Había pasado una semana desde que habían regresado a Vestal, el viernes se quedaron en casa, y el fin de semana se les fue volando ya que Ace y Mira no habían vuelto al trabajo esa semana en absoluto; Runo había asistido a su cita con el médico y para la paz de todos, en efecto, estaba mejorando, Keith se atrevería a decir que incluso se le notaban menos los huesos, pero no iba a hacer el comentario, él sabía mejor que no debía arriesgarse.

Runo los había convencido ya de que volver a trabajar era una buena idea, había hablado con Chan, y había acordado visitar su cafetería esa semana para que conociera el ambiente y decidiese si le gustaba el ambiente de trabajo. Ace y Mira habían vuelto al laboratorio, y Mira se encargó de hablar con su amiga sobre el hecho de quedarse en casa de Ace algunos días durante esa semana; Runo no tuvo objeción, conocía las intenciones de sus amigos de vivir juntos, así que realmente no le molestaba que quisieran pasar más tiempo a solas, y le apenaba que hubieran detenido sus planes por ella, aunque no se lo comunicó a su amiga pues sabía que la reñiría.

La mayoría de los días Keith cocinó, él y Runo habían dedicado la mayoría de su tiempo a encerrarse en el estudio mientras Keith hacía tareas y Runo pintaba, dibujaba, o leía algo, realmente cualquier cosa que la entretuviese en lo que Keith se desocupaba y podía volver a molestarlo. Sus días rápidamente se volvieron rutinarios, pero no parecía molestarlos, disfrutaban de su compañía, y de las pequeñas cosas que los sacaban de la rutina como ver una película juntos, jugar videojuegos, o incluso salir al porche a tomar algo caliente para apreciar el petricor.

Aquella tarde de jueves era uno de esos días. Runo estaba sentada en una banca del porche, frente a las macetas de especias, Keith a su lado, acariciaba su pierna mientras con la otra mano sostenía una taza de té. Runo estaba hecha un ovillo en la silla, con las rodillas flexionadas contra su cuerpo, y sostenía la taza que había comprado en Wardington, con diseño de gatitos. Keith de pronto detuvo las caricias en forma de círculos que estaba haciendo en su muslo, y Runo se giró para verlo. Él ya la veía.

—¿Puedo tomarte una foto?— preguntó, en un susurro.

—Sólo si ambos salimos en ella— una enorme sonrisa le pintó el rostro al rubio, que se acomodó más junto a ella para asegurarse de que ambos salieran en la selfie.

Runo sonrió, y casi le costó reconocer su rostro en aquella fotografía, al lado del rubio, su cara se veía más redonda, con más color, y más feliz. Ninguno había podido disimular el sonrojo que había quedado capturado en la foto, lo que les sacó una risita.

Aquel día cenaron juntos en la sala, viendo una película, y por la noche, cuando ya estaban por acostarse en la cama de Keith, Runo revisó sus redes, Keith había puesto su foto juntos como su perfil de Whatsapp. Se quedaron dormidos abrazados al otro, más rápido de lo que pensaron.


La mañana del viernes llegó con la ya usual lluvia que se había mantenido leve pero constante toda la semana. Runo se despertó primero, negándose a levantarse y volviendo a recostarse sobre el chico que parecía seguir dormido. Keith había acabado ya con todos sus deberes, aquel día solo tendrían que dar una vuelta a la cafetería de Chan y tenían el día libre para ellos, así que a Runo no le importo dormir de más.

Keith en cambio, reganó algo de consciencia cuando la chica se removió sobre él, así que no más de 10 minutos después ya estaba completamente despierto, acariciando el cabello celeste mientras con su mano libre revisaba su celular.

Había estado mensajeándose más con Hydron desde qué Mira había recibido el mensaje de Kim, el chico le dijo que estaría al tanto, y aquel día le había mandado mensajes diciéndole que parecían ya haber elegido fecha para el debate entre los candidatos, así que tenían que prepararse antes con el tema de exponer sus propósitos como líderes y conectar con la gente, o algo así, la verdad es que Hydron parecía estar más preparado que él para ser gobernante, pero más de una vez le dijo que simplemente "no quería" y ya. Keith asumió que en algún punto le pediría ser su vice presidente o algo así, algo que le permitirse tomar decisiones sin ser la imagen como tal. Quién sabe, el tiempo lo diría. Hydron y Zenoheld querían verlo dentro de dos semanas para comenzar a organizar sus ideas y volverlo un plan más formal.

Septiembre estaba por acabar, así que la reunión con los antiguos hombres de la realeza sería a mediados de octubre; antes de eso, tenía que preocuparse por el cumpleaños de Fabia, al cuál eventualmente tendrían que asistir. Después, en octubre, Runo. Tenía que realizar sus evaluaciones parciales de la universidad, y la presión de terminar su carrera cada vez lo fastidiaba más, aunque agradecía que estuviese casi por acabar.

Runo comenzó a quejarse en voz baja, moviendo sus piernas entre las de Keith y cambiando la posición de su cabeza de lado a lado. Keith dejó el celular, y se concentro en verla hasta que por fin pareció reaccionar y abrió los ojos.

—Buen día, corazón— saludó el rubio, mientras Runo se frotaba ambos ojos en un intento de aclarar su visión borrosa.

—Buenos días amor— respondió, moviéndose con dificultad más arriba encima de él, hasta descansar su rostro en el cuello masculino, donde plantó un beso —¿Cómo amaneciste?— Keith cerró los ojos, acariciando su espalda con una mano, mientras intentaba concentrarse en qué la respiración en su cuello no evolucionara a cosquillas.

—Bastante bien, ¿Qué tal tú?—

—Desperté contigo, así que estoy bien— Keith busco el rostro femenino con las manos para poder dirigirlo hacía él, con la mera intención de darle su beso de buenos días. —Hoy tenemos cosas que hacer— recordó el rubio, solo deteniéndose para hablar mientras volvía a darle besos —Deberíamos alistarnos ya—

Runo asintió con la cabeza, sin poder responder entre los besos. Keith no soltó su rostro hasta unos minutos después, cuando Runo por fin escapó de su agarre y entre risitas corrió a encerrarse en el baño.

Keith solo pudo verla desde su lugar en la cama. Seguía usando su pantalón de pijama y no tenía una camisa encima, el clima había bajado tanto que se vieron en la necesidad de encender la calefacción, y Keith no tardo nada en sentirse acalorado por esto.

Si se lo hubieran preguntado a Keith, el tampoco lo hubiese creído. Tener a Runo durmiendo en su cama seguía siéndole surreal. En sus mejores sueños solo había visionado a Runo despertando junto a él, en su camisón de noche y entre sus brazos, y en cuestión de semanas se había vuelto una realidad palpable. Suspiró, y removiéndose en la cama de lado a lado intento calmar la emoción que aún le zumbaba el pecho, no era muy maduro de su parte, pero si en ese momento justo Runo saliera del baño y lo viera, honestamente le daría igual. Se detuvo poco después, dejando caer sus brazos extendidos a cada lado de él. El techo blanco en su habitación de repente le parecía infinitamente interesante; escuchó la regadera abrirse, y el agua cayendo inevitablemente le recordó la presencia de Runo ahí, a unos cuantos metros de él. ¿Qué pensaría Runo de la manera en que le aceleraba el pulso la sola realización de su cercanía?, Esperaba que fuese halagador y no perturbante, porque escuchaba su propio corazón martillear mientras pensaba en la peliceleste que hace algunos minutos estaba encima de él. ¿Eso se oía mal?, Nunca se había detenido a pensar en como la cercanía y comodidad se les había dado tan natural, y tal vez a ojos de terceros podría ser extraño.

Keith no supo cuánto tiempo había estado viendo el techo, el agua ya había dejado de correr y la puerta no tardó en abrirse. Runo salió del baño con apenas un par de saltitos largos hasta volver a caer en la cama, junto a Keith y recostándose sobre un brazo de él, vestía una playera manga larga de Keith que usaba modo de vestido y el cabello envuelto en la toalla.

—¿En qué piensa el futuro de Vestal?— una risa gruesa salió de la garganta del chico, ensanchando la de Runo.

—Si te lo dijera no dejarías de burlarte de mi como por... Una semana tal vez— Se acomodó sobre su costado, rodeando a la chica con ambos brazos —Pero probablemente te avergonzarías también así que valdría la pena— Runo sólo pudo alzar una ceja. No cuestionó más y Keith se limito a darle otro beso antes de levantarse y encaminarse al cuarto de baño.

El olor al jabón líquido de rosas aún se percibía en el pequeño cuarto, igual que el calor en el ambiente por la ducha anterior. Se sacó el pantalón de pijama y los bóxer, y se dio una merecida ducha tibia bajo la regadera. Nunca lo admitiría en voz alta tampoco, pero eso de ser "el futuro de Vestal" le divertía y emocionaba en igual manera.

. . . .

Se habían terminado de alistar en tiempo record, y usando ambos una rompe vientos impermeable salieron de casa con dirección a la cafetería de Chan, que según les había explicado, estaba en el centro de Vestal. Runo le daba indicaciones desde el asiento del copiloto, y tras sólo una vuelta de más, terminaron llegando sin más inconvenientes al local, con ventanales altos y techados con un toldo blanco, adornados por jardineras con flores que apenas se cubrían bien de la lluvia. Las paredes eran de un rosa pastel y la puerta de cristal tenía un logo con el nombre del local: "sweets palace", rodeado de rosas y enredaderas. Habían corrido del estacionamiento hasta el toldo que protegía la puerta principal, y sin detenerse mucho, Keith le abrió la puerta a Runo para que entrara y pudiesen refugiarse de la lluvia.

El lugar se veía bastante amplio, algunos sets de mesa con sillas se acomodaban estratégicamente alrededor de todo el lugar y todas eran de madera pintada de rosa palo. El piso era de azulejo en mármol blanco, y las paredes tenían el mismo color rosa pastel que la fachada afuera, decorado por algunas enredaderas falsas y luces en hileras que estaban más por decoración que por utilidad.

Se vieron atrapados viendo descaradente el alrededor cuando una chica ya estaba parada frente a ellos, con un vestido celeste, de mangas bombachas y falda con vuelos, decorado encima por un delantal blanco. El suave color de su atuendo contrastaba con el fucsia vivo de su cabello que a Runo le parecía extrañamente familiar.

—Buena tarde y bienvenidos al palacio, ¿Puedo ofrecerles una mesa para dos hoy?— preguntó la chica, sonriente.

—Buenas... Eh... No, ¿Estoy buscando a Chan?— respondió Runo. Los ojos de la chica se encendieron al instante

—¡Ahhhh, con que eres tú!— la chica descansó una mano en su cintura —Es bastante sorprendente verte de nuevo, sígueme, te está esperando— la de cabello rosado giró sobre sus talones, y se dirigió casi sin corroborar si la seguían hacía el mostrador al fondo del local.

Runo busco confirmación en el rostro de Keith, que sólo se encogió de hombros, así que se apresuraron a seguir a la chica.

Unas cuantas meses estaban ocupadas en el local, pero cada mesa era atendida por una camarera exclusiva, una chica con cabello turquesa y vestido lila, otra con el cabello castaño y coletas, otra de cabello pálido y traje. Tras el mostrador una chica de cabello rubio cenizo escribía fervientemente en un cuadernillo, casi sin notar la presencia de la chica que se recargaba sobre el mostrador.

—Danielle, tierra a Danielle— llamó la de cabello fucsia, sobresaltado un poco a la chica. —¿Chan está atrás?, la chica a la que esperaba llegó— la rubia se acomodó los lentes, como si recién notará a la peliceleste y su acompañante.

—Ah, una disculpa, síganme por favor— se apresuró la pequeña chica, guiándolos detrás del mostrador, hacía una entrada detrás.

Runo caminó primero, detrás de ella Keith, y siguiéndoles los pasos, la chica del cabello fucsia. Había una zona de cocina bastante amplia, parrillas, electrodomésticos, un refrigerador amplio al final y una mesa/barra de acero en medio. Al fondo, cruzando otro arco a modo de puerta, estaba la chica de cabello oscuro azulado sentada en una banca de madera, sumida en su teléfono móvil.

—Chan, te están buscando— escuchó Runo a la rubia decir en voz baja. La aludida alzó la cabeza, encontrándose al instante con su mirada.

—¡Runo!— Saludó, poniéndose de pie y rodeándola por los hombros —Que bien que has llegado, ¿Tuvieron problemas para encontrar el lugar?—

—Para nada, Chan, un gusto verte también— correspondió el abrazo. —El lugar es muy bonito estéticamente— comentó Runo, por fin separándose del agarre.

—Muchas gracias, ¿ya conociste a parte del staff?— preguntó, poniendo una mano en su espalda mientras la invitaba a girarse —Danielle, es la hermana de Joe, nos ayuda en la caja— Runo le sonrió a Chan con una ceja alzada, antes de devolver su rostro a la pequeña rubia que le dió la mano con timidez —Y bueno, ella seguro te suena, Jenny— Runo le dió la mano, viéndola con más detenimiento, no lograba ubicarla totalmente.

—¿Jenny...?— la chica soltó una risita, soltó la mano de Runo, y luego hizo una pose, acomodándose de perfil con una mano cerca de la boca, simulando que sostenía un micrófono —¡Jenny de JJ Dolls!— Por fin concluyó Runo, recibiendo una risita aprobatoria de la chica. —Dios, me costó bastante reconocerte sin las luces y los paparazzi— bromeó, iluminando la cara de la chica con algo de gracia.

—No te preocupes, es en parte la razón por la que estoy aquí— se explicó, sin realmente explicarse del todo.

—Y bueno, señoritas, Runo Misaki, de la primera generación de peleadores Bakugan y una antigua amiga— le presentó Chan. Runo hubiese querido presentarse por su cuenta y omitir el primer detalle, aunque el gran cambio de expresión en la rubia le había hecho sentir un tanto orgullosa y apenada. —Esta considerando unirse al equipo, así que espero puedan llevarse bien con ella. Vuelvan afuera mientras le doy un tour, y díganle a las demás que si tienen un momento libre me gustaría presentárselas—

Las dos chicas atendieron a la orden, y Chan les dio un pequeño recorrido a Runo y a Keith, que no hablaba mucho, para ser honestos. Les enseño el pasillo al final que llevaba a los casilleros y vestidores, en los que las chicas podían tomar descansos en un sofá cómodo y guardar sus pertenencias, el local daba a un segundo piso que era más bien una casa pequeña, de Chan, asumió, no subieron arriba, sólo se quedaron con la descripción. Runo ya había visto la cocina, pero Chan le dio un recorrido para aclarar algunas cosas, la mesa de metal en medio servía para picar fruta y cosas necesarias para los postres, tenían hornos amplios para hacer distintos pastelillos, y el frigorífico tenía nieves, frutas, y cosas para hacer malteadas. Brevemente le enseño el área principal del local; había más mesas ocupadas a comparación de cuándo habían llegado, y las meseras ahora tenían que moverse para atender de a dos mesas por chica. Tal vez no era realmente un día muy atareado, pero Runo entendía por qué Chan dijo que podría ocupar su ayuda. Más tarde, cuando las mesas ya estaban servidas, Runo tuvo la oportunidad de conocer a las otras chicas: Jewels, la dupla de Jenny, también trabajaba ahí; la de coletas castañas se llamaba Moa, al parecer era una estudiante de universidad que trabajaba a medio tiempo; la chica con traje y cabello corto se llamaba Paige, y no había podido ocultar su emoción al verla.

Todas parecían bastante cómodas con la idea de que Runo se uniera al equipo, y después de ver lo básico sobre lo que serían sus tareas, su sueldo, y su uniforme y horarios, por fin salieron de aquel lugar a las 4 de la tarde, con dos rebanadas de pastel de cortesía.

—Es un trabajo bastante... Vivaz— comento Keith, mientras quitaba la alarma del coche y abría la puerta

—¡Bastante!, Me hace hormiguear las manos por la emoción— le respondió Runo con sinceridad, mientras se metía al asiento del copiloto. Keith sólo pudo verla con una sonrisa tierna pegada a la cara.

—Lo que te haga bien— aquella declaración llegó acompañada de un beso casto, después del cual inmediatamente Keith volvió a enderezarse en el asiento para echar en marcha.


—Esto es una tontería, ¿Por qué perderías tiempo con eso?— se quejaba la rubia al teléfono. —No, no, es una maldita bajez, eso es lo que es— comenzó a alzar el tono.

La chica pelirroja la veía con curiosidad desde la sala, y la de cabello oscuro ni siquiera se molestaba en seguirle con la mirada mientras daba vueltas por el lugar, en su lugar tecleaba en el celular sin ganas.

Se habían juntado a ver películas, Kim había accedido ya que Sam le había insistido bastante, parecía realmente arrepentida de haber dejado de lado a sus amigas después de lo que había sucedido con Keith. Scarlet realmente nunca se había ido, pero era cierto que prefería a la Samantha calmada que era su amiga.

Sin embargo, estaba ya cerca de llegar a los 10 minutos al teléfono, gritándole a alguien a quien no había reconocido de otra manera más que con un efusivo "¡Hola!".

—¿Sabes qué?, No me importa. Es una estupidez, y si quieres meterte en ese tipo de problemas, me da igual, suerte con la celeste— soltó brusco, por fin colgando la llamada.

Aquella última palabra había tensado a Kim, pero ninguna había parecido notarlo. Casi podía jurar que hablaba de Runo, y después de lo del problema de información con el otro candidato, Kim estaba más que tensa. Afortunadamente la pelirroja le dejo el trabajo de fingir desinterés bastante fácil.

—¿Todo bien Sam?— preguntó preocupada Scarlet —¿Con quien hablabas?— Kim agradecía la precisión de su amiga.

—Sí, no es nada— respondió aún visiblemente fastidiada, dejándose caer en el lugar a su lado en el sofá, y volviendo a tomar el mando de la TV. —Solo peleas con Harry—


Runo por fin conocería el lugar de Ace, el lugar al que Mira tanto le hablaba de mudarse. Por alguna muy bien orquestada obra del destino, cuando iban camino a casa, Ace había llamado a Keith, preguntando si ya habían cenado e invitándolos a ambos a su casa, al parecer habían preparado sopa de mariscos y arroz, y claro que habían elegido dar la vuelta y cambiar su dirección hacia la casa del moreno.

En teoría no estaba demasiado lejos, pero si que les había tomado un rato llegar hasta el pequeño porche de la casa, apenas tenía algo de jardín, y las dos ventanas que daban a la calle tenían las cortinas corridas. Caminaron el pequeño tramo hasta la puerta principal, donde en cuestión de segundos, Mira ya estaba recibiéndolos, con unos shorts deportivos cortos, una playera algo grande y un delantal amarrado a la cintura.

—¡Runo!— Saludó primero, Keith solo rodó los ojos, fingiendo molestia. Abrazó a la chica y luego se echó a un lado —Pasen, pasen, Ace ya está poniendo la mesa.—

Keith ya había estado una vez en casa de Ace, en una ocasión que tuvo que pasar a recoger a Mira, y el chico tuvo la decencia de invitarlo a tomar una soda mientras Mira terminaba de tomar una ducha. Aún así, las cosas eran algo diferentes de aquella vez; el juego de sala seguía siendo el mismo, en color café oscuro, las paredes de color beige tenían unas cuantas decoraciones de plantas y pinturas de flores que Keith atribuía a Mira, la mesa de centro era de cristal con borde de madera oscura, la misma que el mueble con decoraciones bajo la televisión, que estaba sostenida en la pared. Al lado contrario de la puerta había una zona con sillones más bajos, como si fuera intencionado como una zona para descansar más, con un librero enano que de extendía a lo largo de todo el borde de la amplia ventana.

—¿Les gusta?, Ace me dio libertad creativa con el área del living— Sonrió Mira con las manos en la cintura.

—¡Es muy bonito!, Quiero sentarme a ojear todos los libros— advirtió Runo, con intenciones de encaminarse al área que era separada de la sala por un pequeño muro bajo.

—Primero la comida— se apresuró Keith, entrelazando un brazo en la cintura de la chica —Trajimos el postre y deberíamos guardarlo antes de que se derrita—

Mira los vio con una ceja alzada, no segura de a qué se refería, pero los guío a ambos a la cocina, donde Ace, en efecto, terminaba de emplatar la comida.

—Heyyy, hoooola— Saludó, y Runo no pudo evitar pensar en que jamás lo había visto arrastrar así las palabras —¿Qué tal?, ¿Bonito no?— se limpió las manos en su delantal, y Runo pensó que tal vez estaba un poco nervioso por la visita.

Es decir, Mira y él tenían la intención de vivir juntos desde hace ya meses, pero parecía ser que era la primera vez que tal declaración comenzaba a verse peligrosamente real, Runo había notado más decoraciones que eran evidentemente decisión de Mira, algunos pares de zapatos de la chica en el mueble de la entrada, algunos libros muy de su gusto que había logrado identificar en el librero de la sala, y ahora en la cocina había claramente dos delantales, dos cajas de cereales distintos... ¿Estaría Keith tan en shock por la revelación como ella?, ¿Qué sentiría al ver a su hermana menor dando ese enorme paso que era decidirse a vivir su vida junto a la persona que consideraba indicada?. Tal vez le preguntaría después.

—Sí, es... Es muy bonita Ace, me sorprende un poco— Respondió al fin Keith, dándole una palmada en el hombro —Me muero de ganas de venir aquí a pasar la navidad— Ace río, era cierto que la casa de Keith podía considerarse mucho más espaciosa, pero Runo podía imaginarse tomando la cena en aquella mesa sin problemas.

—Bueno, si todo sale bien, Runo, tú y el señor Clay estarán comiendo pavo preparado por mí— La sonrisa de Ace se ensanchó, e hizo un ademan para invitarles a sentarse.

Runo tomo asiento junto a Keith, en un extremo de la mesa de madera oscura y barnizada; un suave escalofrío le recorrió la espalda, prácticamente apenas había comenzado a salir con Keith, pero le llenaba de emoción el pensar que ya era considerada para este tipo de cosas tan... ¿Familiares?, No se lo habría imaginado antes si le hubiesen preguntado.

. . . .

La comida estaba deliciosa, y Keith lo había admitido con recelo, disparando el ego de Ace al cielo. Habían repartido las rebanadas de pastel equitativamente de modo que todos pudieran probar un poco del pastel de chocolate, y un poco del de zanahoria.

Habían hablado brevemente del tema de la cafetería de Chan, nadie había podido decir nada negativo en cuanto notaron la emoción con la que Runo hablaba del trabajo, y Mira no podía culparla del todo, realmente había llegado a disfrutar su trabajo en el restaurante familiar así que no le sorprendía que buscase donde más llevar a cabo aquello.

—¿Keith, cómo va el tema de la campaña?— Por fin se atrevió a preguntar Ace, haciendo que Keith casi se atragantara con el pedacito de fresa que había robado del plato de Runo.

Ace y Mira habían aprendido que preguntarle cómo tal a Keith sobre su candidatura no era del todo adecuado, solía ponerse muy tenso, incómodo, y habían preferido esperar a que Keith les hablara más al respecto, cosa que eventualmente siempre hacía, pero ahora habían decidido tomar la ofensiva; las elecciones estaban a la vuelta de la esquina, del año, más específicamente, el mes estaba por terminar, y Keith aún no compartía con ellos, ni con nadie más que no fuese Hydron, sus ideas para la campaña.

—Bastante bien, creo...— admitió con algo de pena —He estado estudiando un poco sobre cómo podría implementar nuevas estrategias que sean de ayuda a la gente de Vestal, programas de apoyo alimenticio para las personas de bajos recursos, hacer más accesible la educación en preescolar, y mejores regulaciones para los trabajadores. Aún falta que el equipo de Hydron lo revise pero creo que no erré en nada, no deberían tener problemas para aceptarlo. Quiero proponer cosas que, en caso de que gane, pueda llevar a cabo.—

Mira lo veía con los ojos entornados, y Ace no decía nada, Keith por un momento se cuestionó si había hablado de más, jugando con el tenedor nerviosamente entre sus manos.

—¡Hermano eres un genio!, Claro que las aprobarán, verás que sí, dios, proteger a los trabajadores y un programa de alimentación, ¿En serio?, No puedo creer que nunca nadie haya propuesto eso antes...— Aquello, inconscientemente, lleno al rubio de seguridad y un cierto orgullo que le infló el pecho —¿Cómo hemos vivido gobernados tanto tiempo sin pensar en eso?— Runo también se cuestionó aquello, en Wardington aquello era una realidad, llevaban décadas rigiéndose por democracia, por lo que le parecía bizarro pensar que durante el reinado no hubiese estipuladas este tipo de leyes cómo tal.

—Que bueno que piensen así— sonrió Keith —Eso es lo más básico... Espero poder ganar y... Y hacer más por la gente de Vestal, se los debo—

Todos sabían a qué se refería, ni siquiera era por Vestal, era porque Keith se sentía recurrentemente culpable por haber sido Spectra alguna vez. Runo puso una mano en su espalda, acariciando en círculos de hombro a hombro, recibiendo un beso rápido cómo respuesta del rubio.

—Veras que sí, corazón, lograrás grandes cosas— susurró Runo, de manera que solo Keith pudiese escucharla, y sin más comentarios al respecto de la otra pareja, volvieron a enfrascarse en una conversación completamente diferente.


El primer día de Runo llegó a velocidad de la luz, al menos así lo sentía Keith. Habían pasado el fin de semana juntos, despertando abrazados, preparando el desayuno y comida juntos, encerrados en su estudio mientras Keith adelantaba tareas y se echaba en el sofá junto a Runo a leer una novela que ella ya había empezado, haciendo la cena y eventualmente, viendo una película en la habitación de Keith, solo para volver a car rendidos en los brazos del otro.

Aquel lunes Runo se despertó primero, entusiasmada; se liberó de los brazos de Keith con cuidado y tomo un baño, sólo para salir envuelta en una toalla y encontrarse a Keith, recargado sobre su brazo, viéndola con ojos somnolientos.

—Buenos días, belleza— Saludo el rubio. Runo se preguntó cómo tenía la audacia de decirle aquello, con el cabello mojado y pegado al rostro, cuando él, bañado en la luz de la mañana que se filtraba por la ventana, con el cabello rubio despeinado, y los brazos y pecho desnudos, se veía como un dios de alguna civilización antigua, si Runo necesitaba describirlo. —Amaneciste preciosa— Runo quiso reír, pero se limitó a meterse en la cama de nuevo, con la toalla cómo única vestimenta y el cabello goteando en las almohadas.

—No eres quien para hablar— le respondió, acomodándose bajo la cobija, siendo recibida por los brazos extendidos del rubio —Podría decir que tuve un avistamiento divino si no te conociera—

Keith no se contuvo la risa, Runo la escucho resonar en su pecho, donde ella descansaba la cabeza.

Una mano se acomodó en su espalda, acariciando hasta su nuca y luego bajando de nuevo. Runo tomó el rostro de Keith con ambas manos, dándole un beso que se convirtió en dos, tres, cuatro, mientras ella enredaba los dedos en su cabello rubio, en su nuca y su cabeza, sintiendo las manos del chico aventurarse hasta su pierna, consciente de no tocar su cadera o su trasero, pero apretando su muslo y haciendo círculos con el pulgar. Runo se separó brevemente, buscando aire, y se encontró con los ojos de Keith, azules, brillantes. Keith nunca se había atrevido a tocar tanto de Runo, había abrazado su cintura, sí, acariciado su espalda e incluso su cuello, pero ahora que había encontrado sus manos en las piernas suaves de la chica, sentía que no podía prestar atención a nada más; Keith volvió a besarla y Runo por su parte también había sentido una descarga de valentía, sus manos bajaron por el cuello del chico, acariciando sus clavículas y siguiendo hasta sus hombros, bajando por los músculos de sus brazos, subiendo de nuevo y luego descansando ambas manos en su pecho.

Nunca había visto a Keith hacer ejercicio, pero si tuviera que describirlo, podía decir que Keith estaba bastante bien ejercitado, con los músculos marcados justo donde debía. Por un momento la inseguridad cruzó por su cabeza, Keith no había dejado de subir y bajar la mano por su pierna, con la otra descansando en su cuello, ¿Eran acaso sus piernas muy delgadas?, ¿O muy gruesas tal vez?, ¿Por qué no apartaba sus manos?, ¿Eran demasiado flácidas?; Keith suspiró en sus labios, casi como un gruñido, y apretó su mano alrededor de su pierna, empujando más las piernas de Runo contra las suyas, dejando su mente en blanco.

Keith susurró contra sus labios, Runo no entendió del todo lo que decía. "—didamente perfecta" fue lo que logro escuchar antes de que Keith volviera a plantar un beso casto en sus labios.

—Debería vestirme— habló Runo, en voz baja. Keith respondió en automático, tomándola de la cintura y acomodándola encima de él, rodeándole con ambos brazos.

—Deberías seguir besándome— Le sonrió el rubio, viéndole directamente a los ojos. Runo sintió su rostro arder, de pronto todo se sentía muy explícito, y la pena le inundó el cuerpo. Keith cambio su expresión, sonriente y sonrojada por una más asustada. —O deberías pedirme que pare— sugirió, aligerando el agarre en su cintura. De pronto se sentía culpable, cómo si hubiese presionado de más, y le rogaba al cielo que sus pants de pijama no lo traicionasen y dejaran en evidencia que, en efecto, él había disfrutado un poco demasiado aquellos besos.

—No, no— se apresuró Runo, sacudiendo la cabeza y volviendo a descansar ambas manos en el pecho expuesto del rubio —No pasa... No estoy asustada, Keith, solo... Un poco sorprendida— Admitió. Runo nunca había estado con nadie en ese aspecto, nunca estuvo físicamente con Dan, y fuera de él, no había tenido ninguna otra relación relevante como para considerarlo siquiera. El rubio le dio un beso en la sien, y giro sobre si, dejándolos de frente a ambos, recostados de lado.

—No quiero presionarte a nada, Runo— admitió en voz baja, descansando su frente con la de ella —Dime cuando esté sobrepasando algún límite y me detendré— Runo no pudo hablar, un nudo le había cerrado la garganta, y solo atinó a asentir. —Por ahora deberías alistarte para el trabajo—

Y tras aquellas palabras, Keith se alejó, se levantó de la cama, y se encerró en el baño, un poco demasiado rápido para ser considerado normal. Por su propio bien, necesitaba pensar un momento con la cabeza fría, y tal vez con agua fría también.

La mañana fue más ligera, Runo se puso unos pants cómodos, tenis y una playera manga corta ajustada. Keith le preparó el desayuno y comieron juntos aún con tiempo, evitando deliberadamente el tema de lo sucedido en la mañana, cada uno por razones distintas.

El camino hacia el café fue más ameno, la lluvia está vez no dio tregua, pero gracias a que salieron con tiempo, Keith manejo lento, dejando que Runo apreciará más la tormenta por la ventana. Buenos recuerdos de sus octubres encerrada en casa, apreciando la lluvia sola, preguntándose qué estaría haciendo si no se sintiera tan vacía de vida; ahora lo sabía, estaba sentada en el lugar del copiloto, en el coche de Keith, sosteniendo su mano, y perdiéndose de vez en cuando en el perfil del chico, que le hacía arder el rostro cada que la atrapaba embelesada por él.

Algo allá arriba le estaba compensando todos los días que había pasado sola, triste y aislada; Keith en serio era una vista gloriosa, y la manera en la que besaba sus nudillos cada vez que se detenían en una luz roja le hacía preguntarse si en realidad no estaría soñando.

Pero la verdad es que no, ni en sus mejores sueños había imaginado la sensación de los labios del rubio en su mano.

Keith la dejó justo en la entrada, diciéndole que pasaría a la universidad, haría algunas cosas, y al final de su turno pasaría a recogerla para cenar juntos, Runo no había podido evitar meter la mitad de su cuerpo por la ventanilla abajo para alcanzar a darle un beso al rubio a modo de despedida, e inmediatamente girarse, apenada, para meterse a toda prisa al lugar.

Chan ya la esperaba, y no pudo evitar darle algunos codazos en las costillas cuando vio el coche partir unos segundos después, segura de que Keith estaría tan rojo como ella.

. . . .

El día de Runo fue bastante sencillo, pero agradable, Chan le había dicho que no era necesario que usará uniforme si estaría estrictamente en la cocina, pero que de vez en cuando tenían eventos y temáticas en el café, en los cuales aprovecharían para presentarla, y habría que conseguirle un vestido para la próxima semana. Aquel primer día sólo tuvo que ponerse un delantal, una red para el cabello, y se dedicó a hacer postres exageradamente bonitos junto a Chan, que le enseñaba las recetas del local.

A pesar de la lluvia el día había estado movido, no había demasiada gente, pero la suficiente como para mantener a Runo trabajando sin un descanso de más de 5-10 minutos hasta cerca de las 2, cuando Chan le relevó para que comiera algo. Para el final del día sirvió a los últimos clientes, una pareja que ordenó malteadas (con bombones en forma de conejito) y galletas de mantequilla que Chan preparaba por las mañanas. Para cuando estaban por cerrar, alguien entró por la puerta, escucho la voz amena de Jewels decir que lo lamentaba, pero que estaban por cerrar y que no creían poder darle servicio porque las cocineras ya estaban limpiando. La voz grave y fastidiada dejó a Runo incapaz de sentirse apenada, de reír, y de hablar, aunque quería hacer todas.

—¿Huh?, ¿Qué dices?, Vengo por la cocinera— Y sin que Jewels pudiera protestar más, Runo escucho la risa de Chan, mientras señalaba en su dirección desde la puerta que conectaba la cocina y el local. Keith llegó junto a Chan, y se recargo levemente en la puerta —Buena noche, dulzura—

Las risas entre sus compañeras explotaron; Keith no solía hablarle así, y el carmín en su rostro lo denotaba. Runo no pudo hacer más que echarse a reír también, y acortó la distancia entre ellos para darle una palmada en el brazo, seguido de un beso en la mejilla. Les presentó brevemente a todas las chicas que ahora eran sus compañeras de trabajo, y tras un simple "un gusto, soy Keith, novio de Runo" dejando su apellido y ocupación convenientemente de lado, las chicas lo despidieron. Estaba segura de que más de una lo había reconocido como el próximo candidato tan especulado en notas, pero habían evitado mencionarlo, y era algo que agradecía.

La lluvia era constante, pero menos densa, Keith llevo bajo la sombrilla a Runo hasta el coche que estaba a unos metros de la entrada del local, y aún en pants y playera, Keith manejo hasta un restaurante de comida italiana que se veía medianamente formal; una vez habiendo aparcado en el estacionamiento Runo comenzó a cepillar su cabello con las manos, nerviosa.

—Debiste decirme que cenaríamos fuera— soltó con un tono divertido en la voz —Podrían prohibirme la entrada con la ropa que traigo— rio un poco, pero Keith solo la veía sonriente.

—Te traje algo— admitió el chico, librándose del cinturón de seguridad y girándose hacía los asientos traseros, revelándole a Runo una bolsa de papel —No es lo más formal del mundo pero creo que estaremos decentes—

Keith si que se había cambiado, usaba una camisa de botones vino, arremangada, jeans negros y zapatos del mismo color. No era lo más formal del mundo, pero se veía decente para un restaurante. Runo abrió la bolsa, un vestido baby blue con mangas bombachas y escote en V se reveló frente a ella.

—El color me hizo pensar en tu cabello— le sonrió Keith, ligeramente avergonzado, no estaba seguro de que aquello hubiese sido realmente una buena idea. —Si no te gusta está bien, sólo pensé que-—

—Me encanta— Runo le cortó —Me lo pondré justo ahora— saco el vestido por completo de la bolsa, e hizo ademan de levantar el borde de su blusa

—Te dejo cambiarte entonces— Se apresuró Keith, abriendo la puerta —Cuidare desde fuera— Se excuso y salió del coche.

Runo lo vio rodear el frente del automóvil y se detuvo cerca de la puerta del copiloto, recargándose contra el cristal, dándole la espalda y cubriéndoles convenientemente con el paraguas. Una risita se le escapó, había notado el nerviosismo en su voz antes de salir, y le costaba asociar esa pena con la manera en la que le acariciaba la espalda en la mañana.

Empujó el asiento de copiloto hacia atrás para tener más espacio y se sacó los tenis blancos; se deshizo de la blusa y se metió rápidamente en el vestido, para después sacarse el pants y volver a ponerse los tenis. Abrió la puerta ligeramente y Keith se apartó, ayudándole a salir; vio como alisaba el vestido, que le quedaba encima de las rodillas, con las manos, cómo si hubiera algo que planchar, pero la verdad era que Keith no notaba una sola arruga en la prenda, sólo percibía lo bien que le quedaba.

—¿me veo bien?— preguntó Runo, por fin descansando las manos detrás de su espalda. Keith suspiró, alzó la mano libre detrás de la cabeza de Runo, entrelazándola en su cabello y plantó un beso en su sien.

—Te ves preciosa— Susurró, y tras dar una última pasada al cabello celeste para terminar de desenredarlo con los dedos, bajo la mano a su espalda y la guío hasta la entrada del restaurante.

Nadie dijo nada respecto a la vestimenta cuando los recibieron en la recepción, pero Runo notó que la mayoría de las personas ahí sí que estaban mejor vestidas, solo un par de mesas se veían medianamente casuales, y no pudo evitar preguntarse sí aquello tenía que ver con las influencias de Hydron, o más bien, las ahora influencias de Keith.

Le ayudo con la silla y se sentó frente a ella en la pequeña mesa redonda, hablaron un poco del trabajo de Runo en lo que les llevaban la comida, y se decidieron por cenar pasta Alfredo con ensalada, y claro, unas rebanadas de pizza. Keith pidió un postre para ambos, un pequeño flan para cada quien, que Runo, antes de darse cuenta ya se había terminado, para satisfacción de Keith, que no podía evitar notar como el apetito de Runo cada vez era mejor; pero de nuevo, no hacía falta mencionarlo.

Volvieron a casa después de la cena, Keith había subido una foto de la cena, con la figura de Runo de fondo, a su historia de WhatsApp, así que apenas se pusieron cómodos Mira ya estaba acosando con preguntas a Runo por llamada.

Keith escucho algo sobre "¡¿En serio cenaron en Gio's?!", conscientemente no le había dicho el nombre del lugar a Runo, y Mira y él habían ido sólo una vez a cenar ahí, en su cumpleaños, ya que a pesar de no ser un lugar extremadamente caro, ciertamente no era barato. Eligió escabullirse al baño antes de que lo involucraran en la plática, y Runo se quejara del hecho de que Keith no le había dejado ni ver la cuenta.

Runo terminó la llamada poco después, cuando termino de contarle a Mira todo acerca de su día y el trabajo en la cocina del café, la pelinaranja prometió que el viernes les darían una visita y que llevarían todo lo necesario para tener una buena noche de películas, dejándole la tarea de escoger lo que verían para evitar discusiones, y con un sincero "Estoy muy feliz por ti, Runo", casi en lágrimas, se dieron las buenas noches.

El reloj apenas marcaba las 10, así que Runo se quitó los tenis (que dejó cerca de la puerta en la habitación de Keith), se sacó el vestido, y se metió en la camisa holgada de Keith que había elegido como su nueva pijama. Se tiró en la cama y mensajeo a sus padres para ponerles al tanto del trabajo en el café, y de su día en general, mandándoles también una foto de su cena, ellos le mostraron el nuevo diseño de la carta de la cafetería Misaki, habían agregado platillos nuevos a la sección de almuerzos y estaban bastante emocionados porque Runo los visitara para probarlos, de nuevo, tras un te amo, se dieron las buenas noches.

Keith se metió en la cama junto a ella, con un pants gris y el cabello aún húmedo y curiosamente sin volumen, verle así aún era refrescante para Runo.

—El baño está libre— Anunció el rubio, atrapando el rostro femenino con ambas manos para darle un beso casto que Runo no tardó en responder.

—Lo note cariño— Contestó casi en automático, aquel apodo se sentía tan bien en sus labios, refiriéndose a Keith, que no pudo evitar pensar en por qué no lo hacía más seguido; Keith al parecer pensó en lo mismo, porque sus manos abandonaron el rostro de Runo y encontraron hogar en su cadera, volviéndola a besar. —¿Pasa algo, amor?— Tentó, y sintió la sonrisa del rubio contra sus labios, acercándola más contra su pecho.

—Nada, amor— le respondió, con los ojos radiantes —Estoy feliz—

Aquello era demasiado simple para expresar del todo lo que sentía en ese momento, pero a la vez era la manera más fácil de decírselo.

Runo pronto se quedó dormida, bajo las manos de Keith que hacían caricias en su cabello, no había tomado un baño, ni siquiera se había lavado los dientes, pero al verla tan calma junto a él, Keith no tuvo la fuerza de voluntad para despertarla; podría aguantar el ligero olor a azúcar y aceite una noche, sin problemas.


La semana de Runo rápidamente se volvió rutinaria, no en el mal sentido, sino que ahora tenía algo que hacer casi diariamente y era de cierto modo cómodo.

Keith la llevaba al trabajo, hacía sus deberes en casa y por la tarde pasaba a recogerla y volvía a casa para cenar juntos, ver algo en la pantalla de la habitación de Keith y terminar dormidos después de una sesión de besos que los dejaban inusualmente apenados. Runo no podía preguntarse a qué se debía, o el qué pasaría sí no se decidieran a separarse cada vez que Runo comenzaba a sentirse demasiado cómoda con la cercanía física; nunca se había sentido tan consciente de ello antes, probablemente porque su última relación fue hace ya un buen tiempo, cuando era todavía más pequeña, el tiempo sola le hacía pensar en bastantes tonterías si se lo preguntaran, afortunadamente Chan apareció por la puerta de la cocina y le pidió que terminara su descanso antes porque el café estaba bastante saturado.

Aquella tarde Runo aprendió a hacer panqueques, batir crema y licuar malteadas al mismo tiempo, tuvo que atender el mostrador durante 15 minutos para darle un descanso a Chan de la interacción social, y a pesar de no estar vestida en el habitual uniforme de las empleadas del café, sus pants azul marino y su radiante personalidad le consiguieron 2 propinas en el corto tiempo, un chico de cabello cobrizo y atuendo curiosamente formal y una señora mayor que pasó a recoger un pedido para sus nietos y le agradeció por la charla en lo que la orden de pasteles estaba lista.

Keith pasó por ella a la hora habitual, Chan estaba haciendo el corte de caja y las demás chicas ya estaban fuera de uniforme, ambos se despidieron y volvieron a casa, pasando por dos cajas de pizza en el camino.

Por fin era viernes, y Ace ya le había llamado a Keith para decirle que iban en camino, Runo se ofreció a comprar la pizza, y Keith le dejo gastar parte de su primera paga en ello, otra parte fue a los gastos de su medicamento, y poco a poco, Runo sentía que su vida recobraba algo de estabilidad.

La noche de películas fue un éxito a ojos de Mira, Keith no se quejó ni una vez de las películas, tal vez porque sabía que Runo las eligió, la pizza se acabó totalmente y se decidieron a acampar en la sala para dormir.

Ace cayó primero, a media película de romance sobrenatural, y una vez que la película terminó, y Runo se tomó la libertad de poner en YouTube música aleatoria, Mira también cayó, junto a Ace en el suelo, de dónde habían movido la mesita de café. Keith se quedó sobre Runo, llenándole el rostro de besos y probablemente enrojeciéndole los labios, al son de "... Así te quiero, y si a ti te gusta, bailaremos por el fuego..." Para después caer dormido junto a la peliceleste que acariciaba el cabello rubio, hasta rendirse ante el sueño también.


La mañana del sábado fue igual de agradable, Keith preparó licuado de papaya, Runo hizo bowls de avena con manzana y durazno, y a pesar de que Ace se quejó de que era demasiada fruta y que el quería cereal de chocolate, terminó comiéndose todo y dando las gracias.

Ace les contó de una nueva serie de la que le habían hablado en el trabajo y que se moría por ver, mientras que Mira les contó demasiado emocionada que por fin tenía el dinero suficiente para aplicar para la universidad el próximo semestre; Keith les contó que ya estaba por terminar la mayoría de sus materias, cosa que los puso demasiado alegres ya que Keith no solía hablar respecto a casi nada de su vida.

—Keith está a nada de terminar su carrera y ser un adulto profesional— se quejó Mira desde su lugar en la mesa —Me haces sentir demasiado pequeña— El rubio se alzó sobre la mesa para manotear, sacándole risas a Mira

—Me haces sentir como un viejo, y agradecería que te abstuvieras-— conectó un zape en la cabeza pelinaranja —De decir ese tipo de cosas frente a mi novia que es menor que tú—

—Lo sientoooo— Canturreo Mira, sacudiendo las manos en el aire en un intento de alejar al rubio —Lo que quería decir es que deberíamos hacerte una fiesta cuando acabes— le ofreció, entre carcajadas.

—¡Fiesta!— se alzó ahora Runo —¿A qué estamos?, ¡Ya casi es la fiesta de Fabia!—

—28 de septiembre— le respondió Ace, revisando brevemente su celular.

La verdad es que a Runo se le había pasado casi completamente revisar el día en que vivía esas ultimas semanas.

—Okay, okay, aún tenemos tiempo de buscarle un regalo— Se frotó la sien con la mano —Su cumpleaños es la próxima semana, supongo que se festejará el fin— comenzó a maquinar en voz alta —Le mandare un mensaje para confirmar y tengo que buscar un... No sé, ¿Qué puede gustarle a Fabia?— preguntó horrorizada, no había hablado con Fabia últimamente y no estaba segura de que necesitaba o podía querer.

—Hey, tranquila, detente un poco— llamó Keith, poniendo una mano en su espalda —Podemos buscarle algo hoy que estamos libres, no pasa nada—

—Claro, cuatro cabezas piensan mejor que una— Animó Mira —Podemos empezar en una tienda general y de ahí partimos, ¿Qué te parece?—

—Muy bien, sí, gracias— se dejó caer de vuelta en su silla —Creo que Dan mencionó que estaban consiguiendo cosas para su departamento— Keith no pudo evitar tensarse ante el nombre masculino, sólo Ace logro notar el pequeño espasmo que le atravesó la cara —Tal vez algo de decoración para su sala de estar, ¿Suena bien?—

Keith suavizó su expresión, y asintió con la cabeza.

—Creo que es una buena idea— le apoyó, acariciando su espalda con una mano para intentar disipar su nerviosismo.

—Me parece perfecto— añadió Mira, girándose hacía Ace por inercia, encontrándose con la mirada oscura, ceñuda y fija en su hermano —Deberíamos alistarnos entonces— volvió a centrarse en Runo, tomándole la mano y poniéndola de pie —Ven, compré un nuevo labial que totalmente tienes que probar—

Con una risita de la peliceleste y un sorprendido Keith, ambas chicas se perdieron escaleras arriba en cuestión de segundos.

—¿Qué fue eso?— preguntó Ace, arrebatando los ojos azules de la escalera

—¿El qué?—

—Tú sabes, Clay , eso que hiciste cuando Runo mencionó a Dan— casi al instante los labios de Keith se tensaron de nuevo, Ace vio sus intenciones de negarlo por un par de segundos, solo para que suspirase pesadamente después

—No es intencional— admitió —Sólo... Sucedió. Creo que no proceso del todo que Runo y Dan ya hablaron las cosas, y sigo teniendo algo de tensión por todo lo que dijo en la cafetería— el tono de su voz bajó a lo largo de aquella declaración, dejando lo último apenas en un susurro.

—Keith— sonrió Ace, suficiente sorpresa por si sola, para después alzar su brazo sobre la mesa y palmearle el hombro al rubio —Dan no es una amenaza para ti, no hay nada en el mundo que haga a Runo pensar de ti lo que Dan dijo, entiendo si el que yo lo diga no te da la confianza suficiente, pero te aseguro que Runo erigiría tu palabra sobre la de cualquier otro en cualquier situación. Y de todos modos, lo que dijo Dan no es verdad, lo malo que acompaño a Spectra murió hace ya bastante tiempo, y tú te encargaste de ello—

Keith quiso sonreír, pero la verdad era que no estaba del todo convencido.

—Es sólo que a veces me preocupa que no sea lo mejor para Runo. Y curiosamente Dan me lo recuerda, cada vez que lo mencionan.—


El cumpleaños de Fabia, efectivamente, se celebraba aquel sábado. Le había confirmado la dirección, en Neathia para variar, y que era un baile formal a petición de su hermana mayor. Por esa razón era que Runo se encontraba ahí, con una bolsa de regalo blanca, un vestido verde olivo, largo hasta los tobillos y con tirantes gruesos de tela suave que descansaban en sus hombros; Mira había alaciado su cabello, y le había convencido de usar tacones altos beige y más maquillaje del que estaba acostumbrada. Keith caminaba junto a ella, con una mano en su espalda baja para ofrecerle soporte, el rubio por su parte usaba una camisa en tono similar al vestido de Runo, y pantalones de vestir y saco negro liso, Mira también se había ensañado con su cabello, peinando todo hacia atrás con gel suficiente para mantenerlo en su lugar.

Runo hubiese apostado a qué se veían asombrosos, en especial porque Mira usaba un vestido rojo strapless con abertura en la pierna que le hacía parecer una modelo, calzando tacones que hacían ver sus piernas más largas, si es que eso era posible, esto sin llegar siquiera a igualar la estatura de Ace, que le tomaba la mano, con un peinado patrocinado por su novia, un traje negro y camisa gris oscuro, dejando que resaltara el pañuelo rojo que portaba en el bolsillo del saco.

Mira evidentemente los había hecho combinar, y aunque nadie se estaba quejando ahora, ciertamente habían reído un poco ante la idea.

Keith le abrió la puerta del copiloto a Runo, y tras desabotonarse el saco tomo su lugar tras el volante, dejando que sus otros dos acompañantes se acomodarán atrás.

—No estoy totalmente segura de... Cuál es el plan...— Comenzó Runo, Mira desde atrás también se alzó para asomarse al frente.

—Cierto, sólo dijiste que lo tenías bajo control— agrego la pelinaranja.

Keith echo en marcha el coche, y tras asegurarse de cerrar la cochera emprendió camino, con una risita.

—Bueno, les dije que de algo debían servir esas estúpidas fiestas de posicionamiento social; Tengo un muy buen amigo al que le debo un favor y también fue invitado al magnífico baile de cumpleaños 19 de la princesa Fabia— soltó, como sí fuese lo más normal del mundo

—¿Un favor?— le cuestionó Ace, obteniendo una mueca de preocupación de parte del mayor

—Bueno, esto apenas es parte del favor. Le debo una bastante grande— se encogió de hombros —Pero dijo que el acompañarle era un buen inicio— algo en Runo por fin hizo click

—¿Estás hablando de Klaus?— Keith le sonrió apenas viéndole de reojo, sin despegar mucho la vista del camino

—ding ding ding, tenemos un ganador— le respondió

—¿Vamos a viajar con Von Herzen?— preguntó Mira, en un tono un poco demasiado alto

—Así es, al parecer Alice y Marucho viajan por su cuenta así que Klaus no quería llegar sólo— Keith se encogió de hombros, por fin desviándose de la carretera y entrando a un camino hacia propiedad privada —Y pues, honestamente, no había forma de que yo me negara—

Runo vio por fin ante ella un portón alto en color negro, conjunto a una barda alta de la cual no veía el final; Keith se detuvo apenas un minuto en lo que las puertas se abrían ante ellos, y el coche avanzaba por un camino de fina piedra hasta rodear una fuente que adornaba la entrada del lugar, y de la imponente casa que se alzaba en color mármol. Debía tener como mínimo dos pisos, y era más grande que el doble de su casa, ¿Para que podía querer alguien tanto espacio?.

Un hombre, rubio y trajeado ya los esperaba con una sombrilla abierta, era cierto que las nubes aún dejaban caer una ligera llovizna, pero no era nada para preocuparse, o eso pensó, hasta que el hombre abrió la puerta del copiloto y puso el paraguas junto al coche para que Runo fuese la única protegiéndose del agua.

—Señorita— saludó el hombre, encaminándola rápidamente a la entrada techada de la casa, y volviendo al coche para repetir el proceso con Mira.

Keith y Ace salieron por su cuenta, sacándole una mueca de preocupación al hombre, aunque Runo no encontraba ningún área peligrosamente mojada en el traje de Keith.

Les llevaron hasta la sala principal, donde el joven de cabello azul platinado leía un libro frente al fuego.

—Joven Klaus— llamó el hombre rubio, que lideró el camino hasta el lugar —Sus invitados han llegado— Klaus se puso de pie, abotonándose rápidamente el saco gris claro que conformaba su atuendo de aquella noche.

Mucho más casual que la ropa de estilo anticuado que solía usar, pero no menos formal; un traje gris claro con patrón de líneas verticales apenas perceptibles, camisa de vestir azul claro y corbata verde que resaltaba descaradamente el color de sus ojos.

—Muchas gracias, Claude, puedes retirarte— el joven hizo una pequeña reverencia antes de dar media vuelta y salir, Klaus por el contrario se acercó al pequeño grupo —Keith— saludo con la mano extendida al mayor —Me alegra verte tan puntual como siempre— le sonrió.

—¿Qué puedo decirte?, Esta cita me tiene al borde desde que me hiciste tan cordial invitación— Klaus no pudo evitar reír

—Buenas noches, chicos— Saludó de manera general a los demás —Me alegra ver qué todos van, no puedo imaginar una fiesta sin el joven Grit—

Ace le sonrió de lado.

—Ah, un muy buen sentido del humor, puedo ver— le contestó con el mismo tono sarcástico, sacándole una risita a las dos chicas.

—Es un gusto verte de nuevo, Klaus— habló Mira, ensanchando la sonrisa del mayor

—El placer es mío al verlas de nuevo, señoritas, ya me hacía falta ver al dúo dinámico, juntas de nuevo—

Runo sólo pudo sonreírle, con el rostro ardiendo; Klaus siempre había tenido una presencia muy fuerte, y verlo después de tanto tiempo era descolocante

—Bueno, no perdamos más tiempo, no sé cómo este el tráfico en Neathia— invito Klaus, dando una palmada antes de guiar el camino que, para sorpresa de Runo, era opuesto a la puerta principal.

Claro que Klaus Von Herzen tenía su propio portal Inter dimensional armado en una habitación de su exuberante mansión. Runo no sabía si realmente le sorprendía. La habitación le recordaba muy vagamente al portal del abuelo de Alice, ya que en la casa de Klaus las cosas estaban mucho más ordenadas.

—¿Dónde se supone que saldremos?— preguntó Ace, viendo como el mayor tecleaba en un panel junto al portal

—Bueno, pues en mi casa de Neathia claramente—

Runo sabía que Von Herzen era un hombre de importancia tanto en Vestal como en Wardington, manejaba bastantes negocios, cada vez emprendía más cosas, y aunque ahora residía enteramente en Vestal, no le sorprendería si también tuviese negocios en Neathia. Aún así, el hecho de que tenía una casa en Vestal, una en Wardington, una en Neathia, y no sólo eso, sino que eran MANSIONES, seguía asustándole, ¿Cuáles eran las posibilidades de que fuese un líder de la mafia en Vestal?.

—Todo listo— llamó Klaus, sacando a Runo de su monólogo interno —Tomen aire, y cierren los ojos en el proceso, los viajes a Neathia suelen ser más pesados que los de Wardington-Vestal—

La luz iridiscente en el portal se hizo presente, Klaus se quedó quieto a un lado, mientras hacía ademan de que caminasen primero. Mira fue la primera en dar el paso hacia adelante, Runo la siguió, cerrando los ojos una vez había cruzado aquella pared de luz. Ya casi no recordaba cómo era viaje por pie propio, gracias a las estaciones que solían usarse en Wardington, pero entonces comprendió por qué Klaus decía que era más pesado. Aún con los ojos cerrados podía darse cuenta de que la luz que la rodeaba aumentaba en intensidad, deslumbrandola ligeramente aún tras sus párpados. Mira tomó su mano, y en cuestión de segundos que se sintieron eternos, lograron notar como la luz disminuía, hasta el punto inicial de cuando entraron. Dieron un paso hacia enfrente, juntas, y se encontraron con una habitación similar a la que habían entrado en Vestal, sólo que en esta los esperaban 3 personas.

Una chica con gafas, pantalón oscuro y camisa blanca, un chico castaño con atuendo similar, y un chico más, alto, con cabello cobrizo, y traje de vestir azul marino, acompañado de una camisa de vestir negra. Este último fue el primero en dar un paso adelante.

—Buena noche, un gusto, soy Jason Rodd— saludó a Mira con nerviosismo que se delataba en su voz. Mira estrecho su mano, con una sonrisa.

—Buena noche Jason, puedes llamarme Mira—

El joven hizo una reverencia con la cabeza, y después se giró hacía Runo, tendiéndole la mano también.

—Buena noche, soy Jason— repitió, con la misma emoción, que no pudo evitar sacarle una sonrisa a Runo.

—Un gusto Jason, mi nombre es Runo— estrecho su mano, y no pudo pasar desapercibida la manera en que las cejas del chico se alzaron con sorpresa.

—Runo— Repitió, sonriente —Ehm,— se aclaró, dando un saltito hacia atrás cuando se dio cuenta de que seguía estrechando la mano de Runo —Muy bien, soy empleado del señor Von Herzen en Vestal, y esta noche les acompañaré al evento—

Apenas Jason termino de hablar, el portal de nuevo destelló ligeramente, y por este se abrieron paso los otros 3 hombres restantes. Keith automáticamente camino hacia Runo, preguntado en voz baja si estaba bien, para después confesarle que se había sentido algo mareado, a lo que Runo soltó una risita mientras notaba como se agarraba a su cintura para estabilizarse.

—Todo listo entonces— Hablo Klaus en voz alta, después de intercambiar algunas palabras con Jason —si gustan seguirme, la limosina está lista.—

. . . .

El trayecto al salón había sido surreal, tanto por el hecho de que iban en limosina como los paisajes brillantes que podían ver a través del cristal, como el salón que no se quedaba atrás, era una estructura alta en colores claros, que Runo casi se atrevía a clasificar como brillantes, ventanales, balcones, candelabros y decoraciones en color esmeralda eran lo que Runo podía apreciar desde afuera del lugar, que además estaba rodeada de plantas y caminos empedrados.

Fabia y Dan los habían recibido efusivamente, Klaus quedándose atrás mientras hablaba con la hermana de Fabia, la mente maestra tras la fiesta. Runo le dió un abrazo a Fabia, mientras la felicitaba, y Dan se limitó a saludar con un apretón a Keith, agradeciendo su presencia.

Rápidamente se perdieron entre la gente; demasiada gente, si le preguntaban a Ace que parecía bastante fastidiado por el ambiente en general. Rodearon la amplia pista de baile que de momento solo estaba llena de gente conversando, y se guiaron por las paredes hasta llegar al bar, donde se encontraron con Alice y Shun, a quienes saludaron para ponerse al día brevemente. Para sorpresa de nadie, tenían cosas que no conocían, el bar tender ofreció lo que parecía ser una marca reconocida de champaña dorada, y sin realmente ánimos de objetar, y toda la necesidad de ocuparse en otra cosa, aceptaron. Conforme el tiempo pasaba notaron que personas trajeadas comenzaban a repartir las mismas copas entre la multitud, y en cuestión de minutos la hermana de Fabia ya estaba junto a ella, y Dan, en lo alto de las escaleras.

"Me gustaría agradecer a todos los que nos han hecho el honor de acompañarnos está noche para celebrar a mi adorada hermana" habló la mujer, con una copa en la mano que combinaba con el color de su vestido dorado pálido. "Amigos, familia" Runo juró que había hecho contacto visual con ella en esta última palabra "No puedo terminar de explicar lo orgullosos que estamos de Fabia, no sólo es nuestra princesa, sino que ha buscado sus propios horizontes más allá de nuestro mundo, sin olvidar nunca de dónde viene, y a quienes la estimamos" un sentimiento raro de calidez inundaba a Runo, inexplicable y agradable "He de decir que Fabia no esperaba una fiesta extravagante, pero no podía evitar celebrar que hoy, en su décimo noveno cumpleaños, ha accedido a integrarse al consejo real de Neathia para aportar a la construcción de nuestro reino aún más de cerca" pequeños suspiros de sorpresa se escucharon entre la audiencia, Runo no sabía si estaba asumiendo bien, pero conociendo a Fabia, está era su manera de hacerse a un lado en la línea de gobernantes, dejando el lugar a su futura sobrina tal vez, pero sin duda restándole impacto a su título de princesa para ser de más ayuda en otros rubros.

"Sería un honor para mí si pudiesen recibirme de esta nueva manera en nuestro mundo" habló por fin Fabia "Muchas cosas han cambiado" sostuvo la mano de Dan, dedicándole una sonrisa "pero ser parte de Neathia, y de la familia Sheen, jamás residirá lejos de mi corazón" el salón estalló en aplausos efusivos, y Runo no pudo evitar pensar en cómo es que lágrimas pesadas le escurrían por la cara con tan pocas palabras. Esa era la Fabia que conocía, a la que hizo parte de su familia. "Pero no me permitan causarles más dilación, por favor, disfruten de esta fiesta, para mí, y para ustedes"

. . . .

—Clay—

Klaus se acercó elegantemente a la pareja, quienes se mantenía cerca de una cortina de terciopelo que colgaba en la pared. La mayoría de la gente había empezado a bailar alrededor de la pista, y Runo y él habían elegido mantenerse al margen por ahora.

—¿Qué tal Klaus, disfrutando la fiesta?— le saludó el rubio, con una copa de champaña a medio beber en la mano.

Guarda tu charla trivial para la demás gente. Quiero presentarte a algunas personas— le invitó, con un ademán de mano, dirigiéndolo hacía el mismo rumbo de donde había llegado.

Keith puso una mano en la espalda baja de Runo, guiándola por el borde de la pista, siguiendo las indicaciones de Klaus.
Jason mantenía la conversación fluyendo en un pequeño circulo en el cual rápidamente los tres se integraron; Von Herzen anuncio su presencia "disculpen la demora, estos son Runo Misaki y Keith Clay", había una pareja de gente mayor que se veían bastante diferentes a, por ejemplo, los otros dos señores trajeados en extravagantes atuendos blancos que se reían con los comentarios de el de cabello cobrizo.

—¡Joven Clay!— tendió la mano efusivamente uno de estos dos últimos hombres, con los ojos de un brillante esmeralda —Es un gusto al fin conocerlo, el joven Von Herzen aquí presente y la reina nos han hablado maravillas de usted.— Runo entonces lo notó, también eran Neathianos, sólo que se cubrían con una forma humana, como solía hacer Fabia.

—Me alegra escuchar eso, señor-— Keith ni siquiera terminó aquella pregunta cuando el hombre le sonrió, interrumpiéndole con emoción.

—Oh, disculpe mis malos modales, mi nombre es Rafil, y este es mi compañero Paravi— señaló al otro hombre, con ojos purpura, que sólo se inclinó a modo de saludo. —Somos representantes de las relaciones comerciales y sociales de Neathia en Vestal— Keith alzó las cejas con sorpresa

—Oh claro, discúlpeme, debí haberlos reconocido antes. Admiro mucho su trabajo sobre la información cultural y natural de Neathia, he leído varios de sus reportes a Vestal—

La verdad era que Runo no estaba tan al tanto de la presencia de Neathia o su organización en Vestal, pero le hacía demasiado sentido que estuviesen intentando introducir información de esta como un destino más de los viajes Inter dimensionales. El hombre de ojos purpura se giró hacía ella con la misma emoción que había visto en el de ojos verde antes.

—Y claro que hemos escuchado de usted, señorita Misaki, es un honor por fin conocerla en persona, no todos los días te presentan a la peleadora Haos de primera generación.— Le tendió la mano con algo de reserva, como si temiese ser rechazado, pero Runo reaccionó a tiempo para corresponder sin parecer grosera. —He leído mucho sobre sus modos de batalla y estrategias, si quisiese podría considerarme su fan.—

La cara de Runo ardió, y sólo pudo sonreír mientras le agradecía las palabras con una voz nerviosa; los demás a su alrededor rieron con ligereza y amigabilidad.

—Y claro que recuerdas al señor y la señora Raleigh— intervino Klaus, dirigiendo la atención de la pareja más joven a ellos.

—Por supuesto, como olvidarles, aún recuerdo su discurso en el baile del ocaso que organizó el Rey Zenoheld— saludó el rubio, Runo sólo sonrió de nuevo. Asumió que se trataba de otra pareja importante de empresarios, de esos que le contó que conoció en los bailes a los que Hydron le obligaba a asistir.

Hablaron brevemente de lo emocionados que estaban de ver sus propuestas para las elecciones, y Runo pudo notar la ligera tensión en sus hombros cuando comenzaron a preguntar sobre su plan y sí ya había elegido su rumbo de campaña, si harían presencia en esta su familia, o Runo, y tras sacarle cortésmente la vuelta a todas las interrogantes, les convenció de que era mejor que lo vieran en su momento y que estaba seguro de que valdría la pena.
Cambiaron de tema sobre su carrera muy brevemente, sobre el trabajo de la pareja de Vestal que, justo como supuso Runo, se trataban de la cabeza de la empresa constructora Raleigh de Vestal; hablaron también de las vacaciones de Rafil y Paravi en las playas de Vestal y lo mucho que les gustaría establecer un turismo hacía ambos lados entre Vestal y Neathia, y antes de retirarse, Keith invitó a estos últimos a estar presentes como publico en su asamblea de campaña, asegurándoles que su equipo les haría llegar una invitación formal. Runo entendió que esto significaba una tarea más para Hydron, que parecía ser quien organizaba la vida política de Keith.

Ambas parejas entonces se retiraron a bailar en la pista, dejando a Keith, Runo, Klaus y Jason en su lugar, aun al margen.

—Eso fue exahustante— Dijo bajito Keith, Klaus rio modestamente

—Aguanta ahí, hombre, esto podrá ayudarte con tu plan más adelante— Keith le sonrió a Klaus y le dio un apretón en el hombro a modo de gracias —Pero tus tareas de figura publica no han terminado, ve ahí y baila con Runo, la gente tiene que verte participar un poco—

Runo vio con pena a ambos chicos, Jason se mantenía al margen tras de Klaus, y Keith ya le tendía la mano con una ligera pena. Runo la tomó, pero al instante tartamudeo una respuesta

—N.. no tengo idea de como bailar... ni siquiera conozco esta música—

Keith le sonrió, y dio un paso hacía la pista, los pies de Runo en cambio se negaban a avanzar. Sintió a Klaus darle una palmadita en la espalda y con el sobresalto avanzó hacia Keith.

El rubio le guío hasta el borde de la pista, donde rápidamente acomodó sus brazos, uno alrededor de su cintura, y otro sujetando su mano a la altura de su hombro. Runo no tardó casi nada en emparejar el ritmo del chico que con destreza la hacía girar alrededor de la pista, abriéndose camino entre las demás parejas sin llegar a colisionar con nadie. Runo se dejó liderar por Keith, que parecía ya tener experiencia en el vals, y con razón, teniendo en cuenta su "estatus", era tan cómodo que casi no notó el momento en que se detuvieron y la gente comenzó a aplaudir para agradecer a la orquesta en vivo que se encargaba de la música.

Keith le extendió la mano, llevándoles hasta el margen de la pista de nuevo, donde Mira y Ace, con una copa cada uno, ya le hacían compañía a Klaus y Jason. Mira les miraba con una sonrisa, y Runo sólo pudo sonreír de vuelta.

—¿Le complacieron mis habilidades de baile esta noche, señorita?— preguntó Keith cerca de su oreja, antes de que llegasen con los demás.

—Me he quedado sorprendida, joven Keith, podría acostumbrarme a danzar con usted en fiestas más seguido—

Keith sólo atinó a verla con sincera paz, Runo no entendía el impactó de aquellas palabras, de brindarle algo de esperanza de tenerla en más eventos así a su lado.

. . . .

La noche les había drenado casi completamente. Después del Vals, la reina, Fabia y Dan se les habían acercado; preguntaron un poco sobre cómo se la estaban pasando, que tal les estaba yendo, la reina y Fabia curiosamente interesadas en las respuestas de Runo, sin poder ocultar la felicidad que les causaba tenerla ahí, y eventualmente salió a tema la campaña de Keith; para sorpresa de algunos, Dan hizo varios comentarios a favor de Keith, hablando de su determinación y lealtad a sus ideales, y cómo confiaba en que esta vez estaba alcanzando cosas grandes. La conversación terminó después de poco ya que solicitaban a la reina en otra conversación, con un Keith ligeramente avergonzado por el tema y el cómo la presencia de la familia real en su platica había robado toda la atención de su alrededor, y la reina prometiéndole que estaría al tanto de las elecciones, y cómo esperaba hacer nuevos tratados con él una vez que fuese gobernante.

Fabia y Dan se despidieron una vez que Klaus les dijo que ya era hora de retirarse, las chicas abrazándose un poco demasiado, cómo si no fuesen a verse en mucho tiempo, y Mira y Fabia, motivadas por el alcohol, prometieron organizar una pijamada de sólo chicas para el cumpleaños de Runo, y de sus demás amigos terrestres no lograron despedirse, probablemente igual de perdidos entre el mar de gente que ellos.
La limosina de pronto se sentía pequeña, con Jason al frente, Klaus perdiendo mucha de su habitual formalidad, descansando los pies en el asiento opuesto y quitándose el saco junto a la corbata. Keith y Ace apenas se desabotonaron el saco, aunque Ace parecía estar al borde de quedarse dormido, o vomitar, tal vez por intentar seguirle el paso a su novia, que estaba en casi el mismo estado, llevando sus altos tacones en la mano.
Runo apenas se sentía mareada, pero los pies le dolían en igual manera, así que no tardo en imitar a Mira y sacarse los zapatos.

—Esta noche fue demasiado larga— se quejó Klaus en voz alta, dejando caer su cabeza hacía atrás, en el respaldo del asiento —Sólo me tome 3 copas y estoy seguro que estaré acabado mañana de todos modos.— Mira soltó una carcajada demasiado animosa que no hacía congruencia con la manera en la que se acurrucaba ya sin fuerzas junto a Ace

—Me tome 5— declaró sin abrir los ojos

—Y algo que parecía whisky en las rocas— añadió Ace, frotándose las sienes. —Por lo menos mañana es día de descanso— Runo hizo una mueca

—Bien por ti, a mi Chan me pidió presentarme para un evento—

—Quédate en casa, yo te pago el día— ofreció Keith, rodeándola por la cintura. Apenas había tomado copa y media, pero Runo identificaba aquello como la razón por la que de pronto estaba siendo más hablador de lo usual —Repórtate enferma y veamos la caricatura esa de ninjas que empezamos el otro día—

Runo no pudo evitar reír.


A pesar de que no había tomado prácticamente nada la verdad es que Runo se sentía agotada; le dolían los pies, pequeñas punzadas en la cabeza amenazaban con volverse migraña y el vestido esponjoso color amarillo pastel no le estaba ayudando demasiado a la hora de moverse por la cocina. Normalmente a esas horas estaría aun en cama con Keith, viendo algo en su televisor o jugando videojuegos, pero el café estaba igual de lleno que el viernes, aparentemente habían reservado como 5 mesas, algunos chicos se acomodaron en las mesas medianas de 4 personas, y en única mesa de dos había una pareja que seguía pidiendo bebidas y postres pequeños, tanto para comer en el momento como para llevar.

Runo intento ser lo mas eficiente posible, aun con el cansancio, y asegurarse de que los postres se vieran igual de bonitos que siempre, y una hora después de que habían comenzado a servir, cuando todos parecían haber terminado de comer (Y charlar), Chan le llamó a Runo para que saliera a despedir a los clientes.
Se pasó una toalla de papel por el rostro en un intento de quitarse el sudor y la grasa, llevándose con este el poco maquillaje que se había puesto en la mañana para ocultar las ojeras. Afuera, junto al mostrador, ya estaban las demás chicas acomodadas en línea, Danielle en la caja terminaba de recibir el pago por aquel evento fuera de horario. Chan la guio hasta el lugar vacío junto a Jewels y Chan se acomodó a su otro costado. Por un momento Runo pensó que la iban a presentar, o algo así había dicho Chan que era el protocolo, pero las chicas solo estaban en fila, en silencio, hombro a hombro manteniendo la imagen de meseras amigables que diariamente usaban.

Runo notó la cabeza rubia con demasiada rapidez. Un chico de cabello castaño, con pantalón de vestir azul marino y de camisa blanca le daba la espalda, hablaba con Danielle en el mostrador, y a su lado, Samantha, con un bonito vestido de mangas 3/4 y estampado de tartán estaba completamente girada, recargada ligeramente contra el mostrador y viéndola con el ceño fruncido, como si buscara algo.
La peliceleste enderezó la espalda como acto reflejo, dejando la cansada postura encorvada que tenía antes, y le sostuvo la mirada. Samantha alzó una ceja y una media sonrisa le curveo la comisura de la boca.

—Listo, reina— Habló el castaño, por fin girándose. Le vio un momento, siguiendo su mirada hasta Runo, y una vez que conecto él también alzo una ceja con curiosidad.

Fueron apenas segundos en los que Runo no logro procesar lo que estaba pasando o que significaban sus miradas; Samantha se colgó del brazo del chico de repente, y este le llevó de la mano hasta la salida del local, despidiéndose brevemente del staff que hizo una reverencia que Runo imitó con un ligero retardo.
Vio salir a los demás clientes tras ellos, la mayoría eran hombres trajeados, pero entre ellos, un chico de cabello cobrizo que se veía vistiendo considerablemente más casual saludó a Runo sacudiendo la mano, antes de apresurarse a la salida con los demás. ¿Era Jason?. Más importante, ¿Qué había sido aquella interacción rara con Samantha y el otro tipo?.

—Gracias al cielo— Se apresuró Chan a cerrar la puerta principal. —Este día fue bizarrisimo—

—Dímelo a mi— se quejó Jenny, sacándose el delantal de holanes —La chica esa parece no saber decir por favor— Sacudió la cabeza —Y el tipo apenas y me volteaba a ver cuando hablaba, ¿Por qué tomamos su reserva?— Chan se encogió de hombros, había comenzado a sacarse también el delantal.

—Dijeron por teléfono que sólo eran cinco mesas y que en serio querían visitar el lugar, pero su único día disponible era en Domingo por la mañana. Además se ofreció a pagar el doble de la reserva por evento, prácticamente ganamos cada quien la paga de una semana en un día.—

Entre las chicas soltaron suspiros cansinos y de victoria. Runo comenzó a escalar su confusión, sabía que, aparentemente, los Evans eran gente de dinero, pero gastar tanto en un almuerzo así como si nada era bastante incongruente hasta para ella. La preocupación comenzó a asentarse en el fondo de su estómago, ¿había ido ahí a buscarla?, ¿pretendía hacerle algo o realmente había sido sólo una coincidencia?. Por la manera en la que la había visto de pies a cabeza parecía no haber estado al tanto de su trabajo ahí, ¿pero que posibilidades había de que hubieran reservado aquel lugar por mera casualidad?, era un negocio pequeño, temático, y no era famoso como tal, ¿era realmente el tipo de lugar al que iría Samantha regularmente?

Terminaron de limpiar rápidamente, entre todas, Runo sin poder sacudirse el sentimiento de incomodidad en ningún momento.

Keith apareció por la puerta más temprano que tarde, cuando las chicas apenas se disponían a salir del local para que chan pudiese cerrar. Runo se le fue a los brazos apenas entro, casi tirándole las llaves del coche de la mano. Las demás chicas no pudieron evitar sobresaltarse ante la actitud tan diferente de Runo, casi alarmante; Chan era la única que había notado la manera en que sus manos temblaban mientras guardaba las cosas en el refrigerador.

—Hey, wow, ¿Qué sucede Runo?— pregunto Keith con urgencia, acariciando su cabello mientras ella ocultaba la cabeza contra su pecho.

—Samantha estuvo aquí— Respondió en voz baja, aferrándose al pullover del rubio —Lo siento, intenté controlarlo.— Sus manos volvían a temblar —Después de verla sólo pude recordar lo que sucedió en el baño y...— La voz se le quebró, y a pesar de que las chicas a su alrededor no entendían del todo, no tardaron en acercarse a ellos, en un intento desesperado de reconfortar a la peliceleste.

Keith vio alrededor del lugar, buscando respuestas en algún rostro. Chan, aunque alarmada, parecía ser la menos soprendida.

—¿Le hizo algo?— preguntó Keith, rodeando la espalda de la peliceleste con más fuerza —La chica rubia, ¿habló con ella?— Chan se enderezó, dirigiendo su atención a Keith

—No, no se le acerco pero... ella y el chico que le acompañaba la miraban de manera extraña...— recordó con algo de frustración —Pensé que tal vez... tal vez sólo les sorprendió el tono de su cabello... Algunos clientes me han hecho comentarios sobre ella por eso.— Se apresuró a explicar, pasando una mano por su frente —¿Quién es ella, Clay?, tiene a Runo hiperventilando- — Jenny ya había corrido dentro de la cocina, anunciando que traería agua fria. Jewels y Danielle habían acercado un par de sillas a donde estaba el circulo y Paige ayudaba a Runo a sentarse, pero se negaba a soltar el brazo del rubio, que tuvo que sentarse también para convencerla a ella de hacerlo.

Keith mantuvo los labios apretados, viendo fijamente a Runo, acariciando sus nudillos mientras veía como Jenny, que ya había vuelto de la cocina con un vaso que parecía tener más hielo que agua, intentaba hacerle beber de la pajilla. Una vez que vio el frio de la bebida cortar el shock que casi había tragado a Runo, Keith por fin se convenció de alzar la mirada.

—Es mi ex novia— Explicó por fin, sosteniendo con pesar su vista hacía Chan —Hace algunas semanas que...— Suspiró —Asumió que terminé con ella por Runo y... Runo paso por... algo muy pesado con ella—

No quiso explicar más, le daba vergüenza hablar de como no había podido proteger a Runo, y aun peor, sentía que no tenía el derecho de contarle a sus compañeras de trabajo aquella experiencia tan desagradable por la que había tenido que pasar.
Sintió a Runo apretar su mano, y después la vio enderezarse en su silla. Paige, en cuclillas, sostenía su otra mano, Jenny y Jewels frotaban sus hombros desde el respaldo. Les ofreció una breve sonrisa antes de empujar las palabras por su garganta.

—Chan, Jenny y Jewels lo recordarán... yo solía tener el cabello largo, demasiado— Comenzó a explicar en una voz tenue, Chan le veía con el ceño fruncido y ojos aguados —Fuimos a una fiesta, Ace y Mira nos acompañaban, yo no... no estaba en el mejor estado de salud. Ella me encontró en el baño, me encerró, me tiró al suelo y después de jalonearme el cabello simplemente me lo cortó— Ninguna de las chicas habló, sólo se miraron entre sí, con expresiones reservadas. Runo se pasó el dorso de la mano por la nariz —Yo sé... yo sé que no es la gran cosa pero...— La voz de nuevo se apagó, y Jenny se apresuro a rodearle los hombros.

—Oh no, por favor, no digas eso— Le pidió descansando su cabeza sobre la de Runo

—No intentes hacer menos lo que pasó— Añadió Paige frotando con ligereza una de sus rodillas aún desde su lugar en el suelo —Lo que sentiste, lo que sientes es valido. Y lo que hizo ella es horrible—

Danielle intento decir algo también para validarle, pero las lágrimas en sus ojos no se lo permitian. Cuando Runo vio esto se echó a llorar, igual que ella, desconsolada y sin reservas. Las demás se acercaron, rodeandola en lo que fue un intento de abrazo grupal. Keith se mantuvo al margen, viendo como Runo, y las demás se consolaban entre ellas, y a pesar del dolor que le causaba ver a la chica llorar, le reconfortaba un poco el hecho de que ahora había más gente ayudandole a aligerar este peso que sabía, seguía cargando.

Una vez que se calmaron un poco, y Runo dejó de temblar, Keith se atrevió a preguntar.

—¿Entonces Samantha y Harry casualmente estaban aquí?— preguntó, pero Runo sólo pudo negar con la cabeza —¿No?—

—No era Harry— explicó.

—El nombre que dieron para la reservación era Ryder— aportó Chan.

Keith lo pensó un momento, pero no lograba ubicar aquel nombre. Sin embargo le era curiosamente familiar.

. . . .

Runo se acurrucó bajo las cobijas gruesas de Keith, protegiéndose del frío, y haciéndose un ovillo contra la espalda del chico que le acariciaba el cabello con delicadeza.

Ni siquiera había tomado un baño, Keith le ayudo a salir de la ropa sucia, le puso encima un pullover suyo y un pantalón de pijama al que tuvo que hacerle un nudo en la cintura, y con el mismo cuidado la cargo hasta dejarse caer juntos en la cama, abrazándose sin más.

—Descansa, amor— susurraba Keith contra su cabello —Trabajaste duro hoy, fue muy pesado— recalcó —Necesitas dormir—

Runo se removió, quedando de frente al chico

—Solo si te quedas a mi lado mientras—

Keith le sonrió

—Estaría a tu lado una eternidad si me lo pidieras—


La mañana del lunes fue igual de fría, con la lluvia recia otra vez.

Cuando Keith despertó, recibido por el ruido del agua golpeando agresivamente su ventana, Runo seguía abrazada a su torso, con una pierna entre las suyas y el cabello hecho una maraña.

Después del episodio que había tomado por sorpresa a Runo, Chan le pidió que se tomará el día libre y el clima parecía estarselo poniendo muy fácil. Quedarse dentro de casa parecía ser la mejor opción.

Escucho el sonido apagado de su móvil vibrando, lo busco a tientas con la mano en la mesita de noche, apenas alcanzando a ver el nombre de quién llamaba: Hydron. La llamada se cortó antes de que pudiese contestar, pero su pantalla de bloqueo, iluminada, marcaba 12 mensajes nuevos, 10+ correos, y 8 llamadas perdidas, la novena tomando toda la pantalla, mientras veía como el nombre de Hydron volvía a iluminarse con insistencia.

—¿Buen día?— Saludo Keith con un deje divertido, eran las 9 de la mañana y estaba seguro de que Hydron le recriminaria no despertar más temprano.

—Estan haciéndolo de nuevo— escucho la voz tensa al otro lado de la línea, borrandole la sonrisa como acto reflejo —Esta mañana me contactaron algunos reporteros. Hoy se publicó un artículo que habla de la fiesta de la niña esa, de Neathia, era un testimonio de un asistente y habla de como te vieron bailar con la chica peliceleste de notas pasadas. Quieren saber si tenemos algo que decir, después del artículo les llegó de manera anónima una foto de tú y Runo juntos, quieren saber si confirmas la relación y si piensas hablar sobre ella.—

La información para Keith había sido demasiado, se enderezó como pudo, evitando mover mucho a Runo para no despertarla.

—Mierda, okay, tranquilo— habló, intentando convencer a Hydron y a si mismo —Necesito leer el artículo primero... Y hablar con Runo para saber que hacer...— Hydron al otro lado de la línea estaba callado, Keith conocía aquello, estaba pensando en sí debía decir algo o no.

—Escucha... Se que te he dicho que no es buena idea exponer demasiado a tu familia o a Runo a los medios mientras estemos en campaña pero... Creo que está vez tienes que hablar. Por lo menos para pedir que se respete tu privacidad, pero por los correos y las estadísticas que me ha pasado el equipo parece ser que esto está levantando demasiado interés. Algunos Vestales la reconocieron y están dejando comentarios hablando de que es Misaki de la primera generación. Nos ha servido demasiado que Runo no tiene mucha presencia en redes porque les ha costado verificarlo.—

Un nudo en el estómago de Keith le apretó. Era cierto, Runo se había desaparecido de redes hace bastantes meses, no había demasiadas fotografías recientes de ella.

—Esta bien, gracias. Lo hablaré con ella y me comunico contigo lo más rápido que pueda—

—Te envío el artículo por correo, tengo que adjuntarte las fotos de lo que me enviaron—

Terminaron la llamada, Runo seguía plácidamente dormida junto a Keith, abrazando ahora su cintura. Se le complicaba siquiera pensar en despertarla a estas noticias. ¿Qué necesidad tenían los medios de meterse así en su relación?, ¿De qué les servía?. El hecho de que Keith tuviese novia o no, no cambiaba en absoluto el hecho de que se presentaría como candidato en la próxima conferencia y propondría su campaña. Había asumido que ya mucha gente lo daba por hecho desde que comenzó a versele con Hydron y Zenoheld, pero está intrusión en su vida era ridícula.

El celular sonó, y Keith abrió el último correo.

Hasta arriba venía el enlace en color azul, abajo, una foto añadida de otra conversación.

"Buen día, H.

Esta mañana se nos hizo llegar esta foto después del artículo que publicamos en el portal de noticias Phoenix; es la primera vez que recibimos una foto de este tipo, pretendían que se usará como confirmación de lo que se especula de la relación del joven Keith Clay y la misteriosa chica de cabello celeste, sin embargo, por la pinta tan personal que tiene no me atrevo a publicarla sin más. Consideré correcto contactarme con el correo de manejo que me hicieron llegar previamente como representante de Clay.

Nos gustaría intercambiar la publicación de está foto por alguna declaración directa del joven Keith Clay para nuestro portal, no es necesario que asista la chica en cuestión. Entendemos la presión de la conferencia que está por venir así que no pretendemos hacer de esto un problema más grande.

De antemano, muchas gracias. Devon Steal, Phoenix daily news"

La foto que adjuntaba el tal Devon era la selfie que Keith y Runo tenían en WhatsApp, demasiado borrosa, como si fuese una foto de la foto, o una foto de bajísima calidad. Aquella que se habían tomado juntos, sonriendo hace un par de semanas ahora estaba siendo usada como presión para hacerle hablar sobre una de las personas que menos quería exponer a ese maldito mundo de la farándula que acompañaba al de la política. Esperaba ver cualquier cosa, desde una foto borrosa de ellos por la ciudad, una foto de mala calidad con una camara escondida en el baile de Neathia, incluso se preparó para ver una foto de el yendo a recoger a Runo al trabajo. Pero no esto.

Alguien estaba filtrando información directamente de ellos, tenía que ser alguien cercano.

El artículo era todavía peor.

Quién lo redactó hablaba de un testimonio anónimo. Alguien que estuvo presente en el baile de Fabia y que había dado fé de la presencia de Clay en el baile, junto a sus habituales compañeros, su hermana y la pareja de está, y ahora la chica peliceleste. Describió como los había visto beber juntos, hablar con distintas figuras relevantes de Neathia y Vestal, hasta como habían bailado el vals entre las demás parejas, sonrientes y desconectados al punto de que no parecían notar la cantidad de ojos que tenían encima.

Un punto iba a darle a quien sea que narró aquello, porque Keith genuinamente no recordaba miradas sobre ellos mientras bailaban.

Hablaron también de como el grupo se retiró junto a otro joven empresario de Vestal al final de la noche, y como el rubio y la peliceleste parecían actuar más como pareja que como conocidos por negocios o familia.

Keith apretó los dientes.

¿Qué necesidad había?. Se encontró preguntándose de nuevo. Era pura noticia bana y hueca. No esperaba que empezarán a hablar de él en artículos hasta que presentará su idea de campaña, y ciertamente no había esperado que aquella expectativa se viera adelantada por algo tan irrelevante como él que estuviera en una relación amorosa.

El correo terminaba con un mensaje de Hydron "No salgan de casa hoy, eviten verse en público hasta que decidamos que hacer con esto"

Una vez más, el clima parecía estar a su favor para aquello.