Hey estamos por aquí otra vez para un nuevo capítulo. Tenía pensado actualizar otro de mis fanfic pero pensé que debería subir al menos uno más de este.

CAPITULO 11

Todo estaba a punto de terminar, allí estaba el diario de Riddle. Eric se acercó cautelosamente con la varita firmemente sujeta en su mano derecha. Frente a él estaba una figura encapuchada vestida de negro parada de espaldas, el horrocrux visible en su mano.

-Ah, al fin llegaste Joestar- hablo haciendo que Eric parara en seco y apuntara con su varita.

-¿Quién eres? ¿De dónde sacaste ese diario?- le pregunto el joven de ojos dorados.

-Creíste que había sido la pequeña Ginny la que había liberado al basilisco- el encapuchado se dio la vuelta lentamente con una sonrisa presumida -¡Pero era yo, Dio!-

Eric abrió los ojos con sorpresa y miro a su alrededor solo para encontrarse en su habitación en el orfanato.

-Sueño de mierda- murmuro en voz baja e inexpresiva. Se fijó la hora y se deicidio a levantarse, hoy regresaría a Hogwarts. No le gustaba admitirlo pero estaba bastante alterado al desconoces el paradero del diario. No había dejado de pensar en eso desde que regreso del callejón diagon y había formulado varias teorías.

La primera teoría era que Malfoy decidió no darle el diario a nadie pero dudaba seriamente que este sería un año tranquilo así que la descarto rápidamente. La opción más plausible era que el diario estaba en posesión de otra persona pero si era así ¿Quién lo tenía?

No creía que el diario estuviera con algún personaje que jamás había sido nombrado en los libros, si aparecía alguien nuevo y de repente obtuviera algún tipo de protagonismo sería demasiado obvio. Lo único lógico era que algún personaje conocido lo tuviera, pero era muy difícil saber quién. No tenía más opción que estar pendiente de todos a su alrededor.

Habiendo terminado su rutina de la mañana durante la previa reflexión se dispuso a revisar sus cosas de la escuela para asegurarse de que no le faltara nada. La señora Aldritch lo llevaría a la estación en un par de horas así que mientras tanto se puso a leer uno de los dos libros que saco de su bóveda. Guía avanzada para la oclumancia. También tenía la Guía avanzada para la legeremancia. Eric considero que aprender a leer mentes le ayudaría a completar el set de telequinesis y telepatía.

El primer paso por supuesto era la oclumancia. Esta rama de la magia mental consistía en proteger la mente del usuario. Si Eric era honesto consigo mismo debió de haber empezado aprenderla mucho antes pero se entretuvo con otras cosas. Según se expresaba en el libro las personas serias y calmadas podían aprender mucho más rápido. Eric era el candidato perfecto para convertirse en oclumante.

Durante el verano había podido desarrollar una defensa bastante buena siguiendo paso a paso las instrucciones del libro aunque al principio le preocupaba convertirse en una especie de robot, ya saben al no ser realmente expresivo desde antes, resulto que no tenía nada de qué preocuparse pues la oclumancia no borraba las emociones solo las mantenía bajo control. ¿Sino como explican a Snape?

Sus amigos definitivamente tenían que aprender oclumancia también pero aún eran demasiado jóvenes y según el libro usualmente se espera a tener un poco de madures mental para aprender. Eric era una excepción al ser prácticamente un adulto antes de reencarnar. Tal vez esperaría hasta el próximo año para mostrarles el libro.

Para cuando se dio cuenta habían tocado la puerta de su habitación y partió rumbo a la estación de King Cross, se despidió de la señora Aldritch y empujo su carro a través del muro saliendo un par de segundos después. Al cruzar pudo ver perfectamente el expreso a Hogwarts encabezada por su mítica locomotora de vapor, de color escarlata esperaba en el andén completamente vacío.

(Temprano otra vez) pensó para sí mismo mientras entraba al tren. Camino hasta el tercer vagón y se sentó el primer compartimento que vio. Tomo asiento y continuo con su lectura para mantener su mente fuera del diario, además si avanzaba lo suficiente tal vez pueda usar legeremancia para buscar la ubicación del libro en la mente de sus compañeros. Era algo dudoso pero no imposible. También debía recordar que habría luna llena en tres días, momento en el cual debería preparar la poción para convertirse en animago. El joven mago soltó un largo bostezo y finalmente se tomó un descanso de su libro para dormir un poco.

Su mente estaba tan ocupada que no pudo recordar uno de los eventos más importantes que sucederían en poco tiempo.

_ UNA HORA DESPUES_

-Deja vu- dijo Tonks, actualmente con el cabello corto hasta los hombros de color negro con mechones naranjas, al encontrarse con su amigo Eric dormido en un compartimento vacío –Así es como lo encontré el año pasado, exactamente- le explico a Hermione que venía con ella.

-Lo recuerdo, la única diferencia es que Neville no está aquí- respondió Hermione. Ambas chicas acomodaron su equipaje y se sentaron, Tonks se sentó junto a Eric y Hermione en el asiento de enfrente. El ruido de los baúles de las chicas hizo que el joven mago comience a despertar.

-Hola bella durmiente- le saludo Tonks con una sonrisa.

-Hola, chicas. Me alegro de verlas- saludo Eric con una pequeña sonrisa y por un segundo sus ojos se detuvieron en su amiga de cabello castaño.

-¿Pasa algo?- le pregunto Hermione inquieta bajo su mirada, comenzando a sonrojarse.

-Disculpa, estoy un poco adormilado. No lo tengas en cuenta- se disculpó. Su mente estaba en el Basilisco y en el peligro que estaba su amiga, al ver que el canon estaba cambiando estaba preocupado. Las cosas podrían ser mucho peor de lo que conocía. (Claro que yo también soy considerado un "sangre sucia" y la serpiente gigante podría atacarme también) esa idea le dio un calosfrió.

Con su amigo completamente despierto Tonks inicio una conversación sobre su verano, seguido de Hermione y finalmente Eric, quien tuvo que mentir diciendo que se metió en una fea pelea con otro niño del orfanato para excusarse de no haber ido con los Weasley.

-¿Creen que Halley y Ron vayan a aparecer?- pregunto Tonks de repente –Creí que ya deberían habernos encontrado. ¿Tú qué crees Eric?-

Esa pregunta hizo reaccionar al chico de ojos dorados (Halley y Ron no están… ¡Dobby cerro la barrera! Eso quiere decir que…) –Iré a buscarlos por el tren- Eric se levantó y salió del compartimento y se dispuso a buscar a sus amigos.

-Iremos contigo, será más rápido- le dijo Hermione y junto con Tonks salieron por el pasillo y se separaron para cubrir más terreno.

-Disculpen- llamo cortésmente a la personas dentro, podía reconocer a dos de ellas como Alicia Spinnet y Angelina Johnson, ambas de Gryffindor –Han visto a Halley o a Ron-

-No, pero Fred y George pasaron a saludarnos, tal vez ellos sepan- la que respondió fue Angelina.

-Gracias, perdón por interrumpir- Eric agradeció y partió en busca de los gemelos.

-¿Soy yo o está más alto?- pregunto Angelina a sus amigas cuando el pelinegro se fue.

-Definitivamente lo está, parece de tercero o incluso de cuarto- le respondió Alicia.

-Si sigue así se convertirá en un completo bombón- dijo Angelina con descaro provocando un montón de risitas de las demás.

Después de confirmar la ausencia de Halley y Ron con los gemelos y con Ginny, Eric sondeo el tren para asegurarse de que efectivamente sus amigos no se encontraran allí. En el camino se encontró con sus otros compañeros de segundo año de varias casas incluyendo a Delphini que estaba con sus amigas Daphne Greengrass y Tracy Davis (Nota de autor: Previamente me había equivocado en el apellido de esta última llamándola Tracy Morgan. Mis disculpas)

La heredera Malfoy volteo en el instante en que lo vio y decidió ignorarlo, aunque se podía notarla molesta cuando le pregunto por la chica Potter. Eric la saludo igualmente a ella y a sus amigas. Daphne asintió cortésmente mientras que Tracy le dio un saludo mucho más alegre.

(Me recuerda un poco a Avatar: la leyenda de Aang, actúan similar a Azula, Mai y Ty Lee) pensó mientras regresaba a su compartimiento con Hermione y Tonks que habían regresado antes que él.

-Espero que lleguen a salvo- murmuro enfadado consigo mismo por haber olvidado el evento del auto volador.

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Al llegar a la estación de Hogsmade se repitió la escena del año anterior con Hagrid llamando por los de primer año. Al pasar cerca el gigante saludó alegremente a al grupo de Eric, demasiado centrado en su tarea para notar que faltaban dos personas. Como era nuestro segundo año ya no ingresábamos a Hogwarts en los botes, estos estaban reservados para los nuevos ingresos de la escuela.

A partir del segundo año los estudiantes ingresan en carruajes que se movían solos. O eso es lo que la mayoría pensaba, ya que algunos estudiantes podían ver que el animal de tiro de dichos carruajes eran Testrals. El mago de ojos dorados podía verlos debido a que había estado junto a la cama de su abuela sosteniendo su mano cuando falleció hace ya cuatro años, un par de años antes de venir a este mundo. Eric se quedó maravillado con ellos, hasta el punto en el que extendió la mano para tocar uno aunque no llego hacerlo ya que literalmente estaba siendo arrastrado por Tonks, quien parecía realmente emocionada.

Al llegar al castillo entraron directamente al Gran Salon en donde se despidieron de Tonks momentáneamente para sentarse en la mesa de Gryffindor con el resto de su casa. Si bien no estaba prohibido el sentarse en una mesa diferente a la de su casa se esperaba que durante ciertos eventos, como el inicio de clases, permanecieran en su mesa correspondiente.

Eric no le presto mucha atención a la clasificación, pero volteo cada vez que escuchaba un nombre conocido como en el caso de Luna Lovegood quien fue seleccionada en Ravenclaw, Colin Creevey que fue a parar a Gryffindor y finalmente Ginny que también acabo en la misma casa que el resto de su familia. Eric solo pudo suspirar de alivio al no ver otro cambio en la historia. El discurso de Dumbledor resulto ser bastante común y aburrido, a diferencia del año anterior, pero era de esperarse ya que se suponía que sería un año como cualquier otro.

Al llegar la cena comió hasta saciarse y se distrajo con alguna que otra conversación, nada interesante solo estudiantes reencontrándose después del verano. Un vistazo a la mesa alta le confirmo la ausencia de Snape y a mitad de la comida noto que Mcgonagall abandonó el gran salón. Halley y Ron habían llegado a la escuela causando el mismo escándalo que en el canon, una parte de nuestro protagonista se sintió ligeramente decepcionado de su amiga de gafas, esperaría que fuera un poco más astuta, lo suficiente como para usar la lechuza que estuvo confinada gran parte del verano.

Cuando el banquete acabo y casi todos los estudiantes se retiraron a sus respectivas salas comunes se acercó junto a Hermione a la profesora de transfiguración para preguntar por sus amigos desaparecidos. La respuesta de Mcgonagall fue simple y sin muchos detalles "La señorita Potter y el señor Weasley fueron castigados, deberían de estar rumbo a sus dormitorios en este momento".

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Lo que nos lleva a la siguiente situación:

Ron y Halley estaban parados frente al retrato de la señora gorda incapaces entrar a la sala común pues no conocían la contraseña del nuevo curso, porque aún no habían visto a ningún prefecto, pero casi al instante les llegó la ayuda; detrás de ellos oyeron unos pasos veloces y al volverse vieron a Hermione que corría a ayudarles.

-¡Están aquí! ¿Dónde se habían metido? Corren los rumores más absurdos... Alguien decía que los habían expulsado por haber tenido un accidente con un coche volador- pregunto Hermione.

-Bueno, no nos han expulsado- le garantizó Halley.

-¿Quieres decir que han venido hasta aquí volando?- preguntó Hermione, en un tono de voz casi tan duro como el de la profesora McGonagall.

-Ahórrate el sermón- dijo Ron impaciente -y dinos cuál es la nueva contraseña-

-Parece que estás bien, sigues siendo tan irritante como recuerdo- La nueva voz vino de Eric, quien estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados y una mirada que simplemente detuvo toda la conversación –El año escolar aún no ha empezado y ya hicieron una estupidez-

-La barrera se cerró antes de que entráramos- dijo Ron -¿Qué se supone que hiciéramos?- Se defendió.

-Enviar una carta con Hedwig explicando su situación y esperar a que alguien de la escuela les diera instrucciones- respondió fácilmente haciendo que su amigo pelirrojo se calle ya que era el mismo argumento que habían usado en su contra hace rato. A su lado Hermione disfrutaba de la reprimenda que Eric les estaba dando.

-Lo sentimos- dijo Halley algo cabizbaja.

-¿Están bien?- pregunto Eric mas amable. Ambos asintieron con la cabeza, Eric suspiro –Somormujo- dijo abriendo el retrato y entrando a la sala común con el resto detrás de él. Antes de que empezara el escandalo le dio las buenas noches a sus amigos y fue directamente al dormitorio para dormir.

Ron llego poco después escapando de su hermano mayor y prefecto Percy -Sé que no tendría que haber disfrutado de este recibimiento, pero la verdad es que...- sea lo fuera a decir fue interrumpido por que la puerta del dormitorio se abrió y entraron los demás chicos del segundo curso de la casa Gryffindor: Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville Longbottom.

-¡Increíble!- dijo Seamus sonriendo.

-¡Formidable!- dijo Dean.

-¡Alucinante!- dijo Neville, sobrecogido. Ron no pudo evitarlo. Él también sonrió.

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Al día siguiente Halley y Ron se sentaron en la mesa de Gryffindor junto a Hermione, que tenía su ejemplar de Viajes con los vampiros abierto y apoyado contra una taza de leche. La frialdad con que ella dijo "buenos días", hizo pensar que todavía les reprochaba la manera en que habían llegado al colegio. Eric por su parte simplemente los saludo perezosamente, no tenía nada en contra de Halley ya que se había disculpado pero Ron no paro de presumir su viaje en auto volador hasta que se quedó dormido. Neville Longbottom, por el contrario, les saludó alegremente. Neville era un muchacho de cara redonda, propenso a los accidentes, y era la persona con peor memoria de entre todas las que Halley había conocido nunca.

-El correo llegará en cualquier momento- comentó Neville -supongo que mi abuela me enviará las cosas que me he olvidado-

Eric no pudo evitar una pequeña sonrisa divertida ante las palabras de Neville pues hubo una época en su niñez en la que siempre olvidaba sus objetos personales. ¿Los 890 pokemon? Nombres y tipos elementales pero… ¿las llaves de su casa, el dinero para el almuerzo, paraguas, etc? Nope.

Efectivamente, tal y como Neville dijo un centenar de lechuzas penetraron con gran estrépito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes sobre la alborotada multitud. Un gran paquete de forma irregular rebotó en la cabeza de Neville, y un segundo después, una cosa gris cayó sobre la taza de Hermione, salpicándolos a todos de leche y plumas. Eric se limpió a sí mismo, Hermione, Halley y Neville con un movimiento de su varita. Dejo a Ron como estaba pues consideraba que necesitaba un escarmiento, como el que vendría a continuación.

-¡Errol!- dijo Ron, sacando por las patas a la empapada lechuza. Errol se desplomó, sin sentido, sobre la mesa, con las patas hacia arriba y un sobre rojo y mojado en el pico. -¡No!- exclamó Ron.

-No te preocupes, no está muerto- dijo Hermione, tocando a Errol con la punta del dedo.

-No es por eso... sino por esto- Ron señalaba el sobre rojo. A Halley y Hermione no les parecía que tuviera nada de particular mientras que Eric sonrió divertido, pero Ron y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento.

-¿Qué pasa?- preguntó Halley.

-Me han enviado un vociferador- dijo Ron con un hilo de voz.

-Será mejor que lo abras, Ron- dijo Neville, en un tímido susurro -Si no lo hicieras, sería peor. Mi abuela una vez me envió uno, pero no lo abrí y...- tragó saliva -fue horrible.

-¿Qué es un vociferador?- pregunto la bruja de lentes. Pero Ron fijaba toda su atención en la carta, que había empezado a humear por las esquinas.

-Tal vez quieras cubrir tus oídos- Eric fue quien le respondió después de servirse un segundo plato de beicon ya que el anterior tenia plumas de lechuza –Sera muy interesante- susurro para que solo las chicas escucharan.

-Ábrela- urgió Neville -Será cuestión de unos minutos- se estaba poniendo ansioso.

Ron alargó una mano temblorosa, le quitó a Errol el sobre del pico con mucho cuidado y lo abrió. Neville se tapó los oídos con los dedos seguido de los demás por consejo de Eric. Halley no comprendió por qué lo había hecho hasta una fracción de segundo después. Por un momento, creyó que el sobre había estallado; en el salón se oyó un bramido tan potente que desprendió polvo del techo.

-¡... ROBAR EL COCHE, NO ME HABRÍA EXTRAÑADO QUE TE EXPULSARAN; ESPERA A QUE TE TENGA EN MIS MANOS, SUPONGO QUE NO TE HAS PARADO A PENSAR LO QUE SUFRIMOS TU PADRE Y YO CUANDO VIMOS QUE EL COCHE NO ESTABA...!-

Los gritos de la señora Weasley, cien veces más fuertes de lo normal, hacían tintinear los platos y las cucharas en la mesa y reverberaban en los muros de piedra de manera ensordecedora. En el salón, la gente se volvía hacia todos los lados para ver quién era el que había recibido el vociferador, y Ron se encogió tanto en el asiento que sólo se le podía ver la frente colorada.

-¡... ESTA NOCHE LA CARTA DE DUMBLEDORE, CREÍ QUE TU PADRE SE MORÍA DE LA VERGUENZA, NO TE HEMOS CRIADO PARA QUE TE COMPORTES ASÍ, HALLEY Y TÚ PODRÍAN HABERSE MATADO...!- Halley se había estado preguntando cuándo aparecería su nombre. Trataba de hacer como que no oía la voz que le estaba perforando los tímpanos, intento mirar hacia otro lado pero la sonrisa de Eric solo la avergonzó más.

-¡... COMPLETAMENTE DISGUSTADO, EN EL TRABAJO DE TU PADRE ESTÁN HACIENDO INDAGACIONES, TODO POR CULPA TUYA, Y SI VUELVES A HACER OTRA, POR PEQUEÑA QUE SEA, TE SACAREMOS DEL COLEGIO!-.

Se hizo un silencio en el que resonaban aún las palabras de la carta. El sobre rojo, que había caído al suelo, ardió y se convirtió en cenizas. Halley y Ron se quedaron aturdidos, como si un maremoto les hubiera pasado por encima. Algunos se rieron y, poco a poco, el habitual alboroto retornó al salón. Hermione cerró el libro Viajes con los vampiros y miró a Ron, que seguía encogido.

-Bueno, no sé lo que esperabas, Ron, pero tú...- fue interrumpida.

-No me digas que me lo merezco- atajó Ron. Halley apartó su plato de gachas. El sentimiento de culpabilidad le revolvía las tripas.

Mientras Ron y Halley estaban metidos en sus propios pensamientos la profesora McGonagall recorría la mesa de Gryffindor entregando los horarios. En primer lugar dos horas de Herbología con los de la casa de Hufflepuff y con Tonks.

Los abandonaron juntos el castillo recogiendo a su amiga cambia formas en el camino, quien tropezó pero logro mantener el equilibrio, cruzaron la huerta por el camino y se dirigieron a los invernaderos donde crecían las plantas mágicas. El vociferador había tenido al menos un efecto positivo: parecía que Hermione consideraba que Halley y Ron ya habían tenido suficiente castigo y volvía a mostrarse amable. Al dirigirse a los invernaderos, vieron al resto de la clase congregada en la puerta, esperando a la profesora Sprout. El grupo acababa de llegar cuando la vieron acercarse con paso decidido a través de la explanada, acompañada por Gilderoy Lockhart.

La profesora Sprout llevaba un montón de vendas en los brazos, y sintiendo otra punzada de remordimiento, Harry vio a lo lejos que el sauce boxeador tenía varias de sus ramas en cabestrillo. La profesora Sprout era una bruja pequeña y rechoncha que llevaba un sombrero remendado sobre la cabellera suelta. Generalmente, sus ropas siempre estaban manchadas de tierra debido a su trabajo. Gilderoy Lockhart, sin embargo, iba inmaculado con su túnica amplia color turquesa y su pelo dorado que brillaba bajo un sombrero igualmente turquesa con ribetes de oro, perfectamente colocado.

-¡Hola, qué hay!- saludó Lockhart, sonriendo al grupo de estudiantes -Estaba explicando a la profesora Sprout la manera en que hay que curar a un sauce boxeador. ¡Pero no quiero que penséis que sé más que ella de botánica! Lo que pasa es que en mis viajes me he encontrado varias de estas especies exóticas y...-

-¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos!- dijo la profesora Sprout, que parecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella. Se oyeron murmullos de interés. Hasta entonces, sólo habían trabajado en el Invernadero 1. En el Invernadero 3 había plantas mucho más interesantes y peligrosas.

-Gracias por haberlo callado- murmuro Eric con Halley y Ron de acuerdo, Tonks lo encontró divertido y Hermione le envió una mirada molesta que fácilmente ignora.

La profesora Sprout tomo una llave grande que llevaba en el cinto y abrió con ella la puerta. A todos les llegó el olor de la tierra húmeda y el abono mezclados con el perfume intenso de unas flores gigantes, del tamaño de un paraguas, que colgaban del techo. Mientras todos estaban entrando Lockhart detuvo a Halley y la saco pidiéndole permiso a la profesora, que no pudo dar su respuesta antes de que le azotaran la puerta en la nariz.

-¿Qué creen que quiera con Halley?- pregunto Tonks.

Ron se encogió de hombros aun cohibido después del vociferador.

-De seguro le está dando una charla sobre su llegada- dijo Hermione –Es por su bien-

-Sinceramente todo lo que tenga que ver con el me da igual- respondió Eric sin importarle.

Para cuando Halley regresa la profesora Sprout estaba en el centro del invernadero, detrás de una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras. Cuando Halley ocupó su sitio entre Ron y Hermione, la profesora dijo:

-Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿quién me puede decir qué propiedades tiene la mandrágora?- Sin que nadie se sorprendiera, Hermione fue la primera en alzar la mano.

-La mandrágora, o mandrágula, es un reconstituyente muy eficaz- dijo Hermione en un tono que daba la impresión, como de costumbre, de que se había tragado el libro de texto -Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada-.

-Excelente, diez puntos para Gryffindor- dijo la profesora Sprout -La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Pero, sin embargo, también es peligrosa. ¿Quién me puede decir por qué?- Al levantar de nuevo velozmente la mano, Hermione casi se lleva por delante las gafas de Halley.

-El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo oye- dijo Hermione instantáneamente.

-Exacto. Otros diez puntos- dijo la profesora Sprout -Bueno, las mandrágoras que tenemos aquí son todavía muy jóvenes- Mientras hablaba, señalaba una fila de bandejas hondas, y todos se echaron hacia delante para ver mejor. Un centenar de pequeñas plantas con sus hojas de color verde violáceo crecían en fila. A simple vista no había nada fuera de lo común -Pónganse unas orejeras cada uno- dijo la profesora Sprout. Hubo un forcejeo porque todos querían coger las únicas que no eran ni de peluche ni de color rosa, mala suerte para Seamus quien no tuvo más remedio que usarlas.

-Cuando les diga que se las pongan, asegúrense de que sus oídos quedan completamente cubiertos- dijo la profesora Sprout -Cuando sea seguro quitarlas, levantaré el pulgar. De acuerdo, pónganse las orejeras-

Todos obedecieron rápidamente y sus oídos fueron insonorizados. La profesora Sprout se puso unas de color rosa, se remangó, sujeto firmemente una de las plantas y tiró de ella con fuerza. Eric no pudo evitar tirar la cabeza hacia atrás de la incomodidad. En lugar de raíces, surgió de la tierra un niño recién nacido, pequeño, lleno de barro y extremadamente feo. Las hojas le salían directamente de la cabeza. Tenía la piel de un color verde claro con manchas, y se veía que estaba llorando con toda la fuerza de sus pulmones. La profesora Sprout tomo una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentro la mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que sólo quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó el pulgar y se quitó ella también las orejeras.

-Como nuestras mandrágoras son sólo plantones pequeños, sus llantos todavía no son mortales- dijo ella con toda tranquilidad, como si lo que acababa de hacer no fuera más impresionante que regar una begonia -Sin embargo, los dejarían inconscientes durante varias horas, y como estoy segura de que ninguno de quiere perderse su primer día de clase, asegúrense de que sus orejeras estén bien puestas para hacer el trabajo. Ya les avisaré cuando sea hora de recoger. Cuatro por bandeja. Hay suficientes macetas aquí. La tierra abonada está en aquellos sacos. Y tengan mucho cuidado con las Tentacula Venenosa, porque les están saliendo los dientes- Mientras hablaba, dio un fuerte manotazo a una planta roja con espinas, haciéndole que retirara los largos tentáculos que se habían acercado a su hombro muy disimulada y lentamente.

Halley, Ron y Hermione compartieron su bandeja con un muchacho de Hufflepuff que apenas conocían de vista, pero con quien no habían hablado nunca. Eric por su parte fue arrastrado por Tonks para trabajar con sus dos amigas a las que el joven de ojos dorados nunca había hablado antes.

-Estas son mis amigas Hannah Abbott- le presento primero a la chica rubia que llevaba su cabello en dos coletas y luego señalo a la chica pelirroja que traía su cabello largo en una trenza –y Susan Bones-

-Hola- dije ambas en voz baja con cierto nerviosismo. Tonks lo noto y las miro de forma interrogante.

-Hola, mucho gusto- saludo Eric tan serio como siempre sin percatarse de la incomodidad de ambas –Iré por las macetas- dijo al ver que la conversación se había estancado. Por suerte los sacos con tierra abonada se encontraban a su lado y no tendría que traer nada mas.

-¿Qué les pasa?- les pregunto Tonks.

-Nada, es que…- comenzó a decir Susan pero no sabía cómo terminar la frase.

-Da un poco de miedo- dijo Hannah a lo que su amiga asintió.

-Eso es ridículo- la chica cambiante respondió al instante -¿Por qué le tendrían miedo?-

-Solo míralo- Hannah señalo a Eric quien esperaba en una pequeña fila de estudiantes para recoger las macetas –Es el más alto aquí, siempre esta serio y hay rumores que dicen que mató a dos trolls el año pasado- explicó con su amiga pelirroja asintiendo a su lado. Tonks suspiro mientras acortaba su cabello rosa para no ensuciarlo.

-Ok, primero que nada no pueden tenerle miedo solo porque es alto o porque es una persona seria, segundo: solo mato un troll no dos al otro lo dejo inconsciente…- sus amigas de Hufflepuff jadearon al descubrir que el rumor era cierto -… y tercero: Eric es súper amable con todo el mundo, siempre que no le den razones para lo contrario, y siempre está cuidándonos y apoyándonos, es una buena persona-

-Solo lo dices porque te gusta- murmuro Hannah, aun no estaba convencida.

-¿Qué?- pregunto Tonks no habiendo escuchado bien.

-Nada- salto Susan en medio para evitar una pelea –Le daremos una oportunidad- Eric regreso justo después con una maceta para cada uno. Momentos después recibieron la señal de la profesora.

Se habían vuelto a poner las orejeras y tenían que concentrarse en las mandrágoras. Para la profesora Sprout había resultado muy fácil, pero en realidad no lo era. A las mandrágoras no les gustaba salir de la tierra, pero tampoco parecía que quisieran volver a ella. Se retorcían, pataleaban, sacudían sus pequeños puños y rechinaban los dientes. Eric lo tuvo fácil usando su telekinesis para mantener quieta la planta mientras la enterraba y fue el primero en hacerlo ganando 10 puntos más para su casa.

A su izquierda Tonks tenía sus dificultades y accidentalmente casi derriba su maceta de la mesa pero Eric la atrapo y la coloco de nuevo en su lugar recibiendo una sonrisa tímida de parte la metamorfomaga y un agradecimiento silencioso. A su derecha Susan estaba intentando sepultar a su mandrágora arrojándole tierra abonada tan rápido como podía y en un descuido lleno la manga derecha de Eric en suciedad.

Pasaron cerca de veinte minutos largos hasta que la terea estuvo hecha. No fue hasta que todos se quitaron las orejeras que la pelirroja a su lado se dio cuenta de lo que le hizo.

-L-lo siento mucho, no fue mi intención- dijo Susan apresuradamente y con nerviosismo.

-No te preocupes- dijo Eric, viéndola noto lo asustada que estaba así que le sonrió amablemente para calmarla –Es imposible no ensuciarse en esta clase, no pasa nada-

Eso fue suficiente para que Hannah y Susan se sintieran más cómodas con el ante una sonriente Tonks que lo había visto todo. Al final de la clase todos estaban empapados en sudor, le dolían varias partes del cuerpo y estaba lleno de tierra. Por suerte Eric había usado un simple encanto limpiador que había aprendido hace tiempo para limpiarse a sí mismo y a sus amigos, algo que todos le agradecieron.

Volvieron al castillo y los de Gryffindor marcharon corriendo a la clase de Transformaciones. Las clases de la profesora McGonagall eran siempre muy duras, pero aquel primer día resultó especialmente difícil. Tenían que convertir un escarabajo en un botón, pero lo único que Halley conseguía era cansar al escarabajo, porque cada vez que éste esquivaba la varita mágica, se le caía del pupitre.

En la mesa de al lado Eric había logrado exitosamente un botón y minutos después, ya habiendo aprendido correctamente el hechizo, el mago de ojos dorados tenía una pequeña pila de botones de diferentes colores y tamaños. Obviamente fue felicitado por la profesora quien mostro su trabajo como ejemplo, haciendo que Eric se ponga incomodo por la atención.

Halley lo miro con sorpresa y redoblo sus esfuerzos para no quedarse atrás logrando hacer un total de cuatro botones. Al lado de Eric Hermione había hecho unos nueve botones.

A Ron le fue muy mal. Había recompuesto su varita con un poco de cinta que le habían dado, pero parecía que la reparación no había sido suficiente. Crujía y echaba chispas en los momentos más raros, y cada vez que Ron intentaba transformar su escarabajo, quedaba envuelto en un espeso humo gris que olía a huevos podridos. Incapaz de ver lo que hacía, aplastó el escarabajo con el codo sin querer y tuvo que pedir otro. A la profesora McGonagall no le hizo mucha gracia. Cuando sonó la campana de la comida todos salieron ordenadamente de la clase salvo Halley, Eric y Ron, que todavía estaba dando golpes furiosos en el pupitre con la varita.

-¡Cosa inútil, que no sirves para nada!- se quejó en voz alta.

-Pídeles otra a tus padres- sugirió Halley al ver que la varita produjo una descarga de disparos.

-Sí, y recibiré como respuesta otro vociferador- dijo Ron, metiendo en la bolsa la varita, que en aquel momento estaba silbando -que diga: "Es culpa tuya que se te haya partido la varita"-

-¿Si entiendes que necesitas tu varita para los exámenes y que si usas esa cosa reprobaras?- le pregunto Eric a lo que Ron no parecía prestar atención debido a su mal humor que empeoro cuando Hermione le enseñó el puñado de botones que había conseguido en la clase.

-¿Qué hay esta tarde?- dijo Halley, cambiando de tema rápidamente.

-Defensa Contra las Artes Oscuras- dijo Hermione en el acto.

-¿Por qué- preguntó Ron, arrebatando su horario -has rodeado todas las clases de Lockhart con corazoncitos?- Hermione le quitó el horario. Se había puesto roja.

-No creo que soporte estar sentada con ella durante esa clase- dijo Eric a Ron y Halley, Hermione no podía escucharlos ya que se había adelantado para escapar de su vergüenza.

Terminaron de comer y salieron al patio. Estaba nublado. Hermione se sentó en un peldaño de piedra y volvió a hundir las narices en Viajes con los vampiros. Halley y Ron se pusieron a hablar de quidditch. Tonks estaba con sus amigas de Hufflepuff y Eric aprovecho el momento para pasear por la escuela, tenía la intención de verificar a Ginny o a algún otro estudiante de primer año para descartarlos definitivamente de poseer el diario. Al parecer estaba de suerte cuando vio que la única chica Weasley estaba en la biblioteca sola.

-Hola- saludo Eric sentándose a su lado con un libro propio para disimular.

-Oh, hola- saludo Ginny.

-¿Cómo te va con las clases hasta ahora?- le pregunto Eric con una pequeña sonrisa para que no se sintiera incomoda.

-Están bien, pero tengo algunos problemas con pociones y transformación- confeso la pelirroja con una sonrisa tímida.

(No parece que le suceda nada, supongo que ella no lo tiene, aunque los efectos no son instantáneos. En el canon original paso un buen tiempo antes del primer ataque) pensó el joven mago -¿Quieres ayuda? Soy bastante bueno en ambas- se ofreció.

-¿De verdad?- le pregunto esperanzada, realmente estaba luchando –Gracias-

Eric la ayudo por un rato, Ginny resulto ser muy agradable y a diferencia de Ron ella si ponía esfuerzo en sus estudios, tal vez podría atribuirse a ser la más joven de la familia y querer demostrar su valor. Tenía eso en común con Ron, pero su amigo no hacía mucho al respecto más allá de quejarse. Aun había posibilidad de que Ginny obtuviera el diario, de ser así sería más fácil de notar entre mejor la conociera.

(Tendré que seguir investigando)

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Cuando Eric llego al aula de Lockhart se sentó al lado de Neville, que estaba solo, una fila detrás estaban Ron, Halley y Hermione. Momentos después, Lockhart se aclaró sonoramente la garganta y se hizo el silencio. Se acercó a Neville, tomo el ejemplar de Recorridos con los trolls y lo levantó para enseñar la portada, con su propia fotografía que guiñaba un ojo.

-Yo- dijo, señalando la foto y guiñando el ojo él también -Gilderoy Lockhart, Caballero de la Orden de Merlín, de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las Fuerzas Oscuras, y ganador en cinco ocasiones del Premio a la Sonrisa más Encantadora, otorgado por la revista Corazón de bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue con mi sonrisa con lo que me libré de la banshee que presagiaba la muerte!- Esperó que se rieran todos, pero sólo hubo alguna sonrisa -Veo que todos han comprado mis obras completas; bien hecho. He pensado que podíamos comenzar hoy con un pequeño cuestionario. No se alarmen, sólo es para comprobar si los han leído bien, cuánto han asimilado- Cuando terminó de repartir los folios con el cuestionario, volvió a la cabecera de la clase y dijo: —Tienen treinta minutos. Pueden comenzar... ¡ya!-

Eric suspiro ante las preguntas del cuestionario y comenzó a responder lo que sabía. Como buen estudiante había leído todos los libros al menos una vez y como fan de la saga tenía curiosidad por ellos también. Al final resulto que los libros eran realmente entretenidos, si eran tomados como ficción y si se imaginaba a alguien más realizando esas proezas incluso podría disfrutarse un poco. No sabía responder las preguntas personales sobre Lockhart pero recordaba bien las hazañas que aparecían en los libros así que solo pudo completar la mitad del cuestionario y por primera vez realmente no le importaba si fallaba o no.

Media hora después, Lockhart recogió los folios y los hojeó delante de la clase.

-Vaya, vaya. Muy pocos recordaron que mi color favorito es el lila. Lo digo en Un año con el Yeti. Y algunos tienen que volver a leer con mayor detenimiento Paseos con los hombres lobo. En el capítulo doce afirmo con claridad que mi regalo de cumpleaños ideal sería la armonía entre las comunidades mágica y no mágica. ¡Aunque tampoco le haría ascos a una botella mágnum de whisky envejecido de Ogden!- Volvió a guiñarles un ojo pícaramente.

Halley estaba oculta detrás de una pila de libros esperando no llamar la atención de su profesor; Ron miraba a Lockhart con una expresión de incredulidad en el rostro; Eric lo ignoraba por completo; Seamus Finnigan y Dean Thomas, que se sentaban a un lado, se convulsionaban en una risa silenciosa; Tonks se encontró muy incómoda entre sus amigas y es que un poco más y Susan estaría babeando. Hermione, por el contrario, escuchaba a Lockhart con embelesada atención y dio un respingo cuando éste mencionó su nombre.

-... pero la señorita Hermione Granger sí conoce mi ambición secreta, que es librar al mundo del mal y comercializar mi propia gama de productos para el cuidado del cabello, ¡buena chica! De hecho- dio la vuelta al papel -, ¡está perfecto! ¿Dónde está la señorita Hermione Granger?- Hermione alzó una mano temblorosa.

-¡Excelente!- dijo Lockhart con una sonrisa -¡excelente! ¡Diez puntos para Gryffindor! Y en cuanto a...- De debajo de la mesa sacó una jaula grande, cubierta por una funda, y la puso encima de la mesa, para que todos la vieran -Ahora, ¡cuidado! Es mi misión dotarlos de defensas contra las más horrendas criaturas del mundo mágico. Puede que en esta misma aula tendrán que encarar a las cosas que más teman. Pero sepan que no les ocurrirá nada malo mientras yo esté aquí. Todo lo que pido es que conserven la calma-

En contra de lo que se había propuesto, Halley asomó la cabeza por detrás del montón de libros para ver mejor la jaula mientras que Eric sacaba su varita y la mantenía oculta bajo la mesa. Lockhart puso una mano sobre la funda. Dean y Seamus habían dejado de reír. Neville se encogía en su asiento.

-Tengo que pedirles que no griten- dijo Lockhart en voz baja -Podrían enfurecerse- Cuando toda la clase estaba con el corazón en un puño, Lockhart levantó la funda –Sí- dijo con entonación teatral -, duendecillos de Cornualles recién capturados- Seamus Finnigan no pudo controlarse y soltó una carcajada que ni siquiera Lockhart pudo interpretar como un grito de terror -¿Sí?- Lockhart sonrió a Seamus.

-Bueno, es que no son... muy peligrosos, ¿verdad?- se explicó Seamus con dificultad.

-¡No estés tan seguro!- dijo Lockhart, apuntando a Seamus con un dedo acusador -¡Pueden ser unos seres endemoniadamente engañosos!-

Los duendecillos eran de color azul eléctrico y medían unos veinte centímetros de altura, con rostros afilados y voces tan agudas y estridentes que era como oír a un montón de periquitos discutiendo. En el instante en que había levantado la funda, se habían puesto a parlotear y a moverse como locos, golpeando los barrotes para meter ruido y haciendo muecas a los que tenían más cerca.

-Está bien- dijo Lockhart en voz alta -¡Veamos qué hacen con ellos!-

Y abrió la jaula. Se armó un pandemónium. Los duendecillos salieron disparados como cohetes en todas direcciones. Dos intentaron agarrar a Neville pero Eric los empujo contra un muro con un impulso telekinetico. Algunos salieron volando y atravesaron las ventanas, llenando de cristales rotos a los de la fila de atrás. El resto se dedicó a destruir la clase más rápidamente que un rinoceronte en estampida. Recogían los tinteros y rociaban de tinta la clase, hacían trizas los libros y los folios, rasgaban los carteles de las paredes, le daban vuelta a la papelera y tomaban bolsas y libros y los arrojaban por las ventanas rotas. Al cabo de unos minutos, la mitad de la clase se había refugiado debajo de los pupitres. Otros estaban defendiéndose con lo que podían como Halley, Ron, Hermione y Tonks que usaron los libros para golpearlos o Eric que simplemente usaba su telekinesis para mandarlos a volar hasta un punto en el que las criaturas empezaron a evitarlo.

-Vamos ya, rodéenlos, rodéenlos, sólo son duendecillos- gritaba Lockhart. Se remangó, blandió su varita mágica y gritó: -¡Peskipiski Pestenomi!-

No sirvió absolutamente de nada; uno de los duendecillos le arrebató la varita y la tiró por la ventana. Lockhart tragó saliva y se escondió debajo de su mesa, a tiempo de evitar ser aplastado un estudiante de hufflepuff, que fue arrojado por los duendecillos. Sonó la campana y todos corrieron hacia la salida. En la calma relativa que siguió, Lockhart se irguió, vio a Halley, Ron, Eric, Tonks y Hermione y les dijo:

-Bueno, ustedes metan en la jaula los que quedan- Salió y cerró la puerta.

-¿Lo han visto?- bramó Ron, cuando uno de los duendecillos que quedaban le mordió en la oreja haciéndole daño.

-Sólo quiere que adquiramos experiencia práctica- dijo Hermione, inmovilizando a dos duendecillos a la vez con un útil hechizo congelador y metiéndolos en la jaula.

-¿Experiencia práctica?- dijo Halley, usando el petrificus total para atrapar a uno que bailaba fuera de su alcance sacando la lengua -Hermione, él no tenía ni idea de lo que hacía-

-¡Si y nos dejó todo el trabajo a nosotros!- se quejó Tonks -¿Qué clase de profesor hace eso?-

-Mentira- dijo Hermione -Ya has leído sus libros, fíjate en todas las cosas asombrosas que ha hecho-

-Que él dice que ha hecho- añadió Ron. Justo en ese momento uno de los duendecillos de las arreglo para morder Eric en el cuello y resulto ser suficiente para que Eric liberara toda la frustración y enojo que ha guardado desde que descubrió que el maldito diario había desaparecido quien sabe dónde.

-¡Idiota!- gruño mientras otro pulso telekinetico arrojaba todos los objetos livianos incluyendo a los duendecillos contra el muro del frente -¡Incompetente!- Eric lanzo aturdidores a diestra y siniestra mientras sus amigos se ponían detrás de el para resguardarse -¡Después del idiota con la cara de Voldemort en la nuca nos arrojan este payaso inútil, egocéntrico y molesto! ¿Qué diablos piensa Dumbledore cuando contrata a esta gente?- pregunto a nadie en particular mientras levitaba a los duendecillos inconscientes y los metía a la jaula.

Sus amigos estaban sorprendidos por el arrebato, era la primera vez que lo veían así. Claro que la mayoría estaba de acuerdo con el así que dejaron que se desahogara. Al parecer la clase no fue del todo inútil pues aprendieron una lección muy importante:

JAMAS HACER ENOJAR A ERIC JOESTAR.

OK, eso fue todo por esta vez y aquí algunos punto IMPORTANTES. Eric comenzó a aprender oclumancia y está muy preocupado por sus amigos ahora que desconoce la amenaza razón por la cual está empeñado en descubrir al portador del diario.

No habrá ningún tipo de romance ni nada por el estilo hasta el próximo libro.

No quiero extender mucho lo del harem así que les dejo para votar a las ULTIMAS DOS integrantes entre estas chicas: Ginny, Luna, Fleur.

Como estoy basándome en las películas para el aspecto de los personajes estaría necesitando a alguna actriz, modelo, etc que pueda usar para la apariencia de Halley, Delphini y una joven Tonks. (¿Por qué elijo basarme en las películas para la apariencia de los personajes?, simple: Emma Watson). Para referencias futuras.

A Partir de ahora también voy poner al final de cada capítulo cual será la siguiente actualización. En este caso la próxima será de MLP: Crónicas del cazador cap 3.