Inuyasha y todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.

Consecuencias inesperadas

Capitulo 2

Prisioneros


El frio y la dura piedra chocando contra mi cuerpo, terminaron por hacerme despertar, sentía un horrible dolor por la zona de las costillas y sentía algunas molestias en la cabeza.

Estaba en lo que al parecer era un oscuro calabozo, eso era lo que me dejaba notar la poca luz que me proporcionaba una pequeña vela en el centro del lugar, pude notar la cama de paja donde estaba recostada, las paredes eran de roca sólida, la puerta era de metal con una pequeña rejilla que apenas dejaban entrar el aire.

Recordaba muy bien todo lo que había ocurrido. El hermano de Inuyasha; Sesshomaru, convertido en un perro gigantesco, al ver que Inuyasha ya sabía utilizar a colmillo de acero, me había raptado y con la fuerza que había hecho con sus fauces al tomarme, me había hecho perder la conciencia, lo ultimo que recordaba era un golpe en mis cabeza y un dolor agudo a la altura de mi pecho. No tenía idea de donde me encontraba, solo sabía que ahora lo mas probable era que me había convertido en una prisionera de Sesshomaru.

De repente, la puerta se abrió de imprevisto provocando un chirrido agudo, por ella apareció una chica, de orejas puntiagudas, cabello rojizo y ojos verdes, era un demonio. Traía en sus manos un plato de comida y lo que parecían unas mantas.

-señorita Kagome…que bueno que despertó….mi nombre es Kazuma, pertenezco al clan de demonios zorro que sirven al amo Sesshomaru…el me encargo de su suplir su estancia aquí…-miro alrededor algo contraída.-bueno, de encargarme de lo que necesite durante el tiempo que se encuentre aquí.

-gracias Kazuma…-la mire desde el suelo, era muy hermosa ahora que la veía más de cerca, su piel era blanca y nívea, era pequeña, y de facciones delicadas, se veía bastante amable, no me imaginaba a una persona como ella sirviendo a un ser tan despiadado como lo es Sesshomaru.-¿puedo preguntarte algo Kazuma?-

-claro señorita…-me respondió mientras dejaba las mantas y el plato junto a mí.

-¿Por qué estoy aquí?-se mostro algo desconcertada y asustada ante mi pregunta.

-el amo Sesshomaru no nos ha dicho nada sobre ti, solo me dijo a mí tu nombre y que sería la encargada de tu bienestar.- rápidamente cambio el tema, tomo el plato y lo coloco sobre mis piernas.-ahora, será mejor que comas, llevas bastante sin comer.-

-¿Cuánto tiempo llevo desmayada?-le pregunte asustada.

-llegaste desmayada hace dos días junto con el amo, tenias un golpe en la cabeza y algunas heridas en tu cuerpo ocasionadas por los colmillos del amo, aunque no eran my profundas, perdiste una considerable cantidad de sangre.-hizo una pausa en la que frunció un poco el seño mirando fijamente mi torso donde ahora que lo notaba tenia una venda cubriéndolo, también tenia otra en mi muslo, al ver mi mirada continuo hablando.-el amo me ordeno cúrate y traerte aquí…el…bueno, el venía muy exaltado y lastimado…y pues como siempre ni una sola palabra salió de su boca sobre lo que paso…y tampoco me dejo curarlo.-su cara reflejo dolor por unos instantes y eso ultimo lo dijo tan bajo que casi no la escuche, tal vez me equivoque pero podría decir que Kazuma siente algo mas que simple cariño hacia su amo.

-ya veo.- pensé un rato toda la nueva información que ahora tenia, tenia una vaga idea del porque de mi presencia aquí pero necesitaba aclarar algunas cosas.-oye Kazuma… ¿hay alguna posibilidad de que yo pueda hablar con Sesshomaru?-le pregunte esperanzada.

-no lo creo.-mis esperanzas se fueron inmediatamente.-no es muy común que él tenga prisioneros, y cuando los tiene no le importan…pero tratare de decirle tu petición.- asentí algo decepcionada, Kazuma se coloco de pie y avanzo algunos pasos hacia la puerta, pero antes de retirarse volvió a hablar.-coma por favor señorita Kagome, yo me retirare y regresare mas tarde.-

Asentí mientras la observaba salir de la habitación, no sabía por que pero tenía la sensación de que algo ocurriría, de que mi vida no seria la misma desde el momento en el cual nos encontramos con Sesshomaru.

Dos días…llevaba dos días desmayada, esperaba que Inuyasha viniera a buscarme, aunque llevamos poco tiempo de conocernos estoy comenzando a tenerle cariño, aunque no estoy segura de que el me tenga el mismo cariño, aunque sea por la búsqueda de los fragmentos debe venir por mi, aunque desearía que esa no fuera la razón.

Tome el plato de comida que Kazuma había dejado junto a mí, era un poco de pan con trozos de fruta, no era mucho, pero calmaría el hambre que se estaba apoderando de mí.

Mientras degustaba de los alimentos, no podía dejar de pensar en la razón más probable por la que estoy aquí y era colmillo de acero y por consiguiente Inuyasha. Pero es que no entiendo como es que el "gran" Sesshomaru utiliza una humana, de las que dice aborrecer y odiar para conseguir lo que quiere, eso es muy bajo, hasta para el, pero lo mas seguro es que cumpla la filosofía del "fin justifica los medios".

En cuanto termine de comer deje el plato a mi lado y tome las mantas que había traído Kazuma, coloque una a modo de almohada y cubrí mi cuerpo con la que sobraba, rápidamente caí en brazos de Morfeo.


Unos leves golpes en la puerta lo sacaron de la lectura del papel entre sus manos, lo arrugo con rabia y gruño un "adelante".

Por la puerta corrediza entro Kazuma, en la cual apareció un pequeño rubor al ver a su amo sentado contra la pared, sin su armadura, su cola rodeando su cuerpo y con un ropaje de color blanco diferente al cotidiano abierto en la zona del pecho.

La habitación era de tamaño mediano, una pequeña mesa de te frente a Sesshomaru, y a si mismo frente a esta dos cojines para que los visitantes tomen asiento, varias plantas adornando algunas esquinas, sobre la pared donde se encontraba recargado Sesshomaru había una colección de espadas, de diferente porte y tamaño y en otra de las paredes una gran ventana por la que se colaban los rayos del sol.

Este al ver que su esclava se había quedado clavada en el suelo sin decir nada, llamo su atención.- ¿Qué quieres?-le pregunto fríamente mirándola a los ojos taladrándola con la mirada.

Kazuma vio que la paciencia de su amo estaba a punto de terminarse por lo que despejo su mente alejando algunos pensamientos.- discúlpeme amo Sesshomaru…pero como ordeno me he encargado de llevarle comida a la señorita Kagome…y ella…bueno…ella.-su voz comenzó a perder seguridad, mientras que una de las cejas de Sesshomaru se alzaba imperceptiblemente. Kazuma vio que su amo no la soportaría mucho mas su falta de habla, al ver que su mirada cada vez era mas fría cuanto mas los segundos pasaban reflejando su impaciencia.-amo Sesshomaru…ella me comento que si seria posible el hablar con usted.-pasaron algunos segundos de silencio. Kazuma se tenso de inmediato cuando vio a su amo colocarse de pie, caminaba despacio hacia ella, paso a su lado sin mirarla siquiera en dirección a la puerta, pero antes de abrirla Sesshomaru hablo.

-dile a esa estúpida humana que no tengo razón alguna para dirigirle la palabra, que se ahorre sus peticiones.- abrió la puerta corrediza y salió al pasillo, para después cerrar la puerta tras su espalda.

Kazuma apenas la puerta se termino de cerrar se recargo en ella, en momentos como esos donde solo su presencia la revolucionaban era donde se sentía una escoria y una traidora, tanto con Ryota, su compañero que había muerto hace tan solo unos meses y con su pequeño cachorro Shippo, pero ella no había tenido la culpa de haberse enamorado de Sesshomaru, solo había pasado y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde y no había marcha atrás.

Soltó unas cuantas lágrimas antes de componerse nuevamente, no tenia tiempo para lloriqueos.

Se retiro de la sala y descendió por las escaleras del castillo hacia las cocinas, allí sorpresivamente se encontró con su pequeño cachorro rodeado por el resto del clan que servía en el castillo, pero su pequeño…estaba llorando.

-¡Shippo!-lo llamo sobre el resto de las voces, este de inmediato levanto su cabecita y escapo de los brazos de una de las demonio mas jóvenes y se lanzo a los suyos.

-¡mami! ¡Fue horrible!-grito mientras se acurrucaba en sus brazos y sentía como la tela de su kimono se humedecía.

-¿Shippo que paso?-de inmediato se escandalizo, tenia que haber una muy buena razón para que el niño llorara de esa forma.

-mami…es que…es que.-sus ojos verdes se posaron en los de ella, brillantes por las lagrimas.- ¡el resto del clan!

-¿Qué les ocurrió Shippo?-miro al resto del sus compañeros, todos estaban igual de asustados que ella.- ¿ustedes saben algo?-les pregunto esperando que el niño les allá podido contar algo pero todos negaron con la cabeza, escaneo el resto del lugar buscando alguien que lo hubiera acompañado hasta el castillo, pero no había nadie. Bajo la mirada a donde su pequeño lloraba y vio que poco a poco comenzaba a calmarse.-Shippo… ¿nos puedes decir que paso? ¿Por qué viniste solo? ¿Qué le paso al clan?-

-mami…es que.-se acurruco mas entre sus brazos y escucho como tomaba aire antes de hablar.- ¡los asesinaron a todos y no hice nada!-las expresiones de todos se volvieron de desconcierto, mientras que los ojos de algunos se inundaban de lagrimas.

-¿Qué…que quieres decir Shippo?-Kazuma estaba anonadada, eso no podía ser verdad, no podían haber muerto…no todos.

-si…unos demonios muy poderosos nos atacaron.-el pequeño zorro se detuvo un momento mientras sorbía un poco por la nariz y tomaba aire para continuar.-me dijeron que viniera al castillo del señor Sesshomaru y…y les dijera que…planeaban acabar con todos los sirvientes del señor Sesshomaru hasta encontrarlo…fueron…fueron los mismos que mataron a mi papa.-lo ultimo lo dijo en un tono de voz mas apagado mientras se recostaba en el pecho de Kazuma y esta lo acurrucaba aun mas, le di un bezo en su cabeza mientras sentía como su respiración se calmaba y caía dormido.

-Kazuma…-miro quien le hablaba y asintió en sentido de que lo escuchaba.- ¿Qué haremos ahora? ¿Saldremos a buscar al culpable? ¿Le diremos al amo Sesshomaru?-

-no…no harán nada…y mucho menos alguien saldrá del castillo.-acomodo a Shippo y avanzo hacia la puerta.-no dejare que este clan se extinga…-les dedico unas ultimas palabras antes de retirarse del lugar.


En el linde de las tierras del oeste una figura imponente aparecía en el horizonte, sus cabellos largos se movían con el viento, mientras el sol del amanecer se alzaba detrás de ella.

A lo lejos se veía un contorno del castillo del Lord del Oeste, una sonrisa apareció en el rostro de esta figura, una sonrisa hermosa pero enigmática. Ese castillo la llenaba de recuerdos.

Como por arte de magia un halo de luz rodeo la figura, para luego alzarse en el aire y desaparecer en el firmamento.

En cuanto la bola luminosa desapareció, otra figura mas pequeña se coloco en el lugar donde la extraña figura había estado. Esta hizo un gesto de fastidio y exclamo sarcásticamente.-gracias por esperarme ama Izanami.- saco un pergamino de su bolsillo, lo coloco en su frente y desapareció también.


Solo diré algo, en mi humilde opinión, me encanto este capitulo, no se a ustedes pero a mi si.

Ahora díganme, ¿Quién creen que asesino al clan de Kazuma?, ¿Qué les parece la aparición de Shippo? ¿Quiénes son estas dos figuras que han aparecido? ¿De quien será la carta que arrugo Sesshomaru?

Espero les haya gustado y bueno hasta la próxima…