Una noche, muchas noches: Abandono de una noche
Ver a Wild Tiger rendirse sin razón no es algo que quiera y actuar, en vez de ser un simple espectador, tiene sentido. El cómo lo termina haciendo, sin embargo, no lo tiene.
Esto no es algo que Yuri normalmente haría.
El solo entrar al establecimiento lo obliga a contener una mueca de disgusto, pues el humo del cigarrillo que algunos clientes fuman cerca de la puerta es perfectamente perceptible y adentro reina el ruido de voces y copas y risas.
Wild Tiger, sin embargo, no está contribuyendo a nada de eso.
Él está sentado en la barra con su cabeza baja y un vaso todavía lleno y cuyo hielo ha comenzado a derretirse frente a él, cosa que demuestra que no ha tocado su bebida en mucho tiempo, perdido como está en sus pensamientos.
Y esa tarde había sido igual.
Yuri recuerda bien la falta de objeciones y de defensas, la resignación constante y la mirada perdida del héroe, quien había recibido la sentencia por destrucción de propiedad privada con un suspiro que había parecido cargado de un peso cuyo origen Yuri desconoce... y que no tiene ningún motivo para descubrir.
Aun así, Yuri está ahí, en el umbral de un lugar que bien preferiría no visitar en toda su vida y a solo unos pasos de distancia de Wild Tiger.
No hay curiosidad que valga para justificar esto y todavía está a tiempo de dar media vuelta y fingir que nunca estuvo aquí, mas los hombros caídos de Wild Tiger y la forma en la que de repente él cierra una mano alrededor de su vaso, usando tal fuerza que sus nudillos se tornan blancos aun cuando no lo alza para llevarlo a sus labios, lo detiene.
Hay algo mal.
Claro que lo hay.
Sus más recientes encuentros en la ciudad, con Wild Tiger luchando con más desesperación que nunca y Yuri, bajo la máscara de Lunatic, descuidánse debido a la distracción que Wild Tiger y sus recientes extrañezas le causan, lo han probado.
¿Y no tiene ahí la excusa perfecta para intervenir tal como está a punto de hacer?
No es por Wild Tiger, un tonto que se interpone en su camino con demasiada frecuencia; es por su propia justicia.
Con esa certeza, Yuri finalmente se atreve a avanzar y a tomar asiento junto a Wild Tiger, notando que tal acción no causa que el héroe siquiera lo vea de reojo. No es porque no le importe, no, indiferente no es una palabra apropiada para describir a Wild Tiger; simplemente sus preocupaciones son tales que ha olvidado incluso dónde está.
Irritado, Yuri acomoda tras su oreja derecha el mechón de cabello que suele dejar suelto y dice:
—¿Este asiento está ocupado?
—¿Uh? —Wild Tiger finalmente reacciona soltando el vaso, alzando su cabeza con una brusquedad que hace que Yuri casi espere oír un crujido y girando en el taburete de tal forma que por poco cae de él. Lo único que lo salva de su propia torpeza son sus reflejos, pues Wild Tiger logra apoyar una mano en la barra y enderezarse justo a tiempo mientras balbucea—: No, claro, siga, siga... uh... ¿¡su señoría!?
Lo mucho que Wild Tiger tarda en darse cuenta de quién está ahí aumenta la impaciencia de Yuri; sin embargo, él se obliga a mantener una expresión neutra mientras le indica al empleado del lugar que se acerque.
—No estamos en la corte.
Por el rabillo del ojo Yuri puede ver a Wild Tiger observándolo boquiabierto, cosa que Yuri finge no notar mientras pide una bebida, un simple coctel azucarado que espera que se convierta en el único de la noche.
Entre más pronto termine con esto, mejor.
—No, no lo estamos —repite Wild Tiger, removiéndose incómodo—, pero ahora que lo pienso no tengo idea de cómo más llamarlo.
Ese tipo de pequeñeces son lo de menos y que se fije alguien como Wild Tiger, cuya sutileza parece nula y que se lanza a cada incidente como si solo se preocupase por una cosa a la vez, en eso es inesperado. No que Yuri quiera perder más tiempo del necesario en algo así cuando solo tiene un propósito.
—Ninguno de nosotros está trabajando —señala Yuri con el tono más casual que puede—. No considero que ningún título sea necesario.
—Supongo —acepta Wild Tiger, pensativo, y pasados unos segundos, en los que Yuri recibe su coctel, Wild Tiger dice—: ¿Petrov? ¿Yuri? —Por alguna razón, Wild Tiger ríe con nerviosismo.
Escuchar su nombre sobresalta a Yuri por razones que no puede precisar; no obstante, se esfuerza en ocultarlo bebiendo un sorbo de su coctel (que podría tener más azúcar para encubrir el sabor amargo del alcohol).
—Puede llamarme como guste.
Yuri casi teme que Wild Tiger acepte ese ofrecimiento y más y que no se limite a simplemente usar su nombre de pila como si se conociesen, pero eso no ocurre. Wild Tiger asiente con una expresión distraida y juega con su propio vaso por unos segundos.
—Y... ¿qué hace por aquí? —cuestiona, volviendo a acomodarse frente a la barra, agachando su cabeza y fijándose en su bebida—. Sé que no es un cliente habitual.
—¿Lo sabe porque usted sí lo es?
No es más que una pregunta retórica con la que Yuri busca mantener la conversación viva, ya que Wild Tiger lo hace obvio. Aun así, Wild Tiger apenas responde con un monosílabo.
—Yup.
¿Y Wild Tiger no es un charlatán al que suele tener que interrumpir en situaciones más serias, ya que no sabe cuándo callarse? ¿No debería estar ahora añadiendo algo y hablando hasta por los codos?
—¿Y esa es su usual elección? —añade Yuri, señalando la bebida que ya parece contener más hielo derretido que otra cosa.
—¿Uh? —Y Wild Tiger continúa actuando como si estuviese demasiado distraído para captar de inmediato—. Nah, no. Me gusta la comida, los combos temáticos... —Wild Tiger señala con sus manos hacia una gran pizarra donde, efectivamente, hay promociones de comidas que incluyen sodas, muchas de las cuales incluyen el nombre de algún héroe presente o pasado—. Suelo preferir algo que no me impida conducir, pero hoy...
Ese hoy suena como más que un solo día y eso basta para que Yuri confirme la necesidad de estar ahí y encargarse de que este irritante héroe vuelva a ser el de antes y luche por su justicia con el ahínco de quien realmente cree en ella, en vez de convertirse en este hombre abatido que parece actuar y no para las cámaras.
—¿Un mal día?
—Podría preguntar lo mismo. —Wild Tiger toma un trago de su bebida, hace una mueca y luego gira su cabeza hacia Yuri—. ¿O un buen día? ¿Está celebrando por algo?
La evasiva es tan obvia como irritante y hace que Yuri desee que estuviesen en otro contexto y poder interrogarlo y exigirle respuestas. El que esa posibilidad no esté en sus manos significa que requiere de otros métodos menos efectivos y más demorados, los cuales lo obligan a dar antes de obtener.
—Necesitaba un cambio de ambiente —pronuncia Yuri simplemente, bebiendo otro sorbo de su coctel en vez de encarar a Wild Tiger. La mentira es fácil de decir, mas le deja un sabor peor que el del licor.
—Sí... —suspira Wild Tiger—. Sé lo que es eso.
Y ahí hay una oportunidad. Yuri la nota y se lanza sobre ella, girando un poco en su taburete para poder afrontarlo al tiempo que alza una ceja.
—Usted es el cliente habitual.
Su indirecta no cae desapercibida, pues Wild Tiger suelta una carcajada y sacude su cabeza.
—Lo familiar también tiene sus ventajas. Y... bueno... —Wild Tiger se encoge de hombros y alza de nuevo su vaso, ahora bebiendo todo su contenido de un trago. Quizás Yuri no logra ocultar su desaprobación ante ello, pues una vez termina, Wild Tiger deja el vaso a un lado y le sonríe con bochorno—. Si esperaba más, se arruinaría más.
—Si usted lo dice.
Wild Tiger resopla y le hace un gesto al encargado de la barra, pidiendo que rellene su vaso sin añadir más hielo.
—No me cree, ya lo sé —se queja sin tocar el vaso que una vez más está lleno gracias a la presteza del hombre encargado—. Suerte que no estoy en un juicio.
—Si lo estuviese —interviene Yuri—, sería la evidencia y no mi opinión lo que definiría el resultado.
Por un segundo, Wild Tiger luce sorprendido, mas en el siguiente, una amplia sonrisa se extiende en su rostro.
—Eso me gusta de usted.
El estar bebiendo otro sorbo de su coctel en ese instante resulta ser una mala idea, ya que Yuri no puede ocultar su reacción ante esas palabras y termina atorándose bajo la mirada divertida de Wild Tiger. Es humillante en todo sentido, mas Yuri logra tomar una servilleta para limpiar sus labios antes de intentar recuperar su orgullo con unas palabras claras y reales.
—Ser objetivo es parte de mi trabajo.
—Claro —acepta Wild Tiger fácilmente, sonando perfectamente cómodo con la conversación—, pero eso y realmente serlo son cosas diferentes.
Eso es cierto, Yuri mismo ha sido testigo de que pocos logran dejar de lado su subjetividad a la hora de cumplir con su deber. Aun así, hay un detalle que hace que ese comentario no parezca tener sentido.
—No esperaba escuchar algo así de usted.
—No estar de acuerdo con algo no quiere decir que no vea el punto —dice Wild Tiger sin ninguna elocuencia, sin duda refiriéndose a los resultados en su contra en gran parte de los juicios que ha tenido que afrontar—. Y no es nada personal, ¿no?
No, claro que no. Tomar algo como personal lleva a cometer errores, como quedarse atrás confrontando a un héroe sin necesidad y permitir que un criminal no reciba el castigo apropiado para su pecado al dejar que demás héroes lo capturen. Eso es algo que Yuri no quiere repetir.
—No, no lo es.
—Así que nos podemos entender —concluye Wild Tiger siguiendo una lógica que Yuri no puede decir que comprende y alzando su vaso en un falso brindis hacia Yuri que concluye tomando un trago.
Corregir a un tonto es una pérdida de tiempo y este tema no lo llevará al núcleo del asunto, por lo que Yuri se resigna a imitar el gesto como si le estuviese dando la razón y a terminar su coctel, y al ver que con eso ha desaparecido su excusa para estar ahí, Yuri pide otro con resignación.
—Y... —continúa Wild Tiger en cuanto Yuri recibe su nueva copa—, ¿está esperando a alguien?
—No —contesta Yuri de inmediato, tensándose al caer en cuenta de que lo opuesto sí podría ser cierto—. ¿Y usted?
—Tampoco —dice Wild Tiger con una sonrisa forzada—. Hoy no quería... —Wild Tiger se interrumpe a sí mismo y sacude sus dos manos frente a él—. No estoy diciendo que me moleste tener compañía, claro.
Tal vez el vaso frente a Wild Tiger no sea el segundo de la noche y el alcohol ya está afectando su de por sí poca elocuencia, considera Yuri, atando puntos tan bien como puede, y llega a la obvia conclusión: Wild Tiger había querido estar solo.
Entrecerrando sus ojos, Yuri examina al héroe con atención.
—Nunca pensé que preferiría estar solo —comenta, tratando de no preguntar directamente el por qué.
—Todos tenemos momentos así. —Wild Tiger está tratando de restarle importancia, tal como es de esperarse—. Y no es como si yo sea el alma de la fiesta. Ese es Nath-... Fire Emblem.
Contenerse de bufar con disgusto es difícil y Yuri solo lo logra tras un nuevo trago. Fire Emblem es como su traje, vistoso y exagerado e irritante de formas que no tienen nada que ver con cómo es como héroe y con el que sus poderes no se comparen a los suyos.
—Pero usted no es de los que elige no ir a la fiesta.
—A veces sí. —Wild Tiger sonríe con más naturalidad ahora—. Se nota que no me conoce mucho.
—No, no lo hago —admite Yuri. Él conoce la justicia de Wild Tiger, la ha sentido directamente como nunca había creído que ocurriría, pero solo ha visto por cortos momentos (siempre laborales) a la persona tras el traje con logos publicitarios y nunca antes había pensado en cambiar eso.
—Entonces le diré algo de mí si me dice algo de usted —declara Wild Tiger con una convicción fuera de lugar.
Y sí, eso lo confirma. Wild Tiger ya está ebrio y eso, quizás, puede facilitar todo... o hacerlo más difícil.
—¿Y qué le gustaría saber?
Wild Tiger lleva una mano a su mentón, aparentemente meditando su respuesta.
—¿Su comida favorita? —contesta haciendo de sus palabras una pregunta llena de duda—. La mía es el arroz frito, por cierto. Y lo sé preparar a la perfección.
Esta es una conversación sin propósito de la que Yuri escaparía en cualquier otro caso; hoy, sin embargo, no le queda más opción que seguirla, persiguiendo la oportunidad que busca.
—Prefiero algo dulce, especialmente con té.
Que Wild Tiger ría no es la reacción que Yuri había esperado y lo descoloca al punto de quedarse sin palabras y eso resulta ser tan evidente que Wild Tiger trata de dejar de reír casi de inmediato.
—Solo es inesperado —se excusa Wild Tiger a pesar de que todavía luce divertido ante la revelación—. Aunque supongo que es porque tampoco lo conozco.
Y eso no tiene ninguna razón para cambiar aun si, por una noche, Yuri está ahí, conversando con él como si quisiese algo más que asegurarse de que Wild Tiger no decaiga sin motivo alguno. Este, sin embargo, no es el momento para decir nada de eso, por lo que Yuri le sonríe.
—Creo que nunca hemos hablado mucho —comenta, tomando un sorbo más de su nuevo coctel e inclinando un poco su cabeza para permitir que su mechón suelto oscurezca su rostro. No es que necesite esconderse, no, pero sí quiere un segundo sin sentir toda la atención de Wild Tiger en él—. No creo que hayamos hablado siquiera en las fiestas que organiza HERO TV.
Yuri solo asiste a ellas por obligación, limitándose a hacer acto de presencia, dar los saludos correspondientes y quizás interactuar con alguien solo para confirmar algún tipo de información, cosa que podría haber hecho para acercarse a Wild Tiger si así lo hubiese querido. Pero esto es algo que requiere más tiempo y privacidad, o al menos eso presiente.
—Suelo dejar que Bunny se encargue de los saludos. —Wild Tiger se remueve un poco en su asiento—. Y todos quieren hablar con él.
Las implicaciones en esas palabras hablan de decepción y amargura, una mezcla potencialmente peligrosa y que lleva a que Yuri se alerte. Esto podría ser peor de lo que había creído.
—¿Le molesta?
—Nah. —Wild Tiger responde con tanta facilidad que está claro que no está mintiendo—. Antes no iba a esas fiestas si podía evitarlo.
Así que a eso se refería con el comentario sobre no ir a fiestas. Hay algo reconfortante en el hecho de que Wild Tiger no parezca tan interesado en la farsa publicitaria tras las cámaras, cosa que lleva a que Yuri se relaje lo suficiente para que no tenga que forzarse para hacer de sus próximas palabras algo que suene casual.
—Veo. Así que seguiré viéndolo más en la corte que en otra parte.
Esta vez la risa de Wild Tiger carece de fuerza y Yuri no puede precisar si es porque el héroe no disfruta recordar sus fallas o por otra razón.
—Intentaré evitarlo... Ir a la corte, quiero decir —aclara apresuradamente, luciendo abochornado y dedicándole una sonrisa poco natural—. No me molesta verlo aquí. O en otra parte.
La torpeza de Wild Tiger con sus palabras no parece intencional... o impulsada por el licor. Tal vez, piensa Yuri, se equivocó al creer por un momento que la sobriedad del héroe estaba realmente comprometida. Cada segundo que pasa, se hace más fuerte su impresión de que Wild Tiger está intentando verse más animado de lo que está y de que está obligándose a mantener una conversación aunque su mente está en otro lado.
Bien podría aparentar que no lo ha notado y continuar con sus intentos de conseguir nuevas piezas de información, pero la hipocresía es agotadora y en este instante, Yuri no ve razones para ocultar lo que ya sabe.
—Usted es un pésimo actor —dice Yuri justo mientras Wild Tiger toma un sorbo de su bebida y sin querer con eso le devuelve el favor de sorprenderlo al punto de terminar tosiendo y luego teniendo que limpiar su boca con el revés de su mano.
—¿Qué? —balbucea una vez puede hablar—. No, lo digo en serio. No quería decir que fuese a evitar verlo o algo así, pero sonó como si...
—No me refería a eso —interrumpe Yuri, impaciente—. No tiene que fingir estar de buen humor.
Wild Tiger se sobresalta y un segundo después todo asomo de sonrisa desaparece de su rostro al tiempo que él se apoya contra la barra, colocando sus codos sobre esta mientras lleva una de sus manos a su frente.
—Wow —murmura—. Usted es demasiado directo.
—¿Le molesta?
—No realmente.
El silencio que sigue no es tan incómodo como debería ser y ambos beben mientras el mundo a su alrededor sigue siendo bullicioso, animado, algo completamente diferente al aquí y ahora para ellos. Al final, es Wild Tiger quien termina su bebida primero y suspira.
—No debería quejarme diciendo que tuve un mal día...
—Pero lo tuvo —finaliza Yuri una vez Wild Tiger hace una pausa en lugar de completar tal frase.
—Y no es el único día así —confiesa Wild Tiger en voz baja.
Y esa sinceridad impulsa a Yuri a responderle con la misma honestidad:
—Me he dado cuenta.
Decir algo así es un error. Yuri lo sabe con solo ver la expresión estupefacta de Wild Tiger, quien lo mira como si de repente hubiese descubierto algo tan inesperado que ahora viese a Yuri de otra forma. No que Wild Tiger realmente sepa algo de él o de sus motivos, pero...
Los temores de Yuri son interrumpidos por una risa agria. Wild Tiger hace un gesto para pedir que rellenen su vaso y cierra los ojos por un segundo.
—No pensé que fuera tan obvio.
Oh, pero lo es, al menos para cualquiera que realmente se moleste en observar, cosa que Yuri ha hecho en cada encuentro que han tenido.
—¿Estaba intentando ocultarlo?
Wild Tiger resopla sin ninguna delicadeza y vacía medio vaso de un solo trago.
—Y pensaba que había funcionado. Ahora voy a tener que preguntarme quién más se ha dado cuenta.
El tono amargo y bajo de Wild Tiger es más impactante que cualquier acción previa del héroe y hace que Yuri tenga que tomarse un momento para buscar una respuesta en la no suficientemente azucarada bebida que tiene frente a él.
Al final, la encuentra y aunque suena demasiado como si estuviese intentar animar a Wild Tiger, se obliga a pronunciarla.
—No todos se preocupan por observar. —Eso ni siquiera es una mentira; hay quienes incluso se hacen los ciegos cuando tienen algo frente a ellos y más aun los que no se preocupan por admitir lo que ven cuando no los involucra, prefiriendo usar la excusa de que no tiene nada que ver con ellos.
—¿Y usted sí? —Wild Tiger suena (y luce) sorprendido y curioso, mas no tanto como antes.
Esa es una mala señal, pero es tarde para retroceder y justificar eso, en cambio, es fácil.
—Es mi trabajo.
—Hmm. —El ruido que Wild Tiger produce con su garganta es pensativo. Pasados unos segundos, él revuelve el contenido de su vaso sin motivo alguno y viendo el alcohol dando vueltas, añade—: Dudo que eso incluya venir a buscarme fuera de sus horas laborales.
El que Wild Tiger lo haya notado y ya esté seguro de que está en lo cierto es otra mala señal que le provoca escalofríos. Escapar, sin embargo, no es la opción que suele ser cuando Yuri está vistiendo una máscara y hay varias cámaras persiguiendo la acción.
—No le mentiré. —Omitir detalles no es mentir, al fin de cuentas—. Que usted no se moleste en dar docenas de excusas para tratar de no perder una demanda es inquietante.
—No es como si dé excusas —suspira Wild Tiger, tomando un sorbo más de su bebida—. Explico lo que pasó, es diferente.
—¿Y cuál es la razón por la que no lo hizo?
Wild Tiger frunce el ceño.
—Si es por la última vez, no había mucho que decir. Ya tenían grabaciones...
—Eso nunca lo ha detenido —interrumpe Yuri, queriendo recibir la misma cortesía de Wild Tiger que la que él le está ofreciendo al ceñirse a la verdad.
—A veces las cosas no son como se ven o como se oyen.
Yuri está demasiado familiarizado con eso para negarlo; no obstante, ese no es el camino que quiere que esta conversación siga y entre lo que Wild Tiger ha dicho hay algo más importante.
—¿Así que se está rindiendo?
—No —replica Wild Tiger con firmeza, aun cuando titubea una vez continúa—. Solo... —Wild Tiger maldice por lo bajo y acaba su bebida con una prisa desesperada—. Supongo que necesito tiempo.
¿Para qué, exactamente? Yuri tiene que distraerse con su propio coctel para no preguntarlo, consciente de que este no es un interrogatorio y de que tal incógnita está demasiado cargada de curiosidad, algo que no vino a saciar.
—¿Piensa tomarse unos días de vacaciones?
—Podría ser una buena idea. —Wild Tiger parece considerar la sugerencia seriamente mientras toca su irritante barba—. Aunque poder hacerlo es otra cosa. Usted sabe que para un héroe siempre hay algo más que hacer.
—Eso nunca cambiará.
—Sí...
El que Wild Tiger no pida que vuelvan a llenar su vaso es un detalle que Yuri no puede ignorar y que lo convence de quedarse un poco más pese a las previas indicaciones de que este encuentro podía terminar mal.
—Así que, ¿qué piensa hacer?
La risa con la que Wild Tiger reacciona esta vez sí tiene una nota de humor cuyo origen Yuri no comprende, por lo que se limita a alzar una ceja.
—No estaría aquí si lo supiera. —Wild Tiger interrumpe sus carcajadas y sacude su cabeza—. Supongo que ese es el problema principal y no el... el resto.
—El resto —repite Yuri, poco seguro de entender algo excepto el hecho de que hay más de un motivo tras la reciente actitud decaída de Wild Tiger.
—El resto. —La voz de Wild Tiger suena como un eco y no explica nada, pero aunque Yuri espera a que el héroe añada detalles, él no lo hace.
De hecho, Wild Tiger parece sumergirse en sus pensamientos y cuando decide volver a hablar, lo hace cambiando el tema.
—¿Y qué hay de usted? ¿Cuáles son sus planes para esta noche?
—No tengo ninguno. —Hay algo de cierto en eso, pues lo impredecible que Wild Tiger es hace difícil planear algo concreto, aun si tiene una meta en mente: asegurarse de que un irritante héroe no deje de serlo.
—Entonces, ¿puedo invitarlo? —dice Wild Tiger, señalando la copa ya casi vacía de Yuri—. Creo que después de todo no estaría mal tener algo de compañía...
La contradicción es obvia, ya que solo minutos atrás Wild Tiger había hablado de querer estar solo. Yuri no lo señala, sin embargo, y prefiere limitarse a responder lo primero.
—No estoy seguro de que sea apropiado aceptar algo de usted.
—Pero no estamos trabajando, usted lo dijo —replica Wild Tiger con una mueca divertida—, así que no importa.
Sin esperar respuesta, Wild Tiger ordena con gestos una nueva bebida para cada uno y una vez Yuri finaliza lo poco que le queda en su copa anterior, Wild Tiger lo insta a que tome la nueva y él mismo alza su vaso.
—Por... ¿los cambios de ambiente?
—No veo ninguna necesidad de brindar.
—Sígame la corriente —insiste Wild Tiger y Yuri así lo hace, alzando su copa para brindar con el héroe.
Que la conversación siga sin pausa, animada por las idiosincrasias de Wild Tiger, es algo que Yuri no había creído posible, pero que ocurre y que causa que el tiempo y el licor desaparezcan rápidamente.
Y eso último también tiene la culpa, decide Yuri cuando se descubre a sí mismo compartiendo una sonrisa con Wild Tiger, quien parece más relajado que cuando lo vio, mas solo se convence por completo de ello cuando Wild Tiger, por alguna razón, lleva una mano hacia él como si quisiera tocarlo.
Es extraño, pues Yuri tarda en reaccionar y solo cuando la punta de los dedos de Wild Tiger toca el mechón suelto de su cabello y su corazón da un vuelco, él hace algo para detenerlo, agarrando su mano.
—¿Lo siento? —Wild Tiger acepta su derrota y Yuri libera su mano, menos alerta de lo que debería luego de un incidente así mientras ve a Wild Tiger usarla para rascar su propia mejilla, luciendo avergonzado.
Lo prudente sería cambiar el tema o incluso dar la noche por terminada, ya que es obvio que ninguno de los dos está pensando o actuando con claridad y de hecho, Yuri ni siquiera está seguro de sobre qué habían estado hablando antes de que Wild Tiger decidiese invadir su espacio personal.
Aun así, Yuri se encuentra a sí mismo dando una explicación.
—No me gusta que toquen mi rostro.
Porque la sombra del pasado sigue presente, porque Wild Tiger podría haber descubierto algo que no debería, porque hay consecuencias, porque...
—¿Solo su rostro? —Wild Tiger luce curioso y el que sus ojos se enfoquen por un instante en los labios de Yuri delatan lo que está pensando—. ¿No hay excepciones?
Y aparentemente sí las hay, pues Yuri, de alguna forma, termina en el asiento trasero del auto de Wild Tiger, compartiendo besos furiosos con el héroe mientras Wild Tiger enreda sus dedos en el cabello de Yuri (ahora completamente suelto y él no recuerda cuándo eso sucedió) y lo hala solo un poco, cosa que se le antoja a Yuri inesperadamente placentera.
El roce de la barba de Wild Tiger contra su piel debería ser suficiente para anular eso, hacerlo detestar cada segundo e incluso producirle arcadas, mas Yuri no recuerda haber estado antes tan duro como lo está en el regazo de Wild Tiger y en vez de interrumpir esta locura, se encuentra buscando un nuevo beso tras cada breve pausa.
Al menos hasta que Wild Tiger gime (gime) e inclina su cabeza para ocultar su rostro en el cuello de Yuri.
—No creo que deberíamos estar haciendo esto aquí.
Esa última palabra es una adición innecesaria, ya que hay miles de motivos por los que esto no debería haber pasado y por los que tiene que acabar; sin embargo, Yuri no se esfuerza por recordar una de esas razones específicas para pronunciarla.
—¿Tiene alguna otra sugerencia? —La voz de Yuri tiembla al tiempo que él mismo se estremece al sentir la respiración de Wild Tiger contra su cuello—. No está en condiciones de conducir.
—Ni planeaba hacerlo. Y usted tampoco. —Wild Tiger ríe aun cuando no hay nada divertido en esas palabras y las vibraciones y el que Wild Tiger elija morder su cuello suavemente le provocan un escalofrío en vez de molestia—. Siempre podemos tomar un taxi.
—¿Y a dónde iríamos, exactamente?
—¿A su casa? ¿A la mía? —Wild Tiger suena tan poco interesado en la segunda opción como Yuri está en la primera, por lo que ninguna de las anteriores es la respuesta correcta.
No que quedarse en el auto de Wild Tiger sea una mejor idea, ni volver al bar, ni ir a otra parte...
—¿A un hotel?
Wild Tiger silba al tiempo que desliza sus manos por el cabello de Yuri, descendiendo hasta tocar su cuello, su espalda y finalmente acomodarlas en su cintura y luego aleja sus labios del cuello de Yuri para separarse solo lo suficiente para mirarlo a la cara con clara sorpresa (y una pizca de admiración).
—Nunca pensé que sugeriría algo así.
Yuri nunca ha estado más de acuerdo con un héroe.
—Le puedo asegurar que nunca pensé en nada de lo que ha pasado hoy.
El que Wild Tiger ría de nuevo y Yuri mismo tenga que contener una risa prueba que están demasiado ebrios para cualquier cosa, mas abandonan el vehículo sin mayores accidentes que un golpe en un codo (de Yuri) y en la cabeza (de Wild Tiger) al salir y pueden caminar hasta la calle principal sin tambalearse y detener un taxi sin ninguna dificultad.
El tiempo del recorrido y el frío de la noche deberían ser más que suficientes para darles la sobriedad que necesitan para detener esto, pero ninguno hace algo sensible como sugerir que cada cual continúe su camino por separado y sí son capaces de ser sutiles (porque aparentemente eso no es un imposible para Wild Tiger, contrario a lo que Yuri había creído) a la hora de pedir una habitación y dirigirse a esta.
Y aunque todavía hay tiempo para retroceder, Yuri hace lo opuesto y avanza hacia Wild Tiger y lo arrincona contra la cama y... ¿qué está haciendo?
Yuri no está seguro y claramente Wild Tiger tampoco, ya que se limita a permitir eso y ayuda a que Yuri se acomoda sobre él y lo observa con el asombro escrito en su rostro, examinándolo con una atención que causa que el corazón de Yuri palpite más rápidamente con trepidación y expectación.
—Wow.
—¿Hay algo que quiera decir?
Wild Tiger ríe, quizás menos sobrio de lo que había parecido estar hasta hace un momento y luego, con una sonrisa todavía decorando sus labios, dice:
—No tengo ninguna objeción, no.
El que Wild Tiger decida bromear ahora es irritante y Yuri se encarga de callarlo y borrarle esa sonrisa con un nuevo beso que consigue que lo único que se escuche en el lugar sean jadeos ahogados y sonidos húmedos que hablan de labios y lenguas y contactos demasiados prolongados para ser una buena idea.
Y es que es una mala idea.
Incluso mientras mueve sus caderas en busca de fricción, Yuri está perfectamente consciente de eso. ¿Wild Tiger también lo sabe? Tal vez, mas eso no lo detiene a la hora de imitar sus movimientos y de incluso colar sus manos bajo la camisa de Yuri.
La calidez y la firmeza de aquel toque bastan para que Yuri pierda el poco aliento que le queda y tenga que romper el beso. Al menos esta vez Wild Tiger no pronuncia nada irritante, pero poco interesado en perder, Yuri se endereza y se deshace de tantas prendas tanto propias como ajenas como puede en esa posición.
El futuro estado de su chaqueta, de su corbata y de su camisa no es algo que le preocupe, por lo que ni siquiera se fija en dónde caen, toda su atención puesta en los ojos de Wild Tiger, llenos de un fuego que, en ese instante, se siente más abrasador que el que Yuri puede producir.
No intercambian palabras tras eso (cosa que Yuri agradece), aun si sí intentan coordinar el encargarse del resto de sus vestimentas. El éxito en eso es relativo, si juzga por la media que continúa en uno de los pies de Wild Tiger luego de que él se quite con torpeza sus pantalones, pero tal detalle deja de importar una vez están piel a piel y sentir se vuelve la única prioridad.
En medio de eso, no pensar y sí dejarse llevar es fácil y, quizás, eso aplica no solo para Yuri.
Wild Tiger parece demasiado concentrado en el momento para preocuparse o perderse en sus pensamientos o hacer otra cosa aparte de tocar y ser tocado, de gemir contra la piel de Yuri, de colarse no solo físicamente entre las barreras que Yuri ha creado y de empujar a Yuri a aceptar más en vez de detener esta locura.
Es ilógico que, como Lunatic, cuando exagera y actúa para las cámaras, sea más cuerdo que ahora y Yuri no siente que puede atribuir todo al alcohol una vez Wild Tiger está dentro de él, moviendo sus caderas para corresponder cada movimiento de Yuri, permitiéndole mantener la ilusión de control al no obligar a Yuri a terminar bajo él, ni siquiera cuando las piernas de Yuri comienzan a cansarse y mantener el ritmo se vuelve difícil.
De hecho, Wild Tiger prefiere utilizar sus brazos para alzar a Yuri solo lo suficiente y luego dejar que la fuerza de gravedad se encargue del resto una y otra vez, hasta que Yuri mismo se ve obligado a admitir que está en su límite, que cada golpe del miembro de Wild Tiger contra su próstata es demasiado y que esto tiene que terminar.
(Esto ni siquiera debería haber comenzado.)
Tocarse a sí mismo mientras la mirada de Wild Tiger está fija en él es extraño y Yuri culpa a eso de que su orgasmo sea tan intenso y haga que incluso su vista se nuble por unos segundos, en los que Wild Tiger no detiene sus embestidas hasta que él mismo se corre en el interior de Yuri, sosteniendo sus caderas con una fuerza que hace que Yuri, aun con su mente nublada por el placer, se convenza de que dejarán una marca (pero nada permanente, nada como la que carga en su rostro...).
Lo que sigue a eso es una pausa en la que no hay más que jadeos y en la que Yuri se permite recostarse contra el pecho de Wild Tiger en busca de un ancla que lo devuelva a la realidad y no de algún tipo de intimidad que va más lejos que la unión física entre sus cuerpos.
El que no sea desagradable es inesperado, mas Yuri decide no considerar lo que eso implica, aun si sí se obliga a enderezarse en cuanto recupera su aliento y a apartarse de Wild Tiger y a limpiar tanto como puede los rastros de sus recientes actividades.
Hay cosas de las que no puede deshacerse del todo, como del cosquilleo en su piel, del temblor de sus piernas cuando se pone de pie y del vacío que nunca había notado antes de tener a Wild Tiger en su interior, además de las marcas rojizas en su piel que ve en el espejo durante una corta visita al baño.
Es ridículo, no algo en lo que valga la pena pensar y eso mismo convence a Yuri de que debe concentrarse en algo más práctico, como recuperar las prendas desperdigadas en el suelo y alcanzarle algunos pañuelos de papel a Wild Tiger para que él también se limpie, pues no es como si Yuri esté dispuesto a hacerlo por él.
Yuri, de hecho, así se lo hace saber, cosa que hace que Wild Tiger, quien hasta ahora lo ha estado observándolo en silencio, suelte una carcajada.
—No esperaba que lo hiciera —dice, obedeciendo sin dejar de sonreír—. Solo necesitaba un momento. Ya sabe, para recuperar el aire, disfrutar el momento...
¿Qué hay para disfrutar ahora?
No es como si una noche de malas decisiones (que quizás no es más que una distracción que Wild Tiger necesita) los haga amantes o amerite compartir más que lo que ya han compartido.
Pero Yuri puede entenderlo, ya que aunque no está a punto de volver a la cama en la que Wild Tiger yace, luciendo más relajado que en días, tampoco tiene prisa de huir. Tal vez, contrario a lo que había creído, todavía está ebrio. Están ebrios, quizás si ya no debido al licor, pero sí al placer y esa justificación es aceptable, en especial ahora que Wild Tiger parece más él mismo y menos esa figura desalentada que Yuri ha visto recientemente.
Quizás, mañana podrá volver a ser el irritante héroe que causa destrozos y no se rinde y sí se enfrenta contra Yuri como si estuviese dispuesto a dar su vida por lo que cree.
Es un tonto.
Y esta noche, por lo menos, Yuri no tiene derecho a criticarlo por eso, ya que él no es mejor y eso es evidente, ya que no abandona el lugar de inmediato, no se niega a una segunda ronda y solo se viste y deja la habitación una vez el cielo comienza a aclararse.
