CAPITULO 5

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- ¿Estás seguro que esta es la mejor forma? – preguntó Minho tratando de acomodar el nuevo uniforme que le habían proporcionado

- Es la única – respondió Jorge guardando algunas armas en la camioneta

Mientras Minho seguía batallando con su uniforme, Thomas se abrochaba sus botas.

Habían convencido al comandante de que los dejara participar en esa misión. Ellos seguirían buscando el paraíso, pero necesitaban acercarse. No interferirían con la misión, sólo servirían de apoyo. Aun con muchas replicas lograron convencerlo. Y ahí estaban, preparándose para salir.

- ¿Listo? – Thomas observó un par de botas frente a él. No necesito subir la mirada para ver de quien se trataba

- Listo – dijo poniéndose de pie

Newt le entregó un arma. – Más vale que funcione

- Tiene que funcionar – dijo Thomas asintiendo

- ¡Escúchenme todos! – gritó el comandante

Todos estaban reunidos en una especie de bahía, los vehículos se encontraban a los costados perfectamente alineados. Todos los chicos -soldados- se encontraban listos para partir.

- Sé que es peligroso, pero recuerden porque lo hacemos. Pero recuerden porque lo hacemos. Muchos perderán la vida…

- Alentador – susurró Gally

- …pero es un riesgo que aceptaron y que siempre aceptaremos. No tenemos nada que perder. Muchos han perdido a los suyos y ustedes saben que tal vez mañana nosotros estaremos con ellos o tal vez no. Lo importante es saber que nunca nos rendiremos, así sea que dejemos el alma en el campo, ¡no nos rendiremos! – vociferó y de inmediato la bahía se llenó de gritos

- Por lo menos están animados – comentó Newt

Thomas asintió.

Divisó entre la multitud a Sofía. Se hallaba a unos metros de él, estaba junto a los chicos de aquella vez. Tenía la mirada seria y estaba totalmente concentrada en las palabras del comandante.

- ¡¿Listos!? – el grito del comandante lo sacudió

Hubo una respuesta unísona. Sonó una alarma y comenzó el movimiento. Todos se subieron a sus respectivos autos.

Thomas se quedó observando por unos segundos más a aquella chica, cuando se disponía irse, Sofía le miró y se quedó pasmada. Una pequeña línea de preocupación se plasmó en su rostro, pero de inmediato se fue. Thomas la miró extrañado. Ella frunció el ceño y se alejó.

¿Qué diablos le pasaba a esa chica?

- ¿Estás bien? – le preguntó Newt una vez que se encontraban arriba del auto

- Sí, sí – respondió un poco pensativo – Estoy bien – dijo recuperándose

- De acuerdo – Newt no estaba convencido, pero ya conocía a Thomas, era terco como una mula

- Te dije que te quedaras – le dijo Sonia a Rosalind cuando la vio subir al auto

- De ninguna manera – contestó segura – Si ustedes van yo también, somos un equipo, ¿recuerdas? – le dijo de forma amigable

Sonia guardó silencio y asintió con la cabeza. Veía a esa niña y su instinto de protección se activaba, al igual que con Ana. Ellas eran las chicas más jóvenes del grupo. Las únicas jóvenes que lograron sobrevivir al escape. Sonia se hundió en los recuerdos.

- ¿Estás bien? – esa pregunta la trajo de vuelta. Miró hacia el dueño de la voz y Newt la observaba con un ligero deje de preocupación.

Ella asintió.

- Bien – comentó y se acomodó cerca de Thomas

Thomas estaba también hundido en sus pensamientos cuando notó que alguien tomaba asiento junto a él. Era Brenda.

- Este era el único vacío – explicó cuando se percató de la mirada de Thomas

- No, no, está bien. Me alegra verte

- Sí – dijo sin mucho interés

- ¿Qué ocurre Brenda? – le preguntó harto de la situación

- ¿Qué ocurre de qué? – le regresó la pregunta con confusión

- Tú… estás… eres diferente – Brenda lo miró como si se hubiera vuelto loco

- Tengo algo en la cara, me convertí en una crank o algo así

- ¿Qué? ¡No! Simplemente… - suspiró - …eres distante conmigo. Me evitas.

- ¿Disculpa?

- Me oíste – dijo seguro - ¿Por qué me estás evitando? ¿Te hice algo malo? Si es así, discúlpame, no fue mi intención

Thomas esperó la reacción de Brenda, la cual tardó en llegar, porque la chica estaba procesando sus palabras. Al final, soltó un resoplido.

- Eres increíble – comentó con desagrado

- ¿Disculpa? – preguntó

- ¿De verdad eres tan egocéntrico como para pensar que lo que me pasa es por tu causa? – le preguntó irritada

- Entonces sí te pasa algo – dijo dejándola acorralada

- ¿Sabes qué? Olvídalo, no me pasa nada – Brenda se cambió de lugar

- No Brenda, no quería… - pero ella ya estaba del otro lado

- Deja de pelear con una de tus novias – le escuchó decir a Newt

- No es mi novia – replicó

- Eso crees – le dijo Newt mirando al frente

Thomas estaba fastidiado, así que guardó silencio, no quería pelear de nuevo.

A unos cuantos asientos más a la derecha, Teresa observó toda la escena. Sujetó con fuerza su arma.

¿En qué momento cambiaron tanto las cosas?

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- Preparados novatos, pronto llegaremos – comentó un chico asomándose al interior de la camioneta

Todos se alistaron. Se colocaron un caso y sujetaron el arma fuertemente. Después de unos minutos, el movimiento del auto se detuvo. Habían llegado.

- Escúchenme – el chico de antes se entró completamente al interior, observándolos a todos – Se supone que este lugar está totalmente escondido, pero mis compañeros han monitoreado el lugar durante semanas, el lugar no está totalmente abandonado, han visto salir a personas, pero eso no lo exime de que hay contaminados adentro, así que procederemos con precaución extrema. El comandante me comentó que ustedes también quieren luchar, así que el objetivo de la misión es tomar esta base, cueste lo que cueste. No lo defrauden, ¡¿entendido?!

- ¡Sí! – gritaron al unísono

- Y recuerden jamás se quiten el casco y en caso de que lo hagan, de inmediato se colocan algo ¿de acuerdo? El virus es extremadamente contagioso, pero tenemos de alguna manera retrasar su contagio. Somos vulnerables, así que espero verlos a todos cuando regresemos a la base – finalizó y las puertas se abrieron

Uno a uno comenzaron a desalojar la camioneta. Thomas observó que por lo menos había diez camionetas ahí y de cada una, bajaban al menos diez chicos. El grupo era grande. Todos tenían uniforme y casco, por lo que no reconocía a Sofía por ningún lado

- ¡Thomas vamos! – le gritó Newt

Thomas se puso en marcha y en segundos estuvo al lado de su equipo.

- Recuerden que debemos averiguar algo. Como ya se conocen abran dos grupos, el A y el B. Brenda y yo iremos con el A. Si alguien está en peligro de inmediato den la señal, ¿de acuerdo? - dijo Jorge

- ¿No debería ir alguien de nosotros? En el grupo A sólo hay…

- ¿Niñas? – dijo Harriet molesta – Te apuesto blanquito, que peleamos mejor que tú

Por los cascos no podían verse, pero Thomas apostaba todo a que Gally estaba enfadado.

- Como sea – dijo Jorge – Grupo A – señaló a los chicos – Grupo B – nos vemos cuando terminen la misión

Todos asintieron y cuando los demás soldados dieron la señal, entraron sigilosamente a la base de CRUEL.

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- ¿Estás bien? – preguntó Thomas a Teresa

- Estoy bien – contestó

Thomas miró al frente y siguió avanzando. El lugar parecía completamente abandonado. Se podría decir que casi estaba en ruinas. ¿Porque querían rescatar esto? No valía la pena, pero si algo aprendió en estos meses, es que la basura de uno, puede ser el oro de otro. Así que tenía que haber una buena razón para recuperar esta chatarra y no se iría sin averiguar. Ellos no eran los únicos con secretos.

De pronto detectaron movimiento a su izquierda, de inmediato apuntaron a ese lugar, pero sólo eran otros soldados que convergieron con ellos. Se calmaron y continuaron avanzando con calma, pero seguros.

- Pantera uno, aquí halcón uno, encontramos la sala de interruptores, creemos que aquí está la fuente de energía. Encenderemos las luces, su posición pantera uno – se escuchó por la radio que uno de esos soldados tenía en su hombro derecho

- Aquí Pantera uno, recibido. Nos encontramos con cachorro uno, estamos a quinientos metros del origen, cambio.

Thomas miró a través de su casco. Esa la voz la reconocía. Era Sofía.

Todos siguieron avanzando con firmeza. Se escuchó un ligero trueno que alarmó a todos, pero se calmaron en cuanto vieron que se trataba de las luces. Todo el pasillo fue iluminado y Thomas tuvo que entrecerrar los ojos para enfocar la vista.

Se sorprendió con la vista, el lugar era inmenso. Esa parte de la base no estaba hecha pedazos como al inicio. Siguieron avanzando. Mientras más lo hacían, más entendía Thomas porque la querían recuperar. El lugar estaba repleto de tecnología que serviría para enfrentar a cualquier amenaza.

- Alto – ordenó la soldado

Todos se detuvieron y fue cuando lo escucharon. Un ruido provenía a los lejos por el pasillo de la derecha. Sofía levantó su brazo e hizo una seña para avanzar hacia el lugar. Thomas la siguió.

- Ustedes quédense aquí, revisen el otro pasillo – ordenó y se marchó

Thomas estaba molesto con su actitud, pero tenía razón. Tenían que asegurarse de que no hubiera sorpresas, así que el grupo A se fue a la izquierda. Todo el lugar estaba iluminado, pero eso no tranquilizaba a los chicos. Sabían que la luz no sirve de nada.

Siguieron caminando hasta toparse con una enorme puerta. Newt y Minho se miraron entre sí. Thomas asintió. Jorge tomó el pomo de la puerta y los demás se posicionaron a su lado en posición de ataque.

De un rápido movimiento abrió la puerta y de inmediato entró Minho, Newt y Thomas. Revisaron rápidamente el lugar y era seguro. Dieron la señal y los demás entraron.

- ¿Qué es esto? – preguntó Thomas quitándose el casco. El calor era terrible.

Era una especie de salón monitor. Había computadoras, las cuales estaban apagadas, escritorios, pantallas, todo lo que vieron aquella ocasión que escaparon del laberinto. Pero estaban llenos de polvo, parecía que ese lugar tenía tiempo abandonado.

- ¿En dónde estamos? – preguntó Minho recorriendo con la mirada el lugar

- Parece que aquí también había un laberinto – dijo Gally

Newt le dio la razón.

- ¿Cuántos más podrá haber? – preguntó Sartén

- No es momento para sentimentalismo. Empecemos a buscar – dijo Jorge

Todos comenzaron a hacerlo.

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- Con cuidado – dijo Sonia al observar como Aris trastabillaba un poco

- Lo siento – se disculpó

- Guarden silencio – ordenó Harriet e hizo una seña para que todos se detuvieran

Cuando escucharon a la nada, continuaron. El pasillo que les tocó recorrer era grande y extenso. Aun no sabían a donde los iba a llevar y en alguna parte de su ser, Sonia no quería averiguarlo.

- ¿Crees que saldremos de aquí con vida? – Y Aris no ayudaba

- Quieres callarte – le dijo

El muchacho se calló. Pero esa misma pregunta cruzaba en la mente de Sonia. Algo le decía que esta misión no era buena idea.

- Alto – dijo Harriet nuevamente

Se detuvo porque escuchó un ruido. De pronto, la piel de todos se erizó al escuchar semejante risa maniaca. Harriet se asomó con cuidado, al doblar la esquina, se hallaba un crank en la penúltima faceta. Se estaba comiendo a alguien que estaba tirado en el piso. Parecía que hablaba con alguien, algo muy gracioso, porque sus risas eran sumamente locas. Un escalofrió recorrió a todos. Harriet maldijo, tenían que pasarlo para continuar, pero no quería luchar si no era necesario. Era sólo uno.

De pronto, el crank detuvo lo que estaba haciendo y se giró rápidamente. Harriet se ocultó con el corazón acelerado.

- ¡Puedo verte! – gritó divertido el crank y después comenzó a reír con locura

¿Cómo era posible que en esa fase aun pudiera formular palabras? Increíble.

Harriet sujetó su arma con fuerza.

- ¡No escaparas! – gritó de nuevo - ¡Vamos a jugar! – comenzó a saltar y a aplaudir - ¡Será muy divertido! – la risa macabra no paraba de inundar el pasillo

Harriet estaba pensando en una manera de matarlo, sin accionar las armas. El eco era innecesario, podría haber más cranks en el área. Tomó el cuchillo que tenía en el cinturón del pantalón. Podía atacarlo, pero Harriet dudaba. Con ese nivel de locura, luchar cuerpo a cuerpo no era buena idea. Parecía que se olvidaban completamente del dolor.

Harriet sintió como la jalaban de su chaqueta, miró y era Sonia que le hacía señas. Trataba de decirle que el arma poseía un silenciador y que solo tenía que apretar un botón para activarlo. Le agradeció y lo hizo. Respiró profundo y saltó al pasillo.

- ¡Ahí estás! – gritó el crank

Harriet esperó a que se acercara un poco más y disparó.

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El eco del disparo dejó atónitos a todos en esa sala.

- ¿Qué fue eso? – preguntó Sartén

- Disparos – comentó Minho sujetando su arma al frente

- ¿Creen que encontraron cranks? – preguntó Teresa

- Lo más probable. No creo que estuvieran jugando con sus armas – respondió Gally con tono tosco

Teresa simplemente se le quedó mirando.

- Tranquilos – dijo Jorge – Escuchen – se llevó una mano a la oreja

- No oigo nada – comentó Newt

- Exacto. Quiere decir que fue aislado, seguramente se toparon con uno. Ese disparo hizo eco en todo el lugar

- ¿Y?

- Seguramente habrá más cranks – contestó Thomas por Jorge

- ¿Y qué hacemos? – preguntó Gally

- Primero contactaremos al grupo A – dijo Jorge

Thomas tomó su comunicador. – Grupo A, ¿me escucha? – dijo apretando el botón, cuando lo dejó de hacer, la estática era lo único que se escuchaba – Grupo A, soy Thomas, ¿me escucha? – Nada – Grupo A, su posición – Nada – Grupo A, su posición – repitió, pero nadie del otro lado contestaba.

- Debemos ir a buscarlas – dijo Minho

Jorge resopló. Temía que algo así pasara.

- De acuerdo, pero sean rápidos y sigilosos – dijo

Todos se pusieron su casco y tomaron nuevamente las armas. Jorge miró a todos inspeccionando sus uniformes, una vez aprobada esa tarea, abrió la puerta.

- ¡Aquí están! – gritó alguien

Por un segundo se congelaron en sus lugares. Un crank tenía la locura pintada en el rostro. Su uniforme indicaba que era un científico.

- ¡Los encontré! – gritó y como un relámpago, diez sujetos más aparecieron en el campo de visión del grupo. Hombres y mujeres, todos infectados. - ¡A ellos! – gritó y todos se abalanzaron

Jorge fue rápido y cerró la puerta, pero los cranks eran fuertes y le estaban dando batalla. Brazos y piernas salían de la abertura que aun estaba abierta. Gritos ensordecedores llenaron el lugar. A este paso, si había más en poco tiempo llegarían.

- ¡Una ayuda no me vendría mal! – gritó Jorge

Brenda corrió en su auxilio tratando de cerrar la puerta. Thomas reaccionó y se detuvo a su lado, también empujando la puerta. Los demás lo imitaron. Tardaron más de lo que sus cuerpos resistían, pero lo consiguieron, la puerta se cerró de un golpe, cortando pies y manos o algunos dedos. Los audillos perforaban las gruesas paredes. Los cranks gritaban de dolor.

- ¡Los mataré! ¡Los mataré a todos! – gritó el primero que se había asomado

- ¿Ahora qué? – preguntó Newt agotado por el esfuerzo

- Tenemos que salir de aquí – dijo Teresa

- ¿Cómo? La única salida era por ahí – señaló Gally, aunque no lo demostraba, estaba muerto de miedo

- Pues tenemos que hallar otra – comentó Teresa

- Tiene razón – dijo Jorge - ¡Rápido! ¡Todos comiencen a buscar! – gritó y de inmediato comenzaron a tocar paredes, revolver papales, apretar botones.

La salida de emergencia tenía que estar por ahí.

Los golpes en la puerta cada vez eran más fuertes. ¿Cuántos más eran?

Con cada golpe, la puerta se lograba mover unos milímetros.

- La puerta cederá en cualquier momento, si no encontramos una salida, estaremos muertos – comentó Minho

- Cállate Minho – dijo Thomas

Él trataba desesperadamente de encontrar una salida. Pero no había encontrado ni una mierda. El lugar parecía una bóveda. De pronto, algo cayó del techo, asustando a todos. Cada uno levantó su arma hacia arriba, esperando a que bajara algún crank.

- ¡No disparen! ¡Soy yo! – se escuchó desde las alturas

- ¿Aris? – preguntó Thomas frunciendo el ceño

La cabeza de Aris se asomó por el conducto. Estaba de cabeza.

- De prisa – dijo – La puerta no tarda en ceder. Las chicas están a salvo, vengo por ustedes – comentó

Esa oración calmó un poco a Newt.

Colocaron una mesa y las chicas fueron las primeras en trepar y desaparecer por el conducto. Siguieron los chicos y el ultimo fue Thomas. La puerta estaba a punto de ceder.

Thomas tomó impulso, derribando la mesa que ocuparon para subir y sujetándose fuertemente de las orillas del conducto. Con ayuda de Aris y de Newt, Thomas logró subir justo a tiempo. La puerta cedió y el lugar se vio invadido por cranks.

Ellos tres se quedaron muy quietos. Los cranks no habían notado que estaban en ese conducto.

- ¡Donde están! – gritó el primer crank - ¡Sólo les arrancaré los ojos, no teman! – gritaba desquiciadamente

El lugar se llenó de risas y de gritos trastornados.

- Tal vez se fueron a la sala principal. ¡Ahí tengo todos mis trofeos! – gritó uno

- ¡Vamos! – se escuchó a otro

Después se escuchó como una estampida y luego silencio. Los cranks se habían ido. Un suspiro de alivio salió de la boca de Thomas. Ese peligro momentáneo había pasado.

- Aris, gracias – le dijo Thomas

- Viene a tiempo, ¿eh?

Thomas asintió.

- Escuchamos un disparo, ¿qué pasó? – preguntó Minho llegando hasta ellos

Al contrario de lo que pensaban, esos ductos eran los bastantes amplios para que se pudieran mover con libertad.

- Nos encontramos a un crank – dijo Aris – Todos estamos bien – comentó cuando observó las consternaciones de Thomas y Newt – Harriet lo enfrentó. Le disparó en la cabeza

- ¿Esa chica? – preguntó Minho

Aris asintió. – Tenía el silenciador activado, así que el sonido de ese disparo vino de otra dirección – comentó

- El encender las luces fue un error – dijo Gally

- Al parecer, los despertamos – dijo Newt. Aris asintió

- ¿Cómo nos encontraste? – quiso saber Thomas

- El crank provenía de su lado, así que supusimos que había más por acá. Llegamos hasta un lugar libre de ellos y de inmediato vine por ustedes

- ¿Por los túneles? – preguntó Jorge

- Sí. Encontramos algo – dijo con voz seria

Todos se le quedaron mirando a Aris. Ese chico no era tan inútil como pensaban.


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Gracias por leer. Nos vemos.

AS