Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 500.
Hojas en Blanco
XXV
Verle tan roto comprimió el corazón de la sacerdotisa en un puño. Kagome le acarició ambas mejillas con la yema de los dedos, deleitándose con sus facciones y la cercanía que tanto echó de menos. Llevó el gesto hacia sus labios, pero InuYasha levantó los párpados. La rapidez del repentino movimento la obligó a permanecer estática, momento que el hanyō aprovechó para contemplarla en silencio.
Con un suspiro, le sujetó las muñecas y alejó las manos femeninas de sí.
—No merezco tu lástima.
—Jamás se ha tratado de ésta —susurró, logrando que la floja sujeción del hombre se rompiera. Kagome no perdió el tiempo y le rodeó el cuello con los brazos—. Siempre se trató de amor.
InuYasha soltó una risa ronca, casi sarcástica.
—¿Y cómo te lo he pagado? —retrucó, odiando que su condición humana lo volviese tan vulnerable y confidente—. Saliste herida porque no pude estar ahí para protegerte.
Por un pequeño instante, Kagome tuvo el impulso de besarle para mermar la agonía que le estaba quemando. Sabía muy bien que su alma enamorada no soportaría perderle. No ahora que se habían unido y caminaban sobre el sendero de la vida tomados de la mano, como dos mitades vueltas un todo.
—Eres tú el que debe dejar de decir tonterías —musitó, tan bajo y melifluo que el sonrojo del hanyō pareció extenderse hasta su cuello—. A pesar de lo que crees, acudiste cuando más te necesitaba.
Impactado, volvió a sujetarla de las caderas. El calor del cuerpo femenino traspasó la fina yukata y le quemó las palmas. Se humedeció los labios casi ido, con el miedo y la culpa enterrados bajo aquellas palabras dulces. ¿A dónde quedaba su razón y su promesa a Kami?
—¿Por qué mientes, Kagome? —inquirió, tratando de que ella lo salvase de su propia debilidad—. Sé muy bien cómo sucedieron las cosas.
—Nunca he sido una persona mentirosa —resolutiva, contempló dentro de sus ojos desesperados—. Así que te pido que creas en mí.
No supo bien cómo, pero buscó su boca. Tal vez había terminado por perder la razón o, simplemente, quería creer en ella y en su perdón. Sea como fuese, continuó besándola. Los miedos se licuaron hasta transformarse en deseo y amor. Empujó a su hembra hacia atrás, retrocediendo hasta el futón matrimonial.
A partir de allí, no supo quién había desnudado a quién. La pasión por obtener su perdón y volverse uno de nueva cuenta con su shirushi le abrasó el pecho. Suspendido sobre su delicado cuerpo, la observó un momento. Sus ojos fuliginosos le volvían a hablar de amor y de aceptación, pero también de una conección profunda que traspasaba las propias barreras de los siglos.
Refrenando el deseo que lo llamaba a acoplarse, le dijo aquello que guardaba en lo profundo del corazón y que sólo en estado humano se podría permitir confesar:
—Te amo.
¡Y Hojas está de aniversario!
Este fic cumple un año y me ha dado tanto. No hay palabras para abarcar lo agradecida que estoy con todas aquellas personas que leen el fic. Creo esta historia con mucho cariño, pero sin lectores todo sería en vano. Así que gracias, porque todos ustedes son una parte muy importante de esta locura que surgió como conjunción de dos fics que amo :3.
Hablando un poco de este drabble, sé que InuYasha dice «te amo» a través de acciones. Sin embargo, siempre me he imaginado que si alguna vez se atreviera a decir tales palabras sería como humano. Guarden este drabble, porque dudo que él lo diga otra vez xD.
Nuevamente, gracias por seguir acompañándome :3.
Un cariñoso abrazo,
Lis.
