Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 499.
Hojas en Blanco
XI
Kagome pensó que había un cierto dejo de travesura infantil en romper un mandato impuesto. Honestamente, no quería sentirse tan feliz, pero los labios le dolían por la amplitud de la sonrisa. Desde la espalda de InuYasha, el paisaje era una mancha borrosa que se diluía. Era mágico, lisérgico.
El hanyō la bajó con cuidado cuando aterrizó frente a la rústica edificación. La experiencia de volver le hizo experimentar la misma conmoción de la primera vez: InuYasha les había construido un hogar, una promesa a futuro; y aunque hubo un instante donde las dudas la vencieron, ahora sabía todo lo que su corazón guardaba para sí.
La sacerdotisa tomó su mano y marcó el paso. Dentro de la cabaña encontró una lámpara de aceite encendida y un futón individual justo en medio de la habitación.
—Quise... quise tener todo listo —murmuró el hanyō con un nudo en la garganta—. Duerme, haré guardía.
A pesar de lo pacífica que se había vuelto la vida luego de la destrucción de Naraku, las viejas costumbres prevalecían. Kagome sabía que el mitad demonio era un protector por naturaleza. Había interpuesto su vida para defenderla en inumerables ocasiones. Tantas, que le era imposible recordar cada una de ellas.
—Espera —lo llamó, sujetando más fuerte el enlace de sus manos. De pronto, la valentía recién descubierta se había esfumado—. Sólo espera.
—¿Qué sucede? —preguntó con verdadera preocupación. El cuerpo de la mujer comenzó a temblar ligeramente y él se recriminó por la falta de abrigo—. ¿Tienes frío, Kagome? Iré por unos leños, tú sólo aguarda aquí.
Lo que sea que ella iba a responder nunca sucedió, pero sí colisionó su cuerpo suave contra el suyo. Fue un abrazo intenso que él respondió al instante, pero con la preocupación aún palpable en las venas.
»¿Qué está mal?
La sacerdotisa conocía ese tono, esa inflexión más grave que desvelaba el nerviosismo. Se mordió el interior de la mejilla sin atreverse a salir del refugio que le proporciona el pecho masculino. Si sugería compartir el futón, ¿él pensaría en ella como una atrevida?
Compartir un lecho ni siquiera se asemejaba a dormir abrazados sobre la rama de un árbol. Aunque el momento era íntimo, había toda una simbología implícita en el acto de compartir una cama con la persona amada.
Y no, aún no se sentía preparada para dar el gran paso, pero deseaba que la intimidad entre ellos siguiera prosperando. Durante los últimos días, todo había sido una burbuja de absoluta felicidad. InuYasha estaba receptivo a sus avances; y aunque las muestras comprometedoras de afecto las reservaban para la nocturnidad, durante el día sus ojos la seguían... como recordando las pasadas horas.
A luz de la lámpara, la silueta de ambos se proyectaba sobre una de las paredes de la cabaña. Ver sus cuerpos juntos, fundidos uno contra el otro, fue la muestra de confianza que necesitó.
—Comparte el futón conmigo, InuYasha.
Ni siquiera sé cómo comenzar esta nota de autor xD.
Primeramente, ¡gracias por todo el cariño! ¡Hojas llegó a los 100 reviews! ¡Y todo gracias a ustedes!
Cuando comencé esta locura, ni siquiera sospeché que fuera posible. Es increíble.
No sabía cómo iniciar esta nota porque todo se volvió un descontrol ayer xD. Como estábamos cerca de la marca de los 100 comentarios, se me ocurrió decir que publicaría dos veces en la misma semana (como una forma de retribuir el amor brindado :3). Tenía todo organizado para la próxima semana (de hecho, estaba trabajando en el drabble XII), pero jamás conté con ciertas lectoras peligrosas. De buenas a primeras, y a pesar de pedir algún tipo de tranquilidad, ¡estaban pidiendo comentarios por cada medio posible! xDD. Sin darme cuenta, se alcanzó la marca y mis planes tuvieron que ser cambiados xD.
Debo decir que me asombré y reí durante todo el proceso, ¡pero son terribles! Ja, ja, ja.
Gracias a todos los que leen este fic. Hojas en Blanco es de ustedes.
Cuídense muchísimo.
Un cariño enorme,
Lis.
