Flufftober 2021 Wolfyuu
Día 29: Champagne
Era una de esas fiestas que se celebraban cada año en Shin Makoku, las que, a pesar de los años, Yuuri aún no se acostumbraba, todo sería un poco más fácil, si él no fuera el centro de la atención de todos los nobles invitados, pero al ser el Maou eso era bastante imposible.
Sin embargo, había algo que lo tranquilizaba, su prometido sabía que se ponía incómodo con tanta atención, así que nunca se alejaba de su lado, siempre estaba sentado en la silla especialmente dedicada al prometido del maou, y si era necesario le brindaba una mano.
Dado que ya tenía 18 años, le habían dado una copa de champagne para brindar.
—Sé que no te gusta, pero tienes que tomar, aunque sea un trago, solo para el brindis, si quieres puedes darme el resto después—le aconsejó el rubio.
—Lo sé, pero nunca lo he probado antes.
—Probablemente no te guste, pero has un esfuerzo, no siempre tienes que hacerlo.
Yuuri miró la copa en sus manos, como chico deportista que era nunca había querido probar ninguna bebida con alcohol, pero en ese momento estaba en Shin Makoku, y era el maou, así que, aunque no quisiera, le daría un trago por simple etiqueta y el resto se lo daría a Wolfram como le había ofrecido.
Una vez que todos tuvieron sus copas, les dedicó algunas palabras que ya había ensayado con Gunter antes y todos brindaron. Le dio un trago al champagne y lo dejó, por suerte no se sentía tanto el alcohol y no estaba tan amargo como pensó, pero era más que suficiente.
—¿Y? ¿Qué tal?
—No está mal, pero tampoco es algo que me guste.
—Dame el resto.
Yuuri le pasó la copa sin problemas.
—Pero, esa será tu segunda copa, ¿estarás bien?
—Es champagne, dos copas no es nada para mí.
El maou vio cómo se bebió todo el contenido lentamente, y sintió su rostro enrojecer al notar que notaba cada uno de sus movimientos, solo estaba bebiendo, ¿por qué se veía tan tentador en ese momento? Se golpeó mentalmente por sus pensamientos indebidos. Wolfram se dio cuenta de su mirada, pero no supo realmente el por qué.
—Te dije que estaré bien.
La fiesta transcurrió sin problemas, y al rey le gustaba la seguridad que Wolfram le daba, muchas veces no decía nada, simplemente saludaba y se quedaba a su lado como apoyo emocional. Conrart le había explicado que ese era uno de los papeles que Wolfram podía adoptar como su prometido y Yuuri lo aceptaba con gusto.
Sin embargo, notó que una de las sirvientas le ofreció otra copa y él la tomó sin decir nada.
—Wolf, es tu tercera copa.
—¿En verdad las vas a contar?
—Es que…
Wolfram sabía que su rey solo estaba preocupado por él, no es que quisiera controlarlo ni nada de eso. Suspiró.
—De acuerdo, es la última.
La bebió todo de golpe rápidamente, bajo la mirada de Yuuri, quien al no perderlo de vista ni un segundo, notó que por la rapidez con la que bebió, una pequeña gota se escapó de sus labios, y sin planearlo, se la limpió, pero no de una manera convencional, si no que utilizó su lengua para esa tarea.
Wolfram se quedó estupefacto ante su acción. Al ver su reacción fue cuando Yuuri se percató de lo hecho.
—Yo…
El color rojo invadió el rostro de ambos, sin embargo, Wolfram sonrió satisfecho.
—Novato—le dijo antes de alejarse y dejar su copa vacía. Después de lo sucedido, necesitaba algo de aire.
Yuuri lo miró alejarse y cuando lo perdió de vista, notó que Conrart lo observaba, éste le indicó con señas que lo siguiera; el mazoku ya sabía que quería hablar con su hermanito, así que, en cada oportunidad, le daba ánimos para hacerlo. Dudoso y nervioso, miraba a dónde se había ido su prometido y hacia su padrino, hasta que sintió que alguien lo empujaba.
—¿No estabas esperando una oportunidad para hablar con él? —le decía Murata.
—Este no era uno de los escenarios que ensayamos—se quejó.
—¿Y? Es mejor, no me esperaba que le lamieras el labio.
—¡Yo no le lamí el labio!
—Lo que digas Shibuya, pero solo síguelo.
Yuuri con las manos sudorosas y con un temor muy grande que comenzaba a invadirlo, le hizo caso a su amigo. Llevaba una semana planeando con él, todos los escenarios posibles para que lograra decirle algo importante al rubio, así que debía ser valiente y hacerlo.
Los nobles junto a los que pasó le dieron el paso libre, habiendo escuchado la conversación y después de haber visto la escena que había ocurrido, deseaban que pronto llegaran las invitaciones a la tan esperada boda real.
Wolfram no estaba muy lejos, apenas había salido a un jardín y estaba sentado en una banca, mirando a la nada.
Yuuri se sentó junto a él. El rubio se percató, pero no dijo nada.
El rey sentía que el corazón se le escaparía del pecho en cualquier momento, quería decirle algo, pero las palabras no salían, así que solo se llenó de valor, para tomar la mano de su prometido y llevarla a sus labios.
Wolfram lo miró igual de impactado y sonrojado que hace unos momentos. No sabía qué hacer o decir, pero amaba ese sentimiento tan envolvente.
—¿Regresamos, Wolf? —susurró Yuuri apenas.
El rubio asintió y se dejó llevar por su prometido de regreso a la gran fiesta, donde todos los esperaban más que encantados por ver al fin un avance entre la pareja real.
