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Nuevo comienzo
Chapter XI
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El joven abogado Zeref se hizo un tiempo en su ocupada agenda para visitar a su hermano menor. Desde que era niños podía recordar salvarlo de situaciones que para en ese entonces parecían ser el fin del mundo. Muchas veces Natsu lo había despertado en las madrugas al recordar que tenía tareas pendientes que no entendía y debían ser resueltas bajo la luz de una linterna y sin mucho ruido para que su madre no se diera cuenta y los regañará. Sin dudas Natsu siempre lo había visto como su salvavidas lo que de cierto modo provoco que en ocasiones no pensará en las posibles consecuencias que sus acciones tendrían. Mandarlo a la clínica de rehabilitación había sido una jugada increíble, pero no llegaba a entender por qué su "hermanito" nuevamente había hecho algo tan estúpido como provocar un incendio un día antes de su salida.
No le tomo demasiado tiempo entregar sus datos personales para que la enfermera lo registrará en el sistema y le diera un pase de "visitante" mientras otra enfermera iba en busca del paciente. El protocolo de visitas era estricto tanto para ingresar como para salir; Zeref dio rápidamente con la sala de visitas la recordaba de la única vez que visito a su hermano dándole todas las reglas que debía seguir por su ingreso condicionado.
Con la mirada escogió una de las mesas que tenía vista hacia el patio o al menos aparentaba ser un sector verde. Antes de que pudiera sentarse Natsu ingreso a la sala.
—¡Zeref! —sonrió con incomodidad mientras se acercaba a la mesa. En ese instante el abogado se sentó y dejo caer sobre la mesa una carpeta.
—Primero que nada, dame los detalles. Es probable que pueda sacarte por un tecnicismo estuve repasando el caso estos días y esta demás decir que papá quiere matarte.
—No lo entenderían, e-es algo complicado —titubeo bajando la mirada.
—¿Entiendes lo que pasa, cierto? Tu universidad no aceptará tu matricula porque te van considerar peligroso.
—No dejaban que me quedará y esta era la única forma. Puedo ayudar a Lucy, pero solo si estoy aquí.
—¿Acaso eres idiota? Creía que te gustaba la chica Strauss, por ella fue que paso todo en primer lugar —respondió molesto por la tontería que escuchaba.
—Esto es diferente, por favor solo dame un poco más de tiempo.
—¡No seas tonto, piensa con la cabeza de arriba! Ya hablé con Mavis y entiendo lo que pasa. La chica en cuestión se irá a tres ciudades al norte ¿crees que volverás a verla después de eso? ¿Conoces el termino atracción por proximidad? —el menor negó con la cabeza—Lo imaginaba, lo que sientas por esta chica no es real, se está dando por el encierro y el nulo contacto con tu circulo social y actividades usuales. Te tratas de adaptar y estas tomando una mala decisión que te lleva a quedarte sin futuro.
—Entiendo lo que dices y aun así te pido que me des tiempo, por favor.
El mayor exhalo cansado, debía reprimir sus ganas de hacerlo reaccionar a punta de golpes quizás alguno provocaría la sinapsis que lo hiciera cambiar de opinión, debía evitar que su hermano se tirará del acantilado al que corría con los ojos cerrados.
Para Natsu los minutos fueron eternos y no estaba seguro de cuánto tiempo pasó, no podía rebatir ninguno de los argumentos de Zeref y este no daba espacio a lo que consideraba tonterías, estaba en una clara desventaja al no poder entregar argumentos válidos o que suenen coherentes para el abogado además de no poder expresarle o hacerle ver lo que sentía por Lucy.
Finalmente, ambos se despidieron, lo que el joven no esperaba es que su hermano mayor había planeado una jugada que ha de ser exitosa Natsu no dudaría en querer retomar su vida.
—Natsu no te vayas, tienes otra visita — dijo la enfermera que supervisaba las visitas mientras Zeref abandonaba el lugar.
El susodicho se congeló al ver quien cruzaba la puerta, por unos segundos sintió que se le hacía un nudo en el estómago. Lissana Strauss estaba frente a él por primera vez después del accidente del laboratorio.
—Hola —saludo Lissana sentándose en el lugar que con anterioridad había tomado Zeref. —No saliste el día que debías así que vine a ver como estabas.
—Loco no estoy si a eso te refieres —se apresuró a decir con una sonrisa nerviosa— me alegra verte. G-gracias por los apuntes que enviaste, no quedaré tan atrasado. Cierto me quitaron el celular de nuevo.
La joven soltó una risita al verlo ruborizado.
—Imaginaba que algo así había pasado, de otro modo no me explicaba por qué no me respondías. Me habían comentado que saldrías la semana pasada, hablé con tus amigos y bueno hablando y hablando me enteré que no ¿Qué pasa se equivocaron en tu fecha?
—A-Uhm sí. Tengo una muy buena amiga aquí y no quería dejarla sola por eso me quedo un tiempo más.
—No entiendo, se supone que no eres un piromaníaco demente ¿Cómo es que te permiten alargar tu estadía?
—La verdad no tengo idea. Imagino que Zeref me puede ayudar con eso.
—¿Y qué pasa si no puede? —interrogó.
—Supongo que retomaré mis clases, tendría que repetir el semestre y me faltaría uno para acabar.
—En el laboratorio de química colocaron un letrero en tu honor con la advertencia de que se prohíbe el uso de los materiales para experimentos personales y fuego de colores —comentó riendo.
Escucharla reír fue suficiente para que el joven dejará de sentirse nervioso, pasar tiempo con Lissana después de tanto tiempo le hizo ver que se estaba perdiendo de mucho por estar encerrado y empezaba a dudar de la decisión que había tomado. No paso demasiado para que dejara de sentirse incomodo y pudiera ser el extrovertido de siempre y el mismo que había logrado captar el interés de la joven Strauss. Charlaron por cuarenta y cinco minutos hasta ella se tuvo que retirar tras acabarse el tiempo dictado. El joven se sorprendió cuando al despedirse la chica le dio un eufórico abrazo el cual Natsu acepto incrédulo, no era muy típico de Liss entregar muestras de afecto. Se miraron frente a frente y él solo pudo esbozar una sonrisa tonta, no se atrevió a nada más, espero mucho tiempo para que se diera con tal naturalidad una situación similar que ahora le parecía irreal.
Sin más que decir Dragneel observo a la chica hasta que esta desapareció de su campo visual. Lissana era tan distinta de Lucy. Liss era segura, inteligente y tenia claro lo que quería para su futuro, estar con ella le provoco una tormenta de pensamientos de los cuales no podía descifrar nada. Extrañaba ir a clases y pasar tiempo con sus amigos y por otro lado estaba Lucy a quien nunca lograba entender cambiaba de opinión seguido en ocasiones era cercana y en otras lo evitaba; Cansado del estrés que le había provocado Zeref decidió ir a encerrarse a su vacía habitación, debía pensar las cosas de forma clara objetiva.
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Juvia en cada llamada semanal acudía a su tío el único familiar directo que aún le quedaba; se trataba del hermano menor de su difunto padre. Era curioso ver como se parecían tanto y al mismo tiempo no. Su padre prefería quedarse en casa a leer y disfrutar una copa de vino a diferencia del menor Marcus, quien prefería salir a jugar futbol con sus amigos y beber cervezas. El tío de Juvia podía apreciar el arte aun sin ser bueno para crearlo, apoyaba cada idea ingeniosa de su sobrina y la alentaba a seguir pues estaba seguro que ella llegaría lejos y también cumplía con el rol de "tío divertido". Desde que la joven Lockser era una niña él se prometió cuidarla y consentirla siendo la misma razón que le destrozo el corazón tras verla en el funeral de su hermano y su cuñada. Se quedó un par de días y noches cuidándola hasta que se vio obligado a volver a su trabajo, la visitaba en las tardes y la llamaba al medio día siendo esa su hora de colación. Dos días después entró en pánico tras llamarla y escuchar una grabación decir que el número estaba fuera de servicio. Pidió permiso en el trabajo y condujo a toda velocidad, tocó el timbre tres veces antes de forzar la entrada con ayuda de un vecino. Sus ojos se cristalizaron al verla en el suelo con el frasco vacío de antidepresivos que le habían recetado hace una semana. Aun tenía pulso, la ambulancia la llevo al hospital donde basto con un lavado de estómago y dos días en observación. Fue ahí cuando tomó la decisión de buscar ayuda profesional, no podía protegerla de ella misma.
La joven Lockser tenía más que claro que su tío no la dejo caer cuando estaba al borde del abismo y estaba muy agradecida por no haberla dejado sola cuando veía todo negro. Solía esperar el día de visitas ansiosa, aunque solo fueran dos horas para ella lo era todo. Le gustaba saber que Marcus estaba saliendo con una mujer que parecía ser linda, pero él aun no estaba seguro si esperar a tener más citas o pedirle directamente que fuera su novia; y, en esta ocasión sería diferente. Marcus le había comentado que no podría ir por problemas con las tuberías que se rompían una tras otra y el plomero había agendado para el domingo. Por esto último se le hizo muy extraño cuando le avisaron que alguien la esperaba. Una sonrisa se formó en sus labios al pensar que se trataba de Gajeel quería mostrarle todos los nuevos dibujos que había hecho con los lápices que le había regalado. Grande fue su sorpresa al entrar y no encontrarse con su amigo de infancia, sino que con la persona que la había obligado a vivir la vida que no quería.
Juvia quedo paralizada en medio de la sala mientras veía como Rogue se levantaba de su silla y caminaba hacia ella con una sonrisa.
—Juvia que gusto verte —se apresuró a decir Rogue al encontrarse frente a frente.
Lockser mantuvo la distancia retrocediendo un paso al ver a uno de los demonios de su infierno personal, su inexpresiva mirada se humedeció, dejo caer su libreta, el joven la recogió sin dudar ofreciéndosela nuevamente.
—Juvia quería verte. Gajeel me dio una paliza cuando le pregunté por ti y no lo denuncie. Merezco saber cómo estas, me importas fuimos novios —dijo tomándole la mano derecha.
—¡No! —gritó atrayendo la atención de los guardias y deshaciendo el agarre— Juvia n-no ¡no quiero verte arruinaste todo! —soltó un sollozo.
—Estas viva es lo que importa.
—¡Tú no hiciste nada! Te fuiste con Minerva ¡no tienes derecho a estar aquí!
La joven artista arrancó la libreta de las manos de Rogue arrojándosela a la cara.
—Lo siento, no sé qué más quieres que diga. Cometí un error y estoy arrepentido.
La joven dejo escapar un chillido de frustración. El bálsamo que utilizaba para aplacar el dolor era imaginar devolverle la mano, no necesariamente pagarle con la misma moneada, pero esperaba que el Karma actuará o incluso la misma Minerva se deshiciera de él de la forma más cruel y que lo hiciera sufrir hasta que se volviera loco y, aun así, no era lo que deseaba realmente. Quería que entendiera el daño que le había hecho.
—Te he odiado por tanto tiempo —soltó sollozando— destrozaste todo, hiciste que odiará mis pasatiempos por ser "aburridos". ¿Desde cuándo pensaste que era una aburrida que no tenía nada que contar?
—Deberías sentarte nos están mirando —comentó refiriéndose a los guardias.
Juvia decidió aceptar la propuesta. Lucho contra todos sus sentidos evitando demostrar lo rota que aún estaba, así también podría verlo a los ojos y comprobar si le estaba mintiendo una vez más.
—No creo poder darte una mejor disculpa y es obvio que nunca me perdonarás por las cosas que dije y no creo que te importe escuchar esto de tu ex. Juvia eres una buena persona, no permitas que el mundo pierda a alguien talentoso como tú. Me hablaste muchas veces que querías ser profesora tienes la oportunidad nuevamente no la desperdicies.
Lockser escuchaba y al mismo tiempo no, se sentía mal no sabía explicarlo. Tenía un nudo en el estómago y nauseas las cuales probablemente le estaban provocando el mareo además podía escuchar el ritmo acelerado de su corazón, le temblaban las manos y apenas podía retener las lágrimas.
—¿A que viniste? —soltó apenas.
—Fui un idiota contigo los últimos meses. Hace un tiempo me encontré unas fotos que nos tomaron en la feria escolar, teníamos como diecisiete cuando nos conocimos —el chico sacó del bolsillo de su chaqueta una pequeña foto estilo polaroid donde salían mostrando sus diplomas de primer, segundo y tercer lugar—Te dieron el primer lugar en el concurso de dibujo, estaba enojado porque estaba seguro que lo ganaría yo, pero cuando te vi me puse tan nervioso que deje caer el agua de mis pinceles y me ayudaste a limpiar. —él sonrió con nostalgia y para ese entonces Juvia dejaba caer lagrimas traicioneras— Te ame, te ame de verdad y lamento tanto no haber sabido llevar la situación. No imaginas cuantas noches pase sin dormir al dudar sobre lo que sentía y que me sintiera atraído por alguien más. No quería fallarte, temía tanto hacerlo que estaba siendo un imbécil con todos sobre todo contigo. Quería que vieras que no era bueno para ti, que decidieras por tu cuenta que necesitabas a alguien más a tu altura y el día que terminamos fue cuando ya no pude evitarlo más y caí en la tentación. Traicionarte me hizo sentir mal, realmente quería que me odiaras y decidieras buscar a alguien, pero no esperaba el accidente ni mucho menos lo que paso con las pastillas. Gajeel me amenazo y es probable que me gane otra paliza por estar aquí y es probable que lo merezca, pero solo quiero que entiendas que nunca fuiste el problema siempre fui yo al no estar seguro, eres increíble y te agradezco mucho que me hayas dado tu afecto. Siempre te voy a querer y desear lo mejor, lamento enserio todo lo que paso.
Lockser ya no podía detener sus lágrimas, dolía, cada palabra era como un puñal. No era dolor físico, no era algo visible, no lo entendía. Tomo pastillas durante meses las que le habían ayudado a mantener a raya los malos pensamientos. La angustia, la rabia y los recuerdos eran una bomba que no podía aguantar y sin decir nada salió corriendo de la sala. Necesitaba ir a su habitación su lugar seguro y quitarse todo el peso de encima. Rogue había sido un idiota y estaba cómoda con esa idea y ahora no podía entender por qué le dolía tanto esa confesión. Se detuvo en el patio para recuperar el aliento y limpiar sus lágrimas.
Gray caminaba hacia el patio en busca de la bruja que lo había engañado en el juego de cartas, después de semanas recién se había dado cuenta de cómo Cana siempre hacia trampa y le quitaba sus postres o cualquier cosa que ella quisiera de él. Fullbuster sin éxito en su búsqueda distinguió a la joven artista y decidió acercarse ignorando por completo la situación por la que estaba pasando. Su intención era preguntarle si había visto a Cana en la sala de visitas siendo la posible razón del porqué no lograba encontrarla, fue entonces cuando vio el mal estado de Lockser. Los ojos cristalizados de Juvia se quedaron en los de Gray. Ella sin dudarlo acarició la mejilla derecha del joven y seguidamente paso sus brazos por el cuello del heroinómano cortando la distancia entre ambos y sin previo aviso lo beso esperando que así se fueran los malos pensamientos y todo lo que estuviera relacionado con Rogue. Gray por su parte, sin entender la situación le correspondió. De un momento a otro la joven fue quien rompió la cercanía y se fue sin decir nada.
—Juvia —la llamó sin obtener respuesta. No insistió, con su pulgar izquierdo toco su labio inferior quedándose con la sensación cálida que tanto había extrañado.
La artista se encerró su cuarto, se paro frente al espejo y comenzó a quitarse las prendas de vestir quedando solo en ropa interior. Estaba sana, no había nada malo en ella físicamente y aun así la angustia persistía, acaricio su mejilla y su cuello como solía hacerlo su ex novio y al no obtener el consuelo deseado golpeo con rabia el espejo, su puño derecho sangro. Mientras parte del cristal caía al suelo y otras piezas se mantuvieron en su lugar. Su imagen a través del espejo roto era la imagen adecuada para entender todo lo que sentía. Estaba destrozada y aunque uniera las piezas el daño seguía presente y visible, nada era y sería como alguna vez lo fue. Recogió uno de los ensangrentados cristales del suelo y clavándolo con rabia en su antebrazo izquierdo hirió su tersa piel, necesitaba exteriorizar su pesar y esa parecía ser una forma adecuada, quitó el vidrio de la herida y a dos centímetros de esta volvió a hundir el cristal deslizándolo hacía arriba.
Espero que les haya gustado, no se vayan sin comentar ;P
Saluditos.
