Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.

Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.

Palabras: 500.


Hojas en Blanco

XIV

—¿A dónde has ido por las noches, Kagome?

Sumida en sus propios pensamientos, la sorpresiva pregunta impactó con la fuerza de una flecha. El calor cubrió los pómulos de la sacerdotisa mientras el silencio se instalaba entre ambas mujeres. Sólo el tierno gorgojeo de Hisui, acunado en los protectores brazos de su madre, pudo romper el vergonzoso momento.

—Se parece mucho al monje Miroku.

Sonriendo, Sango arrulló al niño.

—No trates de evadir el tema. ¿Dónde has estado?

La exterminadora no quería sonar impertinente o invadir la intimidad de su querida amiga, pero, aunque sabía que podría encontrar por sí misma la respuesta, la curiosidad había hecho mella.

—¿A qué te refieres?

Sango la observó con ambas cejas alzadas. ¡No podía creer que Kagome estuviera haciéndose la desentendida! La sacerdotisa y ella siempre habían sido confidentes, incluso cuando el desamor tocaba sus puertas.

¿Qué estaba sucediendo ahora? ¿Acaso ella y el hanyō habían...?

—¡Te hizo su hembra! —chilló. Llamó incluso la atención de las gemelas, quienes se encontraban jugando más allá—. Oh, pero la anciana Kaede lo matará. No importa, la boda puede hacerse; así que no te preocupes.

Kagome estaba lo bastante estupefacta como para saber qué decir. No sólo sus amigos sabían su secreto, sino que habían llegado a tal errónea conclusión. Deseó que la tierra se abriese bajo sus pies.

—N-no, no — tartamudeó, mortificada—. InuYasha y yo no hemos hecho eso.

Sango apretó los labios sintiéndose mal consigo misma. Azorada, concluyó que las mañas de su esposo podían transferirse. Sin embargo, sus dudas podían más.

—¿Entonces?

Hubo un pequeño silencio antes de que Kagome se atreviese a volver a hablar.

—Sólo dormimos —confesó, sin querer dar mucho detalle.

La exterminadora asintió. El ritual de emparejamiento demoníaco cambiaría por completo la vida de su amiga. Ni siquiera ella, nacida en una aldea de exterminadores, podía dar cuenta de lo que implicaba a cabalidad.

—¿Pero te lo ha pedido?

—Sí, quiere que sea su shirushi.

—¿Te dijo en qué consistía?

Sango veía su amor, era como el agua que se derrama por los costados de un cuenco. A sí mismo, era un vínculo sin posibilidad de arrepentimiento. Los yōkais sólo tomaban un compañero por el resto de su vida, y era a perpetuidad.

Era un paso insoldable.

Kagome sonrió recordando el momento exacto y los anteriores días. Su alma vibrabra rememorando los besos nocturnos y las fuertes manos que la sostenían; incluso, las veces que se aventuraron a ir más allá. Sólo podía pensar en una palabra: anhelo.

—Por completo.

—¿Y cuándo será la boda?

La sacerdotisa contempló el horizonte. La tarde comenzaba a caer sobre la aldea y pronto deberían regresar. Allí, junto a Sango y los niños, se encontraba en absoluta paz.

—Hablaré con la anciana Kaede —dijo con decisión—. Creemos que ha llegado el momento de poner una fecha.


¿Hay un motivo para que esté aquí dos veces en una misma semana? No, sólo tenía ganas ;D.

Le echo la culpa al frío ja, ja, ja.

Gracias por acompañarme en esta locura de fic :3 Si bien me olvidé de decirlo la vez anterior, ¡superamos los 150 reviews en muy poco tiempo! O.O. Hojas es de ustedes :3.

Ahora sí, cuídense muchísimo y terminen bien la semana.

Cariños,

Lis.