Disclaimer: Los personajes de la saga The Maze Runner no me pertenecen, son propiedad de James Dashner; sin embargo, personajes como Sofía, Layla, León, Rosalind, Ana y Beth son de mi autoría.


CAPITULO 10

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- ¡Al fin! ¡Llegamos! – gritó Sartén al momento de entrar al lugar

- Baja la voz – gruñó Minho siguiéndole el paso

Tras ellos caminaba Layla, Jorge y Harriet. Todos lo más serenos posibles. No querían llamar la atención.

El lugar estaba ambientado. Ya era tarde, por lo que los comensales, en su mayoría jóvenes, comenzaban a llenar el lugar. No eran los sujetos con la higiene más perfecta, pero al menos no parecían vagabundos. Aunque, pensándolo bien, el grupo de Layla sí parecía el menos aseado del lugar.

Llevaban caminando días hacia la "ciudad más cercana".

- ¿Estás segura de que estarán aquí? – preguntó Minho inspeccionando todo el lugar y por último, mirando a Layla.

Ella asintió. – Definitivamente están aquí – Minho la miró confundido y Layla le hizo una seña para que mirara más adelante.

Minho siguió su mirada y se encontró con Thomas, el cual lo veía entre sorprendido y aliviado a unos metros de distancia.

Thomas sonrió y se encaminó hacia su hermano. Minho lo sorprendió con un abrazo. Thomas estaba feliz de encontrarlos.

- Me alegra de verte

- A mí también – contestó Minho

- Bien niñas – dijo Harriet llegando hasta ellos - ¿No hay otro lugar para hablar? La gente ya ha comenzado a vernos raro – Thomas y Minho observaron alrededor.

Era cierto, algunos jóvenes comenzaban a prestarles atención.

- Síganme – dijo Thomas y comenzó a caminar adentrándose en el lugar.

Harriet y Minho se miraron unos segundos y después comenzaron a caminar tras Thomas.

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- Despierta – Newt se removió un poco – Despierta – frunció el ceño - ¡Newt despierta! – Newt se despertó de golpe

- Al fin despiertas. Vamos, tenemos que seguir – Sofía lo miraba fijamente.

Sofía se levantó y Newt se enderezó todavía un poco adormilado. se frotó los ojos.

- ¿En dónde están los demás? – preguntó al observar a cero personas a su alrededor a excepción de ellos dos.

Sofía empacaba sus cosas. – Sonia y Aris iban a conseguir un poco de agua y Ana se fue con ellos.

El estomago de Newt se revolvió levemente al escuchar que Sonia y Aris habían ido juntos. Newt se levantó completamente.

- ¿A dónde vas? – Sofía detuvo lo que estaba haciendo para observar como Newt comenzaba a caminar

- Iré a buscarlos – dijo simplemente

Sofía frunció el ceño. – Claro que no. Me ayudaras aquí – dijo observando el pequeño lugar donde habían pasado la noche – Tenemos que dejar el lugar sin rastro. CRUEL podría seguir buscándonos.

Newt iba a reprochar, pero se detuvo. ¿CRUEL buscándolos después de eso? Por supuesto que sí, ellos jamás dejarían de cazarlos.

Con resignación, ayudó a Sofía a limpiar todo rastro. Minutos después llegaron los otros tres chicos y partieron de ahí.

Llevaban días en el desierto, tratando de encontrar la estúpida ciudad donde se supone que estarían los demás, pero todo lo que Newt veía era arena y más arena. Ruinas de lo que alguna vez fueron imponentes edificios.

Observando los restos del camino, Newt se preguntó como hubiera sido la vida sin la existencia de los cranks. Probablemente más tranquila que esta.

Sofía era la última del grupo. Siempre en la retaguardia, cuidando a todos. Observaba el rostro de Newt, sabía que él estaba pensando cosas y por sus expresiones, tal vez ella se imaginaba sus pensamientos.

Sonia comenzó a reír, caminaba junto a Aris, el cual sólo sonrió. Después de unos segundos Ana se les unió. De inmediato la mirada de Newt reparó en ellos. Ahora, en su rostro no se reflejaba recuerdos imaginarios, en su lugar, Sofía podía ver algo de preocupación.

Sofía miró también a esos chicos y después volvió la vista a Newt. Se preguntó cual de los tres le preocupaba más o por qué. En ese momento, ella se dio cuenta de lo que estaba pensando.

Se tranquilizó, a ella no le importaba las razones por las que él ponía esa cara cada vez que veía juntos a los otros chicos. Era su problema no el de ella.

De pronto, un sonido los dejó congelados a todos. Sofía se puso en posición, sosteniendo su arma al frente. Newt también poseía una por lo que se colocó ligeramente a su lado.

Ana tembló de miedo y se aferró a Sonia, quien tenía una pequeña arma en la mano. Aris se colocó delante de ellas con machete en mano.

Se encontraban en medio de las ruinas, en lo que parecía ser una especie de calle, pero solamente veían vestigios de edificios y arena que lo cubría todo. Entonces, ¿de dónde provenía el sonido?

La respuesta llegó al segundo cuando un crank salió de una abertura de alguna ruina y corría exageradamente hacia ellos. Sofía fue rápida, cuando Newt reaccionó, el crank yacía en el suelo.

Muerto de un disparo.

Lejos de alegrarse, Newt se enfadó. - ¿Qué hiciste? – le recriminó a Sofía

- Tsk. Salve nuestros traseros – respondió bajando el arma – Pero ahora, debemos correr – dijo mirándolo

Newt expresaba todo su odio a través de su rostro, era fácil adivinar que el destinatario de tal sentimiento era Sofía. Miró a los demás y les indicó que comenzaran a correr.

Aris asintió y jaló a las chicas comenzando nuevamente con la travesía que conocían.

- Si hay más por aquí – dijo Newt mirando nuevamente a todos lados – Felicidades ya los alertaste – escupió con odio.

Guardó su arma, dio media vuelta y comenzó a trotar.

- De nada – Newt escuchó el comentario sarcástico de Sofía, pero la ignoró completamente

Muy dentro de él sabía que ella era la más preparada de todos y que su reacción fue la correcta. Nadie hubiera reaccionado más rápido que ella, pero también ya se había cansado de huir.

¿Acaso no había más que hacer que huir de esos bastardos?

Pero últimamente ya no se molestaba en buscar respuesta, pues esta siempre era la misma.

No, no había más.

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Se encontraban en una especie de sala privada. El ambiente ya se había colocado. La mayoría de los jóvenes había llenado el lugar y se encontraban festejando algo por alguna razón que Thomas desconocía.

Layla montaba guardia cerca de la puerta o al menos, eso es lo que le parecía a Thomas. Siempre solitaria y siempre alerta. A veces pensaba que su vida no era diferente a la de ellos.

Cada día se despertaba rogando que no fuera el ultimo.

Del otro lado observó que Rosalind platicaba amenamente con León, al parecer ellos dos estaban congeniando muy bien.

En un sillón, en la esquina del lugar se encontraba Brenda acostada con Jorge a su lado.

Habían llegado a ese lugar unos días antes que el grupo de Minho y aunque la herida de Brenda sanaba sorprendentemente, aun la chica soltaba leves quejidos cuando tenía que hacer algún esfuerzo, por esa razón le prohibió levantarse de ahí. Al principio Brenda estaba tan débil que no opuso resistencia.

Jorge casi lo mata con la mirada cuando se enteró del estado de Brenda, pero gracias a ella, él seguía aquí, con ellos.

La mirada de Brenda se cruzó con la de él, le sonrió levemente y Thomas le devolvió la sonrisa. No sabía qué había cambiado, pero Thomas sentía que ella ya era un poco menos hostil con él.

Sartén platicaba con Harriet y Teresa, al parecer algo estúpido, Teresa sonreía divertida y Harriet lo miraba como un completo idiota.

- ¿Qué sabemos? – de pronto Thomas enfocó su mirada en Minho y Gally, quienes habían llegado hasta él

- Según Layla podemos esperar unos días más

- Están retrasados

- Sí Gally, eso ya lo notamos – respondió Thomas con un poco de fastidio

- Tranquilos – dijo Minho – Debemos concentrarnos en encontrar a Newt, ¿de acuerdo? – Minho miró a Thomas y él asintió.

Podía sentir que la mirada que Minho le daba decía más que palabras y tenía razón. Newt siempre estuvo ahí para ellos, sería injusto y cobarde abandonarlo. Se conocieron en el área, se convirtió en su hermano y a la familia no se le abandona.

Thomas se sentía raro cada vez que pensaba en la palabra familia. Jamás había conocido a la suya, pero sabía que antes del laberinto él había tenido una, solamente que se le fue arrebatada la posibilidad de verla. Lo único que había visto y había aceptado era a los garlopos del área, en especial a Newt y Minho, esos dos significaban mucho, al igual que…

Miró hacia su espalda. Teresa seguía divirtiéndose con Sartén.

Thomas sonrió.

Todos detuvieron lo que estaban haciendo cuando escucharon el escandalo que provenía de afuera.

- ¿Qué es eso? – preguntó Minho cansado de las sorpresas

- ¡Thomas! – en unos segundos Thomas se encontraba al lado de Layla – Son ellos – dijo ella señalando el caos de afuera

Atrás de Thomas se encontraban Minho y Gally, observando también como los cranks comenzaban a atacar.

- ¿Cómo diablos llegaron hasta aquí?

- Se supone que se encontraban bloqueados. No había paso a la ciudad – comentó Gally

- Pues ya la hay. Vámonos – dijo Layla

Se comenzaron a preparar para correr de nuevo.

- ¡Thomas, date prisa! – le gritó moderadamente Minho

- Ya voy – respondió, pero Thomas seguía mirando hacia afuera

Todo el lugar era un completo caos por la llegada de los cranks. Jóvenes corriendo por sus vidas. Thomas no quería imaginarse lo que sería más allá de ese pequeño antro.

Se alejó de ahí y comenzó a alistarse como todos los demás. Brenda se colocó un arma en su pierna, sólo si era necesario, Jorge estaba a su lado. Thomas creía que sería mucho esfuerzo para ella, pero no había opción.

Teresa llegó a su lado. Thomas cargó un arma. - ¿Listo? – le preguntó

Thomas asintió y en un segundo cada uno de ellos se encontraba corriendo para escapar de los cranks.

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Newt observaba la tormenta que afuera de la cabaña se desataba. Saliendo de la base habían caminado algunos días más, cruzando el desierto hasta llegar a la cabaña donde los habían secuestrado la primera vez. Un poco más cerca de su destino.

Ana estaba agotada y siendo la más joven del grupo lo entendía. Así que ella fue la primera en quedarse dormida. Habían esparcido varias mantas por el suelo y como la temperatura descendía demasiado en la noche, habían acordado no distanciarse mucho por las noches, así mantendrían calor.

Un poco cerca de una esquina, Sonia y Aris charlaban animadamente, pero sin levantar demasiado la voz. Entre ellos había algo, cualquiera lo podía notar. Newt no estaba del todo conforme, pero al ver la sonrisa de Sonia, esas preocupaciones se iban a la basura. Aun no entendía porque de repente le surgía la preocupación por esa chica.

Newt sonrió. Levantó la mirada para encontrarse con la espalda de Sofía. Ella miraba fijamente la eléctrica tormenta que sucedía afuera. Parecía estar pensando muchas cosas a la vez.

Newt tampoco podía explicar esa sensación extraña que luego atacaba su pecho cuando ella estaba cerca.

- ¿Así siempre sucede? – preguntó posicionándose al lado de ella

Sofía lo miró durante unos segundos y luego volvió la vista al frente. – La mayor parte del tiempo, sí. Así siempre ha sido.

Newt no habló más. Simplemente se quedaron ahí, observando aquel espectáculo electrizante.

- Si no te gusta su cercanía deberías decírselo – dijo de repente Sofía provocando una divertida reacción por parte de Newt

- ¿De qué hablas?

Sofía se aguantó las ganas de reír. – De ella – señaló a Sonia – Se nota que es importante para ti, pero cuando está con ese chico tu expresión no es muy buena. Deberías decírselo.

- Eh… no, te equivocas – se apresuró a decir Newt

Sofía no le creyó ni un poco. – Bueno, entonces, creo que encontraras el momento adecuado para hablar con ella.

Newt lo pensó un poco. No era de los tipos que hablaban de sus preocupaciones con cualquiera, pero cuando ella se encontraba a su lado, parecía como si le inyectaran un relajante que provocaba que sus dolores se fueran.

Newt la miró, no sabía si estaba bien o no, pero algo le decía que podía confiar en ella. Sofía le miró.

- No me corresponde a mí – dijo. Sofía no entendía a lo que se refería – Es decir, la conozco hace muy poco, hablamos sólo lo suficiente y no creo que tomé a bien que un completo desconocido como yo le aconsejé con quien relacionarse.

- A mí me parece que se entienden bien – respondió ella

- ¿Sí? – Newt miró a Sonia que ahora estaba sonriendo más

- Sí – dijo con una ligera sonrisilla – Cualquiera puede notar que se preocupan por el otro. Diría que se conocen desde hace tiempo…

- En realidad, no…

Newt lo pensó un poco más. En realidad, había conocido a Sonia desde que escaparon del laberinto y conocieron al grupo B, pero nada más. No había forma de que se conocieran desde antes, a menos que…

Newt miró a Sofía como si hubiera encontrado la cura de La Llamarada, pero en ese momento, Sonia gritó y ambos la miraron.

- ¡Allá! – señaló el ventanal que estaba frente a ellos

Debido a su conversación, habían dejado de observar el exterior. Cuando lo hicieron se llevaron una enorme sorpresa. El cielo ya no estaba gris, ahora estaba con un tono rojizo, pero eso no era lo peor. Newt observó con horror como un tornado gigante se acercaba con fuerza. La mezcla entre la arena y los rayos le daba un toque temeroso.

- Mierda – Sofía se sorprendió por lo que estaba observando. Jamás había visto un tornado así y menos que se formara en esa parte del día – Tenemos que irnos – dijo

- ¿Qué? ¿A dónde? No tenemos a donde ir – le dijo Newt sujetándola de la mano

- Lo sé, pero si eso nos alcanza, será el fin – Newt la observó por un momento y pudo percibir preocupación disimulada en su rostro

Ella tenía razón, si no se iban ahora, después ya no se salvarían.

- Vamos – dijo y Sofía asintió

Despertaron a Ana y se alistaron, recogiendo lo más rápido posible sus cosas. Se cubrieron con las máscaras que tenían y salieron al exterior.

Lo primero que sintió Newt al salir fue el fuerte empujón del aire, al principio le costó mantener el equilibrio, pero se acostumbró. Ambos muchachos, Aris y él se posicionaron al frente de las chicas.

- ¡Tenemos que avanzar hacia allá! – gritó Sofía señalando el lado opuesto del tornado - ¡Es la única manera!

- ¡Sí! – gritó Newt y todos se pusieron en marcha

Mucha arena volaba por doquier, dificultando la visibilidad, trataban de no separarse, pero el fuerte viento dificultaba esa tarea.

A lo lejos se podía ver una especia de entrada hacia algo, de inmediato Sofía lo reconoció. Era una escotilla.

Le gritó a todos que se dirigieran hacia allá. Con Ana y Sonia al frente se aproximaban a esa escotilla. Aris iba enseguida de ellas, por último, Sofía iba cuidando la retaguardia. Newt no la dejó sola, la iba cuidando.

Un fuerte viento los golpeó provocando que Sofía se desestabilizara y rodara colina abajo.

- ¡Sofía!

Aris iba a ayudar, pero Newt le detuvo. Le dijo que mejor entraran rápidamente al lugar para mantenerse a salvo, que ellos los alcanzarían. Aris aceptó y se encaminó hacia Sonia y Ana.

Newt corrió por la arena colina abajo para alcanzarla. Sofía ya había llegado al suelo plano, solamente estaba un poco aturdida por el golpe y las vueltas que había dado. Pero debido al viento se le dificultaba levantarse. Rápidamente Newt llegó hasta ella y bloqueó con su cuerpo el viento que los azotaba. Sofía se estabilizó y logró levantarse.

Ambos miraron al frente, el tornado se venía acercando.

- ¡Vamos! – gritó Newt

Tomó de la mano a Sofía y ambos comenzaron a correr colina arriba. A lo lejos observaron que Aris y Sonia se encontraban en la puerta, sosteniéndola y gritando que se apresuraran.

- ¡Cuidado! – gritó Newt, tomó a Sofía y la derribó. Ambos cayeron en la arena.

Cuando pasó, Sofía se pudo dar cuenta de que se trataba del techo de la cabaña donde se habían alojado. El tornado ya había alcanzado ese punto si no de daban prisa, terminarían volando por los cielos.

Se levantaron rápidamente y corrieron todo lo que pudieron hacia la escotilla. Entraron y rápidamente la cerraron por dentro. Sofía apretó un botón y un ruido se escuchó.

- ¡Protéjanse! – les gritó Sofía

Ella se detuvo de una trabe y se hincó sosteniéndose de ella. Los demás la imitaron y encontraron varios puntos de donde sostenerse. Newt y Sonia se resguardaron en otra trabe. Aris se refugió debajo de una mesa y Ana estaba sosteniéndose de una tabla que sobresalía del suelo. Estaba llorando.

Sofía la jalo junto a ella y la abrazó. Dos segundos después se sintió un fuerte movimiento que los hizo gritar un poco. Parecía que se encontraban taladrando la puerta para entrar. El fuerte movimiento hizo parpadear la luz del lugar y que un poco de polvo cayera de los techos. Después de unos minutos se detuvo.

Calma.

Aris se asomó debajo de la mesa con cuidado. Sonia y Newt dejaron de sostenerse de la trabe y se levantaron lentamente.

Sofía dejó de abrazar a Ana. – Ya pasó, todo está bien, ¿de acuerdo? – Ana asintió.

Sofía se levantó y tocó el mismo botón que hace un rato. Otro ruido se escuchó, sonaba como una escotilla abriéndose.

- Ya pasó – declaró Sofía

- ¿Qué fue eso? – preguntó Sonia

- El tornado acaba de pasar por aquí, seguramente siguió curso o ya no existe.

- ¿Quieres decir que estuvimos justo debajo de él? – preguntó Aris uniéndose a la conversación

- Así es

- ¿Cómo es que no nos pasó nada? – preguntó Sonia con cierta desconfianza

- Estamos en un bunker – dijo Sofía

- ¿Bunker? – preguntó Newt extrañado

Sofía asintió y de inmediato Newt puso cara de póker. Él había escuchado la palabra, estaba seguro de ello, pero jamás había visto algo parecido, entonces era natural su sorpresa al descubrir que así se veía un bunker. Pero debía de recordar que ellos no sabían de donde venían y querían mantener las apariencias, porque a pesar de todo, aun no confiaban en ellos completamente.

- Sí – dijo ella – Fueron construidos mucho antes de que las llamaradas solares azotaran la tierra. Alguien me dijo que fueron construidos décadas atrás de ese suceso para proteger a las personas de una lluvia radioactiva…

¿Lluvia radioactiva?

- …pero tal lluvia nunca ocurrió, así que los bunkers quedaron abandonados y no se habían utilizado. La mayoría se encuentra destruido por las llamaradas o saqueados por algún crank – Sofía hizo una mueca al decir esto último – entonces me sorprende que este se vea en buenas condiciones – ella paseó su mirada por el lugar

- ¿Cómo sabías que había uno aquí? – preguntó Newt un poco enojado

- No lo sabía – pero Newt no cambió su expresión – De acuerdo. Había rumores de que por estos lugares se encontraba los restos de un bunker, pero nunca nadie había dado con él. Se creía que quedó sepultado en la arena cuando las tormentas comenzaron y creo yo que así fue, pero gracias al viento que hizo el tornado, éste quedó al descubierto y que bueno que lo hizo.

Después de su explicación nadie habló. Sofía no era tonta, podía ver claramente la desconfianza en ella de cada uno de ellos, pero bueno, habían llegado hasta aquí juntos ¿no? ¿Qué se le podía hacer?

Un pensamiento nada agradable cruzó por su mente, lo quitó rápidamente, antes de que la tristeza se viera reflejada en su rostro.

- Les sugiero descansar, ya perdimos otro día, así que mañana a primera hora comenzaremos a caminar hacia la ciudad más cercana. Llegaremos ahí antes del medio día y podrán ver a sus amigos – dijo y se marchó del lugar

Ellos no dijeron nada, pero Aris y Sonia se sorprendieron por lo cortante que había sido. Sin decir nada se marcharon por donde se fue Sofía, hacia las habitaciones. Ana les siguió el paso.

Newt se quedó solo en ese lugar, aun tratando de descifrar que era esa tristeza que había logrado observar en el rostro de Sofía.

Ellos habían visto morir a muchos compañeros en el área. Habían sobrevivido cuando salieron del laberinto. Sobrevivieron cuando estaban en el desierto y demás. Él había perdido a muchos amigos, pero nadie tan cercano como para sentirse mierda, pero por alguna extraña razón, su pecho dolía al pensar que Tommy y los demás estaban muertos. No podía imaginarse sin ellos.

La tristeza en Sofía reflejaba la pérdida de mucha gente importante para ella. Si ellos habían sobrevivido en el infierno del área, los demás estaban viviendo en el infierno de la superficie.

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Al día siguiente justo como dijo Sofía, emprendieron su viaje desde temprano. Nadie habló acerca de la noche anterior. Todos caminaban en silencio. El calor que se sentía no ayudaba a la situación.

Newt no dejaba de pensar en la expresión de Sofía, pero tenía que parar. Ella no tenía por qué importarle a él, de todas formas, cada quien tenía que tomar su rumbo.

Sofía no podía dejar de pensar en sus pensamientos obscuros, sabía que más de alguno se había dado cuenta de sus expresiones y se odiaba por eso. Quería mantenerlo lo más secreto posible, en especial de él. No tenía que ser adivina para saber que aun no confiaba en ella y estaba bien, era una completa extraña, ella sabía mejor que nadie que no puedes confiar en una persona a los minutos de conocerla, pero no se explicaba porque al pensar en eso, comenzaba a sentir tristeza.

Tan sumidos estaban en sus pensamientos que ambos reaccionaron hasta que Ana gritó. Sacudidos por el momento levantaron la vista y al hacerlo observaron que la ciudad donde tanto querían llegar estaba completamente destruida.

- ¿Qué pasó? – susurró Sofía

Los demás también observaban atentamente como la mayoría era consumida por el fuego. El humo se extendía por todo el lugar, los destrozos eran prueba de que por lo menos había ocurrido una guerra en esos suburbios, si aun se les podía llamar así.

Las personas gritaban y corrían en todas direcciones, protegiéndose del fuego, pero especialmente alejándose de los cranks.

- ¿Cómo llegaron hasta aquí? – preguntó Newt, pero era una pregunta más para él que para los demás

Cientos de cranks corrían por la ciudad, unos tan consumidos por la Llamarada que se adentraban en el fuego, salían gritando, pero no hacían nada por apagarse. El olor era nefasto. Carne pudriéndose y quemándose por todos lados.

- Debemos ir – comentó Sonia provocando que todos reaccionaran – Allá están los demás, tenemos que buscarlos.

- No iremos a ningún lado – dijo Sofía

- ¿Cómo de que no? – Sonia se molestó – Allá están nuestros amigos, no los abandonaremos

- No lo sabemos y es peligroso. Tal vez ya estén…

- No lo están – interrumpió Newt firmemente

Newt comenzaba a enojarse con Sofía. ¿Cómo se le ocurre insinuar que sus amigos están muertos?

- No es seguro – replicó ella

- Los buscaremos, ¿entendido? – Newt no cedió

Miró de mala manera a Sofía y siguió caminando. Sonia también la miraba con una cara de no lo puedo creer, siguió a Newt. Aris y Ana solamente la veían como lo siento, debemos ir con ellos y siguieron a los otros dos.

Sofía replicó y comenzó a caminar al final de todos. Era una mala idea por donde quiera que lo vieras, ¿pero que podía hacer?

Cuando estaban a tan solo unos pasos de entrar en esa ciudad, Newt los detuvo. Habían más cranks de lo que observaron a la distancia. Unos en etapa muy avanzada y ellos no eran suficientes ni tampoco las armas que llevaban.

- ¿Dónde estás Tommy? – susurró Newt

- Sofía – la llamó y ella apareció a su lado

- ¿Dónde podrían estar? – preguntó

La idea de reunirse en esa ciudad fue de ellos, así que, si alguien sabía los próximos movimientos de sus colegas en una situación como esta, sería ella.

Sofía observó con detenimiento la ciudad. ¿Dónde podrían haber huido? Se preguntaba. Tanto Layla como León eran inteligentes y a la primera señal de alarma tenían que haberse ido, pero ¿Dónde? De pronto algo brillante capturó su atención. Un destello que provenía desde lo alto de las ruinas de un edificio.

- Allá – dijo y de enseguida todos miraron en esa dirección

Newt observó que un destello o una luz salía de un hueco de un edificio. Definitivamente alguien lo estaba manipulando en tiempo real, puesto que el destello parecía girar.

- Son ellos – respondió con firmeza mirando a Sofía

Ella asintió. – Definitivamente son ellos. Probablemente huyeron cuando comenzó todo este caos. Ahora – Sofía observó el camino que tendrían que cruzar para llegar hasta ellos - ¿Cómo cruzaremos? – preguntó, pues ella no haría todo el trabajo.

Newt también observó a los cranks que obstruían su libre paso por el lugar. Chasqueó la lengua, pues no estaba hallando una forma de cruzar.

- Alguien tiene que ser la distracción momentánea

- ¿Qué? – Newt la miró como si estuviera loca

- Es la única manera – dijo ajustándose su mochila y cagando su arma – Correré para llamar la atención de los más cercanos, es la señal para que corran a un punto ciego cerca, cuando me haya desecho de ellos, correré de nuevo y me desharé de los demás. De esa forma, podrán cruzar sin problemas.

- ¿Y qué hay de ti? ¿Cómo cruzaras? – preguntó Newt sintiendo una sensación desagradable recorrerle el estómago.

Sofía se sujetó una banda en la cabeza. – Estaré bien. Iré detrás de ustedes – dijo

A Newt no le agradó esa respuesta. - ¿Estás loca? No podrás – le dijo

Sofía preparó el arma. – Claro que sí. Cuando haga la señal, corren – avanzó dos pasos, pero fue detenida cuando Newt la tomó por el brazo.

- No te dejaré ir…

- Newt es la única manera

- No te dejaré ir sola – completó él

Sofía se sorprendió. - ¿Qué dices? ¿Estás loco? – le dijo

- No – respondió en el mismo tono que ella había respondido – Puedo hacerlo – aseguró

Sofía iba a replicar, pero él la cortó. – Chicos – miró a los otros tres – Les sugiero que empiecen a correr cuando…

- No – dijo Sonia – Nosotros también ayudaremos. Pasaremos este infierno juntos – dijo

- No creo que…

- Tiene razón Newt – dijo Aris – Todos cruzaremos a la vez, será más fácil – dijo

- Yo también puedo – dijo Ana, captando la atención de Sofía y Newt

Estos dos últimos miraron a los tres primeros. Al principio Newt no estaba muy convencido de que ir en grupo funcionara, pero observó el coraje y la determinación en sus rostros, que terminó aceptado. Sofía también lo hizo, pues observó lo mismo que Newt. Algo le decía a Sofía que estos chicos habían pasado más cosas de las que habían dicho.

- ¿Listos? – preguntó

Todos asintieron sujetando sus armas. – Vamos

Acto seguido comenzaron a correr en línea recta por el centro de la calle. Las personas "normales" estaban más preocupadas por huir de lo que sea que atrajera a la muerte, por lo que no se estaban preocupando por ellos en lo más mínimo.

En cambio, los cranks de inmediato centraron su atención en la carne fresca. Sofía iba a la cabeza, por lo que ella se encarga de los cranks más próximos del frente. Newt, Sonia y Ana se encargaban de los laterales y, por último, Aris se encargaba de la retaguardia.

Formaban un equipo excelente. Sólo los cranks que iban por ellos directamente eran eliminados. No podían darse el lujo de quedarse sin municiones en esos momentos, que, aunque Sofía tenía la katana en su espalda, no podría protegerlos a todos. Newt lo sabía.

Avanzaron un considerable tramo, iban excelente, pero no todo era miel sobre hojuelas. De pronto, comenzaron a salir más y más cranks por todos lados. Sofía sabía que las balas se estaban requiriendo más y que pronto se acabarían.

- ¡Sigan! ¡Los distraeré! – gritó Sofía

- ¡No te dejaré aquí! – gritó Newt

Newt estaba concentrado en mantener lo más lejos posible a los cranks de ellos, por lo que no se percató de la intensidad de la mirada de Sofía.

Llegó al punto en que estaban acorralados. No veían salida alguna y las balas de unas cuantas armas se estaban agotando.

Newt no quería rendirse, ¿pero que podía hacer? No había salida.

De pronto, Newt sacó todo el aire que tenía en su estómago, estaba aturdido. Escuchó gritos, pero él aun no se recuperaba. Cuando se percató, un crank estaba encima de él. Lo había derribado.

Aris y Sonia se encargaban de la retaguardia y Ana, como podía, protegía un costado. Newt estaba demasiado ocupado luchando con el crank, pero se dio un segundo para preguntarse en donde diablos estaría Sofía. Un grito lo alertó. Se distrajo un momento y miró al origen. Su corazón se aceleró.

Un crank se aproximaba a Sofía a toda velocidad, pero ella no lo había visto ya que se estaba encargando de dos más al frente. El otro estaba a su espalda.

- ¡Sofía!

Ella giró y miró al crank. Tal vez fue el shock del momento o estaba esperando que se acercara más para acabar con él, pero Newt observó como si se tratara de cámara lenta. Sofía no estaba haciendo nada para defenderse del crank que chocaría con ella inminentemente, para agudizar la situación, el crank estaba a segundos de derribarla.

Nuevamente todo pasó en un parpadeo. El crank estaba en el suelo y los demás que se acercaban a ella también caían al suelo. El crank que se encontraba encima de Newt cayó muerto a un lado.

Uno a uno los cranks caían. Los más cuerdos miraban alrededor y huían asustados, pero lo más locos se quedaban luchando, no distinguiendo que era hora de retirada.

Alguien gritó el nombre de Sonia y fue entonces cuando todos reaccionaron y como pudieron comenzaron a deshacerse también de los cranks que sobraban. Se abrió una brecha y el equipo aprovechó para correr por ahí.

A cada paso, el edificio de donde provenía aquel destello se hacía más grande. Estaban a nada de llegar, pero nuevamente se encontraron con otra horda. Quien quiera que los estuviera ayudando, le estaban agradeciendo internamente, pues el incognito se estaba encargando de los más delirantes, dando oportunidad de correr y de acabar con los que se encontraban medianamente cerca de ellos.

Llegaron a la base del edificio y ya sólo quedaban unos cuantos más. El caos quedó atrás, pero aún se alcanzaba a visualizar. Aun no estaban seguros.

Acabaron con los últimos cranks que les seguían el paso. Pudieron al fin respirar mejor. Todos respiraban como si quisieran robar todo el maldito oxigeno restante del planeta.

Sofía se recargó en un pedazo de concreto arrumando, se tocó el costado del estómago. Esa escapada le estaba pasando factura. Newt se dobló en dos. Sus manos tocaban sus rodillas, tenía la boca seca. Necesitaba litros de agua.

Cuando alzó la mirada para observar a Sofía se horrorizó.

- ¡Sofía cuidado! – gritó Newt

Pero ya era demasiado tarde.

Un disparó atravesó el lugar.


A pesar de andar media muerta por influenza, me animé a escribir un poco. Espero les haya gustado.

Gracias por leer. No olviden comentar y recomendar el fic :)

Nos vemos

AS