warning(s): mención de sangre/heridas, escena implícita de sexo.
nota(s):

muchos de los huecos que aparecen en la trama es porque se desarrollan desde otro tipo de perspetiva (Serotonina), así que perdón si a veces queda muy ambiguo el asunto pero de eso se trata. Y claro, mi capítulo favorito hasta ahora.


7

Rouge estaba segura de algo: su paciencia era ilimitada. Importaba poco cuánto deseara golpear a Shadow para hacerlo entrar en razón, o simplemente hacer que el idiota se dejara de estupideces, porque al final de cuentas ella misma le tenía una paciencia que sólo los Dioses podían conocer.

Por desgracia, y a su parecer, el misterioso anónimo no era un Dios.

A medida en que el cronómetro en la pantalla avanzaba, los dedos de la murciélago intensificaban el tip-tap sobre el roto teclado. Pronto las coordenadas de su colega aparecieron en el computador, haciéndola suspirar del alivio entretanto OMEGA seguía insistiendo en que le pasase la ubicación de Shadow para encontrárselo durante el trayecto hacia el final de la base fantasma en la que se encontraban atrapados ambos.

Rouge, quien al contrario de ellos se mantenía resguardada en las afueras de esa misma base, llevaba horas decodificando el sistema de seguridad para poder abrir paso a su dúo de compañeros; mientras OMEGA investigaba las señales de unos transmisores magnéticos que debían rastrear, Rouge aprovechaba para conversar con Shadow. La misión era pan comido, así que nada les impedía seguir haciendo su labor al mismo tiempo en que tomaban un tema tan importante como aquel que no habían podido concluir desde que salieron de Central City.

—...Entonces, ¿crees que tu admirador secreto es alguien de los amigos de Sonic? —pareció afirmar ella al aire los hechos planteados, todavía presionando como loca el código de alarmas para no activar las trampas de las celdas y pasillos por donde ahora el dúo corría, siendo perseguidos por algunos de los guardias robóticos que custodiaban la guarida—. Si me lo preguntas, creo que podría ser Silver. Tú sabes que siempre me ha dado la impresión de que su admiración hacia ti es un poco...

—¡No es Silver, Rouge! —la interrumpió por su parte Shadow con un tono elevado, esquivando algunas de las balas que los robots disparaban; la murciélago se quedó a media palabra, analizando las de su colega. Cuando el agente y su acompañante llegaron al computador central, tanto él como Rouge esperaron a que OMEGA cargase toda la información de la base hacia su propio operador, resguardando todo el disco duro. Al mismo tiempo, Shadow se acomodaba el comunicador de muñeca y el auricular de la oreja—. La única pista que tengo es porque el baboso del portero fue quien lo dijo y yo lo confirmé con la última nota que él me dio, también por algunas cosas que pasaron —y tras interceptar uno de los robots que amenazaba con darle frente, comenzó a dar lucha para proteger a un estático OMEGA que seguía sin terminar de cargar los archivos—. ¡Y no es un admirador secreto, solamente me escribe!

Rouge rodó los ojos, un tanto exhausta. La verdad era que no quería tener aquella conversación nuevamente porque había perdido la cuenta de cuantas veces llevaban ya hablando de ello. Shadow había explicado, desde hacía unos días, su situación con respecto al anónimo secreto y lo mucho que se le dificultaba poder aclarar las cosas, pues por una parte tenía problemas intentando hallarle una solución a su extraña dinámica con Sonic; por otra, estaba el hecho de que el anónimo comenzaba a llamar su atención más de lo que le estaba gustando.

No es que a Shadow le "gustase" lo detallado que el anónimo era con él, sino que, después de resignarse tras varios días de la misma rutina, había despertado cierta atracción hacia tal misteriosa persona.

La cuestión radicaba en que, según la opinión del portero de su edificio y la misma intuición del agente, su admirador secreto se trataba de una persona muy cercana a él. Rouge lo veía más como una ventaja a comparación de su colega, que lo veía más como un problema de no acabar porque el anonimato parecía atrasar más el tema que darle un avance, siendo los ejemplos más claros las absurdas notas sin sentido.

Era martes y según lo que recordaba Rouge, Shadow había mencionado que iban doce días desde la primera tarjeta que recibió aquel viernes tras su llegada de Sunset Hills. Ella sabía que su colega sólo estaba poniendo excusas para no darse cuenta de una realidad que lo estaba cegando...

Shadow tenía un admirador secreto, pero él no quería verlo como tal porque eso significaba que le estaría dando más importancia de la que debería.

—Di lo que quieras, cariño; los regalos no se irán a ninguna parte —contestó burlona, y Shadow le bufó por el micrófono. OMEGA siguió en su posición, siendo defendido por el agente que, irónicamente, comenzaba a perder la paciencia—. Las mismas tarjetas te señalan las pistas y no creo que sea coincidencia que sepa dónde has estado o con quién, pero tu pequeño cerebro no conecta los mensajes ocultos que te escribe en cada una de ellas porque eres un terco... —finalizó, señalando en un ademán con su dedo índice su propia cabeza a pesar de que el erizo no la veía, justo cuando OMEGA terminó de pasar la data.

Él y Shadow siguieron su curso hacia la salida de la base, volviendo a toparse con un puñado de robots que comenzaron a dispararles. Rouge, por su parte, siguió pensando en sus propias palabras, reflexionando al esperar alguna respuesta proveniente de Shadow. Al no escuchar nada de su parte, la murciélago se quedó estoica; su cabeza parecía hacer click al mismo tiempo en que el agente se pasaba la lengua por los dientes delanteros, paciente a escuchar lo que su colega dijese lo que él ya presentía.

—...O a menos de que ya lo hayas hecho, pero tengas miedo de confirmar lo que ya sabes —volvió Rouge a romper el silencio entre ellos, hablando más para sí misma.

—Batallé un poco tratando de comprender la situación —admitió tranquilamente él a pesar de que a su alrededor había un completo caos, sacándola de su trance, con partes de robots desparramadas al igual que OMEGA contratacando a lo idiota con sus propios rayos. Rouge no dijo nada, paciente ahora a que continuase y el dúo saliese de la zona—, luego me di cuenta de que era más sencillo de lo que pensaba. Creí que se trataba de una broma de mal gusto, pero ahora tengo respuestas a mis dudas —respondió Shadow al final, corriendo en dirección a donde Rouge les indicaba en la pantalla del comunicador—. Mis encuentros con él han sido algo complicados.

La murciélago se rascó la nuca, tratando de comprender a lo que su colega quería llegar. Se halló procesando las oraciones de Shadow una y otra vez, hasta que el hámster en su consciencia corrió, haciéndola percatarse de un punto clave: encuentros.

Shadow no había frecuentado a nadie más que a cierto héroe durante esas últimas tres semanas.

Cierto héroe al cual, siempre que veían, le brillaban los ojos tal como las bellas esmeraldas caos.

La última vez que habían estado en casa, Rouge pudo ojear las tarjetas que decían pistas sobre las ubicaciones y eventos en los que el anónimo había estado y se había encontrado con Shadow. No había que ser un genio para reflexionarlo ya que todo le llegó de golpe, por lo que, conectando los puntos, quería decir que...

—¡Shadow! —lo llamó entre toda la conmoción. Abrió sus ojos tanto como su rostro le permitió, llegando a ese punto de realización. Rouge se levantó de su asiento dentro de la cabina en la minivan que habían tomado prestada* de G.U.N. para salir exasperada azotando las puertas traseras, observando a lo lejos las siluetas de ambos integrantes caminando hacia su dirección. Ella no aguantó más, y voló hacia ambos para acercarse lo suficiente, gritándoles de por medio— ¡¿No te referirás a que...?!

Shadow escupió sangre, producto de un mal golpe que uno de los guardias robots le había dado justo en la mandíbula, y le asintió aun sin dirigirle la mirada.

—Dije que no es un admirador secreto, Rouge —cuando el carmín de sus ojos se encontró con los aqua de ella, Shadow se lamió los resecos labios. Se quitó el auricular de la oreja derecha, y apagó el comunicador para confrontarla de una vez por todas con una fruncida mirada—, porque estoy seguro de que es Sonic.

.

El jueves de esa misma semana, llegaron como habitualmente a Central City; el viernes, se cumplieron quince días desde que Shadow recibió la primera nota, por lo que había preguntado al portero, sutilmente, si no había recibido noticias del misterioso anónimo durante esa semana. El portero, no muy seguro de qué decirle, le había contestado que no.

Por lo tanto, el sábado por la noche se prepararon para salir con el resto del gang a la demostración de Roller Derby a la cual los Chaotix los habían invitado desde la semana antepasada. Cabía destacar que, al principio, Shadow no estaba muy convencido por sus experiencias vividas en esos últimos días, pero él sabía que oponerse a esa salida haría que Rouge no sólo lo obligase a reflexionar todas las decisiones tomadas en su corta vida, sino también a retomar aquel tema que, siendo sinceros, quería tocar estando más tranquilo.

La situación del anónimo le carcomía el estómago, pensando seriamente en que la persona detrás de ello podía ser aquel a quien tanto estaba tratando de evitar, y que él tenía en mente que vería aquella noche.

—No debes cuestionarte tanto el quién haya sido, sino la intención del por qué lo está haciendo —había mencionado su colega, tranquilizándolo durante el camino a su destino; se hallaban caminando por el final del último boulevard que daba paso a las orillas de la ciudad. Shadow, con el ceño fruncido y mil ideas en la cabeza, le asintió en comprensión a pesar de que él mismo se repetía que ya había tomado en cuenta tal cosa—. Sea o no sea el guapo del Blue Bur , estoy segura de que sus razones tendrá para haberse ingeniado todo este desastre —y le subió los hombros, hablándolo como si fuese lo más normal del mundo.

—Estoy seguro de que es él —contestó por su parte Shadow sin dirigírsele, obteniendo un largo suspiro de Rouge.

—Confróntalo entonces —le hizo ella un ademán con la mano, observándolo al perfil para después sonreírle con cierta malicia—. Sonic juega muy bien el papel de hacerse el tonto y tú lo has visto, Shadow.

El agente se pasó la lengua por los dientes, mordiéndose el labio.

Carajo, fue lo que único que pensó al reconocer que Rouge tenía razón, porque de todas las cosas que Shadow sabía, esa era la que más le molestaba. El héroe podía ser muchas cosas...

Pero, claro, imbécil no era una de ellas.

Una vez que llegaron al mismo terreno baldío donde Vector les explicó que se llevaría a cabo el evento, el característico olor a lodo se impregnó a las fosas nasales de Shadow que no pudo evitar recordar su experiencia en el concierto. Para su suerte, y a diferencia de aquella primera ocasión, el lote estaba decorado con pérgolas de luces y banderas de colores que indicaban los caminos hacia carretas de comida que estaban instaladas al principio junto a sillas y mesas tomando espacio, el punto medio ahora siendo la grafiteada capilla con la placa de cemento y que estaba justo en el centro, y el abandonado gimnasio que se ubicaba hasta el fondo del terreno y daba vista a la entrada del bosque, donde empezaba el terreno libre que ya no pertenecía a Central City. El ambiente era muy diferente a lo que él recordaba, siendo no sólo más colorido sino pareciendo más alegre por tanta luz y movimiento a los alrededores; personas y animales caminando por todas partes, algunos yendo en dirección hacia el gimnasio donde se escuchaba tanto ruido y conmoción, con más gente sentada en cualquiera de las mesas donde podían comer.

Por un momento, Shadow pudo compararlo como una feria cualquiera. No le veía nada de clandestino al entorno, tal como Knuckles les había recordado.

Un poco sorprendido por la dualidad del lugar, al llegar con el resto del gang que los esperaba justo afuera de una de las carretas, el dúo observó como Espio, Whisper y Blaze veían a Silver, Vector y Tangle teniendo una competencia de comida mientras Amy y Tails conversaban junto a Knuckles y Sonic. Luego de un buen rato de saludarse, hubo un punto en el que el agente y el héroe se quedaron hasta atrás entretanto los demás jugueteaban y reían.

—¿Qué tal el viaje? —preguntó Sonic de repente, llamando su atención; posó sus manos en las caderas, esperando paciente a la respuesta.

Shadow, por el contrario, se le quedó viendo a los ojos. Una extraña sensación le carcomió no sólo la garganta, sino el alma.

A su consciencia llegó la quinta nota. El agente suponía que, si realmente el anónimo se trataba de Sonic, tendría sentido todo el contexto que en aquel mensaje le había mostrado. Sin embargo, no podía confirmar nada hasta que asegurase más información.

—Knuckles te comentó —le dijo, jugando la carta de que otro de los mejores amigos del aludido podía haberle hecho saber. Obtuvo un asentimiento por parte de Sonic, con una sonrisa de satisfacción; chistando la lengua, Shadow frunció el ceño—. No hay nada que destacar. El Doctor no ha mostrado ningún interés en revelar su ubicación por ahora. Esta vez no hemos podido ser capaces de rastrearlo a excepción de la última base en la que estuvo.

—Me imaginé —contestó ahora por su parte él, rascándose una oreja—. Tails tampoco; significa mal augurio —y tras un suspiro, el héroe giró la vista hacia el resto del gang , cruzándose de brazos—. Usualmente, Eggman suele dejar sus pistas de forma más notoria cuando está listo para dar batalla, es como que un mensaje sutil de que quiere que lo encontremos.

—¿No te preocupa pensar en ello? —le cuestionó Shadow, imitando sus movimientos; ambos volvieron a reencontrar miradas, sintiendo la breve tensión— ¿No te parece extraño lo que sucede con él?

Nah —subió sus hombros el héroe, restándole importancia, negándole con la cabeza—. Supongo que ahora se está tomando unas vacaciones. Son temporadas, a veces tarda mucho, a veces no tarda nada.

Shadow no hizo otro gesto, pensando en sus oraciones.

—Lo cierto es que estas "vacaciones" huelen a retiro —dijo lo primero que le llegó a la mente, haciendo un ademán de comillas con las manos. Obtuvo un asentimiento por parte de Sonic, quien soltó una pequeña carcajada—. Ya no es alguien tan joven, si me lo preguntas, y nosotros ya no somos unos niños —volvió a comentar en un tono más sereno y serio, haciendo al héroe fruncir la boca; ambos reflexionaron un leve instante la situación, pero fue Shadow quien rompió el silencio—. Simplemente... es extraño. Las cosas cambian muy rápido.

—No tienes idea de cuánto —le rodó los ojos Sonic, sonriéndole al final—, pero estoy de acuerdo contigo.

Shadow frunció la boca, no sabiendo qué más decir.

Los dos volvieron al silencio, pero ninguno se sintió incómodo al respecto.

Si algo tenía que admitir, era el hecho de que todo estaba siendo muy extraño; el acostumbrarse a la leve presencia del Doctor Eggman en sus adultas vidas, el percatarse de que hacía tiempo no lo veían, el realizar que desde hacía un buen tiempo que no luchaban contra su merced. Aquellas cosas que tanto había tomado como las típicas, como una diaria rutina, se desmoronaban poco a poco frente a sus ojos y sin que él pudiese hacer algo al respecto porque de eso se trataba la adultez, de tener que avanzar y no mirar hacia atrás mientras aprendes de ti mismo día con día.

Deseaba con todas sus fuerzas seguir su propio consejo, porque en aquellos momentos sentía que su interior estaba por pudrirse.

Con sólo ver a Sonic recordaba el asunto de las notas y los regalos.

No era que precisamente extrañase esos días de antaño en los que sus vivencias como adolescente lo hiciesen sentir que su juventud actual valía la pena, pero el darse cuenta de los cambios que experimentaba era lo que lo hacía salir de su mundo de ensueño y pisar tierra firme. Shadow nunca había sido una persona que anhelase lo inevitable, o que anhelase muchas cosas en general, pero de algo estaba seguro y era que, aunque no lo dijese en voz alta, había momentos que extrañaba con todo su existente ser.

Sus experiencias con Sonic eran el mayor ejemplo de ellos.

—Por cierto, tengo que cuestionarte algo —mencionó de forma suave, en un tono más bajo, como si pretendiese que nadie más pudiese escuchar la conversación; Sonic sólo le mostró un semblante serio, atento a cada una de sus palabras—. La noche que fuiste a mi departamento, ocurrió algo raro justo cuando te marchaste —se acercó Shadow a él, cortando toda distancia entre ambos. Al contrario de su pensamiento, Sonic no hizo un ademán por alejarse de él o remarcarle su espacio personal, sino que dio un paso adelante para pegar hombro con hombro, acomodándose junto a él; entonces, Shadow prosiguió a susurrarle—. No sé si llamarlo coincidencia o no, pero creo estar seguro de que...

—¡Ustedes dos! —los dos captaron la eufórica voz de Amy frente a ellos, haciendo que volteasen a verla para percatarse de que la joven les tronaba los dedos, apurándolos. Ambos se separaron rápidamente, observando cómo el resto del gang yacía algunos metros lejos, caminando, mientras Tails los esperaba a los tres a una corta distancia— ¡Ya vamos en camino al partido! ¡Muévanse!

Después, ella se giró sobre talones y le indicó con un ademán al zorro de que la siguiese. Tails, antes de hacer caso, le dio una sutil mirada a Sonic, y Shadow no necesitó otro movimiento para percatarse con detalle cómo el zorro tan sólo con ese semblante le preguntaba a su mejor amigo si estaba todo bien . Un asentimiento y un pulgar arriba del héroe pareció ser suficiente, porque poco después Tails le sonrió conforme y tomó rumbo detrás de la joven que caminaba a paso veloz, alejándose.

—¿Te parece si lo hablamos luego? No me gustaría hacer enojar más a Amy —se sobó las sienes el aludido, entrecerrando sus ojos con cansancio; Shadow frunció más el ceño, absorto por escuchar las palabras salir de su boca—. Desde hace unos días ha estado molesta conmigo.

—¿Se debe a algo en particular? —le cuestionó de vuelta él, pendiente de cualquier otra respuesta.

Definitivamente aquella noche sería extraña.

—No tengo idea —le negó Sonic con la cabeza, suspirando. Ambos comenzaron a caminar también—. Parece que respiro y se molesta más.

Siguieron el mismo curso, llegando al abandonado gimnasio donde estaba todo el desastre de gente; una vez que todos entraron, Shadow observó cada uno de los detalles del lugar, decorado con las mismas cortinas de luces y lámparas de papel que iluminaban, con las gradas cercanas a la pista de madera encerada y las multitudes de personas sentándose a lo largo del recinto.

Un poco a lo lejos, Shadow visualizó a los integrantes de uno de los equipos que jugarían aquella noche; mientras algunos se estiraban y practicaban en la pista, otros conversaban entre ellos. Cada uno llevaba un casco y una camiseta de color negro con relieves verdes, el logotipo del equipo en medio de ambas prendas y los sucios patines al estilo disco de colores oscuros; uno que otro mantenía heridas abiertas en las caras o rodillas, otros ya estaban sudando mares.

Shadow sintió una leve incomodidad con la transpiración de la escena, pues se veía que jugaban muy rudo.

—Bueno, las reglas son simples: son dos equipos con cinco jugadores cada uno —escuchó el gang la voz elevada de Vector a medida en que caminaban por el espacio de las gradas, buscando los asientos reservados que el cocodrilo había conseguido al principio de la pista—. Cuatro defensas, un anotador. El ganador es el equipo que más puntos anote durante toda la partida.

—¿Cómo es que anotan los puntos si sólo corren por la pista? —preguntó Knuckles, un poco concentrado en maravillarse con cada detalle.

—No es sólo correr por la pista, hay una estrategia detrás, Knuckles —quiso Tails aportar a la conversación, recibiendo las miradas sorprendidas de los demás chicos que prestaban atención a sus palabras; Silver, quien iba tras de ambos, se rascó la nuca un poco desconcertado—. Entre más veces pase el anotador por las defensas contrarias, más puntos tendrá el equipo; no es sólo llegar a la meta, sino sumar todos los puntos que puedas.

—Tails tiene razón —concordó después Vector, obteniendo una sonrisa del nombrado—. La cosa es que este tipo de partidos son más pesados y peligrosos que los oficiales; somos clandestinos, al final de cuentas —subió sus hombros, queriéndole restar importancia al asunto y el miedo a sus amigos.

—Estos eventos no son permitidos en estas zonas y muchos podríamos llegar a parar a la cárcel porque no hay reglas —mencionó Espio, dirigiéndose a Sonic y Shadow quienes, junto a él, iban hasta el final del grupo.

—¿Cómo que no hay reglas? —se metió Amy, posada a la izquierda de Blaze, mostrando un semblante entre la confusión y el miedo— ¿De qué hablas, Espio?

—¡Por Chaos! —la duda no les duró mucho, pues tan pronto como el camaleón quiso profundizar en su explicación, Silver les interrumpió al llamar la atención; todos voltearon hacia donde el albino señalaba con su dedo índice, exasperado por lo que sus ojos observaban: dos de los integrantes del equipo contrario habían comenzado a luchar uno contra el otro, haciendo que uno de ellos comenzase a sangrar por el golpe tan fuerte que le propinaron en el rostro— ¡¿Vieron eso?! ¡Le acaban de romper la nariz a ese sujeto!

—Santo Gaia... —se tapó la boca Tangle, tomando también la mano de una confundida Whisper que empezaba a asustarse; en menos de unos segundos, el semblante de la lémur cambió a uno de emoción, levantando ambos brazos por la excitación— ¡Yo también quiero intentarlo! —y otorgándole una mirada a Whisper, la lobo le negó repetidamente con la cabeza.

—Wow, se ve horrendo —habló Blaze quien, tras haber mostrado un semblante monótono toda la noche, sonrió de forma burlona. Rouge, justo a su derecha, sólo se carcajeó por su reacción tan estoica y a la vez tan extasiada—. Sin embargo, he de admitirlo... sería divertido entrar —miró a la murciélago, quien le asintió un poco dudosa.

—Seguro mi equipo ganaría —comentó Sonic, mirando el caos que traía el equipo de jugadores, no esperando a que alguien le respondiese de vuelta.

Para su mala suerte, Shadow seguía justo a su lado. El agente, con una mueca en el rostro, volteó a observarlo para encararlo.

—¿Es una afirmación, erizo? —le preguntó, arqueándole una ceja.

Ambos reencontraron miradas, intensas, con el ardor recorriéndoles el estómago.

—Es un hecho, Shads.

Espio, Amy, Blaze y Rouge, quienes eran los más cercanos a ambos y podían escucharlos, se vieron unos a la otros con cierto asombro y preocupación, pues al menos dos de ellos ya sabían lo que se avecinaba.

—Mencionas todo con mucha seguridad —volvió a hablar Shadow, importándole poco el seudónimo por el cual lo había llamado, importándole poco el hecho de que sus amigos seguían viéndolos con total atención—. Podría ser lo contrario.

Wanna bet that , buddy? —preguntó a su vez Sonic en un tono juguetón, mostrándole un semblante y una sonrisa burlona con la que le enseñó los afilados colmillos.

Amy sólo alcanzó a taparse la boca, atónita con la interacción entre los dos erizos. Por su parte, Blaze sonreía divertida al igual que Rouge, quien soltaba una ligera carcajada. Espio, al contrario, arqueó ambas de sus cejas entretanto procesaba las palabras del héroe —porque, por desgracia, no sabía mucho inglés—. Los seis ignoraban el desastre en el que el resto del gang se hallaba, gritando entre sí sentarse o ir a comprar comida para disfrutar el partido.

Shadow sólo alcanzó a suspirar, pasándose la lengua por los dientes. Una parte de sí creía que no debía seguirle el juego a su rival, pero la otra lo jalaba a continuar y disfrutar el momento.

Él presentía que en cualquier momento se arrepentiría.

—¿Qué insinúas? —de repente, tanto él como los demás escucharon a Amy meterse a la plática, distrayendo a Shadow de todo pensamiento y haciéndolo tocar tierra— Cuando usas ese tono, significa que habrá problemas, Sonic...

Blaze y Rouge soltaron unas pequeñas carcajadas mientras Shadow escondió una leve sonrisa que amenazaba con salir y Espio fruncía la boca, dándole la razón a la joven. La rosada había dicho lo que todos habían pensado.

—¿Qué tal una pequeña apuesta? —le contestó el héroe a su mejor amiga, posando sus brazos en sus caderas— Algo ligero, para que Shadow no se canse —se burló frente al agente, quien entrecerró sus ojos con molestia, volteándose hacia él.

—¿Qué tal... —dijo Rouge, haciendo que los cinco se dirigiesen a ella; la murciélago se tocó la barbilla, pensativa, por unos segundos hasta que prosiguió— si el perdedor paga la cena del otro?

Espio soltó un chiflido con el que Shadow giró la vista para echarle un mal de ojo . El camaleón, a pesar de ello y al igual que la gata, siguió con una sonrisa socarrona; Amy fruncía el ceño preocupada y un alegre Sonic estaba dispuesto a continuar con el juego.

Shadow, sintiendo una pesadez en su pecho. Maldijo de mil y un formas a su colega por meterse en los asuntos que no le convenían. Sabía que Rouge hacía aquello para que él pudiese darse una oportunidad de tocar el tema del misterioso anónimo con el sospechoso número uno.

—Por mí está bien —volvió a decir Sonic.

—Te estabas tardando —le respondió en un tono monótono Shadow, relajando los músculos y el semblante para mostrarse más estoico de lo que aparentaba. Aunque no había sido muy claro con su mensaje, el héroe supo exactamente a lo que se refería, así que sólo le asintió en son de acuerdo— Me impresiona.

—Intentaba controlarme, pero no puedo estar tranquilo, ya me conoces —subió sus hombros el nombrado, dándole una ojeada a una divertida Rouge, agradeciéndole en silencio—. Mucho menos cuanto te tengo al lado —le murmuró después, tan pronto como Espio caminó hasta donde las chicas se encontraban, checando cómo el camaleón y Blaze se susurraron unas cuantas palabras mientras Amy, más tranquila pero un poco frustrada, optó por negarles con la cabeza y acercarse hasta donde el resto el gang yacía.

Una vez solos, Shadow sintió el estómago revolver.

—El primer paso al autoconocimiento es reconocer nuestros defectos —le dijo en un tono suave, rompiendo toda cercanía con él; al final, arqueando una ceja, siguió sus movimientos y le sonrió socarrón con los ojos entrecerrados, enseñándole los colmillos. Sonic solamente alcanzó a lamerse los labios—. Háblame más de ello.

.

El pitido del silbato, indicando que el partido se había terminado, alcanzó a conmocionar a la gente sentada a lo largo de las gradas, las cuales se habían llenado a último momento en cuanto el rumor de que el héroe de todo el planeta, Sonic the Hedgehog, estaría dentro del partido junto al equipo más peligroso de la zona: los Cobra Inferno*.

El marcador tenía los puntos cincuenta a cincuenta. Shadow escupió saliva y sangre combinadas mientras se limpiaba el resto con el antebrazo, con la lémur todavía en el suelo; el pelaje se le manchó de polvo junto con el líquido carmesí y se desabrochó el casco con desesperación al escuchar los gritos de la gente que celebraba la casi victoria del equipo en el que el azulado héroe había estado, contrario al de él, pues la competencia se había visto un poco reñida. Aún con los moretones de la cara, que no se comparaban con los de las piernas y los brazos, fue testigo del cómo Tangle se restregaba contra el piso por el enojo, golpeándose varias veces la frente en éste, haciendo que su herida volviera a abrirse para después escurrir sangre.

Silver, a comparación de él, se acercó patinando velozmente a la chica para levantarla, quitándose el celeste casco para arrojarlo hacia un lado, y lleno de culpa y angustia por ver a una de sus mejores amigas teniendo una crisis eufórica sólo por haber perdido un jodido juego.

—Por Chaos, Tangle, ni en tus peores batallas has estado así —dijo en voz alta él, un poco preocupado; y le extendió la mano a la lémur en son de paz—. Creo que no fue una buena idea meternos a jugar de esta forma tan pesada...

—¡Oh, habla por ti! —escucharon ambos la animada voz de la joven mientras se levantaba. Shadow, confundido por el repentino cambio de humor, observó cómo ella le palmeó la espalda al albino, haciéndolo dar un brinquito de dolor entretanto ella seguía extasiada en emoción— ¡Esto es lo mejor que he hecho!

—Pensé que pelear contra el Imperio Eggman era lo mejor que habías hecho —mencionó ahora Silver, postrando toda su atención en el agente que la veía mantenerse de pie aun cuando seguía un poco desorientada por los golpes.

—Eso fue antes de entrar en una derby clandestino como este, Sil —le rodó los ojos ella, y tanto Shadow como Silver negaron con su cabeza, incrédulos—. Suena rudo, ¿no? ¡Mira! —seguido, ella se levantó la manga de la camisa para mostrarles una marca de dientes fresca que se encontraba en su hombro; la sangre hizo a Silver elaborar una mueca de disgusto al contrario de Shadow, que trató de esconder una pequeña carcajada... Le parecía estúpido lo emocionada que estaba la chica por obtener algo tan normal para ellos, y que les pasaba durante sus peleas contra otros enemigos— ¡Alguien de los jugadores me mordió el brazo! ¡Voy a quedarme con esta cicatriz por semanas! —después de gritarles llena de felicidad, el de púas albinas se sobaba las sienes, exhausto, pero más tranquilo; luego, Tangle se volteó hacia donde se encontraban Tails y Whisper, en el suelo, para encararlos— ¡¿Te impresiona, Whisper?!

—No —contestó confundida la otra, negando son su cabeza también. Tails quien, además de estar siendo vendado por ella en una de las rodillas, soltó una carcajada mientras Tangle sólo asentía despreocupada.

—Comprensible —de igual forma, ella no quitó su emocionado semblante del rostro. Después, se giró al dúo de erizos— Algún día la impresionaré —dijo segura de sí misma.

—Muy bien... —mencionó Silver nuevamente, girándose hacia el agente al ver que su compañera de juego estaba perfectamente bien, dejando que la joven patinara en dirección al otro par. Una vez que se quedaron solos, el plateado prosiguió— También lo siento, Shadow, ¿te pegué muy fuerte? —le murmuró un poco bajito, como si tratara de no sacarlo de sus cabales.

—No —contestó él mientras se sobaba a orillas de algunos moretones color morado que yacían en su torso, obteniendo un semblante relajado pero preocupado de Silver que no se quedaba tranquilo por ver la prueba de su agresividad; el agente, por el contrario, se sentía orgulloso de su potencial. Después, inhalando para aguantar un poco el dolor, se sobó la barbilla—. Sonic pega más fuerte —admitió, aun con el estoico semblante, para tentarlo, pasándose la lengua por los ensangrentados colmillos.

Silver, atónito por la honestidad del agente, miró a lo lejos al aludido héroe. Sonic llevaba conversando con los integrantes del equipo, en el que habían estado, el mismo tiempo en el que ellos habían checado a Tangle y se habían quedado hablando.

Durante todo el juego, Shadow había sido testigo de lo letal que Silver era, al igual que él; no le cabía duda de tal cosa, pues conocerlo desde hacía años le había dado una ventaja sobre los demás jugadores que, aun con su rango de expertos en el mundo del roller, no habían podido con el de púas plateadas. La consecuencia más grande eran los moretones que, por mero accidente, Silver le había hecho entre algunas de las partidas.

Sin embargo, si era sincero, él sabía que Sonic no podía quedarse atrás ya que igualaba las habilidades y el nivel de fuerza que él, tanto como Silver, poseían.

—Eso me hace sentir mejor, gracias, eh —mencionó ahora Silver en un tono sarcástico, ofendido y a la vez todavía más preocupado por la estabilidad física de Shadow. Le bastó unos segundos para ver por detrás del agente y percatarse de que el nombrado héroe patinaba ahora en dirección a ambos, despidiéndose de los jugadores con los que había tomado conversación hacía algunos momentos—. Hablando del Rey de Roma... —le sonrió al final, frunciendo la boca para no hablar más.

Shadow no necesitó otro ademán para comprender, y se halló girándose al igual que Silver, esperando el encuentro entre los tres.

—¡Gran trabajo allí adentro! —les dijo a los dos, con una alegre sonrisa; Sonic también mantenía algunos raspones en las rodillas y golpes en el cuerpo, siendo el torso el más afectado. De igual forma, andaba como si no pasase nada al igual que ellos, acostumbrado al dolor y el ardor— Es una lástima que empatáramos —hizo una mueca, ganándose otra por parte de Silver.

—Bueno, no te quejes... El equipo en el que estabas es una bestia, y luego contigo dentro de él eran un peligro total —se cruzó de brazos Silver, sobándose uno de los codos, todavía con ese tono ofendido que parecía remarcarle su disgusto; Sonic se carcajeó, tomando su queja con humor, posando sus manos en las caderas mientras ladeaba un poco la cabeza, escuchándolo con atención—. Además, ustedes dos son unas fieras en todo, parecía que no tenían piedad uno contra el otro —los vio a ambos. Sonic alcanzó a abrir sus ojos tanto como su rostro lo permitió, desconcertado, Shadow se mordió la lengua para no decir nada, un poco sorprendido por escuchar tales palabras: para ser honestos, ninguno se había dado cuenta de la rigidez con la que habían jugado —. Yo sentía que se me salía el corazón cada que le pegaba o empujaba a alguien —y para terminar, solamente bufó.

—Es más divertido sentir la tensión y la adrenalina —comentó Sonic, sonriéndole socarrón. Silver rodó los ojos, un poco cansado; después, el héroe se dirigió al agente—. ¿Cierto, Shads?

—Es un concepto interesante —tardó sólo unos segundos en contestar Shadow.

Obteniendo otra mueca de Silver que, claramente, le decía algo como "¿es en serio?", el plateado sólo les suspiró derrotado, sonriendo también.

—En fin, ¿qué vamos a cenar? —se dirigió Sonic al agente, terminando la discusión anterior.

—¿De qué hablas? —preguntó Silver, metiéndose a la nueva conversación.

—Aposté con Shadow a que el perdedor pagaría la cena del ganador —antes de que el de betas rojas pudiese contestarle al plateado, el héroe había respondido por ambos; Silver y él sólo intercambiaron miradas, con el primero bastante sorprendido mientras el segundo, resignado, le asentía en acuerdo—. Los dos empatamos, así que lo justo es que él pague lo mío y yo pagaré lo suyo —dijo después Sonic. Shadow, solamente escuchando, se lamió los labios y se cruzó de brazos, sin quitar la mirada de Silver—. ¿Quieres acompañarnos?

Silver aguantó la respiración unos momentos, analizando la situación que se presentaba frente a sus ojos. Las dudas comenzaron a brotar en su cabeza, preguntándose muchas cosas, tratando de hallarle respuesta a otras. Entonces, siendo espectador del cómo la realización pasaba por los cabales del más joven, Shadow frunció el ceño en cuanto Silver suspiró profundamente, sonriéndoles feliz.

Silver, simplemente, supo.

No tenía idea de con qué saldría o qué les diría, pero ciertamente no se esperó lo que les comentó después.

—No, gracias —les negó con la cabeza, rechazando la invitación amablemente. Sonic y él le arquearon una ceja, expectantes a sus palabras—. Disfruten ahora, esta es su noche. Tal vez después podamos salir los tres —y tanto Shadow como al héroe les golpeó la nostalgia, dándose una rápida mirada—, justo como en los viejos tiempos.

.

Shadow nunca se imaginó que se encontraría en tal situación. Había tenido pesadillas en las que sucedía, despertándolo con el sudor en la frente y las ganas de vomitar, pero nunca se imaginó que realmente llegaría a pasar otra vez.

El estómago le daba vueltas, los ojos los sentía no sólo cansados si no también húmedos al igual que sus labios, hinchados y ardidos. Su mente divagaba en el aroma a sudor de la oscura habitación, rodeada por el poco claro de luna que entraba por las puertas cristalinas del balcón. Las cortinas se movían por la fría brisa, la agitación del cuerpo pegado, el calor impregnado, las suaves y desnudas garras tomando las contrarias mejillas, cerrando la cercanía y haciéndolo fundirse en una completa paz combinada en caos, con la destrucción y la armonía.

No había pensado en cuánto añoraba el pasado, que había tenido una vez, que bien recordaba de forma diferente.

Los dedos llegaron a las púas de la espalda, acariciando con malicia cada rastro que abarcaban las huellas hasta llegar a la cola; no había algún otro ruido más que el de la respiración rápida, el ascenso y descenso del pecho, las temblorosas extremidades. Fuese Sonic murmurándole cosas tan banales a la oreja como su nombre o pequeñas risas por las cosquillas, o fuese Shadow asintiendo en acuerdo para luego seguir su labor.

Los recuerdos, al igual que la agraciada nostalgia, le pegaron de golpe. La primera vez había sido igual pero más sutil, más densa y agresiva. Más peligrosa. Nadie, más que ambos, lo sabían. En aquel entonces eran unos torpes adolescentes, y apenas conocían uno del otro, y apenas habían acordado en experimentar juntos; Shadow, ahora, hacía todo con más cuidado, sintiendo que con cada arrastrada le tocaba el alma, creyendo que en algún punto su acompañante se quebraría y pediría que se detuviera, justo como esa primera vez.

No pasó nada porque ocurrió lo opuesto.

La energía caos de ambos cuerpos se sentía en el ambiente, haciéndose pesada, ahogándose sin poder recibir más que el caliente aliento contrario. El fuerte agarre con esas afiladas garras, encajándolas en la piel, el aprieto de las piernas sobre su cadera, la humedad de boca a boca y de lengua a lengua. Sonic lo tomaba con cada una de sus vibras, como si quisiese que Shadow nunca se fuese, que se quedase con él por siempre. Y así lo pensaba el agente, porque cada beso no sólo le sabía a satisfacción, sino también a dolor.

Le dolía confirmar lo que había temido por años, lo que había sentido por temporadas, lo que cada minuto se le resbalaba por la consciencia: estar enamorado era una completa agonía tanto por el sentimiento como por el ser al que tal emoción estaba atada. Él aceptaba, él sabía y él reconocía con todo el dolor en su persona lo que tanto había evitado por años.

Realmente, mucho, al grado en que llegaba hasta ser embarazoso, gustaba de Sonic.

Simplemente, el misterioso anónimo ya no era un problema porque, gustaba de Sonic.

La oscuridad consumiéndoles no fue impedimento para que Shadow supiese dónde tocar o dónde empujar; se halló en un abrazo, rodeando el cuerpo entero de Sonic sobre el sillón, apretujándose contra él como si tratase de fundirse, sujeto a no soltarlo ni separarse, escondiendo su rostro entre el hueco del hombro y el cuello. Parecía que lo necesitaba y viceversa, porque el héroe correspondió el gesto de igual forma, murmurando su nombre entre gemidos con los que aferraba las manos a la espalda contraria, rasguñándolo por simple inercia.

Shadow nunca se imaginó dónde iba a terminar ni quién lo iba a despedazar, pero sabía que aquel momento de ensueño no duraría porque el héroe correría como siempre lo había hecho. Sabía que tan pronto como había iniciado, terminaría.

Justo como la primera vez.

Sonic, al contrario, lo reconocía desde un principio porque le dolía mucho admitirlo. Pues Vanilla , bien recordaba mientras observaba los brillantes orbes carmines de Shadow arriba de él, decía que el primer amor siempre era un caos; que marcaba y dolía, que era difícil de olvidar pero, así como se sufría, también afectaba de forma placentera.

Se sentía como dopamina, porque los recuerdos pegaban al grado en que llegaban a sentirse tan bien...

...aunque muchos de ellos se conectaban, y eso era lo que más pesaba porque significaba que se volvería a repetir la misma historia de siempre.

.

"¡Hola! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo te fue en tus vacaciones?

Bromeo, sé que no fueron vacaciones.

En fin, esta vez te dejo esta carta para decirte que no le preguntes al portero por tu correo. Además, ya supe que alguien vio el último paquete que te mandé.

No me preguntes cómo lo sé. Sólo lo sé.

Te digo todo esto porque sé que no recibiste mis notas anteriores. Creo que ni siquiera te dijeron de ellas en todo lo que estuviste fuera y me alegra porque, si soy sincero, eran un total asco. Perdona que suene un poco acosador, pero tuve que preguntar cuándo volvías para saber si seguir escribiendo o no, y tuve que ir a tu edificio para verificar si mis paquetes llegaban bien. Recuerdo que te dije que no dejaría que nadie supiera de ellos si tú no querías, así que los tomé de vuelta para que no se acumularan.

Siento que estoy exagerando un poco las cosas. Ig ual , para la próxim a tendré más cuidado. La razón del por qué le dejaba todo el trabajo al portero era porque, por estúpido, creía que era más sutil hacerlo de ese modo que dejarlo directamente en tu buzón.

Hace unos días me explicaron la floriografía . Admito que se escucha cursi y ridículo, pero no pude dejar de pensar en los girasoles y las begonias.

¿No te gustaban los girasoles?"

La noche se convirtió en madrugada, la madrugada en mañana, pero Shadow no había dormido, no había comido y no había pensado en nada. La elegante maceta adornada, con unas cuantas begonias rodeando un girasol incrustado justo en medio, seguía tapando la entrada del departamento. Su mente procesaba una y otra vez las palabras escritas en la hoja de papel; una de sus garras, habiendo hecho un pequeño hueco entre algunos de los párrafos escritos con bolígrafo en tinta negra, había rasgado el resto de la carta para terminar trozada a la mitad. De igual forma, no se deshizo de la nota, sino que la apretujo entre sus dedos con cierto coraje. Tenía algo atorado en la garganta que no lo dejaba soltar un suspiro si quiera.

Creo que siento algo por ti, era lo que le llegaba de repente, sin previo aviso, recordando lo recién vivido. Sé que siento algo por ti, pero no sé qué es y me asusta saberlo , se repetía una y otra vez, buscando el significado de sus propias palabras, esas mismas que le había susurrado a un exhausto Sonic durante el último momento de sinceridad entre ambos, justo antes de que se marchara.

¿Por qué, simplemente, no le había dicho lo mucho que le gustaba?

Yo también siento algo por ti, se quería dar un tiro en la cabeza al recordar la respuesta del héroe, pues no se suponía que la conversación llegase a tal cosa. Tampoco sé que sea, pero sé que es por ti , una parte de Shadow se moría de estimación, de cariño; la otra se quería morir de verdad.

Las dudas de siempre llegaron a su consciencia, obteniendo la misma y sincera respuesta: estaba jodido. Encabronado. Enamorado. No sabía qué hacer después de esa nueva experiencia; el aroma del héroe seguía impregnado en él, el sentir de las huellas, de la suave y cicatrizada piel, el brillo de los esmeraldas orbes, la apasionada entonación de su voz, la energía caos que habían compartido, el aura caótica que se desbordaba.

—Me gustas —se murmuró a sí mismo, sacándose el mártir del pecho, mirando el mismo punto muerto en las puertas del balcón. Molesto por su estupidez, frunció el ceño; la resignación comiéndole las entrañas, derrotado y abatido por no haber podido cambiar el curso de las cosas—. ¿Qué me hubieses respondido si te lo hubiese dicho, Sonic?

No todo era miel sobre hojuelas.

¿Qué le hubiera respondido si se lo hubiera dicho hacía años?

La historia fue la misma, porque volvió a acostarse sobre el mullido sillón donde ocurrió, no sabiendo cómo procesarlo. Se dio cuenta de cuánto le ardía el pecho, del cómo el corazón y la cabeza le dolían y los ojos le pesaban. ¿Había sido una confesión de amor? ¿De interés platónico? ¿Había sido un simple encuentro sexual?

En toda su existencia en la tierra, Shadow sólo había llorado dos veces del coraje y la frustración. Ambas ocasiones tenían un nombre: Sonic.


pequeñas notas:

*en muchas de mis historias, pongo que Rouge toma "prestadas" algunas cosas de G.U.N... En realidad, las roba. Es un headcanon que tengo de ella en el que aprovecha ciertas "ventajas" de trabajar en la organización, tales como viajes gratis o maquinaria y equipo gratis, lmao.

*los Cobra Inferno son un cameo a un equipo oficial de Roller Derby que uso en mi novela original "Funeraria de Anomalías".

*Sé que se hace mucho énfasis en "la primera vez" que tanto se ha mencionado, pero créanme que tiene más significados de lo que ustedes creen.