Los personajes no son míos. Pero la historia y los diálogos son completamente de mi autoría, así como Casper también me pertenece.
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Acéfalo
15
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El portal fantasma que había abierto Casper, a través del collar con forma de esfera metálica, se asemejaba a un gran campo de energía que iba expandiéndose hacia un túnel que no parecía tener ningún final. Sam conocía los portales fantasma, ahora que su memoria se recuperaba podía estar segura de lo siguiente: el portal que ella tenía a unos metros de distancia no era como los que había visto en el pasado. Éste estaba cubierto por electricidad parpadeante por todo rededor. Sam se preguntó si existía una posibilidad de que fuese peligroso, pero desistió enseguida. Por supuesto que no lo era, Casper no se iba arriesgar a arrastrar a Danny a un sitio que le provocara daño físico, después de todo, necesitaban a Danny con vida. Vaya, la suerte estaba de su lado, por ridículo que sonara.
Una vez frente a Tucker, tragó saliva, recuperando el aliento. A pesar de haber puesto todo su empeño, no consiguió llegar a tiempo para detener a Casper. Ese maldito fantasma se llevó a su novio frente a sus narices, y no pudo hacer nada para impedirlo. Sus gritos desesperados no funcionaron. Y el odio sólo aumentó al recordar quién era realmente él y su propósito. ¡Se lo iba a entregar a Dan! Y Dan iba a apoderarse de su cuerpo para regenerarse.
Sam tenía gotas cayéndole por la frente, pero no podía darse el lujo ni para limpiarse el sudor. Miró a Tucker, tan desconcertado como ella, y el muchacho moreno le regresó la mirada pero no supo qué decir, así que solamente apretó los hombros, asustado. Sí, ella también tenía miedo, un montón de miedo, pero temía más por la vida de Danny que por lo que pudiera llegar a pasarle a ella. Sabía que era el momento para actuar, porque no tenía certeza de que el portal continuara abierto por mucho tiempo. Entonces, con toda la determinación de la que aún no conocía que era capaz, tomó a Tucker por la muñeca y lo jaló hacia el interior del túnel. Tucker no opuso resistencia, sino que se tomaron de la mano y juntos saltaron. No podían permitir que el portal desapareciera, no ahora. El túnel verde que expedía choques eléctricos, los succionó con tanta fuerza que resultaba imposible mantener los ojos abiertos. Sus manos se apretaron, ninguno de los dos podía creer que existiera algo así en verdad y que se sintiera tan monstruoso. Pareciera que sus cuerpos iban a desintegrarse molécula a molécula. No obstante, todo ocurrió en menos de diez segundos que se sintieron como una vil eternidad.
Cuando llegaron al final, descubrieron que el destino del portal era la zona fantasma. Quizás esperaban aparecer ante su enemigo, pero en el fondo no se sorprendieron. Sam había estado allí en más de una ocasión, sin embargo, no estaba tan convencida de recordar cada detalle. La zona fantasma era como un universo entero lleno de puertas, y cada puerta era un tiro al azar. Sin mencionar a los cientos de fantasmas merodeando y que los aborrecían desde el ataque a Amity Park de hace cuatro años.
—Tranquila, Sam —su amigo sostuvo su mano de manera comprensiva, como si ya adivinara sus pensamientos—. En la zona fantasma, los fantasmas somos nosotros. ¿Recuerdas? Atravesamos todo y nada puede lastimarnos... a menos que por error cayéramos en uno de esos agujeros sin salida, entonces estaríamos perdidos, o muertos. Tú entiendes...
—Tucker, creo que no ayudas en nada.
—Lo lamento. Pero es cierto.
—Tucker —Sam iba a decir algo para callar a su amigo, pero se arrepintió. Simplemente respiró profundo y se acomodó el collar de gamuza. Curiosamente, su cicatriz no le había dado ninguna molestia, o quizás no había reparado en ello hasta ahora—. ¿Dónde está Danny?
—Si lo supiera, no estarías tan molesta conmigo.
Bueno, su amigo tenía razón.
Su pregunta fue estúpida, lo sabía, pero fue inconsciente.
Buscar a Danny en la zona fantasma era lo mismo que buscar una aguja en un pajar. ¿Por dónde tendrían que comenzar? Danny estaba en peligro inminente. Los escenarios más crueles se plantaron y sacudieron su cabeza en cuestión de segundos, evitando que Sam pensara con raciocinio. Se dejó caer sobre el suelo y llevó ambas manos a las sienes, le estaban doliendo.
—Sam. No tengo ni puta idea —habló Tucker.
—El chico no se encuentra muy lejos de aquí.
—¿Eh? —exclamó ella, sorprendida, girando de inmediato a la voz que de pronto le pareció extraña.
Tucker apretó el puño y Sam observó al ente que se les acercaba a pasos lentos. Era enorme, con una especie de armadura encima y fuego en el cráneo.
—Skulker —intervino su amigo. Hasta entonces Sam logró reconocerlo. Su memoria todavía resultaba inestable. Y como si fuera un acto de reflejo, el moreno se puso delante de Sam, tratando de protegerla—. Aléjate de nosotros o pagarás las consecuencias.
Y la valentía sorprendió tanto a Sam que fue demasiado evidente. Quizás Tucker se sentía ofendido, pero no tenía la culpa. Si no malinterpretaba, el chico no era especialmente valeroso.
—O, ¿qué? —inquirió el fantasma, divertido. Se estaba burlando de ellos, seguramente aprovechándose de la oportunidad—. ¿Qué puedes hacer tú, niño humano?
La expresión en el rostro de Tucker se transformó de un segundo a otro. La valentía desapareció y ahora el chico se mostraba más bien indeciso.
—Para tu información, Sam, quiero aclarar que esto es tu culpa.
—¿Qué? Oh, genial —justo como solía recordar a Tucker—. Bienvenidos al pasado. No has cambiado, ¿cierto?
—Por fin logras recordar a tu mejor amigo. Pero supongo que no es el mejor momento para ponernos a platicar de ello, ¿o sí? —Skulker los observó con desagrado, esperando a que el joven realizara el primer movimiento—. Aléjate de nosotros acechador. Es verdad que no puedo hacerte nada —sonrió—. Pero tampoco tú puedes hacernos nada.
—Qué genio —el fantasma se llevó una mano a la frente. Luego se acercó a ellos, parándose derecho para mirarlos hacia abajo. Skulker era un gigantón comparado con ellos—. ¿Quieren saber dónde se encuentra ese chico fantasma o no?
—¿Tú sabes dónde está? —preguntó Sam, manteniendo la guardia, aunque presentía que Skulker no los iba a atacar. Porque, ¿qué sentido tenía?
—Por supuesto que sí.
—Y ¿por qué querrías ayudarnos? Odias a Danny.
—Eso es correcto. Soy un cazador.
Sam lo pensó por un breve momento.
—Eso quiere decir que actúas según lo que te conviene.
—Te conviene tener a Danny vivo para seguir cazándolo —agregó Tucker, comprendiendo el punto al que quería llegar Sam—. Un negocio redondo. Lo cazas y lo dejas en libertad para volver a cazarlo.
—Eh. Algo así —aceptó, pero daba la impresión de que su idea era menos ambiciosa—. En realidad, ¿quién querría que Dan regrese? Es aterrador incluso para los fantasmas de por aquí.
Se formó un silencio entre los tres. La vida de Danny ahora estaba en manos del fantasma que siempre quiso atraparlo. Quién lo diría, pero eso sonaba más lógico que morir a manos de su YO del futuro y malvado.
El acechador les dio indicaciones sobre la ruta que conducía a la guarida de Dan. Estaba convencido que era la misma, pues tan solo hace unos segundos había visto tanto a Casper como a Danny tomarla. «Él iba caminando por cuenta propia. No se notaba que lo estuvieran arrastrando a su muerte. Era como si buscara que lo llevaran con Dan apropósito».
Tucker y Sam emprendieron el camino, siguiendo las instrucciones del acechador. Skulker se negó rotundamente a acompañarlos. Dadas las circunstancias, lo más cuerdo sería sospechar de él, pero, una corazonada le decía a Sam que Skulker no mentía, sino que quizás tenía tanto miedo de Dan que evitaba involucrarse.
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La zona fantasma resultaba cada vez más y más ambigua. Sam y Tucker continuaron caminando por un buen tramo, siguiendo las indicaciones de Skulker al pie de la letra, y entre cada paso, el corazón de Sam latía con mucha más intensidad.
Era curioso cómo los fantasmas que se aparecían, se apartaban de inmediato, como si ellos fuesen los espectros y no al revés. Era curioso en más de un aspecto, ya que esos mismos fantasmas fueron quienes los atacaron en la ciudad.
Sam movió la cabeza para despejarse. Pensamientos absurdos en una situación seria, no eran una buena opción.
—Es él.
Sam volvió la mirada hacia Tucker, consternada de pronto.
—Es él —repitió el moreno, en una especie de murmuro, para luego elevar la voz—. ¡Es Danny!
Y tan pronto como pronunció su nombre, los ojos de Sam se abrieron de par en par. Su rostro se contrajo en emociones de sorpresa, alivio y, por supuesto, alegría. ¡Sí era él¡ Lo encontraron a mitad del camino. Las piernas de la chica comenzaron a moverse con iniciativa, y para cuando se dio cuenta, ya estaba corriendo hacia él, gritando su nombre tan fuerte como su garganta le permitiera.
Casper y Danny giraron al mismo tiempo, compartiendo la misma cara de confusión. El primer impulso de Danny fue extender los brazos para recibir a Sam, abrazándola tan fuerte como si se tratara de la última vez.
—Sam, ¿qué haces aquí?
Le extrañó la delicadeza del tono con el que hablaba. Sus ojos y sus cejas también se apreciaban de forma serena; todo él expedía un aura sumamente tranquila que, inquietó demasiado a Sam. Se supone que Danny iba rumbo hacia su muerte, ¿por qué se le veía tan tranquilo? Claro, casi pasaba por alto que él no sabía nada acerca del plan que Casper tenía preparado para él. La mente de Sam hizo clic, esperanzada a salvarlo.
—¡Danny! Tenemos que irnos de aquí.
—¿Eh? —la expresión del joven demostraba que no la comprendía en su totalidad, pero en realidad era ella la que no lo comprendía a él. Danny relajó su semblante y acarició la cabeza de Sam con parsimonia—. No quiero irme de aquí. No todavía.
—¿Qué? ¡Estás loco! —Tucker llegó hasta ellos y miró amenazante a su amigo. Daba la impresión de que Danny hubiera perdido la cabeza—. ¡Tenemos que irnos de aquí, ahora! ¿No lo entiendes? Es nuestra oportunidad, viejo.
—Tuck, escucha... No, escuchen los dos. No puedo irme en este momento, tengo que enfrentar a Dan de una vez por todas.
—¡Olvídate de Dan! Maldita sea, de no ser tu YO maléfico y si no te conociera, diría que estás obsesionado con él —hizo una pausa dramática—. Viejo, abre los ojos. ¡Estamos en la zona fantasma! ¿Eso no te dice algo?
—¿Qué quieres decir?
—En el mundo ficticio en el que estábamos no había manera de encontrar un portal fantasma, ¡demonios! Finalmente atravesamos por uno y llegamos a la maldita zona fantasma, y adivina qué... Puedes olvidar tu estúpida pelea con Dan, y los tres podemos buscar la puerta que nos lleve al portal fantasma del laboratorio Fenton... ¡En el mundo real!
Sam separó ligeramente los labios. Tucker en verdad sabía cómo actuar, esa era la idea más maravillosa que nunca había tenido. Ciertamente, ahora tenían una manera de regresar. Así que observó a su novio, expectante de su respuesta.
—No puedo hacerlo.
—¿Qué?
Tucker tomó a Danny por el cuello de su camisa, cabreadísimo.
—¿Me estás jodiendo? Tu vida está en peligro. La vida de Sam está en peligro.
—Tengo que luchar con ÉL.
—¿Y qué piensas hacer, exactamente, sin tus poderes fantasma? —el azabache no respondió. Luego de un segundo, Tucker agregó:— Sólo piensas en ti mismo.
El moreno lo soltó de repente y Danny ya no dijo nada. Ella también estaba enojada. Jamás pensó que su novio resultara un ser egoísta. ¿Para qué quería luchar? ¿Para demostrar qué era más fuerte o más débil? Y los ojos de la chica se transportaron hasta Casper. Apenas reparó en su presencia. Casper permanecía inmutable, a unos cuantos centímetros detrás de Danny, como testigo de todo lo que ocurría a un costado de ellos, como pretendiendo ser indiferente. Sam lo analizó, estaba convertido en su forma fantasma, con aquella bata de científico loco y el cabello castaño moteado de mechas azules que simulaban fuego. Exactamente igual que la primera vez que lo vio sobre el techo de aquel edificio; exactamente igual que en el hospital cuando la obligó a suicidarse. Lo recordaba.
Ella frunció el ceño.
—¡Casper es ese fantasma que acompañaba a Dan! —en ese instante, el aludido dio un respingo, pero de inmediato giró la cara en dirección contraria—. El mismo fantasma que modificó el aparato que introdujeron en el sistema nervioso de Tucker. Él es el culpable de que Tucker sufra de choques eléctricos. ¡Danny!
—¿Qué? —intervino el chico cobrizo, fulminando con la mirada a Casper—. ¿Realmente recuperaste la memoria? Me asombra tu capacidad para recordarlo todo de golpe, después de cuatro años —suspiró—. Tienes razón, además. Luce igual como ese maldito fantasma.
Sam ya podía predecir las ganas que tenía Tucker de romperle la cara a Casper. Lo sabía porque apretaba los puños con clara intención de irse a los golpes. Pero resultaría en vano.
—Casper te puso una trampa. Su plan es llevarte hacia Dan para que él se apodere de tu cuerpo.
—Eso es horrible. ¿Lo sabías desde un principio, Sam? Eso significa que nos mentiste, y deseabas la muerte de Danny.
—No es de esa forma, Tucker. Yo ayudé a Casper, es cierto. Pero no recordaba quién era yo, ni quiénes eran ustedes realmente. Ahora me doy cuenta del daño que ocasioné, y de la aberración que puedo evitar si puedo ayudar a Danny.
—Viejo, ¿por qué te quedas callado? Sam ya reveló el horripilante secreto que guardaba. Casper es un idiota que te lleva a la muerte. Y Dan está aguardado por ello.
—Un momento. ¿Por qué no pareces ni un poco sorprendido? —Sam se tomó un minuto para examinarlo con cuidado. El semblante del joven parecía no decir nada al respecto—. Tú ya sabías quién era Casper, verdad.
—Yo mismo le conté todo —Casper habló, haciéndolos callar tanto a Sam como a Tucker, que quedaron anonadados—. Ay, por favor. Borren esa ridícula expresión de su rostro, ni siquiera dan lástima, parecen tontos. Y por tontos me refiero sólo a ese tipo de la gorra. Sam sigues siendo tan hermosa como siempre.
—¿Qué? Espera, a quién le dijiste...
—Tucker, trata de tranquilizarte un poco —Danny, después de permanecer una eternidad en silencio, decidió que era su turno para intentar calmarlos. Sus dos amigos lo miraron escarnecidos, sobre todo Sam—. Casper me contó lo que planea Dan. Sé que pretende utilizar mi cuerpo. Por lo que entendí, no voy a morir, solamente me fusionaré...
—Dame un minuto para procesarlo. ¿Qué?
—Danny, ¿acaso te estás escuchando?
—Viejo, ¿tú pretendes fusionarte con Dan? ¿Eso es lo que quieres? ¿Pretendes fusionarte para hacerte fuerte? Porque estás hablando como si lo hubieras planeado desde un principio.
—Guarden silencio, maldita sea. Dejen que el chico abra la boca, uhm.
Danny, que mantenía una posición ecuánime hasta entonces, se mostró rudo y audaz, como si se hubiera molestado. Casper tenía razón, Danny apenas había dicho nada y ya estaban condenándolo a la horca. Nada de eso tendría que estar sucediendo.
—Gracias, supongo —Casper les dio la espalda. Danny continuó—. Ciertamente, Casper es ese maldito fantasma que acompañaba a Dan cuando invadió Amity Park —el fantasma bufó, probablemente ofendido—. No lo sabía hasta que entramos al portal fantasma. Entonces vi a Casper convertirse en uno y lo pude reconocer como el cómplice de Dan. Mi primer instinto fue golpearlo, pero como no lo iba a conseguir, me conformé con decirle un par de insultos —se rio de Casper—. Luego, el larguirucho... ¡Ah! Tengo que dejar de llamarlo así. Bueno, como sea. Él me contó todo el plan detrás de mi captura. Me habló sobre el objetivo de la invasión, de la inyección que hace que puedan tomar cosas reales en el mundo físico, de cómo jugaron con tus recuerdos para atraparme, de lo que pasará conmigo si Dan logra su cometido. Pero también se disculpó.
—Tks. No tenías que mencionar esa parte, uhm.
Sam y Tucker escucharon atentamente si mencionar ni una palabra. No entendían nada, todo era como en el principio o incluso peor.
—Casper se encargó de construir una máquina, utilizando el Atrapa Fantasmas Fenton.
—La idea es colocar el cuerpo inconsciente de Danny sobre una mesa en forma vertical. Modifiqué la construcción del Atrapa Fantasmas, así que ahora es capaz de lanzar rayos que fusionan y desintegran el ADN fantasmal. Utilizarlo es más sencillo.
«Un rayo se disparará directamente a Dan, que también se encontrará en la misma posición que Danny. El rayo es tan magnifico, gracias a mí, que atrapará a Dan, transformándolo en un montón de partículas ectoplásmicas.
«Transportándolo instantemente al cuerpo de Danny. Fusionándolos.
«Yo lo llamo, el AtrapaYFusionaFantasmas Casper».
—Pero eso no pasará.
—Claro. Fingiremos que el plan sigue en pie.
—¿Qué? Detengan un momento su caballo, jinetes. No entiendo por qué nos están explicando esto ahora.
—Sam. Casper se disculpó conmigo. Trata de comprenderlo desde ese punto.
Fue en ese momento que Sam lo entendió. Casper aborrecía tanto a Danny que nada le costaba aniquilarlo. Sin embargo, su plan dio un giro de ciento ochenta grados. ¿Por qué?
—Casper, ¿estás arrepentido, acaso?
—Creo que si no lo estuviera no estaríamos teniendo esta conversación, linda, uhm. Si advertí al mitad fantasma, es porque quiero que regresen con vida, uhm.
Ladeó la cabeza y el cabello azabache le cayó ligeramente sobre los ojos. La chica lo escondió discretamente detrás de la oreja, e inspeccionó minuciosamente a Casper.
—Por eso necesito enfrentar a Dan. Acabarlo de una vez por todas, si no lo hago, eventualmente él me buscará y se repetirá la misma historia. Su tiempo es limitado, pero, nadie sabe lo que ese cretino puede llegar a hacer mientras tanto —tomo una pausa, masajeándose las sienes—. Sé que no tengo mis poderes, pero en su estado actual puedo ganarle. Si existe probabilidad, por mínima que sea, tengo que hacerlo. Tengo que aprovecharme de eso.
—Odio ayudar a un niño como tú, pero... también robé otras armas de tu familia en la invasión, si de algo te sirven, yo podría...
—¡De acuerdo! —entonó Sam para hacer notar que tanto ella como Tucker seguían la conversación—. Acepto que te enfrentes a él, pero no lo harás solo. ¿Entendido?
—Sam...
—Te ayudaremos. No somos tan tontos como tú como para luchar cuerpo a cuerpo con Dan, esa probabilidad es solo tuya. Pero te ayudaremos.
—Tucker, Sam... ¡Ah! Está bien. Impedirles que me sigan no será suficiente porque estoy seguro que vendrán de cualquier forma. Así que está bien.
—Buen chico —Sam lo abrazó e hizo que el joven de ojos azules recargará su cabeza justo en medio de sus senos. Entonces Danny respiró tan profundamente que el alma de Sam se invadió de paz y de seguridad. Lo lograrían—. Lo lograremos y regresaremos al tiempo real.
Pudo notar los ojos inquietos de Casper, que observaba la escena, tan incómodo como su amigo moreno. Y agradeció internamente que Casper no los separara. Quizás, Casper no era tan malo.
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—Así que... ¿Lo recuerdas todo? —preguntó Casper, cruzado de brazos y fingiendo que no le interesaba.
—Algunas cosas son borrosas todavía. Sin embargo, recuerdo más de lo que te imaginas.
—Uhm.
Casper miró al vacío fantasmal. No muy lejos de ellos se encontraban Tucker y Danny. Sam les había pedido un momento a solas para conversar con Casper. ¿Por qué? No necesitaba explicarlo, sencillamente, sentía que era su deber hacerlo. Hasta alguien como él merecía una segunda oportunidad, ¿no es así?
—Eres un maldito charlatán, mentiroso y un traidor.
El fantasma frunció las cejas y apretó los dientes. Las llamas de su cabello se encendieron violentamente por un milisegundo, mas no replicó nada.
Sam sonrió internamente. En su forma fantasma, Casper seguía luciendo tan atractivo como humano, con la diferencia de que se le veía más seguro e imponente. Pareciera que había crecido unos cuantos centímetros más, si eso fuera posible.
—Gracias, Casper.
—¿Qué quieres decir con gra...?
No pudo terminar de hablar porque Sam lo besó lentamente en la mejilla, tomándolo con las defensas bajas, provocando que Casper trastabillara.
Se quedó quieto, sin alejarla. Sam hizo cosquillas con sus labios sobre el lóbulo de su oreja derecha, para susurrar Gracias. Luego se separó, con una expresión que Casper desconocía. El pobre seguramente se hallaba confundido y nervioso.
—¿Qué acabas de hacer? —preguntó, llevando la mano a la mejilla.
Sam rio con sinceridad.
—Te doy las gracias, por todo.
—Dices que soy un maldito charlatán, mentiroso y un traidor. ¿Y me agradeces?
—Lo fuiste, pero ahora eres todo lo contrario. Eres valiente, generoso, y un héroe.
—Agh. Prefiero ser como lo otro. Uhm.
Sam rio con más entusiasmo, captando la mirada curiosa de Tucker, y en especial la de Danny. Enseguida, el fantasma también sonrió tenuemente.
—Disculpa si me porté como un patán contigo, uhm. Nunca pretendí lastimarte ni ponerte en peligro.
—Lo sé, Casper.
—Yo, de verdad te amo, Sam.
—Eh... Casper no digas eso, por favor.
—Lo lamento. Lo diré de todas formas. Te amo, y lo único que quería era mantenerte a mi lado —tomó su mano y la entrelazó con la de ella, mirándola con tanta ternura y amor que la conmovió. De no ser por la vacuna, Sam se preguntó si Casper fuera capaz de hacerlo—. Quería que me amaras, pero sé que jamás pude ni podré reemplazarlo a él. Lo siento.
Casper besó su mano y Sam deseó acariciar su cabello como en los viejos tiempos, pero temió que las llamas le quemaran los dedos.
—Te protegeré hasta el fin, cielo, uhm.
Lo abrazó como única respuesta. No amaba a Casper, pero sí lo quería.
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Danny Fenton fulminaba a Casper con los ojos, acto que a Sam se le antojó sumamente entretenido.
—¿Estás celoso, Danny?
—¿Celoso? —inquirió con una ceja en lo alto—. ¿Celoso por cómo se abrazaron y cómo lo besaste en la mejilla? Por supuesto que sí.
Sam encogió los hombros, un poco tímida.
—Fue como una especie de despedida. Casper no es malo.
—Tienes razón. Hasta yo puedo darme cuenta de eso.
—Pero te sigue cayendo mal.
—Por obvias razones. Sam, él te alejó de mí en primer lugar. Puedo perdonarlo, pero no por eso olvidaré lo que hizo.
—Danny.
—Una vez que termine con Dan, me vengaré de Casper.
Sam suspiró profundamente. En el fondo, sabía que sus intenciones no eran malas. Podía percibir la incomodidad y el desagrado por parte de los dos. Ambos querían enfrentarse a un duelo, y cualquier cosa para impedirlo resultaría inservible. Ellos pelearían, tanto si lo quisiera como si no.
—Yo te amo a ti, Danny.
—¿Qué? —el chico separó los ojos ante la inesperada revelación. Los colores lo cubrieron por completo, haciéndolo cada vez más hermoso—. ¿Lo dices en serio? ¿De verdad recuperaste tu memoria?
Sam asintió.
—Tus intentos para reconquistarme fueron muy lindos —se sonrojó. Danny la tomó por los hombros, juntándola con él, y su sonrisa se extendió a los lados, enteramente feliz. Ella también estaba feliz, por fin tenía oportunidad de decirle lo mucho que lo amaba—. Nunca dejé de amarte, pues aunque no sabía quién eras, con solo mirarte ya provocabas mucho en mí. Ahora estoy segura que te amo.
—Sam.
Sus dedos acariciaron la piel de las mejillas de Sam, recorriendo cada centímetro, esperando el momento. No obstante, fue Sam la que no soportó la distancia y besó a Danny en los labios. El muchacho correspondió enseguida, sosteniendo su mentón con una mano y su espalda con la otra. El beso se prolongó por varios minutos, mientras la magia y el universo entero explotaban dentro de ellos. Los labios de Danny eran tan suaves y deliciosos que nunca se cansaría de besarlos.
Se separaron jadeando y con ganas de más.
Se prometieron que cuando terminara todo y regresaran al mundo real, continuarían con ese beso.
Danny le entregó a Sam un anillo dorado, con letras inscritas en el interior. Sam lo examinó con demasiada atención, reconociéndolo.
—¿Quién rayos es Was?
Los dos intercambiaron un gesto cómplice y rieron al unísono.
Una última risa antes de la batalla, porque ninguno sabía lo que ocurriría después, y si tendrían tiempo de volver a reír.
Continuará
N/A: Ya ni quiero decir que nos acercamos al final, porque cada vez que quiero escribirlo me extiendo demasiado y termino haciendo capítulos muy largos que luego divido, jajaja.
Gracias a quienes leen y comentan: DragoViking, denise-daze, Ela de Uchiha, PepperJoan y Mauve42.
