—Su Excelencia.
Vrlitwhai Kridanik se volvió hacia la mesa en donde los tres soldados aún permanecían sentados tras ser entrevistados por el mando superior de la Armada Zentradi. —¿Qué sucede? —preguntó enfadado. Lo que aquellos hombres habían reportado no solo lo habían llenado de dudas sobre aquella extraña nave llena de Micrones, sinó de algo que su Archivista calificaba de "temor", si es que algo así podía existir en el vocabulario Zentradi.
Los tres soldados intercambiaron miradas entre sí, como si no estuviesen totalmente decididos a hablar.
—¿Y bien?
—Podemos… ¿Podemos hablar en privado, Señor?. —preguntó el soldado llamado Rori Dosel poniéndose de pié de manera brusca.
Aquel repentino movimiento llamó la atención del Archivista Exsedol Folmo, quien habia salido de la habitación siguiendo al Comandante Supremo y había vuelto tras sus pasos al ver que su inmediato superior se habia retrasado. —¿Hay algún problema, Excelencia? —preguntó intrigado al ver la escena.
—Parece que estos hombres tienen algo más que decir con respecto a la misión que no han querido decir frente a Boddole Zer. —observó el enorme oficial.
El Archivista miró a los hombres con dureza. —Si no han reportado el 100% de la inteligencia recabada en la misión al Comandante Supremo, entonces estamos ante una falta en extremo grave. —afirmó.
Vrlitwhai se acercó al soldado de pié y este retrocedió amedrentado. —¿Es verdad eso? —preguntó con tono amenazante. —¿No han reportado todo lo concerniente a su misión al Comandante Supremo?
—No… no nos pareció algo pertinente a la… a la misión. —se apresuró a aclarar otro de los soldados, el más alto de ellos llamado Conda Bronco.
El Comandante y su Archivista intercambiaron miradas de incertidumbre. —Hablen. Ahora. —ordenó Vrlitwhai Kridanik.
Los Zentradi volvieron a tomar asiento alrededor de la gigantesca mesa. Se respiraba una enorme tensión en el aire y ninguno de los tres espías parecía tomar el coraje para hablar. Finalmente fué el tercero de ellos, el soldado conocido como Warera Nantes, quien pareció reunir el valor necesario. —Es sobre…. sobre el "entretenimiento". —dijo.
Vrlitwhai se volvió hacia su Archivista. —Esas actividades de los Micrones ajenas al combate ¿Verdad? —preguntó.
—Así es, su Excelencia. —respondió Exedore.
—El reporte indica que los Micrones invierten buena parte de su tiempo en esas… actividades. —dijo volviéndose hacia los soldados. —Música, televisión y esas cosas…
—Correcto, su Excelencia. —dijo Rori. —Sin embargo hay… algo más.
—¿Algo más? —preguntó el Comandante.
—Algo de lo que no pudimos obtener una muestra. —observó Conda.
—Pero que igual investigamos exhaustivamente. —afirmó Warera mientras los otros dos soldados asentian con sus cabezas.
El Comandante miró a los hombres confundidos. —¿Qué sucede con este "entretenimiento Especial" —preguntó intrigado.
Rori se aclaró la garganta. —Los Micrones tienen un lugar especial para esta clase de actividad. —explicó. —Se llama "Sector D-1"
—¿Es un tipo de instalación Militar? —preguntó Exedore.
—No… o sea… vimos muchos militares allí. —explicó Warera. —Pero no van allí a entrenar o a reunirse durante su servicio.
—Los militares van allí en su tiempo libre. —agregó Conda. —Cuando no están entrenando o luchando.
Vrlitwhai Kridanik y su Archivista volvieron a cruzar miradas. Todavía encontraban difícil de creer ese rasgo de la humanidad que escapaba a toda lógica de la mente Zentradi.
—Ese sector de la nave está principalmente activo por la noche. —continuó explicando Rori. —Intentamos averiguar más sobre que tipo de actividades se realizaban allí, pero había un obstáculo insalvable para nosotros.
—¿Qué obstáculo? —preguntó Exedore.
—El dinero. —dijo Conda. —Los Micrones usan algo llamado "créditos" que cambian por cosas… lo hacen todo el tiempo.
—Y nosotros no teníamos esos "créditos" —explicó Warera. —Así que no pudimos entrar a los lugares en donde se reunían aquellos soldados por las noches.
El Archivista Exedore sacudió la cabeza. —Un sitio en donde los Guerreros Micronianos se reunen para hacer otra cosa además de luchar… suena como algo importante. —razonó.
—¿Lograron infiltrar esa instalación? —preguntó el Comandante.
—Afirmativo, Señor. —respondió Conda. —Nos llevó bastante tiempo, pero finalmente logramos infiltrarnos por la infraestructura de la nave y ocupamos puestos de observación para monitorear la situación.
—Excelente… ¿Y que descubrieron?
Los tres espías volvieron a intercambiar miradas. —Bueno… eso es lo más extraño. —reconoció Rori. —Verá… los Micronianos… los Micronianos hacen unas cosas realmente extrañas dentro de esos lugares.
—Prostíbulos. —lo corrigió Warera. —Los Micronianos los llaman "Prostíbulos".
—Eso. Bueno, resulta que esos Prostíbulos son lugares donde un Microniano puede pagar luchar contra otro.
—¿Luchar…? —preguntó Vrlitwhai confundido. —¿No se suponía que el entretenimiento era algo diferente a la guerra?
—Osea si… pero no. —intentó explicar Conda. —Verá… cuando dos Micronianos se encuentran en ese lugar, se traban en una especie de lucha… cuerpo a cuerpo.
—Cuerpo… —comenzó a decir el Comandante
—A cuerpo. —terminó la frase el Archivista. —Suena como un tipo de entrenamiento… ¿No?
—Al principio pensamos que era así… pero la clase de movimientos y técnicas que usan… nunca vimos algo así en los guerreros durante los combates que libramos con ellos. —explicó Rori. —Además… es extraño pero..
—¿Pero qué? —preguntó el Comandante.
—El entrenamiento en el Sector D-1 generalmente es entre un Micrón Zentran y un Micrón Meltran. —señaló Conda.
—Pero no siempre. —lo corrigió Warera. —Yo ví a dos guerreros Micrones Zentran luchando juntos, y Conda vió a dos Meltran micronizadas haciendo lo mismo.
—Aunque… su forma de luchar era bastante diferente. —aclaró el guerrero.
Exedore se volvió hacia su Comandante. —Excelencia… estoy profundamente perturbado por estas noticias. —dijo. —Claramente estamos ante un tipo de comportamiento desconocido que podría tener repercusiones en el desarrollo de esta guerra.
—¿Qué sugiere? —preguntó Vrlitwhai
—Me gustaría saber más sobre… esa lucha. —dijo el Archivista volviéndose hacia los soldados. —¿Podrían… podrían mostrarnos que clase de lucha es? Tal vez encuentre algo similar en mis archivos genéticos.
—Claro… yo haré de Zentran y Conda hará de Meltran. —dijo el soldado.
—¿Yo de Meltran? Mejor que sea Warera. —se excusó el otro soldado. —El llevó ese uniforme Meltran en una ocasión.
El Comandante estaba perdiendo la paciencia. Golpeó la mesa con la palma de la mano con tal violencia que hizo sobresaltar a los tres espías. —¡Da igual quien haga de quien! ¡Muestren esa lucha de una vez!
—Pueden usar la mesa, asi podré observar mejor. —señaló Exedore.
Rori y Conda suspiraron y se subieron a la mesa. El Zentradi más alto se puso boca arriba mientras Rori se subía sobre él. —En realidad había toda una ceremonia anterior a esto. —explicó Warera desde su asiento del otro lado de la mesa. —Pero esto es lo que sería el momento más intenso de la lucha.
—Hey Conda, tienes que separar las piernas. —dijo Rori mientras tomaba las rodillas de su compañero e intentaba separarlas.
Vrlitwhai Kridanik y su Archivista miraban la escena completamente anonadados mientras los dos soldados intentaban explicar como se llevaba a cabo aquella extraña "lucha".
—El intercambio de golpes se da utilizando la zona de la pelvis. —explicó Rori. —Cada golpe debe ser dirigido con precisión hacia esta zona del oponente. —dijo señalando la entrepierna del soldado.
Dicho eso Rori comenzó a impulsarse y a embestir a Conda repetidamente con un movimiento rítmico ante la mirada confundida de los dos poderosos Zentradi, quienes observaban en silencio aquella demostración práctica.
Estaban tan absortos en la demostración que no prestaron atención cuando la Comandante Moruk Lap Lamiz entró a la sala de conferencias y se puso firme cerca de la mesa.
—Comandante Moruk Lap Lamiz… re… reportandose, su Excelencia. —dijo sin poder apartar la vista del espectáculo que se estaba desarrollando arriba de la mesa. —¿Qué es…?
—Inteligencia enemiga de alto valor estratégico. —explicó Exedore.
La Meltran miró fascinada el movimiento rítmico de aquellos soldados y no pudo evitar sonrojarse un poco, aunque en realidad no tenía idea el por qué. —Puedo…¿Puedo ver yo también? —preguntó intrigada. —Parece ser algo… importante.
—Permiso concedido. —respondió Vrlitwhai Kridanik, cruzado de brazos y con la mirada fija en sus hombres.
Hay que reconocer que Warera, Rori y Conda hicieron un gran trabajo en describir (y representar) todo lo que observaron durante su investigación en el Sector D-1. Lamentablemente no sabemos a ciencia cierta que tan precisos fueron sus reportes y cómo afectaron la actitud de Vrlitwhai Kridanik o su Archivista a la hora de decidir que hacer con los Humanos, pero es indudable que el Sector D-1 jugó un papel fundamental en cambiar, aunque sea un poco, la disposición de los Zentradis con la cultura humana.
