Hey, bienvenidos al nuevo capítulo. Espero que lo disfruten y para responder a una pregunta que me dejaron en los comentarios: Voy a continuar todos mis fic hasta haber terminado al menos la primer temporada, parte o en este caso el primer libro. Luego veré si lo continúo.
CAPITULO 5.
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío, cosa que Eric disfrutaba enormemente. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
Delphini no le había vuelto a dirigir la palabra desde que el chico de ojos dorados la castigo verbalmente. A pesar de eso se entero de que seguía molestando a Halley cuando él no estaba cerca pero cuando la chica Potter estaba a su lado la heredera Malfoy no se atrevía a acercarse. Aun tenía que tratar con Nott pero siempre acababa de igual forma, pues tal y como lo expreso en su charla con Delphini, Nott no es más que un insecto.
En fin… regresando al tema. Este sábado, Halley jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin. Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Halley, porque Wood había decidido que sería su arma secreta por lo que ni siquiera la misma chica podía hablar del tema. Pero la noticia de que iba a jugar como buscadora se había filtrado y los comentarios tanto positivos como negativos terminaron por agobiar a la bruja de gafas. Por suerte para ella Eric y, recientemente, Hermione estaban dispuestos a ayudarle a terminar todos sus deberes.
La niña también le había prestado "Quidditch a través de los tiempos", que resultó ser un libro muy interesante. Halley había aprendido mucho sobre el deporte gracias a este material de lectura, incluyendo algunos hechos extraños como que algunos réferis de alguna forma acabaron en el desierto del Sahara. Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable.
El día anterior los tres estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo, y la muchacha había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos en un frasco de mermelada. Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio. De inmediato, Halley y Eric se dieron cuenta de que Snape cojeaba. Los cinco chicos (Tonks estaba con ellos) se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido. Y por suerte Snape no se paró a ver qué hacían, para alivio del grupo. (Otra diferencia al canon causada por el género de Halley) pensó Eric aun sin poder descifrar el cómo se desarrollaría la relación entre Snape y la niña que vivió.
-Me pregunto qué le pasa en la pierna- dijo Halley mirando al profesor con sospecha.
-No sé, pero espero que le duela mucho- dijo Ron con amargura.
-Sí que eres rencoroso para tener solo 11 años- comento Eric con una mirada en blanco.
-¿Se que es un profesor duro per de verdad se lo merece?- pregunto Tonks de acuerdo con Eric.
-Tú eres de Hufflepuff, no sabes cómo es tenerlo de profesor cuando tenemos clases con Slytherin. Es una pesadilla- se defendió Ron.
En la noche:
En la sala común de Gryffindor había mucho ruido aquella noche. Halley, Ron, Eric y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Halley y Ron sobre Encantamientos. Nunca los dejaba copiar "¿Cómo van a aprender?" decía Hermione cuando lo intentaban. Eric iba por un camino un poco más directo "Dejen de ser unos bebes mantenidos y hagan su trabajo, nada es gratis en este mundo" decía con su típica expresión seria, pero siempre estaba dispuesto a ayudar si veía cierta voluntad y esfuerzo de su parte.
-Ya regreso- dijo Eric guardando su tarea terminada lejos del alcance de Ron.
-¿A dónde vas?- pregunto Halley levantando su vista del libro de texto.
-Iré a buscar un libro de la biblioteca. Quiero leer algo que no tenga que ver con la tarea- dijo el chico de ojos dorados. Los demás aceptaron esa escusa pues ya lo habían visto varias veces leyendo libros después de acabar su tarea. La verdad, sin embargo, era solo una escusa para que al regresar pudiera contarles sobre la herida que Snape se hizo intentando burlar al cerbero.
-¿Encontraste un libro interesante?- preguntó Hermione cuando regreso, la única interesada en la lectura. Eric suspiro en voz baja les conto lo que no había visto pero sabía que pasó.
-¿Saben lo que quiere decir?- pregunto Halley -¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!- teorizo la bruja de gafas.
-No, no puede ser- dijo Hermione con los ojos abiertos recordando aquella noche -Sé que no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore está custodiando-
-De verdad, Hermione, tú crees que todos los profesores son santos o algo parecido- dijo enfadado Ron -Yo estoy con Halley. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa-
-Tu apoyas cualquier cosa que este contra Slytherin- le dijo Eric –Yo no creo que intente robar nada- el joven mago poso su vista en el libro que había traído y se dio cuenta de que trataba de alquimia, interesante.
-¿Y por qué lo dices?- pregunto Halley con curiosidad.
-Es demasiado obvio, nunca es el más obvio- le respondió Eric abriendo el libro y comenzando a leer.
Pero ¿qué busca? ¿Qué es lo que guarda el perro? ¿Eric tendrá razón? Halley se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Trató de no pensar en nada (necesitaba dormir; debía hacerlo, tenía su primer partido de quidditch en pocas horas).
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La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.
-Tienes que comer algo para el desayuno- dijo Hermione a Halley.
-No quiero nada- respondió ella. Halley no había ni siquiera probado la comida.
-Aunque sea un pedazo de tostada- suplicó Hermione.
-No tengo hambre- Halley se sentía muy mal. En cualquier momento echaría a andar hacia el terreno de juego.
-Halley, necesitas fuerza- dijo Seamus Finnigan -Los únicos que el otro equipo marca son los buscadores- obviamente eso no ayudo para nada.
-Gracias, Seamus- respondió sarcásticamente Halley, observando cómo llenaba de salsa de tomate sus salchichas. Cuando no se lo esperaba Eric le metió una tostada en la boca. Ella lo miro sorprendida y se encontró un par de ojos dorados viéndola seriamente.
-Tienes que comer, o podrías desmallarte sobre tu escoba. Una larga caída- el comentario sin filtros del chico fue suficiente para que Halley comenzara a devorar su comida, asustada de que eso pasara. (Poco ortodoxo, pero efectivo) pensó el mago mientras comía su propia comida. Los demás en la mesa lo observaron extrañamente.
A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo. Ron, Eric y Hermione se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta. Para darle una sorpresa a Halley, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía: "Potter; Best player", y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor. Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color. Y con un movimiento de su varita Eric alisó la superficie de tela para que fuera más fácil de sostener y se visualice mejor su contenido.
En el campo Halley siguió a Fred y George fuera del vestuario y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos. La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.
-Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos- dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.
Halley notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, un muchacho de quinto año. Le pareció que tenía un cierto parentesco con el trol gigante. Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre: "Potter; Best player". Se le aceleró el corazón. Se sintió más valiente.
El partido comenzó poco después de que todos los jugadores tomaran los cielos con sus escobas. La multitud expectante al desarrollo del primer partido de la niña que vivió.
-Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...- dijo el comentarista que resulto ser el amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan.
-¡Jordan!- lo regaño la profesora McGonagall, quien estaba allí para vigilarlo de cerca.
-Lo siento, profesora- se disculpo -Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y… No, Slytherin toma la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca... La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey toma velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!- grito emocionado.
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin. Incluso Eric, quien jamás disfruto de los deportes, se animo un poco.
-Vamos, déjenme un lugar- dijo el guardián de los terrenos de Hogwarts abriéndose paso.
-¡Hagrid!- exclamaron Ron y Hermione juntándose para dejarle espacio a Hagrid.
-Estaba mirando desde mi cabaña- dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello -Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?- pregunto.
-No- dijo Ron -Halley todavía no tiene mucho que hacer- comento el pelirrojo.
-Mantenerse fuera de los problemas ya es algo- dijo Hagrid, tomando sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Halley. Por encima de ellos, Halley volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch.
Cuando Angelina anoto otro punto la multitud vitoreó nuevamente. Eric observo con ojo crítico alternando su mirada entre Halley, los cazadores y Quirrell. Esperaba que los eventos próximos no sufrieran cambios y que las cosas acabaran bien como en el canon.
-Slytherin toma posesión- decía Lee Jordan -El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch?- Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrian Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpago dorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda.
Nariz con nariz, ambos buscadores se lanzaron hacia la snitch... Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar. Halley era más veloz que Higgs. Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y.. ¡PUM! Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas... Marcus Flint había cerrado el paso de Halley, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.
-¡Falta!- gritaron los Gryffindors. La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer.
-¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja!- gritaba Dean Thomas.
-Esto no es fútbol, Dean- le recordó Ron -No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué es una tarjeta roja?- pregunto confundido.
-Literalmente una tarjeta… de color rojo, tonto- le respondió Eric –El arbitro la enseña para marcar una falta mayor- explico.
-Deberían cambiar las reglas. Flint pudo haber derribado a Harry en el aire- dijo Hagrid de parte de Dean.
-Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...- a Lee Jordan le costaba ser imparcial.
-¡Jordan!- lo regañó la profesora McGonagall.
-Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...- comento.
-¡Jordan, no digas que no te lo advertí...!- regaño de nuevo la profesora.
-Muy bien, muy bien. Flint casi mata a la buscadora de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la toma Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota-
Cuando Halley esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió. Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer. Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca había experimentado nada semejante. Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarla. Pero las Nimbus 2.000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes.
Halley trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera una suspensión del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control. No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi la hacían caer. Lee seguía comentando el partido.
-Slytherin en posesión... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no...- los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Halley Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.
-No sé qué está haciendo Halley- murmuró Hagrid. Miró con los binoculares -Si no la conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser...- el gigante estaba confundido.
De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Halley por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y ella apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó. La escoba dio un salto feroz y Halley quedó colgando, sujeta sólo con una mano.
-¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso?- susurró Seamus.
-No puede ser- dijo Hagrid, con voz temblorosa -Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000- aseguro preocupado.
Ante esas palabras, Hermione tomó los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Halley comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.
-Alguien esta hechizando la escoba- dijo Eric mirando seriamente, una gota de sudor cayendo por su frente.
-¿Qué?- pregunto Ron asustado -¿Y tú qué haces?- gimió Ron, con el rostro grisáceo.
-Lo sabía- resopló Hermione - Snape... Mira- Ron tomó los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Halley y murmuraba algo sin detenerse.
-Eric tiene razón, esta hechizando la escoba- dijo Hermione.
-¿Qué podemos hacer?- pregunto Ron desesperado.
-Romper su concentración- le respondió Eric.
-Déjamelo a mí- dijo Herrmione desapareciendo de su vista. Ron volvió a enfocar a Halley. La escoba vibraba tanto que era casi imposible que pudiera seguir colgada durante mucho más tiempo. Todos miraban aterrorizados, mientras los Weasley volaban hacía ella, tratando de poner a salvo a Halley en una de las escobas. Pero aquello fue peor, cada vez que se le acercaban la escoba saltaba más alto. Se dejaron caer y comenzaron a volar en círculos, con el evidente propósito de atraparla si caía. Marcus Flint marcó cinco tantos sin que nadie lo advirtiera.
-¿Puedes atraparla como lo hiciste con Neville?- le pregunto Ron, justo en ese momento Halley fue levantada ligeramente en el aire pudiendo sujetarse con ambas manos.
-¿Qué crees que trato de hacer?- le respondió Eric con la mano extendida en dirección de su amiga –Es inútil, está demasiado lejos. Solo puedo levantarla un par de centímetros, no podre sujetarla si cae- explico sudando por forzar su poder.
-Vamos, Hermione- murmuraba desesperado Ron.
Hermione había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo. Ni se detuvo para disculparse cuando atropelló al profesor Quirrell y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas pocas y bien elegidas palabras. Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la túnica de Snape.
El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba. Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo. Atrajo el fuego, lo guardó en un frasco dentro de su bolsillo y se alejó gateando por la tribuna. Snape nunca sabría lo que le había sucedido. Fue suficiente. Allí arriba, súbitamente, Halley pudo subir de nuevo a su escoba.
-Uf, asi se hace Hermione- dijo Eric apoyándose en el barandal recuperando el aliento.
-¡Neville, ya puedes mirar!- dijo Ron sonriendo y brincando del alivio.
Neville había estado llorando dentro de la chaqueta de Hagrid aquellos últimos cinco minutos. Halley iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse. Tosió y algo dorado cayó en su mano.
-¡Tengo la snitch!- gritó, agitándola sobre su cabeza. El partido terminó en una confusión total.
Marcus Flint jamás dejo de quejarse de ello. Pero aquello no cambió nada, Halley no había faltado a ninguna regla y Lee Jordan seguía proclamando alegremente el resultado. Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta. Pero Halley no oía nada. Tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con Ron, Eric y Hermione.
-Era Snape- dijo Ron -Nosotros lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima- explico lo que sucedió.
-Tonterías- dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido -¿Por qué iba a hacer algo así Snape?- Halley, Ron, Hermione y Eric se miraron, preguntándose qué le iban a decir. Eric solo suspiro, sabía que el tema de Snape seguiría por un tiempo y ya no tenía argumentos para defenderlo ya que toda la evidencia apunta a él.
-Descubrimos algo sobre él- respondió Halley decidiendo decir la verdad -Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando- explico la bruja.
-¿Qué saben de Fluffy?- pregunto Hagrid después de dejar caer la tetera de los nervios.
-¿Fluffy?- preguntaron los chicos confundidos.
-Es un nombre adorable- comento Eric -¿Es irónico?- pregunto.
-Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para cuidar...- explico el gigante ignorando la pregunta de Eric.
-¿Sí?- dijo Halley con nerviosismo. ¿Sería capaz de descubrir que contenía ese paquete de papel arrugado?
-Bueno, no me pregunten más- dijo con rudeza Hagrid -Es un secreto-
-Pero Snape trató de robarlo- insistió Halley.
-Tonterías- repitió Hagrid -Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así- aseguro.
-Entonces ¿por qué trató de matar a Halley?- gritó Hermione. Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape -Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!-
-No cabe duda de que está involucrado- dijo Eric siguiéndoles el juego.
-Les digo que están equivocados- dijo Hagrid enfadado -No sé por qué la escoba de Halley reaccionó de esa manera. .. ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a una alumna! Ahora, escúchenme los cuatro, se están metiendo en cosas que no les conciernen y eso es peligroso. Olvídense de ese perro y olviden lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...- una cara de arrepentimiento se formo en el rostro de Hagrid.
-¡Ah!- exclamo Halley -Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?- dijo triunfante. Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.
Tiempo después:
Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.
Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.
-Me da mucha lástima- dijo Delphini Malfoy, en una de las clases de Pociones -toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas- la rubia aprovecho que Eric estaba sentado con Lavender Borwn del otro lado de la habitación y estaba demasiado distraído con su trabajo ya que la chica no era de mucha ayuda.
La mirada de burla estaba dirigida a Halley y la chica Potter también escucho sus risitas burlonas. Sin embargo no les hizo caso y se concentro en lo que estaba haciendo. Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca.
Delphini estaba realmente disgustada por la derrota de Slytherin y había atacado a Halley con comentario ofensivos de todo tipo e intento boicotear su reciente popularidad. Pero entonces se dio cuenta de que todos estaban muy impresionados por la forma en que Halley se había mantenido en su escoba. Había fallado de nuevo tal y como Eric había predicho. Así que Delphini, celosa, enfadada y con mucho rencor al recordar las palabras de Eric, había vuelto a fastidiar a Halley por no tener una familia apropiada. También lo intento con Eric pero una sola de sus miradas la había hecho retroceder antes de que siquiera se le acercara, aun no estaba lista para confrontarlo.
Era verdad que Halley no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado la semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad y ella puso su nombre de inmediato al igual que Eric. Y no se sentía triste, ya que probablemente ésa sería la mejor Navidad de su vida. Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles. Con dos de sus mejores amigos definitivamente la pasaría mucho mejor que en casa de sus tíos.
Cuando abandonaron los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, encontraron un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.
-Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda?- preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.
-No, va todo bien. Gracias, Ron- respondió alegremente Hagrid.
-¿Te importaría quitarte de en medio?- la voz molesta de Nott llegó desde atrás -¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia- se burlo. Enfurecido el pelirrojo salto al ataque demasiado rápido como para ser detenido.
-¡WEASLEY!- exclamo una voz masculina en lo alto de las escaleras, era Snape. Ron soltó el cuello de la túnica de Nott. Después de descubrir y creer que Snape sería capaz de asesinar a un estudiante el profesor de pociones comenzó a asustar a los chicos.
-Lo han provocado, profesor Snape- dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol -Nott estaba insultando a su familia- dijo defendiendo al pelirrojo.
-Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid- dijo Snape con voz amable -Cinco puntos menos para Gryffindor, y agradece que no sean más Weasley. Y ahora márchense todos- Nott, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción.
-Voy a atraparlo- dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Nott -Uno de estos días lo atraparé...- amenazo el pelirrojo.
-Los detesto a los tres- añadió Halley -A Malfoy, a Nott y a Snape-
-Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad- dijo Hagrid intentando animarlos –Les diré qué haremos. Vengan conmigo al Gran Comedor, está precioso- así que los cuatro siguieron a Hagrid y su abeto hasta el Gran Comedor, donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la decoración.
El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.
-¿Cuántos días les quedan para las vacaciones?- preguntó Hagrid.
-Sólo uno- respondió Hermione -Y eso me recuerda..., nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca- dijo mirando en su dirección.
-Sí, claro, tienes razón- dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.
-Lo siento, yo no voy- dijo Eric con las manos en los bolsillos –Quede con Tonks para pasar el rato. Ya cubrí mi cuota de la semana- y antes de que replicaran él se fue sin mirar atrás. Lo último que escucho fue a Hagrid preguntar por qué iban a la biblioteca.
Mientras los demás estaban buscando información sobre Flamel, Eric y Tonks estaban pasando un buen rato poniéndose al día y hablando sobre cualquier cosa.
-¿Te quedaras en la escuela para las fiestas?- le pregunto la chica que de momento tenía el cabello largo de color azul oscuro.
-Sí, no tiene sentido regresar al orfanato ya que no tengo amigos allí- respondió Eric encogiéndose de hombros –Al parecer solo seremos Halley, Ron, sus hermanos y yo-
-Podrías venir a mi casa, estoy segura de que a mis padres no les molestaría- sugirió la chica cambiante.
-Tal vez en otra ocasión, no quiero dejar a Halley en la primera navidad que pasa con personas que de verdad se preocupan por ella. Pero gracias por la oferta- le respondió con una media sonrisa.
-Ya veo- dijo ella pensativa –Realmente te preocupas por Halley- comento.
-Supongo que es porque estamos en una situación similar- dijo Eric mirando por una ventana –También es porque no tengo muchos amigos y estoy dispuesto a cuidar a los pocos que tengo, incluyéndote- es interesante como Halley, Hermione, Ron y Tonks se habían vuelto tan importantes para él, mas allá de que sean cruciales para la historia realmente estaba feliz de estar con ellos.
Tonks lo miro un poco sorprendida por sus palabras. Jamás pensó que alguien como Eric se atrevería a decir algo como eso. Estaba realmente conmovida y feliz de estar incluida entre sus amigos. Su cabello se torno de un rosa brillante por unos segundos acompañando el leve sonrojo en su rostro. Al terminar el momento suave siguieron con lo suyo.
CON LOS DEMAS:
Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podría averiguar lo que quería robar Snape? El problema era la dificultad de buscar; sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro. No estaba en Grandes magos del siglo XX, ni en Notables nombres de la magia de nuestro tiempo; tampoco figuraba en Importantes descubrimientos en la magia moderna ni en Un estudio del reciente desarrollo de la hechicería.
Y además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas... Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar; mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar. Eric por su parte había leido libros de su propio interés ignorando la búsqueda de sus amigos, los dejaría correr como locos un poco más y luego les diría quien es Flamel, después de todo ya no soportaba estar en la biblioteca todo el tiempo.
Los cuatro se habían puesto de acuerdo en que era mejor no consultar a la señora Pince sobre Flamel. Estaban seguros de que ella podría decírselo, pero no podían arriesgarse a que Snape se enterara de lo que estaban buscando. Halley los esperó en el pasillo, para ver si Ron o Hermione habían encontrado algo, pero no tenía muchas esperanzas. Después de todo, buscaban sólo desde hacía quince días y en los pocos momentos libres, así que no era raro que no encontraran nada. Lo que realmente necesitaban era una buena investigación, sin la señora Pince pegada a sus nucas. Cinco minutos más tarde, Ron y Hermione aparecieron negando con la cabeza. Se marcharon a almorzar encontrándose con Eric y Tonks en el camino.
-Van a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad?- dijo Hermione -Si encuentran algo, envíenme una lechuza-
(Primero muerto. Incluso yo me canso de leer si no encuentro algo interesante) pensó Eric a mitad de una mordida a su carne.
-Y tú podrás preguntarle a tus padres si saben quién es Flamel- dijo Ron -Preguntarle a ellos no tendrá riesgos- propuso el pelirrojo.
-Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas- respondió Hermione. La respuesta solo hizo que Ron se confundiera pues no sabía que era eso.
TIEMPO DESPUES:
Cuando comenzaron las vacaciones, Ron Eric y Halley tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel. Tenían ambos dormitorios para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego. Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas) y planeaban formas de hacer que expulsaran a Delphini y a Nott, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo.
Ron también comenzó a enseñar a Halley a jugar al ajedrez mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla. Eric se negó diciendo "No soy ese tipo de nerd" y pasaba su tiempo en la sala de menesteres para seguir con su práctica, aunque disminuyo su régimen para poder pasar mucho más tiempo con sus amigos.
El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado. Como todo lo que tenía, había pertenecido a alguien de su familia, en este caso a su abuelo. Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja. Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería. Halley jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado, y las piezas no confiaron en ella. Aun no era muy buena jugadora, y las piezas le daban distintos consejos y la confundían, diciendo, por ejemplo: "No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo".
En la víspera de Navidad, Halley se fue a la cama, deseosa de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que la aguardaban, pero sin esperar ningún regalo. Cuando al día siguiente se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama. Con alegría recogió todos los paquetes y bajo a la sala común para encontrarse con los chicos como había acordado.
-¡Feliz Navidad!- la saludaron un Eric completamente despierto y un medio dormido Ron, mientras Halley se sentó junto a ellos.
-Para ustedes también- contestó Harry -¡Miren esto! ¡Me han enviado regalos!- dijo emocionada.
-Me sorprende tener algunos también- dijo Eric, él tenía la menor cantidad de regalos.
-¿Qué esperaban, nabos?- dijo Ron, volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran más numerosos que los que tenían los demás.
Eric recibió un paquete con diferentes tipos de golosinas de Hermione, una bufanda purpura, su color favorito, de parte de Tonks, la cual ya llevaba puesta y un paquete más grande que aun no había desenvuelto.
Halley tomo el paquete que estaba más arriba. Estaba envuelto en papel de embalar y tenía escrito "Para Halley de Hagrid". Contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho. Halley sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza. El segundo, muy pequeño, contenía una nota. "Recibimos tu mensaje y te mandamos tu regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia." Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques.
-Qué detalle- comentó Halley.
-Valla tacaños- comento Eric.
-¡Qué raro!- dijo -¡Qué forma! ¿Esto es dinero?- Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques.
-Puedes quedarte con ella- dijo Halley, riendo ante el placer de Ron -Hagrid, mis tíos... ¿Quién me ha enviado éste?- se pregunto la chica.
-Creo que sé de quién es ése- dijo Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme -Mi madre. Le dije que ustedes creían que nadie les regalaría nada y… oh, no- gruñó –Les hizo un jersey Weasley- Eric y Halley abrieron los paquetes y encontraron cada uno un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda para Halley y negro para Eric. Ambos acompañados de una gran caja de pastel de chocolate casero.
-Cada año nos teje un jersey- dijo Ron, desenvolviendo su paquete -y el mío siempre es rojo oscuro- se quejo.
-Por favor dale las gracias de mi parte- le dijo Eric poniéndose el jersey que era muy cómodo.
-De mi también, es muy amable de parte de tu madre- dijo Halley probando el pastel, que era delicioso, mirando a su izquierda noto que Eric también estaba comiendo y si su cara indicaba algo era que lo disfrutaba mucho. El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione. Le quedaba el último. Halley lo tomo y notó que era muy ligero. Lo desenvolvió. Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.
-Había oído hablar de esto- dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione -Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso- no apartaba la vista.
-¿Qué es?- Halley tomo el objeto brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
-Es una capa de invisibilidad- dijo Ron, con una expresión de temor reverencial -Estoy seguro... Pruébatela- insistió el pelirrojo. Halley se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito. -¡Lo es! ¡Mira abajo!-
Halley se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
-Hay una nota- dijo Eric tendiéndole el papel.
Halley se quitó la capa y tomo la nota. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía: "Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien. Una muy Feliz Navidad para ti". No tenía firma. Halley contempló la nota.
Ron admiraba la capa -Yo daría cualquier cosa por tener una- dijo -Lo que sea. ¿Qué te sucede?- le pregunto.
-Nada- dijo Halley sintiéndose muy extraña. ¿Quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre? Antes de que pudiera decir o pensar algo, la puerta del dormitorio se abrió de golpe y Fred y George Weasley entraron. Halley escondió rápidamente la capa. No se sentía con ganas de compartirla con nadie más.
-¡Feliz Navidad!- saludaron al mismo tiempo.
-¡Eh, mira! ¡A Halley y Eric también les han regalado un jersey Weasley!- exclamo uno de los gemelos. Fred y George llevaban jerséis azules, uno con una gran letra F y el otro con la G.
-Los suyos son mejores que los nuestros- dijo Fred recogiendo el jersey de Halley -Es evidente que se esmera más cuando no es para la familia- comento.
-¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron?- quiso saber George -Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan- lo animo.
-Detesto el rojo oscuro- se quejó Ron, mientras se lo pasaba por la cabeza.
-No tienen la inicial en los suyos- observó George -Supongo que ella piensa que no se van a olvidar de sus nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge-
-Estoy seguro que lo hizo para facilitarle las cosas a los demás y…fallo totalmente- le respondió Eric. Era obvio que los gemelos intercambiaron jerseys.
-¿Qué es todo ese ruido?- Percy Weasley asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación. Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.
-¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto, hasta Halley y Eric tienen uno- dijo uno de los gemelos pretendiendo molestar a su hermano mayor.
-Yo... no... quiero- dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.
-Y hoy no te sentarás con los prefectos- dijo George -La Navidad es para pasarla en familia- dijo Fred. Lograron atrapar a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey.
Halley no había celebrado en su vida una comida de Navidad como aquélla. Un centenar de pavos asados, montañas de patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por todas las mesas. Estos fantásticos huevos no tenían nada que ver con los flojos artículos de los muggles, que Dudley habitualmente compraba, ni con juguetitos de plástico ni gorritos de papel.
Halley tiró uno al suelo y no sólo hizo ¡pum!, sino que estalló como un cañonazo y los envolvió en una nube azul, mientras del interior salían una gorra de contraalmirante y varios ratones blancos, vivos. En la Mesa Alta, Dumbledore había reemplazado su sombrero cónico de mago por un bonete floreado, y se reía de un chiste del profesor Flitwick. A los pavos les siguieron los pudines de Navidad, flameantes. Percy casi se rompió un diente al morder un sickle de plata que estaba en el trozo que le tocó. Harry observaba a Hagrid, que cada vez se ponía más rojo y bebía más vino, hasta que finalmente besó a la profesora McGonagall en la mejilla y, para sorpresa de Halley, ella se ruborizó y rió, con el sombrero medio torcido.
Cuando Halley finalmente se levantó de la mesa, estaba cargada de cosas de las sorpresas navideñas, y que incluían globos luminosos que no estallaban, un juego de Haga Crecer Sus Propias Verrugas y piezas nuevas de ajedrez.
A su lado Eric caminaba con un par de gafas de aviador en su cabeza que había conseguido de un huevo sorpresa. El chico lucia una muy extraña sonrisa divertida, era imposible no emocionarse con una, literalmente, "Mágica Navidad". Todo eso sumado al hecho de que en su antigua vida jamás había visto nieve había convertido su primera navidad en Hogwarts en uno de sus momentos favoritos de toda la vida y un descanso necesario de toda la basura que había pasado.
Luego pasaron una velada muy divertida, con una batalla de bolas de nieve en el parque. Más tarde, helados, húmedos y jadeantes, regresaron a la sala común de Gryffindor para sentarse al lado del fuego. Allí Halley estrenó su nuevo ajedrez y perdió espectacularmente con Ron. Pero sospechaba que no habría perdido de aquella manera si Percy no hubiera tratado de ayudarla tanto.
Después de un té con bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad, todos se sintieron tan hartos y soñolientos que no podían hacer otra cosa que irse a la cama. Pero permanecieron sentados y observaron a Percy, que perseguía a Fred y George por toda la torre Gryffindor porque le habían robado su insignia de prefecto, Eric incluso lo había hecho tropezar cada vez que acercaba a uno de los gemelos.
Fue el mejor día de Navidad de Halley. Sin embargo, algo daba vueltas en un rincón de su mente. En cuanto se metió en la cama, pudo pensar libremente en ello: la capa invisible y quién se la había enviado. Asi que tomo la capa y se dirigió hacia la sección restringida de la biblioteca pero tuvo que huir cuando llegaron Snape y Filch haciendo que se encontrara con el espejo de Oesed y viera a toda su familia en el reflejo.
Al dia siguiente:
-Podías haberme despertado- dijo malhumorado Ron. La chicha les había contado lo sucedido la noche anterior.
-Pueden venir esta noche. Yo voy a volver; quiero enseñarles el espejo- dijo Halley emocionada.
-Me gustaría ver a tu madre y a tu padre- dijo Ron con interés.
-Y yo quiero ver a toda tu familia, todos los Weasley. Podrás enseñarme a tus otros hermanos y a todos- le respondió Halley.
-Puedes verlos cuando quieras- dijo Ron -Ven a mi casa este verano. De todos modos, a lo mejor sólo muestra gente muerta. Pero qué lástima que no encontraste a Flamel. ¿No quieres tocino o alguna otra cosa? ¿Por qué no comes nada?-
(El espejo la absorbió por completo) pensó Eric observando a la chica a su lado. El conocía los riesgos del espejo y su poder (¿De verdad quiero verlo? ¿Sería bueno o malo?) medito en silencio.
-¿Estás bien?- preguntó Ron -Te veo rara- por supuesto fue completamente ignorado por Halley.
Aquella noche, con los tres apretados cubiertos por la capa, tuvieron que andar con más lentitud. Trataron de repetir el camino de Halley desde la biblioteca, vagando por oscuros pasillos durante casi una hora.
-Estoy congelado- se quejó Ron -Olvidemos esto y volvamos-
-¡No!- susurró Halley -Sé que está por aquí- estaba desesperada como si encontrar el espejo fuera lo único que importara. Pasaron al lado del fantasma de una bruja alta, que se deslizaba en dirección opuesta, pero no vieron a nadie más. Justo cuando Ron se quejaba de que tenía los pies helados, Halley divisó la pareja de armaduras que había visto anteriormente.
-Es allí... justo allí... ¡sí!- dijo Halley como si hubieran encontrado el santo grial. Abrieron la puerta y Halley dejó caer la capa de sus hombros y corrió al espejo. Allí estaban. Su madre y su padre sonrieron felices al verla -¿Ves?- murmuró Halley.
-No puedo ver nada- le dijo Ron con Eric detrás de él, aun inseguro de encarar al espejo.
-Pero aquí están, mírenlos a todos... son muchos- insistió Halley confundida.
-Sólo puedo verte a ti- le respondió el pelirrojo.
-Pero mira bien, vamos, ponte donde estoy yo- dijo Halley dando un paso a un lado, pero con Ron frente al espejo ya no podía ver a su familia, sólo a Ron con su pijama de colores. Sin embargo, Ron parecía fascinado con su imagen.
-¡Mírame!- dijo asombrado.
-¿Puedes ver a toda tu familia contigo?- le pregunto Halley con curiosidad.
-No... estoy solo... pero soy diferente... mayor... ¡y soy el premio anual!-
-¿Cómo?- pregunto Halley confundida.
-Tengo... tengo un distintivo como el de Bill y estoy levantando la copa de la casa y la copa de quidditch... ¡Y también soy capitán de quidditch!- Ron apartó los ojos de aquella espléndida visión y miró excitado a sus amigos -¿Creen que este espejo muestra el futuro?- les pregunto.
-El espejo muestra el deseo de tu corazón- le explico Eric.
-¿Como sabes eso?- le pregunto Halley.
-Está escrito arriba, solo hay que leerlo al revés como si estuviera frente a un espejo- le respondió el mago de ojos dorados alejándose. Fue bastante impresionante para el lo que vio en el espejo y no estaba dispuesto a compartirlo con nadie –Déjame intentar- dijo parándose frente al espejo y sorprenderse por lo que vio. Un poco frustrado se alejo sin contarle a nadie lo que vio.
-¿Qué fue lo que viste?—le pregunto Halley.
-Nada importante la verdad - le respondió Eric y Halley pareció creerle pues nunca intento dar un siguiente vistazo.
-Déjame mirar de nuevo...- dijo la chica intentando tomar el lugar que dejo Eric.
-Ya has venido antes, déjame un ratito más- se interpuso Ron.
-Pero si estás sosteniendo la copa de quidditch, ¿qué tiene eso de interesante? Quiero ver a mis padres- insistió Helley empujando al pelirrojo, Eric solo los observo.
-No me empujes- se quejo Ron. Un súbito ruido en el pasillo puso fin a la discusión. No se habían dado cuenta de que hablaban en voz alta -¡Rápido!- dijo Ron tirando la capa, que Eric les había alcanzado, sobre ellos justo cuando los luminosos ojos de la Señora Norris aparecieron en la puerta. Los tres permanecieron inmóviles, todos pensando lo mismo: ¿la capa funcionaba con los gatos? Después de lo que pareció una eternidad, la gata dio la vuelta y se marchó.
-Tenemos que irnos antes de que Filch o alguien más aparezca. Vamos- dijo Eric empujando a Halley para que salieran de la habitación.
Ya en sus camas Eric no podía dejar de pensar en lo que había visto en el espejo. El que de momento era su deseo más grande se represento de la siguiente forma: Una versión mayor de él parada junto a todos sus amigos, además de otras personas que pudo distinguir como Sirius Black, Remus Lupin y todos los Weasley. Todos estaban parados frente a un Hogwarts en ruinas pero sonreían.
(Mi más grande deseo es evitar las muertes y sacrificios del canon… nunca puede ser algo fácil) pensó Eric dándose vuelta y cerrando los ojos.
Como un fan el entendió el significado de las muertes y funciono muy bien a nivel literario pero ahora el estaba viviendo los acontecimientos y era obvio que no querría sufrir no que sus amigos perdieran a su familia y seres queridos.
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La nieve todavía no se había derretido a la mañana siguiente. Las imágenes del espejo habían afectado enormemente a Halley, hasta el punto en el que se sintió obsesionada por regresar solo para ver a su familia una vez mas. Eric por su parte se encontraba perdido en sus pensamientos, si quería que la imagen del espejo se cumpliera no seria nada fácil. Ambos Gryffindor estaban actuando extraño.
-¿Quieres jugar al ajedrez, Halley?- preguntó Ron.
-No- le respondió ella sin mirarlo.
-¿Por qué no vamos a visitar a Hagrid?- sugirió con la esperanza de sacarla de su ensoñación.
-No... ve tú...- le respondió ella sin interés.
-Sé en qué estás pensando Halley, en ese espejo. No vuelvas esta noche- le pidió Ron.
-¿Por qué no?- respondió Halley mirándolo por primera vez, no parecía feliz por lo que Ron le había dicho.
-No lo sé. Pero tengo un mal presentimiento y, de todos modos, ya has tenido muchos encuentros. Filch, Snape y la Señora Norris andan vigilando ¿Qué importa si no te ven? ¿Y si tropiezan contigo? ¿Y si chocas con algo?- le dijo un poco desesperado.
-Pareces Hermione- se quejo Halley.
-Te lo digo en serio Halley, no vayas- dijo Ron para luego volverse a Eric –Apóyame aquí- le pidió.
-Déjala ir una última vez- dijo Eric haciendo sonreir a la chica –Pero no olvides que solo es la imagen de tus deseos, una ilusión que te aleja de la realidad- al terminar de hablar se levante y se fue con rumbo a la sala de menesteres esperando distraer su mente.
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La tercera noche encontró el camino más rápidamente que las veces anteriores. Andaba más rápido de lo que habría sido prudente, porque sabía que estaba haciendo ruido, pero no se encontró con nadie. Y allí estaban su madre y su padre, sonriéndole otra vez, y uno de sus abuelos la saludaba muy contento. Halley se dejó caer al suelo para sentarse frente al espejo. Nadie iba a impedir que pasara la noche con su familia. Nadie. Excepto...
-Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Halley?- ella sintió como si se le helaran las entrañas. Miró para atrás. Sentado en un pupitre, contra la pared, estaba nada menos que Albus Dumbledore.
-No... no lo había visto, señor- dijo Halle tartamudeando. Se dio cuenta de que debió de haber pasado justo por su lado, y estaba tan desesperada por llegar hasta el espejo que no había notado su presencia.
-Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible- dijo Dumbledore sonriendo aliviando la preocupasion de la chica -Entonces- continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Halley -tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed-
-Si señor- le respondió ella.
-Y espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?- le pregunto el director.
-Bueno... me mostró a mi familia y...- comenzó a responder Halley.
-Y a tu amigo Ron lo reflejó como capitán- interrumpió Dumbledore.
-¿Cómo lo sabe...?- le pregunto confundida.
-No necesito una capa para ser invisible- dijo amablemente Dumbledore presumiendo de sus habilidades -Y ahora ¿puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?- Halley negó con la cabeza -Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?- Halley pensó.
-Nos muestra lo que queremos... sea lo que sea...- dijo lentamente.
-Sí y no- dijo con calma Dumbledore -Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad- le explico el anciano.
-Es tal y como Eric me dijo que sería- le dijo Halley -Es solo la imagen de mis deseos y una ilusión que me aleja de la realidad-
-Un chico realmente inteligente- comento Dumbledore. El chico Joestar fue el único que miro prudentemente al espejo y que no compartió aquello que vio. Era un misterio viviente.
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Dumbledore había convencido a Halley de que no buscara otra vez el espejo de Oesed, y durante el resto de las vacaciones de Navidad la capa invisible permaneció doblada en el fondo de su baúl. Halley deseaba poder olvidar lo que había visto en el espejo, pero no pudo. Comenzó a tener pesadillas. Una y otra vez, soñaba que sus padres desaparecían en un rayo de luz verde, mientras una voz aguda se reía.
-¿Te das cuenta? Dumbledore tenía razón. Ese espejo te puede volver loca- dijo Ron, cuando Halley le contó sus sueños.
-No creo que sea asi- dijo Eric que también estaba escuchando –Creo que podría ser otra cosa y que ver a tus padres lo provoco- sus palabras se quedaron en la mente de Halley todo el dia, tenía la sensación de que ya había soñado algo parecido.
Hermione, que volvió el día anterior al comienzo de las clases, consideró las cosas de otra manera. Estaba dividida entre el horror de la idea de Halley vagando por el colegio tres noches seguidas y desilusionada porque finalmente no hubieran descubierto quién era Nicolás Flamel.
Ya casi habían abandonado la esperanza de descubrir a Flamel en un libro de la biblioteca, aunque. Cuando empezaron las clases, volvieron a buscar en los libros durante diez minutos durante los recreos. Halley tenía menos tiempo que ellos, porque los entrenamientos de quidditch habían comenzado también. Si ganaban el próximo partido contra Hufflepuff, podrían alcanzar a Slytherin en el campeonato de las casas, por primera vez en siete años.
Durante las noches Eric solía ayudarla para mantener el ritmo de sus deberes y es que el chico de ojos dorados estaba muy por delante en lo que se refiere a tareas y magia en general, tanto que muchas veces dejaba su tarea para último momento para holgazanear (Ella no sabía que el entrenaba y practicaba cada vez que podía) solo porque no tenía problemas en terminarla rápidamente.
Halley se dirigió directamente a la sala común de Gryffindor después de la practica; donde encontró a Ron y Hermione jugando al ajedrez y a Eric simplemente relajándose en el sillon. El ajedrez era la única cosa en la que Hermione no era buena, algo que Halley y Ron consideraban muy beneficioso para ella.
-No me hables durante un momento, necesito concentrarme- dijo Ron, cuando Harry se sentó al lado.
-¿Pasa algo malo?- pregunto Eric al ver que estaba preocupada. En tono bajo, para que nadie más los oyera, Halley les explicó el súbito y siniestro deseo de Snape de ser árbitro de quidditch.
-No juegues- dijo de inmediato Hermione.
-Diles que estás enfermo- añadió Ron.
-Finge que se te ha roto una pierna- sugirió Hermione.
-Eres buscadora, rómpete el brazo- le dijo Eric.
-No puedo- dijo Halley -No hay un buscador suplente. Si no juego, Gryffindor tampoco puede jugar- explico su problema.
En aquel momento Neville cayó en la sala común. Nadie se explicó cómo se las había arreglado para pasar por el agujero del retrato, porque sus piernas estaban pegadas juntas, con lo que reconocieron de inmediato el Maleficio de las Piernas Unidas. Había tenido que ir saltando todo el camino hasta la torre Gryffindor. Todos empezaron a reírse, salvo Hermione, que se puso de pie e hizo el contramaleficio y Eric que suspiro con molestia. Las piernas de Neville se separaron y pudo ponerse de pie, temblando.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó Hermione, ayudándolo a sentarse junto a Halley y Ron.
-Nott- respondió Neville temblando -Lo encontré fuera de la biblioteca. Dijo que estaba buscando a alguien para practicarlo- relato el chico torpe.
-¡Ve a hablar con la profesora McGonagall!- lo instó Hermione.
-No quiero tener más problemas- Neville negó con la cabeza.
-¡Tienes que hacerle frente, Neville!- dijo Ron -Está acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante, pero ésa no es una razón para echarse al suelo a su paso y hacerle las cosas más fáciles- exclamo.
-No es necesario que me digas que no soy lo bastante valiente para pertenecer a Gryffindor; eso ya me lo dice Nott- dijo Neville, atragantándose. Halley buscó en los bolsillos de su túnica y sacó una rana de chocolate, la última de la caja que Hermione le había regalado para Navidad. Se la dio a Neville, que parecía estar a punto de llorar.
-Tú vales por doce Nott- dijo Halley.
-Un rata vale por cien Nott, es no es más que un insecto ¿No viste sus ojos gigantes?- le dijo Eric con una media sonrisa. Neville dejó escapar una débil sonrisa, mientras desenvolvía el chocolate.
-Gracias chicos.. Creo que me voy a la cama... ¿Quieres el cromo? Tú los coleccionas, ¿no?- Mientras Neville se alejaba, Halley miró el cromo de los Magos Famosos.
-Dumbledore otra vez- dijo ella -Él fue el primero que... - Bufó. Miró fijamente la parte de atrás de la tarjeta. Luego levantó la vista hacia Eric. Ron y Hermione -¡Lo encontré!- susurró -¡Encontré a Flamel! les dije que había leído ese nombre antes. Lo leí en el tren, viniendo hacia aquí. Escuchen lo que dice "El profesor Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald, en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón ¡y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel!"- leyó Halley. Hermione dio un salto. No estaba tan excitada desde que le dieron la nota de su primer trabajo.
-¡Esperad aquí!- dijo, y se lanzó por la escalera hacia el dormitorio de las chicas. Casi al instante regreso, con un enorme libro entre los brazos -¡Nunca pensé en buscar aquí!- susurró excitada - Lo saqué de la biblioteca hace semanas, para tener algo ligero para leer-
-¿Ligero?- dijo Ron, pero Hermione le dijo que esperara, que tenía que buscar algo y comenzó a dar la vuelta a las páginas, enloquecida, murmurando para sí misma. Al fin encontró lo que buscaba -¡Lo sabía! ¡Lo sabía!-
-¿Podemos hablar ahora?- pregunto Ron con malhumor. Hermione hizo caso omiso de él.
-Nicolás Flamel- susurró con tono teatral -es el único descubridor conocido de la Piedra Filosofal- Aquello no tuvo el efecto que ella esperaba.
-¿La qué?- preguntaron Halley y Ron.
-¡Oh, no lo entiendo! ¿Acaso nunca leen?- pregunto ella indignada.
-La piedra Filosofal es una sustancia legendaria que puede transformar cualquier metal en oro puro. También produce el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe. Nicolás Flamel, es el único alquimista que ha logrado crearla- explico Eric haciendo que sus amigos se le quedaran viendo.
-¿Lo sabías?- le pregunto Halley un poco enfadada.
-Si- le respondió el –Flamel es famoso incluso para los muggles y la piedra Filosofal es una de las grandes leyendas- explico Eric –Necesitaba un empujón para recordarlo- se encogió de hombros.
Los tres no lo podían creer, literalmente acaba de aplastar muchas horas de investigación y además les quito la gloria de la respuesta en solo un minuto. Después de un momento suspiraron y dejaron ir el tema.
-¿Ven?- dijo Hermione -El perro debe de estar custodiando la Piedra Filosofal de Flamel. Seguro que le pidió a Dumbledore que se la guardase, porque son amigos y porque debe de saber que alguien la busca. ¡Por eso quiso que sacaran la Piedra de Gringotts!- exclamo.
-¡Una piedra que convierte en oro y hace que uno nunca muera!- dijo Halley -¡No es raro que Snape la busque! Cualquiera la querría-
-Y no es raro que no pudiéramos encontrar a Flamel en ese Estudio del reciente desarrollo de la hechicería- dijo Ron -Él no es exactamente reciente si tiene más de seiscientos años, ¿verdad?-
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A la mañana siguiente, en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, mientras copiaban las diferentes formas de tratar las mordeduras de hombre lobo, Halley, Eric y Ron seguían discutiendo qué harían con la Piedra Filosofal si tuvieran una. Había sido divertido hasta que Ron dijo que él se compraría su propio equipo de quidditch y eso le recordara a Halley el partido en que tendría a Snape de árbitro.
-Jugaré- informó Halley a sus amigos -Si no lo hago, todos los Slytherins pensarán que tengo miedo de enfrentarme con Snape. Les voy a demostrar... les voy a borrar la sonrisa de la cara si ganamos- dijo con determinación.
-Siempre y cuando no te borren a ti del terreno de juego- dijo Hermione. Sin embargo, a medida que se acercaba el día del partido, Halley se ponía más nerviosa, pese a todo lo que le había dicho a sus amigos. Aunque ver que Eric se mantenía tan tranquilo le hizo creer que el chico tenía un plan en caso de que algo sucediera, después de todo siempre parecía saber que hacer ¿Cierto?
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El dia del partido finalmente llego y mientras que Halley se preparaba Ron y Hermione encontraron un sitio en las gradas, cerca de Neville, que no podía entender por qué estaban tan preocupados, ni por qué llevaban sus varitas al partido. Poco después llego Eric que encontró lugar al lado de Hermione, también tenía su varita por si acaso pero estaba seguro de que nada pasaría.
Lo que Halley no sabía era que Ron y Hermione habían estado practicando en secreto el Maleficio de las Piernas Unidas. Se les ocurrió la idea cuando Nott lo utilizó con Neville, y estaban listos para utilizarlo con Snape, si daba alguna señal de querer hacer daño a Halley.
-No te olvides, es locomotor mortis- murmuró Hermione, mientras Ron deslizaba su varita en la manga de la túnica.
-Ya lo sé- respondió enfadado -No me des la lata. No veo que hagas lo mismo con Eric- se quejo el pelirrojo.
-El estará bien- respondió Hermione poniendo los ojos.
-No hará falta, Dumbledore está aquí- les dijo Eric haciendo que soltasen un suspiro de alivio –Puedes ver la frustración en la cara de Snape- comento.
-Nunca vi a Snape con esa cara de malo- dijo a Hermione.
-Mira, ya salen. ¡Eh!- estaba diciendo Ron cuando alguien lo golpeo en la cabeza. Era Nott.
-Oh, perdón, Weasley, no te había visto- Nott sonrió burlonamente a Crabbe y Goyle -Me pregunto cuánto tiempo durará Potter en su escoba esta vez. ¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?- seguía burlándose pero Ron no le respondió concentrado en el partido. Snape no parecía ser muy imparcial. Hermione, que tenía los dedos de una mano cruzados sobre la falda y la otra mano aferrada al brazo de Eric para aliviar su preocupacion, observaba sin cesar a Halley, que circulaba sobre el juego como un halcón, buscando la snitch. A Eric no le importaba que la castaña usara su brazo, entendía como se sentía y para matar el tiempo en un deporte que realmente no disfrutaba mucho también estaba buscando la Snitch.
-¿Saben por qué creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor?- dijo Nott en voz alta unos minutos más tarde, mientras Snape daba otro penalti a Hufflepuff, sin ningún motivo -Es gente a la que le tienen lástima. Por ejemplo, están Potter y Joestar que no tiene padres, luego los Weasley, que no tienen dinero... Y tú, Longbottom, que no tienes cerebro- Neville se puso rojo y se volvió en su asiento para encararse con Nott.
-Yo valgo por doce como tú, Nott- tartamudeó Neville defendiéndose. Nott, Crabbe y Goyle estallaron en carcajadas, pero Ron, sin quitar los ojos del partido, intervino.
-Así se habla, Neville- felicito el pelirrojo.
-Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te digo todo- volvió a burlarse Nott.
-Te prevengo, Nott... Una palabra más...- amenazo Ron. su preocupación por Halley estaba a punto de acabar con sus nervios.
-¡Halley- dijo de pronto Hermione.
-Vamos, tu puedes hacerlo- susurro Eric apoyando a su amiga y deseando que atrapara la Snitch para terminar el juego.
-¿Qué? ¿Dónde?- dijo Ron mirando a Halley que había salido en un espectacular vuelo, que arrancó gritos de asombro y vivas entre los espectadores. Hermione se puso de pie, con los dedos cruzados en la boca, mientras la chica Potter se lanzaba velozmente hacia el campo, como una bala.
-Tienes suerte, Weasley, es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo- dijo Nott acabando con la paciencia de Ron. Antes de que el sangre pura supiera lo que estaba pasando, Ron estaba encima de él, tirándolo al suelo. Neville vaciló, pero luego se encaramó al respaldo de su silla para ayudar.
-¡Vamos, Halley!- gritaba Hermione, subiéndose al asiento para ver bien, sin darse cuenta de que Nott y Ron rodaban bajo su asiento y sin oír los gritos y golpes de Neville, Crabbe y Goyle. Eric, que si los oyó, saco su varita y petrifico Crabbe antes de que golpeara a Neville en la cara y haciendo que la pelea sea justa. Cuando termino regreso su vista al partido como si nada hubiera pasado.
Al momento siguiente Halley subía con el brazo levantado en gesto de triunfo y la mano apretando la snitch. Las tribunas bullían. Aquello era un récord, nadie recordaba que se hubiera atrapado tan rápido la snitch.
-¡Hemos ganado! ¡Gryffindor es el primero!- festejo Hermione bailaba en su asiento y se abrazaba con Parvati Patil, de la fila de delante y luego ambas chicas abrazaron a Eric solo para soltarlo con un sonrojo bastante evidente. Eric festejo a su manera dando una patada hacia atrás que golpeo a Nott en el estomago.
Halley saltó de su escoba, a centímetros del suelo. No podía creerlo. Lo había conseguido... El partido había terminado y apenas había durado cinco minutos. Mientras los de Gryffindor se acercaban al campo Dumbledore la felicito. Ron y Hermione en la distancia, saltando como locos, Ron vitoreando en medio de una gran hemorragia nasal y Eric con una sonrisa calmada como de costumbre le levantó un pulgar en señal felicitación.
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Tiempo después Hermione, Ron y Eric estaban esperando a Halley. Había pasado un rato desde que el partido acabo y el resto del equipo de Gryffindor ya habían regresado. Fue entonces cuando la niña que vivió regreso, una expresión amarga en su rostro.
-¿Halley, dónde estabas?- preguntó Hermione con voz aguda.
-¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡Ganamos!- gritaba Ron al tiempo que daba palmadas a Halley en la espalda -¡Y yo le puse un ojo negro a Nott, Eric petrifico a Crabbe y Neville trató de vencer a Goyle él solo! Todavía está inconsciente, pero la señora Pomfrey dice que se pondrá bien. Todos te están esperando en la sala común, vamos a celebrar una fiesta, Fred y George robaron unos pasteles y otras cosas de la cocina...- dijo alegremente el pelirrojo.
-Ahora eso no importa- interrumpió Halley sin aliento -Vamos a buscar una habitación vacía- Se aseguró de que Peeves no estuviera dentro antes de cerrar la puerta, y entonces les contó lo que había visto y oído: Quirrell siendo amenazado por Snape -Así que teníamos razón, es la Piedra Filosofal y Snape trata de obligar a Quirrell a que lo ayude a conseguirla. Le preguntó si sabía cómo pasar ante Fluffy y dijo algo sobre el "abracadabra" de Quirrell... Eso significa que hay otras cosas custodiando la Piedra, además de Fluffy, probablemente cantidades de hechizos, y Quirrell puede haber hecho algunos encantamientos anti-Artes Oscuras que Snape necesita romper...- teorizo Halley.
-¿Quieres decir que la Piedra estará segura mientras Quirrell se oponga a Snape?- preguntó alarmada Hermione.
-En ese caso no durará mucho- dijo Ron.
-Lo dudo, lo lógico sería que haya una gran cantidad de defensas diferentes asi que probablemente hayan usado la experiencia de otros profesores para defender la piedra además de un hechizo del mismo Dumbledore- dijo Eric cruzado de brazos –Tal vez la de Quirrell sea la más difícil de pasar- lo último era una mentira por supuesto.
-Eso me hace sentir mejor- dijo Ron un poco más aliviado.
-Espero que tengas razón- le dijo Halley abriendo la puerta y sorprendiéndose cuando alguien cayó hacia adelante. Esa persona fue atrapada por Eric… porque ya estaba acostumbrado a hacerlo.
-Hola- dijo Tonks un poco tímida saliendo de los brazos de Eric.
-¿Qué estas haciendo aquí?- le pregunto Hermione.
-Estaba caminando por el pasillo y los vi entrar aquí y escuche que hablaban de algo y…- dijo ella un poco apenada por haberlos espiado -¿De verdad esta pasando eso? ¿Snape quiere robar la piedra Filosofal?-
Suspirando Halley le conto todo a la chica cambiante empezando desde el principio y le hizo prometer que no se lo diría a nadie. Al comienzo estaba un poco escéptica pero cuando Eric se lo confirmo decidió creerles.
Esa noche en su cama Eric se sintió molesto consigo mismo por no haber evitado que Tonks se involucrara en esto. Si seguía cometiendo estos errores podía empeorar la trama en vez de mejorarla.
Y ASI CONCLUYE OTRO CAPITULO, DIGANME QUE LES PARECIO. COMO VEN NO HAY DEMACIADOS CAMBIOS HASTA AHORA.
HAREM:
Confirmadas: Tonks, Hermione, Luna….
Posibles: Fleur, Ginny, Parvati… Sugerencias.
