Desierto Salvaje
Capítulo II:
"Winona Ryder"
Ranma fue recibido por su madre con un fuerte y cálido abrazo luego de que su mejor amigo lo dejara en la casa de su progenitora, quien no tardó en hacerlo pasar para llevarlo hasta el comedor con la excusa de que había preparado su comida favorita.
Obedeciendo a su madre —y a su estómago—, el joven actor tomó asiento en una de las cómodas sillas del comedor. La casa de su madre era una vivienda clásica japonesa restaurada y remodelada con algunos toques occidentales. Ranma se la compró apenas tuvo suficiente dinero para hacerlo, lo cual por suerte ocurrió mucho más rápido de lo que él había esperado cuando decidió firmar su primer contrato como actor. Porque, a diferencia de muchos intérpretes profesionales, él nunca soñó con ser actor; la oportunidad tocó a su puerta de forma inesperada, y él la tomó con el único objetivo de ganar dinero para poder darle a su madre una vida mejor. La vida que su padre les robó a ambos.
Mientras su madre servía la comida, Ranma le habló de su viaje a China. Había pasado una semana y media en Shanghái rodando las últimas escenas de una divertida película policial en la que una simpática y brillante niña ayudaba a un detective de poca monta —el personaje de Ranma— a resolver un extraño crimen. Nodoka no tardó en volver al comedor con dos platos. A Ranma se le hizo agua la boca al ver los filetes wagyu.
—Me aseguré de que fueran los mejores de la tienda.
Ranma recordó cómo, tras volver a Nerima con quince años para vivir con su madre, apenas tenían para pagar el alquiler, los gastos y la comida. Lo que Nodoka ganaba cocinando y cuidando niños en otras casas le valía para vivir, pero mantener a un adolescente que comía el doble de lo que ella comía y que necesitaba otras cosas, no era tarea fácil. Él pronto notó que los problemas de dinero le quitaban el sueño a su madre, así que consiguió un trabajo después de clases en un konbini y empezó a participar en peleas callejeras clandestinas para ganar algo de dinero y ayudar en casa. Era duro, pues las peleas se realizaban en medio de la noche o en la madrugada, y Ranma debía levantarse temprano al día siguiente para ir a clases y luego salía de allí para trabajar en el konbini. Al poco tiempo estaba agotado, pues además del esfuerzo físico constante y el poco descanso, también debía invertir muchas horas en estudiar y prepararse para compensar los años que había estado sin recibir clases.
Su madre se dio cuenta de lo que hacía su hijo e intentó convencerlo de abandonar las peleas, al ser algo peligroso y además, ilegal. El adolescente, no queriendo mentirle, le dijo que no podía hacerlo porque necesitaban el dinero. Él no lo supo en ese momento, pero aquella respuesta destrozó a Nodoka, quien se sintió culpable de que su hijo estuviera exponiéndose y arriesgándose así porque ella no podía darle una mejor vida.
Un día, mientras preparaba la comida en una de las casas donde cocinaba, Nodoka Saotome rompió a llorar al recordar los golpes que había visto aquella mañana en el rostro de su hijo. Ichiro Happosai, el anciano para el que cocinaba se acercó a ella preocupado para preguntarle qué era eso que la tenía tan inquieta. En aquel estado de vulnerabilidad, Nodoka le contó que no sabía cómo hacer para que su hijo dejara las peleas y enfocara su energía y sus atenciones en otras cosas.
A los tres días, el viejo se presentó en su casa para buscar a Ranma y llevarlo a dar un paseo. El chico se mostró receloso y extrañado ante aquello, sin entender por qué uno de los clientes de su madre querría hablar con él; pero como no quería indisponer a su madre, accedió. Mientras caminaban junto a uno de los canales que recorrían las calles de Nerima, el viejo decidió charlar con Ranma.
—Dime, muchacho, ¿te gustan las artes marciales?
Él asintió con la cabeza y le habló un poco acerca de sus conocimientos y experiencia en ese terreno, aunque sin entrar en demasiados detalles. Happosai lo escuchó paciente.
—¿Y el teatro? —Le preguntó sin mirarlo—. ¿Te gusta?
La pregunta tomó a Ranma por sorpresa, quien no había puesto un pie en un teatro en su vida. No se apresuró a responder; en cambio, pensó en que, si bien nunca había visto una obra, sí le llamaba la atención que hubiera actores de profesión que ganaran dinero por interpretar a otras personas.
—Nunca he visto una obra de teatro, pero creo que es algo interesante.
Happosai pareció satisfecho con aquella respuesta.
—El teatro es como las artes marciales, muchacho.
Aquel día, el viejo Happosai invitó a Ranma a participar en las clases impartidas en el teatro del que él era propietario, asegurándole que, si demostraba tener habilidad para la interpretación, lo contrataría como uno de sus actores fijos y le pagaría cada vez que participara en una obra. También le comentó que el teatro muchas veces abría otras puertas y que al suyo siempre iban cazadores de talento buscando modelos para comerciales y piezas publicitarias, así que tal vez podría encontrar otro ingreso.
—Eso sí —le advirtió—, no puedes volver a pelear en la calle. No puedo tener un actor lleno de moretones y cortes en la cara, el presupuesto en maquillaje sería demasiado.
El chico supo que aquel día debía tomar una decisión. Sabía que como actor no empezaría a ganar dinero rápidamente, pues primero tenía que aprender y demostrar que era bueno; sin embargo, la idea de ganar dinero de esa forma era mucho más atractiva que la de molerse a golpes varias noches por semana, así que finalmente accedió.
—¿En qué piensas, hijo? —La voz de Nodoka hizo que Ranma abandonara sus recuerdos—. Estás algo callado. ¿No te gustó la carne?
Ranma sonrió y se inclinó hacia su madre para darle un beso en la mejilla.
—La carne está exquisita, como todo lo que cocinas. Me encanta. —Le guiñó un ojo y se limpió las comisuras de los labios con una servilleta—. Pensaba en el maestro Happosai… y en que solía decirme que el teatro es como las artes marciales.
El rostro de Nodoka se iluminó ante la mención de aquel hombre que había ayudado tanto a su hijo y a ella. Sabía que Ranma lo tenía en gran estima y que le agradecía por todo lo que le había enseñado. También sabía que era la única figura paterna que su hijo reconocía como suya. No queriendo opacar el ambiente fraternal y distendido que había entre ella y su hijo en ese momento, decidió dejar para el final de la comida lo que tenía que decirle.
—¿Qué te parece Sri Lanka?
La pregunta de Ranma, mientras tomaban el postre, tomó a Nodoka por sorpresa.
—¿Sri… Lanka? ¿La isla?
Él asintió con la cabeza mientras devoraba la tarta de queso que su madre le había preparado.
—No lo sé, cariño, no he leído o visto muchas cosas de ese lugar.
—Estaba pensando que… podríamos ir. Antes de que me vaya a Estados Unidos. —Sacó su móvil de su bolsillo y buscó el álbum con fotos de Sri Lanka que había hecho para mostrárselo a su madre y emocionarla de cara al viaje—. Unas vacaciones juntos, como en los viejos tiempos.
Luego de que Ranma tuviera sus finanzas establecidas, se puso como meta viajar al menos una vez al año con su madre a algún destino turístico interesante y maravilloso.
Nodoka sonrió con dulzura y dio un bocado a su propio postre al terminar de ver las fotos.
—Es… una maravillosa idea, hijo, la de volver a viajar juntos.
El pelinegro miró a su madre esperando que continuara, conociéndola bien.
—¿Pero?
—Pero… Sri Lanka es un destino algo exótico para mí, ¿no lo crees? Quiero decir… ¿no lo disfrutarías más yendo con otra persona?
Ranma parpadeó confundido, frunció el ceño y luego sonrió.
—¿Con otra persona…? —Se rio—. ¿Con quién? ¿Mousse y Shampoo? —Otra risa—. Ese no es el tipo de viajes que le gusta hacer a Shampoo, ella es más de Milano y Londres. Y aunque a Mousse podría interesarle… no tengo muchas ganas de ir con él.
—Bueno, no me refería a ellos. —Terminó de comer su tarta de queso y dio un sorbo a su café.
—Pero —Ranma miró confuso a su madre—, ¿te parece muy aventurero? No tiene por qué serlo. Puede ser un viaje tranquilo.
—No, no es eso. Aunque tal vez sí prefiera algo un poco más urbano, claro, pero no lo decía por eso.
—¿Y entonces por qué? Espera, ¿a quién te referías si no a mis amigos?
Con la paciencia que la caracterizaba, Nodoka no se apresuró en contestar. Bebió el último sorbo de expreso que le quedaba en la taza y luego la dejó sobre la mesa.
—Tal vez alguien de tu nueva película —comentó de forma casual.
Ranma la miró extrañado.
—¿Ryoga? —Su madre no conocía a Ryoga, pero sí había escuchado mucho de él.
—Tal vez alguna amiga…
¿Una amiga? Ranma tenía varias amigas actrices, pero ninguna compartía elenco con él en Días de Sombra.
Nodoka, viendo que su hijo no adivinaba lo que ella estaba tratando de decirle, decidió ser más directo.
—Tal vez Akane Tendo.
Ranma permaneció inmóvil tras escuchar el nombre. En principio, se sintió confundido al no entender por qué su madre pretendía que él se fuera a Sri Lanka —que no era exactamente en la siguiente cuadra— con Akane Tendo, a quien realmente no conocía. Pero pronto creyó entender el trasfondo del comentario. Lo que Nodoka Saotome quería decirle entre líneas es que aquel viaje debía hacerlo con una mujer… con una novia. Y al parecer Akane Tendo estaba entre las candidatas de su madre para el papel.
Tuvo que aguantarse la risa porque no quería que su madre creyera que se estaba riendo de ella.
—Esa chica es verdaderamente encantadora, Ranma. —Comentó Nodoka—. Muy dulce.
Él sonrió. Al parecer ella también había sucumbido a los encantos de la actriz, quien parecía tener bajo su hechizo a la mitad del continente.
—Sí, tiene mucho carisma. Y es una grandísima actriz.
—Claro, pero no me refiero solo a eso. —Explicó Nodoka—. Me refiero a como es en persona. La conocí el año pasado.
Ranma miró sorprendido a su madre. No recordaba que se lo hubiera contado.
—¿En serio?
Nodoka asintió con la cabeza y le contó a su hijo aquella anécdota.
—Sí, fue cuando tenía el brazo vendado por la quemada, ¿te acuerdas? Me la encontré en un supermercado. Ella estaba comprando calabacines y la ayudé a elegir los mejores. —Dijo con orgullo—. Me lo agradeció mucho, es muy amable. Y luego volvimos a coincidir en la caja. Ella se ofreció a ayudarme con las bolsas porque con el brazo vendado no podía cargar tantas.
—¿De verdad?
—Sí, cariño, ¡un sol de mujer! Las llevó hasta el estacionamiento y las subió y acomodó en mi coche. —Sonrió ante el recuerdo—. Oh, hijo, ¡y además es preciosa!
—Sí, lo sé.
—¿Sabes a quién me recuerda? —Le preguntó sin dejar de sonreír—. A una joven Winona Ryder. Tienen… tienen ese mismo encanto natural que te cautiva, ¡y también tiene ese gran talento! Oh, Ranma, hijo… debes ser muy bueno con ella.
A Ranma le parecieron graciosas dos cosas: la primera, que asociara a Akane con Winona Ryder, ya que, si bien no se parecían físicamente, sí podía entender por qué tenían muchas cosas en común; la segunda, que le dijera que debía ser muy bueno con ella. Él siempre era bueno con todas sus compañeras, sin excepción alguna, incluso con esas que no le caían bien.
—Lo seré —comentó tras terminar de masticar y tragar su carne—, lo prometo.
—¿La traerás a la casa?
Alzó una ceja y desencajó la mandíbula ante aquella solicitud. Él sabía que su madre deseaba con todo su ser que encontrara a una mujer con la que pudiera casarse y tener una hermosa vida de pareja y luego una familia, pero jamás le había pedido que llevara a ninguna de sus compañeras de elenco a casa. Y ahora le sugería que llevara a Akane Tendo a Sri Lanka y le pedía que la trajera a casa.
—No me mires así —comentó Nodoka y miró a su hijo con seriedad—, no te estoy pidiendo que la traigas como tu mujer —aunque Ranma sabía que nada la haría más feliz que eso—, sino como tu amiga. Me encantaría volver a verla y charlar con ella.
El pelinegro sabía que no tendría caso explicarle a su madre que él y Akane no se conocían ni tenían la confianza suficiente para que él la invitara a la casa sin que fuera raro. En cambio, le dijo que sí, que haría amistad con ella y cuando fuera posible, la invitaría.
Justo antes de despedirse para marcharse a su casa, Ranma notó que Nodoka parecía nerviosa.
—¿Sucede algo?
Ella negó con la cabeza y se acercó al mueble que estaba cerca de la entrada. Abrió uno de los cajones y sacó lo que parecía ser una carta. Caminó hacia Ranma y se la extendió.
—Llegó otra.
—Mamá, ya sabes que...
Nodoka suspiró.
—Ranma, hijo…
—Mamá, no quiero discutir, no hoy…
—Tampoco yo, cariño. —Cogió la mano de su hijo y abrió su palma para depositar la carta—. Si no quieres leerla, no lo hagas, pero la carta llegó para ti así que eres tú quien debe tenerla.
Ranma apretó la mandíbula, pero no dijo nada más. Asintió con la cabeza y se inclinó hacia su madre para darle un beso en la frente antes de marcharse. Salió de la casa en cuanto el Uber que pidió estuvo afuera.
Por fortuna, a pesar de que el conductor lo reconoció, no intentó buscar conversación durante el trayecto. A Ranma no le molestaba en lo más mínimo interactuar con la gente, pero en ese momento no estaba de ánimo. Al llegar, se despidió del conductor y se bajó del vehículo. Abrió la puerta de su casa y subió las escaleras para dirigirse a la habitación de huéspedes. Allí abrió el armario y depositó la carta en uno de los cajones, junto a las demás.
No había tenido contacto con su padre en casi diez años, y de pronto en menos de seis meses le llegaron tres cartas del susodicho. Ranma no tenía idea de qué era lo que quería, pero tampoco tenía ganas de averiguarlo.
No estaba listo para ello.
Aunque el miércoles empezó para Akane como un día más, se encontraba de muy buen humor. Estaba emocionada por la lectura de guion de Días de Sombra y además tenía las pilas recargadas por haber pasado tiempo con su familia el día anterior.
Al igual que el pequeño Kenji, su sobrina Aiko se había emocionado mucho al verla, al punto de dejar de lado sus juegos con su padre en el dojo de los Tendo. Akane tuvo que bajar a Kenji para agacharse y abrazar a la niña, quien no dejaba de parlotear sobre lo emocionada que estaba de tener a su tía en casa.
—Yo sé que viajas mucho, pero ¿crees que puedas ir a mi colegio?
Akane la miró curiosa mientras le pasaba algunos mechones de pelo detrás de las orejas.
—¿A tu colegio? ¿Y eso por qué, cariño?
—Porque en el colegio hay un día de padres donde los papás de los estudiantes van y hablan sobre su trabajo y eso… pero ya papá y mamá fueron el año pasado. —Aiko soltó un largo suspiro—. Y además papá no es el único doctor… y aunque en mi clase no hay más chefs, solo mamá, ya los niños la conocieron el año pasado, tía. —Su rostro se transformó en una expresión de dramático hastío.
Akane alzó la cabeza para mirar a Tofu, intentando no reírse. Su cuñado negó con la cabeza mientras sonreía, para luego encogerse de hombros. La menor de las Tendo volvió a mirar a su sobrina, pensando en que tenía un gran talento para la actuación.
—Ya veo… entonces, ¿quieres que vaya yo?
—¡Sí, tía, sí! —Su rostro se iluminó y una enorme sonrisa se apoderó de su boca—. ¡Tú eres la única actriz no solo de mi clase, sino de tooooodo el colegio! —Sus ojos brillaron de emoción ante la idea de ser la única niña en llevar a una estrella de cine al día de padres.
Akane le dio un sonoro beso en la mejilla, derretida ante la personalidad de su sobrina.
—Cuéntame, ¿cuándo es ese día?
Aiko frunció el ceño y se llevó la mano al mentón, intentando recordar.
—No lo sé —miró a su padre—, papi, ¿cuándo es?
—Creo que en un par de meses, pequeña.
La niña volvió a mirar a su tía.
—¿Puedes? Por favor, por favor, por favooooooor.
Akane ya sabía que en dos meses estaría en el rodaje de Días de Sombra en Estados Unidos, así que le sería imposible atender la solicitud de su sobrina. Sin embargo, eso no significaba que no pudiera complacerla en cualquier otra fecha.
—En dos meses voy a estar de viaje grabando una película, mi amor, pero puedo ir a tu colegio en otro momento. ¿Te parece? Lo prometo.
Aiko pareció decepcionada, aunque no por demasiado tiempo.
—Bueno, está bien… por cierto tía —frunció el ceño—, ¿cuántos Óscar has ganado?
La pregunta hizo que tanto Akane como Tofu levantaran las cejas.
—¿Óscar?
—Sí, el premio, tía. El que les dan a los mejores actores. ¿Tú cuántos tienes?
Tofu tuvo que llevarse una mano a la boca para aguantarse la risa. Akane dejó salir una sonrisa y miró a su sobrina con ternura.
—Ninguno, mi vida. ¿Por qué?
—Ah. —El rostro de Aiko mostraba una mezcla de confusión y decepción—. Bueno… cuando vayas a mi colegio, tendrás que decir que has ganado varios. Es que… les dije a mis compañeros que sí.
Mientras se alistaba para ir al gimnasio tras terminar de desayunar, Akane no pudo evitar reírse al recordar la ocurrencia de su sobrina. Pensaba cumplir la promesa que le había hecho de ir a su colegio, solo esperaba que los niños se olvidaran de los Óscar para cuando eso ocurriera.
Después del gimnasio, volvió a casa a darse una ducha y tener una reunión de trabajo con su representante —Nabiki— acerca de los temas del día y los pendientes de cara a las próximas semanas. Tras finalizar, su hermana mayor se ofreció a llevarla a la sesión de fotos de Harper's Bazaar y le recordó que Sayuri Hiramatsu, la productora de la saga la buscaría para llevarla a la lectura de guion de Días de Sombra.
Cuando llegaron al estudio donde se haría la última parte de la entrevista (que incluía más fotos y otras preguntas), Nabiki miró a su hermana con un semblante más serio del que solía mostrar.
—Akane, espera —dijo al ver que su hermana se quitaba el cinturón de seguridad—, acerca de la entrevista… hay algo que debes saber.
Akane no necesitó ni medio minuto para adelantarse a lo que su hermana iba a decirle. Después de todo, solo había algo que ella debía saber antes de una entrevista. Y era lo único ante lo cual no pensaba ceder.
—No.
—Ha pasado ya algo de tiempo —comentó Nabiki sin cambiar su semblante.
La menor de las Tendo apretó la mandíbula y usó un tono más firme.
—Nabiki, no.
—Casi dos años, Akane.
—Fue lo único que te pedí en ese momento, Nabiki. —Dijo molesta, sintiendo que la sangre comenzaba a acumularse en su rostro—. Lo único. No quiero hablar de eso en ninguna entrevista, es la única condición que le pongo a los medios de comunicación. Joder, ¡ni siquiera les pido ver las preguntas antes, como hace mucha gente! Mi único requisito para dar una entrevista es que no me pregunten sobre eso.
Impasible, Nabiki asintió con la cabeza. Lo sabía, y de hecho entendía perfectamente que su hermana prefiriera mantener un hecho tan íntimo —y doloroso— en privado y alejado de las preguntas curiosas de la prensa; sin embargo, también sabía que la información tenía un alto valor, y que saber cómo, cuándo y con quién utilizarla podía resultar en grandes recompensas. Por eso, cuando la editora de Harper's Bazaar la llamó para consultarle si era posible hacerle algunas preguntas adicionales a Akane acerca de su vida amorosa, Nabiki no lo pensó demasiado.
—Sé que me dijiste que ella no desea discutir a detalle sobre su última relación —le había dicho la mujer—, pero me gustaría que pudiéramos hablar sobre el amor de cara al futuro, sin mirar al pasado. Creo que sería un gran complemento a lo que ya tenemos. Akane es una mujer apasionada y los lectores lo notarán al leer la entrevista, por eso no quisiera dejar pasar la oportunidad de que nos dé su visión del amor.
Nabiki sabía que era solo cuestión de tiempo para que Akane dejara ir todo ese dolor que guardaba dentro de ella, y también sabía que los japoneses se morían por saber cualquier detalle de la vida amorosa de la actriz más famosa de todo Japón, así que aquella era una oportunidad perfecta para que su hermana menor diera un paso adelante.
—No tendrás que hablar de él —le dijo mirándola—, no puedo garantizarte que no lo van a mencionar, pero tú no tendrás que hacerlo. Las preguntas que te harán tendrán que ver con el futuro, con… tu visión acerca de las relaciones, de las segundas oportunidades en el amor, ¡algo así!
Akane miró a su hermana como un juez mira a un delincuente antes de dar su veredicto. No quería hacerlo, pero sabía que Nabiki ya la había comprometido, así que no podía negarse. Asintió con la cabeza y se bajó del coche sin despedirse y sin decir nada más, mientras pensaba en que tal vez no tendría por qué ser tan malo hablar acerca del amor. Ella siempre había sido una persona romántica, de las que lo entregaba todo cuando se enamoraba y de las que amaba profundamente, así que tal vez podría hablar sobre eso. Sí, eso haría.
Y no es que ya no creyera en el amor. En lo que no creía era en su capacidad de volver a amar con la misma intensidad con la que lo había amado a él. ¿Cómo se volvía a querer a alguien luego de haber visto cómo las circunstancias te arrebataban a quien creías era el hombre de tu vida?
Ranma llegó puntual a la lectura de guion de Días de Sombra, entre emocionado y nervioso ante el nuevo reto.
Las lecturas de guion eran un hito importante en la producción de cine. Llegados a ese momento, la preproducción estaba casi completa, pues todos los elementos clave, incluidos el elenco, las finanzas y los jefes de departamento estaban alineados. Además, sería la primera vez que el guion cobraría vida más allá de la palabra escrita, siendo la oportunidad perfecta para que todos los involucrados en la producción tuvieran una idea parcial de la forma en que los actores abordarán sus roles.
Además de los miembros del elenco con diálogos, a la lectura suelen asistir los principales financieros o ejecutivos del estudio, productores, jefes de departamento, guionistas y directores. Generalmente solo asisten personas involucradas en la producción. Por lo general, es la primera vez que todos los involucrados en la producción se reúnen, así que lo habitual es que todos se presenten indicando su nombre completo y su rol en la película.
Como era usual en las producciones del director Kuno, el ambiente aquella tarde era distendido y relajado. Los presentes charlaban animadamente entre ellos mientras esperaban que el resto de los participantes llegaran.
—Me ha llamado Sayuri —comentó en voz alta el director Kuno, sin perder su buen humor—, ella y Akane están un poco retrasadas, pero llegarán pronto.
Una de las características más importantes en el mundo del cine era la puntualidad en cuanto a horas y fechas. Todo estaba meticulosamente programado y organizado porque en esta industria casi más que en ninguna otra, el tiempo era dinero. Así que, si la productora y la protagonista todavía no llegaban, seguramente había una buena razón detrás.
Ranma se preguntó si a Akane Tendo le gustaría hacerse esperar. Casualmente, estaba charlando con Ryoga acerca de la deliciosa cena que compartieron la noche anterior, a la que Akane al final avisó que no iba a llegar. Su amigo le recordó que ella nunca les confirmó, ya que de hecho le dijo a Ryoga que lo más probable es que no pudiera ir porque tenía otros planes.
—¿Eso significa que no es una diva ni una prima donna? —Le preguntó Ranma a Ryoga en tono bromista, pero su amigo no tuvo tiempo de contestar.
—¡Pero si es la estrella favorita de todo Japón!
La voz del director Kuno hizo que todos los presentes se giraran hacia la puerta para ver a las recién llegadas: Sayuri acababa de entrar acompaña de Akane.
En aquel momento, la mente de Ranma voló a las conversaciones con su vecino de asiento en el avión y con su madre, en las que ambos resaltaban la belleza de la actriz. El pelinegro les dio la razón: Akane Tendo era todavía más hermosa en persona. Y estaba jodidamente buena.
Ranma la observó detenidamente. Llevaba puesto un vestido casual de Oscar de La Renta con estampado de flores, unos mocasines Tod's de color rosa pálido y unas gafas de sol de Marc Jacobs que se quitó nada más entrar a la sala. A Ranma le gustó que, en vez de disculparse por llegar tarde, la mujer diera las gracias a todos por esperarla; era una forma de reconocer que había demorado y que apreciaba y respetaba el tiempo de sus compañeros, sin caer en lamentaciones.
Akane pasó sus ojos por todas las personas que estaban sentadas en la mesa, sin detenerse en nadie en particular, como una forma de reconocerlos y saludarlos a todos, pero sin hacerles perder más tiempo. Con sus ojos buscó su lugar, el cual estaba identificado con un papel con su nombre y no tardó en encontrarlo junto al de Ranma Saotome. Rodeó la mesa y tomó asiento junto a él, sonriéndole en el proceso, notando que su compañero le correspondía y le daba la bienvenida de forma amable.
Como era tradicional en las lecturas de guion, el director hizo una breve introducción en la que habló acerca de sus aspiraciones para el proyecto y se mostró emocionado y contento por empezar a trabajar. Luego cada persona en la mesa se presentó e indicó cuál era su rol en la producción de la película. Tras finalizar las formalidades habituales, se procedió con la lectura. El guionista fue el encargado de leer las partes del guion que no eran diálogos, ya que estos debían leerlos los actores.
Escena 1. Exterior, madrugada. Kika está arrodillada en el suelo terminando de empacar unas pocas pertenencias en un bolso de viaje, mientras murmura algunas cosas casi inentendibles. Una parte de su rostro no está visible, pues el pelo negro la tapa. Actúa con velocidad, como si tuviera prisa y estuviera nerviosa. Al terminar, se incorpora y coloca el bolso sobre una yegua de color marrón. La cámara se mueve y muestra que las manos de Kika están manchadas de una mezcla de barro rojo y lo que parece ser sangre. En el momento que Kika sube a su yegua, mira hacia atrás, dejando ver una mancha de sangre en su rostro. No dice nada, pero su mirada está triste y casi perdida mientras observa en la lejanía el que fue su hogar en los últimos años.
Escena 2. Interior, noche. Sentado sobre una rústica mesa de madera dentro de un granero, Grant termina de curar la herida de su hombro. Se venda el área afectada y aparta varios retazos de tela empapados de sangre. Se pone de pie para coger su camisa, que cuelga de un gancho en el granero, cuando alguien lo ataca por detrás, golpeándolo en la cabeza y haciéndolo caer al suelo. Grant, que apenas tiene tiempo de reaccionar para evitar un segundo golpe, se muestra aturdido y lastimado. Esquiva un tercer golpe y se pone de pie para descubrir la identidad de su atacante. Se trata de Wu, uno de sus excompañeros de la pandilla. Grant se muestra sorprendido y cansado.
Con el guion en mano, Ranma leyó sus primeras líneas en la película.
—¿Te han enviado aquí para matarme? Vaya… de ser así, eso significa que Archie me ha subestimado, porque han mandado al peor tirador posible.
La frase molesta a Wu, que muestra los dientes y deja salir un gruñido furioso.
—¡Nadie me ha enviado, te he encontrado por casualidad, pero con gusto acabaré contigo!
Wu consigue desenfundar su arma, pero Grant no le permite disparar. Forcejean hasta que el revólver cae a unos metros de ellos. Grant golpea a Wu y éste le devuelve el golpe. Es entonces cuando Wu nota que Grant tiene una herida en el hombro. La pelea continúa hasta que Wu logra derribar a Grant tras asentarle un fuerte golpe en el hombro. Grant cae al suelo y grita de dolor. Wu recupera su arma y le apunta en la cabeza. Luego habla con la respiración agitada.
—He matado a mucha gente. Nunca suelo mirarlos a los ojos mientras lo hago, pero contigo haré una excepción.
Grant mira a Wu fijamente mientras espera el disparo. Un sonido estruendoso se escucha detrás de Wu y luego éste cae de rodillas al suelo, con una herida de bala en la espalda. Al caer, Grant ve a una mujer (Kika) de pie a unos metros de él, con una escopeta en la mano.
─Me has salvado la vida, ¡gracias, gra…!
Grant no completa su frase. Kika se acerca a él con paso rápido y lo golpea con la parte de atrás de su escopeta, dejándolo inconsciente.
Ranma se inclinó ligeramente hacia Akane para bromear un poco con ella.
—Oye, cuando me golpees hazlo de este lado, que este es mi perfil bueno. —Comentó y le guiñó un ojo.
Varios de los presentes se rieron ante la ocurrencia de Ranma, pero no Akane. Ella se limitó a mirarlo intentando disimular su sorpresa e incomodidad. No estaba acostumbrada a que la gente interrumpiera las mesas de lectura, muchísimo menos para bromear y hacer chistes, algo que le parecía una falta de profesionalidad. Sin embargo, casi todos los presentes encontraron divertido el comentario porque ya estaban acostumbrados a la personalidad bromista de Saotome, de la que ella había escuchado pero que hasta ahora no había tenido oportunidad de presenciar. Finalmente, decidió esbozar una sonrisa cordial pero fría, de esas que su hermana mayor solía llamar «sonrisa de relaciones públicas», la que mostraba cuando no tenía nada bueno que decir, pero quería mantener la diplomacia.
La lectura continuó hasta finalizar el guion.
Los miembros más destacados del elenco se juntaron con Kuno para tomarse algunas fotos que el equipo de comunicaciones de la película subiría a las redes sociales. Tras las fotos, algunas personas se retiraron y otras se quedaron charlando. Shizuka Okitsu, una de las actrices de la película, les propuso a varios de los actores ir juntos a tomar algo.
—¡Muero de hambre! —Exclamó Ryoga—. Yo voy. ¿Ustedes?
—Conozco un lugar perfecto en el que podremos disfrutar con tranquilidad.
Indicó Sentaro Daimonji, el actor que interpretaba a Archie, el hombre que rescató y crió a Grant. Sentaro era uno de esos cuarentones que le robaba el aliento a más de una chiquilla adolescente, incluso ahora que se había dejado una tupida barba. Estaba casado con Hinako Ninomiya, una famosa actriz que también actuaba en la película, y que también estuvo de acuerdo con el plan de ir a tomar algo.
—No se diga más, ¡vamos! —Exclamó Shizuka.
Akane comentó que no había llevado su coche y Ryoga le indicó que podía irse con él y Ranma.
—Yo tampoco traje el mío, Ranma pasó por mí, así que te puedes venir con nosotros.
—¿Seguro que no hay problema? —Preguntó ella.
—Sí, seguro. Pero si quieres le pregunto.
Akane asintió con la cabeza y Ryoga se acercó a Ranma para comentarle que Akane se iría con ellos.
—Ryoga, no creo que sea conveniente —dijo él—, ya sabes que el asiento trasero de mi coche está casi de adorno.
El castaño frunció el ceño.
—¿Qué dices? ¿Por el espacio? ¡Akane cabe atrás!
—De caber, cabe seguro, pero estará incómoda.
—Bueno, ya le dije que sí.
Ranma tenía varios coches, pero el que más usaba era un Porsche 911 Turbo de color gris oscuro. Como muchos vehículos deportivos de lujo, el asiento trasero de ese modelo era muy reducido y solo admitía dos pasajeros que no solían estar muy cómodos. Después de todo, el vehículo no estaba pensado para llevar a más de dos personas, y sus conductores rara vez lo hacían.
—¿Es en serio? —Frunció el ceño—. En ese caso, ella irá adelante.
—Ranma, Akane es mucho más pequeña que yo…
—Eso tendrías que haberlo pensado antes de decirle que podía venir con nosotros —indicó Ranma—, porque no pretenderás vaya incómoda ahora que la invitaste.
Akane, viendo que la conversación entre su amigo y Ranma parecía estar poniéndose tensa, decidió acercarse a ellos e intervenir. Era más que evidente que al pelinegro no le agradaba la idea de tener que llevarla.
—Ry, disculpa —Akane le dio una breve mirada a Ranma—, Ranma, hola. —Volvió sus ojos a su amigo—. No te preocupes, me voy con Shizuka.
Tanto Ryoga como Ranma se tensaron.
—No, Akane, no hace falta que…
—No pasa nada, Shizuka seguro no tiene problema. Nos vemos allá.
Sin decir nada más, esbozó una corta pero dulce sonrisa a su amigo y les dio la espalda para ir a la mesa a buscar sus cosas y luego salir de la sala acompañada de Shizuka y Daisuke Koyasu, otro de los actores de la película.
—¿Lo ves? —Ryoga frunció el ceño—. Ahora Akane debe pensar que no querías llevarla. Menuda forma de empezar tu relación con ella, campeón. —Le dio un par de palmadas en el hombro y se dirigió a la salida.
Ranma se sintió avergonzado e impotente ante la idea de que su compañera hubiera creído eso. Seguro estaría pensando que él era un maleducado o un antipático. Estuvo tentado a salir corriendo de la sala para perseguirla y darle una explicación, pero pensó que aquello podría resultar incómodo.
Soltó un largo suspiro y acompañó a Sentaro y a Hinako a la salida, pensando en que en tan solo un momento tendría tiempo de romper el hielo y charlar con Akane.
—Insisto, debemos hacer un viaje en carretera por la Ruta 66.
Los siete actores disfrutaban de algunos cócteles, cervezas y picoteo en la terraza posterior de un conocido y exclusivo restaurante. Daisuke Koyasu estaba comentando sobre la historia de la mítica Ruta 66, que unía el Medio Oeste de los Estados Unidos con la costa de California.
—Sí sabes que vamos a trabajar y no de vacaciones, ¿no? —Bromeó Shizuka.
—Sí, lo sé. —Respondió Daisuke—. ¡Pero! Tenemos unos días libres en la tercera semana de rodaje. —Se encogió de hombros—. Creo que podemos hacer algo, ¿no? ¿O piensan volver a Japón?
—Eso imposible —comentó Hinako—, con lo que nos tomará viajar, no vale la pena volver a casa por esos días.
—Te recuerdo que no todos estaremos la misma cantidad de días en Estados Unidos, Daisu. —Comentó Akane—. Entiendo que Ranma, Ryoga, Sentaro y yo estaremos hasta el final, pero no me queda claro si ustedes también.
Ranma observó a Akane desde su lugar. Aunque tenían ya un par de horas en aquella terraza, no había tenido mucho tiempo de charlar con ella, pues la conversación grupal había predominado. A pesar de ello, el actor podía notar que Akane se sentía cómoda y relajada, pero cuando sus miradas se encontraban, parecía ponerse un poco más seria. Aquello solo confirmó las sospechas de Ranma: su compañera se había ofendido porque él no la había llevado.
Si bien a Akane le había sorprendido e incomodado ver que a Ryoga intentando convencer a Ranma de que la llevara (o al menos eso era lo que parecía), no se había ofendido. En realidad, solo le había parecido extraño que el pelinegro se hubiera mostrado reticente a hacerle un favor como ese, pero tampoco le dio demasiadas vueltas. No pensaba dedicarle demasiada energía a un hecho del que ella no tenía mayor detalle. Por fortuna, como no estaba conduciendo, había decidido beber y el alcohol no tardó en hacerle efecto. Pronto estuvo relajada y sintiéndose en completa confianza con todos los presentes, habiendo olvidado el incidente del coche.
—Por cierto, hablando de Arizona. ¿Sabían que es ilegal escupir en el suelo en algunas de sus ciudades? —Comentó Akane con una sonrisa—. Y también usar espuelas en el lobby de un hotel, ¿pueden creerlo?
Un divertido murmullo se apoderó de la mesa en aquel momento.
—¿Qué? —Preguntó Sentaro—. Lo de escupir en el suelo te lo creo y me parece bien, pero ¿lo de las espuelas?
—¡La gente ya no usa espuelas hoy día! —Exclamó Shizuka—. ¿O sí?
—Sí, claro que sí. —Dijo Ryoga—. Pero ¿ilegal? ¿Es en serio?
—¡Es en serio! —Insistió Akane entre risas—. Lo vi en Twitter hoy, déjenme buscarlo…
Cogió su móvil y lo desbloqueó para entrar a la App de Twitter. No recordaba en qué usuario había compartido el gracioso artículo, así que comenzó a deslizar hacia abajo hasta encontrarlo, mientras sus compañeros de elenco continuaban charlando animadamente sobre el tema. Sin embargo, su intención se vio interrumpida por un retweet que la dejó patidifusa. Era el titular de una nota de prensa rosa:
«Akari Unryu y Hiroshi Tsujitani sorprenden al mundo con un romántico encuentro en París».
Cuatro fotos acompañaban el tweet. Las cuatro habían sido tomadas por un paparazzi y en las cuatro aparecía su amiga Akari compartiendo un apasionado beso y un romántico abrazo con Hiroshi Tsujitani. No otra vez, pensó Akane.
Desde que Akane conoció a Akari en una fiesta un año y medio atrás, la había visto romper y volver con su exnovio en innumerables ocasiones, para terminar con el corazón roto porque siempre acababan haciéndose daño, especialmente él a ella. La menor de las Tendo sabía que Akari era muy joven —tenía veintitrés años— y que a esa edad no era tan fácil dejar ir a las personas que amabas, aunque te lastimaran; sin embargo, guardaba la esperanza de que cada vez que terminaban fuera la última, pues el estado emocional y mental de su amiga siempre mejoraba cuando estaba separada de Hiroshi y empeoraba en las temporadas en las que estaba con él.
Salió de Twitter y abrió WhatsApp para enviarle un escueto mensaje. Su amiga debía estar ya viajando de París a Barcelona para su concierto de esta noche. En su huso horario, eran las diez de la mañana.
«¿Qué tal el concierto en París? ¡Te echo de menos!».
—¿Lo encontraste?
Akane levantó la cabeza del teléfono y se fijó en que Ranma se había sentado junto a ella, en el puesto que Ryoga había estado ocupado hasta unos segundos atrás, cuando se levantó para ir al baño.
—¿Encontré qué? —Se mostró confundida ante la pregunta, pues su mente todavía estaba absorta en las imágenes que había visto de su amiga con su exnovio.
Ranma malinterpretó la confusión de Akane por mosqueo e incomodidad. Si bien era consciente de que ella podía haberse molestado al creer que él no quería llevarla, no le gustó su reacción.
—El tweet sobre la ley de California —comentó mucho más serio que antes—, solo preguntaba porque dijiste que ibas a buscarlo…
Akane, siendo la persona perceptiva que era, notó el cambio en el semblante de su compañero. Se dio cuenta de que probablemente se debía a que ella lo estaba mirando como si fuera un extraterrestre. Entonces recordó que antes de ver las fotos de Akari en París había estado buscando el tweet sobre la ley de Arizona.
—Ah, el tweet. No, no lo he encontrado. —Esta vez, su tono fue mucho más amigable que antes—. Disculpa, es que me distraje con otra cosa que vi. —Le sonrió con autenticidad, un tanto avergonzada de haberse distraído tanto.
A pesar de que Akane le había sonreído un par de veces durante la lectura de guion, aquellas sonrisas no tenían nada que ver con ésta. Las anteriores habían sido casuales, casi protocolares, pero esta parecía venir de adentro. Era una sonrisa genuina, completamente natural y muy hermosa.
—¿Por qué? —Preguntó Akane volviendo a mirar su móvil en busca del tweet—. ¿Tenías pensado usar espuelas en un hotel en Arizona y ahora lo estás pensando por miedo a ir preso?
Lo miró de reojo y volvió a sonreírle. Esta vez fue Ranma el que se distrajo con aquella sonrisa.
—Eh… no, pero no estaría de más saberlo, ¿no crees? Después de todo, nuestro vestuario incluye espuelas.
Akane se rio y asintió con la cabeza. Pronto su rostro se iluminó y alzó la mano con la que agarraba su móvil.
—¡Lo encontré! —Exclamó emocionada—. Es un artículo que menciona las siete leyes más raras del estado de Arizona.
La joven actriz procedió a leerlas todas, causando las risas de sus compañeros de elenco, quienes no daban crédito a lo que escuchaban. Pronto Daisuke buscó en su celular otras leyes locas y raras en distintos países del mundo, prolongando la conversación hasta que Yuka propuso que se tomaran otras fotos, esta vez para subirlas a sus propias redes sociales.
Tomaron varias selfies grupales y luego le pidieron al mesero que los atendía que les tomara una foto. Daisuke propuso que fuera una divertida en la que todos estuvieran haciendo alguna pose o mueca graciosa. Ryoga decidió imitar la famosa expresión de Macaulay Culkin en Home Alone, mientras que Ranma cogía una de las botellas de sake de la mesa y la cargaba como si se tratara de un bebé. Akane se puso de pie detrás de ellos dos (que estaban sentados el uno junto al otro) y con el puño cogió un mechón de pelo de Ryoga, como si estuviera intentando jalarlo.
—¿Les tomo otra? —Preguntó el joven mesero, sonriente y emocionado.
Los actores estuvieron de acuerdo y decidieron cambiar sus poses. Akane se agachó para quedar a la altura de Ryoga y Ranma, todavía en medio de ellos.
—Ustedes dos, ¡denle un beso a Akane! —Indicó Shizuka, que se había sentado en la silla en una pose de yoga.
Tanto Ryoga como Ranma obedecieron. El primero posó sus labios sobre la mejilla de Akane con mucha naturalidad, incluso intentando aguantarse la risa; el segundo, se sorprendió al notar que un simple gesto como besar en la mejilla a su compañera le generaba una extraña e inusual emoción. El perfume de Akane pronto invadió sus fosas nasales y Ranma se encontró a sí mismo deseando que aquel momento nunca acabara.
Finalmente, Hinako Ninomiya le indicó al mesero que les tomara una última foto en la que también apareciera él. Esta fue una selfie donde todos salieron sonriendo de forma normal.
Envalentonado por el ambiente familiar y por la reciente camaradería, Ranma le propuso a Akane tomarse una foto juntos, con la excusa de subirla a las redes como la primera foto no oficial de Grant y Kika juntos, y así emocionar a sus seguidores.
Ella asintió con la cabeza y se puso de pie para la foto, así que Ranma hizo lo mismo. Sacó su móvil de su bolsillo y estiró el brazo para hacerse una selfie. Akane sonrió de forma cordial sin enseñar los dientes. De pronto, el pelinegro sintió una mano sobre su espalda, casi en su cintura. Akane estaba rodeándolo con su brazo para la foto, en un abrazo inesperado. Aquel contacto, aunque fue bien recibido, extrañó a Ranma tomando en cuenta que Akane se había mostrado parca y discreta sin ser descortés. La miró de reojo y ella hizo lo mismo al notar su mirada.
—¿Pasa algo? —Le preguntó extrañada.
Él, no queriendo crear una situación incómoda, salió del paso con un comentario casual.
—Pensé que eras más pequeña —comentó—, no recordaba tu estatura.
Akane sonrió, acordándose de que ella y Ranma se habían visto más de una vez en el pasado.
—¿Es eso algo bueno o malo? —Preguntó curiosa—. ¿O neutral?
—Neutral —contestó él sonriéndole y rodeó sus hombros con su brazo, aprovechando que ella seguía abrazándolo y que parecía un poco más cómoda y relajada que horas antes. Luego extendió su otro brazo para tomar la foto.
Los dos miraron la pantalla sonriendo sin mostrar los dientes, y Ranma tomó algunas fotos.
—Tú eres más alto de lo que recordaba —comentó ella.
Ranma volvió a mirarla, intentando reprimir una sonrisa picaresca. Sabía que a las mujeres les gustaban los hombres altos.
—¿Sí? —Preguntó frunciendo el ceño, sin dejar de sonreír y bajó su brazo para ver las fotos.
—Bastante más alto, de hecho.
El pelinegro pronto comprendió el porqué. En todas las veces que se habían visto con anterioridad, Akane había usado tacones altos que acortaban la diferencia de altura entre ellos. Ahora que la veía de cerca y con zapatos planos, podía deducir por los centímetros que la separaban de ella que su compañera debía medir entre un metro sesenta y siete y un metro setenta.
Ranma decidió repetir la pregunta que ella le había hecho antes.
—¿Es eso algo bueno o malo? —No pudo evitar sonreírle de forma coqueta—. ¿O neutral?
Por una fracción de segundo, Akane se dejó llevar ante aquel encanto —el encanto Saotome que ella desconocía— y estuvo a punto de responder a su flirteo, pero muy pronto recordó que el hombre que tenía frente a ella era su compañero de elenco.
—Neutral —contestó un tanto descolocada por su reacción. Debía admitir que Ranma era un hombre muy atractivo, pero apenas lo conocía y no le parecía correcto flirtear ni hacerse comentarios que pudieran prestarse para algo más—. Voy… un momento al baño.
Él asintió con la cabeza y la miró un poco confundido. En solo pocos minutos, había conseguido congeniar con ella y romper un poco el hielo entre los dos; y en solo unos segundos, Akane había vuelto a adoptar su semblante profesional.
Ranma todavía tardaría algunos días en comprender que entrar al círculo cero de Akane Tendo era un privilegio que muy pocas personas ostentaban. La mujer parecía ser un hueso duro de roer, pero Ranma tendría problemas para descifrar el porqué. ¿Sería una de esas actrices ridículas y egocéntricas que no hablaban con nadie? No le daba esa impresión, pero desde luego la chica tenía todo para serlo. ¿Sería una de esas personas solitarias y de pocos amigos? ¿Sería personal?
Por suerte, había un par de personas que podían ayudarlo con aquel enigma.
Elementos de la cultura popular y otras aclaraciones pertinentes:
Konbini: es una tienda de conveniencia, similar a los 7/11.
Prima donna: es un término en italiano que significa primera mujer, y en la ópera se usa para designar a la primera cantante o "protagonista". Al igual que el término diva (término acuñado originalmente para definir a una mujer de voz excepcional), el término prima donna tiene una connotación negativa debido a la personalidad caprichosa y demandante de muchas de las prima donna más famosas.
El personaje de Shampoo está ligeramente inspirado en Ariana Grande, que inició su carrera en una serie juvenil y luego se convirtió en una estrella pop. Incluso la música de Shampoo es del mismo estilo de Ariana.
¡Hola a todos, muchísimas gracias por leer Desierto Salvaje!
Estoy muy contenta y agradecida por el cálido recibimiento que ha tenido la historia, ya que como con todo lo que hago, le he puesto mucho cariño y empeño. Poco a poco va tomando forma para ustedes y van conociendo a nuestros queridos protagonistas, cuyas vidas tienen muchas diferencias pero también más cosas en común de lo que ellos creen.
A diferencia de Aviones de Papel, Desierto Salvaje está mucho más centrada en Ranma y Akane y no tiene tanto foco en personajes secundarios. Que sí, habrá momentos para estos, pero en menor medida. Ya ocurrió el primer encuentro entre nuestros protagonistas, ¿qué les pareció? Y también se van develando algunos detalles de sus vidas personales...
Respuestas a reviews de usuarios no registrados:
Serendipity: espero que hayas disfrutado de este segundo capítulo tanto como del primero.
Jess: me encanta que te guste el mundo del espectáculo, porque a mí también, y en esta historia tendrás mucho de eso. Ya hay una primera 'referencia' a Hollywood a través de Shampoo. De los temas que Akane no quiere hablar en terapia te irás enterando poco a poco (ya aquí hay un pequeño destello de qué podría ser), lo mismo para la relación entre Ranma y Genma (esto se irá develando más rápido). Y sobre quién es el ex novio de Akane... lo sabrás más pronto que tarde.
Dso: ¡Gracias! Espero que lo disfrutes.
