Flufftober 2021 Wolfyuu
Día 28: Compras juntos
Cada vez que Yuuri llevaba consigo a Wolfram a la Tierra, le gustaba llevarlo a diversos lugares para que conociera, la cara que ponía al ver objetos nuevos era inigualable y le gustaba verlo así de feliz. Ese día había decidido, llevarlo al centro comercial, la misión era comprarle cosas nuevas a Greta.
—¿Cómo hicieron eso? —preguntó Wolfram apenas llegaban al centro comercial.
—¿Qué cosa?
—La puerta se abrió sola.
—Ah—Yuuri sonrió—son puertas automáticas, tienen un sensor que identifican a las personas para que se abran en el momento en el que ellas se acerquen para salir o entrar.
A pesar de que se lo había explicado antes de entrar, Wolfram se aferró al brazo de Yuuri mientras cruzaban dichas puertas. Yuuri reía en su interior al verlo tan fascinado.
El pelinegro llevó a su prometido a una tienda departamental, primero vieron simplemente cosas al azar, se entretuvieron un rato en los electrodomésticos ya que Wolfram estaba bastante interesado en ellos.
Poco después, llegaron al área infantil.
—Aquí podemos elegir, mi mamá me dio algo de dinero, cuando le dije a qué veníamos, así que escojamos las más lindas para Greta, Wolf.
Se acercaron a los escaparates para poder visualizar mejor.
—Mira este vestido, Yuuri.
Wolfram arrastró al rey para ver un lindo vestido rosa de volantes, le recordaba mucho a su negligé, pero era bastante elegante.
—Se vería hermosa con este vestido para el próximo baile, ¿no crees?
—Tienes toda la razón Wolf, veamos si hay algunos zapatos que combinen.
Y así, Yuuri y Wolfram tuvieron una linda tarde de compras juntos, en la que terminaron comprando tres vestidos para Greta con sus respectivos zapatos y accesorios.
—¿Quieres comer algo y luego vemos si encontramos algo más?
—Me parece bien, ya tengo un poco de hambre.
Wolfram se quedó sentado en el área de comidas, mientras Yuuri se dirigía a un puesto de takoyakis.
—¿Shibuya?
—Murata—saludó al ver a su amigo y Gran Sabio.
—¿Viniste de compras con Miko-san?
—No, solo vine con Wolfram.
—Oh, ya veo, entonces estoy interrumpiendo su cita.
—¡¿Quién dice que es una cita?!
—¿Entonces qué es? ¿Dónde está él?
—Está por allí sentado, esperándome y solo vinimos a comprar ropa para Greta.
—¿Y eso no es una cita? Sería una salida familiar si ella estuviera aquí, pero para mi es una cita de una pareja casada para hacerle un regalo a su querida hija.
Yuuri se sonrojó, tenía lógica lo que decía.
—No estamos casados—se quejó débilmente.
—No, pero parecen, además el único que aún tiene problemas con ello eres tú y sigo sin entender por qué.
Yuuri lo miraba con el ceño fruncido. No sabía si debía decir la verdad o no.
—Yo no tengo problemas con ello ahora.
Murata le devolvió la mirada con sorpresa.
—¿En serio? ¿Y por qué sigues soltero?
—¿Cuál es la prisa? Tengo 17 años nada más.
—Estás comprometido desde hace más de un año y tienen una hija adoptiva, ¿pero te preocupas más por la edad que tienes para casarte?
El rey chasqueó la lengua.
—¿No será que en realidad no te has casado porque no le has dicho nada a Lord Von Bielefeld?
—Cállate Murata.
Y como siempre, el Gran Sabio había acertado.
—Ahora entiendo por qué te llama novato.
—¿Eres en verdad mi amigo?
—¿Quieres que te ayude de otras maneras? Aquí en el otro pasillo hay una sex-shop, si gustas podemos pasar para que le regales algo a tu futuro esposo, algo que los dos puedan usar.
—¡Murata!
Cuando volvió con Wolfram, después de casi huir de los comentarios indecentes de su amigo, lo miró comer felizmente, si él era feliz, él también lo era.
Pero, por culpa de Murata, ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera decirle a Wolfram sus sentimientos, además de que intentaba enterrar en lo más profundo de su mente el resto de la conversación, por lo menos por el momento, ¿no podía ser sutil y enviarle pequeños mensajes al respecto?
—¿Estuvo rico?
—Mucho, me gusta la comida de la Tierra, es muy variada.
Yuuri le sonrió y se puso de pie a su lado.
—Vamos a buscar si encontramos algo más para nuestra hija, ¿te parece?
Wolfram lo miró con sorpresa, era cierto que ese era el plan, pero era la primera vez que Yuuri decía, "nuestra hija". El chico pelinegro le sostuvo la mirada al rubio lo mejor que pudo, intentando no flaquear ni ponerse nervioso, había dicho esa frase a propósito y por supuesto su prometido se dio cuenta.
Sin decir nada, el rubio se puso de pie y comenzó a caminar al lado de Yuuri.
Caminaron en silencio, mirando las tiendas que pasaban, Yuuri lo miraba de reojo, quería hacer algo más y tenía en claro qué, pero estaba nervioso, ¿y si le sudaban las manos?
Comenzó a acercar su mano a la del mazoku, cada vez un poquito más cerca, hasta que comenzó a rozarla y antes de que se arrepintiera, la tomó por completo y fijó su vista al otro lado.
Wolfram seguía sin poder creerse que el pelinegro lo tratara así, pero lo aprovecharía al máximo, así que entrelazó sus dedos contras los de él con fuerza.
Caminaron un rato más así en total silencio, ninguno de los dos podía hacerlo, morían de vergüenza, incluso estaban ambos sonrojados.
Fue Yuuri quien rompió con el silencio.
—Mira Wolf, entremos aquí.
Casi arrastrándolo, Yuuri le mostró una tienda en donde había un camisón como los que Wolfram usaba.
—Probemos si es de tu talla.
Yuuri soltó la mano de su prometido y midió tanto por el frente como por detrás la nueva pijama rosa.
—Si te queda bien, te verás muy lindo con tu nueva pijama, Wolf.
Wolfram lo miró sonrojado, no sabía muy bien qué sucedía, pero le gustaba el sentimiento.
—¿Qué te parece si buscamos una nueva para ti también, Yuuri?
Yuuri asintió sonriente.
Wolfram lo tomó de la mano para seguir viendo la ropa. Yuuri la sostuvo sin problemas.
El rubio sonrió ante eso, si todo seguía así, definitivamente estarían bien, le daría a Yuuri todo el tiempo y espacio que necesitara para aceptarlo y así poder estar cada vez más cerca.
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N/A: Siempre he sido mala escribiendo sobre citas, por eso agregué a Murata XD
