Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.

Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.

Palabras: 497.


Hojas en Blanco

IX

Inquieto, dejó que la espalda de la sacerdotisa se acomodase mejor sobre su pecho. Ahora que la abrazaba contra sí, como sólo dos futuros amantes pueden sostenerse, se preguntó si la cercanía que compartían le permitiría a ella escuchar el rítmico y loco bombeo de su corazón.

Joder... se habían besado.

En un principio, él estuvo lo suficientemente aturdido como para comprender lo que sucedía. Durante los últimos tres años había paladeado el fantasmagórico sabor de sus labios, de su textura suave, pero nada lo preparó para el estremecimiento que sintió. Fue peor, más agudo y punzante. Un calor que le quemaba hasta la raíz del cabello.

Nunca antes, en toda su solitaria vida, probó algo tan dulce.

Ni siquiera tuvo la fuerza de voluntad para contenerse. Cuando la vió alejar el rostro, contemplándolo con esos ojos grandes e hipnóticos, fue él el que se acercó para tomar de nueva cuenta su boca.

Casi perdió el juicio cuando el dubitativo e inocente beso se volvió profundo. La fragancia a fresas maduras pareció explotar a su alrededor e InuYasha entendió que era suficiente por hoy.

No podía refrenar sus sentimientos, y Kagome se valió de aquella debilidad momentánea para salir con un pedido extravagante. Ni siquiera objetó, sólo la sujetó más fuerte y, en vez de seguir el recorrido, saltó al árbol más cercano.

Ella era una verdadera caja de sorpresas. Empujaba los límites de su cordura y razón. Debió huir cuando le advirtió de lo peligroso del marcaje, pero permaneció estoica. Su confianza en él era aterradora.

Quería creer en Kagome —inclusive en el cobarde de Myōga—, pero el temor de lastimarla estaba demasiado en la superficie... y no ayudaba que aceptara sin tantos remilgos ser su shirushi.

InuYasha sólo se permitió relajar los músculos cuando la respiración de la mujer se acompasó. A pesar de la intimidad de aquella posición, no se avergonzó. Estaba lo suficientemente acojonado como para deliberar sobre la cercanía. Ahora que la electricidad del beso compartido ya no estaba, sus pensamientos volvían a la cuestión central del problema: tenía que marcar a la sacerdotisa si quería volverla su compañera.

—Si intentas huir, voy a perseguirte hasta encontrarte.

El hanyō dió un respingo, asombrado.

—¿Qué demonios haces despierta?

A Kagome le pareció demasiado revelador explicar que podía sentir su temor como olas embravecidas chocando contra la orilla.

—Tus pensamientos me mantienen alerta.

—Keh, tonterías —gruñó, apoyando el mentón en la coronilla femenina—. Y duérmete de una vez. Dormir en esta rama fue tu estúpida idea.

La mujer contuvo la risa.

—Pudiste decirme que no y llevarme de vuelta a la cabaña de la anciana Kaede.

—Ya duérmete, mujer.

Burbujeante de felicidad, Kagome prefirió callar. Había logrado lo que quería, incluso más. Su misión era que la intimidad entre ellos avanzara poco a poco. Ganar confianza.

Juraba que, llegado el momento, él la convertiría en su compañera sin rechistar.


Creo que debíamos tener un drabble tranquilo después de los sobresaltos últimos xD. Sin embargo, ya sabemos que InuYasha le correspondió el beso e, incluso, la buscó de vuelta (además de dejarse convencer xD). En cuanto a Kagome... bueno, está decidida a seguir empujando límites ja, ja, ja.

A quienes me siguen en mi página de Facebook (el nombre está en mi perfil, cualquier cosa) sabrán que la actualización de esta semana no estaba asegurada. Mi perrita de 15 años fue sometida hoy a una operación por tumores (aunque, gracias al cielo, luego se descubrió que era uno) y ¡todo salió bien! Ahora está recuperándose, pero tuve mucho miedo por ella. La edad siempre es un factor muy importante a la hora de operar o no a un animal.

Como la alegría me embarga, se merecían este nuevo drabble hoy :3.

Gracias a todos por sus hermosos reviews, favoritos y alertas :D. También, por haber comprendido cuando ayer avisé que la actualización de este fic se definía hoy.

Por cierto, el viernes pasado subí una pequeña viñeta por si quieren chusmear qué más ando escribiendo. Se llama A tí, hace quinientos años, y la premisa es simple: evocar el recuerdo de la persona amada cuando ya no está.

Nuevamente, gracias por todo el cariño :3.

Un fuerte abrazo,

Lis.