Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 499.
Hojas en Blanco
XXIV
InuYasha siempre creyó que el mayor efecto de la luna nueva radicaba en la pérdida de sus sentidos demoniacos. Había estado convencido de aquella premisa gran parte de su existencia, pero la impetuosa llegada de Kagome a su vida le demostró que no era la disminución de sus habilidades el peor de los defectos, sino la vulnerabilidad de sus sentimientos.
Ni siquiera con Kikyō se había atrevido a sentir todo lo que experimentaba por su shirushi. Kagome se metió bajo su piel poco a poco, con su confianza y gestos amables. Incluso con sus osuwaris.
Durante la búsqueda de los fragmentos aprendieron a entenderse, compenetrarse y volverse amigos. Y mientras el grupo crecía y él se abría a otras personas gracias a ella, fue durante una de las tantas noches de luna nueva donde comprendió que se estaba enamorando. No del recuerdo de su primer amor, sino del alma y la calidez de aquella chica de ropajes extraños.
Todavía hoy le costaba admitir aquel vendaval de sentimientos que simbraban su cuerpo. Era como si éste lo levantara del suelo y lo anclara a la pequeña y delicada figura de quien ahora era su hembra.
Como humano sus emociones se hallaban en la superficie, así que no le extrañó la punzada de dolor y calor que le causó la pregunta sibilante de Kagome.
Se echó hacia atrás por acto reflejo, con las mejillas ruborizadas y la boca seca. Los ojos de ella, casi llorosos, le perforaron las entrañas.
«Le fallaste» se dijo a sí mismo, recordando con nitidez su cuerpo laxo y aquel gesto que no pudo ser correspondido.
Salvo por algunas marcas aún visibles, sabía que estaba recuperada. Sin embargo, no podía volver a tocarla.
No así.
No todavía.
No cuando la culpa le carcomía el alma.
Apretando los puños, tomó aire y esquivó su mirada.
—Deja de decir tonterías, niña—carraspeó, poniendo en orden sus pensamientos—. Aún es tarde y necesitas dormir. Vuelve a descansar.
Por el rabillo del ojo la vió acercarse, y él contuvo el aliento cuando su compañera lo asió del rosario y tiró de éste para obligarle a verle.
Sus ojos seguían acuosos, pero el fuego que comenzaba a reflejarse en éstos, junto a sus pómulos sonrojados, le hicieron tragar grueso. De pronto, el estómago le pesó dos toneladas.
—Ya hemos pasado por una situación similar, ¿recuerdas? —dijo, sin dejar de observarle—. Fue cuando te negaste a hablarme de la marca.
—Kag...
—No te atrevas a esquivar mi pregunta —le cortó, aflojando un poco la sujeción y rezándole a los dioses para volver a encontrar su temple.
Derrotado, InuYasha apoyó su frente contra la de su compañera. El olor a fresar maduras le llenó los pulmones. Luego de tantos días de autocontrol, se permitió sujetarla de las caderas.
—¿Qué quieres de mí?
—La verdad.
Con un gemido lastimero, abrió la boca:
—¡Qué importa si lo hago! No pude protegerte.
Dios, espero que no me linchen xD.
Han esperado tanto la actualización que ojalá ésta no los haya defraudado.
Para quienes me siguen (tanto en mi página de Facebook como en Twitter) sabrán que estamos ante una ocasión especial: la celebración de los 300 comentarios y el aniversario del fic :3.
¡Es por eso que esta semana habrá triple actualización!
Publicaré nuevamente el jueves (día del primer año de Hojas) y el sábado.
Gracias por hacer que la travesía de esta obra se haya vuelto tan memorable para mí. De verdad, aprecio todo el cariño que le dan al fic :3.
Espero seguir contando con su apoyo :D.
Un fuerte y cálido abrazo,
Lis.
P.D: ¡Feliz San Valentín!
