Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 491.
Hojas en Blanco
XXVI
Conteniendo un bostezo, Miroku saludó con un leve movimiento de cabeza al hanyō. Se le hizo extraño encontrarlo en la puerta de su morada a tales horas, cuando el alba recién había terminado de despuntar. Evaluó el semblante de su amigo. Parecía calmo, aunque sus orejas sobrenaturales bailan a la luz de un sonido que él no lograba oír.
—¿Sucede algo? —se atrevió a preguntar, rememorando el regusto amargo de los tiempos pasados.
InuYasha pareció escucharlo, pero su atención estaba puesta en aquello que sólo él, con su fina audición, podía captar.
—La vieja ha llamado a Kagome.
—¿La anciana Kaede? —caminó hacia el hanyō, aliviado al instante—. ¿Qué necesitaba?
—Una aldeana se puso de parto.
—¿Y estás aquí?
Su observación resultó cautivar el interés del hombre, quien lo miró con un gesto adusto.
—¿Qué demonios estás diciendo, Miroku?
El monje se rascó la barbilla mientras cavilaba sobre el proceder correcto. No deseaba entrar en un intercambio de palabras con el estómago vacío, pero tampoco iba a quedarse sin actuar. Desde el incidente con el yōkai, InuYasha no había dejado ni un instante a la señorita Kagome.
Los años de aventuras compartidas le enseñaron a leerlo, incluso en sus peores momentos.
—No te has alejado de tu esposa en días —habló directo, sabiendo que él lo apreciaría—. Pero que estés aquí, tan tranquilo, me dice que han solucionado las cosas. Bien por tí, amigo mío.
Sin poder evitarlo, las mejillas del hanyō se colorearon al recordar las pasadas horas. Saberse descubierto tampoco ayudaba.
—Cállate —gruñó.
Miroku se carcajeó. Deteniéndose a la par de su viejo compañero de aventuras, le palmeó el hombro.
—¡Venga! —alentó—. Podríamos aprovechar la mañana y buscar qué desayunar. Imagina lo agradecidas que estarán nuestras esposas cuando nos vean llegar con las manos llenas.
—Las únicas manos llenas serán las mías, Miroku —bufó, pero le siguió el paso cuando lo vió ponerse en movimiento—. ¿Acaso olvidas quién trae los sacos de arroz?
Dolido en el ego, el monje se llevó una mano al pecho.
—Tus palabras duelen, InuYasha. Además, tú eres el de la fuerza sobrehumana.
El híbrido soltó un resoplido en respuesta. Llevando las manos detrás de la cabeza, decidió concentrarse en la calma que le brindaba el ambiente al traerle el rumor de la voz cálida y feliz de su hembra.
»Hablando de sacos de arroz... si vuelven a necesitar nuestros servios fuera de la aldea, ¿vendrás conmigo?
InuYasha tensó los músculos como acto reflejo. Parte de sí aún gritaba en su interior. Aunque había obtenido la calma a través del perdón de Kagome, sus instintos siempre lo dominarían; y protegerla estaba fuera de discusión.
Sólo la promesa que le hizo a su shirushi lo detuvieron de contestar una negativa.
—Sí, iré contigo.
Éste es el primer drabble de toda la historia que subo en crudo. Es decir, sin corrección y, prácticamente, con dos leídas. A todos los dejo descansar un mínimo de dos días, pero ando corriendo y recién hoy encontré un poco de tiempo para sentarme a escribir xD.
Lamento si el drabble no está a la altura del resto. Sin embargo, debo decir que me moría por escribir un pequeño fragmento entre Miroku e InuYasha :3.
No quiero pasar por alto y agradecer a todos los que me han felicitado por el aniversario de Hojas :D. ¡Hasta me dieron la sorpresa de volver a recomendar el fic como regalo! *lloro*. Gracias por volver este aniversario, y este fic, tan especial :3.
Como ando a las corridas, tampoco pude responder personalmente a sus reviews, pero ya me pondré a ello :D.
Se termina esta semana de triple actualización. Ojalá la hayan disfrutado ;D.
Con mi mayor efecto,
Lis.
