lo pensó un poco.

—No lo creo, no aún. Tal vez debemos darnos tiempo para reconectar, la verdad es que el pensar en mensajearle ahora me hace pensar en que hablaré con un conocido y ya— Runo se encogió de hombros, y todos guardaron silencio, volviendo la mirada a su plato.

—Me alegro de que las cosas ya estén mejor— Ofreció Keith, poniendo una mano en la rodilla de Runo, bajo la mesa, y dándole un apretón amigable. Runo alzó la mirada y le sonrió.

El resto de la comida fue menos tensa, platicaron brevemente sobre la casa de Runo, y cómo a Ace no le costaría nada acostumbrarse a su estadía en ella gracias a la cama que era ridículamente cómoda. Runo se burló un poco de como realmente nunca usaban esa habitación extra, ya que la mayoría del tiempo estaba sola, y cuando Mira visitaba dormían juntas; había sido simple coincidencia que su padre hubiese limpiado la habitación de huéspedes para cuando ellos llegaron.
Mira se ofreció a lavar los platos sucios, y Runo sólo pudo agradecérselo, no tenía la energía para hacerlo ella misma. Recostó su cabeza en la mesa, sobre sus brazos cruzados, e intentó no quedarse dormida mientras Keith acariciaba su cabello, y escuchaba a ambos chicos hablar sobre el laboratorio en el que trabajaba el señor Clay.
Runo aun desconocía muchas cosas referentes al padre de Mira y Keith, pero honestamente, no se sentía con la fuerza para quedarse despierta para escuchar un poco de lo que decían. ¿En serio se había agotado tanto con la visita de Dan?, había sentido que uso toda su energía en aquella casi hora que habían estado hablando, sí, pero ya no era sólo mental, se sentía físicamente cansada.

—¿Runo?— Llamó el hombre a su lado —¿Te sientes bien?— preguntó. Runo tuvo que usar toda su fuerza para enderezarse, se sentía congestionada, inhalo fuerte intentando corroborar que la nariz no le escurría. —Dios... ¿Es un resfriado... por la lluvia de ayer?—

Runo arrugó la nariz, por fin haciendo contacto visual con el rubio, y después se encogió de hombros.

—No lo sé... ayer me sentía bien...—

Un golpeteo en la puerta principal los alertó. Todos se giraron al recibidor, que se podía ver parcialmente desde la cocina. Keith se levantó primero, y se encaminó a la puerta. Cuando la abrió, una voz familiar lo recibió.

—Hola, hijo, ¿Listo?—

Runo se recargó más contra el respaldo de su silla, intentando ver al hombre al otro lado de la puerta.

—¿Papá?— llamó desde su lugar.

Keith se hizo a un lado, dejando que el hombre diera unos pasos dentro de la casa, lo suficiente para asomarse a la cocina. Keith cerró la puerta, y tras hacerle un comentario en voz baja al hombre, se encaminó escaleras arriba.

—¿Qué haces aquí?— preguntó Runo. El hombre saludo a sus amigos apenas con un gesto de la cabeza, y se acercó hasta ella, descansando una mano en la frente de la peliceleste.

—Tu chico me llamó, quería un ride a la farmacia. Que bueno que me lo dijo, parece que te está subiendo la temperatura—

Runo arrugó el entrecejo. Keith no había tocado el celular desde que habían comenzado a comer. El rubio bajó las escaleras, ahora usando sus tenis y una chamarra encima.

—Listo, señor— Anunció al hombre, que le miró, y tras darle un beso en la frente a Runo se encaminó a la puerta. Keith se acercó rápidamente a ella, dándole un beso en los labios —No tardo nada, te explico mejor cuando vuelva, voy a comprarte medicamento.—

Miro brevemente a Ace, y luego a Mira que solo le asintió con la cabeza. Tan rápido cómo había bajado, salió al porche detrás de Tatsuo, dejando la cocina en silencio.

—¿Qué acaba de pasar?— Preguntó Runo en voz alta. Intentando procesar lo breve y shockeante de la situación. Mira se encogió de hombros.

—No me lo preguntes a mi, tu elegiste salir con él— Runo solo pudo reír un poco antes de que comenzará a toser, la garganta le raspaba —Ace, pon agua para Runo, tengo un par de bolsitas de manzanilla en mi bolso—

Ace obedeció, poniéndose de pie, y Runo intento no reír ante el hecho de que Mira cargaba con tés a todos lados.

. . . . .

Keith subió rápidamente al automóvil, había corrido intentando no mojarse demasiado, pero él asiento estaba húmedo ya de todos modos. Tenía una bolsa de plástico en la mano, que acomodó a sus pies una vez que estaba dentro.

—¿Encontraste todo?— el hombre en el asiento del conductor preguntó, encendiendo el motor —¿Los medicamentos y las velas?— Keith asintió.

—Sí, gracias al cielo recién se habían surtido así que no falta nada de la medicina, también compre unas galletas de mantequilla y algo de té de manzanilla— enumeró, viendo ligeramente entre los contenidos de la bolsa.

—Oh, ¿Así que te gustan las galletas de mantequilla?—

El rostro de Keith ardió, el hombre ya lo sabía, pero iba a hacerlo hablar.

—A Runo le gustan— Admitió Keith, omitiendo el hecho de que no eran personalmente de su mayor agrado.

—Son sus favoritas— añadió, asintiendo con la cabeza a la par que ponía en marcha el auto, de regreso a la casa de la peliceleste. Keith le había llamado por impulso al hombre para pedirle ayuda, y justo ahora no sabía realmente de que hablar, ya que su misión había sido completada.

—¿por qué no lo acompañó la señora Misaki?— preguntó el rubio

—Oh, mi mujer prefirió quedarse en casa a terminar de asegurar unas ventanas, al parecer la tormenta está arreciando y puede volverse un poco más peligrosa de lo que esperábamos— Keith asintió —¿Y tú?, me sorprende que mi niña no quisiera acompañarte por lo menos en el viaje en coche, suele ser bastante testaruda con el tema de quedarse quieta descansando— Keith dejó la vista fija en la carretera, con el agua azotando y apenas un par de luces de otros coches, lo que sea para evitar el contacto visual.

—No le conté que vendría, le dije que le explicaría al regresar—

—¿Oh?— Le estaba invitando a seguir hablando

—Fue todo muy repentino... Cuando supimos que probablemente no podríamos volver a Vestal hoy casi me moví por impulso— Estaba siendo demasiado sincero, pero le costaba procesar sus propias palabras, así que la pena golpeaba cuando ya había hablado de más.

—Es bueno saber que Runo te tiene como apoyo— El hombre no se había girado para verlo, y Keith tampoco, pero lograba verle sonreír por el rabillo del ojo. No pudo evitar sonreír también. —¿Cómo se la estuvo pasando en Vestal?—

—Creo que estuvo bien... nos costo un poco acostumbrarnos a estar juntos de nuevo. El clima en Vestal tampoco esta siendo muy bueno— Keith se rascó la nuca, le apenaba aun la manera en la que había recibido a Runo. —Pero aun así, hemos tomado las oportunidades que hemos encontrado para salir de casa y que Runo se despeje—

—Ya veo, incluso lograron convencerla de ir al médico. Eso es muy bueno, Keith— Le habló el hombre —Por cierto, ¿Su cabello?, no puedo creer que se haya decidido a cortárselo, jamás pensé que la vería con el cabello tan corto—

oh.

Keith tragó con nerviosismo, tema complicado.

—Respecto a eso...—

. . . . .

Runo ya se había tomado su té, Ace le había bajado una cobija gruesa de su habitación, y se había enrollado en esta en el sillón de la sala de estar. Mira y Ace se quedaron a su lado, viendo una película en la pantalla que se alzaba en la pared.
Mira acariciaba su hombro, mientras ella recostaba su cabeza en su hombro; no se sentía ni de cerca igual de mal que cuando se resfrió en Vestal, tenía la temperatura un poco alta, pero no era nada demasiado preocupante, el cuerpo le dolía, pero por lo menos la cabeza no le punzaba, sólo se sentía muy cansada.

—¿Quieres que te prepare otra taza de té?— Preguntó Ace, con preocupación, Runo entonces se dio cuenta de que se estaba quedando dormida.

Negó con la cabeza, e intentó concentrarse de nuevo en la televisión, en la chica rubia que parecía gritarle a su... ¿novio?, Runo no lo recordaba, parecía que no lo era por la manera en la que la chica le gritaba que no era suya. You go girl. Pensó, con una sonrisita divertida. La puerta principal se abrió, y Runo vio entrar al rubio, con la capucha puesta y una bolsa de plástico en la mano, mientras sacudía sus zapatos en el tapete principal, una silueta grande se distinguía detrás, pero Runo no pensó siquiera en reconocerla.

—¡Keith!— Gritó a modo de saludo, mientras alzaba ambos brazos, dejando la cobija colgar de sus hombros.

El rubio le miro con una sonrisita tímida, ¿por qué?, no lo cuestionó, simplemente siguió haciéndole señas con los brazos para que se acercara. Keith suspiró, se quito la chamarra y la dejo junto a la bolsa de plástico en el piso del recibidor. Se acercó a ella, y le abrazó por el torso, quedándose en cuclillas frente al sofá mientras ella le rodeaba por el cuello y jugaba con el cabello de su nuca.

—Keeeeith— canturreó bajito —Me siento mal, quiero acostarme a dormir— comenzó a quejarse, casi en un sollozo. No recordaba la ultima vez que se había sentido así de vulnerable frente a alguien, y honestamente, con la manera en que Keith acariciaba su espalda mientras le susurraba intentando calmarla, ya no le importaba. —Llévame a la cama, podemos tomar una siesta— Keith se tensó.

—Creo que será mejor que la dejen dormir— La voz de su papá la sorprendió, el hombre de cabello claro le veía con ambas manos en los bolsillos, y una sonrisa suave —Keith trajo medicamento para el resfriado, ya que descanse y coma algo puede tomarlo— Runo entonces se dio cuenta de que no le hablaba a ella, sino que Mira y Ace ya se habían puesto de pie para recibirlo en algún momento que ella no identificó.

El hombre se acercó, y Keith se hizo a un lado, sintió la mano de su papá revolverle el cabello, y luego le dio un beso en la frente, a modo de despedida.

—Descansa, querida, llámame cuando despiertes y te sientas mejor para que hables con tu mamá y no se preocupe— El hombre se alejó, y se encaminó a la puerta —Subela a su cama, hijo— se dirigió a Keith, que asintió y volvió a rodearla con ambos brazos.

Runo sólo se dejó abrazar, feliz de volver a descansar ambos brazos en el cuello del chico, mientras la cargaba como si de un niño pequeño se tratase, con las piernas de Runo colgando a cada lado de la cadera de Keith. Apenas sintió como subían un par de escalones cuando Keith se detuvo, reconoció el tono de voz de su papá de nuevo, pero no proceso las palabras, tal vez el té de manzanilla de Mira era demasiado fuerte, tal vez el resfriado si volvería a pegarle fuerte de nuevo, lo único que sabía era que iba a quedarse dormida en cualquier momento.

Keith por fin la recostó en su cama, pero Runo se negó a soltar su cuello. El chico sólo intento mover sus manos un par de veces, obteniendo respuestas negativas de Runo, antes de que decidiera rendirse ante ella, y acomodarse a su lado en el colchón.

—No te atrevas a irte— murmuró Runo, acomodando una pierna entre las del rubio, acercándose lo más que podía al cuerpo del chico —solo quédate—

—Lo que tú necesites, amor— respondió, y Runo sintió su cuerpo pesado, sumiéndose en la cama y el sueño.

. . . . .

Runo abrió los ojos con pesadez, el dolor del cuerpo ya era menor, pero aún sentía la nariz congestionada. Se removió más contra el pecho de Keith, que seguía a su lado.

—¿Qué tal te sientes?— preguntó el rubio, con la voz ronca por el sueño, Runo sintió derretirse otra vez en sus brazos

—Mucho mejor— Respondió brevemente, mientras se acercaba a besarle. Keith correspondió, perdiéndose en los labios ajenos que le hacían sentir la cabeza fogosa de nuevo. Se separaron poco después, buscando aire, pero sin alejarse del rostro ajeno.

—Conseguí tu medicamento— anunció, casi en un suspiro —Deberías bajar a tomarlo antes de que se haga más tarde—

—¿Conseguiste qué?— preguntó Runo, como si no creyese del todo lo que oía

—Tus medicamentos, los suplementos, ácido fólico, y te traje algo para el resfriado— Keith seguía sin abrir los ojos, había comenzado a acariciar el brazo de la chica desde su codo hasta su hombro con la punta de los dedos.

—¿Cómo?— preguntó Runo, mucho más despierta que antes. Vio a Keith abrir los ojos, y con una sonrisa ligera comenzó a hablar.

—Le llamé a Von Herzen— declaró, como si esa fuera la respuesta a todas las preguntas que le pasaban por la cara a Runo —Nos hicimos amigos hace un par de meses ya, por el tema de conexiones para las candidaturas... Genuinamente me agrada, así que intento no aprovecharme mucho de su poder. Cuando le dije que necesitaba un favor entendió que debía ser importante. Maneja algunas cadenas farmacéuticas en Vestal y en Wardington, también conoce al doctor Montt, le pedí que mandase una copia de la receta que te hizo y con eso me autorizaron la venta de tus medicinas en una de sus farmacias aquí— Runo lo veía con el entrecejo ceñido, como si aún buscará algo en su mirada, Keith intento aclarar más cosas casi por impulso —Von Herzen es... Una buena persona, aterradora por todo lo que ha conseguido por su cuenta, pero buena. Me agrada, y sabía que si algún día iba a necesitar un favor de su parte, lo pensaría muy bien antes de pedírselo.—

—¿Pero por qué...?— Runo abrió y cerró la boca, como si no encontrará la manera correcta de expresarse —¿Por qué gastar ese favor con mis medicinas? Pude haber esperado un par de días— los ojos de Keith de nuevo eran suaves, mientras sus labios le sonreían.

—Quiero que estés bien, Runo, quiero que mejores. No sabemos cuánto tiempo estaremos aquí, y sé que te preocupaba. Si puedo darte algo de paz, mental o física, lo haré con gusto— Lágrimas amenazaban con escurrir de los ojos de Runo. Volvió a abrazarlo por el cuello, y escondió su rostro en su pecho. Así que esto era el amor recíproco, ¿Eh?. —Ya qué tenía todo listo con Klaus, sólo quedaba el tema de moverme, lo siento, use tu celular para llamarle a tu padre, no conocía a nadie más aquí qué pudiese llevarme.—

Claro que lo hacía, Dan, él había ido aquel día en coche y seguro Mira tenía su número; hubiese sido menos incómodo que pedírselo a su suegro. Pero aún así llegó a esos extremos por ella. Iba a dejar pasar el comentario está vez. Se abalanzó de nuevo contra su rostro, llenándolo de besos cortos uno tras otro.

—Gracias, muchas muchas gracias, te adoro demasiado, te amo—

¿Era esa la primera vez que Runo le decía que lo amaba?, Tal vez, el pulso acelerado que Runo comenzó a identificar en su pecho lo delató. No le importaba demasiado si era muy pronto aún.

El ritmo correcto en una relación podía ir y hundirse en un lago si por ella fuese, era lo que sentía, y Keith le había hecho olvidar el miedo de perderse en lo que sentía por él. Con Keith siempre sentía que iba demasiado rápido, probablemente montada en su deportivo, en una carretera sin obstáculos, pero si era honesta, no se sentía apresurado, se sentía como sí así debiese ser.

—Yo también te amo— murmuró el chico, con pena, para más emoción de Runo.

Estuvo a punto de volver a llenar su rostro de besos cuando notó la habitación más oscura de golpe. Runo se alzó en la cama, viendo a su alrededor, la puerta del pasillo también había dejado de filtrarles luz. Un estruendo la sobresalto, y escucho ruido en la primera planta

—¡¿Puede ponerse está tormenta peor?!— La voz de Ace anunciaba desde abajo.

Runo y Keith se vieron en la oscuridad, asegurándose de que ambos estaban bien, para después ponerse de pie ambos, Runo con la ayuda de Keith.

La peliceleste tentó su mesita de noche, encontrando rápidamente su celular y encendiendo la linterna. Bajó las escaleras con Keith, que le tomaba de la mano, y encontró a Ace y Mira en la cocina, apenas siendo iluminados por el fogón de la mecha en la estufa.

—¿Qué sucedió?— Preguntó Runo, abrazada a la cintura del rubio con una mano, e iluminando con su celular en la otra. —¿Están bien los dos?—

—Sí, amiga, no te preocupes. Un rayo iluminó todo y luego la luz se fue.— explico Mira, que seguía tecleando en su celular —Ninguno tiene suficiente batería en el móvil como para gastarla en la linterna y Ace está enojado porque estaba en medio de preparar la cena— se encogió de hombros, mientras veía a Ace remover algo en una sartén, a oscuras.

—Compre algunas velas en la farmacia, las traeré— Anunció Keith, saliendo de la cocina a oscuras.

Runo se había quedado de pie, con la linterna encendida, aún tenía 60 de batería, así que no le molestaba demasiado. Ace aprovecho la luz para seguir con la cena, mientras Mira por fin bloqueaba la pantalla de su celular y lo dejaba sobre la mesa.

—Ya hable con mi padre, todo está bien, solo quería saber si la tormenta no era demasiado fuerte y si estábamos en un lugar seguro— Mira descanso su rostro en su mano, sin mucho interés —Ya le he dicho antes que tú casa es completamente segura y no tiene nada de que preocuparse—

—¿Le has hablado de mi?— Mira casi le vio como si no entendiera la pregunta.

—Claro, eres mi mejor amiga y me la pasaba haciendo viajes para verte, no es algo que pase desapercibido— le respondió como si fuese lo más obvio del mundo, con una risita —¿Por qué la pregunta?—

Runo no hizo más que sonrojarse y apretar los labios, Mira reconoció esa expresión incluso en la oscuridad, y entendió. Le preocupaba, le preocupaba lo que su papá pensase de ella, y ahora que estaba saliendo con Keith tenía aún más sentido. Keith ya había conocido a sus padres, ya sabían de él, Runo no había visto al profesor Clay desde... Vaya, ¿Nunca los habían presentado?.

Keith entró a la cocina con la bolsa de plástico en las manos y la dejó con cuidado en la mesa. Sacó las cajas de medicina, el té, y acomodó las velas gruesas que venían en recipientes de cristal en una fila.

—¿Tienes encendedor?— preguntó el rubio, Runo sólo señaló hacía los gabinetes cerca de la estufa, y Keith se dispuso a encender y acomodar las velas alrededor de la cocina.

Runo lo seguía con la vista, ya había apagado la linterna en su celular, pero aún bajo la tenue luz de las velas que iba poniendo estratégicamente en la mesa y las barras de la cocina podía asegurar que el hombre positivamente le robaba el aliento. Keith era mucho más alto que ella, su complexión era delgada, pero tenía músculos en los lugares correctos, y el cabello rubio, aún despeinado de cuando despertaron de su siesta, había sido pobremente acomodado hacia atrás, dejándole apreciar cada curva y recta en su rostro. ¿Siempre había sido así de ridícula?, Porque justo ahora sentía que Keith era la persona más hermosa en el mundo. Aunque no iba a decirlo en voz alta, probablemente nunca.

Cuando Keith se giró para tomar asiento en la mesa, encontró la mirada de Runo clavada en su perfil. No siquiera le había dado tiempo de reaccionar a la chica, cuando le mostró una sonrisa amplia que le coloreo las mejillas. Aparentemente su hermana también los había estado viendo a ambos, porque ahora le alzaba las cejas sugestiva mente. Iba a ignorar eso.

—Cenaremos entonces a la luz de las velas— habló Keith, pero dirigiendo su mirada hacía Ace —¿Qué tiene el señor en el menú?—

Ace comenzó a explicarle lo que había hecho con las cosas que Runo tenía en el refrigerador, que según Ace no era demasiado, y entre la plática comenzó a servir la cena. Runo aprovecho para tomar su medicamento antes de cenar, bajo la mirada curiosa de Mira. Observó la bolsa de plástico y luego alzó la vista hacia Keith, que ya lo esperaba, sinceramente.

—Le llamé a Von Herzen para que me consiguiera los medicamentos, y al señor Misaki para que me llevara a comprarlos.— Keith explicó. Mira solo le vio con los ojos muy abiertos, como si genuinamente le sorprendiera la actitud de Keith, pero no agregó nada más.

Ace pronto se acomodó también en la mesa. Cenaron en silencio, más por disfrutar plenamente la comida que estaba muuuy buena, que por no querer hablar.
Llegaron a la conclusión que era mejor dormir todos en la misma habitación, para no tener tantas velas encendidas por la casa; cada quien tomo un par de velas, y se encaminaron escaleras arriba, Runo a la cabeza, ligeramente divertida por el hecho de que parecían un desfile apenas separados por un par de pasos. Ninguno estaba realmente asustado en la oscuridad, aunque la amplia casa se prestaba para ser gasolina para pesadillas, simplemente era más conveniente estar en la habitación de Runo, juntos por si alguien entraba, y con el baño de la habitación cerca.

Aun ante las quejas de Runo, Ace y Mira terminaron acostándose en el suelo, sobre un par de cobijas y con cojines del sillón dentro de la habitación de Runo como almohada. Aunque el sillón pudo haber sido más cómodo, la verdad es que no cabían cómodamente los dos, por lo que el suelo fue su mejor opción. Keith y Runo de nuevo se acomodaron en la cama de la chica, quedándose dormidos al poco tiempo, en la tenue luz de las velas alrededor de su habitación, el golpeteo de la lluvia, y el frio de la habitación que los hacía buscar más el calor del otro bajó las cobijas.


Runo despertó esa mañana de martes primero que todos, las velas casi a la mitad aún iluminaban ligeramente el lugar, y el olor de la cera derretida se percibía ligeramente en la habitación.
No parecía que la energía hubiese regresado, y la lluvia seguía incesante fuera de la ventana.
Ace y Mira apenas se distinguían a los pies de la cama, abrazados bajo las cobijas. Fácilmente pudieron haber dormido juntos en el sillón si iban a estar así de cerca el uno del otro. Runo quiso reír ante la idea, pero no tenía lugar para burlarse, Keith le abrazaba igual, una mano de él bajo su blusa, cómodamente en el centro de su espalda, el otro brazo se extendía a la altura de su cabeza, funcionándole como almohada. Runo no recordaba la última vez que realmente le había llamado la atención un chico físicamente, antes de Keith, pero teniéndolo ahí frente a ella, no podía evitar querer ver, y tocar más de él. Descansó sus brazos cerca de su pecho, y acomodó su cabeza lo más cerca que pudo del cuello del chico. Sabía que Keith se había duchado, pero había algo en su aroma que parecía ya pertenecer a él, y honestamente le encantaba, tanto que volvió a quedarse dormida después de darle un beso en la garganta al rubio.

Mira despertó después, tal vez una hora luego de Runo. El cielo, aunque aun nublado y con lluvia, era más brillante, así notó que ya era de día. Se puso de pie, con cuidado de no despertar a Ace, y con pasos cautos se dirigió al baño. Con el móvil en manos se sentó en el inodoro, dispuesta a revisar sus redes mientras hacía sus necesidades, y apenas desbloqueo su móvil le recibió un mensaje de WhatsApp.

Era Kim, y eso le hacía fruncir el ceño. Se llevaban bastante bien con los hermanos Domm, pero era cierto que desde el rompimiento ya no solían hablar por chat, así que esto era nuevo. Abrió el mensaje, encontrándose con que era bastante reciente.

Kim [8:32 am]: Mira tengo que decirte algo

Mira vio el mensaje un par de segundos, por alguna razón era alarmante, así se sentía.

Mira [8:40 am]: ¿Qué sucede?, ¿Están bien tú y Jim?

La chica vio el mensaje en cuestión de segundos, y la respuesta no tardó mucho en llegar

Kim [8:40 am]: Nosotros sí, quién me preocupa son ustedes.

Kim [8:40 am]: Anoche Sam y Harry salieron a una fiesta

Kim [8:41 am]: Al parecer eran conocidos de Harry, y estaba un chico que es candidato en Vestal.

Kim [8:41 am]: Sam me contó está mañana que habló con él, tenía una resaca demasiado fuerte, dice que estando ebria la contó al chico sobre Keith, sobre que es amigo de Hydron, que salió con ella un tiempo, y que al parecer la "dejó" por una terrícola. Dios, el chico le preguntó que si tenía familia y Samantha le habló de ti.

Kim [8:46 am]: No quiero creer que esto será peligroso. Pero tengan cuidado, sé que no les molesta jugar sucio, Sam dijo que el chico se reía de cada nuevo dato sobre Keith. Vi la nota pasada sobre su salud, probablemente hagan cosas así de nuevo, estén alerta.

Mira se frotó las sienes. Realmente había creído que las cosas con Samantha habían acabado por fin, pero debió tomar la pista cuando la rubia corto el cabello de Runo. Resentida era poco, pero llegar a esos extremos dejaba de ser infantil y llegaba más al lado peligroso. Todos sabían que el tema de las elecciones era igual a caminar sobre hielo, todos querían el puesto, era algo revolucionario, el primer presidente de Vestal. Y la democracia no siempre era limpia.

Bendecido y maldito era Keith por tener la preferencia de Zenoheld, pero eso lo convertía más en un objetivo común de los otros candidatos, que tenían el dinero, la seguridad, y el valor para hacer lo que fuese necesario en su contra.

Mira tecleó un breve "tendremos cuidado, gracias por contarme", y se apresuró a salir del baño. Ace seguía dormido profundamente en el suelo, y viendo a su novio, ahí, tan cómodo, un pensamiento que en circunstancias normales le hubiese parecido irracional, pero que ahora, aún somnolienta, le llenaba de paz.

Estamos en Wardington, estamos bien. Podemos preocuparnos después.

Mira se recostó de nuevo sobre las cobijas, acomodándose cerca del chico que al instante la rodeo con los brazos, acomodándola contra su pecho, y volvió a dormir.

. . . . .

Ace la despertó algo de tiempo después, con la sensación de sus dedos rozándole la espalda con calma. Mira se removió, estaba recostada sobre su pecho, así que alzó la cabeza a la par que luchaba por abrir los ojos, Ace ya le veía con una sonrisa.

—Buen día— saludó el hombre, aún acariciando la espalda de Mira, desde la base hasta llegar a su cuello, sobre la playera holgada que le había prestado el día anterior para que usará en la casa de Runo.

—Buen día, corazón— Le respondió Mira, alzando más su cabeza para poder plantar un beso en los labios del moreno.

Ace no se resistió, al contrario, correspondió el beso, alargándolo, volviéndolo ligeramente más pasional, hasta que ambos vieron prudente separarse para respirar. Mira acaricio el cabello del chico, despeinándolo en el proceso, y Ace sólo murmuraba con gusto mientras resumía el viaje de sus dedos en la espalda de la pelinaranja, está vez por debajo de la playera.

—¿Quieres que te prepare algo de desayunar?, Runo tenía una caja de harina para panqueques en la alacena—

Mira asintió, llenando la mandíbula del chico con pequeños besos. En algún momento en su vida independiente, Ace había adquirido un gusto por la cocina, y la comida en general, y Mira adoraba cada vez que Ace cocinaba para ella. Las mañanas después del trabajo, cuando le llevaba el desayuno a la cama, cuando comían juntos en la mesa de su casa, o cuando preparaban la cena juntos, perdiendo bastante tiempo al aprisionarse uno al otro contra el mueble de la cocina para robarse besos de vez en cuando. Sí había una fase de luna de miel para las parejas, realmente Mira no lo sabía, porque no creía que fuera capaz de estar enamorada de Ace un día tanto como lo estaría al siguiente.

Ace no sólo era un buen cocinero, había muchos aspectos de él que le habían sorprendido en cuanto empezaron a salir, más recientemente, su comprensión y paciencia era lo que la tenía asombrada; pasaban casi todos los días juntos, Ace vivía sólo, y su casa no era precisamente pequeña tampoco, era ideal para que Mira comenzará a mudarse ahí, con él. Lo habían hablado demasiado, se lo habían comentado al señor Clay, cuando tenían tiempo libre en el trabajo, y lo habían hablado con Keith, que no presentó ninguna objeción ante su deseo de vivir con su pareja de... ¿4 años eran ya?, el tiempo pasaba muy rápido estando con Ace, pero cada día era nuevo estando juntos. Mira ya había metido en cajas muchas de las cosas que planeaba llevarse, dejando solo lo más necesario en el día a día fuera, era cuestión de meses, o semanas, para que comenzará a mudarse oficialmente con Ace, pero quería ayudar a su amiga, y cuando lo comentó con Ace él lo entendió.

Habían puesto una pausa al tema de mudarse, porque sabía que necesitaría concentrarse en el tema de Runo, pasar tiempo con ella, e incluso el le dijo que estaba dispuesto a comenzar a dormir en casa de Keith si eso le parecía más cómodo. Mira jamás entendería cómo había tardado tanto en darse cuenta que aquel hombre haría cualquier cosa por ella, que estaba interesado de manera romántica, pero cada día lo agradecía más.

—Me encantaría que me hicieras de desayunar todos los días— le respondió Mira, casi en un susurro, que Ace correspondió con un beso. La idea del matrimonio nunca les había parecido descabellada, aunque nunca lo habían hablado seriamente, eran ese tipo de declaraciones que les hacían saber que seguían en el camino correcto, teniendo los mismos objetivos y metas.

Mira se puso de pie, y Ace le siguió fuera de la habitación, ninguno se molestó en recoger el juego de cobijas que les habían servido como colchón, ya lo harían después.

La cocina se veía mucho más iluminada a pesar de que el día seguía gris, pero era lo suficiente como para que Ace cocinará sin problemas.

Mira no se sentó en el comedor, prefirió subirse a la barra, cerca de donde Ace acomodaba todo lo que necesitaba para comenzar a cocinar. Lo vio moverse del refri a la barra, y lo mismo a la alacena, hasta que encendió la estufa y dejó que un cubo de mantequilla se derritiese sobre la sartén caliente.

—¿Amor?— Llamó Mira, desde su lugar junto a los ingredientes. Ace sólo hizo un ruido a modo de pregunta, concentrado en su sartén. —Esta mañana tenía un mensaje de Kim—

Ace removió el cubo de mantequilla por la sartén, asegurándose de que se esparciese bien, y luego se giró hacía ella, con una ceja alzada.

—¿Sucedió algo con ella o Jim?— preguntó, dejando el sartén a fuego lento mientras comenzaba a batir la mezcla en un bowl.

—No, esta preocupada por nosotros. Al parecer Samantha nos exhibió bastante anoche con un amigo de Harry que es candidato—

Ace detuvo su tarea con la masa, y alzó la cabeza.

—¿Un candidato a presidencia?— Mira asintió, y Ace se recargó en la barra, con una mano en la cintura —Bueno, pues razón tiene la chica, esos tipos están locos—

Mira alzó las cejas, algo alterada por el comentario

—¿Sabes de quien habla?— Ace asintió con la cabeza

—Lo conocí en una fiesta, el tipo se puso ebrio y le dio una paliza a un chico que estaba en la misma mesa. Lo acuso de robarle el celular, al final resultó que la chica con la que iba se lo había pedido para tomarse fotos en el baño pero él lo olvidó.—

—Eso es una estupidez—

—Bastante, pero el otro chico terminó con el tabique desviado y algo de dinero para callarse—

Mira se quedó en silencio; entonces si era posible que el tipo intentara hacer algo en su contra.
Ace dejó el tazón sobre la barra, y se acercó a Mira, apoyando una mano al lado de su cadera y con la otra rodeo su cintura.

—Hey, todo estará bien— habló bajito, mientras Mira recargaba su frente contra la de Ace, que ya se había acomodado entre sus piernas para poder abrazarla más cómodamente. —Incluso si intentara algo tu hermano es un desgraciado muy inteligente, no dejaría que nada le pase, ni a ti, ni a ninguno—

Mira asintió con la cabeza. Las elecciones aún no comenzaban, no tenía por que preocuparse, sí, todo estaría bien.
Vio de reojo como la otra pareja bajaba las escaleras, y entre risitas se sentaron en el comedor, a la par de que Ace devolvía su atención al desayuno.

. . . . .

Pasaron dos día más en Wardington, uno antes de que la luz regresara, y otro antes de que la lluvia se calmará lo suficiente, así que los Misaki habían aprovechado para despedirse en persona; Entre abrazos y lloriqueos exagerados, les hicieron prometer que visitarían la tierra más seguido, una vez que el clima mejorase. Aquella tarde de jueves el viaje de regreso fue más calmo, aunque la lluvia seguía cayendo, el trayecto en el tren fue más ameno. Runo junto a Keith, tomados de la mano, viendo el paisaje mientras Runo intentaba no quedarse dormida. Ace y Mira iban en frente, habían comentado lo de Kim con los demás, y después de unos minutos de alteración total, resolvieron también que no era razonable el preocuparse aun.

Una vez llegaron a Vestal, salieron del centro de viajes y buscaron un taxi que estuviese libre para volver a casa.
Aun bajó lluvia suave lograron llegar sin empaparse, la casa se sentía fría, más grande de lo que era, y la soledad parecía haberse asentado en cada esquina del lugar. Aquella tarde se dedicaron a desempacar sus cosas, comer algo caliente, y esperar a que la calefacción hiciera magia en el ambiente del lugar. Aquella tarde tanto Keith como Mira hablaron con su padre por teléfono, simplemente para decirle que ya estaban en casa, y que todo estaba bien, Runo simplemente se quedo en el sofá, junto a Keith, mientras hablaba de como debían ponerse de acuerdo para verse pronto.
La cena corrió por cuenta de Keith, que al parecer sabía como hornear pizza, y nadie se negó ante la delicia casera. El tiempo se les fue platicando en la mesa del comedor, y antes de que siquiera pudiesen notarlo, lo poco de luz solar que se filtraba entre las nubes ya había desaparecido. Decidieron dar por terminado el día cuando el cansancio repentinamente los invadió a todos, subieron las escaleras sin siquiera molestarse en tomar un baño, y se despidieron en el pasillo, antes de entrar a su habitación.

Runo arrastró los pies hasta la cama de Keith, apenas logrando quitarse los zapatos y la camisa holgada antes de dejarse caer en el colchón, en pants y sujetador deportivo. Keith no tardó en recostarse junto a ella, cobijándolos a ambos, y dándole un beso en la sien, prometiéndole que el día de mañana sería mejor. Runo no entendió por qué lo decía, ¿por las confrontaciones de Wardington?, ¿la situación con Samantha?, ¿O tal vez simplemente por el cansancio que implicaba el viaje?.

Aquella noche, a medio dormir, eligió creerle, y Keith también creía en lo que prometía. Pero lo cierto es que ninguno de los 4 en aquella casa sabía lo que se avecinaba.

¿Estamos creciendo, o sólo cayendo más abajo?
Es cuestión de tiempo hasta que lo descubramos.

Porque te juro que quemaré esta ciudad para enseñarte la luz.


El drama es mi pasión, y se viene.

Roxas Strife: wao, hola! muchas gracias por el review, me alegro de que te guste.

Esta actualización esta más cortita, pero pretendo subir la continuación esta misma semana así que nos vemos pronto. (。•̀ᴗ-)