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Capítulo 5

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Para cuando entró en la primera joyería para buscar el supuesto regalo, Shikamaru estaba destrozado. Si antes alguna vez había experimentado un poco de rencor hacia Sasuke, motivado por los celos que no quería reconocer, no era nada comparado con el odio que ahora sentía. Si lo tuviera en frente, él… arggghh, ¡no quería ni pensar en ello!

La expresión desolada de Naruto quedaría por siempre grabada en su cerebro. Había insistido en acompañarlo hasta su casa, pero verlo entrar sano y salvo en su departamento no lo había tranquilizado. Era evidente que ninguno de los dos estaba en estado de hacerse compañía más tiempo. Necesitaban pensar, o quizás llorar, cada uno por su cuenta.

Pero Shikamaru no era el tipo de persona que se deja abatir por sus sentimientos. Se permitió regresar a su casa cabizbajo e incluso soltar alguna lágrima al irse a la cama. Y eso fue todo. A la mañana siguiente, su mente ya estaba haciendo planes. Su responsabilidad era levantar el ánimo de Naruto, ayudarlo a olvidar aquel mal trago —y a aquel bastardo, de ser posible— para que pudiera seguir adelante.

Fue así como en pleno martes le propuso visitar un conocido salón de videojuegos al salir de la oficina, el miércoles lo arrastró a cenar junto con Choji y el viernes incluso accedió a incluir a Ino en su estrategia, de modo que acabaron los cuatro en el karaoke favorito de la muchacha.

Despacio, la sonrisa apagada de Naruto volvía a encenderse.

—Vamos, Naruto, ¡canta algo! —le insistió la rubia, jalándolo del brazo.

—Ah, es que… no soy muy bueno cantando…

—¿Te escuchas? —intervino Shikamaru, en tono de burla— ¿Qué hiciste con el Naruto que yo conozco, ese que es capaz de entrar gritando una canción de moda en mi oficina a las 8 de la mañana?

El chico se rascó la cabeza, avergonzado.

—Tampoco voy a mentir, cantar sí me gusta, pero…

—¡Entonces vamos, Naruto! —repitió Ino, arrastrándolo al escenario.

Entre los dos, eligieron la canción de inicio de una popular serie animada de ninjas que habían visto de adolescentes. El tema se llamaba "Distance" y, a pesar de la timidez que había mostrado al principio, pronto Naruto se compenetró con la letra y empezó a elevar la voz.

No podía negarse que sonaba algo gracioso —como todo lo que el muchacho hacía— pero a la vez ponía tal pasión en aquella actividad trivial que embargó al público, que era una combinación de asistentes a despedidas de soltero, cumpleaños y divorcios. Shikamaru no conseguía despegar los ojos de él. Se sentía auténticamente bien al verlo con su energía de siempre, al fin.

Mientras los dos rubios se enfrentaban a quienes querían subir al escenario para poder cantar una segunda canción sin interrupciones, Choji codeó levemente a su amigo.

—Ey, Shika… ¿cuándo le vas a decir a Naruto cómo te sientes?

—¿Te refieres a cómo me siento respecto de que nos haga pasar vergüenza de este modo en un karaoke?

El pelirrojo sonrió de lado, a sabiendas de que el otro lo había entendido.

—Sabes de qué estoy hablando…

—Sí, sí… lo sé. Pero no hay mucho que decir, ¿no crees? Aunque ese Sasuke haya resultado ser un cabrón, aún… aún es importante para él. Y no sé si alguna vez dejará de serlo. Mi rol aquí es ser un buen amigo. Solo esperaré, hasta poder verlo feliz. Cualquier otra cosa… sería problemática.

Con una palmada en la espalda, Choji cerró el tema antes de que Ino y Naruto estuvieran suficientemente cerca como para escucharlos.

Haber admitido sus sentimientos por primera vez frente a alguien no representó un verdadero alivio para Shikamaru. Era embarazoso haber sido descubierto, pero a la vez sentía como si siempre hubiera sido así: aquellas emociones le resultaban tan evidentes a estas alturas que lo extraño era que no lo supiera ya todo el mundo.

Sin embargo, lo relevante del asunto para él era que, con un par de semanas de actividades intensas, logró en efecto cambiarle el humor a Naruto, que en poco tiempo volvió a actuar de la manera habitual. Aunque, claro, el chico no era tan tonto como parecía y había comprendido exactamente lo que sus amigos estaban haciendo, por lo que decidió invitarlos a una parrillada a modo de agradecimiento.

Se la estaban pasando en grande y parecía que al fin las cosas se habían acomodado. Naruto entonces alzó su copa para un brindis.

—Quiero brindar por los grandes amigos que encontré en ustedes, chicos —exclamó, casi con lágrimas en los ojos—. Y, no te enojes, Choji, pero Shikamaru merece una mención especial en esto.

Se dirigió hacia él con una sonrisa enorme y continuó.

—¿Quién hubiera dicho, cuando nos conocimos y me pusiste esa cara de perros, que a fin de cuentas harías tanto por mí? No sé qué habría hecho sin ti. En estos meses que llevamos trabajando juntos, en verdad… te convertiste en mi mejor amigo, Shika. Y te lo agradezco. Se siente bien poder confiar así en alguien.

El pelirrojo lo observó con cierta preocupación, como quien entiende exactamente lo que está ocurriendo. Shikamaru solo negó con la cabeza con una expresión amable.

—No te queda bien ese sentimentalismo, Naruto… ya brindemos de una vez.

Su tono de voz era el de siempre. Naruto solo abrió más la boca, dejando ver todos sus dientes. No dio señales de haber interpretado los gestos de Choji. Sin embargo, tampoco esa aparente estabilidad duró demasiado. Estaban haciendo la sobremesa cuando el teléfono del rubio sonó. Lo revisó para leer de qué contacto se trataba y su rostro empalideció como si estuviera a punto de vomitar. Sus dos amigos lo notaron y fijaron en él la mirada, expectantes. Naruto intentó recomponerse.

—Ah… realmente tengo que atender esto, esperen un momento —musitó, con una falsa serenidad que no engañaba a nadie.

Se levantó y salió al patio del restaurante. Caminó en círculos todo lo que duró la conversación. Shikamaru no lo perdía de vista, hasta que sintió la mano de Choji en su brazo, trayéndolo en la realidad.

—No te apresures… tal vez sea otra persona.

Exhaló el aire con fuerza en un sonido irónico.

—Lo veo difícil. En todo caso, sea quien sea no le está dando buenas noticias.

Cuando Naruto regresó, su alegría simulada no logró ocultar el temblor de su cuerpo. No volvió a sentarse.

—Disculpen… creo que tengo que irme. P-pero, ¡ustedes pueden quedarse si lo desean! Ahora pasaré por la caja y dejaré pago todo lo que pensaba invitarles todavía. Por favor, no interrumpan la velada por mí. Yo soy el tonto que tiene una emergencia el sábado en la tarde, ¡ja, ja! Los veo el lunes en la oficina, ¿sí?

Shikamaru cerró los puños.

—Era ese Sasuke de nuevo, ¿no es cierto?

—¿Eh? ¡N-no! Es decir… ¿por qué crees eso?

—Es la única persona que te pone tan nervioso. Y, además, si fuera otra cosa, nos lo dirías, en lugar de andar haciendo el ridículo con tanto misterio.

El rubio se rascó la cabeza, tal como hacía cada vez que se le acababan las excusas.

—Supongo que no puedo engañarte a ti, ¿eh? Por algo dije que eres mi mejor amigo, ja…

Una de las cejas de Shikamaru dio un imperceptible salto, que pronto consiguió controlar.

—¿Vas a ir a verlo ahora mismo? ¿Le darás ese privilegio después de lo que te hizo? Estás pasando un buen momento con nosotros, ¿por qué no le dijiste que estabas ocupado?

—Ah… él no sabía que estaba aquí… solo quiere hablar… creo que puedo darle eso. Ha sido mi persona más cercana por demasiado tiempo. Solo iré a hablar, ¿sí? Luego… mañana te cuento cómo fue, ¿qué te parece?

Apoyando las palmas en la mesa y estirando los brazos, Shikamaru se alejó de la mesa e inclinó su silla hacia atrás, intentando calmarse.

—Supongo que no soy yo a quien puede "no parecerle". Haz lo que quieras, Naruto. Cuando tengas tiempo libre para nosotros, nos avisas. Tal vez también estemos disponibles y aún queramos entretenerte un rato.

La amargura en su voz podía palparse filtrándose por cada resquicio del ambiente. Naruto apretó los labios, con un semblante fantasmal.

—No digas eso, Shika. Tú sabes cómo son las cosas. Tengo que ir. Dijo que me necesita.

—Ya me imagino para qué.

—¡Shikamaru!

Esta vez fue Choji quien pronunció su nombre, llamándole la atención.

—Sí, sí… lo siento, Naruto. Tienes razón. Esto es importante para ti. Y nosotros somos tus amigos. Lo podemos entender. Disculpa… disculpa lo que dije.

El otro sonrío: una sonrisa débil, tan diferente de las que le eran propias.

—Está bien… olvidémoslo. Hablamos luego.

Aún sentados a la mesa, los chicos asintieron. Solo cuando Naruto se perdió por completo de vista fuera del local, Shikamaru se permitió derrumbarse sobre la mesa, cubriéndose el rostro con los brazos.

—¿Quién sabe? —murmuró, agotado—. Quizás ni siquiera soy capaz de ser un buen amigo…

—No digas eso. Yo también odio al tal Sasuke. Algo teníamos que decirle. Pero… si no te detenía, más tarde te arrepentirías.

—No me faltan ganas de arrepentirme, de todas maneras…

Levantó apenas la cabeza, para llamar al mozo y pedirle otra ronda. Tenía que distraerse un momento. Tenía que reunir energías… para ser el amigo que Naruto necesitaba.


Nota: Solo nos queda un capítulo más... ¿qué creen que ocurra? ¿Por qué piensan que Sasuke habrá llamado a Naruto? ¡Quiero oír sus teorías! Por cierto, pueden escuchar realmente a Naruto cantando "Distance" si ponen en su buscador de confianza "Naruto all stars distance". ¡Que lo disfruten!