Diálogos:
"Afortunadamente soy un suertudo" -Pensamientos varios.
(La espada solo es digna de un rey.) -Retransmisiones holográficas, conversaciones telefónicas, etc.
[Hyodo Issei, acepta mi poder] Ddraig, seres sobrenaturales mas allá de la compresión humana.
¿?
Lugar Desconocido
¿?
Atrapado, sin poder volver, pensaba en este momento. El hombre sentado en un trono de madera negra, quizás de ébano, el cual parecía un árbol en medio de la gran sala en la cual me encontraba, me miraba. Las ramas del trono se alza alzaban como las de un fresno al cielo y a los lados.
Mis ojos esquivaban su mirada, cuando le mire una sola vez, pude ver fuego en sus ojos, una sensación muy diferente a la que normalmente se tiene al mirar a la gente fuerte, el no era alguien a quien yo pudiera mirar a los ojos, yo aun ni siquiera era lo suficientemente fuerte para mirarlo a los ojos, de eso me di cuenta.
Al ver a Deagonis una extraña sensación se apoderaba de mi cuerpo, es como si fuera alguien muy pequeño, sus ojos tenían una rara mirada, no sabría decir si una de asesino, no le mire demasiado tiempo, ese hombre era aterrador...
-Vamos Rakmandor, levántate -me dijo Aixa-, no necesitas verte tan lamentable.
-Sí
Me levante, y le seguí, ella ni miro para cerciorarse si yo la seguía, tan solo seguía caminando. Deagonis vio a la otra entrada, al fijarme pude ver como un joven de largo pelo blanco entraba, vestía un Himation (túnica grecorromana), y se apoyaba en un bastón con cada caminar, al ver su rostro, no pude ver sus ojos, el flequillo de su ondulado pelo blanco no me dejaba verlos, pero al parecer el si podía verme.
Bajo la cabeza, como si estuviera asintiendo y me sonrió, era una sonrisa muy cálida. Deagonis no pareció darse cuenta ya que miraba a otro lado, pero el tipo de piel y pelo blanco ondulado me saludo con respeto desde lejos. No parecía un mal tipo.
Al alejarme del salón me centre en mi caminar junto con Aixa.
Miraba estupefacto todo lo que se atravesaba por mis ojos, el lugar en el que aparecí, era un gran salón, el techo era realmente alto, en el cielo, veia una pintura gigantesca, un ángel de alas escarlatas luchando contra un grupo de guerreros, atrás de ellos, un Dragón, su tamaño era gigantesco, tanto el dragón como los guerreros estaban pintados con colores sombríos, negro o otros.
La armadura de Deagonis es similar a la del ángel de las alas escarlata.
-Te diste cuenta -me dijo ella-, El ángel de la pintura es Deagonis, La Armadura que el mismo creo.
-Una armadura...
-También, el era como tú, un mortal que ascendió al plano inmortal.
-Espera...
-Vamos, te lo explicare en la habitación.
Aixa se fue caminando, yo solo la seguí.
Vestía muy diferente a la otra vez que la vi. Llevaba una cota de malla que se pegaba a su cuerpo, hombreras, guarda brazos y brazales también, una falda que le llegaba a las rodillas, echa de escamas, mas unas rodilleras y las grebas obviamente. El material del que estaban construido parecía ser metal, pero este emitía un brillo raro, un brillo blanquecino.
-Si sigues mirándome de esa forma me voy a emocionar.
Me dijo ella con una tierna risa.
Además del gran salón en el que aparecí, que tenia paredes blancas y con columnas de mármol, al parecer los pasillo eran de gran tamaño, el techo formaba un arco, y cada puerta que veia era de un metal.
No vi ninguna luz en el camino, al parecer todo se iluminaba de forma espontanea.
En nuestro camino nos topamos con unos pares de sirvientas. Al mirarlas pude ver que todas eran hermosas, y todas inclinaban su cabeza a nuestra presencia.
Al pasar un par de minutos, estábamos frente a dos puertas, hechas de mármol y con diseños de mujeres en ellas.
-Por ahora te quedaras conmigo -me dijo ella-, aunque conociéndote, quizás me hagas algo inapropiado.
Al entrar, vi que la habitación era de gran tamaño, se podría comparar a las de la aristocracia o la burguesía, esta tenia baño, cocina, estudio y un par de libreros de gran tamaño, era como si tuviera su propio hogar en el palacio.
-Ven, siéntate a mi lado.
Me senté, y ella comenzó a explicar.
Inmortales, ese era el titulo que tenían todos los que residan en el palacio, El Palacio del Alma. Construido por un alquimista, mejor dicho el alma de este. Su nombre era Asmodeus, el junto con Deagonis fueron los últimos que quedaron de los primeros inmortales, pero Amadeus decidió vivir como un mortal, lo cual llevo a su muerte, antes de desaparecer por completo, construyo el Palacio del Alma, un regalo de despedida para un viejo amigo.
Deagonis ahora se alza como el ultimo inmortal de la antigua era. Aixa y los demás residentes del palacio, son la segunda era de Inmortales, quienes fueron llamados por Deagonis a vivir con él.
Pero, los primeros inmortales están todos extintos, sus existencias ya no se encuentran en este tiempo, desaparecieron en la infinita oscuridad del Cosmos, muertos por otros inmortales, también hay de aquellos que dejaron de ser inmortales y murieron como mortales, otros que simplemente desaparecieron, sin dejar rastro, borrando sus existencias ellos mismos, pero algunos tan solo desaparecieron, como el polvo tras un soplido.
Eso sí, los primeros eran los elegidos de él, un total de ocho, cada uno diferente a su manera, pero todos compartían algo en común, eran de corazón noble, aun si eran monstruos o hombres, o algún otro ser, todos y cada uno poseían un corazón noble. Quien los eligió es la entidad regente de todo, un ser que esparce Caos, un ser que tiene emociones mundanas como el odio y es de naturaleza cruel. Pero, quien del caos crea vida, y tiene el amor en su mundano ser, mas es cruel porque la verdad así lo es. Este ser, no tiene nombre, aunque le encantan las bestias, sobre todo los dragones, y seres similares, seres que simbolizan tanto el poder como el conocimiento.
Aixa explica todo esto muy emocionada, yo le preguntaba y ella contestaba, hay me di cuenta que yo estaba mal.
-Pero, eso quiere decir que tu también fuiste mortal alguna vez.
-Sí, pero eso ya fue en antaño, también, déjame explicarte algo muy importante.
Entonces Aixa hay me conto; que yo estaba en otro mundo.
El del cual yo provenía era uno de los cuales un antiguo inmortal había creado, si, Aixa me dijo que el Dios de la biblia, quien se llamaba Adonai o Yahveh en este mundo, era un antiguo inmortal, uno de los primeros que Deagonis convoco.
En el mundo en el cual ellos interferían, los humanos son una de tantas razas, dragones, humanoides, enanos, elfos, demonios y ángeles, y cuantas más, todas viven en un mismo mundo.
A las palabras de Aixa, el tamaño físico de este mundo (refiriéndome al planeta) era similar, incluso más grande al de mi sol, yo no le creí.
Adonay, el alquimista, fue quien creó mi mundo, le pregunte por los otros dioses, según una sospecha que ella tiene, al parecer la mayoría eran inmortales, los cuales se marcharon junto con Adonay, para crear un mundo en el cual ellos fueran los lideres, pero en el proceso sacrificaron demasiado poder, debido a esto muchos perdieron el conocimiento de su situación, pensando que eran eternos y que siempre vivieron de esa manera. Adonay, gasto demasiado poder intentando remediar este hecho, pero no dio abasto y debido a eso ya no pudo volver al Palacio del Alma. Se resigno y vivió como un Dios mas.
Quizás ese dragón que merodea entre las dimensiones de mi mundo puede saberlo, me dijo ella.
-Pero Deagonis, el cual tu llamaste ángel -dije mirándola sin saber que preguntaba-, en la pintura el tenia alas, ¿Por qué él no tiene ahora?
-Tú sabes que los seres alados en tu mundo pueden convocar las alas a su antojo, como los demonios o ángeles. Eso es similar aquí, pero hay algo curioso -me dijo ella mirándome-. ¿Qué pasa si tus alas son arrancadas?
-¿Por que?
-Ni siquiera yo lo sé, el no cuenta muchas cosas de su pasado, aun si debe dar explicaciones refiriéndose a los años en los cuales estaban los primeros, el habla muy poco de su relación con ellos, casi como si fuera un tabú para él.
Aixa contesto estas preguntas caprichosas de mi parte muy voluntariamente, y yo dije palabras de emoción.
-Yo, siempre estuve equivocado -le dije-, ustedes no son enemigos, son seres de buen corazón.
-No -me dijo ella con pena en su mirada- somos tus enemigos, tú tienes que vencer al último de los verdaderos inmortales. Solo así el descansar en paz.
-Pero yo soy débil -le dije-, no tengo el poder para oponérmele.
-Sí, es verdad -me dijo ella-, la inmortalidad aun no se te ha sido concedida, aun si ya has pisado este palacio, aun así, el Poder de la Voluntad se ha manifestado en ti.
-¿Poder de la Voluntad?
-El poder que posees todos los seres, es un poder simple, pero absoluto, y solo es voluntad, nada más y nada menos.
-Una voluntad absoluta.
-Sí.
Dudando si debía preguntar o no, tan solo pregunte.
-¿Puedo volver a mi mundo? -le dijo esperanzado-, aun no soy lo suficientemente fuerte para vencer a Deagonis.
-Todo por esas mujeres -me dijo Aixa algo molesta-, si puedes volver, pero recuerda que yo seré tu pareja.
-¿Pareja?
-Por qué crees que te elegí a ti, por qué crees que yo moví los hilos del destino para que tuvieras a ese dragón en tu cuerpo y conocieras a ese viejo que te enseño como pelear, necesito un compañero fuerte, y te elegí a ti, no me decepciones.
-¿Espera? -le dije recordando algo importante-, Ddraig, ¿Por qué el no está conmigo?
-Simple, el no es de este mundo -me dijo seria mirándome a los ojos-, además de que Adonay sello sus poderes para que no fueran liberados.
-Pero él es parte de mi alma.
-Aun si es parte de tu alma, es parte de la alma de tu mundo, yo separe el alma de tu mundo. La parte que está aquí es el hombre, la parte que se quedo es el dragón.
-Una vez venza a Deagonis -le dije a Aixa-, ¿Podre volver a mi mundo?
-No, te quedaras eternamente en este lugar, como el supremo regente de las dimensiones y mundos, aunque eso pasara cuando tu vida termine en tu mundo o tu ya te aburras de esta.
-Bien -le dije-, asumiré mi papel como Inmortal. Ahora regrésame a mi mundo.
-Bien -me dijo ella-, regresaras unos momentos después al momento en el que te llamamos, además, tu cuerpo te llama.
-Nos vemos entonces -le dije un poco emocionado.
-Recuerda que me hiciste una promesa.
-Sí.
-Bien, te regresar...
Antes de que Aixa pudiera terminar de hablar, alguien sentencio.
-¡Alto!...
Una voz ronca y áspera escuche, provenía de la puerta. Al ver a Aixa con las pupilas de sus ojos tan dilatas, mi interés por la persona que dijo esas palabras se vio en aumento.
Al voltearme vi a un hombre de tres metros de alto, el techo de la mayoría de las habitaciones y pasillos era cercano a la altura de diez metros.
-Tu -me dijo el hombre de gran altura, quien tenía una barba increíblemente larga, y una cabellera de un gran tamaño (la cual era de un color castaño y llevaba atada en una sola trenza), me señalo con su dedo-, Tu vienes conmigo.
-¡Alto! -le grito Aixa-, el no ira contig...
-¡Cállate! -le dijo el hombre de voz ronca y áspera en un tono alto y sofocante, se podía sentir como decia la palabra con un profundo asco-, ¡No soy tan compasivo como Deagonis!
Aixa le miro pálida, al tocar su mano intentando hacer que respondiera pude sentir lo heladas que estaban, al ver sus ojos vi como estaba aterrada.
-...Ven...
Me dijo el hombre que vestía un pantalón largo color negro. El torso con una camisa amplia de un tono azul celeste que llega hasta medio muslo y que se entalla con un cinturón de cuero rojo con una hebilla de metal.
Se ve igual que un vikingo, pero, las botas de cuero negro se ven un poco raras con esas hebillas que sobresalen a los costados, también llevaba un listón color rojo en su barba, atado esos largos pelos.
Su mirada no era como la de Deagonis, no era hostil hacia mí, pero tampoco me trataba como a alguien. Sin siquiera dudar me pare y camino hacia él.
-Mortal -me dijo mientras avanzábamos por los pasillos-, tu no perteneces a este lugar, además, no confíes en esa mujer, ella es conocida por ser una traidora.
Cuando quise preguntar, el me miro de reojo por sobre el hombro, su mirada me paralizo, mis palabras no salieron y apenas podía seguirle el paso.
-Te diré el nombre por el cual te dejare llamarme -me dijo el-. Tyr-Heagell-Daeg, ese es mi nombre, pero tú me llamaras Tyr solamente. No necesito saber tu nombre, ya lo sé, Rakmandor. Volverás a tu mundo luego de conocer a un amigo.
Camine junto con Tyr por un largo pasillo, sentía como si estuvieres bajando cada vez más, hasta que el pasillo parecía un túnel de roca de mármol que se adentraba profundamente, como si no tuviera fin, caminamos por un largo trecho y llegamos hasta un par de puertas.
Dentro escuchaba el jolgorio y animada conversación de dos hombres.
- Lo he traído -dijo Tyr entrando-, se breve por favor.
-Gracias -dijo un viejo que vestía la misma ropa que Tyr, pero con un abrigo de piel que hacía de capa además, los colores de camisa era blanco y los pantalones negros con un cinturón de oro y un hebilla de plata, llevaba unas botas de cuero con carcasa de metal sobre ellas. Su barba era más corta y no estaba atada, su cabellera era corta y de un color negro. Su altura era casi igual a la de Tyr.
El viejo estaba solo en una habitación iluminada por solo una fogata, mas sentía como en la habitación las sombras parecían tener vida.
Cabe decir que la habitación parecía ser como una cúpula sin fin, y el fuego ilumina solo hasta donde podía llegar.
Al mirar el cielo, este era completamente oscuro, y solo la tenue y débil luz del pasillo iluminaba además de la fogata, que aun a pesar de parecer viva y de gran tamaño, nada iluminaba.
El viejo me miro con sus manos haciendo de catalejo.
-Es perfecto -dijo-, pero sácalo de aquí, si se queda más tiempo, desaparecerá.
-Sí.
Dijo el hombre de gran tamaño antes de picar mis ojos con sus dedos índice y medio.
-!Eso duele pedazo de estúpido¡ -dije gritando del dolor tapando mis ojos con ambas manos.
[¿Que pasa Socio?]
-He, oye, ¿estás bien?-me dijo el anciano con vendajes en sus manos y piernas.
-Ah, todo fue un sueño -dije con disimulo.
Estaba recostado aun el suelo, la vela estaba apagada, una suave brisa la apago, una brisa que vino desde la ventana.
La tormenta había terminado, y yo aun seguía en la cabaña de este anciano.
Había vuelto.
Corazón de Japón
Bosques a las faldas de las montañas
Mediodía
-¿Te encuentras bien? -le dijo un anciano a un castaño que se frotaba los ojos-, caíste repentinamente desmayado.
[Socio, ¿Que fue lo que te paso?]
El Dragón le hablaba mas solo a él.
(Ddraig, no te preocupes, simplemente aun seguía débil por el golpe en la cabeza)
-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me desmaye?
-Solo un par de segundos -le contesto el anciano.
Hyodo simplemente suspiraba aliviado.
-Joven -le dijo el viejo-, ¿Tú qué piensas de las artes marciales?
-¿A qué viene esa pregunta? -le dijo Hyodo.
-Respóndeme seriamente -le dijo el anciano.
-No son una simple herramienta, son la forma de vivir de muchas personas, y permiten a algunos vivir una vida noble.
-Eso es muy ambiguo -le dijo el anciano-, además, te pregunte qué es lo que tú piensas, Poniéndolo de otra manera, ¿Que son las artes marciales para ti?
-Sinceramente -le dijo Ise-, no lo sé, es cierto que hay muchas personas que las ven como un estilo de vida, pero yo no lo veo de esa manera. Para mí son una herramienta que me da la fuerza para proteger a los demás.
-Eso creí.
-Pero, aun me siento alegre cuando estas se desarrollan, siempre me ha sorprendido la manera en que estas pueden ir avanzando, incluso la técnica perfecta puede llegar a ser mejorada.
-Tu -le dijo el anciano con una voz seria-, tu eres perfecto.
-He, a que se refiere.
-Tú quieres llegar a ser más fuerte.
-Esto, ¿Anciano?
-Déjame enseñarte, mis técnicas más poderosas.
-¿A-anciano?
-Yo era un artista marcial, ahora ya estoy retirado, me retire a las montañas a esculpir imágenes en madera, es uno de mis pasatiempos.
-Parecen muy simples de hacer -decía Ise que miraba el trabajo del anciano, las esculturas de madera-, pero yo no podría hacerlo.
-¿Hay alguna que te guste?
-Mmm -pensaba Ise mirando la gran colección que tenía delante- esta.
-Esa -decía el anciano un poco sorprendido por la decisión-, Una madre y su recién nacido, ¿estás seguro?.
-Sí, la figura me recuerda a mi madre.
-Bien -dijo el anciano.
El sol despejo los últimos rastros de la tormenta en pocos minutos, Ise entonces supo que quienes provocaron la tormenta fueron los inmortales.
Academia Kuoh
Club de la Investigación Oculta
Jueves Mediodía
Ya habían pasado dos semana desde que Ise se marcho a las montañas.
-Tengo hambre -decía Haruka-, Rias-sempai, ¿cuánto más vamos a esperar?
-Tu quisiste comer con nosotras.
-Pero no pensé que se iban a tardar tanto.
-Haruka-san -le dijo Koneko que entraba con unas bolsas llenas de dulces, en su boca comía un palito de pocky.
-Mi mejor amiga Koneko -dijo Haruka tomando una de las golosinas que había en las bolsas-, I love you.
-Siempre tan exagerada -decia Ravel-, Te traje tu almuerzo Haruk...
-You are my favorite, Ravel -dijo Haruka que saltaba sobre Ravel con un palito de pocky en su boca.
-!Suéltame¡ -le gritaba Ravel- !maldita manos de tentáculos¡.
-But you like this -decia Haruka que agarraba los pechos de Ravel y los masajeaba.
-Deja de hablar en ingles -le decia Ravel-, ni siquiera eres bilingüe...
-Rias traje el almuerzo -decia Sona que entraba junto con Akeno y Tsubaki-...
Haruka masajeaba los pechos de Ravel desde atrás, Ravel dejaba oír una respiración muy excitante.
-H-haruka... Hyaa, si lo haces tan bruscamente, Y-yo v-voy... Kyaaa¡ -la expresión sonrojada de Ravel excitaba a Haruka cada vez mas.
-Ara -decia Akeno que miraba a una sonrojada Ravel-, ¿Puedo unirme también?
-Akeno -le decia Rias-, tan solo entren y comamos por favor.
-Sí, tengo mucha hambre -decia Haruka sentada en uno de los sillones-, Ravel, deberías acompañarnos en la mesa, como es que una doncella come en el suelo como la plebe.
-En qué momento... -decia Ravel que miraba enojada a Haruka.
-Vamos Inútil princesa pollo asado.
-¿Cómo acabas de llamarme...?
-Inútil -le contesta Koneko sin ninguna pausa.
-Princesa pollo asado -decia Haruka muerta de risa- cada día te superas, Koneko.
-!Haruka¡
-Dime princesa pollo asado -decia Haruka.
-Par de tablas de planchar -dijo Ravel enojada-, !U-ustedes¡!Hablarle a la hija de la casa Phenex de esa manera...¡
-No molestes princesa pollo asado -le dijo Haruka-, estamos en medio de nuestro almuerzo.
-!Ha-ru-ka¡ -decia Ravel muy irritada y molesta.
Las sempais disfrutaban ver pelear a ese trió, pero en medio de la diversión, alguien llamo a la puerta.
-Kaicho -dijo Saji luego de saludar a las chicas en el salón-, alguien la busca en la entrada. También busca a Hyodo Issei.
- ¿Ise? -dijo Haruka un poco extrañada-, Kaicho déjeme acompañarla.
-Yo también voy -dijo Ravel-, como su prometida debo de saber quién es esa persona.
-Yo también -dijo Rias-, como su sempai debo saber de quién se trata.
-Entonces yo igual -dijo Akeno.
-¿Creo que también debería ir, cierto? -le pregunto Koneko a Tsubaki.
-Déjame acompañarte -le contesto Tsubaki a la loli.
Las siete chicas salieron del club y llegaron a la entrada de la escuela.
Al llegar vieron en la entrada, a una joven mujer, su cabello es de un tono rubio, probablemente veinte años o un poco menos debería tener a simple vista, vestía un traje de pelea especial bastante ajustado, de color blanco con unas especies de bandas negras que van a los lados del cuerpo, el cual llega más o menos a medio muslo de las piernas, usando también guantes deportivos con una chaqueta de color rojo y tenis deportivos. El traje era de esos que se pegaban bastante al cuerpo y parecen ser de látex.
Su cabello estaba atado en una cola de caballo, ojos azules, pestañas largas y abundantes, y unos mechones a los lados.
Cabe decir que las proporciones de su cuerpo eran muy similares a las de Rias, y el ajustado traje dejaba mas remarcada ciertas zonas.
-Yo, Haruka -le dijo la joven- Ah pasado tiempo.
-Tsk, Kushinada Mikan -dijo Haruka desviando la mirada.
-Oye, ¿Que es esa reacción?
-Jodete -le dijo Haruka.
-P-pero se supone que somos amigas -dijo esta con lagrimas en los ojos.
-¿Quien seria amiga de una loca como tú?
-Al menos no soy una pervertida.
-Perdón por ser autentica.
Ravel junto con el resto miraban como el par de chicas empezaban a discutir.
-Oye, Ravel -le dijo Rias-, ¿Sabes quién es esa?
-Ni idea -le contesto-, pero al parecer debe ser una conocida de Haruka.
-¡Soy su mejor amiga! -decia Mikan golpeándose el pecho.
-!Cállate¡ -le grito Haruka.
-...H-haruka...snif... -le dijo Mikan con lagrimas en los ojos.
-¡Estúpida!, si no fuera por tu idea, Ise no sería el centro de atención de Yami.
-Lo siento -dijo bajando la cabeza despreocupadamente.
-Y para mas tienes el descaro de venir a aquí.
-Solo venia a ver a un viejo amigo -dijo Mikan.
-De nuevo tu maestra quiere a Ise como discípulo -le dijo Haruka molesta-, pero no podrás llevártelo, ni siquiera podrás verlo.
-¡Heee!, ¿por qué? -dijo la joven mujer entristecida-, Ise ama mis pechos -haciendo el gesto de mostrar su busto orgullosamente.
-A Ise-sempai le gustan más las pecho plano -le dijo Koneko a la invitada-, ¿No es así Kaicho?
-¿Que insinúas Toujou-san? -le dijo Sona "ligeramente" irritada.
-No es obvio Sona -le dijo Akeno intentando no reírse.
-!Akeno¡ -dijo Rias-, no debes echar sal sobre las heridas.
-!Rias¡
-Y -le dijo Haruka a Mikan-, no creo que solo vengas a ver a Ise.
-Pues, la verdad es que tengo otros asuntos -dijo la chica mirando a Sona.
-¿De qué clase? -le dijo Kaicho acercándose a ella.
-Tenga -le dijo entregándole una carta.
-Veamos -dijo Sona abriéndola en ese mismo instante.
-Oye, no deberías verla en tu oficina -le dijo Rias.
-Realmente no importa si la leo aquí, después de todo igual sabrás lo que dice.
-¿Que dice la carta Mikan? -le pregunto Haruka sospechando de que se trataba.
-Por qué no la lees Haruka -le dijo Sona mirando seria a Mikan.
-Veamos -dijo Haruka tomando la carta.
Luego de que Haruka terminara de leer la carta. Esta se quedo pálida.
-Dime que es mentira, ¡por favor dime que es mentira! -le decia Haruka estrujando la carta con ambas manos.
-Tú también viste el sello en ella.
-Kaicho, no pude hacer algo, por favor.
-Lo siento, pero esto va mas allá de mis capacidades.
-..Nooo...
-Vamos Haruka no es para tanto -le decía Mikan.
-Porqué, porque tuviste que ser tu, si fuera tu hermana Momo no sería problema, pero... -decia Haruka mirando a Mikan.
-La maestra así lo quiso.
-Esto, Haruka -le preguntaba Ravel-, ¿Que decia la carta?
-Kushinada Mikan, ella será...
-¡No lo digas Kaicho! -le grito Haruka desesperada.
-Seré una estudiante -le dijo Mikan a Ravel asiendo una V de victoria con los dedos-, asistiré a la clase de Ise.
-¡Nooo~! -decia Haruka mientras corría por el campus con desesperación intentando escapar de la realidad.
-!Haruka¡ -le gritaba Ravel mientras la perseguía-, !Espérame¡
-!Haruka-san¡ -le dijo Koneko intentando seguirla.
El trió de lolis desaparecían a la distancia.
-Parece que una relajante y hermosa vida estudiantil me espera.
-Espero que tengas razón -le dijo Rias suspirando.
-Apropósito, ¿Podrían decirle al rubio de ahí que dejara de mirarme de manera tan pervertida? -dijo Mikan apuntando a Saji-, si sigue tendré que dejarlo eunuco.
-No de nuevo... -suspiraba Sona junto con Tsubaki-, por favor perdónalo.
-Lo perdonaría si dejara de mirarme de esa manera.
-!Saji! -le grito Tsubaki tomándolo de la oreja.
-!Kaicho¡ -dijo Saji en un alarido-, por favor tenga piedad de mi.
-!Necesitas un escarmiento¡ -le dijo Tsubaki con un frió tono-, ¿Kaicho?.
-Adelante Tsubaki.
-!Gyyyyaaaaa~~~~¡ -gritaba Saji quien era tomado desde el pelo y arrastrado hasta la sala del consejo estudiantil.
Mientras Saji era arrastrado, Mikan miraba relajada a Sona.
-Acompáñame -le dijo Sona-, hablaremos con el director.
-Te sigo.
Mikan seguía con una sonrisa a Sona por el campus de la academia. Rias junto con Akeno se regresaron al club.
Ciudad de Kuoh
Medianoche
-!Maldición¡ -gritaba Kiba viendo el cadáver de un sacerdote decapitado.
Ya era el decimo cadáver que veia Kiba esa semana, la sangre estaba esparcida por el suelo, las murallas estaban manchadas por su sangre y esta se deslizaba como líneas hasta el piso. Mas el dulce y moribundo olor de la sangre fresca le recordaba su venganza.
Kiba se lamentaba por lo débil que era, viendo el rostro de terror que tenía la cabeza del sacerdote.
-Hmmm. Bien, bien. !Si no es más que un Demonio-kun¡
La voz venia de una figura entre las sombras, al salir, Kiba vio que se trataba de un sacerdote de cabello blanco. De apariencia joven y era extranjero, y todavía parecía ser un adolescente. Vestido con la indumentaria de un sacerdote, se veia que tenia buen aspecto. Mostrando una sonrisa malvada mientras veia a Kiba.
Kiba se puso a la defensiva, creando una espada de oscuridad y empuñándola con su mano derecha.
-Soy un sacerdote. Un chico sacerdote. Corto demonios. Y rio mientras corto la cabeza de ustedes los demonios. Lalalala~.
Mientras el sacerdote cantaba y bailaba, Kiba le miraba de forma penetrante.
-Mi nombre es Freed Sellzen. Pertenezco a cierto grupo selecto de Exorcistas. Oh, solo porque me haya presentado, no tienes que presentarte a ti mismo. Por favor no lo hagas. Porque recordar el nombre de un demonio es un desperdicio en mi memoria. Está bien. Pronto vas a morir. Me asegurare de eso. Podría doler al principio, pero después te sentirás tan bien que lloraras de la felicidad.
-Desquiciado Enfermo -le dijo Kiba.
-Oh, un demonio tratándome de esa manera, como si ellos fueran más nobles que yo.
-!Asesino inmundo¡ -le grito Kiba antes de saltar sobre él.
Entonces el desquiciado enfermo sacerdote asesino paro la estocada de Kiba.
-Cálmate, ¿Por qué tanta prisa? -le decia Freed-, debemos atesorar este momento.
-!Esa espada¡
-¿Te gusta? -le dijo Freed rechazando el golpe Kiba y cortándole en el muslo derecho.
-!Gwaaaaah¡
Gritaba Kiba de dolor, y un humo moribundo de aspecto salía desde su herida.
-Vaya, no esperaba que tuvieras tanta resistencia Demonio-kun.
-!Excalibur¡ -le dijo el rubio-, !¿Como tú tienes esa espada?¡
-Te refieres a esta preciosidad -le dijo el sacerdote-, me la entrego mi Jefe, dijo que la probara.
Kiba le miraba de manera fría.
-Vamos Demonio-kun -le decia Freed con su espada amenazante-, déjame probar esta preciosidad.
Kiba se mentalizo para el duro combate.
Mientras en otro lugar de la ciudad, algo sucedía.
-!Irina¡ !¿Que has comprado?¡
-Deslumbra tus ojos con uno de los santos -decía Irina mostrando un cuadro.
Xenovia miraba la pintura, Irina sonreía mostrando sus blancos dientes, la sonrisa de de felicidad que mostraba fue interrumpida por un grito de su compañera. Asia quien estaba durmiendo en otro lugar siguió durmiendo plácidamente.
-!¿Pero qué mierda es eso ,Irina?¡ -le gritaba eufórica Xenovia.
-Xe-xenovia...
-!¿Explícame quién demonios es ese santo?¡
-No maldigas frente una de las pinturas de los santos.
-I-ri-na -le decía Xenovia tomando a su Excalibur-, ¿Por este pedazo de basura nos quedamos sin dinero?
Un silencio reinaba en la Iglesia abandonada en la cual se estaban quedando, debido a que no tenían dinero para pagar un hotel.
-¿...Como sabes que no tenemos dinero?
-Te crees que no se ocupar un cajero automático -le decia Xenovia molesta.
-!Espera Xenovia¡ -le decia alarmada Irina intentado calmar a su amiga-, no vez que ese es San Pedro, mira es exactamente igual a él.
-!I-RII-NAAAA¡
Esa noche Irina aprendió sobre el ahorro.
Academia Kuoh
Viernes
Era de mañana, el sol salía con fuerza y a simple vista se veía que sería un día caluroso. Haruka junto con Ravel venían tomadas de la mano conversando y caminando alegremente. Sus manos estaban fuertemente tomadas, con los dedos entrelazados. Solo una razón haría que ambas estuvieran tan emparejadas y tan felices durante la mañana.
Ise había llamado por teléfono, había tenido la intención de llamar antes, pero el maestro Asamiya estaba ocupado con él, no lo dejaba tomar un descanso.
Al principio tanto Haruka como Ravel le regañaron, bueno sería lo obvio, el muy despreocupado ni se había preocupado con ellas y ni si quiera las había llamado en los primeros días. Luego Ise intentando cambiar el tema de conversación (Uno en el cual el no fuera el objetivo de sus regaños), termino hablándoles sobre el balneario, también sobre las técnicas que estaba aprendiendo y también sobre lo mucho que las extrañaba.
Al cabo de pasar unos días, Ise se dio cuenta de que era dependiente del cuerpo femenino, sobre todo de el de Haruka y Ravel.
Eso, y que además posiblemente llegaría en los siguientes días pusieron muy alegres a el par de jovencitas.
Ambas caminaban con una gran felicidad en sus rostros.
Al llegar a la entrada de la academia, una loli de pelo blanco les llama.
-Haruka-san, Ravel -dijo Koneko mirando a ambas-, Síganme.
El par de chicas asintieron y siguieron a Koneko hasta el club.
Al llegar pudieron ver a Kiba arrodillado frente a Rias, detrás de ella estaba Sona junto con Akeno.
-Rias Gremory, Buchou -le decia Kiba que estaba arrodillado y con su frente tocando el piso-, Yo, Kiba Yuuto, pido la ayuda de mi ama para exterminar la hoja sagrada de Excalibur.
Rias miraba a Kiba, las notorias heridas en su cuerpo preocuparon a Rias, pero al parecer Kiba estaba en buen estado. La duda se paseaba por su mente.
Sona miraba todo este asunto preocupada, temía por la seguridad de la ciudad.
Cerca de la academia, había un viejo dojo de artes marciales.
El dojo era muy antiguo, la entrada estaba descuidada y se podía ver a simple vista que había pasado mucho tiempo desde que alguien había estado en el.
La gran puerta de Bronce que tenia dibujos de un tigre y un dragón estaba manchada y sucia por la suciedad del polvo y la humedad, la muralla estaba con grafitis y muchos carteles estaban pegados en ella.
El edificio estaba en muy malas condiciones, la gran puerta de broce que originalmente se movía con un simple empujón debía ser movida por una fuerza descomunal, rozando lo sobrehumano. La madera del piso del dojo en sus mejores días había visto enfrentamientos increíbles y hombres de todo tipo que se volvían leyendas, ahora estaba llena de polvo, lo raro es que solo el polvo estaba en ese lugar. El edificio estuvo mucho tiempo abandonado, el ultimo propietario murió hace décadas, desde entonces estuvo abandonado. Una rara sensación emanaba de ese lugar, la gente decia que estaba embrujado, quizás por eso ni insectos ni animales entraban en ese lugar, además se veia como un viejo cerezo estaba en el terreno, habían pasado décadas desde que había florecido.
Pero eso era antes de que llegara el nuevo dueño, recientemente un viejo estaba cuidando del lugar.
Limpio la gran puerta de bronce, con detergente y agua limpio las murallas, y saco todo rastro de suciedad de la entrada.
El edificio también había sido limpiado, gracias a que solo el polvo estaba en ese lugar, no le tomo demasiado tiempo.
Y el viejo cerezo se veia en mejor estado, posiblemente florecería el año entrante.
Ahora el viejo estaba con una escoba limpiando la entrada del dojo, se alegraba de su habito de siempre llevar gafas de sol. Sin prestarle demasiada atención a la joven que salía del dojo, el viejo seguía limpiado la entrada.
-Ya me voy -le decia Mikan al viejo maestro.
-...
-¿No va a decir nada? -le preguntaba Mikan que vestía el uniforme de la academia Kuoh.
-Llegaras tarde -le contesto Akira, quien vestía una yukata negra y llevaba solo unas sandalias.
-Sigue siendo igual de frio -le contesto Mikan-, Maestro Hongo, al parecer Ise se encuentra con Asamiya Ryuto.
Akira seguía limpiando la entrada ligeramente, podía sentir la mirada de Mikan sobre él, no era una mirada amable, ella lo estaba analizando, si Hongo Akira estaba seguro de algo con respecto a su nueva "discípula", era que no era una chica tan simple de leer como Haruka o Ise, y sabía que en el futuro eso traería desconfianza, sobre todo porque él conocía la personalidad de la maestra de Mikan muy bien.
El sabia que esa niña estaba en ese lugar para controlarlo, Yami necesitaba saber que era lo que sucedía en esta ciudad.
-Espero que hagas muchas amigas -le dijo Hongo Akira mirándola a los ojos.
-Si -dijo esta sonriendo alegremente y bajando la cabeza como despedida.
Hongo tan solo la miraba desde la distancia, sabia como cada cara que esa niña le mostraba eran simples mascaras, pero no sabía cuáles eran las mascaras de mentiras y su rostro verdadero.
(Por eso no me gustan las mujeres, tienen demasiados rostros.)
El viejo maestro dejo de limpiar la entrada, tan solo se encerró en el dojo a meditar.
Academia Kuoh
Club de la Investigación Oculta
Las clases ya habían comenzado hace unos pocos momentos, pero algunos estudiantes estaban un poco ocupados como para ir al salón.
-Déjame ver si entendí -le dijo Rias muy molesta a Kiba-, ¿Quieres que nos aliemos con la iglesia para destruir las Excalibur?
-Si, después de destruir esas espadas estoy dispuesto a tomar mi castigo.
Las palabras serias de Kiba eran potenciadas por su grave tono, su frente que besaba el piso era la clara determinación en sus palabras.
Rias no sabía que responder, ella contaba con el respaldo de todo los presentes en la sala (Ravel, Sona, Haruka, Tsubaki, Akeno, Koneko y posiblemente la nueva estudiante que no se encontraba en la sala, Kushinada Mikan), por lo que dependiendo de su decisión, la cosa se pondría complicada o imposible.
-!Rias¡ -le dijo Sona que la despertó de sus pensamientos-, Ni se te ocurra dudar.
Rias sentía la mirada de Sona, Tsubaki; quien hace unos pocos minutos llego antes de comenzar las clases, estaba al lado de Sona, se podía notar como ella tenía sentimientos por el rubio, era obvio que estaba preocupada. Akeno junto con Koneko estaban muy preocupadas por las heridas que Kiba tenía en su cuerpo. Haruka junto a Ravel miraban todo sentadas en uno de los sofás tomando té y comiendo unos pastelillos.
Rias buscaba la respuesta en su interior, debía elegir el bien común sobre lo que su sirviente quisiera, pero a ella también le parecía una buena idea.
Pero estaba muy molesta debido a que Kiba descuido sus deberes como uno de los sirvientes de la casa Gremory, además de que era uno de sus queridos sirvientes que ella tanto amaba.
Para el clan Gremory los sirvientes eran uno más de la familia, ese afecto que ellos mostraban por sus sirvientes, les dio una confianza mutua, entre amo y sirviente, lo que provoco que la imagen de una de las casas más influyente del inframundo creciera aun mas, volviéndola una de las casas que puso a uno de los actuales Maou, y el cual ostenta el rango de Lucifer.
Rias tenía todo eso en cuenta, era obvio lo que tenía que hacer.
-Yuuto, yo no puedo hacer eso -le dijo Rias con un tono al mismo nivel o incluso más serio que el de él.
-Pero...
-Sin embargo -le dijo ella-, como Rias Gremory, la princesa del clan Gremory, no puede permitir que uno de los siervos de mi casa vague por la ciudad.
-...Buchou... -Kiba miraba molesto a su ama, la decisión que ella había tomado era una que no esperaría de ella.
-Por lo tanto deberemos tratar esto inmediatamente -le dijo ella, Sona sospechaba lo que quería decir.
-Buchou, ¿está segura de esto? -le pregunto Koneko que la miraba preocupada.
-Claro que si Koneko.
-Buchou, estoy tan agradecido de que me diera la oportunidad para terminar mi problema -le dijo Kiba con la cabeza aun abajo.
-Rias, debemos hablar de esto a Grayfia-san -le dijo Akeno que la miraba molesta-, ella notificara a Sirzechs-sama.
-Akeno -le dijo Rias-, esto es un problema de la casa Gremory, los Maou no tienen nada que ver en esto.
-Sin embargo Rias-
-!Suficiente Akeno¡ -le grito su ama-, como ya te dije esto es un asunto de la casa Gremory, de Rias Gremory.
-!Tu hermano debe saber-
-!Akeno¡ Yo ya te dije, esto es un asunto de mí y mis siervos -Rias paso su mirada rápidamente por el salón-,!Queda claro¡
-Si, Buchou -le contesto Akeno muy molesta.
-Aun si es un asunto de la casa Gremory -le decia Sona que la miraba con ojos afilados-. Eso no quita que esto sucede en mi territorio, por tanto, aun si es en tu contra yo también me hare cargo.
-Lo sé -le dijo Rias, para terminar posando su mirada sobre el par de chicas que bebían té y comían panecillos.
Ravel durante toda la conversación sobre este asunto estaba incomoda, siempre le incomodaban los asuntos que trataban sobre problemas de los sirvientes, aunque era normal que una joven de su edad este un poco incomoda en ese ambiente tan tenso y donde se hablaban temas muy delicados.
Pero Haruka era un caso totalmente diferente, estuvo disfrutando el té y los panecillos que le dejaron cerca en una pequeña mesa, ni siquiera parecía importarle lo que se discutía (aunque obviamente ella si puso atención), pero ni siquiera notaba la mirada que Rias le daba, a ella personalmente no le importaba casi nada que no tuviera que ver con sus intereses.
Era obvio que le importaban una mierda los problemas de ese rubio.
Pero un castaño le dijo que mientras el no estuviera en la ciudad debía ayudar a las personas con las cuales el tenia relación, ya que ellos eran muy amables con ellos y siempre se tomaban molestias con respecto a ellos. Y ella también quería devolverles el favor, además ya le había dicho lo que pensaba sobre esta situación.
-Pensé que ya habíamos dejado esto claro antes -dijo Haruka mirando a Ravel.
-Al parecer ellas no prestaron mucha atención en ese momento -le contesto Ravel.
-Si no es Ise ni siquiera se esfuerzan por prestar atención -decia Haruka algo molesta-, mujeres tenían que ser.
-Tu también eres mujer -le contesto Koneko.
-Oh cierto -dijo Haruka-, pero desde que Ise se marcho, ya no me siento una.
-Ni lo pareces, cada vez que estamos en casa me agarras el trasero y me manoseas -le decia Ravel un poco molesta- pareces un viejo verde.
-Ahora dices eso, pero en la ducha estaba muy animada.
-Cuando Ise-sama vuelva le contare todo lo que me hiciste pasar -le dijo Ravel con lagrimas en los ojos y con un rostro muy molesto.
-Si le dices eso definitivamente se emocionara -dijo Haruka.
-Claro, es obvio que él te regañara.
-No me entiendes, a Ise le encanta el Yuri -le dijo Haruka-, también es posible que el nos haga hacer eso frente a él.
-N-no te creo -dijo Ravel un poco asustada, pero algo emocionada-, Ise-sama puede ser un poco pervertido pero él no es ese tipo de chico.
-Un poco... -decia Haruka que miraba a una ingenua e incrédula Ravel-, Puajajajajajaja -reía Haruka sujetándose el estomago.
-Haruka -le dijo Ravel-, ¿de qué te ríes?
-Inocente palomita -decia Haruka calmándose después de reír-. Bien, ¿quién me acompañara a buscar a las exorcistas?
-Ah, sería conveniente que fuéramos yo y Sona -decia Rias-, pero ese no es el protocolo.
-Te dejare a Saji -le dijo Sona-, puede ser algo inmaduro pero es de confiar.
-Koneko, Yuuto -les dijo Rias a ambos-, también irán con Haruka.
-Si, Buchou -dijeron ambos.
-Ravel tu quédate junto con las sempais -le dijo Haruka-. Y también cuéntales las buenas noticias.
Obviamente las buenas noticias era sobre la llamada de Ise, Rias junto con Akeno estaban muy alegres y emocionadas de poder ver nuevamente a Ise. Y Sona aunque se viera reacia y indiferente a las palabras de Ravel, se podía ver como sus ojos estaban emocionadas y se le formaba un ligera sonrisa.
Luego de las clases e informar a ambos sequitos de sirvientes, con Haruka liderando, Koneko, Kiba y Saji salieron a encontrarse con las exorcistas.
El grupo caminaba por la ciudad buscando a él trió de exorcistas. Todos sabían que no seria fácil buscar a tres mujeres con togas blancas en una misión en cubierto...
-Por favor, ayuden a los necesitas.
-¡Dennos algo de caridad en nombre de aquellos que se encuentran en el paraíso!
-¡Por favor!
Las encontraron fácilmente. Tres chicas con togas blancas, suplicando en la calle. Resaltaban demasiado. Fue demasiado fácil encontrarlas y se veían en problemas. La gente que pasaba a su lado las miraba con desdén.
-¿Como es esto posible? ¿Es esta la realidad del desarrollado país de Japón? Es por eso que no me gustan los países que no siguen nuestras creencias.
-No digas eso, Xenovia. Perdimos todo el dinero que teníamos así que tenemos que depender de la caridad de estos herejes o no podremos conseguir comida. Ahhh, ¡No podemos comprar ni siquiera una hogaza de pan!
-Irina-san -le dijo Asia-, llamar herejes a las personas es muy irrespetuoso.
-Hmph. Asia ellos son herejes -le dijo Xenovia-. Y todo este problema sucedió porque compraste esa pintura falsa.
-Xenovia-san tiene razón -dijo Asia bajando la cabeza deprimida-. ¿Por qué mi compañera tuvo que ser alguien con una fe diferente... Dios, ¿Es esta también una prueba?
-¡Oye! ¡No bajes la cabeza! ¡Eso es deprimente!
-¡Calla! ¡Es por eso que los protestantes son llamados herejes! -dijo Xenovia- ¡Tienes diferentes creencias que nosotros los católicos! ¡Ni siquiera le muestras respeto a los santos!
-¡¿Qué dijiste, hereje?!
-¡¿Qué dijiste, hereje?!
-¡Por favor dejen de pelear! -decia Asia intentado calmarlas-, Todas creemos en el mismo Dios.
Sin importarle lo que Asia decia, las dos comenzaron a discutir juntando sus frentes...
(Gruñido)
Haruka miraba a ambas como si le produjeran un leve dolor de cabeza.
-...Primero que todo, hagamos algo para llamar llenar nuestros estómagos. O de otro modo no será posible devolver las Excaliburs.
-...Estas en lo correcto -le contesto Irina-. ¿Quieres conseguir dinero de los herejes amenazándolos? Creo que Dios nos perdonara si amenazamos a los herejes.
-¿Planeas atacar un templo? ¿O pretendes robar la caja de donaciones? Ni pienses en ello. Usemos nuestras espadas para hacer una presentación. Es una forma de entretenimientos internacional, funciona en todos los países.
-¡Es una idea excelente! Si podemos cortar frutas con las Excaliburs, ¡Entonces podemos conseguir dinero! -le dijo Asia-, que brillante idea Xenovia-san.
-Bueno, no tenemos fruta. Ni modo, cortemos esa pintura.
-¡No! ¡No puedes cortarla! -le gritaba Irina alarmada a Xenovia.
Ambas comenzaron a discutir de nuevo. Haruka se dirigía hacia ellas.
(Definitivamente no se parecen en nada a las chicas que Ise describió, excepto la rubia, ella es una preciosidad).
-¡Delicioso! ¡La comida japonesa es deliciosa¡
-¡Si, si¡ !Asi es¡ ¡Este es el sabor de la comida de mi tierra natal!
-Itadakimasu -decia Asia juntando sus manos.
Asia, Irina y Xenovia estaban llenando sus estómagos con la comida que pidieron en un restaurante familiar. Irina y Xenovia comían como si fueran muertos de hambre, Asia igual comía demasiado pero no al nivel de las otras dos. Haruka las miraba y se preguntaba si realmente eran asesinas enviadas por la iglesia cristiana.
Cuando el trió de la iglesia vio antes a el grupo de Haruka , les miraban con caras hambrientas.
-Esto... Vamos a comer, ¿Quieren venir con nosotros?
Haruka les pregunto, ellas dijeron "está bien" en unisonó sin pensarlo.
Entre susurros ellas hablaban.
-Hemos vendido nuestras almas a los demonios.
-Es para cumplir nuestra misión -susurraba Xenovia.
-¿Donde está Ise-san? -decia Asia que lo buscaba con la mirada.
Ellas decían eso entre susurros y mientras caminaban. Luego de que terminaran de comer, los negocios comenzaban.
-Ahora me siento más calmada -decia Xenovia suspirando-, Recibir ayuda de un demonio es el fin del mundo.
-No puedes ser un poco más amable -le dijo Asia-, lo siento Haruka-san.
-No te preocupes, además, no esperaba que esa cabeza de musculo supiera como agradecer -dijo Haruka de una manera tan amable.
-¡Uffff! ¡Gracias por la comida! Ahhh Dios, Se caritativo con las almas de estos demonios -dijo Irina mientras agarraba su cruz.
(¡Auu!)
Haruka miraba como todos, menos ella, tenían un dolor de cabeza (obviamente los demonios).
-Ah, lo siento. Lo hice sin pensarlo.
Irina sonreía con una cara bastante linda, Asia estaba con la cabeza abajo pidiendo disculpas. "Las tres parecen bastante lindas si las miras cuando están calmadas", pensaba Haruka. Xenovia tomo un vaso de agua y tomo aire. Entonces pregunto.
-Entonces, ¿Para qué nos buscaban?
-Directa ante todo, bueno, era obvio que las estábamos buscando -dijo Haruka-. Bien. Ustedes vinieron al pueblo para recuperar las Excaliburs, ¿cierto?
-Es correcto. Ya lo dijimos antes.
-Bien, quiero ayudarles a destruir las Excaliburs.
-He...
Las tres miraban sorprendidas a Haruka. Intercambiaron miradas entre las tres.
-Si, quizás esta bien si les dejamos una espada a ustedes. Si pueden destruirla claro está. Pero asegúrense de que sus identidades no sean reveladas. No queremos que los altos mandos y los enemigos piensen que tenemos conexiones con ustedes -le contesto Xenovia a Haruka.
Saji y Kiba tenían la boca abierta, no esperaban que el trió de exorcistas fueran capaces de pensar en cooperar con los demonios. Koneko también estaba asombrada pero su relajado y sereno rostro no lo mostraba, aunque si te fijabas bien en sus ojos, sabrías que estaba asombrada.
-Xenovia-san -le dijo Asia-, ¿Estás segura? Aunque Haruka-san no sea un demonio, ella es amigo de ellos.
-Asia tiene razón Xenovia -le dijo Irina-, ellos son demonios.
Irina junto con Asia intentaban objetar, y tenían razón.
-Asia, Irina -les dijo ella-.A decir verdad, sería realmente difícil recuperar las tres Excaliburs solo nosotras tres.
-Ya lo sé, pero...
-Nuestro mínimo objetico es destruir las tres Excaliburs o devolverlas. Si nuestras Excaliburs van a ser robadas también entonces deberíamos romperlas antes de que suceda. Incluso si usamos nuestro último recurso, solo hay un treinta por ciento de posibilidades de que consigamos nuestra misión y volvamos a casa a salvo.
-Aun así, pensamos que el porcentaje era lo suficiente alto para venir a este país preparadas para morir.
-Si. Los altos mandos también nos dijeron que continuáramos con nuestra misión y viniéramos a este país. Es casi un sacrificio.
-¿Y no es eso lo que nosotros , los seguidores, deseamos?
-Cambie mi parecer. Mis creencias son flexibles, así puedo actuar de la mejor forma.
-Xenovia-san tiene razón, aun si debemos completar la misión a cualquier costo, es casi imposible hacerlo nosotras solas.
-¡Ustedes! Lo he pensado desde hace un tiempo, pero su fe es muy rara -le dijo Irina a ambas.
-No lo negaremos -dijo Xenovia, Asia asentía junto a ella-. Pero pienso que nuestro deber es completar nuestra misión y volver sanas. Yo y Asia viviremos y seguiremos luchando por Dios. ¿Estoy equivocada?
-...No estás equivocada, pero...
-Es por eso que no le pediremos ayuda a los demonios, le pedimos ayuda a un dragón. Los altos mandos no nos dijeron nada sobre usar el poder de un dragón.
Pero Xenovia se dio cuenta de un ligero problema, el dragón no estaba presente.
-Esto...Haruka-san -le dijo Asia-. ¿Dónde está Ise-san? No lo he visto y tampoco puedo sentir su esencia.
-Sobre eso...
En eso el celular de Haruka empezó a sonar, la melodía era un tanto pegajosa, igual que el opening de un anime.
Haruka tomo el aparato y contesto.
(¿Haruka?)
-Ise -dijo está un poco alegre de que llamara en este momento.
(Te llamaba porque necesito tu opinión, ¿Tú crees que el maestro Hongo gusta del licor de arroz?)
-Pues es obvio, siempre toma con el abuelo. Oye espera, ¿A qué viene la pregunta?
(El maestro me dio muchos regalos -decia Ise-. Aunque solo son comida.)
-Espero que traigas para todos -le dijo Haruka-. También, resulta que tenemos un pequeño problema.
(¡¿Debo ir inmediatamente?!)
-No es tan importante. Resulta que ahora estamos yo, Kiba y Koneko hablando con las exorcistas -decia Haruka ignorando la presencia de Saji.
(Te refieres a Asia y Irina-chan.)
-Sí, resulta que hemos acordado cooperar con el objetivo de encontrar, recuperar o destruir a las Excaliburs.
(Y, si son ustedes yo creo que pueden resolver el problema, además el maestro Hongo está presente.)
-No se trata de eso, resulta que ellas solo aceptaron cooperar con la ayuda de un dragón.
(Ahhh -decia Ise entendiendo-, ¿Quien propuso esa idea?)
-Xenovia-san.
(Puedes pasarme con ella.)
-Claro.
Haruka le entrego el celular a Xenovia, esta acerco el Smartphone a su oído.
(Xenovia-chuan~~~. Necesitas la ayuda de un Dragón~~~.)
-¡Claro que no! -dijo Xenovia cortando la llamada telefónica.
"Creo que me he pasado."
[Siempre haces enojar a las mujeres]
"No es para tanto."
[Estas seguro de dejar las cosas así]
"No te preocupes. Haruka y el maestro Hongo se encargaran de todo. Además, me voy en un par de horas."
[No dijiste que llegarías en un par de días mas]
"Por eso, quiero tomarlas por sorpresa."
-Issei -le decia un viejo de pelo gris morado-, ¿Todo listo?
-Sí.
-Bien, antes de irte, tenemos que hacer el último entrenamiento.
-...Maestro...
-Tu pelearas con todo tu poder, incluyendo el del Dragón en tu interior -le decia el viejo-, y veremos si eres capaz de vencerme. Si gano, no hay cena, si ganas, hay cena.
"Mierda"
Un último entrenamiento de despedida, muy al estilo de las artes marciales antiguas, un estilo que dominaba muy bien Asamiya Ryuto.
Apropósito, Hyodo Issei estuvo alrededor de una semana en los bosques, entrenando con ese anciano de la cabaña, luego de eso, el pudo encontrase con Ryuto. El entrenamiento que tuvo con el anciano fue para dominar una técnica, que solo unos pocos pueden llegar a controlar, y una que alguien lo suficientemente especial y irregular como Ise, pueden llegar a ocupar.
Luego de esa semana, con el anciano, la siguiente semana Ise estuvo entrenando sin descanso en las montañas bajo el método de Ryuto, y una noche antes había llegado al balneario, donde pudo relajarse y dormir adecuadamente. También cabe decir que siempre al final del día, Ise debía hacer una prueba o un entrenamiento en cual demostraba que había logrado alcanzado el objetivo, si ganaba, había cena, si perdía, no había cena.
Cabe resaltar que Kazuto le gano por poco márgenes, pero le gano en todas las pruebas y entrenamientos que Ryuto preparo.
Ise no iba a desaprovechar la oportunidad de comer una cena de lujo, el quería comer la comida de ese balneario.
Por tanto, el se esforzaría por ganar.
Volviendo con Xenovia, justo después de que cortara la llamada, Xenovia miro un poco irritada a Haruka.
-Pensándolo mejor -dijo Xenovia-, ...le pediré ayuda al clan Furinji y al Ryozampaku...
-Claro -le dijo esta.
-Xenovia, es cierto que no nos dijeron que no podíamos pedir ayuda de artistas marciales.
-O de un dragón -dijo Asia.
-!Pero están diciendo insensateces¡ !Sus creencias en verdad son extrañas¡
-Irina-san, para mi ser extraña no es algo malo, incluso es algo que podría considerar bueno. Es gracias a eso que he podido vivir de una manera digna ante la mirada de Dios -le dijo Asia.
-Ser extraña está bien para mí -le dijo Xenovia-, Irina, además ella es muy cercana a tu amigo de la infancia. Si dijiste que él era alguien de confiar, ella debe ser igual a él en ese sentido.
Irina se quedo en silencio, pareciera que las palabras de Xenovia llegaron muy adentro en ella, mejor dicho llegaron muy adentro en ella. Su mirada decia que pensaba sobre cosas del pasado. Como Irina tan solo callo y no dijo nada, todo estaba decidido.
Haruka miraba con una sonrisa a Asia, esta le asentía con una sonrisa.
Xenovia las miraba callada.
Luego de tomar un poco de café después de un pequeño suspiro, Kiba le dijo a Xenovia.
-A decir verdad, me siento insatisfecho al recibir el permiso de las portadores de las Excaliburs para destruirlas.
-Esa es una forma un tanto ruda de hablar. Si fueras un exiliado, podría cortarte en dos sin dudarlo.
Kiba y Xenovia se miraban hostilmente. Pareciera que una pelea comenzaría en cualquier momento.
-Asi que mantienes rencor en contra del proyecto de la espada sagrada, la iglesia y las Excaliburs.
Kiba miraba fríamente a Xenovia.
-Obviamente -le respondió el rubio con un tono bajo y serio.
-Pero , Kiba-san -le dijo Asia-. Gracias a ese proyecto, la investigación sobre usuarios de las espadas sagradas tuvo éxito. Es por eso que fueron creadas personas como Xenovia-san y Irina-san, quienes pueden sincronizarse con las espadas sagradas.
-¿Crees que es posible perdonar el acto de matar a todos los sujetos de prueba porque el proyecto había sido fallido?
Kiba miraba con ojos llenos de ira luego de decir eso. La mayoría pensaba que la decisión que se tomo, la cual fue matarlos, era demasiado cruel para aquellos que se hacen llamar los sirvientes del Dios cristiano, además de ser obviamente algo inhumano para la mayoría. Entonces, Xenovia hablo.
-Ese incidente también fue uno de los peores entre nosotros, y la gente se sintió indignada por ello. Se le dieron cargos a esa persona por desviar sus creencias. Asi que se le condeno con herejía. Ahora está en el bando de los ángeles caídos.
-¿Los ángeles caídos? ¿Cuál es el nombre de esa persona?
Ante las palabras de Xenovia, un interés se podía ver en Kiba.
-...Valper Galilei. El también conocido "Arzobispo Genocida".
Le dijo Xenovia a Kiba.
-Si voy tras los ángeles caídos, entonces podre encontrarlo -dijo Kiba.
Kiba poseía una nueva determinación, y eso se veia en sus ojos. Saber el nombre de tu enemigo ya es un gran paso.
-Entonces parece que les tendré que compartir algo de información también. Anoche fui atacado por una persona que llevaba una Excalibur. en ese momento el asesino a un sacerdote. Probablemente quien fue asesinado era de su organización.
La sorpresa en todos era evidente. Nadie esperaba que Kiba hubiera enfrentado a un usuario de Excalibur. Obviamente él se vio envuelto antes que todos. También la razón por la que se guardo esa información, se debía a que tenía algo en mente.
-El nombre de esa persona era Freed Sellzen. ¿Se les hace familiar?
Ante la pregunta de Kiba. Xenovia y Irina cambiaron su mirada.
-Ya veo, es él.
-Freed Sellzen. Ex-exorcista del Vaticano. El genio que se convirtió en exorcista a la edad de trece años. Tuvo varios logros debido a que se mantuvo eliminando demonios y bestias míticas.
-Pero se sobrepasó. Incluso mato a sus aliados. Freed nunca tuvo fe en nuestro Dios desde un principio. Lo único que el tenia era sed de sangre y una obsesión anormal por las peleas. Era cuestión de tiempo que fuera condenado por herejía.
Se podía ver como ellas estaban teniendo problemas con ese tipo.
-¿Entonces eso sucedió? Freed uso la Excalibur que robo para matar a nuestros compañeros. Que nosotras tengamos que pagar el precio de que el equipo ordenado de encargarse del fallara en aquella ocasión.
Dijo Xenovia con mucho odio. Bueno eso es obvio, la mayoría de la gente que conoce a Freed le odia.
Asia saco un bolígrafo y escribió una nota. Le entrego la nota a Haruka.
-Si algo sucede, llamen a ese número.
-Gracias, entonces nosotros también le...
-Ah -le dijo Asia-, no te preocupes, Ise-san ya me dio tu numero Haruka-san.
-Tenía todo muy bien planeado -dijo esta.
-Entonces esto es todo. Te pagare por la comida en otra ocasión, Furinji Haruka.
-No hay necesidad -le contesto Mikan quien aprecio de la nada-, el rubio de los Sitri invita la comida.
-Heee -dijo Saji-, p-peroooo.
-Gracias por la comida, Saji-kun -le dijo Irina asiendo el signo de paz-, invítame de nuevo la próxima vez.
-Saji-san -dijo Asia vagando ligeramente la cabeza-, gracias por la comida, espero que pueda invitarme nuevamente otra vez.
-Jojojo -reía Saji orgulloso-, no hay de que, es lo que corresponde a un caballero.
-¿Estabas escuchando? -le pregunto Haruka a la rubia de buenas curvas que vestía el uniforme de la academia.
-Claro, y no te preocupes, recuerda que yo vine como un apoyo.
-¿Nos ayudaras con el tema de Excalibur?
-Sip -le contesto Mikan a Haruka-, apropósito, soy Kushinada Mikan, soy la mejor amiga de Hyodo Issei y de Haruka -dijo esta presentándose al trió de exorcistas.
-U-un gusto -dijo Asia bajando ligeramente la cabeza-, soy Asia.
-Yo soy Irina -dijo está apuntando a Xenovia-, y ella es Xenovia.
Xenovia miraba de pies a cabeza a Mikan, podía notar como esta también ocultaba su aura.
Los artistas marciales, o mejor dicho Issei, Haruka y la mayoría de los discípulos (Tanto Kazuto como Mikan y otros mas) tienden a ocultar su Ki. Ellos ocultan su Ki para evitar las confrontaciones con otros artistas marciales. Para los tipo Sei, esto es perfecto ya que ocultan su intención de luchar y luego la liberan rápidamente. Mientras que los tipos Dou se siente un poco limitados, ya que estos son mas "escandalosos" a la hora de luchar.
Para Xenovia quien recién estaba conociendo a los artistas marciales, esto era algo muy interesante. Asia le había explicado luego de que conocieran a Ise, y ellas dos juntos con Irina intentaron investigar e indagar lo que más pudieron con lo referente a las artes marciales.
Y Xenovia se preguntaba de que tipo eran Haruka y Mikan.
-Espero que nos llevemos bien -dijo Xenovia bajando la cabeza-, ante cualquier cosa...
-Estaremos en contacto -le dijo Haruka a Xenovia.
El grupo se despidió, todos dieron un gran suspiro.
Todos estaban un poco aliviados luego de que terminara esta situación.
-¿Estas observando para tu informe? -le dijo Haruka a Mikan.
-¿De verdad crees que solo estoy aquí por eso?
-Me gustaria que solo fuera eso -decia Haruka un poco molesta-, pero tu maestra quiere que te lleves a Ise.
-Si solo él quiere.
-Espero que recuerdes lo que acabas de decir.
Le dijo Haruka quien se rascaba la cabeza un poco preocupada.
-Bien, todo fue como estaba planeado, pero aun sigo preguntándome por que Kiba-sempai odia esa espada.
-También me gustaria saber por qué Kiba odia a Excalibur, digo, ni siquiera sé como están relacionados Kiba y esa espada -dijo Saji apoyando las palabras de Haruka.
Mikan tomaba asiento, y Kiba se acomodaba.
-...Hablemos un poco...
Tomando un poco de aire, Kiba comenzó a contar sobre su pasado mientras tomaba café. El proyecto que la iglesia católica planeo en secreto. El proyecto de la espada sagrada. Las pruebas realizadas a muchos jóvenes que estaban tomando lugar en cierto instituto. Había niños con talento en el manejo de las espadas y el poseedor de un Sacred Gear. Día tras día ellos pasaban por pruebas y experimento inhumanos. Experimentaban con ellos y sus derechos de libertad les fueron arrebatados. No eran tratados como humanos y sus vidas eran ignoradas. Pero ellos tenían un sueño, vivir y superar esto. Ellos fueron forzados a creer que eran amados por Dios, y que solo estaban a la espera de que "Aquel día" llegara. Ellos pensaban que se convertirían en seres especiales. Que podrían usar espadas sagradas. Pero el resultado fue "exterminio".
Kiba y sus compañeros no pudieron ocupar espadas sagradas, pero eso era un poco obvio si lo vemos desde una perspectiva lógica.
Excalibur elige a sus usuarios, a menos que tengas el suficiente poder y una voluntad de acero para poder controlar la espada. Y todos los jóvenes que fueron elegidos con Kiba, tenían las facultades para empuñar una espada sagrada, pero Excalibur u otra similar era demasiado.
Y Kiba entendió eso cuando vio a sus amigos y compañeros morir frente a sus ojos.
-...Todos murieron. Fueron asesinados. Asesinados por aquellos que sirven a Dios. Nadie nos ayudo. Solo porque no podíamos usar espadas sagradas. la mayoría de los chicos fueron envenenados por gas. Nos encerraron en una habitación con gas venenoso mientras decían "Amen". Vomitamos sangre y nos retorcimos en el piso. Aun así, buscábamos ayuda en Dios.
Kiba conto su historia, en algunos momentos reía y en otros le faltaba el aliento, pero les conto el motivo de su odio a la espada llamada Excalibur. Kiba logro escapar del laboratorio, pero el ya había inhalado gas venenoso. Con excepción de unos pocos, los sujetos de prueba con habilidades inferiores fueron exterminados porque ya no eran necesarios. Kiba logro escapar, cuando estaba a punto de morir, se encontró con Rias, quien estaba en un viaje para ver Italia, y ahora está aquí presente.
-Quiero hacer justicia por mis compañeros. No, no quiero que sus muertes no signifiquen nada. Tengo que vivir por ellos, y probar que soy más fuerte que Excalibur.
Haruka miraba a Kiba.
-Kiba-sempai -le dijo Haruka que le miraba con sus ojos serios-. Eres muy parecido a Ise.
-Eh...
-El también tuvo que pasar por algo doloroso -le dijo Haruka-, pero él se hizo más fuerte, el dejo todo ese sentimiento de venganza.
-Furinji-san -le dijo Kiba intentando contradecirla.
-En cambio tú te aferras al sentimiento de venganza. Tu justicia no es más que el disfraz de tu venganza -le dijo Haruka-. Quizás esa es la diferencia entre Ise y tú.
Todos escuchaban con caras serias, las palabras que Haruka dijo a Kiba sonaron muy pesadas. Pero este aun seguía de la misma forma.
-UUuuuuu...
Se escuchaba un sollozo. Todos con caras serias escuchaban la conversación que ambos tenían, pero se escuchaba a alguien llorando. Era Saji. estaba llorando a todo pulmón. Muchas lagrimas salían de sus ojos y su nariz estaba moqueando...Saji tomo la mano de Kiba y dijo.
-¡Kiba! ¡Debió ser horrible! ¡Doloroso! ¡Maldición! ¡No hay Dios o esperanza en este mundo! ¡Siento mucha simpatía por ti! ¡Es una historia horrible! ¡Ya comprendo por qué guardabas tanto rencor contra la iglesia y la Excalibur!
Saji hablaba de una manera muy diferente a lo usual.
-A decir verdad, antes me caías mal porque eras un chico apuesto... ¡Pero ahora es diferente! ¡También daré lo mejor de mí! ¡Estoy dispuesto a arriesgar mi vida! ¡Pero antes de eso debemos destruir Excalibur! ¡Trabajare duro! ¡Tu también debes seguir viviendo! Nunca traiciones a Rias-sempai, quien te salvo!
Saji decia cosas un poco raras, al parecer una parte de su corazón había sido tocado. Pero se notaba que lo decia desde su corazón. Haruka tenía una mejor impresión de él, se podría decirse que ahora no ignoraba su presencia.
-Ahora debemos informar de la situación a Rias-sempai y a Kaicho -dijo el rubio de los Sitri.
Kiba activo el circulo mágico, y le sorprendió lo que escucho.
(Kokabiel quiere ser nuestro aliado -dijo Rias al otro lado del circulo-, dile a Haruka que Ravel está buscando a los enviados de la iglesia.)
La situación se puso un tanto peligrosa.
