Capítulo 4
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El tiempo pasó volando. La comida estaba deliciosa, era eso o Thomas no recordaba la última vez que había comido algo tan tico.
Por primera vez en mucho tiempo, entre anécdotas y risas no se tuvieron que preocupar por la amenaza de los cranks. Ese efímero momento de paz lo agradeció infinitamente.
- Sé lo que dijo Jorge, ¿pero nos vamos a quedar aquí? – le susurró Newt a Thomas
Él lo miró asintiendo. – Por el momento – le susurró de vuelta
- Eso dijiste cuando estuvimos en CRUEL y ve que bien resultó
- Lo sé – dijo un poco abatido – Pero primero averigüemos un poco de este lugar antes de hacer nada. En CRUEL huimos hasta que estuvimos convencidos…
- ¿Estuvimos?
- Bueno, estuve, pero después ustedes se dieron cuenta de que clase de lugar era – Newt asintió – Así que, por ahora, saquemos información si hay algo sospechoso, nos largamos.
- ¿No crees que estás personas también son de CRUEL? Nos podrían estar mintiendo en este preciso momento – Newt observó a todos los lugares, topándose con la fugaz mirada de Sofía.
- Lo sé, por eso, tenemos que averiguar en que clase de lugar estamos – Thomas lo miró fijamente - ¿Cuento contigo?
- Siempre – le respondió sin dudar
Thomas asintió.
La atención de estos se vio dirigida a todos en esa cafetería. Todos los presentes comenzaron a levantarse y uno a uno iban desapareciendo por el pasillo. Thomas vio como Sofía y los demás también se levantaban de sus asientos.
- ¿Qué está pasando? – preguntó Sonia
Cada integrante de los munis observaban atentamente los movimientos de todos.
- ¡Hey nuevos! - les gritaron
Thomas y los demás voltearon. Un chico masomenos de su edad estaba viéndolos detenidamente.
- Son nuevos así que no conocen aquí, pero ya es hora de ir a la cama – dijo y señaló un enorme reloj que se encontraba en la pared
- ¿Por qué? – preguntó Thomas antes de siquiera procesar la pregunta
El chico lo miró mal. – Porque mañana será un día duro y a menos que quieras que te maten los malditos mierderos de allá fuera – levantó el dedo señalando la salida – te sugiero que descansen – completó un poco exasperado
- ¿Qué hay mañana? – preguntó Newt para desesperación del chico
- Trataremos de encontrar la base subterránea de CRUEL – dijo
Newt y los demás quedaron sorprendidos por la respuesta del chico.
- ¿Qué relación tienen con CRUEL? – preguntó Thomas levantándose de su asiento y dando unos pasos hacia él.
- Se dice que esos hijos de puta tienen un lugar libre de infección, pero nadie sabe dónde, así que nosotros seremos los primeros en saberlo. Nos largaremos de aquí – ahora el chico estaba más animado, mostraba una sonrisa de engreído.
En eso, una alarma sonó por todo el lugar. Absolutamente todos miraron hacia arriba como para materializar tal sonido.
- Es la señal, será mejor que en serio se vayan a sus habitaciones, tal vez mañana el sargento les diga algo o así. Nos vemos – se despidió el chico y desapareció por aquel pasillo
Newt se percató de que se encontraban solos en la cafetería.
- Escucharon – dijo Sartén – Tal vez ellos nos puedan ayudar
- Si vamos con ellos, conseguiremos información acerca de aquel paraíso que tanto mencionan. Es nuestra oportunidad – comentó Sonia
- Jorge – dijo Teresa - ¿El Sargento es el sujeto de la información? – Teresa lo miró directamente
- Puede ser – contestó simplemente – Descansemos, mañana veremos que hacemos
Para sorpresa de todos, Jorge se adelantó.
¿Qué carajos le pasaba?
Aun con una corazonada en el pecho, Thomas se fue tras él. Todos y cada uno de ellos abandonaron la cafetería y se dirigieron a sus habitaciones.
- Buenas noches – le dijo Teresa a Thomas
- Hasta mañana – pronunció con cariño y con una pequeña sonrisa
Teresa le devolvió la sonrisa y desapareció por el pasillo. Brenda pasó al lado de Thomas.
- Buenas noches Brenda – pronunció antes de que se fuera
Ella le miró por sobre su hombro. – Ah. Buenas noches Thomas – dijo y se fue
Thomas observó como desaparecía. Algo le pasaba a Brenda. Thomas sentía que la brecha entre ellos era más grande conforme pasaba el tiempo. ¿Pero, qué podía hacer? Al parecer no eran tan cercanos y Thomas presentía que si le preguntaba directamente lo evadiría completamente. No quería alejarla más.
Dejaría que todo tomara su tiempo.
Al pasar por el pasillo, Sonia tropezó un poco. Se alcanzó a agarrar de algo para evitar que su tobillo terminara mal.
- ¿Estás bien? – escuchó
- Sí… - Sonia levantó la mirada y vio que estaba sujetando a Newt del brazo, rápidamente lo dejó de hacer - … disculpa
- No hay problema. Sé más cuidadosa a la próxima vez – Newt entró a la habitación
Sonia se quedó analizando lo que acaba de pasar. La voz de Newt era firme, no de preocupación, pero tampoco sonó como si no le importara lo que llegara a pasarle. ¿Por qué?
Apenas se conocían. No sabían nada uno del otro. Los laberintos estaban separados, por lo que hasta hace un par de meses habían tenido que cruzar palabras. Newt no era de su total agrado, pero no parecía mal chico. Aun así, no comprendía porque Newt no le regresaba los malos tratos que ella le había hecho.
Los chicos del grupo A eran raros.
Sonia hizo una mueca y se fue a la habitación.
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Thomas colocó sus brazos detrás de su cabeza, observando el techo. ¿Dónde estaban? ¿Sería seguro confiar? ¿Sería seguro quedarse?
No quería volver a cometer el mismo error de aquella vez, en donde casi no la libran. No quería perder a sus amigos.
Escuchó un ruido y miró rápidamente. Gally había suspirado y se había acomodado en su cama, adoptando una posición graciosa. Thomas sonrió, lo molestaría después con eso. Debajo de Gally se encontraba Aris.
Su mente viajó al momento en que lo conoció. Aquel chico que parecía asustado y retraído en aquella cafetería. A primera vista le pareció raro y no confiaba en él, pero después de todo lo que pasaron supo que Aris era igual a él. Una víctima más.
Si estaban otra vez en CRUEL, Thomas no sabía que hacer. ¿Habían escapado para volver a lo mismo? No. eso definitivamente no sería una opción. Si el comandante y sus secuaces tratan de venderlos a CRUEL habría muchos problemas y si ya estaban en CRUEL, encontraría la manera de salir, aun si eso implicaba que él no salieras de ahí. Pero a sus amigos nadie les haría daño.
Con el fuego en la sangre, Thomas concilió el sueño y para sorpresa de la mañana, no había tenido esas horribles pesadillas.
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Newt – sentía que lo movían – Newt
Frunció el ceño. Él no quería despertar, quería seguir durmiendo.
- ¡Newt! – gritó alguien
Se sobresaltó y se levantó rápidamente, pero eso sólo provocó que se golpeara la cabeza con la cama de arriba.
Soltó una maldición y tomó su cabeza con sus manos, en un vano intento de detener el dolor.
Se escucharon algunas risas.
- Deja de jugar y apúrate – le dijo Minho
- ¿Qué rayos estás haciendo? – le preguntó molesto
- El comandante mandó por nosotros, quiere vernos. Apúrate, me parece que las chicas ya se fueron – le comunicó
- Tch – se sobó otra vez la cabeza y se levantó.
Se duchó rápido y colocó ropa limpia.
- ¿Listos? – preguntó Jorge observándolos a todos
Todos asintieron.
- Vamos entonces – abrió la puerta y salió
Conforme avanzaban más personas salían de todos lados. Unos apenas se estaban levantando, otros estaban llenos de energía y otros se dirigían al comedor para la primera comida del día. Nadie notaba su presencia o si lo hacían los ignoraban.
Thomas no podía creer que no estuvieran alerta con desconocidos como ellos. Él lo estuviera y seguramente los tendría perfectamente vigilados. Pero aquí parecía no importar.
Eso se le hacía raro.
Dejó de pensar en eso cuando vieron que las chicas los estaban esperando en una esquina. Las saludaron y juntos, caminaron hacia la oficina del comandante.
Al doblar en una esquina, Newt y los demás tuvieron que pegarse a la pared. Muchos chicos se dirigían hacia ellos corriendo.
- ¡Perdón! – gritó uno - ¡Disculpen! – dijo otro
El pasillo se llenó de disculpas hacia ellos por la corrediza que traían.
- ¿Qué está pasando? – preguntó Minho molesto
Thomas miró y vio a la chica de ayer correr como nunca.
- ¡Permiso! – gritó anticipadamente - ¡Sofía apúrate o nos quedaremos sin almuerzo! ¡Hoy sirven puré de papa!
Newt sintió la ráfaga de viento que esa chica dejó al pasar corriendo.
- ¡Ya voy! – se escuchó un segundo después
Barriéndose por la esquina del pasillo, apareció Sofía. Thomas la miró y sus ojos se cruzaron fugazmente. Sofía se estabilizó de inmediato y echó a correr enfilada hacia ellos.
- Oigan dicen que la comida de hoy estará deliciosa – dijo Sartén alegremente llegando hasta sus amigos, se había rezagado un poco.
Pero no se fijó que se colocó en medio del pasillo, para que todos sus amigos pudieran escucharlo con claridad. En eso, Newt miró hacia Sofía. Ella ya estaba encarrerada, no podía detenerse.
Esto acabaría mal.
Sartén, por alguna razón se quedó paralizado. - ¡Muévete Sartén! – le gritó Minho, pero él no lo había escuchado.
Sofía cada vez se acercaba más, por la fuerza que traía chocaría directamente con Sartén, de un rápido movimiento se deslizó por el piso, pasando entre las largas piernas de Sartén. Él quedó atónito, al igual que los demás.
Sofía se levantó rápidamente de su deslizamiento y comenzó a correr otra vez. - ¡Lo siento! – le gritó por encima del hombro a Sartén
Otro joven saltó de otro pasillo sorprendiéndolos. También derrapó un poco y se encaminó hacia Sofía.
- ¡Perderás Ruiz! – gritó
- ¡En tus sueños López! – gritó fuertemente y ambos desaparecieron al doblar una esquina
- En este lugar están locos – comentó Sartén atónito aun observando por donde habían desaparecido esos dos
- ¿Aún creen que es buena idea quedarse? – preguntó Minho viendo con una mueca a Thomas y a Newt
Thomas no respondió, simplemente siguió caminando.
- Tch – Minho lo siguió no muy convencido
- ¿Viste eso? – preguntó Ana sorprendida
- Parecía volar – respondió Rosalind también sorprendida
- Vamos, no se separen – les reprendió Harriet
- ¡Sí! – contestaron al unisonó y se acercaron al grupo
- No puedo creer que armen tanto alboroto por una comida – comentó Gally mirando molesto a todas partes
- Oye viejo, tú la probaste ayer. Yo también hubiera corrido para alcanzar un poco – le dijo Sartén
- Pues ahora ni alcanzaremos – dijo Minho
Su estómago rugió y trató de opacar el sonido colocando su mano en su estómago, pero fue en vano. El ruido ya había sido escuchado por todos. Newt miró divertido a Thomas, él también rio.
- Llegamos – el momento fue interrumpido por la voz de Jorge
De inmediato, todos miraron la gran puerta de madera que tenían enfrente. La oficina del comandante.
Por alguna razón desconocida, Thomas tembló un poco. Ese acto lo molesto, apretó los dientes y el puño. Él no era ningún cobarde. Respiro profundo y se armó de valor. Si tenía que defender a sus amigos con todo lo que tenía lo haría.
Jorge levantó la mano y tocó dos veces, acto seguido se escuchó un "pase" desde adentro. Tomó el pomo y abrió la puerta.
Newt estaba maravillado. La oficina del comandante era muy hermosa. Grande y luminosa.
Parecía que no se encontraban en medio del desierto rodeado de cranks.
- Por favor pónganse cómodos, puedo ofrecerles algo de beber – dijo le comandante
Jorge negó, pero Sartén, Minho, Gally y Sonia aceptaron. Harriet la miró con mala cara, pero Sonia simplemente se alzó de hombros. – Tengo sed – respondió simplemente
- Bien, ya que todos estamos aquí. Primero quiero disculparme por mis chicos – comentó el comandante
- ¿Por qué? – Minho realizó la pregunta que todos tenían en mente
- Porque los chicos se ponen competitivos cuando se trata del desayuno, en espacial si es la comida favorita de todos. Con los cambios en el numero de personas que hemos sufrido durante los últimos meses, en algunas ocasiones, la comida no alcanza para todos. Espero que puedan comprender.
- Lo entendemos – dijo Jorge
- Bien. Dicho esto, paso a lo que de verdad los trajo aquí – dijo - ¿Quieren encontrar el paraíso cierto? – preguntó sin rodeos
En ese segundo, las alarmas de todos se encendieron. Thomas, seguido de Newt, Minho, Harriet y Sonia, se pusieron de pie. Teresa se colocó a lado de Thomas y Brenda cobró una postura defensiva. Las más jóvenes se arrinconaron y enfrente de ellas se encontraba Gally, Sartén y Aris.
Jorge alzó una mano para indicar que se calmaran.
- ¿Cómo es que lo sabes? – preguntó mirando fijamente al comandante
Él se echó a reír. – Trabajaba en reconocimiento de área, en las fuerzas especiales. Puedo leer a una persona al segundo de haberla visto y puedo decir que ustedes no son cualquier persona o, ¿me equivoco? – finalizó con una sonrisa en el rostro
- No queremos problemas – comentó Thomas
- Y no quiero que los tengan – respondió el sargento – Pero para eso debe de haber confianza entre nosotros, ¿verdad? – se levantó de su asiento, rodeo su escritorio y quedó frente a los muchachos – Deben de decirme todo y cuando digo todo es TODO – enfatizó las últimas palabras
- ¿Por qué haríamos eso? – preguntó Newt con desconfianza
- Supuse que después de darles comida y techo, estarían agradecidos
- La gratitud no tiene nada que ver con esto – soltó Minho
- Esperaba que sí – dijo el comandante firme
- Tranquilos – dijo Jorge firmemente
- ¿Y quién nos asegura que esto no es una trampa? ¿Qué no son parte de CRUEL?
El comandante miró a Thomas con una expresión de análisis. – Créeme – dijo después de unos segundos – CRUEL y yo no nos llevamos bien – el comandante alzó una manga de su uniforme y dejó al descubierto su brazo.
Cada persona en esa oficina, miró al comandante con sorpresa.
Su brazo estaba totalmente lleno de cicatrices. La piel estaba totalmente destruida.
- Así que – continúo hablando el comandante – puedo asegurarte que CRUEL no sabe que estamos aquí y planeo permanecer de esa forma durante un tiempo. Además, no tengo porque contactarme con ellos – dijo pensando la situación – Ellos sólo quieren a alguien especial y aquí no hay nadie así, ¿verdad? – preguntó sugestivamente
Thomas incapaz de hablar, negó con la cabeza.
¿Ellos no habían dicho nada?
- Bien. Aclarado ese punto, quiero que me digan cómo es que terminaron con un tipo como Randall.
El comandante se recargó sobre su escritorio, mirándolos fijamente.
Thomas dudaba, pero era la única oportunidad. Observó a Jorge y asintió.
Así fue como le contaron al comandante sólo las partes necesarias, omitiendo claramente que eran inmunes. Le dijeron que buscaban al supuesto amigo perdido, que había probabilidad de que era inmune, pero no se sabía, CRUEL se lo había llevado y quien no había escuchado de las atrocidades que les hacían a los chicos que se llevaban. A los no inmunes los usaban como conejillos de indias, para probar las supuestas curas encontradas, que hasta el momento ninguna había sido 100% efectiva. Sólo querían encontrarlo y largarse de ahí, a un lugar donde no pudieran ser infectados.
El comandante los escuchaba atentamente. Había algo en los ojos del comandante que Thomas no podía descifrar. Algo que le daba temor, pero al mismo tiempo le infundía una tranquilidad inexplicable.
Al finalizar con la patética historia, Thomas hizo un reencuentro en su cabeza y quiso golpearse. En verdad sonaba patética. ¿Cómo se les había ocurrido semejante estupidez?
- En todos los años que llevo acá fuera nada ni nadie ha encontrado el supuesto paraíso. Muchos creen que es un mito, yo también lo creo. Pero algo me dice que ustedes no, ¿Por qué? – preguntó directamente
Jorge no respondió. Parecía sorprendido por la pregunta.
- Es porque queremos tranquilidad. Hemos pasado por mucho – dijo Thomas. El comandante pensó que se refería a toda la mierda de los infectados y sí, pero Thomas y los demás sabían que también se refería al laberinto, a CRUEL, al desierto. Tantas cosas que atravesaron juntos, que ahora tenían una mínima posibilidad de escapar. – Y estamos cansados de eso. Sólo queremos alejarnos de todo esto
- Escucha hijo – le dijo duramente – No hay escapatoria de esto. Cada maldito rincón del mundo tiene La Llamarada, nadie se salva. Antes o después, pero al final mueres. Cada uno de estos chicos que ves en este lugar eran como ustedes – el comandante paseo su vista por cada uno de los presentes – Chicos sin nada que les quedara, vagando por el mundo rezando por que esa cosa no los alcanzara o disfrutando, a pesar de todo, cada día, porque podría ser el último. Entiendo como te sientes hijo, pero si quieres vivir, aleja esa estúpida idea de tu cabeza. No existe tal paraíso, sólo es un cuento que se inventaron los altos mandos para que la moral no decayera, pero a estas alturas ya no importa.
Thomas observó que en los ojos del comandante se instalaron viejos recuerdos.
- Lamento ser yo quien se los diga, pero lamentablemente algún día llegaremos a convertirnos en esas mierdas, así que, como consejo de un viejo lobo, les digo que regresen a su hogar o permanezcan aquí, como deseen, pero no se encasillen en esa absurda idea. – finalizó
El comandante se enderezó y comenzó a caminar hacia la salida.
- ¿Y sí si existe? – se escuchó detrás del comandante
- ¿Qué? – Thomas se encontraba justo detrás de él
El comandante se sorprendió.
- Si hay una posibilidad, ¿se la negará a sus chicos? Esos chicos también tienen el derecho de vivir tranquilamente y si existiera una remota posibilidad, ¿no pelearía por ella? – le preguntó Thomas, nuevamente sentía hervir su sangre
El comandante dejó escapar un suspiro y sonrío de lado. – Muchacho, me agradas -dijo sonriendo - ¿Qué es lo que dices? – se cruzó de brazos
- Fuimos a la ciudad – intervino Jorge en la conversación – Y alguien ahí nos dijo que en este lugar podían tener información – señaló un lugar en el mapa – Pero en el camino nos atrapó una tormenta y nos refugiamos en una cabaña, pero un grupo nos atacó…
- El grupo Strocks, son unos bastardos – comentó el comandante – Pero – la mirada del comandante se volvió rígida - ¿Qué quería ese tipo con ustedes? Él no pierde el tiempo con el que no vale la pena, ¿Qué tenían para que los haya capturado a todos? – su mirada mostraba molestia.
Thomas se alarmó a este paso los descubrirían enseguida.
- Él nos creyó – se escuchó una voz femenina
Todos los ojos se enfocaron en ella.
- Esa rata nos creyó cada palabra. Como Jorge era el que poseía la información – dijo comenzando a caminar hacia ellos – Trataron de llevárselo, pero no lo permitimos o al menos, eso intentamos, después su equipo llegó y nos salvó – finalizó Teresa
El comandante suspiró. – Ese tipo, siempre creyendo todo sin analizar- guardó silencio unos momentos – En fin.
- Como decía – continuo Jorge – Nosotros íbamos en camino a este lugar ahí poseen la ubicación del paraíso
El comandante dejó escapar una risa. – Creo que los estafaron – dijo – En ese lugar no hay nada más que muerte. Es un extenso valle lleno de esas mierdas, si van, son hombres muertos.
Thomas apretó sus puños. – Pero… - trató de hablar
El comandante levantó su mano a modo de hacerlo callar. – He escuchado suficiente y les aseguro que es un mito, pero como veo que están convencidos – dijo mirando a Thomas – no los detendré. Pueden quedarse un par de días para reponer fuerzas, les daremos unas cuantas provisiones y luego pueden seguir su camino hacia la muerte. A este paso, jamás encontraran a su amigo – su mirada intimidaba – pero como gusten. No arriesgare a mis chicos por una fantasía. Disfruten su estancia – dijo finalmente y se retiró de la oficina.
El ambiente se encontraba abatido. No habían conseguido ayuda.
Newt dejó escapar en un soplido su frustración. Thomas no podía creerlo, no habían conseguido nada.
- Aún hay algo – dijo Brenda
- ¿Qué? – preguntó Minho
- Lo que aquel chico dijo, hoy saldrían a encontrar la base subterránea de CRUEL. Si el paraíso pertenece a ellos, tal vez si nos infiltramos podremos conseguir información – comentó como si fuera obvio.
- ¡Brenda eres una genio! – exclamó Thomas sonriente
Brenda lo observó, pero no respondió.
- Solo hay un problema – comentó Newt
- ¿Qué? – preguntó Thomas
- Si entramos a CRUEL, ¿cómo le haremos para que no nos reconozcan?
- Si lo hacen, estamos muertos. Ya oíste al comandante, no le gustan las mentiras – comentó Sartén
El silencio reinó la oficina.
- Hay una manera
- ¿Cómo Jorge? – preguntó Thomas
Jorge simplemente sonrió.
Era hora de volver a entrar en acción.
Gracias por leer.
AS
