Nuevo capítulo pero no se acostumbren a que salgan tan rápido. Espero que lo disfruten y en serio, me sorprende que sigan dándole a favorito y a mí como autor también.
¡EL NUEVO AÑO COMIENZA!
¡LIBRO 2 EN MARCHA!
Hoy era un día importante, el cumpleaños de Halley y también marcaba el inicio de la trama del segundo libro. Camine hacia la ventana y mire al horizonte repasando en mi cabeza todos los sucesos de la Cámara Secreta. Ron y sus hermanos deberían llevarla a su casa pronto. Luego de eso todos sus amigos se reunirán para comprar los útiles escolares para su segundo año…y la basura que son los libros de Lockhart.
-Skippy- a mi llamado mi pequeño trabajador apareció al instante –Tengo un trabajo para ti-
X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X==X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X==X=X=X=X=X=X=X=X=X=X
Sucedió otra vez, sus tíos habían ignorado su cumpleaños a favor de una cena de negocios para que tío Bernon cerrar lo que el llamo "El más grande trato de su carrera". Halley Potter era una bruja famosa por sobrevivir al mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos pero eso solo en el mundo mágico. Aquí con sus tíos era una vergüenza que debe permanecer oculta del resto del mundo para que nadie note su anormalidad. Hace solo unos momentos había alejado a su primo solo murmurando unas palabras extrañas y sin sentido.
Era un día radiante, soleado. La niña de lentes cruzó el césped y canturreó entre dientes: "Cumpleaños feliz..., cumpleaños feliz..., me deseo yo misma..." No había recibido postales ni regalos, y tendría que pasarse la noche fingiendo que no existía. Abatida, fijó la vista en el seto. Nunca se había sentido tan sola. Antes que ninguna otra cosa de Hogwarts, antes incluso que jugar al quidditch, lo que de verdad echaba de menos era a sus mejores amigos, Ron Weasley, Hermione Granger, Nymphadora Tonks y Eric Joestar. Pero ellos no parecían acordarse de ella.
Ninguno le habían escrito en todo el verano, a pesar de que Ron le había dicho que la invitaría a pasar unos días en su casa. Un montón de veces había estado a punto de emplear la magia para abrir la jaula de Hedwig y enviarla a sus amigos con una carta, pero no valía la pena correr el riesgo. A los magos menores de edad no les estaba permitido emplear la magia fuera del colegio. Al principio se había divertido asustando a sus tíos y primo con amenazas de hacer magia pero el prolongado silencio de sus amigos le había hecho sentirse tan apartada del mundo mágico, que incluso el burlarse de Dudley había perdido la gracia..., y ahora se habían olvidado de su cumpleaños.
La joven bruja camino hasta una banca y cuando estuvo a punto de sentarse se encontró con una pequeña caja envuelta en papel colorido con un estampado de estrellas. La chica de lentes tomo el paquete con esperanza, dicha esperanza fue recompensada y una enorme y brillante sonrisa se formó en su rostro.
"Feliz cumpleaños Halley, espero que te guste tiene varios encantamientos contra el robo y también para evitar que tus tíos la noten. Lamento no haber escrito pero es muy difícil tener un momento a solas en el orfanato. Avísame cuando vayas a por los útiles escolares y nos veremos allí.
Eric Joestar "
Emocionada arranco el papel de regalo y abrió la pequeña caja de madera. La joven bruja soltó un jadeo cuando saco una pulsera plateada con un dije en forma de corazón con astas de ciervo. Era su primer regalo de cumpleaños y era realmente hermosa. Halley no tenía muchas cosas femeninas, no porque no le gustaran sino porque sus tíos nunca le habían dado nada además de un vestido que solo usaba cuando había visitas y no podían ocultarla de ellos. El resto de su ropa era ropa de niño que ella misma había tenido que adaptar a su tamaño ni hablar de accesorios más allá de una banda elástica para atar su cabello cuando cocinaba. Halley tomo suavemente la pulsera y se la puso en la muñeca izquierda.
-Gracias Eric- susurro mientras acariciaba su regalo.
X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X
El día había llegado, su primera participación directa con la trama del segundo libro, había llegado al callejón Diagon bastante temprano porque quería sacar un poco de dinero antes de encontrarse con los demás. Iba vestido con una camisa de manga larga negra, jeans azules, zapatillas negras y una chaqueta gris.
Como era de esperarse el callejón estaba repleto de familias que venían a abastecerse de materiales para Hogwarts o que simplemente venían encontrarse con amigos. Ignorando el carnaval de personas Eric fue hacia Gringotts a paso rápido.
.
.
(Y tenía que cruzarme con estos, solo mi suerte) pensó.
Frente al joven de ojos dorados se encontraban nada más y nada menos que la familia Malfoy. Lucios Malfoy o como Eric siempre lo llamaba "Lacio" por su cabello largo, Narcissa Malfoy una hermosa mujer que mantenía una cara de perpetuo repudio hacia casi todo el mundo y Delphini Malfoy, la niña que comenzó a actuar de forma extraña al final del último año. Incluso ahora la heredera Malfoy dio un pequeño salto cuando vio a nuestro prota.
-Quisiera hacer un retiro por favor- le dijo al duende pasando por completo de los tres puristas de sangre.
El duende asintió con la cabeza y para la molestia de tres de las cuatro personas presentes, los guiaron en grupo.
-Tal vez sea mejor tomar dos viajes separados- dijo Lucius con un tono de superioridad –La bóveda de Hogwarts para becas se encuentra del otro lado-
Lucius esperaba una reacción del chico frente a él pero hasta ahora y desde que entro al banco Eric se había mantenido estoico y nada parecía ser capaz de cambiar eso. El duende ignoro al mago y los hizo subir a todos, Eric había terminado al lado Delphini quien también estaba intentando mantenerse indiferente, del otro lado estaban sus padres.
Para llegar a las bóvedas tenían que subir en unos carros pequeños, conducidos por duendes, que circulaban velozmente sobre unos raíles en miniatura por los túneles que había debajo del banco. La primera bóveda fue la de los Malfoy y Eric fue obligado a ver como la familia presumía su riqueza. Sin embargo la sonrisa de suficiencia de los Malfoy cambio a una de confusión cuando el carro en lugar de regresar se adentró más profundo y entre más profundo en el banco más valiosa era la bóveda. En la próxima parada los tres magos de sangre pura se bajaron curiosos y se sorprendieron a sobre manera cuando vieron a nuestro protagonista apoyar la mano en un brillante rubí con forma de estrella abriendo su bóveda.
(Mm, ahora que vi la suya puedo notar que mi bóveda es más grande) pensó el joven de ojos dorados.
Los Malfoy tenían la boca abierta con la mandíbula por los suelos y los ojos bien abiertos, detrás de esa enorme e imponente puerta se encontraba un tesoro digno de cualquier cuento y de ser custodiado por un dragón. No solo el oro era abundante y casi sin fin sino que había una pequeña biblioteca con tomos antiguas de presumiblemente gran valor. Y lo peor de todo era que estaba en manos de un sangre sucia… ¡No! Se dijo Lucius, debe haber una explicación a esto, tal vez el joven frente a el pertenecía a una antigua familia, no podía ser de otra forma. Al parecer tenía algo que investigar. El resto del viaje fue en silencio y cuando salieron del banco Eric les dio un asentimiento a modo de saludo y se fue sin cruzar palabra para comprar sus útiles antes de que se llenara de gente.
X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=XX=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X=X
-Nos veremos dentro de una hora en Flourish y Blotts para comprar los libros de texto- dijo la señora Weasley, yéndose con Ginny -¡Y no se acerquen al callejón Knockturn!- gritó a los gemelos, que ya se alejaban.
Halley, Ron, Tonks y Hermione pasearon por la tortuosa calle adoquinada. Los cuatro amigos estaban poniéndose al día después del verano. Halley les había contado por qué había estado incomunicada. Pero finalmente los cuatro llegaron a un tema en común.
-¿Dónde está Eric? Se supone que ya deberíamos habernos encontrado- se quejó Ron.
-Estoy segura de que aparecerá pronto- tranquilizo Hermione –No es de los que faltan a su palabra-
-Pues ya debería estar aquí- comento Tonks –Apenas escuchamos algo de él durante las vacaciones y…. haaa!- no pudo terminar de hablar pues se había tropezado. A medio camino hacia el suelo sin embargo, la cambia formas se encontró a sí misma en los brazos de alguien.
-¿Estas bien?-
-¡Eric!- exclamo Tonks feliz de ver a su amigo y lo envolvió en un abrazo que casi los hace caer a ambos. Se habían encontrado de la misma forma que el año pasado. El joven regreso el gesto con una pequeña sonrisa.
-¡¿De dónde saliste?!- pregunto Ron un poco agitado por la repentina aparición de nuestro protagonista.
-Camine hasta aquí- le respondió dándole un choque de puños como saludo. Lo que nadie sabía era que los había visto a la distancia y cuando vio a su amiga tropezar detuvo el tiempo para acercarse y atraparla –Es bueno verlos a todos- le dio un abrazo a Hermione quien se separó rápidamente avergonzada.
-Woa, estas más alto- comento Halley después de abrazarlo.
-No tienes que decírmelo, tuve comprar un nuevo uniforme- respondió con Eric con ligera molestia, claro que el aun no sabía que había heredado más de la familia Joestar que solo el apellido. La altura en buen ejemplo. (No lo había mencionado antes pero para este fanfic voy usar los uniformes de las películas)
Con el grupo de nuevo junto los próximos estudiantes de segundo año festejaron con grandes helados de fresa y mantequilla de cacahuete, que devoraron con avidez mientras subían por el callejón, contemplando los fascinantes escaparates. Ron se quedó mirando un conjunto completo de túnicas de los jugadores del Chudley Cannon en el escaparate de Artículos de calidad para el juego de quidditch, hasta que Hermione se los llevó a rastras a la puerta de al lado, donde debían comprar tinta y pergamino. Eric solo había comprado el uniforme y los libros para evitar a Lockhart así que debía comprar todo lo demás
En la tienda de artículos de broma Gambol y Japes encontraron a Fred, George y Lee Jordan, que se estaban abasteciendo de las "Fabulosas bengalas del doctor Filibuster, que no necesitan fuego porque se prenden con la humedad", y en una tienda muy pequeña de trastos usados, repleta de varitas rotas, balanzas de bronce torcidas y capas viejas llenas de manchas de pociones, encontraron a Percy, completamente absorto en la lectura de un libro aburridísimo que se titulaba Prefectos que conquistaron el poder.
-"Estudio sobre los prefectos de Hogwarts y sus trayectorias profesionales"- leyó Ron en voz alta de la contracubierta -Suena fascinante...-
-Fuera- les dijo Percy de mal humor.
-Desde luego, Percy es muy ambicioso, lo tiene todo planeado; quiere llegar a ministro de Magia... - dijo Ron en voz baja, cuando salieron dejando allí a Percy.
(Un trabajo de escritorio….yey) pensó Eric, al igual que muchos lectores las acciones de Percy lo convirtieron en uno de sus personajes menos favoritos.
Una hora después, se encaminaban a Flourish y Blotts. No eran, ni mucho menos, los únicos que iban a la librería. Al acercarse, vieron para su sorpresa a una multitud que se apretujaba en la puerta, tratando de entrar. El motivo de tal aglomeración lo proclamaba una gran pancarta colgada de las ventanas del primer piso:
GILDEROY LOCKHART firmará hoy ejemplares de su autobiografía
EL ENCANTADOR de 12.30 a 16.30 horas
-¡Podremos conocerle en persona!- chilló Hermione -¡Es el que ha escrito casi todos los libros de la lista!- La multitud estaba formada principalmente por brujas de la edad de la señora Weasley. En la puerta había un mago con aspecto abrumado, que decía:
-Por favor, señoras, tengan calma..., no empujen..., cuidado con los libros...-
Eric, Tonks, Halley, Ron y Hermione consiguieron al fin entrar. En el interior de la librería, una larga cola serpenteaba hasta el fondo, donde Gilderoy Lockhart estaba firmando libros. Cada uno, excepto Eric, tomo un ejemplar de "Recreo con la banshee" y se unieron con disimulo al grupo de los Weasley, que estaban en la cola junto con los padres de Hermione.
-¡Qué bien, ya están aquí!- dijo la señora Weasley. Parecía que le faltaba el aliento, y se retocaba el cabello con las manos -Enseguida nos tocará- . A medida que la cola avanzaba, podían ver mejor a Gilderoy Lockhart.
Estaba sentado a una mesa, rodeado de grandes fotografías con su rostro, fotografías en las que guiñaba un ojo y exhibía su deslumbrante dentadura. El Lockhart de carne y hueso vestía una túnica de colores añil, que combinaba perfectamente con sus ojos; llevaba su sombrero puntiagudo de mago desenfadadamente ladeado sobre el pelo ondulado. Un hombre pequeño e irritable merodeaba por allí sacando fotos con una gran cámara negra que echaba humaredas de color púrpura a cada destello cegador del flash.
-Fuera de aquí- le gruño el fotógrafo a Ron, retrocediendo para lograr una toma mejor -Es para el diario El Profeta-.
-¡Vaya cosa!- exclamó Ron, frotándose el pie en el sitio en que el fotógrafo lo había pisado. Gilderoy Lockhart lo oyó y levantó la vista. Vio a Ron y luego a Halley, y se fijó en ella. Entonces se levantó de un salto y gritó con rotundidad:
-¿No será ésa Halley Potter?-
La multitud se hizo a un lado, cuchicheando emocionada. Lockhart se dirigió hacia Halley y sujetándola del brazo la llevó hacia delante. La multitud aplaudió. Halley se notaba la cara encendida cuando Lockhart le estrechó la mano ante el fotógrafo, que no paraba un segundo de sacar fotos, ahumando a los Weasley.
-Y ahora sonríe, Halley- le pidió Lockhart con su sonrisa deslumbrante -Tú y yo juntos nos merecemos la primera página-
Cuando le soltó la mano, Halley tenía los dedos entumecidos. Quiso volver con sus amigos y los Weasley, pero Lockhart le pasó el brazo por los hombros y la retuvo a su lado. La niña les envió una mirada de auxilio a sus amigos pero ellos se encogieron de hombros, con excepción de Hermione quien parecía feliz por ella.
-Damas y caballeros- dijo Lockhart en voz alta, pidiendo silencio con un gesto de la mano -¡Éste es un gran momento! ¡El momento ideal para que les anuncie algo que he mantenido hasta ahora en secreto! Cuando la encantadora jovencita Halley entró hoy en Flourish y Blotts, sólo pensaba comprar mi autobiografía, que estaré muy contento de regalarle- La multitud aplaudió de nuevo -Ella no sabía…- continuó Lockhart, zarandeando a Halley de tal forma que las gafas le resbalaron hasta la punta de la nariz -…que en breve iba a recibir de mí mucho más que mi libro El encantador. Halley y sus compañeros de colegio contarán con mi presencia. ¡Así es, damas y caballeros, tengo el gran placer y el orgullo de anunciarles que este mes de septiembre seré el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería!- la gente enloqueció con su discurse, o al menos la mayoría.
-¿Sera tarde para cambiar de escuela?- le susurro Eric a Ron quien asintió con la cabeza entendiendo.
-No puede ser peor que el anterior- dijo Tonks siendo más positiva. ¿Qué podía ser peor que un profesor traidor con el mago tenebroso más peligroso de todos los tiempos pegado a su cabeza? No es que Lockhart diera mucha confianza a simple vista pero había escrito libros donde combatía criaturas horribles así que debería de ser bueno ¿O no?
La multitud aplaudió y vitoreó al mago, y Halley fue obsequiada con las obras completas de Gilderoy Lockhart. Tambaleándose un poco bajo el peso de los libros, logró abrirse camino desde la mesa de Gilderoy, en que se centraba la atención del público, hasta el fondo de la tienda, donde Ginny aguardaba junto a su caldero nuevo. Los demás al verlo emprendieron su camino a su encuentro.
-Tenlos tú- le dijo Halley, metiendo los libros en el caldero -Yo compraré los míos...-
-¿Te encanta, eh, Potter?- dijo una voz que Halley no tuvo ninguna dificultad en reconocer. Se puso derecha y se encontró cara a cara con Delphini Malfoy, que exhibía su habitual aire despectivo y elegante -La famosa Halley Potter. Ni siquiera en una librería puedes dejar de ser la protagonista-
-¡Déjala en paz!- replicó Ginny Era la primera vez que hablaba delante de Halley, siempre actuaba nerviosa a su alrededor. Estaba fulminando a la rubia con la mirada.
Delphini le dirigió una mirada fría que hizo que la pequeña pelirroja se callara rápidamente pero aun así logro mantenerse firme. Ginny se estaba poniendo incomoda bajo sus helados ojos mientras Ron y Hermione se acercaban, con sendos montones de los libros de Lockhart.
-¡Ah, eres tú!- dijo Ron, mirando a la chica Malfoy como se mira un chicle que se le ha pegado a uno en la suela del zapato -¿Te sorprende ver aquí a Halley, eh?-
-No me sorprende tanto como verte a ti en una tienda, Weasley- ataco Delphini -Supongo que tus padres pasarán hambre durante un mes para...-
-No creo que quieras terminar esa frase- la voz sobresalto a la rubia y estuvo a punto de replicar cuando noto que dicha voz le pertenecía a Eric Joestar. El joven mago caminaba junto con Tonks ayudándola a llevar los libros de Lockhart –Si no van a llevarse bien me gustaría que al menos se ignoraran mutuamente, estas peleas son muy molestas- comento.
-E-esto no te incumbe Joestar- le respondió con un tartamudeo, estaba enfada de que siempre estuviera del lado de la chica Potter.
-¡Si te metes con nuestros amigos sí nos incumbe!- exclamo Tonks dando un paso adelante y poniéndose al lado de Halley, Ginny, Hermione y Ron. El único que no estaba en "formación defensiva" era Eric.
-Oye, calmémonos y…- comenzó a decir pero fue interrumpido.
-¡Ron!- llamo el señor Weasley, abriéndose camino a duras penas con Fred y George. Su objetivo era detener la aparente pelea de la formaban parte sus hijos menores -¿Qué haces? Vamos afuera, que aquí no se puede estar- intento sacar a sus hijos de la librería.
(No otra vez) pensó Eric reteniendo un suspiro de frustración.
-Vaya, vaya..., ¡si es el mismísimo Arthur Weasley!- Era el padre de Draco. El señor Malfoy había sujetado a su hija por el hombro y miraba con la misma expresión de desprecio que ella.
-Lucius- dijo el señor Weasley, saludándolo fríamente.
-Mucho trabajo en el Ministerio, me han dicho- comentó el señor Malfoy -Todas esas redadas... Supongo que al menos te pagarán las horas extras, ¿no?- Se acercó al caldero de Ginny y sacó de entre los libros nuevos de Lockhart un ejemplar muy viejo y estropeado de la Guía de transformación para principiantes -Es evidente que no. Querido amigo, ¿de qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello?- lanzo un insulto muy mal camuflado.
-Tenemos una idea diferente de qué es lo que deshonra el nombre de mago, Malfoy- contestó el señor Weasley aún más rojo que Ron y Ginny.
-Veo que no has cambiado, Lucius. La paternidad no te ha quitado esa actitud tan repelente- con sorpresa todos voltearon a ver a quien había realizado el comentario. Una mujer pulcra de cabello castaño, de piel pálida y ojos marrones. Eric la miro con curiosidad pues estaba seguro de conocerla pero no recordaba bien de donde, momentos después algo hizo "click" y llego a la conclusión de su identidad.
-Mama- dijo Tonks cuando dicha mujer, ahora conocida como Andromeda Tonks se acercó a su hija. Eric no la había visto desde que vino al callejón Diagon por primera vez con la profesora McGonnagal.
-Andromeda- reconoció Lucius arrastrando las palabras con desagrado presente en su voz –Es…interesante verte de nuevo a ti y a tu… hija- dijo mirando a Tonks con una ceja levantada, como si estuviera viendo a un animal exótico -Es evidente- se dirigía a ambos magos frente a él, mirando de reojo a los padres de Hermione, que lo miraban con aprensión -por las compañías que frecuentan... Creía que ya no podían caer más bajo-
Entonces el caldero de Ginny saltó por los aires con un estruendo metálico; el señor Weasley se había lanzado sobre el señor Malfoy, y éste fue a dar de espaldas contra un estante. Docenas de pesados libros de conjuros les cayeron sobre la cabeza. Fred y George gritaban: "¡Dale, papá!", y la señora Weasley exclamaba: "¡No, Arthur, no!"; la señora Tonks por su parte miro la escena con un toque de preocupación por su viejo amigo mientras hacía retroceder a los niños. Mientras la multitud retrocedió en desbandada, derribando a su vez otros estantes.
-¡Caballeros, por favor, por favor!- gritó un empleado.
-¡Basta ya, caballeros, basta ya!- la voz de Hagrid se hizo respetar empequeñeciendo el griterío del lugar mientras el gigante vadeaba el río de libros para acercarse a ellos.
En un instante, separó a Weasley y Malfoy. El primero tenía un labio partido, y al segundo, una Enciclopedia de setas no comestibles le había dado en un ojo. Malfoy todavía sujetaba en la mano el viejo libro sobre transformación. Se lo entregó a Ginny, con la maldad brillándole en los ojos.
-Toma, niña, ten tu libro, que tu padre no tiene nada mejor que darte- dijo librándose de Hagrid, que lo agarraba del brazo, hizo una seña a Delphini y salieron de la librería no sin que esta última le diera una última mirada a Eric y los demás. De repente todo se detuvo…
.
.
3.
-¡Za warudo! ¡toki wo tomare!- exclamo Eric con los brazos extendidos hacia los lados … -Eso se sintió genial pero no lo haría si alguien pudiera verme- comento mientras metía la mano en el caldero de Ginny con la idea de recuperar el diario antes de que todo se valla al diablo pero…
.
.
2.
-¡No esta!- exclamo Eric completamente sorprendido – ¿Pero por qué? Hasta ahora todo había ido según los libros. ¿Lucios se lo dará en otro momento? No, no vuelven a verse después ahora- el joven casi pierde la calma pero logra recuperarse un momento después.
.
.
1 El tiempo vuelve a correr. Eric sacudió la cabeza y trato de concentrarse en el presente nuevamente.
-No debería hacerle caso, Arthur- dijo Hagrid, ayudándolo a levantarse del suelo y a ponerse bien la túnica -En esa familia están podridos hasta las entrañas, lo sabe todo el mundo. Son una mala raza. Vamos, salgamos de aquí-
Dio la impresión de que el empleado quería impedirles la salida, pero a Hagrid apenas le llegaba a la cintura, y se lo pensó mejor. Se apresuraron a salir a la calle. Los padres de Hermione todavía temblaban del susto y la señora Weasley, que iba a su lado, estaba furiosa.
-¡Qué buen ejemplo para tus hijos..., peleando en público! ¿Que habrá pensado Gilderoy Lockhart?- exclamo furiosa.
-Estaba encantado- repuso Fred -¿No lo escucharon cuando salíamos de la librería? Le preguntaba al tipo ese de El Profeta si podría incluir la pelea en el reportaje. Decía que todo era publicidad-
Los ánimos ya se habían calmado cuando el grupo llegó a la chimenea del Caldero Chorreante, donde Tonks y su madre abandonaron el lugar por la chimenea seguidas de Halley, los Weasley y todo lo que habían comprado volvieron a La Madriguera. Antes se despidieron de Eric y los Granger, que abandonaron el bar por la otra puerta, hacia la calle muggle que había al otro lado y luego tomaron caminos separados.
(¿Dónde está ese maldito diario?) Pensó Eric caminando hacia el orfanato, decidió ir a pie para poder pensar durante el camino (El diario debe hacer presencia este año, todo el segundo libro gira alrededor de él. No puede ser de otra forma. Tal vez no suceda nada malo este año. ¿Qué está pasando?)
¿Opiniones? ¿Sugerencias? Déjenlo en los comentarios.
Lista de Harem (las siguientes chicas ya tienen un lugar permanente)
Hermione, Tonks, Halley y Delphini.
¿Alguien más?
Luna, Ginny, sugieran si quieren.
