Inuyasha, su historia y personajes son propiedad de Rumiko Takahashi

Consecuencias Inesperadas

Capítulo 9

Cambios


-Sesshomaru, toma la mano de Kagome…- Esas palabras no salían de la cabeza de Kagome, mientras la tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo.

Sesshomaru por otro lado miraba fijamente a su madre, dando a entender que no le daría el mínimo gusto en su nuevo capricho, pensando en desafiarla y no hacer caso de sus ridículas ideas

Kagome miraba de uno al otro como si fuera un partido de tenis, solamente pensando en que la tierra debería abrirse y tragarla, no entendía que quería esa mujer, Izanami actuaba de maneras muy extrañas. Sus manos comenzaron a sudar y recordó su ultimo impulso con Sesshomaru, cuando lo abrazó asustada en el bosque y ante la mirada que les daba Izanami, actuó por instinto...

Cuando iba a ignorar a su madre y simplemente salir de la habitación, sintió la pequeña mano de la humana a su lado en la mesa, tomando la suya y mirándolo con sus grandes y expresivos ojos abiertos, con una mirada que no indicaba si no sorpresa ante sus acciones.

Antes de que Sesshomaru pudiera decir algo, Izanami interrumpió tomando la mano libre de Sesshomaru e indicando a Mizuki que tomará la de Kagome y habló. – Este es el clan de los Inu del Oeste y somos agradecidos a nuestro Dios por nuestra supremacía, seguiremos siendo grandes a través de las generaciones venideras…-

Izanami siguió hablando y Kagome no podía entender ese arrebato de tomar la mano de Sesshomaru, el cuál miraba al frente con una mirada indescifrable como todo en él, pero a la vez como si mil pensamientos pasaran por su cabeza, y luego con un brillo que Kagome identificó con algo asociado a la ira. Ella sin embargo sentía el corazón en la garganta y la respiración pesada, la mano de Sesshomaru era grande en comparación a la suya, se sentía fuerte y pesada, peligrosa por el roce de las garras con sus manos humanas tan delicadas y frágiles en comparación, sin embargo aunque debería sentirse contrariada, solo sentía calidez en el roce en su mano, así como si no existiera nada más.

Una vez Izanami terminó sintió que Mizuki la soltaba y que Sesshomaru igualmente pero a diferencia de esta, lo hacia como si su roce le quemara. Sin una palabra, este salió de la habitación sin más.

Kagome miró a las mujeres esperando si decían algo, Izanami miraba divertida por donde había salido su hijo y Mizuki solo había tomado asiento de nuevo en la mesa mirando a su ama con una mezcla entre diversión y extrañeza.

Kagome pidió permiso para retirarse el cual le fue concedido y se retiró rápidamente del salón.

Cuando esta salió Mizuki miró a su ama extrañada, era algo que podía presentarse entre los demonios de mayor nivel el que fueran algo religiosos si es que se podía llamar así ese tipo de fe, pero su ama en todos sus años a su servicio jamás había actuado así.

- Mizuki no me mires así.- Izanami habló entre cínica y divertida. – Solo estoy preparando todo para el momento indicado, alterando las cosas a mi conveniencia.

- ¿Puedo preguntar cuál momento es ese, ama?

- Hoy cambiamos de estación y eso solo puede indicar que tenemos mas o menos un mes hasta que mi querido hijo esté listo. – Mizuki solo pudo mirarla confundida, hasta que sus ojos se iluminaron en entendimiento.

- Ama, habla usted de …?

- Si Mizuki y hay mucho que preparar, así que debemos empezar ahora mismo con los preparativos, yo me encargaré de organizar todo aquí, tú debes partir mañana mismo.- Le indicó cruzándose de brazos

Mizuki no pudo más que recordar lo que su ama le había indicado unos días antes que debía buscar apenas ella le indicara, la lista no era muy larga pero eran elementos escasos y apetecidos. – Ama, sabe que voy a necesitar ayuda.

Y la tendrás, mañana partirán contigo algunos sirvientes y soldados del castillo, seguirán todas tus instrucciones. – Izanami miraba con indiferencia sus uñas mientras hablaba.- Así que no digas más y ve a prepararte.

- Si ama.- Mizuki hizo una pequeña reverencia con su cabeza y salió de la habitación rápidamente.

- Izanami se quedó allí pensativa, mientras acariciaba su largo cabello plateado. No podía esperar que todo saliera como ella quería, estaba empujando las cosas hacia lo que estaba planeado, pero todo su plan tenia un toque de azar que esperaba no le pusiera muchos problemas.


Kagome salió caminando rápidamente del salón y viendo que nadie estaba por ahí, decidió salir al jardín, lo que acababa de suceder era muy extraño y mas extraño fue su actuar, fue como si no fuera dueña de sí al tomar a Sesshomaru de la mano, no lo entendía. Fue caminando a paso lento, no iba a escapar, ya sabia que eso era perder el tiempo mientras todavía no se recuperará del todo, así que no tendría más que esperar y portarse bien, así al menos no volvería a ese calabozo.

Caminó rodeando el arroyo que pasaba por el jardín del palacio, entre los árboles que había allí había varios cerezos blancos que se agitaban tranquilos por el viento. Se sentó en una pequeña roca que serviría como asiento. Quedaba relativamente escondida en ese lugar si alguien miraba el jardín desde el castillo, había arbustos y varios arboles a su alrededor.

Suspiró pensando en esas últimas semanas, su secuestro, sus heridas, su recuperación, las peleas con Sesshomaru, cuando lo golpeó, su huida, cuando esos demonios casi abusan de ella y ese extraño comportamiento de Izanami y ahora la sensación de haber tomado al demonio de la mano, se sorprendía que no hubiera tomado su mano y empezado a destilar veneno ahí mismo. Soltó una pequeña risa pensando en lo ridículo y extraña que se había vuelto su vida desde que había caído por el pozo devora hueso.

Se asustó de repente ante el movimiento de algo entre los arboles unos metros más adelante, se levantó asomándose cautelosa y lo que vio la dejó sin habla. Sesshomaru se encontraba recostado unos metros mas adelante contra uno de los arboles de cerezo, sus ojos estaban completamente cerrados y su respiración era tranquila, su rostro se veía tranquilo, no tenía armadura y llevaba la vestimenta que llevaba en la cena pero esta por su posición se había abierto dejando ver un poco de su trabajado pecho, su estola o esa especie de cola estaba envolviéndolo de una forma que se veía acogedora o como si buscara darse calor a si mismo. Su cabello

Se quedó observándolo embobada, demonio o no, malvado o cruel, Sesshomaru era una criatura de extraordinaria belleza, una belleza mortal, que podía acabar fácilmente con cualquier criatura que cayera entre sus garras. Ella era consciente de eso mas que nadie.

Se quedó un poco escondida un rato, él parecía dormir, y no parecía haber notado que era observado con tal interés por la única humana de ese castillo.


Sesshomaru había llegado allí un rato antes que la humana, nunca lo mencionaría a nadie pero ese día sentía un cansancio inusual para él, así mismo había comenzado a sentir cálida su normalmente fría piel, como si tuviera fiebre, lo que era impensable para un InuYoukai de su nivel. Se había recostado contra uno de los arboles de cerezo del jardín, que estaban escondidos de la vista de cualquiera y se había relajado tanto que se había adormilado un poco y le había pasado desapercibido que una humana curiosa tenia una mirada sobre él.

Sin embargo un ruido de algo cayendo lo sacó de su letargo. Abrió con calma sus ojos y vio a la única humana que había en ese castillo mirándolo entre avergonzada, asustada y mortificada, medio agachada en el suelo, notándose que había caído de espaldas en frente de él por el pequeño barranco que había después de los matorrales a su derecha. La humana tenía las faldas del kimono que estaba usando esa noche abiertas y algo desordenadas alrededor de sus muslos mostrando la nívea piel de sus piernas.

Sesshomaru no sabia que le sucedía pero no era capaz de quitar la mirada de la piel que ese kimono estaba dejando ver. La piel de su mano le cosquilleó recordándole cuando ella lo había tomado de la mano un rato antes. Sentía que su temperatura se elevaba más, sin entender el porqué.

Sesshomaru es un demonio joven para su especie, sus poco mas de 500 años eran apenas de un joven adulto Youkai, considerando la vida casi inmortal que gozaban los demonios. Y siendo tan joven, no había alcanzado su madurez sexual todavía, es decir, las hembras demonio o las hembras en general para él eran solo seres inferiores, como todo lo que se atrevía a cruzarse en su camino…hasta ese momento, aunque él no tuviera idea de eso.

Seguía mirando a la humana sin inmutarse, sin embargo, sin que lo notara y como un pequeño impulso que no supo de donde vino, se levantó y empezó a acercarse a ella. Al llegar a solo escasos pasos se detuvo, sintiendo que el calor dentro de sí se volvía un poco más intenso.

El viento en ese momento cambió de dirección, llevándole a Sesshomaru un aroma que nunca había sentido hasta ese momento, un aroma indescriptiblemente dulce que no relacionada a nada en específico, solo se sentía como una mezcla de aromas pero que alertó todos sus sentidos, los embotó a la vez y le hizo sentir embriagado. Identificó que ese olor venia de ella, de la humana a sus pies y se llenó de curiosidad de que era lo que lo atraía así.

La tomó del brazo levantándola y comenzó a olerla sin acercarse más, al tenerla así lo seguía sintiendo pero no lograba identificar de donde venia el embriagante aroma. La acercó más apretando un poco su brazo, ella intentó quejarse levemente pero lo ignoró. Ella había estado en el castillo casi dos semanas y apenas olía ese aroma, nunca lo había sentido hasta esa noche. No entendía que había diferente. Kagome lo miraba extrañada, no entendiendo que hacia Sesshomaru, parecía estar oliendo algo en ella, no entendía el que.

- ¿Por qué hueles así humana?- le preguntó casi en un susurro.

- ¿Qu..qué?...¿oler así?, no sé que de hablas.- Kagome lo miró extrañada, Sesshomaru se estaba comportando muy extraño, no entendía que quería o que estaba buscando u…oliendo en ella.

Cuando había resbalado en los arbustos y caído frente a él se había muerto de la vergüenza, primero por su torpeza y segundo porque la había pillado espiándolo. Pero en cambio él la había mirado como sin mirarla y había empezado a ¿olerla? , luego se había acercado y parecía que si, la estaba oliendo.

La estaba tomando del brazo y la presión aumentaba haciéndole daño. Intentó quejarse cuando de un momento a otro Sesshomaru soltó su brazo y vio tomar su mano y sin previo aviso le hizo un leve corte con sus afiladas garras sobre su palma.

- Auch… Sesshomaru ¿qué…- Las palabras murieron en su garganta cuando lo vio acercar su mano a su rostro haciendo presión, por lo que la sangre del corte empezó a salir en un pequeño hilo rojo.

Cuando eso pasó Sesshomaru inhalo fuertemente, el olor se intensificaba pero no estaba convencido de que esa fuera la fuente, pero confirmó que ese aroma venia de la humana. Al salir la sangre se volvió mas embriagante, era demasiado atrayente, y quería descubrir de donde venia.

Kagome lo veía entre asustada, nerviosa, y un poco molesta. Ese demonio creía que tenia derecho a hacer lo que quería con los demás, se creía mas que el resto y ella no sabia cómo reaccionar, la secuestraba, la heria, la retenía y ahora esto. Ella no podía estar más confundida, y si daba un paso en falso podría terminar herida otra vez o peor.

Sesshomaru acercó la mano de la humana otro poco más y sin querer estaba pensando en probar de esa sangre brillante que salía de ese corte, hasta que una luz de conciencia lo hizo reaccionar al sentir que había alguien acercándose a donde estaba, haciéndolo soltar a la humana como si el solo contacto le quemara.

Kagome dio un traspiés sin entender que ocurría hasta que vio que Sesshomaru miraba fijamente a un punto atrás de ella. Al girarse vio que se trataba de Izanami que se acercaba con paso elegante.


Hola!

Casi 7 años después escribí este capítulo de esta historia, si alguna de las personas que hace años empezó a leerla está nuevamente por aquí espero que me perdonen por abandonarlo.

Agradezco a todos los que en estos 12 años que lleva publicada esta historia han dejado un comentario. Muchas gracias en serio.

La retomó desde donde quedó y espero poder mejorarla y hasta resubir alguno de los capítulos ya publicados con correcciones a mis errores de adolescente. Cuando la comencé tenia 14 años, hoy tengo 25 y creo que puedo darle un giro que sea del agrado de los que lean.

Si alguien quisiera dejar un comentario nuevamente se los agradecería en el alma, sabría que al menos llegaría nuevamente a una persona.

Muchas gracias!