Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 469.
Hojas en Blanco
XVIII
Con un angustiante gemido se dejó abrazar. Ahora que las piernas femeninas rodeaban sus caderas, y aquel lugar secreto lo llamaba a acoplarse, comprendía que siempre pertenecería a allí.
A ella.
A la mujer sonrojada, tímida y desnuda que le estaba entregando su propia escencia a un ser como él. Motivado por el ardor y la desesperación de perderla, la besó de nueva cuenta. Kagome le acarició la espalda con la yema de los dedos, abriendo los labios para recibir su boca inquieta. Su tacto suave y su entrega manza lograron estremecerlo, mucho más que cualquier otra caricia que ella le hubiese propiciado hasta el momento.
A pesar de estar amándola como en sus sueños, la acongojada pregunta aún le martillaba las sienes.
—¿InuYasha?
La escuchó llamarlo, con aquella voz dulce y con el aliento entrecortado, cuando dejó de besarla y quedó suspendido sobre su cuerpo. El hanyō contempló la profundidad de sus ojos. El anhelo se mezclaba con la agonía de un futuro incierto.
—Te esperaría —le dijo, sin poder contener el vendaval de sentimientos convulsos que le provocaba su parte yōkai.
Los labios de la sacerdotisa sólo lograron abrirse para expulsar un profundo y ondo jadeo. Las palabras de incredulidad jamás pudieron ser pronunciadas porque el placer y el escozor de sentirlo dentro por primera vez barrió con cualquier otro sentimiento.
De pronto, sólo hubieron manos y bocas que se buscaban con hambre y desasosiego.
Kagome le apretó las caderas y movió su propia pelvis. Aferrándose a esa llama de esperanza que poco a poco iba creciendo dentro de ella, buscó los ardorosos embistes de su amante con mayor plenitud.
InuYasha sentía que perdía la consciencia con cada ronco gemido. Comprendía que no estaba siendo delicado, mas no pudo contenerse. La piel le quemaba y el movimiento rítmico de los senos femeninos parecía llamarle. Dejándose llevar, descendió el rostro y bebió de un enhiesto pezón como un sediento.
Resolló con la razón completamente ida cuando ella exhortó en afirmación, incluso amasando con inmenso mimo las orejas triangulares que lo definían como un ser sobrenatural. A partir de allí, no supo cuántas veces la embistió porque perdió cualquier resquicio de mesura. Se abandonó a su instinto y a Kagome sin temor.
Perdidos en sí mismos, el tiempo pareció diluirse para ambos.
Con un último acezo, la sacerdotisa gritó el nombre de su amante cuando la energía de su bajo vientre fue liberada. Aún en medio de la bruma sensorial, oyó a la lejanía un bramido gutural. Sin embargo, el posterior dolor en la zona de su cuello provocó que regresara nuevamente al mundo terrenal.
Mientras la fuerza de la mandíbula se cerraba con mayor precisión y sus pequeños manos apretaban los anchos hombros ejerciendo presión, el corazón se le saltó un latido.
¡Me alegra tanto poder estar aquí! :3.
Antes de entrar con mi diatriba de siempre, les quiero agradecer por su paciencia y apoyo. Quienes me siguen en mi página de Facebook saben que decidí tomarme unos días cuando la súbita enfermedad de una de mis perras impactó en mis ganas de escribir. No hablé antes de este cuadro porque, al margen de la rapidez con la surgió nuevamente el cáncer, aún encontraba en la escritura un medio de escape. De hecho, miren con la rapidez que actuó esta enfermedad que mi perrita falleció en pocos días y sólo unas horas después de anunciar que me tomaría un tiempo.
No se trata de Luna, quien fue operada hace más de un mes, sino de otra que pasó por la misma operación dos años atrás. El lado positivo es que gracias a la intervención pude tener a Vieni durante 15 años. Por desgracia, el regreso de la enfermedad atacó sus pulmones directamente e impidió cualquier acción.
En vista de su eterna comprensión es que no me alcanzan las palabras de agradecimiento. No sólo le han demostrado un cariño increíble a este fic, también supieron respetar mi momento :3.
No quiero dejar de mencionar y agradecer a Phanyzu por recomendar esta locura en InuYashaFanfics. Gracias de corazón, bella :D.
Sé que tal vez este drabble no esté a la altura de los otros, pero siento que es un trabajo medianamente digno.
Cuídense muchísimo.
Se los quiere,
Lis.
