Diálogos:
"Los pechos tienen más peso que la vida misma" -pensamientos varios.
(Habla el maestro del Ryozampaku) -Retransmisiones holográficas, conversaciones telefónicas, etc.
[Socio, no lo hagas, el viejo te matara] Ddraig, seres sobrenaturales más allá de la compresión humana.
Artes Marciales.
¿Qué significado tienen para quienes las practican?
Un arma, un deporte, una vida, un legado.
Uno debe encontrar esa verdad.
Y la única manera es avanzando por un camino.
Eso me decía un anciano, el viejo hombre al seguir ese camino.
Termino solo.
Pero cumplió su cometido.
Encontró el final del camino.
Y, yo me pregunto si lo encontrare...
Academia Kuoh
Club de la Investigación Oculta
Tarde Miércoles
Luego de la escuela, los miembros del club y los integrantes del consejo estudiantil estaban reunidos en el salón del club, Sona junto con Rias estaban sentadas frente a las tres representantes de la iglesia, Ise estaba sentado en otro sofá que fue acomodado para la reunión, junto a él estaba sentada Ravel, Ise sujetaba su mano, podía sentir el ligero nerviosismo de Ravel, y era normal, era su primera vez frente funcionarios de la Iglesia.
Akeno y Tsubaki estaban cada una al lado de su ama, ambas mostraban una gran confianza.
El resto de los sequitos, tanto de la joven Gremory y la joven Sitri, estaban ubicados atrás, según el lugar de su ama. Solo fue una parte del sequito de Sona, el peón Saji Genshirou, la torre Yura Tsubasa y la pieza de caballero Meguri Tomoe acompañaron a Sona, el resto de las piezas se quedo en el salón del consejo estudiantil.
Toujo Koneko junto con Kiba Yuuto se mantenían firmes, pero el rubio Gremory tenía una mirada de odio, una mirada muy cargada de odio cargada al trió de exorcistas, pero más que nada a la joven de pelo azul, el sabia que ella era la portadora de esa espada, la espada que le quito a sus compañeros.
A los ojos de Ise, ese rubio atacaría en cualquier momento a las exorcistas, el castaño entendió que esa mirada de odio y venganza, debía de ser muy fuerte, ya que él podía sentir el maligno y sucio sentimiento de odio proveniente de Kiba.
Aun a pesar de todo este ambiente, Shidou Irina empezó a hablar.
-Recientemente las espadas sagradas Excaliburs que se encontraban en las bases de la iglesia católica del Vaticano, la iglesia protestante y la iglesia ortodoxa fueron robadas.
-Disculpen -dijo el castaño-, Me gustaría que me explicaran porque hay más de una Excalibur, tenía entendido que era solo una espada.
-Ise-san -dijo Akeno-, Excalibur fue rota en la guerra que sucedió hace muchos años. Y Excalibur como tal no existe.
-Disculpen la ignorancia de Hyodo-san -dijo Sona bajando la cabeza a las exorcistas.
-Está bien -contesto Irina-, no es problema.
-Gracias -le dijo Ise bajando ligeramente la cabeza.
-Hyodo Issei -le dijo Xenovia-, ahora Excalibur luce así.
Xenovia saco su arma, la cual estaba cubierta por una tela, enseñándosela a Ise, Ise al verla mejor, vio que no era una simple mandoble, parecía más una claymore, pero lo que más le sorprendió, fue el miedo y el notorio nerviosismo en su pareja.
Ravel estaba muy asustada, un escalofrió se paseaba por todo su cuerpo, y el miedo al ver esa hoja era notorio en sus ojos.
Ise solo apretó fuertemente su mano, Ravel vio su mano y luego miro a Ise, este miraba fijamente a Xenovia.
-Excalibur fue rota en varias piezas durante la guerra que ocurrió hace muchos años. Los fragmentos fueron recolectados y se les dio una nueva forma mediante alquimia. Fueron transformados en siete espadas. Esta es una de ellas -le dijo Irina a Ise que miraba la espada.
-La espada que llevo conmigo -decía Xenovia que miraba al castaño-, esta es "Excalibur Destruction". Es un de las siete espadas sagradas que fueron creadas. Esta está en posesión de la iglesia católica.
Xenovia puso su espada a un lado y la cubrió con la tela. El castaño al ver el velo y la tela que envolvían la espada, pudo notar varios símbolos mágicos, le pareció ver un sello parecido al que el viejo Shirahama le entrego.
"Ella mantiene la espada sellada. Y la razón es muy simple."
Irina saco algo, parecía una larga vestimenta. Esta se comenzó a mover como si tuviera vida.
Ise se intereso mucho en esta, una ligera sonrisa se dibujaba en su rostro, le pareció muy divertido el poder de la espada.
-La mía es "Excalibur Mimic" -dijo Irina, que sostenía una Katana-, puedo cambiar su forma en la que desee, esta habilidad es bastante útil para transportarla. Al igual que esta, cada Excalibur tiene una habilidad única. Esta pertenece a la iglesia protestante.
"Ravel aun está inquieta, al parecer esa espada es igual de peligrosa."
-Irina -le dijo un poco molesta Xenovia-, No hay motivo para decirle a estos demonios las habilidades de nuestras espadas.
-Ara, Xenovia. Incluso si son demonios, tenemos que formar una relación de confianza con ellos en esta situación. Además, aunque la habilidad de mi espada sea revelada, no seré derrotada por ellos.
"Vaya realmente se tiene mucha confianza, debe ser muy buena con la espada. Aunque para que ambas espadas estén aquí, la situación debe ser muy seria."
[Socio]
"Oh, ¿tú qué crees, Ddraig?"
[Sobre la situación, pues debe ser muy seria para enviar a las portadoras de las Excaliburs]
"Tienes razón, por ahora mantente escuchando, necesito tu opinión."
[Claro Socio]
El castaño siente algo raro, un Ki muy maligno se podía sentir en la habitación.
Al darse cuenta quien era, se sorprendió, era el rubio Gremory, Ise al verlo, vio que su ira iba enfocada a las dos Excaliburs y a las chicas que la llevaban, el castaño se preguntaba la razón por la cual ese rubio mostraba tanto odio.
"Si Kiba hace algo, la relación que estamos intentando crear con los de la Iglesia se irá al demonio."
[En el peor de los casos comenzaría una batalla. Tú podrías salir ileso, pero no el resto de esta habitación]
-...Entonces. ¿Qué tienen que ver las Excalibur robadas con este país que se encuentra al este del mundo?
Rias hablaba sin cambiar de actitud, estaba seria ante las espadas sagradas. Ise miraba atento a situación, Sona estaba igual que Rias, Ise al verlas no podía negar que sentía algo de admiración, no cualquiera puede estar serio hablando frente a personas que llevan esas espadas. Aunque a nuestro castaño preferido no le afectaban en lo más mínimo.
-Ravel -le dijo Ise-, ¿Por qué no intentas calmarte?
-P-pero Ise-sama -le dijo está un poco asustada.
-Recuerda que yo estoy contigo, si sucede algo te protegeré, después de todo eres mi prometida -le dijo Ise.
"Ahhh -pensaba el castaño-, eso debió sonar genial."
-Eres muy valiente para decir eso -le dijo Irina.
-Pues claro -le dijo Ise-, aun si fuera un demonio no sentiría tanto miedo por un par de espadas, se me enseño a pelear contra los combatientes armados.
-Aun así -le dijo un poco molesta Xenovia-, debes saber que son espadas sagradas, las tan famosas Excaliburs.
-Y -dijo el castaño algo molesto-, Ya me he enfrentado contra un fénix, además que tengo un dragón legendario y ultra poderoso encerrado en mi cuerpo.
-También hay espadas sagradas que sirven contra dragones, ¿Sabias?
-No creo que traigas una hay -le dijo Ise algo molesto a Xenovia.
-Con esta me basta -dijo Xenovia tomando su Excalibur.
-Me gustaria verte intentándolo.
-I-Ise-sama -le dijo Ravel algo nerviosa.
-X-Xenovia-san -le dijo la belleza rubia que acompañaba a las portadoras de las Excalibur.
-Vamos, vamos, cálmense ustedes dos -le dijo Sona a ambos-, se supone que estamos aquí para negociar no para pelear.
-Tiene razón -le dijo Irina a su compañera-, Discúlpate con Ise-kun, Xenovia.
-Tú también -le dijo Ravel a Ise-, Discúlpate con Xenovia-san, Ise-sama.
-Lo siento -dijeron ambos bajando ligeramente la cabeza.
Ambos al levantar la cabeza se miraron, Xenovia aparto la mirada igual que Ise, pero este miro de reojo a Ravel, esta no estaba tan nerviosa como antes, al parecer las palabras de su enamorado la calmaron, Ise sonrió ligeramente, y sujeto nuevamente la mano de Ravel.
Xenovia sin prestar atención a lo que sucedía a su alrededor prosiguió con la explicación.
-La iglesia Católica estaba en posición de dos Excaliburs, incluida la mía. La iglesia protestante también tenía dos, de la misma forma la iglesia ortodoxa poseía dos. La última se perdió en la guerra entre las tres facciones. Una Excalibur fue robada de cada iglesia. Quienes lo hicieron escaparon a Japón y las trajeron a este pueblo.
-Así qué, ¿quién las robo tiene algo que ver con este pueblo?-dijo el castaño.
-Parece que mi territorio está lleno de incidentes. Así que, ¿Quiénes son los culpables?
-Los ladrones son los Grigori.
Rias junto con Sona abrieron mucho los ojos, la mayoría en el salón estaban sorprendidos por escuchar eso. Pero Ise solo les miraba.
-¿Las espadas sagradas fueron robadas por una organización de ángeles caídos? No creo que sea un error. Seguramente los ángeles caídos tienen interés en ellas, y a los demonios que rigen en este momento, esas espadas no representan interés alguno.
Dijo Sona que miraba seria a Xenovia.
-Conocemos al culpable quien robo las Excaliburs. Uno de los Grigori, Kokabiel.
-Kokabiel...Uno de los líderes de los ángeles caídos que sobrevivió a las guerras anteriores desde tiempos antiguos...Nunca pensé escuchar el nombre de uno de los que aparecen en la biblia -dijo Rias.
-Vaya -dijo el castaño-, esto se está volviendo problemático.
-Enviamos sacerdotes y exorcistas en secreto a este pueblo, pero todos fueron asesinados -dijo Xenovia.
"Vamos, me estas jodiendo -penso el castaño un poco molesto-, sucedían asesinatos y ni siquiera nos dábamos cuenta, los pobres tipos debieron ser muy débiles."
-Nuestra petición...no, nuestra orden es que los demonios no interfieran en la batalla entre nosotros y los ángeles caídos por las Excaliburs. En otras palabras, vinimos aquí a decirles que no se entrometan en este asunto.
Rias y Sona afilaron la mirada al oír lo que Irina dijo.
-Esa forma de hablar. ¿Acaso creen que nos aliaremos con los ángeles caídos? -dijo molesta Rias.
- ¿Quizás que hagamos equipos con ellos para hacerle algo a la Excalibur? -dijo algo exaltada Sona.
-Los altos mandos piensan que es una posibilidad.
Los ojos de Sona y Rias estaban muy filosos, el castaño estaba un poco asustado por ambas, nunca había visto esa mirada tan aterradora en ambas.
"Ambas están muy molestas, bueno. Si tu enemigo entra en tu territorio. Te dice que no te entrometas, además dicen lo que quieren y que no nos perdonaran si formamos una alianza con tales y tales tipos. Bueno, a cualquiera le molestaría. Y tomando en cuenta que ambas son Ojou-samas de clase alta, y más, la elite entre las filas de los demonios de la clase alta, es obvio que tu orgullo no te permite estar de brazos cruzados."
-Los altos mandos no confían en los demonios ni ángeles caídos. Cuando no dieron la misión mencionaron "Si las espadas sagradas fueran tomadas del lado de Dios entonces los demonios estarían felices, ¿cierto?" Los ángeles caídos también se beneficiarían. Por esas razones no sería extraño que formaran una alianza. Es por eso que les advertimos. Si forman una alianza con el caído Kokabiel, los eliminaremos a ustedes también. Incluso si son las hermanas de los Maou.
-O si se tratara del mismo Sekiryuutei -dijo Irina.
-Oye -dijo el castaño algo molesto-, deja de decir esa mierda, te crees que me uniría a esos pajarracos, para que lo sepas solo estoy de parte de los demonios por temas personales, además -dijo el castaño poniéndose muy emocional-, soy un artista marcial, nosotros solo seguimos nuestro propio camino.
-Lo sabemos -dijo Xenovia-, pero aun cabe la posibilidad de que te unas a ellos.
-Rias-sempai -dijo el castaño-, dejare que tu sigas hablando, si hablo de mas podría causar más problemas -dijo el castaño cruzando los brazos.
-Si -dijo Rias-, no queremos más problemas.
-Aun así -dijo Sona-, Si sabes que somos las hermanas de los Maou, entonces debes tener muchas conexiones con los altos mandos de la iglesia. Entonces lo diré. Tanto Rias Gremory como yo, Sona Sitri, No formaremos una alianza con los ángeles caídos. Nunca, en el nombre de nuestros clanes. Nunca haríamos nada que manche el nombre de nuestros clanes o los Maou.
Ise estaba muy serio, le molestaba la situación. En la tensión del momento, Xenovia soltó una pequeña risa.
-Fu. Es bueno escuchar eso. Solo necesitaba advertirles en caso de que Kokabiel se estuviera escondiendo en este pueblo junto a las tres Excaliburs. Si algo sucediera, yo sería odiada por la iglesia. Bueno, no pediremos que cooperen, si fueran a formar una alianza con el bando de Dios temporalmente eso afectaría el balance de las tres facciones. Especialmente si es la hermana menor de un Maou.
El ambiente se calmo un poco, tanto Rias como Sona suavizaron su tono, Ise estaba con una sonrisa, al parecer le divertía un poco la situación.
-Así que era eso -dijo el castaño divertido-, si hubiera tenido más tacto, no habría dicho tales cosas. Espero me disculpen por mis palabras -dijo el castaño bajando la cabeza.
-¿Donde está la persona que envió la iglesia ortodoxa?
-Ellos tienen a esa persona en espera -contesto Xenovia a Sona-. Planean proteger la última Excalibur si Irina y yo fallamos.
-¿Entonces solo son ustedes? ¿Piensan recuperar las Excalibur del líder de los ángeles caídos solo ustedes tres? Eso es insensato. ¿Intentan morir?
Dijo Rias con un tono de asombro. Pero Irina y Xenovia respondieron con una mirada sin duda alguna en ella.
-Sí.
-Tengo la misma convicción de Irina, pero si es posible no quisiera morir.
-Yo tampoco quisiera morir, pero si es para cumplir la misión... -dijo Asia, que bajaba la mirada.
-¿Vinieron listas para morir? -dijo el castaño-, Sus creencias son tan extremas como siempre.
-No hable de nuestras creencias de esa forma, Hyodo-san -le dijo Asia un poco molesta al castaño-, ¿cierto Xenovia?
-Cierto. Además, la iglesia decidió que sería mejor eliminar todas las Excaliburs en lugar de dejarlas caer en manos de los ángeles caídos. Nuestro mínimo objetivo es de no permitirles tenerlas. Para lograr eso, está bien si morimos. La única forma de combatir las Excaliburs es con Excaliburs.
-Jajajaja -rio Ise-, si, puedo entender un poco a que te refieres, mi Maestro es similar en ese sentido.
-¿Es posible solo con ustedes?
-Bueno, no moriremos en vano -le contesta una seria Xenovia a Rias.
-Parecen confiadas. ¿Tienen algún arma secreta?
-Quizás. Se lo dejamos a su imaginación.
-...
-...
Luego de eso las cuatro se quedaron mirando a los ojos, Asia pedía disculpas al castaño mientras este le ofrecía un poco de té.
-Entonces nos retiramos. Vamos Xenovia.
-¿No van a beber su te? -dijo el castaño tomando un poco- esta delicioso.
-Podemos preparar unos bocadillos -dijo Rias.
-No los necesitamos.
Xenovia rechazo la oferta de Rias.
-Me disculpo, Adiós.
Irina también se disculpaba, pero...
-Toma, ten cuidado, está caliente -le dijo el castaño a Asia.
-Gracias por el te -dijo Asia bajando la cabeza.
-No hay problema -dijo Ise-, pero nunca pensé encontrarte por aquí, el mundo es realmente pequeño.
-Si -le dijo Asia a Ise-, ¿cómo se encuentra Shirahama-san?
-El maestro esta igual que siempre -le dijo el castaño algo divertido-, pero realmente no te reconocí esa vez, digo, apenas notaba tu cabello rubio.
-Bueno, lo siento por eso -dijo Asia bajando nuevamente la cabeza-, pero yo tampoco recordé quien era, Hyodo-san.
-Es cierto -dijo el castaño-, realmente lo siento por nunca ir a visitarte, aun a pesar de todo lo que dije.
-Está bien -le dijo Asia-, después de todo ha estado ocupado volviéndose más fuerte.
-No digas eso -dijo el castaño sonrojado.
-Realmente estoy alegre de volverle a ver Hyodo-san -le dijo Asia con una sonrisa dibujada en su rostro-, aun si es en esta clase de situación.
-Lo mismo digo, aunque de verdad estoy muy apenado y avergonzado por nunca ir a visitarte.
-Está bien -dijo Asia.
Asia junto con Ise hablaban, ambos conversaban como viejos conocidos.
-Asia -le dijo Xenovia.
-Ise-san -dijo Rias.
-¿Cómo es que ambos se conoces? -pregunto Sona.
-Bueno -dijo el castaño-, es una historia un poco larga.
-No hay problema -dijo Xenovia que tomaba asiento-, Asia debe darnos una explicación por ser tan cercana con alguien como tú.
-A que te refieres -dijo el Ise un poco molesto-, no soy un demonio, soy un humano, y cuando la conocí fue por un trabajo que la Iglesia y los sacerdotes nos pidieron hacer.
-Aun así -dijo Xenovia-, Asia es una doncella sagrada, ella no debe tener relaciones tan cercanas con seres impuros como tú.
-! Xenovia-san ¡ -le grito Asia a Xenovia-, no puedes tratar de esa manera a la persona que me salvo.
-¿Salvo? -dijo Irina mirando curiosa a su amigo de la infancia.
-Pues... -dijo este-, si tienen tiempo les podría contar todo con sumo detalle.
-La búsqueda de las Excaliburs son nuestra prioridad -dijo Xenovia-, pero me gustaria saber cuál es la relación que tiene un Dragón con una doncella sagrada.
-Entonces creo que sería bueno ofrecerles un poco de té -dijo el castaño-, ¿no lo cree Rias-sempai?
-Claro -dijo esta dándole una señal a Akeno.
-Esto sucedió hace unos cinco años -dijo el castaño-, en ese entonces yo aun era un debilucho, tenía alrededor de once años y era mi primer viaje con el maestro, veníamos de Rusia, el maestro tuvo que atender unos asuntos con un viejo amigo, después de eso, el decidió ir a Europa central, pasamos por varios países, Alemania, Austria, Hungría, Suiza, Grecia, los Países Bajos y muchos más.
-Era nuestra última semana en Europa de nuestra estancia de dos meses, debíamos tomar un vuelo en la ciudad de Roma, Italia.
-Pero... -dijo el castaño recordando algo amargo-, sucedió algo inesperado...
Roma
Zona cercana al Coliseo
Mañana Sábado
5 años atrás
-Maestro -decía Ise-, ¿Por qué debe aceptar este trabajo?
-Ise-chan -decía Kenichi agachándose para ponerse a su altura-, debo ir y hablar con unos hombres muy importantes, preferiría que te quedaras en el hotel, pero no creo que me hagas caso.
-Eso es verdad -dijo el pequeño castaño-, quiero conocer un poco la ciudad.
-Eso está bien -dijo este-, pero recuerda que apenas sabes algo de italiano, ni siquiera sabes leer correctamente el idioma.
-No causare problemas -dijo el pequeño niño de pelos castaño.
-Está bien -dijo el viejo Shirahama-, toma -dijo este entregándole un poco de dinero.
-Maestro, con esto apenas me alcanza para un par de helados.
-Y, que esperabas, si mañana es mi día de paga -dijo el viejo-, ni siquiera hay dinero en la cuenta bancaria -le dijo el viejo-, recuerda no causar problemas.
-Lo sé -dijo este-, aunque usted siempre los atrae.
El viejo se adentraba en el coliseo, un hombre de cabellos rubios miraba la escena, vestido con un traje de color rojo, el viejo entraba en el coliseo, Ise veía como ambos se deban la mano y se sonreían, aunque pudo ver como una tenebrosa aura los rodeaba a ambos.
-Huaa~~~ -dijo Ise-, el maestro y ese hombre se ven muy aterradores, dijo que se llamaba Phinxis o Phenex.
Ise entonces pudo ver como ambos se adentraban en la vieja construcción, al parecer algo increíble iba a suceder en el coliseo.
"Así que solo iba a ver un viejo amigo."
Ise no le tomo importancia, decidió ir a ver otros lugares de Roma, aunque apenas conocía la ciudad. Sin saber ni siquiera donde estaba, caminaba en cualquier dirección, y sin siquiera saberlo, llego a el Vaticano, miraba la construcción del lugar, el quería ver la antigua Roma, aunque igual le emocionaba ver la ciudad de los Papas.
Miraba todo con gran asombro, por desgracia no tenía una cámara, la había olvidado en el hotel.
Caminando por cualquier parte, ya era cercana la noche e Ise se encontraba en los barrios malos de Roma, donde la mafia se ve en las calles.
"Donde demonios me vine a meter -pensaba el castaño-, si no vuelvo al hotel pronto, el maestro se enojara conmigo."
Pero, en esos momentos...
-Kenichi -decía un emocionado Lord Phenex-, ¿Qué te parece si vamos por una copa?
-Vamos pues -dijo el viejo empujando a un emocionado Lord Phenex.
-Debemos discutir los términos de tu rendición -le dijo el Patriarca de un respetado clan.
-¿Mis términos? -dijo el viejo divertido-, ¿pensé que serian tus términos?
-Vamos, vamos, tu hijo y mi hija, que dices.
-No se -dijo el viejo.
-Dejemos que el trago decida.
El par se adentraba en las calles nocturnas de Roma, entrando a un bar y empezando a beber como si no hubiera mañana.
Mientras, una linda jovencita, de cabellos rubios corría de sus perseguidores.
-!Atrápenla¡ -dijo uno de los inquisidores- !QUEMEN A LA BRUJA¡
La pequeña niña corría como si no hubiera mañana, sus piernas no daban mas, pero aun así corría, ella aun no quería morir, y menos de una manera tan cruel como lo es la hoguera.
De alguna forma, ella los perdió, quizás fue el hecho de que no se detuvo nunca a descansar, solo corrió y corrió, hasta que cayó en una de las calles de la mafia, pero un lindo y tierno castaño la ve.
-!Oye¡ -le grita este-, !¿Tu estar bien?¡
-!Ayúdame¡ -le dijo la niña de pelos rubios saltando a sus brazos-, no puedo correr más -dijo está mostrando sus heridos pies.
La niña lloraba, Ise no sabía qué era lo que sucedía, pero él sabía lo que debía hacer.
Tomando a la niña en sus brazos, se dispuso a volver al hotel.
Volviendo por sus pasos, Ise demoro en llegar, pero volvió al hotel en el que se estaban hospedando él y su maestro.
Recostando a una inconsciente niña de hermosos pelos rubios y un rostro casi angelical en la cama.
Ise después de lavarse las manos y traer el botiquín de primeros auxilios que se encontraba en el baño, decidió curar las piernas de la niña.
Ise al ver los pies de la niña, sintió una gran ira, un sentimiento de impotencia se apoderaba del castaño.
La niña durmió de manera tranquila, el pequeño castaño se dio cuenta, ya que esta dormía con una sonrisa y de una manera muy relajada.
La noche pasó calmada, Ise esperaba ver a su maestro entrando por la puerta, pero este no se apareció. El viejo Shirahama disfrutaba del alcohol con un viejo amigo.
Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación, estos despertaban a Ise que veía la ventana abierta.
-Maestro -dijo el pequeño castaño-, Maestro.
El castaño se levanto de súbito, vio que la niña de cabello rubio seguía donde él la había dejado, esta dormía plácidamente, sus piernas estaban tratadas, las heridas de sus pies igual, Ise veía como ella dormía relajadamente, no quería despertarla, aun era muy temprano.
Dirigiéndose a la cocina, este vio un papel sobre la mesa.
"Ise-chan. Hiciste bien en traer a esa niña a la habitación, también estuvieron bien los improvisados vendajes que le pusiste en sus heridas. No te preocupes, volveré en la tarde, hasta entonces cuida a tu invitada."
"PD: No le hagas nada pervertido."
-Viejo estúpido -dijo es pequeño castaño arrugando el papel con sus manos y lanzándolo lejos.
El castaño miraba la despensa, habían ingredientes para hacer un rico desayuno, pero él no sabía cocinar, por lo que pidió servicio a la habitación.
Luego de despertar a la niña, ambos desayunaron, Ise no le pregunto nada y ella no le dijo nada, al parecer estaba un poco nervioso.
-Oye -le dijo la niña-, ¿Por qué me ayudas?
-...
-Oye, ¿cuál es tu nombre? -le dijo la niña asustada intentando iniciar conversación-, ¿De dónde eres?
-...
-Por favor responde, tengo miedo -dijo la niña empezando a llorar.
"Mierda, no se hablar italiano, apenas puedo entender lo que dice."
-Yo ser de Japón -dijo un poco nervioso Ise-, no saber italiano.
-¿Tu vienes de muy lejos? -le dijo la niña limpiándose las lagrimas.
-Yo -decía Ise apuntándose a sí mismo, intentando dar su mejor esfuerzo en hablar otra lengua-, ser tu amigo.
-¿Amigo?
-Sí, yo traerte anoche -decía el castaño con palabras monótonas y moviendo las manos como si estuviera jugando un juego de señas.
-¿De qué parte de Japón eres? -le dijo la niña hablando un japonés fluido-, yo estuve en Kioto.
-Tú -le dijo algo sorprendido Ise-, ¿Sabes hablar japonés?
-Estuve unos años en Japón -dijo la niña-, mi nombre es Asia Argento.
-Ah -dijo el castaño recordando algo importante-, mi nombre es Hyodo Issei, lo siento por no presentarme.
-Tu -le dijo la niña un poco apenada-, ¿me estuviste cuidando toda la noche?
-Pues, si, no podía abandonar a una niña llorando en las peligrosas calles de Roma.
-Pero -dijo Asia-, si te quedas conmigo podrías ser herido, yo...
-No te preocupes -le dijo el castaño-, por lo que pude ver en tus pies, haz estado corriendo mucho y sin descansar, además tus pies deben descansar por lo menos un poco para que se curen tus heridas.
-!Hyodo-san¡ -le dijo Asia con ojos llorosos-, por favor déjame que me valla, si te quedas mucho tiempo conmigo podrías salir herido.
-No digas eso -dijo Ise-, No puedo abandonar a una niña en tus condiciones.
-Pero tú también eres un niño -le dijo Asia-, que podrás hacer cuando ellos vengan por mí.
-Pues... -el castaño se quedo cayado-, Asia, ¿Qué te parece si comemos afuera?
Ise se levanta tomando su chaqueta, toma bruscamente a Asia de su silla y salta por la ventana.
"No tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo..."
Esa frase se repetía en la mente del castaño, estaba realmente asustado, bueno quien no lo estaría si saltara de un quinto piso, atravesando la ventana con una niña de tan solo once años en sus brazos, tapada con la chaqueta que tomo de la silla para que no se cortara con los vidrios.
"Bien, recuerda tu entrenamiento, la base de todo es el equilibrio, mantén el equilibrio."
Ise estaba haciendo equilibrio en el tendido eléctrico, mientras nuestra linda rubia se aferraba fuertemente a su pecho.
"Mierda, Mierda, Mierda."
Ise caminaba muy lentamente, aun no podía caminar muy bien, pero entonces, un aura muy aterradora y pura lo sorprende por detrás. Al voltear ve a un hombre vestido con togas blancas, como si se tratara del integrante de una secta o un culto endemoniado.
"Mierda, me han visto."
Ise no podía seguir de esa manera, tampoco podía bajar sin darles una apertura a esos tipos, sin opciones, solo hizo lo más obvio, avanzo hacia adelante. Respirando hondo, comenzó a caminar con más confianza, recordando su entrenamiento, avanzando con más valentía, mirando a la niña rubia que él debía proteger, sin darse cuenta ya se encontraba corriendo por los cables.
"Así que a eso se refería el maestro con solo hacerlo."
Ise escapaba a una velocidad rápida, sus perseguidores no los pudieron seguir, el tráfico de Roma ayudaba a su huida.
Saltando del tendido y bajando en las cercanías de un parque, Ise veía lejos el coliseo, su hotel se encontraba al lado de este, por lo que decidió tomar un pequeño descanso.
Con el dinero que le entrego el viejo compro un par de helados.
-Toma -le dijo este.
-Pero no me gusta el de menta.
-Ten -dijo Ise dándole el de chocolate.
-Gracias -dijo Asia probándolo un poco.
Asia comía su helado con una sonrisa, el castaño tan solo la miraba, la reconfortante imagen que tenia la pequeña calmaba su corazón. Luego de terminar su helado, Asia miraba el de Ise, a este no le gustaba mucho la menta, pero adoraba los helados.
"No me gusta la menta, pero no sabe mal, quizás con un poco de chocolate."
-Hyodo-san -dijo Asia.
-No te voy a dar de mi helado -dijo Ise alejando el helado de Asia-, tú querías el de chocolate.
-Pero, dicen que la menta y el chocolate saben muy bien juntos.
-Aun así no te voy a dar de mi helado.
-Mooooo -dijo Asia que salta sobre Ise-, yo quiero helado.
-Te digo que este es mío, además a ti no te gustaba la menta.
-Pero se ve muy sabroso cuando lo comes.
Ise alejaba el helado lo más que podía de Asia, la pequeña rubia intentaba pasar sobre Ise, al parecer sus heridas estaban mejor.
-Está bien -dijo Ise-, te voy a dar.
-Ah~ -decía Asia con la boca abierta.
-¿Qué haces?
-No te dieron una cuchara con él, dame.
-S-si.
Ise le daba helado, la gente miraba divertida a este par, Ise estaba avergonzado dándole helado a Asia que saboreaba el sabor a menta. Luego de eso, Asia estaba un poco más calmada, por lo que el pequeño castaño empezó a preguntar.
-¿Por qué te persiguen esos hombres?
-Ellos -dijo Asia recordando algo muy doloroso-, son la Santa Inquisión, ellos me persiguen, porque...
-Si no lo quieres decir, está bien -dijo el castaño recordando algo doloroso-, no me gustaria hacerte recordar algo doloroso.
-No es eso, es solo que, creí que yo era alguien importante para ellos, ellos me consideraban su amiga, ellos eran muy amables conmigo -Asia para de hablar, recordaba todas esas emociones que sintió, las cosas que le dijeron, y más que nada, la expresión de desprecio y asco que mostraban hacia ella-. Yo, fui criada en la iglesia, en uno de los conventos que se encuentran en el norte de Italia. Según la Madre Superiora, yo fui encontrada en las puertas del convento, una noche de verano, y me criaron para vivir en nombre de Dios, pero...
-Yo tampoco tengo padres -dijo el castaño.
-He...
-Bueno -dijo este viendo a la niña-, ellos ya murieron hace unos dos años, ahora un viejo me cuida.
-Pero al menos te sientes querido.
-Sí, ese viejo a pesar de ser un monstruo, me trata como si fuera su hijo.
-Es bueno sentirse querido -dijo la niña-, yo -dijo Asia haciendo una pausa-, siento que el señor me ha abandonado.
-No digas eso -dijo Ise-, si eso fuera cierto yo no te habría ayudado. Tal vez tu Dios aun no te abandona.
-Es cierto -dijo Asia con una linda sonrisa-, el señor quiso que nos encontráramos.
-Quizás, pero yo fui quien te tomo en brazos y te rescato.
-Pero fue por la gracia de Dios.
-Pero -dijo Ise volviendo al tema-, ¿Por qué te persiguen?
-Hyodo-san, pasa que yo...
-!BRUJA¡ -dijo un hombre vestido completamente de blanco- !ATRAPEN A LA BRUJA¡
Los Inquisidores se reunían alrededor de ellos, eran cerca de una docena, un par llevaba unas alabardas, el resto iba con báculos y un par llevaban báculos con forma de cruses.
-Tu -le dijo uno-, !Aléjate de la Bruja¡
-¿Por qué la llaman bruja? -les dijo Ise-, Como pueden llamar a una niña Bruja, y cazarla como si se tratara de un demonio.
-Acaso sabes lo que ha hecho -le dijo uno-, Acaso tu sabes la profanación y la traición que ella en su herejía hizo contra el todopoderoso.
-La bruja es culpable de profanar uno de los dones del señor, de pecar con un don que el señor le entrego, confiando en ella, teniendo la fe de que ella haría buen uso de él.
-Ella curo a un demonio -dijo el Inquisidor apuntándola con su alabarda-, ella salvo a uno de los enemigos del Señor, ella le permitió vivir a uno de los demonios que atormentan a los hombres.
-Tú, !MALDITA BRUJA¡
-Si aun quieres reunirte con el señor, deberás entregarte a sus siervos, he implorar por la misericordia del que todo lo ve.
-Como lo hizo el Padre Maximus -dijo uno-, el, junto con la Hermana Luciana por ayudar a escapar a una bruja fueron purificados.
-Sus cuerpos malditos y endemoniados fueron purgados para que sus almas se encontraran con el Señor.
-Amen.
-Ustedes, malditos locos, ¿Cómo pueden hablar de esa forma?
-Hyodo-san -le dijo Asia-, por favor, vete.
-No -dijo este-, me prometí a mi mismo a nunca volver a huir, le prometí a mis padres que nunca abandonaría a alguien.
-Hyodo-san -dijo Asia en desesperación- !VETE¡
-!No¡
-El señor nos perdonara -dijo uno-, la voluntad del todopoderoso así lo ha querido.
El castaño se preparaba, aun si tenía miedo y sabiendo que solo recibiría una paliza, él quería proteger a la niña.
Los perseguidores, armados con sus armas, se ponían en formación. Sin piedad, sin compasión, y sin misericordia con los enemigos del señor.
La niña rubia de rostro angelical tan solo cerraba los ojos y rezaba a Dios pidiendo que alguien detuviera lo que iba a suceder.
El parque tenía unos altavoces, la mayoría del centro de la ciudad tenia altavoces, fue uno de los proyectos que el municipio propuso. En esa mañana cercana al mediodía, de fin de semana, un viejo estaba encargada de poner la música. El viejo melancólico puso una pieza que le traía muchos recuerdos.
(Y ahora, la Marcha Radetzky, compuesta por Johann Strauss y interpretada por La Orquesta Filarmónica de Viena, dirigida por el director de orquesta Georges Prêtre, espero sea de su agrado.)
Una alegre marcha sonaba, como si no fuera la música para el momento, el castaño recordaba que uno de los amigos del viejo Shirahama le gustaba el mundo relacionado con la música.
"Al maestro Kugenin le gustaba este tipo de música, no está del todo mal, pero suena en un mal momento."
-Tienes razón Ise-chan -le dijo el viejo que llegaba junto con un viejo de un tamaño similar al de el-, esta es una de las piezas favoritas de Siegfried, aunque a él le encanta bailar al sonar de El Danubio Azul.
-Maestro -dijo Ise-, por favor deje de leer mi mente.
-Pero es muy obvio lo que piensas.
-Su Eminencia -dijo uno de los Inquisidores que hacía leve reverencia a el viejo que llegaba junto con el viejo maestro.
El castaño veía como los Inquisidores hacían reverencia a esta "Eminencia", como si se tratara de caballeros ante un rey.
-Todos ustedes -dijo el viejo con un tono molesto y muy de autoridad-, ¿quién les ha dado la orden de atacar a una de las Doncellas Sagradas?
-Su Eminencia, ella ha atentado contra la Fe del señor y ha pecado vilmente...
-¿Acaso pecar es signo de maldad? -le dijo el viejo-, acaso los santos estuvieron libres de pecado, acaso tu, quien osas acusar no ha pecado.
-Su E-Eminencia -le dijo una levantándose- ella a atentado contra la confianza del Todopoderoso. Ella ha ayudado a un Demonio.
-Y acaso ella lo sabia -le dijo el viejo-, ¿No consideraste la posibilidad de que ella fuera engañada?
-!Su Eminencia¡
-!Silencio¡ -dijo con gran resoplo-, ustedes han atentado contra la vida y la Fe de una de las Doncellas del Señor, una de las cuales ha sido considerada Santa desde que nació, no por mí, ni por la Iglesia, sino por el Todopoderoso -decía el viejo eufórico moviendo los brazos.
-!Su Eminencia¡ -dijeron todos al unísono-. !Rogamos por su perdón¡
-A los ojos del Señor, si sus corazones están arrepentidos, las puertas del cielo estarán abiertas para ustedes.
-!Eminencia¡
-Pero -dijo el hombre-, eso sucederá cuando hayan dejado este mundo y vayan con San Pedro. Ahora, serán juzgados por asesinato, tortura, y herejía, que Dios se apiadé de sus almas inmortales.
Sin aviso un grupo de Exorcistas ya se encontraba en la escena, llevándose a los acusados.
-Joven -le dijo el viejo-, gracias por proteger a una de las Doncellas del Señor, realmente, gracias.
-No hay de que -decía Ise viendo incomodo a el viejo que le miraba.
-A propósito, Estrada-san -le dijo Kenichi-, ¿qué será de la niña?
-Ella ya no puede volver a la vida que tenía antes -le dijo su Eminencia-, por lo que yo me hare cargo de ella.
-Me alegra saber que te harás responsable.
-Si tan solo no hubiera dudado en atacar a ese demonio -dijo el Cardenal Vasco Estrada que murmuraba para sí mismo-, si lo hubiera matado nada de este hubiera sucedido y esa niña no hubiera sufrido tanto en tan poco tiempo.
-Maestro -le susurraba Ise-, ¿Nos podemos llevar a Asia?
-Que dices -dijo el viejo-, Aunque yo también pensé en esa posibilidad, pero Ise, no notaste algo raro en ella.
-Sí, era muy diferente de Ravel y su Padre.
-Ella es una "Doncella Sagrada", el Dios de la Biblia le ha dado un don, y ella ha decidido hacer el bien con él.
-No la podre ver mas -dijo Ise un poco apenado-, A pesar de que es una linda niña.
-Oye -le dijo el viejo golpeándole en la frente-, No te basta con la hija de Lord Phenex.
-No es eso -dijo Ise frotándose la frente-, digo es linda, pero no la veo de esa manera, es solo que quiero ser su amigo, quiero protegerla.
-Vaya -le dijo el viejo un poco impresionado-, Oye tienes unos cortes hay.
Ise se miraba el antebrazo izquierdo.
-También el derecho -le dijo el viejo Estrada.
Ise se miraba el antebrazo derecho.
-Esto debió ser cuando salte por la ventana.
La pequeña niña de pelos rubios se acerca a el castaño.
-Déjame ayudarte -dijo la niña-, dolerá un poco al principio.
-Espera, oye no toques las heridas -le dijo Ise un poco adolorido y avergonzado.
La niña ponía sus manos en las heridas del castaño, tocando la herida y manchando sus manos con la sangre de su salvador. Una leve luz verde rodeaba sus manos, una luz muy cálida, como si se tratara de un fuego, un cálido fuego, mas Ise sentía que al ver esa luz su mente se calmaba.
Poco a poco, las heridas de sus brazos se sanaban, y después de unos momentos, estas desaparecieron.
Ise la miraba muy emocionado.
-Tu -le dijo Ise que tomaba sus manos-, eres un Healer y ese viejo es un Paladín, ¿cierto?
-No es un RPG -le dijo el viejo que golpeo su cabeza.
-JAJAJAJA -se reía el viejo Estrada a carcajada limpia-, Hace mucho que no me llamaban Paladín.
-Ósea -decía Ise que se levantaba con un chichón en la cabeza-, ¿eres uno de verdad?
-Bueno... lo era, ahora no me dejan ir al campo de batalla, dicen que uno de los altos mandos debe comportarse como tal.
-Haruka se va a emocionar cuando le mencione esto -murmuraba Ise-, se va a arrepentir de no haber venido.
-Bien -dijo Kenichi-, si ese era el trabajo, creo que debemos irnos.
-Sí, si la iglesia se llega a enterar que un artista marcial, y para más un no creyente a ayudado en este asunto, estaremos en muchos problemas.
El viejo Shirahama junto con el viejo Estrada discutían muchas cosas.
-Hyodo-san, gracias por rescatarme -le dijo Asia que lo abrazaba-, muchas gracias, muchas gracias.
Asia comenzaba a llorar, el pequeño Ise también se emocionaba, ya que recordaba las palabras del viejo.
-Asia, te visitare a menudo, lo prometo.
-Pero, tu vives en Japón, y yo estar en Europa, quizás me valla de Italia en algún momento.
-No importa, te visitare, ya que eres mi amiga -le dijo Ise que la abrazaba-, mi querida amiga.
-Pero... Yo...
-Tú eres mi preciada amiga -le decía el castaño-, y recuerda que las personas que quieres siempre estarán contigo, mi recuerdo vivirá en tu memoria.
El viejo miraba divertido la situación.
-Siempre diciendo cosas que los niños no pueden entender, esto le pasa por jugar demasiados videojuegos.
-Pero sus palabras vienen del corazón -le dijo el viejo Estrada-, Kenichi, ¿estás seguro de lo que haces?
-No puedo solo irme -le dijo el viejo.
-Necesito una explicación, dime la razón por la cual tu apoyas a nuestros enemigos.
-Estrada-san -le dijo el viejo un poco lastimado-, yo me he dado cuenta de que todas las especies pueden llegar a entenderse a través de las palabras.
-Pero, Kenichi, tu apoyas a los enemigos de la humanidad.
-Tal vez, pero, ellos son mis amigos, de la misma forma que tu eres mi amigo, no quiero pelear contigo, tu y el Anciano se llevaban muy bien.
-Te refieres a Hayato, el me dio la oportunidad para acorralar a Kokabiel en la Segunda Guerra, el junto con Mikumo se encargaron de la retaguardia, después de eso, llegamos a ser amigos y siempre le dejaba los problemas de Oriente a él.
-Te refieres a la Segunda Guerra Mundial , el Anciano me conto esas historias, muchas veces tuvimos que aparentar que no sabíamos nada, tanto para la Iglesia como para los otros artistas marciales.
-Sí, tú tienes la misma manera de pensar, hacer amigos en ambos bandos y intentar hablar las cosas.
-Además de proteger a los demás -dijo Ise que se acercaba junto con Asia-, Maestro, creo que ya debemos irnos.
-Ya te despediste de Asia-chan -le dijo el viejo.
-Sí, prometimos vernos en el futuro.
-Es una promesa entra amigos -dijo Asia que tomaba la mano de Ise.
-Tu discípulo parece hacer las cosas de la misma manera.
-El es más ambicioso, yo solo protejo, a él le gusta hacer lo que considera correcto.
-Se podría decir que soy un poco más agresivo -dijo Ise apenado.
-Eso está bien -le dijo el Paladín retirado-, de no ser así, no hubieras conocido a Asia.
-Tiene razón.
-Entonces -dijo el viejo que miraba a Estrada-, Adiós.
-Adiós Kenichi, espero verte en otra ocasión.
-Adiós Hyodo-san, Shirahama-san.
-Nos vemos, Asia -dijo el castaño-, nos vemos viejo Paladín.
-Cuídate mocoso, no hagas nada tonto.
El castaño se despedía con la mano, el viejo Shirahama miraba ligeramente hacia atrás, Asia junto con Vasco se despedían agitando las manos.
Ise sabía que posiblemente no vería nuevamente a Asia, el viejo se lo dijo, el se dio cuenta, ambos eran de mundo diferentes.
Pero aun mantenía la Fe de que la volvería a ver, después de todo, era su preciada amiga.
Pero la vida da unos giros sin sentido, para muchos es así, pero solo unos pocos pueden entender que todo es un plan.
Y el viejo Shirahama tan solo sonreía mientras caminaba, sabía que su discípulo unos años más adelante estaría muy feliz.
Club de la Investigación Oculta
Tarde Miércoles
Presente
-Y eso es lo que paso.
Ise conto todo, no demoro demasiado, obviamente solo dijo lo que sabia y lo que recordaba, después de todo, en ese tiempo era solo un niño.
-No demoraste mucho -le dijo Koneko.
-Bueno, en ese tiempo era solo un niño.
-Hyodo Issei -le dijo Xenovia-, tengamos un duelo.
-He... ¿Qué? -le dijo el castaño-, No.
-¿Qué significa eso?
-No, no hay razón.
-Claro que la hay, tú me insultaste cuando nos vimos por primera vez.
-Claro que no -dijo el castaño negando-, solo no te preste atención...
-Exacto, en ese momento éramos hostiles, pero ni siquiera me viste como un enemigo o un oponente.
-Acaso no escuchaste mi historia -le dijo Ise-, entiendo a los cabeza dura como tú, muchos artistas marciales son similares.
-¿Conoces a muchos más? -le dijo Rias.
-Claro, con el Maestro he viajado por todo el mundo, los hay de distintos tipos, pero los más molestos siempre son los cabeza de musculo, solo piensan en el honor y el orgullo de los guerreros.
-Pero no que ustedes deben ser así, digo, se supone que son guerreros.
-Es cierto Kaicho, pero tampoco hay que tomarse las cosas tan a pecho, y la mayoría de los maestros del lado de los Katsujiken son unos despreocupados, Los que causan problemas son los Satsujiken, se toman todo muy literalmente, sobre todo los discípulos del Maestro Boris.
-¿Boris? -le dijo Ravel.
-Es de Rusia, es un viejo amigo del Maestro.
-!Hyodo Issei¡ -le hablo fuertemente Xenovia-, tengamos un duelo.
-Ya te dije que no -le dijo el castaño-, además, a el rubio de allí también le gustaria participar, ¿No es así Kiba?
Kiba estaba sorprendido, no sabía cómo, pero el castaño al parecer había leído su pensamiento.
-Issei-san -le dijo Kiba-, déjame pelear a tu lado.
-Yuuto -le dijo Rias-, este no es tu asunto.
-Buchou -le dijo Kiba-, yo debo pelear con ellas.
-Ese es el espíritu -dijo Ise-, vez, ahora el luchara por mí, ya que no sería justo un combate de dos contra uno.
-Ise-kun, si eso te preocupa puedo hacer equipo con Xenovia.
-Está decidido -dijo Kiba-, les enseñaremos que las Excaliburs no son nada contra nosotros.
-¿Ise-sama? -le preguntaba Ravel.
"Rubio de mierda". Penso el castaño.
Academia Kuoh
Afueras del Club de la Investigación Oculta
Tarde Miércoles
-¿Como terminamos de esta manera?
-No te preocupes Issei-san -le decia Kiba-, se que tienes asuntos personales con Xenovia.
"Rubio de mierda, todo es tu culpa."
-Prepárate Hyodo Issei -le decia Xenovia con su Excalibur empuñada en sus manos.
Después de esa declaración, Irina, quien enfrentaría a Kiba se quita su toga, y Xenovia que miraba ferozmente a Ise también se desprende de ella. Nuestro castaño preferido, alternaba su mirada lujuriosa entre ambas, a pesar de que los trajes que usaban no mostraban mucho, estos eran de color negro y se pegaban a la piel, resaltando las curvas. Ise se deleitaba con las caderas y las curvas de ambas. Y sin siquiera darse cuenta estaba sonriendo como un estúpido.
A propósito, el resto estaba mirando la pelea, Ravel junto con Rias mostraban nerviosismo y preocupación, Sona miraba interesada el encuentro, quería ver cómo es que se las arreglaría Ise.
-Empecemos.
Xenovia salta con su Excalibur, como si fuera a dar un poderoso golpe en la tierra, Ise evade el golpe por los pelos. Irina no demoro en atacar, y convirtiendo su Excalibur en una Katana, saca chispas con Kiba, a este le cuesta mantener la velocidad de Irina.
Ise esta saltando sobre Xenovia, cae y rueda, pero Xenovia sin darle tiempo para levantarse, lanza una peligrosa estocada que de fortuna no atraviesa su cabeza.
-Oye -le dijo Ise-, ¿Es mi idea o estas intentando darme?
-Tú qué crees -le dijo Xenovia intentado golpear su estomago con el mango, pero el castaño evadió el golpe y se puso en el camino de Kiba.
-Cambio.
Ise salto contra Irina, Kiba entendiendo la idea, salto con su espada en lo alto hacia Xenovia, intentando dar estoques y cortes rápidos, pero Xenovia evadió los golpes, y cuando el rubio se descuidaba, esta con su Excalibur, atacaba.
Ise estaba con su guardia en alto, su mirada se paseaba por el cuerpo de Irina.
-...Que cara tan pervertida. ¿En que estas pesando?
"Es el momento, es la hora de probar mi técnica definitiva."
-...Oye, chica de la Iglesia -le decia Koneko-, ten cuidado, Issei-sempai es una bestia pervertida, y por su mirada está por hacer algo pervertido.
-Koneko-chan -le dijo el castaño-, !¿qué le dices al enemigo?¡
-Enemigo de todas las mujeres, eres lo peor -dijo Meguri, uno de los caballeros de Sona.
-Disculpen a Ise-sama -decia Ravel que bajaba la cabeza.
-!Ravel¡ -decia Ise.
-Ahh Dios -decia Irina con sus manos juntos después de clavar la Excalibur en el piso-, perdona a este pervertido pecador.
-Pecar es de humano -dijo Ise que salto con sus manos por delante.
-!Oye espera¡ -decia Irina que evadía a el castaño.
-Tengo la sensación de que cuando Hyodo-san alcance a Shidou Irina algo muy pervertido sucederá -decia Sona ajustándose los lentes.
-De verdad, lo siento -decia Ravel que bajaba la cabeza con lagrimas en los ojos.
-!Hee¡, Ravel , no bajes la cabeza.
Dijo Ise volteándose a mirarla, pero...
-No quites la vista de contrincante -le dijo Irina que lo evadió, Ise había saltado con todas sus fuerzas como si se tratara de un clavado, con sus manos por delante.
Este al ver a donde se dirigía, sonrió aun mas pervertida mente.
Cayendo sobre Sona y Meguri, este tenía sus manos sobre sus pechos.
[Dress Break]
Hyodo fue lanzado por los aires, la sangre salía por su nariz, aunque no se sabía si la hemorragia era por ver el cuerpo virginal de Sona y Meguri o por haber recibido semejante golpe que lo mando volando por los aires, y para mas, cayó sobre Saji, el Rubio de los Sitri estaba inconsciente, tanto por la hemorragia nasal como por el golpe que recibió del castaño.
-Eso dolió -dijo Ise que se levantaba a duras penas-, pero valió la pena -decia este mientras miraba a Sona y a Meguri.
-Hyodo Issei, ¿esa es tu manera de luchar? -dijo Xenovia que miraba el combate-, solo has evadido los golpes de Irina.
-¿Que tiene de malo? -le dijo Ise mientras evadía los estoques de Irina-, además, no es que ustedes sean muy habilidosas.
-!¿Queee?¡
-Dijo, ustedes en comparación con el resto de espadachines y discípulos de Kenjutsu, están a un nivel muy bajo, yo diría que ni siquiera alcanzan el grado de discípulos.
-!¿Nos estas llamando débiles?¡ -dijo una Xenovia que agarra con mucha fuerza su Excalibur.
-Irina tiene la habilidad -decia Ise mientras evadía los estoques y cortes que iban y venían-, pero le falta mucho si quiere llegar a vencerme.
Ise evadiendo los estoques de Irina se posiciona detrás de ella y suavemente la empuja.
-Huaa -decia mientras movía sus brazos intentando mantener el equilibrio.
-Y para mas, la pobre no tiene equilibrio -dijo Ise que la sujeta desde un costado-, Kiba tiene más equilibrio que ella, pero su hoja aun sigue siendo débil, por eso es que apenas puede mantenerte el paso Xenovia.
- ...Issei-san... -le decia Kiba que apenas respiraba.
-Kiba -le dijo Ise-, tu manera de pelear está bien, pero tu estilo, diría que tu maestro debe ser muy bueno con la Katana, ya que ese estilo es el Kenjutsu que uno de los maestros me mostro, creo que empezaba con Tennen o algo así.
-Como puedes decir eso.
-Digo, para mis ojos. El más talentoso de los tres es Kiba, el tiene más talento, pero carece de un estilo. Xenovia en cambio, no tiene ni habilidad ni talento, pero lo compensa con una ejecución de técnicas exacta. Irina tiene la agilidad y la habilidad para adaptarse con cualquier tipo de espada.
-Increíble, me has sorprendido, tu discípulo de Shirahama Kenichi.
Todos miraban asombrados al hombre que hablaba, bueno, el asombro era obvio considerando que nadie más que los presentes debían ver esa pelea.
-Tu -le dijo Rias-, !¿Cómo has pasado la barrera?¡
-Jovencita, no hables a tus mayores con ese tono.
-Maestro Tachibana -dijo el castaño que saludaba con un rezo-, Ha pasado mucho tiempo.
-Hyodo Issei -dijo el hombre que llevaba una Katana en la cintura, apropósito, su apariencia era la de un hombre entre los cincuenta años, aunque su cabello blanco y la barba crecida le delataban, su mirada era despreocupada, aunque tenía ese fuego en los ojos que todo artista marcial posee.
-¿Que lo trae por aquí? Maestro.
-Tu maestra, mi hermana quiere hablar contigo.
-Podemos hablar de eso en otro momento -dijo el castaño que evadía un corte de Irina-, ahora estoy ocupado.
-Con tu nivel de pelea fácilmente podrías vencer a todos los presentes rápidamente -dijo Tachibana Rin-, pero, el rubio, al parecer su estilo de pelea es el de la escuela Tennen Rishin ryū, pero, también no te fijaste en algo muy importante.
-¿En qué?
-En lo que las espadas dicen, ¿has probado escucharlas?
-... No escucho nada.
-Eso es obvio, hasta que seas un usuario de algún arma, y puedas llegar a escuchar lo que ellas dicen, no las entenderás.
-Asi que es por eso.
-Además -dijo el maestro-, tu, el rubio, la venganza solo trae desesperación.
-!¿Q-Que?¡ -dijo Kiba en un sobresalto,
-Aun si anhelas la justicia mediante la destrucción de esa hoja, solo es una excusa para tu venganza, por todo lo que te hicieron.
Kiba se había detenido, botando sus espadas al suelo empezaba a sudar mucho, el par de armas que sostenía rebotaron en la tierra, Xenovia veia la escena un poco molesta, la habían interrumpido en su combate, pero el mas asombrado era Kiba, este hombre que había llegado de la nada leía perfectamente los pensamientos que nunca lo dejaron dormir tranquilo, y ahora la desesperación se apoderaba de él.
-Yo hare justicia por mi propia hoja, alguien que no sabe nada de mí no debe opinar de eso.
-Eso es cierto, pero eres débil, tu hoja es débil, no tienes el poder para destruir esas espadas, pero yo...
-!Deténgase Maestro Tachibana¡
-Hyodo Issei...
-Si sigue hablando de esa manera, tendré que pedirle que se marche -dijo el castaño mirándolo fijamente.
-Ohhh -dijo este-,me miras de esa forma, de esa manera tan intensa...
-Maestro.
-Está bien, me marcho, ya vi todo lo que quería ver -dijo el viejo maestro-. Pero, tu también deberías tener cuidado, si no consigues poder rápido morirás. También, Matsui Ryunosuke, termino la Kishin Ryūnotsurugi.
-Espere Maestro...
El viejo maestro desapareció de la nada. Escapo luego de desenvainar la hoja de su Katana, sonreía y dando un golpe al aire, levanto una gran nube de polvo.
-Maestro...
-Hyodo Issei, no tengo ganas de pelear -dijo Xenovia.
-Yo tampoco.
Xenovia enfundaba su Excalibur y se marchaba, Irina convertía la suya en una capucha.
-Irina, Asia.
-Si -dijo Irina marchándose.
-La sentimos por todo -dijo Asia que bajaba la cabeza-, ellas no están de muy buen ánimo, lo sentimos.
-No -dijo Sona que le contestaba a la rubia-, después de todo esto.
-Esperamos que se mantengan los acuerdos -dijo Asia-, esperamos tener una buena relación y cooperar si ocurre una emergencia.
-Nosotras también esperamos eso -dijo Rias.
-Bien, que tengan una buena tarde -dijo Asia que bajaba la cabeza-, también para usted Hyodo-san.
-...Si... -dijo este.
La rubia se marchaba, el par de exorcistas miraban la escena con cuidado. El rubio Gremory tan solo bajaba la mirada, recordaba algo importante, una promesa del pasado.
Y nuestro castaño, tan solo recordó que no podía perder el tiempo.
-Rias-sempai -le dijo Ise-, lo siento, pero la visita al dojo tendrá que esperar.
-He, ¿Por qué?
-Lo siento, pero debemos irnos, Ravel -le dijo Ise que la miraba.
-Si, Ise-sama -dijo Ravel que miraba a un desanimado Ise.
El castaño bajo la cabeza, se despidió y se marcho, Ravel también se despidió. Ise miraba a Kiba, este aun seguía mirando al piso, como si algo muy pesado estuviera sobre sus hombros, una responsabilidad que lentamente lo suprimía.
-Kiba, si no quieres ser llamado nuevamente débil, debes volverte más fuerte.
-...Volverme más fuerte...
-Pero, ten en cuenta que para ser fuerte debes tener un corazón fuerte, y para tener un corazón fuerte, debes haber pasado por la desesperación y el sufrimiento, sin importar que tan desesperado te encuentres, sin importar el sufrimiento que estés pasando, tú debes sobrellevar todo eso, y tomar fuerzas de ello.
-Debo volverme más fuerte -dijo Kiba que miraba a Ise.
-Pero -le dijo el castaño con unos ojos amenazadores-, no debes arrastrar a los demás en tu venganza, ya que solo es tuya. Si necesitas ayuda te la daré, con tal de que no involucres a nadie más.
-No es una venganza.
-A los ojos de los demás si lo es -le dijo Ise-, si necesitas ayuda pídela.
-Lo tendré claro.
Hyodo miraba a Kiba, apartando su mirada. Se marcha junto con Ravel. Rias escucho todo lo que le dijo Ise a Kiba, ella era consciente de la situación en la que se encontraba su caballero, Ise también había hablado con ella sobre este tema, le dijo que si la situación la ameritaba, no debía involucrarse en los asuntos de Kiba, ella sabía que Ise le decia eso porque si Kiba seguía caminando por ese camino de venganza y odio, el moriría, y posiblemente todos los que le acompañaran en ese camino, por eso el se metería en medio, el necesitaba volverse más fuerte para hacerle frente a los Ángeles Caídos.
También, Xenovia junto con Irina no habían dado todo, eso era obvio, la pelea era de prueba, ni siquiera una decima parte, el castaño lo sabía, su maestro lo sabía, pero Kiba no.
La inesperada visita de Tachibana Rin sorprendió mucho a Ise, pero le preocupaba la ultima parte, Kishin Ryūnotsurugi estaba terminada, la espada de una promesa, la espada que le ataría al mundo de las artes marciales.
?
¿
-Maestro. ¿Está seguro?
-El es único.
-Pero...
-Mi decisión ya está tomada, ni tu ni nadie podrá hacerme cambiar de opinión.
-Pero, Maestro.
-!Silencio¡
Residencia Hyodo
Noche Miércoles
Luego de que Ise junto con Ravel le explicaran a Haruka lo acontecido en la tarde durante la cena, Ise se encontraba entrenando en el gimnasio. Haruka también estaba entrenando con él, aunque la intensidad del castaño con sus ejercicios era muy distinto al nivel relajado que llevaba Haruka.
El sobresfuerzo que Ise mostraba era evidente, se estaba dejando llevar por el entrenamiento, Haruka salía de las duchas secándose su negro y largo cabello con una toalla, miraba un poco molesta a Ise, saliendo en silencio del gimnasio, se encerró en su habitación.
Ravel también estaba encerrada en su habitación, estaba igual de molesta que Haruka, y todo se debía a la decisión que Ise tomo en la cena...
-Ravel, Haruka -dijo Ise-, me voy de viaje.
Sin siquiera consultar, ni preguntar, Ise dijo esas palabras y había empacado lo necesario para unas semanas, su destino serian las montañas, necesitaba despegar su mente, pero más que nada, quería hacer una visita, visitar a un viejo amigo del maestro, alguien que le daría el poder para pelear contra el mismo Kenichi.
Residencia Hyodo
Mañana Jueves
Estaba amaneciendo, los pájaros cantaban, el sol se asomaba, y el helado viento de la mañana soplaba , aun si ya era primavera, las mañanas seguían siendo heladas.
Ise estaba ajustando sus zapatos, vestido con un traje de color negro, vestía muy elegante para ir de viaje a las montañas, además de que su despeinado cabello estaba peinado, peinado hacia atrás, y llevaba, además de el bolso con su ropa un maletín.
-...No han bajado...
[Eso es obvio, tu le sueltas esa estupidez de orgullo de artista marcial, y te mandas a cambiar a las "Montañas"]
-No me admitirá a menos que valla vestido de esta manera -dijo el castaño mirando su maletín.
[Eso te lo puedo creer, pero porque llevas el ordenador si te vas a las montañas]
-No jodas -le dijo el castaño molesto-, ya sé que tengo que entrenar y todo eso, pero ni siquiera pude ver los animes de ayer.
[¿Y el internet?]
-Donde voy tienen internet.
[No se supone que te vas a un retiro a despejar el cuerpo y la mente]
-Bueno... -dijo Ise-, hay ciertas cosas que no se pueden olvidar.
[Pero te vas y dejas a tus mujeres solas]
-Si te soy sincero -dijo Ise-, sin mi dosis semanal de anime, yo creo que hubiera enloquecido hace mucho tiempo.
[No sé por qué, pero te creo]
-Bien, suficiente charla -dijo el castaño saliendo por la puerta-, si no me dirán adiós, mejor me voy, el tren saldrá en breve y el maestro Asamiya me estará esperando junto con Kazuto en la estación.
Haruka miraba por la ventana junto con Ravel como Ise se iba caminando, Haruka junto con Ravel miraban con cierto nivel de preocupación el caminar del castaño, y eso era obvio, una extraña aura envolvía a Ise, un aura negra, una muy negra, y Ise caminaba serio, con un paso apresurado.
Al llegar a la estación y tomar el tren, Ise se sentó junto a la ventana, el tren comenzaba a partir, el castaño miraba por la ventana, su destino eran las montañas.
El ya tenía planeado este viaje hace mucho tiempo, el viejo Shirahama le dijo que debía ver a Asamiya Ryuto.
Hola, soy el autor.
Esto se hizo mensual, lo siento por eso.
La mayoría de los personajes del mundo de Kenichi, los iré metiendo en el transcurso de la historia, digo, para mi seria aburrido poner a todos de golpe, y ya se me ocurrió un manera muy interesante de acabar con el volumen tres.
Sepan que sigo escribiendo esta historia, el problema es que se me ocurren muchas maneras de continuar la historia, ya saben, meter una pelea, o poner a tal personaje, o explicar quienes son tales seres, y todo eso. Y pienso mucho lo que escribo, digo, después de todo, me gusta volver a leer lo que escribo.
Nos leemos en el final del siguiente.
Si les gusto el fiction, esperen un capitulo, aunque pasen semanas o meses, publicare.
Adiós...
