Desierto Salvaje
Capítulo III:
"Cinco sentidos"
Tatsuyuki Kuno era un hombre excéntrico al que le gustaba hacer las cosas de forma diferente.
Solía vestir camisas hawaianas y extraños sombreros que parecían ser parte de su estrafalaria personalidad, así como aquel permanente bronceado veraniego que llamaba la atención incluso en febrero. Siempre estaba de buen humor y tenía una gran energía que solía contagiarle a su equipo de trabajo, por lo que los actores y actrices adoraban trabajar bajo sus órdenes.
Una de esas cosas que el director Kuno disfrutaba de hacer 'al revés' tenía que ver con la prensa. Por lo general, las giras en medios de comunicación eran parte de la posproducción de la película, ya que se realizaban para promocionarla una vez estaba próxima a ser estrenada. Sin embargo, a Tatsuyuki le gustaba generar expectativa y hacer ruido antes de los rodajes de sus películas, por lo que había pedido al equipo de comunicación hacer una dinámica divertida para las redes sociales de Desierto Salvaje, en la que las joyas de la corona, Akane Tendo y Ranma Saotome, pudieran tener una conversación que emulara una entrevista para que el público los viera interactuar por primera vez y los conociera más a fondo.
Casualmente, Akane había confirmado su participación en la dinámica al día siguiente en horas de la mañana. Ahora mismo se encontraba en su apartamento ensayando sus líneas para el papel de Kika porque el rodaje de Días de Sombra iniciaba en pocos días.
Durante casi toda su carrera, ella había preferido prepararse y ensayar sola para sus papeles, pues sentía que de esa forma conectaba mejor con el personaje. Dedicaba varias horas a interiorizar y comprender quién era y cómo había llegado allí, incluso para esos papeles donde el director y el guionista no le daban mayor contexto sobre su personaje. Akane creaba una especie de álbum o cuaderno donde explayaba cada aspecto de la vida de su personaje: su infancia, adolescencia, sus miedos, pasiones, gustos, hobbies, relaciones… todas esas cosas que no aparecían en pantalla, pero que la ayudaban y le servían para realizar interpretaciones realistas, crudas y auténticas. Pero por alguna razón, ese día sentía que le hacía falta ensayar con alguien.
Se puso de pie para coger su móvil y le escribió un mensaje a su hermana.
Akane: «Nos podemos ver? Tengo un bloqueo creativo y necesito ayuda con mis líneas».
La respuesta de Nabiki llegó en formato de llamada. Akane le atendió y escuchó el tono burlón de la mediana de las Tendo al hablar.
—Vaya, vaya, vaya... la gran Akane Tendo no puede con unas líneas… jamás pensé que viviría para ver este día. ¿En serio me estás pidiendo ayuda?
—¿Vas a ayudarme o vas a regodearte en mi sufrimiento? —Le preguntó con una sonrisa en los labios, mientras hojeaba el álbum que tenía preparado para el personaje de Kika.
—Acabo de salir de mi sesión de acupuntura —contestó Nabiki—, en quince minutos estaré en tu casa. Prepárame un sándwich, por favor. Tengo hambre.
Akane amplió su sonrisa.
—Lo que tú pidas, hermanita.
Dos horas después, Nabiki Tendo sentía una mezcla de orgullo y profunda admiración.
Estaba orgullosa de haber ayudado a Akane a encontrar la fluidez que necesitaba para darle sentido y vida al guion y a su interpretación, pero por sobre todas las cosas estaba absoluta y completamente impresionada por el inconmensurable talento de su hermana menor. Incluso verla practicar, hacer apuntes en su libreto, hablarse a sí misma sobre el personaje, era una maravilla. Literalmente, era ver a un artista hacer su arte. La gente no lo sabía, pero detrás de las actuaciones magistrales de Akane habían horas de esfuerzo, compromiso, y dedicación.
—¿Todo bien?
La mediana de las Tendo salió de su estupor e intentó disimular su rostro impresionado.
—Sí, ¿por qué lo preguntas?
—No sé, te quedaste callada de repente —Akane la miró con el ceño fruncido—, ¿no te pareció natural? Sé que Kika acaba de perder a su esposo, pero en este momento de la historia no se puede dar el lujo de lamentarse, no todavía...
—Akane, estuviste espléndida, como siempre. Ahora, el sándwich… dejó mucho que desear. —Alzó ambas cejas y negó con la cabeza mientras miraba a su hermana con reprobación.
La actriz se rio ante el comentario de Nabiki. Era típico de ella, decirle un halago, un piropo o algunas palabras sinceras y emocionales, para luego restarles importancia con un chiste o una broma. Ya estaba acostumbrada, así que no le importaba.
—Mañana tengo la grabación de la entrevista que es con Ranma para las redes sociales de la película.
Nabiki asintió con la cabeza.
—Sí, lo sé. Pensaba acompañarte, es por la mañana y a esa hora tengo disponibilidad. —Sonrió—. Por cierto, ¿sabes que Aiko me dijo que quiere conocer a Ranma?
Akane alzó una ceja.
—¿Sí? ¿Y eso?
—Aparentemente vio una película de él y le gustó —se encogió de hombros—, no me dijo cuál fue, pero sé que dentro de unos meses sale una que se terminó de filmar hace poco, en la que él es policía o detective y resuelve un crimen con la ayuda de una niña. Es una película de comedia para toda la familia.
—Entonces esa sí podemos verla con los niños, si no tiene escenas subidas de tono que...
—¡Hablando de escenas subidas de tono! —Nabiki interrumpió a su hermana y se levantó del sofá y caminó hasta la mesa donde había dejado su bolso—. No vas a creer lo que encontré en el dojo el otro día...
Por un segundo, Akane tuvo miedo. Su hermana era una mujer muy impredecible y era capaz de decirle que había encontrado una colección de vídeos sexuales de sus padres, algo que la dejaría traumatizada de por vida.
—No estoy segura de si quiero saberlo —comentó mientras se removía incómoda en su asiento.
—Oh, créeme que sí. —Su hermana mayor alzó ambas cejas de forma sugestiva—. Es algo muy interesante.
Nabiki abrió su bolso Hermès Constance de color negro y sacó una revista. Se la ofreció a Akane y ella comprobó que se trataba de una edición antigua de Men's Health. No hizo falta que le diera más contexto para entender por qué decía que era algo «interesante». En la portada de la revista, Ranma Saotome posaba con unos jeans oscuros y una camiseta negra sin mangas, la cual él mismo se levantaba para mostrar unos abdominales perfectos. Llevaba el pelo suelto, el cual le llegaba justo al inicio de los hombros. Akane buscó el titular en la portada y no tardó en encontrarlo:
«Saotome, rey del cine y del fitness».
Debía admitir que la imagen de la portada fue una gran motivación para abrir la revista y descubrir el resto de las fotos de la sesión. Nabiki esbozó una sonrisa pícara. Ella y Akane tenían mucha confianza, pero jamás en la vida hablaban de sexo, ni de parejas, ni de nada que tuviera que ver con la vida sexual o amorosa de ninguna. La mediana de las Tendo sabía que su hermana menor era muy reservada con su familia en cuanto a ese tema, así que cualquier oportunidad para incomodarla o dejar en evidencia que Akane era una mujer de carne y hueso, era bien aprovechada por ella.
—Te dejo que te entretengas con la revista —le dijo y caminó hacia la puerta del apartamento—, solo lávate las manos después.
Akane necesitó de varios segundos para entender a qué se refería su hermana. Al hacerlo, sintió que se sonrojaba y rodó los ojos.
—¡Eres una asquerosa, te odio!
—¡En cambio yo te quiero tanto! —Exclamó Nabiki mientras entraba al ascensor—. ¡Más que a Kasumi! —Dijo antes de cerrar la puerta del apartamento.
Tras recuperarse de la incomodidad generada por la insinuación de su hermana, Akane se acomodó en el sofá para leer la revista. Si bien las fotos de la sesión eran muy sexis, lo que hizo que leyera la entrevista no fueron los perfectos cuádriceps de Ranma, ni tampoco lo definidos que tenía los tríceps, sino la intención de conocer un poco más a su compañero. La mayoría de las preguntas estaban enfocadas en su estilo de vida atlético y saludable, en el que Ranma combinaba el gimnasio con las artes marciales, la natación y otros deportes que le gustaba practicar al aire libre. Siguiendo esa línea, el entrevistador también le preguntó a Ranma si había practicado deportes toda su vida. El resto de las preguntas se desarrollaron a partir de allí.
«Siempre practiqué deportes, desde que tengo uso de razón. De niño me gustaba jugar al fútbol y hacer karate, y a medida que fui creciendo las artes marciales tomaron fuerzas».
¿Cómo dirías que fue tu infancia? ¿Tradicional o distinta al resto? «Creo que fue muy diferente a la de la mayoría de las personas. Nací en Nerima y viví allí hasta los seis años, pero luego crecí en distintos lugares del país, la mayoría pequeños pueblos y poblados rurales. De pequeño no tuve mucha relación con la tecnología. Aprendí a usar una computadora a los dieciséis o diecisiete años, y de hecho mi primer móvil me lo compré después de firmar mi primer contrato como actor, porque tanto mi agente como las personas con las que iba a trabajar necesitaban un número para contactarme (Risas)».
Akane alzó las cejas al leer aquella respuesta, pues le llamó muchísimo la atención todo el tema de la tecnología, en especial la parte del ordenador.
Quienes te conocen te describen como alguien sociable y extrovertido. ¿Dirías que al igual que los deportes es algo que viene de tu infancia? «¡En lo absoluto! Mientras crecía no tuve demasiados amigos. Era un niño muy tímido y como siempre estaba yendo de un lado al otro con mi padre, me era difícil conocer personas de mi edad y forjar vínculos con ellas. Empecé a soltarme más y a hacer amigos una vez estuve en el mundo del espectáculo, se me hizo mucho más fácil relacionarme con las personas y hacer amistades tras hacerme famoso».
Ese detalle también sorprendió a Akane. A ella le ocurrió exactamente lo opuesto que a él. A medida que fue ganando fama, sentía que cada vez le era más difícil conocer personas con las que pudiera crear un vínculo genuino y duradero. No es que fuera una mujer desconfiada, pero había aprendido que en la industria del entretenimiento había que tener mucho cuidado con quien dejaba entrar en su vida.
¿Y las chicas? El año pasado fuiste votado como el hombre más sexy de Asia. ¿Siempre has tenido éxito con las mujeres? «(Risas). Durante mi infancia y principios de la adolescencia no tuve mucho contacto con chicas o mujeres. Mi padre y yo íbamos de un pueblo a otro y la mayoría de las personas con las que teníamos relación eran hombres. Cuando empecé a hacer teatro, me di cuenta de lo poco que había hablado con chicas en toda mi vida, así que no fue nada fácil llevarme bien con ellas al principio. Poco a poco eso fue cambiando, y debo admitir que el hecho de actuar en la serie adolescente más famosa del momento fue de gran ayuda (más risas)».
Akane frunció el ceño. ¿Viajar con su padre de un lado al otro? En ningún momento especificó los motivos, pero a la actriz aquello le pareció raro y muy atípico. Sintiéndose tentada por conocer más, buscó en Google las palabras «Ranma Saotome infancia». Los resultados que arrojó el buscador fueron inconclusos. La información que aparecía en Internet era muy similar a la de la revista: el actor había nacido en Nerima, pero se había criado a lo largo de la geografía nipona, sin permanecer en un solo lugar en particular. No había detalles ni explicaciones de por qué el chico había tenido una infancia tan atípica, aunque en más de una ocasión comentaba que le hubiera gustado vivir una vida más tradicional junto a su madre en Tokio. Había algunas fotos de él con su progenitora, una mujer que se le hizo muy familiar, pero Akane no podía recordar de dónde la conocía. De su padre no había rastro. ¿Habría muerto? No había información alguna en Internet, ni siquiera un nombre, lo que significaba que su compañero de elenco se había encargado de mantener ese aspecto de su vida en la intimidad.
Akane alzó una ceja ante aquella posibilidad.
Al parecer ella no era la única que tenía secretos.
A la mañana siguiente, antes de dirigirse a la grabación de la entrevista para redes sociales en la que debía participar con Akane, Ranma aparcó a unos metros de un Konbini cercano al estudio y se bajó del coche cantando una canción.
Mousse siempre se burlaba de él por preferir el café de las tiendas de conveniencia a un verdadero y auténtico café molido. Lo cierto es que el pelo negro había empezado a beber café cuando era un adolescente y por aquella época no se podía permitir ningún café costoso, así que se acostumbró a ese sabor.
Entró a la tienda y cogió algunos chicles, píldoras para el dolor de cabeza, una rosquilla y su anhelado café. Mientras se lo servía, notó que un grupo de cinco adolescentes de entre catorce y dieciséis años revoloteaba en el exhibidor de revistas, para luego dirigirse a la caja y pagar por un ejemplar. Observó la escena mientras se comía la rosquilla y terminaba de servir su café. Se dirigió a la caja para pagar y la chica que atendía lo reconoció. Cuando le preguntó si podía tomarse una foto con él, la voz le tembló. Ranma le dijo que sí con una sonrisa y se ofreció para tomar la foto, pues tenía el brazo más largo que ella.
Tras salir del Konbini, Ranma divisó al grupito de adolescentes que había visto antes en la tienda a un par de metros de ahí, justo al lado de su coche. Parecían estar muy emocionados mientras compartían la revista que habían comprado. Ranma sonrió imaginando qué tipo de revista era la que estaban viendo, recordando que él también había sido un adolescente calenturiento y hormonal con mucha curiosidad y deseo ante el descubrimiento del cuerpo femenino.
Sin dejar de sonreír, caminó hasta su coche y no perdió la oportunidad de echarle un ojo al material que los jovencitos miraban. Se trataba de la última edición de Shinmitsuna Magazine, una revista famosa por mostrar las caras ocultas y las facetas menos conocidas de personas famosas: cómo eran los procesos creativos de algunos artistas, relatos autobiográficos de atletas y personas del espectáculo, hasta entrevistas íntimas en las que los protagonistas contaban anécdotas poco conocidas e incluso intimidades de alcoba. Por supuesto, las entrevistas centrales siempre iban acompañadas de sesiones de fotos en las que los entrevistados mostraban —aunque de forma elegante y bien retratada— sus atributos más interesantes. Ranma no pudo evitar alzar una ceja al ver que quien aparecía en la portada de esa edición era Akane Tendo, su compañera de elenco.
Como los chicos estaban aglomerados a un lado del coche de Ranma, el actor no podía subirse, así que decidió gastarles una broma.
—Imagino que las vistas que tienen enfrente deben ser increíbles, pero ¿creen que puedan dejarme subir a mi coche?
Los chiquillos habían estado tan absortos en su lectura —aunque Ranma dudaba que supieran siquiera que junto a las fotos de Akane había letras— que no notaron su presencia sino hasta ese momento. Y solo hasta que uno de ellos se disculpó, los demás lo reconocieron.
—Disculpe, señor… —el chico abrió los ojos de forma exagerada y su mandíbula casi toca el suelo—, ¿es usted Ranma Saotome? ¿El actor?
Él, acostumbrado a que los jovencitos lo miraran con admiración, asintió con la cabeza.
—El mismo que viste y calza.
Los adolescentes se mostraron emocionados y revolotearon alrededor suyo, preguntándole si el cochazo que estaba ahí era suyo y diciéndole que era un gran actor y lo mucho que lo admiraban.
—¡Mi programa favorito es Tokyo PD! —Exclamó uno de ellos—. ¡Usted y Ryoga Hibiki son mis actores favoritos!
—¡Desierto Salvaje es la mejor película del mundo! —Dijo otro de ellos.
Ranma les agradeció a todos por las atenciones y las palabras y les preguntó si querían una foto. Los jovencitos asintieron y comenzaron a discutir sobre quién debía tomar la foto y cuál sería el mejor móvil para hacerlo. Aprovechando la cháchara, Ranma le habló al menor de ellos, el que tenía la revista en la mano.
—¿Me la dejas un momento?
El chiquillo asintió con la cabeza y se la entregó sin decir nada, todavía un poco aturdido por estar ante la presencia de una estrella de cine. Ranma le agradeció y cogió la revista para mirar aquello que el grupito de amigos había estado admirando: el artículo central con Akane de protagonista. Era una entrevista algo extensa acompañada de una ardiente sesión de fotos. Y qué fotos. Ahora entendía por qué los muchachitos habían estado tan alborotados al verlas… Akane era un regalo para la vista.
—¿En persona también es así de guapa?
Ranma levantó la cabeza de la revista y se dio cuenta de que todos los chicos lo miraban, uno de ellos con un móvil en la mano. Al parecer ya habían llegado a un acuerdo.
—Sí —contestó él—, es muy bonita. ¿Les parece si la foto la tomo yo?
Los chicos asintieron y se acercaron a Ranma para agruparse y salir en la fotografía. El actor tomó varias y luego les devolvió el móvil, despidiéndose de forma amable. Se subió a su coche y dio un sorbo a su café antes de iniciar la conducción. Cuando ya iba de camino al estudio de grabación, su móvil empezó a sonar. Ranma contestó la llamada usando la función de BlueTooth.
—¿Sí?
—¡Ranma Saotome! —La voz demandante sonó en todo el carro—. ¡Por fin contestas! Llevo horas intentando contactarte, ¡te he llamado y escrito cientos de veces!
—Tatewaki, hola.
Ranma tenía tan solo tres llamadas perdidas y cuatro mensajes, pero para el actor no era novedad que Tatewaki Kuno, su representante, fuera una persona exagerada y un tanto dramática.
Un año y medio atrás, Ranma despidió a su mánager al enterarse de que el hombre estaba filtrando a la prensa información sobre su vida privada. En ese entonces, se reunió con el director Kuno para cenar y le contó lo sucedido. Kuno le aseguró que su hijo mayor podría hacer un buen trabajo como su mánager, ya que conocía a toda la gente importante de la industria y de la prensa, tenía muchos contactos, y era bueno para tratar con las personas. De hecho, alegó Kuno, ese era prácticamente el único talento de Tatewaki, su hijo: relacionarse con las personas. El chico no sabía actuar, no era bueno escribiendo, dirigiendo o produciendo, no tenía buen oído para la música, y no era exactamente un erudito en otros temas; sin embargo, sí sabía cómo llevar una agenda y hacer que las cosas ocurrieran, siempre y cuando las agendas y las cosas tuvieran que ver con personas.
Fue así como Ranma terminó teniendo como su representante a Tatewaki Kuno, el tipo más teatral y exagerado de todo Japón. En general, se llevaban bien y Ranma lo toleraba, excepto en las ocasiones en las que era demasiado confianzudo o en las que se portaba como si la estrella fuera él, pero Ranma debía admitir que era bueno en su trabajo.
—¿Se puede saber dónde estás?
—En el coche, conduciendo hacia el estudio de grabación. ¿Por?
Tatewaki soltó un largo suspiro.
—Porque yo estoy afuera de tu casa, se suponía que pasaría a buscarte para llevarte allá, ¿no lo recuerdas?
Ranma frunció el ceño. No, de hecho, no lo recordaba…
—Bueno, ya estoy yendo, ¿igual quieres acompañarme?
Tatewaki refunfuñó algunas cosas.
—Por supuesto que voy a ir, y no lo hago por acompañarte, sino porque es mi trabajo relacionarme con las personas que están cerca de ti. Por si no lo sabes, la agente de Akane Tendo estará allí y debo conocerla.
—¿Debes conocerla?
—Así es, es importante que lo haga, tomando en cuenta que Akane y tú trabajarán juntos durante los próximos dos años, así que es clave que yo conozca a su representante por si acaso ocurre algo.
Ranma rodó los ojos y negó con la cabeza.
—¿Algo?
—Sí, algo. Ya sabes.
—¿Podrías por favor ser más directo?
Tatewaki volvió a suspirar.
—En caso tal de que tú y Akane se involucren en una relación íntima. Es importante que su representante y yo estemos alineados en cuanto a la comunicación.
Ranma soltó una carcajada. Bien, Tatewaki podía ser un tipo farandulero y un poco fanfarrón, pero lo cierto es que tenía una gran visión a futuro.
—Está bien, nos vemos allá. Bye.
Veinte minutos después, Ranma aparcó su coche en el estacionamiento privado del estudio de grabación. Mientras caminaba hacia el interior, le escribió a Tatewaki que ya había llegado y que lo esperaba adentro. Lo recibieron varias personas del equipo de marketing y comunicación de la película, indicándole que podía pasar al área de maquillaje para que le hicieran algunos retoques antes de salir frente a la cámara. Cuando Ranma era todavía un actor principiante, se había rehusado a usar maquillaje para las obras de teatro y las primeras filmaciones, pues consideraba que era muy poco masculino, hasta que le explicaron que el maquillaje solía tener dos funciones: 1) evitar que su rostro se viera demasiado grasoso ante las luces, 2) caracterización. Al joven actor le tomó algo de tiempo sentirse cómodo ante la idea de tener que ser maquillado, pero con el tiempo se adaptó a ello.
Tras terminar el maquillaje, Ranma se dirigió a la parte del estudio donde se haría la grabación. Tatewaki estaba allí charlando de forma amena con el equipo y flirteando con la asistente de producción. El actor lo interrumpió, haciendo que la chica volviera a sus labores.
—Ya veo por qué tenías tanta prisa de llegar…
El hijo mayor de Kuno lo miró ofendido.
—No era por eso, yo soy un profesional. Es solo que mis encantos son difíciles de resistir para el público femenino. Un hombre alto, culto, profesional y bien parecido no se encuentra en todos lados.
Ranma estaba a punto de hacer un comentario burlón, cuando los ojos de Tatewaki empezaron a brillar y su boca se entreabrió en un gesto de embelesamiento.
—Cuánta… belleza.
El pelinegro frunció el ceño y miró a su representante completamente extraño ante su comentario.
—Dulce suspiro del alba —comentó Tatewaki hipnotizado—, mis ojos agradecen al Olimpo por haberte creado.
—¿Te drogaste antes de venir aquí?
Solo por un segundo, Tatewaki pareció salir de su embelesamiento para contestar a Ranma.
—Eres un hombre con poco conocimiento de la poesía y las artes escritas. —Expresó Kuno con cierta dignidad, decidiendo ignorar las burlas de su jefe.
Ranma abrió la boca para repetir su pregunta, pero Tatewaki lo interrumpió.
—¿Quién es esa sílfide que ha decidido caminar entre tanta vulgaridad? —Preguntó volviendo sus ojos al lugar en que había estado mirando antes—. Los dioses deben estar contentos con nosotros para habérnosla enviado...
Esta vez, el pelinegro decidió buscar con la mirada aquello que tenía a Kuno convertido en Matsuo Bashō. No demoró en ubicar a unos metros de ellos a Akane Tendo, quien estaba charlando con el productor de la entrevista. Ranma miró a Tatewaki un tanto extrañado.
—¿Te refieres a Akane? Que yo sepa, tú la conoces…
—No, no Akane. —Negó con la cabeza—. La deidad de maravillosos pómulos que está detrás de ella. Medusa de bellas mejillas... —Sus ojos brillaron de tal forma, que Ranma supo que no estaba actuando—. Temo mirarte a los ojos y convertirme en piedra...
El actor agradeció que no hubiera nadie cerca de ellos en aquel momento, porque estaba seguro de que pensarían que Tatewaki Kuno estaba chiflado… y era probable que aquel no fuera un juicio equivocado. Se fijó en que justo detrás de Akane y el productor había una mujer de pelo castaño corto, hablando por celular. Para incomodarlo, como le gustaba hacer a veces, Ranma decidió bromear con él.
—¿Convertirte en piedra? ¿La tienes muy dura?
Tatewaki cerró los ojos y apretó la mandíbula, como si necesitara procesar aquel bochornoso comentario antes de contestar, sus mejillas adquiriendo un tono rosáceo.
—Es inconmensurable lo ordinario y burdo que puedes llegar a ser. —Suspiró y volvió a mirarlo—. En la mitología griega, Medusa era…
—Sé quién es Medusa, solo bromeaba. —Dijo sonriendo y posó sus ojos en la castaña de pelo corto que hablaba por celular cerca de Akane—. No tengo idea de quién es esa sílfide que acompaña a Akane —dijo con sorna—, pero podemos acercarnos y averiguarlo.
Tatewaki asintió con la cabeza de manera solemne y se aclaró la garganta antes de acompañar a Ranma en dirección de aquella Nereida de sagrado manantial. El pelinegro se dedicó a observar a su compañera de elenco sin darse cuenta de que su representante estaba haciendo ejercicios de respiración unos pasos detrás de él. Akane llevaba puesta una falda azul a la altura de las rodillas y una camiseta rosa sin ningún diseño. Tanto el productor como Akane dejaron de hablar para mirarlo cuando lo sintieron cerca.
—Akane, ¿qué tal?
—Ranma, hola, ¿bien y tú? —Esbozó una sonrisa cordial pero discreta—. ¿Has llegado hace mucho?
—Unos diez minutos, estaba cerca de aquí.
Akane miró por detrás del hombro de Ranma y abrió los ojos con sorpresa.
—¡Tate, no te había visto! —Exclamó entusiasmada—. ¿Cómo te fue en tu viaje?
—Muy bien, guapísima, muy bien. —El hijo del director Kuno se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, como parte de sus costumbres occidentalizadas—. Ya sabes que un poco de cultura nunca está de más.
Ranma pareció un tanto extrañado ante la escena. Él sabía que Tatewaki y Akane se conocían, pero no tenía idea de que fueran cercanos o al menos no de que tuvieran cierta confianza. Pero a juzgar por su lenguaje corporal y por la forma en la que se hablaban, era probable que entre ellos hubiera una amistad, al menos una muy incipiente.
La mujer que antes había estado hablando por celular se acercó a ellos y miró a la actriz.
—Era de Harper's Bazaar, han quedado muy contentos con tu entrevista. —Comentó para luego mirar a Ranma y a Tatewaki—. Me parece que no nos conocemos formalmente, aunque a ti sí que te he visto en el cine y en la prensa —dijo con la mirada fija en el actor—, Nabiki Tendo —extendió su mano—, la representante de Akane.
—¿Tendo? —Preguntó Ranma con interés mientras estrechaba la suave mano.
—Y su hermana mayor —añadió con una sonrisa.
—Todo queda en familia —comentó Tatewaki con los ojos fijos en la representante de Akane.
—¿Y tú eres…?
En realidad, Nabiki Tendo sabía perfectamente que aquel altísimo hombre era nada más y nada menos que Tatewaki Kuno, el primogénito de Tatsuyuki Kuno. Una de sus estrategias de ingeniería social era investigar a las personas con las que su hermana y ella se relacionaban para hacer negocios. Así que, mientras preparaba el dossier del director Kuno, averiguó todo acerca de su vida y aprendió que el hombre tenía dos hijos: Tatewaki, de treinta años, y Kodachi, de veintisiete. Del primero había una buena cantidad de información en Internet, ya que 'Tate' —como le decían sus amigos— era muy activo en las redes sociales, y además conocía a mucha gente dentro del gremio; de la segunda, mejor ni hablar…
Tatewaki dio un paso adelante y extendió su mano para tomar la de Nabiki.
—Mi nombre es Tatewaki Kuno. —Se inclinó sobre su mano en un gesto galante, pero no llegó a besarla—. Es para mí un gran honor conocer a la mujer que ha estado detrás del éxito de la actriz más talentosa de todo Japón.
Nabiki lo miró con una sonrisa de Mona Lisa, manteniendo el contacto visual con él durante varios segundos en los que ninguno dijo nada, pero en los que tanto Akane como Ranma se sintieron incómodos. Los dos castaños parecían haberse olvidado de que no estaban solos.
—¿Te… parece si vamos a la mesa? —La pregunta de Akane iba dirigida a Ranma, aunque sus ojos seguían puestos sobre Nabiki.
El actor asintió con la cabeza y, tras una última mirada a su representante, él y Akane se dirigieron al set de filmación: una mesa blanca con dos sillas una junto a la otra, en la que ellos debían sentarse. Sobre la mesa había tres sets de tarjetas con el logo de la película: un set estaba frente a la silla de Akane, otro frente a la silla de Ranma y el tercero estaba en el medio. El equipo de producción les explicó que la idea para la dinámica es que cada uno entrevistara al otro con preguntas que los seguidores habían enviado a través de las redes sociales. Akane tendría que hacerle algunas preguntas a Ranma y él a ella, y luego ambos tendrían que contestar las mismas cinco preguntas que no estaban relacionadas con la película.
—La idea es que puedan interactuar y conversar entre ustedes de forma natural. La cámara seguirá grabando y luego en posproducción nos encargaremos de editar el vídeo.
Una vez todo estuvo listo, el productor pidió silencio e inició la grabación.
—Soy Ranma Saotome e interpreto a Grant.
—Yo soy Akane Tendo y hago el papel de Kika.
—Y estamos aquí para responder sus preguntas. —Ranma miró a Akane—. Primero las damas.
Ella asintió con la cabeza y cogió la primera tarjeta.
—¿Qué es lo que más te gusta del personaje de Kika?
Ranma no tuvo que pensar demasiado antes de responder.
—Lo que más me gusta de Kika… de lo que sabemos hasta ahora de ella, y sin hacer spoilers, es su capacidad para seguir adelante. No importa el obstáculo o el problema que se le presente, siempre encuentra la manera de continuar, de sobreponerse, de no echarse para atrás. Incluso aunque tenga el corazón roto, su espíritu es inquebrantable.
Esta vez fue el turno de él de leer una tarjeta.
—¿Qué pensarías de Grant si lo conocieras en la vida real?
Akane frunció el ceño.
—¿Si yo, Akane Tendo lo conociera…? —Pareció pensarlo—. Creo que me caería bien, pero tendría mis reservas, sobre todo al principio. Me costaría un poco confiar en alguien que durante toda su vida ha pertenecido a un grupo criminal, incluso a pesar de que ahora vive una vida diferente. Pero quitando esa parte, creo que lo respetaría mucho porque es una persona noble. Y probablemente le pediría que me enseñara a domar caballos salvajes.
Tanto Akane como Ranma se rieron ante el último comentario.
Continuaron con las preguntas, disfrutando entre risas y chistes que hicieron la dinámica mucho más divertida, hasta que se acabaron las tarjetas de las preguntas de los seguidores y solo quedó el set que estaba en medio de la mesa. Eran solo cinco tarjetas y cada uno debía responder la misma pregunta. Como ella había iniciado la dinámica anterior, Ranma leyó la primera tarjeta.
—Película favorita.
—Indiana Jones. —Contestó Akane con una media sonrisa—. Tengo un super crush con Harrison Ford.
—¿En serio? —Preguntó él con una ceja alzada.
—¿El qué? ¿Lo de Indiana Jones o lo de Harrison Ford?
Ranma pareció pensarlo antes de volver a hablar.
—Las dos.
—Sip, muy cierto —contestó ella con seguridad—, si tuviera una máquina del tiempo, la usaría para ir a 1984 e invitar a Harrison Ford a una cita.
Él reprimió una sonrisa burlona, se aclaró la garganta y miró a la cámara con una expresión jocosa, como si estuviera burlándose de Akane. Ella cogió una tarjeta sin abandonar su expresión divertida, pues se había dado cuenta de la burla de Ranma.
—¿Sensación física favorita?
—Cuando alguien me acaricia el pelo.
—¿De verdad? —Inquirió ella curiosa—. A mí no me gusta que me toquen el pelo, siento que me lo ensucian. Mi sensación favorita es cuando entierro los dedos en la arena en la playa, especialmente en las mañanas, cuando la arena todavía está fría.
Ranma estuvo de acuerdo con ella y leyó la siguiente tarjeta.
—¿Cuál es tu aroma favorito?
—Guao… ésta no la tengo tan clara —alzó las cejas—, no la tengo clara en lo absoluto, de hecho. ¿Y tú?
—Yo sí. Me gusta el olor a suavizante porque me recuerda a mi infancia, a mi madre. —Dijo con una leve sonrisa en los labios—. Es un olor que me hace sentir seguro y querido.
—Aw, guao, eso fue muy lindo. —Sonrió—. Qué dulce.
—Hay mucha dulzura debajo de esta fachada de hombre adulto. —Dijo él y le guiñó un ojo a la cámara.
—La disimulas muy bien.
Ranma se rio.
—¿Cuál es su comida favorita?
Él no tuvo ni que pensarlo.
—Okonomiyakis —dijo con total seguridad—, podría comerlos todo el día todos los días.
—A mí me gustan también, ¿cuál es tu favorito?
—Creo que salmón.
—El mío de camarón. —Dijo Akane—. Pero no diría que es mi comida favorita. Me gusta mucho la pasta, pero también la comida picante, así que supongo que la pasta arrabiata podría considerarla mi platillo favorito.
Ranma miró a Akane con interés.
—Puede que yo no me vea como alguien dulce, pero... creo que tú sí te ves cómo alguien que come picante.
—¿Sabes que me lo dicen mucho? —Comentó Akane como dato curioso.
—¿Ves? Tengo razón. Última tarjeta —comentó él y la levantó de la mesa—. ¿Música preferida para hacer ejercicio?
—¡Oh! —Akane pareció sorprendida y emocionada en partes iguales—. Esta pregunta es más específica que las anteriores, eso me gusta. —Sonrió—. Mi música favorita para el ejercicio es la de Shampoo. Todos los días me despierto deseando tener al menos un 30% de la energía que tiene esa mujer cuando está en un escenario —comentó con una expresión de anhelo—, y todos los días fracaso estrepitosamente.
Ranma soltó una carcajada y Akane también se rio.
—Shampoo es mi amiga —dijo él entre risas—, la conozco desde los diecisiete años, y déjame asegurarte que esa energía que ves en concierto no la tiene siempre, especialmente no a las ocho de la mañana.
Esta vez fue Akane quien se rio en voz alta. Negó con la cabeza y le dijo que no aireara los secretos de su amiga en público.
—¿Y tú? —Preguntó sin perder el buen humor—. ¿Qué escuchas cuando haces ejercicio?
—Mmm hay varios artistas que me gusta escuchar, pero creo que mis favoritos son Sea of Dragons.
Ranma amplió un poco más su respuesta tal y como lo había hecho ella con la suya, pero Akane dejó de oírlo en el momento en el que el nombre de la banda de su ex se clavó en su pecho como una estaca ardiente. Era la primera vez que alguien los mencionaba frente a ella en una entrevista. Como no esperaba que él respondiera eso y no estaba preparada para reaccionar, aquella mención hizo que sus sentidos la llevaran a otra realidad.
Ya no estaba en el set de grabación junto a Ranma. Ahora, frente a sus ojos estaban las pecas de una espalda que ella conocía de memoria; en su piel, la sensación de aquellas grandes manos acariciando los rincones de su cuerpo una forma que solo él conocía; en su boca, el sabor de sus labios y una sonrisa dibujada al escucharlo decir su nombre; en sus oídos, la primera canción que él le escribió… aquella que hoy no podía escuchar sin sentir que volvía al último día junto a él, sin sentir que su corazón todavía no estaba bien. Y entonces la realidad fue otra.
Frente a sus ojos ahora estaba la imagen de sí misma que Akane vio en el espejo la noche en que recibió esa nefasta llamada. En su piel; el frío de las noches en las que él ya no la abrazaba, mientras que en su boca tenía acumuladas todas las cosas que nunca pudo decirle. Y en sus oídos, la última canción que él compuso para ella… esa maldita canción que Akane odiaba con todo su ser.
¿No se suponía que la disociación existía para protegernos?
Akane necesitó de varios segundos para recuperar la compostura y recordar que estaba frente a una cámara. Se removió incómoda en la silla e intentó disimular, pero una de las personas en el estudio, la reacción de Akane había sido más que evidente.
Nabiki se acercó al productor, que estaba junto a la cámara y susurró algo en su oído. El muchacho asintió con la cabeza y le dijo algo al camarógrafo, quien procedió a pausar el vídeo.
—Akane —le dijo el productor con voz amable mientras la miraba—, ¿quieres hacer la última pregunta otra vez?
Ranma, que no se había dado cuenta de nada, frunció el ceño. ¿No se suponía que era una grabación espontánea y sin segundas tomas? Miró a Akane y notó que ella parecía algo incómoda, pero no demasiado. La actriz negó con la cabeza y esbozó una sonrisa cordial, la que Ranma ya conocía.
—No, no hace falta. Creo que quedó bien, ¿no? —Amplió su sonrisa y miró a Ranma con diversión—. ¿Qué dices, lo dejamos así o prefieres volver a grabar? Te viste muy dulce cuando dijiste lo de tu infancia…
Por un momento, Nabiki observó la escena atónita, sin comprender cómo Akane podía pasar de una expresión de dolor e incomodidad mal disimulada a una sonrisa corporativa que pronto se convirtió en un chiste y un guiño. Pero segundos después recordó que su hermana era actriz.
Y aquel dolor mal disimulado seguía estando detrás de aquella sonrisa.
Su trabajo tenía muchas ventajas, pero también algunas exigencias que no siempre eran agradables. Mantenerse en forma era algo que a Ranma nunca le había molestado ya que el ejercicio y el deporte habían formado parte de su vida desde muy niño, pero lo cierto es que había días en los que prefería quedarse echado en el sofá mirando una película mientras se tomaba una Coca-Cola. O dos. Por si fuera poco, como él solía protagonizar series y películas de acción, era importante que estuviera en forma y mantuviera una excelente condición física. Y aquel día su entrenador lo había machacado en el gimnasio
Como era habitual, nada más cruzar el umbral de la puerta fue recibido por Ranko, su gata birmana.
—Hola, preciosura —la saludó Ranma con amor levantándola del suelo para besarla—, ¿me echaste de menos?
Como si pudiera entenderlo, la gata maulló, consiguiendo que él sonriera y le acariciara la cabeza.
—Yo también.
Aunque pareciera extraño, Ranko y él tenían una conexión muy fuerte desde el primer día. Para la grabación de uno de los episodios de la serie policial en la que actuó con Ryoga, Ranma tuvo que visitar un refugio de animales. Al llegar allí, le sorprendió la cantidad de perros y gatos sin hogar que esperaban ser adoptados por algún alma caritativa, pero hubo uno que llamó especialmente su atención. Una preciosa gata birmana de ojos azules, pelo color hueso y rostro marrón comenzó a maullarle cuando él se le acercó. Cada vez que Ranma le hablaba, la gata maullaba y se movía para que él la acariciara. Una de las encargadas del refugio le indicó que aquella era la primera vez que la veía comportarse así con alguien. El actor tomó aquello como una señal y la adoptó aquel día.
Sin bajar a Ranko, subió las escaleras hasta la segunda planta de su casa y se dirigió a su habitación. Tras encender la luz de su cuarto, dejó a Ranko sobre la cama y comenzó a desvestirse de camino al baño. La gata maulló al verlo alejarse.
—Ya sé que quieres que me acueste contigo en la cama, pero primero tengo que ducharme, Ranko, ya hemos hablado de esto.
Se dio una ducha para intentar relajar los músculos e hizo un breve repaso sobre su día. Había sido un largo y provechoso, aunque lo cierto es que el evento de la mañana lo había dejado con un extraño sabor de boca. La entrevista con Akane había ido muy bien; las preguntas de los seguidores sirvieron para romper el hielo entre ellos, pero debía reconocer que lo que verdaderamente los hizo congeniar y sentirse en confianza el uno con el otro fue la interacción de la parte final. Ambos disfrutaron de las preguntas y de conocer más el uno del otro… hasta la última pregunta.
Luego de que él respondiera, la atmósfera cambió por completo en el estudio. La representante de Akane se acercó al productor y le dijo algo, y luego él le preguntó a Akane si quería volver a grabar la última pregunta. Cuando Ranma la miró, notó que ella parecía un poco perturbada, pero pronto sonrió y volvió a bromear con él, que no entendía lo que estaba ocurriendo. Ranma estuvo de acuerdo con que no hacía falta volver a grabar, así que el equipo dio la entrevista por concluida. Y fue como si el momento ameno que habían vivido antes no hubiera ocurrido jamás. Akane se despidió de él de forma parca y distante, como lo haría un compañero de trabajo a quien conoces de vista, pero con quien no tienes confianza, y salió del estudio junto a su hermana. Ranma todavía no entendía qué había ocurrido, pero esperaba que no fuera personal.
Tras salir de la ducha, se puso un cómodo pantalón de pijama sin ropa interior debajo y una camiseta de algodón. Se cepilló los dientes y volvió a su habitación, donde Ranko lo esperaba acostada de su lado de la cama. Ranma sonrió al verla, negando con la cabeza mientras que le decía que era demasiado consentida. La gata era algo territorial y solía rechazar a las parejas de Ranma, en especial cuando se quedaban a dormir con él y ella era desplazada a los pies de la cama, o en el peor de los casos, al exterior de la habitación.
El actor apartó el edredón y se acostó en la cama. Ranko aprovechó para pegarse a él y acercar su cabeza a la mano grande de su humano, en busca de caricias. Él obedeció y encendió el televisor, pues a pesar de que estaba cansado tras el largo día y el ejercicio, no deseaba dormirse todavía. Fue pasando los canales hasta que el rostro de Tōma Togenkyo apareció en la pantalla, dando la bienvenida a su talk-show nocturno enfundado en un traje sastre. El presentador era conocido como el príncipe de la televisión japonesa, pues su programa llevaba más de diez años al aire y a pesar de que era emitido muy tarde en la noche, era uno de los programas más vistos por los nipones. Solía contar con invitados famosos quienes, además de charlar con Togenkyo sobre diversos temas de forma amena y entretenida, participaban en juegos y retos divertidos que siempre alcanzaban cientos de miles de vistas en YouTube.
Tras la introducción inicial del programa, algunos chistes y comentarios, Tōma Togenkyo introdujo a la invitada estrella de la noche: Akane Tendo. Ranma alzó ambas cejas y subió el volumen al televisor, muy interesado en ver y escuchar lo que su compañera tendría para decir aquella noche. Fue recibida con aplausos por parte del público, al cual saludó de forma elegante y carismática. Tenía puesto un vestido blanco de manga larga con los hombros descubiertos y unas sandalias altas de color negro con una especie de lazo en la parte del talón.
El presentador le comentó que le gustaban sus zapatos y bromeó con que eran asimétricos. Ranma no había notado hasta ese momento que una de las sandalias tenía el lazo en la parte del talón, pero la otra lo tenía en la tira que estaba sobre los dedos.
—¿Te equivocaste al comprarlos o son así?
El público rio y Akane también.
—Los compré así, es la intención. ¿Nunca has usado zapatos asimétricos?
—No, pero sí calcetines asimétricos. De hecho… —el hombre alzó las piernas y puso los pies sobre la mesa que tenía frente a él, mostrando un par de medias que, si bien eran a juego y tenían un diseño complementario, a simple vista parecían calcetines diferentes.
La interacción continuó y aquello sirvió para romper el hielo y que tanto Akane como Tōma se sintieran más cómodos y en confianza. Pronto el presentador habló acerca de Tormenta de Arena y la saga de Desierto Salvaje.
—Háblanos un poco acerca de tu papel como Kika —comentó Tōma—, entiendo que empiezas el rodaje de la siguiente película pronto, ¿cierto?
—Así es, mañana empezamos a grabar Días de Sombra. —Contestó una sonriente Akane.
—¿En Japón o viajarán a Estados Unidos?
—Las primeras semanas de rodaje son en Japón, pero después iremos a Arizona para continuar. Estoy muy emocionada porque los paisajes de allí son impresionantes.
—Oh, estoy de acuerdo. La cinematografía de la película y las localizaciones son espléndidas. ¿Y estás emocionada por volver a interpretar a Kika?
—¡Por supuesto! —Comentó contenta—. Kika es un personaje muy cercano a mí. No solo porque me ha encantado interpretarla, sino también porque creo que nos parecemos en muchos aspectos.
—¿Tú también puedes disparar una escopeta sin que te tiemble la mano? —Preguntó Tōma sorprendido, causando las risas del público.
Akane sonrió y negó con la cabeza.
—No, creo que en eso Kika es mucho mejor que yo. Pero las dos somos personas determinadas que se esfuerzan por lograr sus objetivos. Claro, el personaje de Kika es de otros tiempos, sus circunstancias son muy distintas a las mías, pero creo que hay cosas muy similares en nuestras vidas.
—¿Dirías que han vivido cosas en común?
La pregunta quedó suspendida en el aire en un tono mucho más serio del que Tōma solía usar en su programa, y Akane tardó varios segundos en contestar. La entrevista era en directo, así que no había cortes ni ediciones que sacaran a un entrevistado de aprietos. Ranma, al ver que la expresión de ella cambiaba, entrecerró los ojos y miró la pantalla con más interés que antes, creyendo reconocer la misma mirada contrariada que había visto aquella mañana al final de la grabación.
—Bueno, no diría que demasiadas, por suerte —contestó con esa sonrisa cordial que Ranma ya estaba empezando a conocer—, a diferencia de Kika, mi marido no fue brutalmente asesinado y mi casa no fue invadida y quemada por una pandilla de desadaptados sociales.
Se escucharon algunas risas del público, y aunque el presentador sonrió, no dijo nada. Sabía que era el momento de dejarla hablar a ella.
—Pero… creo que sí hemos vivido… o mejor dicho, sí hemos sentido cosas similares. Tanto a Kika como a mí nos han roto el corazón, por ejemplo. Al igual que mucha gente, ambas hemos perdido a la persona que amamos de forma inesperada y…
—¿De forma inesperada?
Tras la pregunta del presentador, Akane pareció darse cuenta de algo. Solo entonces, al verla esbozar una sonrisa triste y asentir con la cabeza, Ranma cayó en cuenta de su imprudencia con ella durante la grabación esa misma tarde.
—No puede ser.
Se llevó una mano al rostro al recordar que él había dicho que su banda favorita para hacer ejercicio era Sea of Dragons.
—¿Cómo puedes ser tan estúpido? —Se dijo a sí mismo.
Él no era dado a seguir los chismes de la prensa rosa, pero estaba al tanto de que su compañera de elenco había estado en una relación larga con Ryu Kumon, el vocalista de Sea of Dragons. De hecho, durante los años que estuvieron juntos, Kumon y Tendo fueron percibidos como una de las parejas más estables, deseadas y admiradas de la farándula asiática, hasta que un día, de forma inesperada —como bien había dicho ella— los…
—¡No te creo!
La exclamación del presentador hizo que Ranma saliera de sus pensamientos y volviera a poner su atención en la entrevista.
—¡Te lo juro! —Insistió Akane y se sentó en el borde del sillón—. Nunca he disparado un arma en la vida real, pero sí he practicado artes marciales. —Miró al público—. Y podrán ver algo de eso en Días de Sombra.
El público silbó y aplaudió con emoción, consiguiendo que Akane les guiñara un ojo a todos.
—Pero, espera, espera, ¿me estás diciendo que has practicado artes marciales para la película o…?
—No, no, no para la película. En mi vida personal, desde que soy una niña, ¡es tradición familiar!
Procedió a contar que su padre tenía un dojo y era maestro de artes marciales. Ranma miró atónito la pantalla y casi se olvidó de respirar cuando ella mencionó el nombre de su padre. Soun Tendo había sido campeón nacional de artes marciales hacía más de treinta años, pero se había retirado de forma prematura debido a una grave lesión que no le permitió seguir compitiendo de forma profesional. Ranma sabía quién era porque durante su infancia aquel hombre había sido una gran referencia para él. Aquello, sumado con el resto del programa, fue suficiente para que el pelinegro se olvidara de su imprudencia.
Tras el final, Ranma apagó el televisor y la lámpara de su mesa de noche. Cogió su móvil para responder varios mensajes y sonrió al ver el que le había dejado su mejor amiga.
Shampoo: «¡Buena suerte mañana en tu primer día de rodaje, Airen! ¡Te adoro!». Emojis morados de corazón.
En el programa Chica Curiosa, los personajes de Ranma y Shampoo habían sido pareja, y ella solía llamarle Airen, popularizando aquel apodo extranjero entre la juventud japonesa. Todavía hoy día, diez años después del inicio de aquel programa, mucha gente seguía considerándolos una verdadera OTP.
Ranma: «¡Gracias, Shampi! Yo más». Emoji de beso.
Puso su móvil en silencio, lo conectó al cargador y lo dejó boca abajo sobre la mesita de noche, tras asegurarse de haber puesto la alarma para no quedarse dormido. Fue arroparse y recordar su comentario durante la grabación con Akane. Se sintió mal nuevamente y creyó comprender por qué ella se había mostrado un poco incómoda y discreta al final de la entrevista. Él había tocado una tecla sensible y era probable que ella creyera que lo había hecho a propósito, o que era un insensible y un desconsiderado, ¡pero es que en ese momento ni siquiera lo pensó! No recordaba el vínculo que hubo entre ella y Ryu Kumon…
Suspiró. Lo mejor sería no darle demasiadas vueltas al asunto, o le costaría conciliar el sueño. Decidió dejar el tema atrás, y aunque lo consiguió, le fue difícil dejar de pensar en su compañera. A todas luces, Akane era una persona difícil de descifrar y de leer, lo cual la hacía todavía más interesante de lo que ya era. A decir verdad, le hubiera gustado conocerla un poco más antes de iniciar el rodaje, pero comprendía que eso no siempre era posible. Aun así, no perdía la esperanza de congeniar con ella durante el rodaje, porque estaba convencido de que mientras mejor se llevaran detrás de cámaras, mejor sería su trabajo juntos.
Así había sido siempre en su experiencia.
Elementos de la cultura popular y otras aclaraciones pertinentes:
OTP: siglas de One True Pairing. Su traducción literal es 'un verdadero par' o 'un emparejamiento verdadero', y significa una pareja muy admirada y querida dentro de un fandom. Ranma y Akane son la OTP de Ranma 1/2, por ejemplo.
El programa de Toma Togenkyo está inspirado en los talk shows estadounidenses como Jimmy Kimmel Live! y The Tonight Show with Jimmy Fallon.
Quiero empezar esta nota de autor diciendo que ¡estoy en Instagram! Pueden seguirme en la cuenta themiss_sf para ver artes e ilustraciones, conocer detalles de esta y otras historias (como canciones que las inspiran, banda sonora, sneak-peeks y otros detalles).
Ahora así, vamos a la historia. Usualmente intento incluir pocos elementos OOC (out of character) en mis universos alternativos, pero aquí como verán Ranma no le tiene fobia a los gatos, sino que de hecho tiene una preciosa gata birmana de mascota. ¡Y se llama Ranko!
Paso a paso, poco a poco, capítulo a capítulo, Ranma y Akane empiezan a congeniar y a conocerse más. De esa misma forma, conocemos más detalles acerca de la vida y del pasado de nuestros protagonistas. Akane tiene una herida que no ha curado del todo, porque ponerle una curita o taparla para no verla no es curarla. He leído ya algunas teorías al respecto, y la verdad es que me entretienen mucho. Por el momento, me reservo si alguien ha atinado o no.
Les cuento que me estoy yendo de viaje (por eso la actualización llegó un día antes), y dudo mucho que en estos días pueda escribir o adelantar algo. Los siguientes capítulos ya están escritos, pero puede que la actualización se atrase un poco por mis vacaciones.
Happy weekend!
Respuestas a reviews de usuarios no registrados:
Jess: me encanta que te encante jaja. Aquí tienes unos detalles más acerca del exnovio de Akane, aunque todavía falta para descubrir qué fue lo que ocurrió. Sobre Genma no estás equivocada, para eso falta menos. Tampoco te equivocas en cuanto a que la historia es un slow-burn ;).
Serendipity: puede que en esta historia no haya tantos malentendidos, pero en definitiva habrá encontronazos; como bien dices, si no no serían Ranma y Akane. Espero que hacerte la tarde del viernes más amena.
