Nuevo capítulo. Ya falta poco para terminar el primer libro. ¿De que fic quieren el próximo capítulo?. Lamento la tardanza pero bueno… asi es la vida.

CAPITULO 6.

DRAGONES, BOSQUE DE LA MUERTE Y PEQUEÑOS CAMBIOS.

Después de que el grupo descubriera que Snape planeaba robar la piedra Filosofal y de que necesitaba de Quirrell para lograr penetrar en sus defensas los chicos excluyendo a Eric se mostraron preocupados por el profesor quien parecía mantenerse firme aunque su aspecto se demacraba más y más.

Cada vez que pasaban por el pasillo del tercer piso, Halley, Ron, Tonks y Hermione apoyaban las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro. Snape seguía con su habitual mal carácter, lo que seguramente significaba que la Piedra estaba a salvo. Cada vez que Halley se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, y Ron les decía a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor.

Mientras sus amigos intentaban ayudar al que no sabían que era el villano de turno, Eric pasó su tiempo planeando que hacer a continuación: Evitar el castigo al bosque prohibido no era una opción pues era allí donde descubrirían que Voldemort estaba detrás de todo asi que era obligatorio. Luego venían las pruebas para llegar a la piedra y estaba seguro de que podrían pasarlas todas pero eso dejaba lo más importante.

Luchar contra Voldemort no era algo que deseara hacer de momento, además de que realmente no podría hacer nada pues Halley es la única que puede lastimarlo. Lo mejor que puede hacer por ahora es protegerla hasta su enfrentamiento con el mago tenebroso.

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Hermione, sin embargo, tenía en su mente otras cosas, además de la Piedra Filosofal. Había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes. A Halley y Ron eso no les habría importado, pero los fastidiaba todo el tiempo para que hicieran lo mismo. El único que parecía inmune era Eric quien había dedicado un poco de su tiempo para estudiar desde hace una par de meses.

-Hermione, faltan siglos para los exámenes- comento Halley en un intento de librarse.

-Diez semanas- replicó Hermione -Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel- se defendió.

-Pero nosotros no tenemos seiscientos años- le recordó Ron -De todos modos, ¿para qué repasas si ya te lo sabes todo?-

-¿Que para qué estoy repasando? ¿Estás loco? ¿Te has dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendría que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que me pasó...- parecía realmente desesperada.

-Estas exagerando- comento Eric mirándola –Eres la más inteligente de todos los de primer año, lo harás bien- el pelinegro cerro el libro que estaba leyendo y abrió otro. De lejos era el más relajado. Tan relajado que nunca noto que Hermione se sonrojo ante su halago. Halley puso los ojos a su reacción y le hizo una pregunta para que desviara su atención hacia ella, aunque la chica de lentes no entendía bien por qué lo hizo.

-Gracias, pero aun asi no quiero arriesgarme- le respondió Hermione.

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Pero desgraciadamente, los profesores parecían pensar lo mismo que Hermione. Les dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad. Era difícil relajarse con Hermione al lado, recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos con la varita. Quejándose y bostezando, Eric, Halley, Tonks y Ron pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ella, tratando de hacer todo el trabajo suplementario.

-Nunca podré acordarme de esto- estalló Ron una tarde -¿Cómo memorizaste todo esto?- le pregunto a su amigo.

-Hice una rima- le respondió Eric revisando el trabajo de la cambia formas. Esa respuesta hizo que todos lo miraran extrañamente, no lo habían esperado –Asi aprendí los nombres de los países con sus capitales, los planetas y cosas asi cuando tenía 7 años- se encogió de hombros. Ron suspiro y miro por la ventana.

-Eres un poco extraño- le comento Tonks con una sonrisa – ¿Lo sabías?-

-Ya me lo habían dicho- le respondió Eric encogiéndose de hombros. La verdad es que jamás en su vida había tenido problemas en la escuela, siempre había sido uno de los mejores promedios sino el mejor, asi que esto no era nada para él.

Gran parte de las quejas de Ron se debían a que era realmente el primer día bueno desde hacía meses. El cielo era claro, y el aire anunciaba el verano, por desgracia el trabajo era demasiado como para disfrutarlo. Halley, que estaba buscando "díctamo" en Mil hierbas mágicas y hongos no levantó la cabeza hasta que oyó que Ron decía:

-¡Hagrid! ¿Qué estás haciendo en la biblioteca?- Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar; con su abrigo de piel de topo.

-Estaba mirando- dijo con una voz evasiva que les llamó la atención -¿Y ustedes qué hacen?- De pronto pareció sospechar algo -No estarán buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?- pregunto frunciendo el ceño.

-Oh, lo encontramos hace siglos- dijo Ron con aire grandilocuente -Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi...-

-¡Shhh!- Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba -No pueden ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué les pasa?- reprendió el gigante.

-En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte- dijo Halley -sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy...-

-¡SHHHH!- dijo Hagrid otra vez -Miren, vengan a verme más tarde, no les prometo que les vaya a decir algo, pero no anden por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo se los he contado...-

-Te vemos más tarde, entonces- dijo Halley, Hagrid se escabulló.

-¿Qué escondía detrás de la espalda?- dijo Hermione con aire pensativo -¿Creen que tiene que ver con la Piedra?- pregunto curiosa.

-Voy a ver en qué sección estaba- dijo Ron, cansado de sus trabajos. Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos.

Los desparramó sobre la mesa -¡Dragones!- susurró -¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Miren estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda y Del huevo al infierno, guía para guardianes de dragones...-

-Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí- dijo Halley.

-Pero va contra nuestras leyes- dijo Ron -Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania-

-Que lastima, siempre quise volar en uno- dijo Eric sin levantar la vista del libro que estaba leyendo.

-Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad?- preguntó Halley regresando al tema.

-Por supuesto que hay- respondió Ron -Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, te lo aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden-

-Entonces ¿en qué está metido Hagrid?- dijo Hermione.

-Es bastante obvio- dijo Eric levantándose de la mesa.

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Cuando los cuatro (Tonks no había podido venir) llamaron a la puerta de la cabaña del guardabosque, una hora más tarde, les sorprendió ver todas las cortinas cerradas. Hagrid preguntó "¿quién es?" antes de dejarlos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta tras ellos. En el interior; el calor era sofocante. Pese a que era un día cálido, en la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron.

-Entonces ¿querían preguntarme algo?- dijo Hagrid sentándose.

-Sí- dijo Halley, ella es la más cercana al gigante, si alguien podía hacerlo hablar es ella -Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy- pregunto.

-Por supuesto que no puedo- le respondió Hagrid -En primer lugar; no lo sé. En segundo lugar, ustedes ya saben demasiado, así que tampoco se los diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts... Aunque eso ya lo sabían, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguaron lo de Fluffy- dijo un poco molesto de que sigan indagando.

-Me gustaria saber cómo es que aun no lo sabe todo el mundo- dijo Eric mirando a Hagrid con una mirada perezosa (¿Tengo que creer que nadie en una escuela llena de niños y adolescentes tuvo curiosidad de lo que había allí? Un poco ridículo si me lo preguntan…) pensó el chico de ojos dorados.

-Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí- dijo Hermione, con voz afectuosa y lisonjera. La barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía. Hermione continuó -Nos preguntábamos en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti- Con esas últimas palabras, el pecho de Hagrid se ensanchó.

(Niña manipuladora) pensó Eric ocultando una pequeña sonrisa.

-Bueno, supongo que no tiene nada de malo decirles esto... Déjenme ver... Yo le presté a Fluffy... luego algunos de los profesores hicieron encantamientos... la profesora Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall- contó con los dedos -el profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperen, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape- acabo Hagrid.

-¿Snape?- preguntaron Ron, Halley y Hermione. Se veían preocupados.

-Ajá... No seguirán con eso todavía, ¿no? Miren, Snape ayudó a proteger la Piedra, no quiere robarla- dijo Hagrid intentando que aceptaran el hecho.

Todos estaban pensando lo mismo. Si Snape había formado parte de la protección de la Piedra, le resultaría fácil descubrir cómo la protegían los otros profesores. Es probable que supiera todos los encantamientos, salvo el de Quirrell, y cómo pasar ante Fluffy.

-Tú eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid?- preguntó Halley con ansiedad -Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?- estaba empezando a preocuparse.

-Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo- dijo Hagrid con orgullo.

-¿Es música?- pregunto Eric haciendo que Hagrid se atragante con el té que estaba bebiendo.

-¿P-pero como lo…?- pregunto Hagrid perdiendo su capacidad de hablar adecuadamente.

-Según la mitología griega, Orfeo logro dormir a Cerbero con la música que tocaba con su lira. Se me ocurrió que tal vez sucedería lo mismo con Fluffy- explico Eric encogiéndose de hombros con una pequeña sonrisa de orgullo. El había deducido lo mismo mientras leía el libro por primera vez –No te preocupes, no se lo diré a nadie- aseguro el chico de ojos dorados.

Halley, Hermione y Ron miraron a Eric asombrados (¿Acaso lo sabe todo?) se pregunto Ron con un poco de molestia. Hermione se sintió tonta al no haber considerado esa posibilidad, después de todo tenía mucha lógica (No me sorprende que este tan adelantado y ahora que lo pienso no muchos magos recurren al pensamiento lógico) pensó ella. Halley solo pudo sonreír y agradecer tenerlo alrededor. Cuando Hagrid recupero la voz les hizo prometer que no se lo dirían a nadie, a lo que obviamente aceptaron.

-Bueno, eso es algo- murmuró Halley a los demás mientras se arrojaba aire a la cara con la mano -Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando- pidió la chica que vivió, parecía que estuvieran sentados en un horno.

-No puedo, Halley, lo siento- respondió Hagrid mientras miraba de reojo hacia el fuego. Halley se acerco a observar.

-Hagrid... ¿Qué es eso?- pregunto Halley pero ya sabía lo que era. En el centro de la chimenea, debajo de la cazuela, había un enorme huevo negro. Por los libros que Hagrid saco de la biblioteca fue fácil deducir que se trataba de un huevo de dragón.

-Ah- dijo Hagrid, tirándose con nerviosismo de la barba -Eso... eh...- balbuceó con incomodidad.

-¿Dónde lo has conseguido, Hagrid?- preguntó Ron, agachándose ante la chimenea para ver de cerca el huevo -Debe de haberte costado una fortuna-

-Lo gané- explicó Hagrid -La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero- dijo el gigante.

-¿Se alivio de de librarse de un huevo que contiene uno de los animales más peligrosos del mundo y que además es ilegal de poseer?- pregunto Eric de forma sarcástica –Me pregunto por qué-

-Pero ¿qué vas a hacer cuando salga del cascarón?- preguntó Hermione.

-Bueno, estuve leyendo un poco —dijo Hagrid, sacando un gran libro de debajo de su almohada -Lo conseguí en la biblioteca. "Crianza de dragones para placer y provecho". Está un poco anticuado, por supuesto, pero sale todo. Mantener el huevo en el fuego, porque las madres respiran fuego sobre ellos y, cuando salen del cascarón, alimentarlos con brandy mezclado con sangre de pollo, cada media hora. Y mirad, dice cómo reconocer los diferentes huevos. El que tengo es un ridgeback noruego. Y son muy raros- parecía muy satisfecho de sí mismo.

-Hagrid, tú vives en una casa de madera- le dijo. Pero Hagrid no la escuchaba. Canturreaba alegremente mientras alimentaba el fuego. Así que ya tenían algo más de qué preocuparse: lo que podía sucederle a Hagrid si alguien descubría que ocultaba un dragón ilegal en su cabaña.

-Otro problema para agregar a la lista- dijo Eric recibiendo un asentimiento de parte de los demás.

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-Me pregunto cómo será tener una vida tranquila- suspiró Ron, mientras noche tras noche luchaban con todo el trabajo extra que les daban los profesores.

-No seas llorón- le dijo Eric burlándose ligeramente de el –Solo es el primer año, en el tercero tendremos que asistir a otras dos clases mínimo- le explico mientras se relajaba en el sillón, era el único que no estaba haciendo nada y lo disfrutaba bastante.

-Eso no me anima- se volvió a quejar Ron.

-No era mi intención- le respondió Eric haciendo que el pelirrojo lo mire molesto. A su lado Halley y Hermione se reían de la escena.

Hermione había comenzado ya a hacer horarios de repaso para Halley y Ron. Los estaba volviendo locos, para su fortuna Eric podía distraerla haciéndole un cuestionario para repasar diferentes temas permitiéndoles un respiro. Entonces, durante un desayuno, Hedwig entregó a Halley otra nota de Hagrid. "Está a punto de salir" decía. Ron quería faltar a la clase de Herbología e ir directamente a la cabaña. Hermione no quería ni oír hablar de eso. Eric y Halley decidieron ignorar la discusión mientras hablaban entre sí sobre cualquier otra cosa.

-Hermione, ¿cuántas veces en nuestra vida veremos a un dragón saliendo de su huevo?- argumento Ron.

-Tenemos clases, nos vamos a meter en líos y no vamos a poder hacer nada cuando alguien descubra lo que Hagrid está haciendo...- dijo Hermione solo para ser interrumpida cuando Eric le cubrió la boca.

-¡Cállate!- le susurró Halley al oído.

Delphini Malfoy estaba cerca de ellos y se había quedado inmóvil para escucharlos. ¿Cuánto había oído? Ella les dio una sonrisa malvada y se fue. Camino a paso rápido mientras una estratagema se formaba en su mente.

(Asi que un dragón…) pensó Delphini mientras caminaba. Desde que Eric se enfrento a ella no había tenido el valor de hacer nada, cada vez que siquiera pensaba en hacerle algo a Halley además de insultarla la imagen de Eric aparecía en su mente y se obligaba a detenerse. El simple hecho de estar cerca del chico de ojos dorados era suficiente para ponerla nerviosa y no podía entender por qué. Pero ya era hora de dejar de apartarse (No puedo dejárselo a Nott, ese bueno para nada no se compara a Joestar en ningún sentido, él es mucho más inteligente, hábil y poderoso. Tendré que hacerlo yo misma) pensó Delphini sin notar que en cierta forma había alabado a Eric.

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Ron y Hermione discutieron durante todo el camino hacia la clase de Herbología y, al final, Hermione aceptó ir a la cabaña de Hagrid con ellos durante el recreo de la mañana. Cuando al final de las clases sonó la campana del castillo, los cuatro dejaron sus trasplantadores y corrieron por el parque hasta el borde del bosque. Hagrid los recibió, excitado y radiante.

-Ya casi está fuera- dijo cuando entraron.

El huevo estaba sobre la mesa. Tenía grietas en la cáscara. Algo se movía en el interior y un curioso ruido salía de allí. Todos acercaron las sillas a la mesa y esperaron, respirando con agitación. De pronto se oyó un ruido y el huevo se abrió. La cría de dragón aleteó en la mesa. No era exactamente bonito. Sus alas puntiagudas eran enormes, comparadas con su cuerpo flacucho. Tenía un hocico largo con anchas fosas nasales, las puntas de los cuernos ya le salían y tenía los ojos anaranjados y saltones. Estornudó. Volaron unas chispas.

-¿No es precioso?- murmuró Hagrid. Alargó una mano para acariciar la cabeza del dragón. Este le dio un mordisco en los dedos, enseñando unos colmillos puntiagudos. ¡Miren, conoce a su mamá!- dijo Hagrid muy feliz.

-Supongo que es tierno a su manera- acordó Eric mirando con atención al dragón, la próxima vez que vea uno lo más probable es que trate de convertirlo en su bocadillo.

-Hagrid- dijo Hermione -¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?- Hagrid iba a contestarle, cuando de golpe su rostro palideció. Se puso de pie de un salto y corrió hacia la ventana

-¿Qué sucede?- pregunto Halley.

-Alguien estaba mirando por una rendija de la cortina... Era una chica rubia... Va corriendo hacia el colegio- le respondió Hagrid.

Eric y Halley fueron hasta la puerta y miraron. Incluso a distancia, era inconfundible. Delphini Malfoy había visto el dragón.

-Que problemático- dijo Eric pasándose una mano por el pelo mientras que en su cabeza repasaba un plan para lo que está por venir (Tal vez no pueda evitar lo que viene, pero puedo tratar de prevenir algún daño no canónico) pensó.

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Algo en la sonrisa burlona de Delphini durante la semana siguiente ponía nerviosos a Halley, Ron y Hermione. Eric por su parte se vio tan calmado como siembre, cosa que a su vez tranquilizo un poco a sus amigos. Esto a su vez hizo que la chica Malfoy se sintiera nerviosa pues la calma de sus "Enemigos" la obligaron a pensar que Eric ya tenía un plan para tratar con ella. Pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la oscura cabaña de Hagrid, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Déjalo ir- lo instaba Halley -Déjalo en libertad-.

-No puedo- decía Hagrid -Es demasiado pequeño. Se morirá-

-Tiene razón, no se acostumbrara a la naturaleza lo suficientemente rápido. Sin mencionar que lo han estado mimando demasiado- comento Eric haciendo que Hagrid se sintiera un poco avergonzado.

Miraron el dragón. Había triplicado su tamaño en sólo una semana. Ya le salía humo de las narices. Hagrid no cumplía con sus deberes de guardabosques porque el dragón ocupaba todo su tiempo. Había botellas vacías de brandy y plumas de pollo por todo el suelo.

-He decidido llamarlo Norberto- dijo Hagrid, mirando al dragón con ojos húmedos -Ya me reconoce, miren. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?- le hablaba como si fuera un bebe.

-Ha perdido el juicio- murmuró Ron a Halley.

-Hagrid- dijo Halley en voz muy alta -espera dos semanas y Norberto será tan grande como tu casa. Malfoy se lo contará a Dumbledore en cualquier momento-.

—Yo... yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo- Hagrid se mordió el labio.

Halley se volvió hacia Ron súbitamente –Charlie- dijo.

-Tú también estás mal de la cabeza- dijo Ron -Yo soy Ron, ¿recuerdas?- parecía confundido. Eric suspiro de fastidio.

-No... Charlie, tu hermano. En Rumania. Estudiando dragones. Podemos enviarle a Norberto. ¡Charlie lo cuidará y luego lo dejará vivir en libertad!- exclamo Halley.

-¡Genial!- dijo Ron -¿Qué piensas de eso, Hagrid?- le pregunto.

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Y al final, Hagrid aceptó que enviaran una lechuza para pedirle ayuda a Charlie. La semana siguiente pareció alargarse. La noche del miércoles encontró a Halley, Eric y Hermione sentados solos en la sala común, mucho después de que todos se fueran a acostar. El reloj de la pared acababa de dar doce campanadas cuando el agujero de la pared se abrió de golpe. Ron surgió de la nada, al quitarse la capa invisible de Halley. Había estado en la cabaña de Hagrid, ayudándolo a alimentar a Norberto, que ya comía ratas muertas.

-¡Me ha mordido!- dijo, enseñándoles la mano envuelta en un pañuelo ensangrentado -No podré escribir en una semana. Les aseguro que los dragones son los animales más horribles que conozco, pero para Hagrid es como si fuera un osito de peluche. Cuando me mordió, me hizo salir porque, según él, yo lo había asustado. Y cuando me fui le estaba cantando una canción de cuna- dijo con indignacion.

-No debiste haberlo asustado- le dijo Eric haciendo que Ron lo mire enfadado –Y querrás que alguien revise esa mordedura. Podría infectarse- le recomendó haciendo que el pelirrojo se pusiera verde. Se oyó un golpe en la ventana oscura.

-¡Es Hedwig!- dijo Halley, corriendo para dejarla entrar -¡Debe de traer la respuesta de Charlie!- Los cuatro juntaron las cabezas para leer la carta.

"Querido Ron: ¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí. Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podrían llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado? Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad. Envíame la respuesta lo antes posible. Besos, Charlie"

-Tenemos la capa invisible- dijo Halley -No será tan difícil... creo que la capa es suficientemente grande para cubrir a Norberto y a tres de nosotros-

-Aun asi podría ser difícil, tenemos que planear esto bien- dijo Eric. Los demás estuvieron de acuerdo (Tengo un par de ideas)

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La prueba de lo mala que había sido aquella semana para ellos fue que aceptaron de inmediato. Cualquier cosa para liberarse de Norberto... y de Delphini Malfoy. Se encontraron con un obstáculo. A la mañana siguiente, la mano mordida de Ron se había inflamado y tenía dos veces su tamaño normal. No sabía si convenía ir a ver a la señora Pomfrey ¿Reconocería una mordedura de dragón? Sin embargo, por la tarde no tuvo elección. La herida se había convertido en una horrible cosa verde. Parecía que los colmillos de Norberto tenían veneno. Al finalizar el día, Halley, Eric y Hermione fueron corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron y lo encontraron en un estado terrible.

-No es sólo mi mano- susurró -aunque parece que se me vaya a caer a trozos- se quejo.

-No seas un bebe, si la señora Pomfrey dice que estarás bien, estarás bien- le dijo Eric sin prestarle demasiada atención, después de todo el intento advertirle pero no le hizo caso.

-Lo que sea Malfoy le dijo a la señora Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y me observo con una sonrisa maligna. Me amenazó con decirle a ella quién me había mordido (yo le había dicho que era un perro, pero creo que no me creyó)- Halley y Hermione trataron de calmarlo.

-Supongo que podría ser mi culpa- dijo Eric y al ver la expresión de todos les conto lo que paso aquella vez cerca de la biblioteca.

-Eso fue brillante- le dijo Halley recordando que justo después de ese día Delphini había actuado mucho más cautelosa y reacia a enfrentarla y ahora entendía por qué.

-Eso dices pero es obvio que quiere venganza y podría causarnos problemas- dijo Eric suspirando.

-Aun asi, gracias a ti esa maldita dejo de molestarme asi que gracias- le dijo Halley haciéndolo sonreír levemente. Dicha sonrisa la hizo sonrojarse un poco.

-Todo habrá terminado el sábado a medianoche- dijo Hermione rompiendo el momento.

-¡La medianoche del sábado!- dijo Ron con voz ronca, se había sentado en la cama y empezado a temblar -Oh, no, oh, no... Acabo de acordarme... la carta de Charlie estaba en el libro que se llevó Malfoy, se enterará de la forma en que nos libraremos de Norberto- se paso las manos por su cabello rojo.

No tuvieron tiempo de contestarle. Apareció la señora Pomfrey y los hizo salir; diciendo que Ron necesitaba dormir.

-Es muy tarde para cambiar los planes- dijo Halley -No tenemos tiempo de enviar a Charlie otra lechuza y ésta puede ser nuestra única oportunidad de librarnos de Norberto. Tendremos que arriesgarnos. Y tenemos la capa invisible y Malfoy no lo sabe-

(Este plan está condenado al fracaso, lo más que puedo hacer es reducir el impacto en caso de emergencia) pensó Eric.

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Encontraron a Fang, el perro cazador de jabalíes, sentado afuera, con la cola vendada, cuando fueron a avisar a Hagrid. Éste les habló a través de la ventana.

-No puedo dejarlos entrar- jadeó el gigante -porque Norberto está un poco molesto. No es nada importante, ya me ocuparé de él- Cuando le contaron lo que decía Charlie, se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque tal vez fuera porque Norberto acababa de morderle la pierna -¡Aaay! Está bien, sólo me ha cogido la bota... está jugando... después de todo es sólo un cachorro-

El cachorro golpeó la pared con su cola, haciendo temblar las ventanas. Halley, Eric y Hermione regresaron al castillo con la sensación de que el sábado no llegaría lo bastante rápido. Tendrían que haber sentido pena por Hagrid, cuando llegó el momento de la despedida, si no hubieran estado tan preocupados por lo que tenían que hacer. Era una noche oscura y llena de nubes y llegaron un poquito tarde a la cabaña de Hagrid, porque tuvieron que esperar a que Peeves saliera del vestíbulo, donde jugaba al tenis contra las paredes. Hagrid tenía a Norberto listo y encerrado en una gran jaula.

-Tiene muchas ratas y algo de brandy para el viaje- dijo Hagrid con voz amable -Y le puse su osito de peluche por si se siente solo- Del interior de la jaula les llegaron unos sonidos, que los hicieron pensar que le estaba arrancando la cabeza al osito -¡Adiós, Norberto!- sollozó Hagrid, mientras Halley, Eric y Hermione cubrían la jaula con la capa invisible y se metían dentro ellos también -¡Mamá nunca te olvidará!- fue la despedida final de Hagrid.

Se las arreglaron para llevar la jaula hasta la torre del castillo gracias a que Eric uso su telequinesis para levantarla sin problemas y que, sin el conocimiento de Hagrid, lo habían dormido con una poción para mantenerlo tranquilo cortesía de Eric. También había tomado la precaución de hacer lo mismo con Neville evitando que se convierta en daño colateral, incluso lo hizo con Ron para que no se metiera. Por suerte había podido convencer a Tonks de no participar alegando que de ser capturados y castigados ella y Ron deberían de mantenerse alerta mientras ellos estén ocupados cumpliendo su castigo, o peor.

Era casi medianoche cuando trasladaron la jaula de Norberto por las escaleras de mármol del castillo y siguieron por pasillos oscuros. Subieron una escalera, luego otra... Ni siquiera uno de los atajos hizo el trabajo más fácil.

-¡Ya casi llegamos!- resopló Halley, mientras alcanzaban el pasillo que había bajo la torre más alta. Entonces, un súbito movimiento por encima de ellos los hizo saltar. Olvidando que eran invisibles, se encogieron en las sombras, contemplando las siluetas oscuras de dos personas que discutían a unos tres metros de ellos. Una lámpara brilló. La profesora McGonagall, con una bata de tejido escocés y una redecilla en el pelo, tenía sujeta a Delphini por la oreja.

-¡Castigo!- gritaba la profesora -¡Y veinte puntos menos para Slytherin! Vagando en medio de la noche... ¿Cómo te atreves...?- reprendió.

-Usted no lo entiende, profesora, Halley Potter vendrá. ¡Y con un dragón!- intento convencerá Delphini.

-¡Qué absurda tontería! ¿Cómo te atreves a decir esas mentiras? Vamos, hablaré de ti con el profesor Snape... ¡Vamos, señorita Malfoy!- la profesora arrastro a la rubia hasta que se perdieron de vista.

Después de aquello, la escalera de caracol hacia la torre más alta les pareció lo más fácil del mundo. Cuando salieron al frío aire de la noche, donde se quitaron la capa, felices de poder respirar bien, Hermione dio una especie de salto.

-¡Malfoy está castigada! ¡Podría ponerme a cantar!- exclamo Hermione.

-No lo hagas- la previno Halley. Riéndose de Malfoy, esperaron, con Norberto durmiendo tranquilamente en su jaula.

-Aun no termina la noche- les recordó Eric mirando por la ventana de la torre.

Diez minutos más tarde, cuatro escobas aterrizaron en la oscuridad. Los amigos de Charlie eran muy simpáticos. Enseñaron a Halley, Eric y Hermione los arneses que habían preparado para poder suspender a Norberto entre ellos. Todos ayudaron a colocar a Norberto para que estuviera muy seguro, y luego estrecharon las manos de los amigos y les dieron las gracias. Por fin. Norberto se iba... se iba... se había ido. Bajaron rápidamente por la escalera de caracol, con los corazones libres. Sin el dragón, y con Delphini castigada, ¿qué podía estropear su felicidad? La respuesta los esperaba al pie de la escalera. Cuando llegaron al pasillo, el rostro de Filch apareció súbitamente en la oscuridad. Por fortuna para Hermione, Eric había usado su telequinesis para tirar la capa de invisibilidad sobre ella para ocultarla de Filch, la chica no pudo hacer nada más que quedarse en silencio para no delatarse a sí misma y mirar a sus amigos con preocupación.

-Parece que eso es todo- susurró Eric a Halley y dándole a Hermione una mirada discreta para que se mantenga encubierta.

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Las cosas no podían haber salido peor. Filch los llevó al despacho de la profesora McGonagall, en el primer piso, donde se sentaron a esperar; sin decir una palabra. Hermione se había dirigido hacia el dormitorio cuando tuvo oportunidad. Excusas, disculpas y locas historias cruzaban la mente de Halley, cada una más débil que la otra. No podía imaginar cómo se iban a librar del problema aquella vez. Estaban atrapados. ¿Cómo podían haber sido tan estúpidos para olvidar la capa? Por suerte Eric logro salvar a Hermione de lo contrario todos estarían en problemas.

(No es un gran cambio pero al menos me aseguro de que Hermione y Neville estén a salvo en caso de que surja algún imprevisto) pensó Eric bastante satisfecho por su pequeño logro.

No había razón en el mundo para que la profesora McGonagall aceptara que habían estado vagando durante la noche, para no mencionar la torre más alta de Astronomía, que estaba prohibida, salvo para las clases. Si añadía a todo eso Norberto y la capa invisible, ya podían empezar a hacer las maletas. El único consuelo de Halley era que gracias a Eric no había que preocuparse de nada más que de sí mismos.

-Nunca lo habría creído de ninguno de ustedes. El señor Filch dice que estaban en la torre de Astronomía. Es la una de la mañana. Quiero una explicación- ambos estaban rígidos ante la ira de su maestra -Creo que tengo idea de lo que sucedió- dijo la profesora McGonagall -No hace falta ser un genio para descubrirlo. Se inventaron una historia sobre un dragón para que Delphini Malfoy saliera de la cama y se metiera en líos- teorizo la profesora.

-Estoy disgustada- dijo la profesora McGonagall -Tres alumnos fuera de la cama en una noche. ¡Nunca he oído una cosa así!. Usted señor Joestar, nunca me imagine que podría hacer algo como esto después de toda la promesa que demostró con la escuela. Y usted señorita Potter... Creía que Gryffindor significaba más para ti. Los dos sufrirán un castigo, nada les da derecho a dar vueltas por el colegio durante la noche, en especial en estos días: es muy peligroso y se les descontarán cincuenta puntos de Gryffindor-

-¿Cincuenta?- resopló Halley. Iban a perder el primer puesto, lo que había ganado en el último partido de quidditch.

-Cincuenta puntos cada uno- dijo la profesora McGonagall, resoplando a través de su nariz puntiaguda.

-Profesora... por favor...- rogo Halley con lagrimas acumulándose en sus ojos.

-Sin peros señorita Potter. Ahora, vuelvan a la cama, ustedes dos. Nunca me he sentido tan avergonzada de alumnos de Gryffindor- al decir esto la profesora volteo y se marcho a sus aposentos. Ese fue el último golpe que necesito Halley para dejar caer una lagrima por su rostro. No era la primera vez que la castigaban o le gritaban, tuvo mucho de eso con sus tíos pero desde que llego a Hogwarts todo fue para mejor… y solo basto un día para arruinarlo todo .Tal horrible fue el sentimiento que abrazo a Eric con todas sus fuerzas mientras enterraba su cabeza en su pecho.

-Tranquila, todo saldrá bien. Lo prometo- Eric intento consolarla mientras le devolvía el abrazo, su voz era más suave de lo que nunca había escuchado. Un minuto después ambos caminaron de regreso a sus dormitorios.

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Cien puntos perdidos. Eso situaba a Gryffindor en el último lugar. En una noche, habían acabado con cualquier posibilidad de que Gryffindor ganara la copa de la casa. Halley sentía como si le retorcieran el estómago. ¿Cómo podrían arreglarlo? Ella no durmió aquella noche. Eric por su parte se encontraba en una paz momentánea pues al fin había logrado un cambio positivo evitando que Hermione y Neville fueran castigados y se les restara más puntos, ahora tenía la esperanza de que pudiera recuperar los puntos perdidos para animar a Halley.

Al principio, los Gryffindors que pasaban por el gigantesco reloj de arena, que informaba de la puntuación de la casa, pensaron que había un error. ¿Cómo iban a tener; súbitamente, cien puntos menos que el día anterior? Y luego, se propagó la historia. La famosa Halley Potter, la heroína de dos partidos de quidditch, les había hecho perder todos esos puntos, ella y otro estúpido de primer año. De ser una de las personas más populares y admiradas del colegio, Halley súbitamente era la más detestada, dejaron a Eric en segundo plano debido a que él nunca destaco al mismo nivel que ella. Hasta los de Ravenclaw y Hufflepuff le giraban la cara, porque todos habían deseado ver a Slytherin perdiendo la copa. Por dondequiera que Halley pasara, la señalaban con el dedo y no se molestaban en bajar la voz para insultarla. Los de Slytherin, por su parte, la aplaudían y la vitoreaban, diciendo: "¡Gracias, Potter; te debemos una!". Eric al no ser conocido por toda la escuela solo lo insultaban los miembros de Gryffindor y algunos Slytherin pero al no verse muy afectado pudo seguir humillando a Nott y a sus tontos pero ya no era felicitado por esto. Sólo Ron, Hermione y Tonks los apoyaban.

-Se olvidarán en unas semanas. Fred y George han perdido puntos muchas veces desde que están aquí y la gente los sigue apreciando- dijo Ron tratando de animarlos, más a Halley.

-Pero nunca perdieron cien puntos de una vez, ¿verdad?- dijo Halley tristemente.

-Bueno... no- admitió Ron.

-No perdiste cien puntos, perdiste cincuenta, yo perdí los otros cincuenta asi que no te culpes más de lo necesario- le dijo Eric colocándole la mano en el hombro –Además, estoy seguro de que podremos recuperarlos- comento.

Era un poco tarde para reparar los daños, pero Halley se juró que, de ahí en adelante, no se metería en cosas que no eran asunto suyo. Todo había sido por andar averiguando y espiando, incluso metió a su mejor amigo en problemas. Eso la hacía sentirse aun mas culpable, hacer que la persona que tanto la había ayudado pasara su peor momento en la escuela. Se sentía tan avergonzada que fue a ver a Wood y le ofreció su renuncia, a lo que este se nego.

Pero hasta el quidditch había perdido su atractivo. El resto del equipo no le hablaba durante el entrenamiento, y si tenían que hablar de ella la llamaban "la buscadora". Eric, como se esperaba, no pasaba tantos malos ratos como Halley, pero nadie le hablaba. El cambió de actitud durante las clases y participaba más que nunca antes, respondiendo cada pregunta y realizando los hechizos antes que nadie, gracias a esto había logrado recuperar un total de treinta y cinco puntos sorprendiendo a todos y regresando al lado bueno de McGonagall, quien intentaba y fallaba en ocultar que Eric es su estudiante favorito. Halley casi estaba contenta de que se aproximaran los exámenes. Las lecciones que tenía que repasar alejaban sus desgracias de su mente.

Ella, Ron, Eric, Tonks y Hermione se quedaban juntos, trabajando hasta el toque de queda en la biblioteca y luego los cuatro Gryffindors en la sala común hasta altas horas de la noche, tratando de recordar los ingredientes de complicadas pociones, aprendiendo de memoria hechizos y encantamientos y repitiendo las fechas de descubrimientos mágicos y rebeliones de los gnomos, era un lucha cuesta arriba… a menos que seas Eric, cuya memoria lo convirtió en la envidia de Halley y Ron. Y entonces, una semana antes de que empezaran los exámenes, las nuevas resoluciones de Halley de no interferir en nada que no le concerniera sufrieron una prueba inesperada. Una tarde que salía sola de la biblioteca oyó que alguien gemía en un aula que estaba delante. Mientras se acercaba, oyó la voz de Quirrell.

-No... no... otra vez no, por favor...- Parecía que alguien lo estaba amenazando. La chica Potter se acerco -Muy bien... muy bien- Oyó que Quirrell sollozaba.

Al segundo siguiente, Quirrell salió apresuradamente del aula, enderezándose el turbante. Estaba pálido y parecía a punto de llorar. Desapareció de su vista y Halley pensó que ni siquiera lo había visto. Esperó hasta que dejaron de oírse los pasos de Quirrell y entonces inspeccionó el aula. Parecía vacía, pero la puerta del otro extremo estaba entreabierta. Halley estaba a mitad de camino, cuando recordó que se había prometido no meterse en lo que no le correspondía. Al mismo tiempo, habría apostado doce Piedras Filosofales a que Snape acababa de salir del aula y, por lo que ella había escuchado, Snape debería estar de mejor humor... Quirrell parecía haberse rendido finalmente. Halley regresó a la biblioteca, en donde Hermione estaba repasándole Astronomía a Ron y Eric estaba ayudando a Tonks a recordar los extraños nombres de los Gnomos involucrados en la rebelión. Halley les contó lo que había oído.

-¡Entonces Snape lo hizo!- dijo Ron -Si Quirrell le dijo cómo romper su encantamiento anti-Fuerzas Oscuras...- se cayó a medad de frase.

-Pero todavía queda Fluffy- dijo Hermione.

-Pero Eric descubrió como pasar a Fluffy y solo es un primer año, un profesor debería tenerla más fácil ¿Cierto?- dijo Tonks con cierta inseguridad.

-Tal vez Snape descubrió cómo pasar ante él sin preguntarle a Hagrid como lo hizo Eric- dijo Ron, mirando a los miles de libros que los rodeaban -Seguro que por aquí hay un libro que dice cómo burlar a un perro gigante de tres cabezas. ¿Qué vamos a hacer, Halley?-

La luz de la aventura brillaba otra vez en los ojos de Ron, pero Hermione respondió antes de que Halley lo hiciera.

-Ir a ver a Dumbledore. Eso es lo que debimos hacer hace tiempo. Si se nos ocurre algo a nosotros solos, con seguridad vamos a perder- dijo ella.

-¡Pero no tenemos pruebas!- exclamó Halley -Quirrell está demasiado atemorizado para respaldarnos. Snape sólo tiene que decir que no sabía cómo entró el trol en Halloween y que él no estaba cerca del tercer piso en ese momento. ¿A quién piensan que van a creer, a él o a nosotros? No es exactamente un secreto que lo detestamos. Dumbledore creerá que nos lo hemos inventado para hacer que lo echen. Filch no nos ayudaría aunque su vida dependiera de ello, es demasiado amigo de Snape y, mientras más alumnos pueda echar, mejor para él. Y no olviden que se supone que no sabemos nada sobre la Piedra o Fluffy. Serían muchas explicaciones- dijo Halley logrando convencer a Hermione, pero a Ron no.

-Si investigamos sólo un poco...- intento decir el pelirrojo.

-No- dijo Halley en tono terminante -ya hemos investigado demasiado-

-Incluso si lo intentáramos será mucho más difícil y peligroso ahora- dijo Eric pasándose la mano por su cabello. Al ver que lo miraban expectantes explico –Ahora que Snape ya tiene la información que necesitaba ya no necesita de Hogwarts ni de nadie de la escuela, solo tiene que tomar la piedra e irse. Si cometemos un error notorio nada lo detiene de neutralizarnos y escapar con la piedra- esto los asusto a todos asi que decidió entregarles un hueso –Por supuesto Dumbledor sigue siendo su máximo obstáculo asi que estaremos bien- eso los alivio un poco. Eric se acercó a Halley que sostenía un mapa de Júpiter y ambos comenzaron a aprender los nombres de sus lunas.

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A la mañana siguiente, llegaron notas para Halley y Eric, en la mesa del desayuno. Ambas eran iguales. "Su castigo tendrá lugar a las once de la noche. El señor Filch los espera en el vestíbulo de entrada. Prof M. McGonagall" En medio del furor que sentía por los puntos perdidos, Halley había olvidado que todavía les quedaban los castigos. De alguna manera esperaba que Eric hiciera su comentario típico y dijera que es problemático, pero el chico de ojos dorados no dijo una palabra. A diferencia de Halley, sabía lo que pasaría esa noche y se había preparado mental y físicamente para intentar enfrentar ese problema, se despidieron de Ron y Hermione en la sala común y bajaron al vestíbulo de entrada. Filch ya estaba allí y también Delphini Malfoy. Halley también había olvidado que a la rubia la habían condenado a un castigo. Ella les envió una mirada presumida pues según ella, había triunfado pero al ver a Eric este solo bostezó sin darle mucha importancia recordándole que ella también fue castigada y que no contaba como victoria.

-Síganme- dijo Filch, encendiendo un farol y conduciéndolos hacia fuera -Seguro que se lo pensaran dos veces antes de faltar a otra regla de la escuela, ¿verdad?- dijo, mirándolos con aire burlón -Oh, sí... trabajo duro y dolor son los mejores maestros, si quieren mi opinión... es una lástima que hayan abandonado los viejos castigos... colgarlos de las muñecas, del techo, unos pocos días. Yo todavía tengo las cadenas en mi oficina, las mantengo engrasadas por si alguna vez se necesitan... Bien, allá vamos, y no piensen en escapar, porque será peor para ustedes si lo hacen- vaya que lo estaba disfrutando.

Marcharon cruzando el oscuro parque. Halley se preguntó cuál sería el castigo que les esperaba. Debía de ser algo verdaderamente horrible, o Filch no estaría tan contento. La luna brillaba, pero las nubes la tapaban, dejándolos en la oscuridad. Delante, Halley y Eric pudieron ver las ventanas iluminadas de la cabaña de Hagrid. Entonces oyeron un grito lejano.

-¿Eres tú, Filch? Date prisa, quiero empezar de una vez- El corazón de Halley se animó: si iban a estar con Hagrid, no podía ser tan malo. Su alivio debió aparecer en su cara, porque Filch dijo:

-Supongo que crees que vas a divertirte con ese papanatas, ¿no? Bueno, piénsalo mejor, muchacha... es al bosque adonde irán y mucho me habré equivocado si vuelven todos enteros- Al oír aquello Delphini se detuvo de golpe.

-¿El bosque?- repitió, y no parecía tan indiferente como de costumbre - Hay toda clase de cosas allí... dicen que hay hombres lobo- dijo la chica con su voz temblando ligeramente, la fachada de elegante y orgullosa se quebraba.

-Eso es problema suyo, ¿no?- dijo Filch, con voz radiante -Tendrías que haber pensado en los hombres lobo antes de meterte en líos-

Hagrid se acercó hacia ellos, con Fang pegado a los talones. Llevaba una gran ballesta y un carcaj con flechas en la espalda -Menos mal- dijo -Estoy esperando hace media hora. ¿Todo bien, Halley, Eric?- saludo el gigante.

-Yo no sería tan amistoso con ellos, Hagrid- dijo con frialdad Filch -Después de todo, están aquí por un castigo-

-Por eso llegan tarde, ¿no?- dijo Hagrid, mirando con rostro ceñudo a Filch -¿Has estado dándoles sermones? Eso no es lo que tienes que hacer. A partir de ahora, me hago cargo yo-

-Volveré al amanecer- dijo Filch -para recoger lo que quede de ellos- añadió con malignidad. Se dio la vuelta y se encaminó hacia el castillo, agitando el farol en la oscuridad.

Entonces Delphini se volvió hacia Hagrid -No iré a ese bosque- dijo, y Halley tuvo el gusto de notar miedo en su voz.

-Lo harás, si quieres quedarte en Hogwarts- dijo Hagrid con severidad -Hicieron algo mal y ahora lo van a pagar-

-Pero eso es para los empleados, no para los alumnos. Yo pensé que nos harían escribir unas líneas, o algo así. Si mi padre supiera que hago esto, él...- dijo la chica rubia a medias, pues fue interrumpida.

-Te dirá que es así como se hace en Hogwarts- gruñó Hagrid en respuesta -¡Escribir unas líneas! ¿Y a quién le serviría eso? Harán algo que sea útil, o si no se irán. Si crees que tu padre prefiere que te expulsen, entonces vuelve al castillo y toma tus cosas. ¡Vete!- le grito.

Delphini no se movió. Miró con ira a Hagrid, pero luego bajó la mirada.

-Bien, entonces- dijo Hagrid -Escuchen con cuidado, porque lo que vamos a hacer esta noche es peligroso y no quiero que ninguno se arriesgue. Síganme por aquí, un momento- dijo comenzando a caminar. Los condujo hasta el límite del bosque. Levantando su farol, señaló hacia un estrecho sendero de tierra, que desaparecía entre los espesos árboles negros. Una suave brisa les levantó el cabello, mientras miraban en dirección al bosque.

-Miren allí- dijo Hagrid -¿Ven eso que brilla en la tierra? ¿Eso plateado? Es sangre de unicornio. Hay por aquí un unicornio que ha sido malherido por alguien. Es la segunda vez en una semana. Encontré uno muerto el último miércoles. Vamos a tratar de encontrar a ese pobrecito herido. Tal vez tengamos que evitar que siga sufriendo- dijo con pesar en su voz.

-¿Y qué sucede si el que hirió al unicornio nos encuentra a nosotros primero?- dijo Delphini, incapaz de ocultar el miedo de su voz.

-No hay ningún ser en el bosque que los pueda herir si están conmigo o con Fang- dijo Hagrid -Y sigan el sendero. Ahora vamos a dividirnos en dos equipos y seguiremos la huella en distintas direcciones. Hay sangre por todo el lugar, debieron herirlo ayer por la noche, por lo menos- lo pensó por un momento -Entonces yo y Halley iremos por un lado y Delphini, Eric y Fang, por el otro. Si alguno encuentra al unicornio, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tengan cuidado... en marcha-

El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vieron que el sendero se bifurcaba. Halley y Hagrid fueron hacia la izquierda y Eric se fue a la derecha con Delphini. Anduvieron en silencio, con la vista clavada en el suelo. De vez en cuando, un rayo de luna a través de las ramas iluminaba los alrededores un poco. Era bastante obvio que el pelinegro no quería empezar una conversación ya que se mantuvo en silencio sujetando el farol en su mano izquierda y la varita en la mano derecha. Delphini intento y falló en mantenerse tranquila, cada vez que escuchaba hasta el más pequeño ruido del bosque se acercaba más y mas a Eric sin darse cuenta.

-No puedo creer que me hayan obligado a hacer una tarea tan estúpida en este bosque, mi padre se enterara de esto y hará que echen a ese incompetente por dejarme sola en este lugar- se quejaba Delphini mientras caminaba.

-Ya cállate- le dijo Eric sin voltear a verla.

-¡¿Qué dijiste?!- le pregunto ella enfurecida.

-Dije que te calles, estás haciendo mucho ruido y vas a atraer a la cosa que mato al unicornio- le susurro el chico de ojos dorados, automáticamente la rubia dejo de hablar y se calmo –Además no estarías aquí si no hubieras intentado acusarnos- le recordó.

-Pero están aquí, asi que yo gane- le respondió ella inflando el pecho con orgullo.

-Sí, pero no fuiste tú quien nos atrapo y te castigaron también- dijo Eric avergonzándola.

-Eso es todo Joestar- le dijo Delphini rechinando los dientes por la ira y arrebatándole el farol -¡Lárgate, iré sola a partir de ahora!- le grito. Exasperado el pelinegro solo suspiro y siguió caminando, murmuro "Lumos" y uso la luz generada por su varita para avanzar sin problemas dejando atrás a la rubia con el perro caminando a su lado.

(Ya no la soportaba, tal vez podría cruzarme con Halley y Hagrid. Pero…) pensó mirando hacia atrás. Se sintió culpable al dejarla sola en un lugar como este, un par de minutos después se decidió por regresar.

¡AAAHHHHHHHH!

-Maldición- dijo Eric corriendo en la dirección de la cual provenía el grito de Delphini (No debí irme, maldita sea. Resiste un poco) pensó mientras apartaba algunos arbustos de su camino has que llego a ver el problema: Delphini agachada de espaldas contra la base de un árbol y frente a ella estaba un Acromantula, dispuesta a convertir a la rubia en un bocadillo.

-Incendio- grito Eric arrojándole fuego a la enorme araña que se detuvo y comenzó a retorcerse. Eric aprovecho el momento para acercarse pero la araña arremetió en su contra por lo que se vio obligado a esquivar hacia su derecha, pensando rápido uso su telekinesis para recoger el farol y romperlo sobre la acromantula cubriéndola de aceite que alimento las llamas. Eric se quedo allí mirando como la criatura se retorcía hasta achicharrarse y morir boca arriba con sus ocho patas retraídas.

Suspirando se acerco a la rubia que seguía petrificada -¿Oye, estas bien?- le pregunto preocupado agachándose a su nivel.

-Yo…- le respondió ella mirándolo asombrada (Me salvo, a pesar de todo…) -¿Por qué me ayudaste?- pregunto ella mirándolo, una par de lagrimas se escaparon de sus ojos fruto de su miedo a la muerte.

-¿Por qué?- repitió Eric mirándola detenidamente, la Delphini Malfoy cruel y arrogante se había ido por el momento –Porque lo necesitabas, no debí dejarte sola en un lugar como este- le respondió con sinceridad extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.

Ella dudo un segundo pero acepto la ayuda y se levanto, miro de reojo a la criatura que amenazo su vida ahora muerta y luego regreso la mirada al chico que la salvo, sus ojos dorados resplandecían destacándose en la poca luz. Delphini se encontró a si misma sonrojándose y viendo a Eric bajo una nueva luz.

De repente se escucharon pasos y el sonido de ramas y hojas moviéndose, algo se acercaba. La rubia se oculto detrás de Eric aferrándose a su brazo izquierdo mientras el chico de ojos dorados apunto su varita al origen del ruido.

-¿Están bien?, escuche un grito- pregunto Rubeus Hagrid saliendo de entre los arbustos. Al ver que se trataba del amistoso gigante Delphini empujo a Eric lejos de ella y volteo la cabeza ocultando su rubor. Eric puso los ojos y le respondió a Hagrid que estaban bien. La mirada del guardabosque se postro en la araña del tamaño de un auto achicharrada en el suelo.

-¿Quién hizo esto?- pregunto Hagrid, a lo que Eric levanto la mano y le explico lo que sucedió –Ya veo, buen trabajo Eric- felicito.

-Gracias pero… ¿Dónde está Halley?- pregunto Eric viendo que la chica Potter no estaba con Hagrid.

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Halley Potter acababa de pasar por varias emociones intensas desde que Hagrid la dejo para ir a comprobar a los demás después de oír un grito. La primera emoción fue preocupación por su amigo. La segunda fue incomodidad al encontrarse sola en un bosque aterrador y luego vino el temor… fue atacado por una figura misteriosa encapuchada, su cicatriz ardía y creyó que su muerte había llegado. La última emoción fue alivio, pues gracias a dios había sido rescatada del peligro por un centauro llamado Firenze con el cual viajaba en este momento charlando acerca de lo sucedido y de quien estaba debajo de la túnica.

-¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad?- le pregunto el centauro.

Fue como si un puño de hierro cayera súbitamente sobre la cabeza de Halley. Por encima del ruido del follaje, le pareció oír una vez más lo que Hagrid le había dicho la noche en que se conocieron: "Algunos dicen que murió. En mi opinión, son tonterías. No creo que le quede lo suficiente de humano como para morir".

-¿Quieres decir- dijo con voz ronca Halley -que era Vol...?- fue interrumpida.

-¡Halley!, ¿estás bien?- le pregunto Eric caminando por el sendero, con Hagrid resoplando detrás y Delphini a su lado asegurándose de que estuvieran a un par de pies de distancia.

-Estoy bien- respondió Halley, casi sin saber lo que contestaba -El unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás- dijo soltando un suspiro al ver que su amigo estaba bien.

-Aquí es donde te dejo- murmuró Firenze, mientras Hagrid corría a examinar al unicornio -Ya estás a salvo. Buena suerte, Halley Potter-dijo Firenze ayudándola a bajarse de su lomo -Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces-

Se volvió y se internó en lo más profundo del bosque, dejando a Halley temblando mientras Eric la abrazaba con su brazo izquierdo sin dejar de sostener firmemente su varita con la mano derecha.

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Ron y Hermione se habían quedado dormidos en la oscuridad de la sala común, esperando a que volvieran. Cuando Eric le arrojo a Ron un almohadón para despertarlo, gritó algo sobre una falta en quidditch. Sin embargo, en unos segundos estaba con los ojos muy abiertos, mientras Halley le contaba, a él, a Eric y a Hermione, lo que había sucedido en el bosque. Halley no podía sentarse. Se paseaba de un lado al otro, ante la chimenea. Todavía temblaba.

-Snape quiere la piedra para Voldemort... y Voldemort está esperando en el bosque... ¡Y todo el tiempo pensábamos que Snape sólo quería ser rico!- decía Halley sin dejar de moverse.

-¡Deja de decir el nombre!- dijo Ron, en un aterrorizado susurro, como si pensara que Voldemort pudiera oírlos. Halley no lo escuchó.

-Firenze me salvó, pero no debía haberlo hecho... Bane estaba furioso... Hablaba de interferir en lo que los planetas dicen que sucederá... Deben decir que Voldemort ha vuelto... Bane piensa que Firenze debió dejar que Voldemort me matara. Supongo que eso también está escrito en las estrellas- seguía diciendo ella.

Allí fue donde Eric recordó lo que sucedería durante las Reliquias de la Muerte, allí Harry sería asesinado por Voldemort, justo en ese bosque, ¿Acaso las estrellas no se equivocaron y Firenze solo aplazo lo inevitable? Esos eran los pensamientos del pelinegro mientras observaba a Halley ir de un lado a otro.

-¿Quieres dejar de repetir el nombre?- dijo Ron cada vez mas asustado.

-Así que lo único que tengo que hacer es esperar que Snape robe la Piedra- continuó febrilmente Halley -... Entonces Voldemort podrá venir y terminar conmigo... Bueno, supongo que Bane estará contento-

Hermione parecía muy asustada, pero tuvo una palabra de consuelo -Halley, todos dicen que Dumbledore es al único al que Quien-tú-sabes siempre ha temido. Con Dumbledore por aquí, Quien-tú-sabes no te tocará. De todos modos, ¿quién puede decir que los centauros tienen razón? A mí me parecen adivinos y la profesora McGonagall dice que ésa es una rama de la magia muy inexacta-

-Las adivinanzas son una cosa pero también existen profecías, esas no se equivocan- dijo Eric con la vista en el fuego de la chimenea –Por ahora trata de relajarte Halley, sin la piedra Voldemort no es una amenaza inmediata y si un centauro lo espanto entonces me atrevería a decir que no solo Dumbledor puede derrotarlo sino también algunos de los profesores- le dio a Halley una pequeña sonrisa que parecía tranquilizarla un poco y ayudo que Eric dijera su nombre sin temor.

-¡¿Quieren dejar de decir ese nombre?!- dijo Ron prácticamente rogando y siendo ignorado otra vez.

El cielo ya estaba claro cuando terminaron de hablar. Se fueron a la cama agotados, con las gargantas secas. En otra parte del castillo Delphini soñaba con lo sucedido, moviéndose en la cama recordando el encuentro con la Acromantula y luego sus sueños se dirigieron a un chico de ojos dorados, salvándole la vida y permitiendo que duerma en paz.

ENNNNNNN FIN…. Aquí termina otro cap ¿Qué tal? ¿Gusta? ¿No gusta? ¿Ideas? ¿Criticas?. Déjenlo en los comentarios.