Una cita grupal, chicos y chicas separados por una larga mesa intercambiaban bromas, anécdotas y risas, pese al buen ambiente uno de los integrantes era quien más resaltaba entre las damas, el de traje oscuro y corbata amarilla siempre lograba mantener la atención sobre su persona.

- Cuéntanos más Atsushi – solicitó una castaña de cabello corto con un gesto suplicante.

- Sí, sí, hablamos de tu trabajo – le secundo su amiga de cabellera negra larga.

El nombrado les dedico una sonrisa antes de responder – Veo que no les aburren mis poco entretenidas anécdotas.

- ¡Claro que no! Eres muy interesante – se escuchó la voz de otra mujer al final de la mesa.

- Sí, muy interesante… - murmuró el chico de prendas blancas y corbata rosada con cierto fastidio. Todomatsu, junto al resto de amigos nuevamente se veían opacados por su adinerado camarada, pero era inevitable al parecer, Atsushi tenía un encanto que cautivaba a cuanta mujer se cruzara en su camino; el sextillizo suspiró con cansancio, detestaba verse ignorado por las chicas pero difícilmente hallaba a otro amigo a quien invitar; con la usual decepción del momento el nini no tuvo más opción que refugiarse en la bebida.

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- Todomatsu, ¿Me escuchas? – Atsushi movió ligeramente a su acompañante que seguía dormido en el asiento del copiloto, pero el nini no parecía tener intención de reaccionar – Bien, tendré que pedir ayuda – respondió divertido al estacionarse frente a la hogareña casa. Anteriormente, cuando dieron por terminado el encuentro se percataron que Todomatsu estaba totalmente dormido sobre la mesa, Atsushi se ofreció a llevarlo a casa y por fortuna el otro tuvo un breve lapso de lucidez en el que le indicó su dirección; al de traje le causaba gracia la situación, después de todo su verdadera intención era saciar la curiosidad en torno a los hermanos, recordaba que eran sextillizos y estudiaban juntos, pero nunca hubo una mínima relación como para recordarlos a todos en el presente, tuvo suerte de toparse en algún momento al más joven de los seis.

Antes de bajar se retiró el saco y la corbata, el calor de la tarde parecía acrecentarse y sentía asfixiarse con tanta prenda encima. Al acercarse corroboró en el buzón que la casa pertenecía a la familia Matsuno, con mayor seguridad llamó a la puerta y tuvo que esperar solo unos segundos para que la entrada fuese abierta de golpe por un curioso chico de polera amarilla y short azul.

- ¡¿El correo?! – gritó enérgico en el rostro del desconocido.

- Eh, no. Soy amigo de Todomatsu y lo traje hasta aquí porque parecía algo, indispuesto.

- ¡Totty! – volvió a gritar Jyushi antes de salir corriendo hasta el auto.

- ¿Qué ocurre Jyushimatsu? – Se acercó un joven de camiseta blanca y pantalón rojo– Oh, ¿En qué puedo ayudarte? – cuestionó al verle.

- Soy amigo de Todomatsu…

Antes de continuar la explicación Jyushimatsu pasó entre ellos cargando en su espalda a su hermanito que parecía balbucear incoherencias.

- ¿Qué mosca le pico? – murmuró Osomatsu con burla al verlo tan ebrio – lamento mucho la molestia – regresó su atención al invitado, observándole con detenimiento – gracias por traerlo, ¿Quieres pasar a tomar algo?

Atsushi considero el negarse, pero el calor se acrecentaba y no quería encerrarse nuevamente en su auto – Un vaso de agua estaría bien.

Osomatsu asintió y se hizo a un lado para darle el paso – Por favor pasa – le señalo la habitación contigua – en un momento te daré un vaso – habló tranquilamente antes de entrar a la cocina.

El invitado pareció extrañarse un poco ante la aparente confianza que aquel chico tenía con quien ni siquiera se había presentado, pero restándole importancia obedeció y se encamino al cuarto, solo le basto deslizar la puerta para quedarse boquiabierto en el marco; paseó su vista lentamente por las piernas, el short de mezclilla azul y lo que parecía una camiseta azul cielo que ligeramente levantada dejaba ver algo de la piel de la espalda, no podía ver más por la mesa que impedía una vista completa de quien parecía dormir tranquilamente boca abajo. Su mente intento razonar sobre lo que veía, ¿Todomatsu tenía una hermana? Se preguntó al instante de volver a centrar su vista en las torneadas piernas.

- Aquí está el agua.

La voz de Osomatsu detrás de él le hizo saltar un poco, haciéndole dar unos pasos más al interior del cuarto y logrando así involuntariamente ver por completo a la bella durmiente. El rostro casi similar a Todomatsu le garantizaba que era otro de los sextillizos, pero al darse cuenta que era un hombre y pese a ello el golpeteo de su corazón no parecía disminuir comenzó a ponerse ligeramente nervioso.

- ¿Qué ocurre? – Osomatsu se acercó intrigado por la reacción del otro, al asomarse pudo ver a su hermano plácidamente dormido – Oh, aquí estaba Karamatsu, pensé que andaría fuera – dejando el vaso en la mesa sonrió de forma maliciosa – amigo de Todomatsu, puedes marcharte al terminar el agua, yo debo hacer negocios con el dinero de Karamatsu antes de que despierte – confeso cínicamente mientras rascaba bajo su nariz y salía del cuarto.

Atsushi no halló respuesta a lo ocurrido, aunque aquello pasaba a importarle poco al volver a ver a Karamatsu. ¿Debería despertarlo y advertirle lo escuchado? ¿Buscar una manta y cubrir sus bellas piernas para dejar de sentirse nervioso? ¿Tomarle una fotografía? Ante la última idea podría jurar que un pequeño foco se habría prendido sobre su cabeza como en cualquier escena caricaturesca, sin tiempo a perder rebusco en sus bolsillos y saco su teléfono, ni siquiera se detuvo a pensar en lo que hacía, simplemente se veía en la necesidad de inmortalizar a tan atrayente ser.

- ¿Qué haces?

El invitado casi tira su móvil al escuchar la voz en la entrada, al girar el rostro observó al de ropa amarilla quieto en el marco.

- Eh, yo estaba, solo estoy… ¿Todomatsu está bien? – preguntó apresurado al guardar el celular.

- Sí, ya lo envolví en el futón – respondió con una sonrisa - ¿Querías hablar con Karamatsu nii san? – inquirió al intercambiar la mirada entre uno y otro.

- Sí, digo no, quiero decir, en otro momento, ahora ya debo irme así que, gracias por el agua pero ya me marcho. Después me comunicare con Todomatsu – refirió mientras avanzaba a la salida seguido de cerca por el hermano.

En cuanto subió al auto y dejó de sentir la penetrante mirada del llamado Jyushimatsu, logró respirar con normalidad - ¿Qué pasa conmigo? – se cuestionó en voz baja. Con calma tomo su teléfono y sonrió levemente al notar que la foto estaba borrosa por la abrupta interrupción, dejo golpear su cabeza contra el volante. La situación era absurda, él, un hombre importante y codiciado por tantas mujeres había actuado como un pervertido al intentar toma una fotografía de tal forma.

Atsushi se acomodó apropiadamente para iniciar la marcha, comprendiendo lo que su corazón parecía gritarle ahora estaba decidido a corroborar el repentino sentimiento, necesitaba conocer a Karamatsu y saber si realmente se había enamorado, como se diría de forma melosa, "a primera vista"

Karamatsu continuó su siesta, ajeno a lo que podría aproximarse en su vida.

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Atsushi paseaba por su departamento vistiendo un pantalón gris y camiseta de color negro; se dejó caer en el sillón con cansancio, el calor del otoño era verdaderamente una tortura, pero agradecía estar en su hogar, contar con aire acondicionado y no tener que usar un traje, aquello era lo peor en la oficina.

Ante el silencio del lugar le fue inevitable perderse en la imagen que, desde hace un par de días, llegaba repentinamente, la figura de Karamatsu recostada en el suelo y con ropa diminuta se había vuelto su recuerdo más valioso. Era una pena que tras aquel día no encontrase una buena excusa para visitarles y Todomatsu parecía lo bastante avergonzado para no responder sus llamadas.

El hermano de su amigo había causado una muy buena impresión sin siquiera estar consciente de ello, de igual modo, desconocía la tortura que le estaba haciendo pasar por no hallar el modo de acercarse; nuevamente intentaba imaginar cómo sería su voz, que tipo de pasatiempos tenia y que le molestaba, ¿Quizá estaría sufriendo por el calor? ¿La familia Matsuno tendría aire acondicionado? De no ser así el joven Karamatsu seguramente se la pasaría rondando por las habitaciones con la menor cantidad de ropa, tal vez solo usando un bóxer.

Atsushi colocó su mano apresuradamente en su rostro, seguro de que la sangre saldría por montón ante la imagen mental que se estaba creando, aquello era demasiado y no podría seguir viviendo de esa forma, necesitaba en definitiva volver a verlo.

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- ¿Se encuentra Todomatsu?

Aquella fue la pregunta que Atsushi realizó al instante que le abrieron la puerta, sin importarle quien atendiera y olvidando sus modales.

- ¿Disculpe? – el chico de camisa verde le observaba con desconfianza.

- Lo siento, soy un amigo de Todomatsu y no he logrado contactar con él desde hace unos días, me preocupaba que estuviese mal – se reprendió mentalmente por tan mala primer impresión.

- Eh, bueno él está bien, pero ha salido y no sabría decirle en que momento regresa.

- Ya veo… - Atsushi buscaba una excusa para intentar entrar a la casa, pero su deseo se cumplió ante la aparición de otra persona.

- Eres el amigo de Totty – se escuchó la voz de Osomatsu al acercarse a la puerta, el mayor le reconoció de inmediato a pesar de la falta de saco, pero el pantalón y camisa blanca de vestir igual le hacía resaltar – Él no está, pero podrías esperarlo mientras tomas una cerveza – ofreció con una expresión amable ante la incrédula mirada de su hermano.

- Me encantaría – aceptó de inmediato Atsushi, contento de lograr su objetivo.

- Por favor, aguarda un momento – indicó el Matsuno mayor dejándole en la estancia mientras iba a la cocina.

Choromatsu siguió de cerca a su hermano, en cuanto cruzaron el marco no tuvo reparos en cuestionarle - ¿Quién rayos eres?

- Choro~ no actúes como si fuese un desconocido.

- Es así, tú no eres alguien educado así que la única explicación lógica es que seas un impostor – le apunto con el índice.

- Que dramático – respondió con un puchero – escucha bien – se acercó y pasó un brazo por los hombros del menor – este sujeto es el amigo de Totty, tiene un auto genial y vino el otro día a dejarlo ¿No recuerdas cuando lo ha mencionado? El tipo que al parecer tiene mucho dinero y a quien nuestro hermanito acude siempre que quiere algo, es nuestra oportunidad de hacernos sus amigos y que nos preste algo de dinero.

- Eres un aprovechado – respondió malhumorado el menor.

- Bien, no entres a mi fabuloso plan entonces – sacó un par de cervezas y se encamino a la estancia.

Atsushi aguardaba sentado frente a la mesa, decepcionado de no hallar nuevamente a Karamatsu recostado en el suelo y por percatarse de que en la casa sí tenían aire acondicionado, por lo que su fantasía se había esfumado.

- Lamento la tardanza – Osomatsu entró con la bebida, entregándole una lata a su invitado. Choromatsu le seguía de cerca en silencio.

- Gracias – respondió con simpleza al aceptar la cerveza.

- Totty probablemente tarde en regresar, ¿Tenias algún plan con mi hermanito? ¿Quizá ir a los caballos? Porque de ser así con gusto puedo tomar su lugar – admitió con una gran sonrisa. El de verde rodo los ojos ante el cinismo del mayor.

- No exactamente, solo…

- Estoy de vuelta.

Los tres chicos miraron por inercia a la puerta, en espera del recién llegado que no tardó en hacer acto de presencia. Karamatsu deslizó la puerta mientras se retiraba las gafas oscuras, vestía su usual chaqueta negra y pantalón azul.

- ¿Tenemos visitas? – preguntó al notar el rostro nuevo.

- Karamatsu nii san, él es un amigo de Totty.

Antes de que el tercero siguiera con las presentaciones el visitante se colocó de pie para posicionarse frente al nini de cejas gruesas – Un gusto Karamatsu, mi nombre es Fukushima Atsushi – estrechó la diestra del otro con un rápido movimiento.

- U-un gusto – respondió nervioso ante la repentina cercanía.

El par de hermanos restantes intercambiaron una expresión confusa.

Lo siguiente fue un ambiente bastante extraño para dos de los sextillizos, desde la aparición del segundo Matsuno el invitado habría vuelto su atención total a este, quien emocionado por ser escuchado no dejaba de conversar animadamente.

Osomatsu suspiro antes de colocarse de pie.

- ¿Te vas? – preguntó Choromatsu al ver su intención de marcharse.

- Sí, esto es muy aburrido y no salió como lo planeaba, no seguiré perdiendo el tiempo aquí, hay una maquina en el pachinko con mi nombre – respondió antes de mirar una última vez a Atsushi que ni siquiera reparaba en su presencia, frunciendo un poco el ceño se decidió a salir para poder analizar mejor sus pensamientos.

Choromatsu no le detuvo, comprendiendo un poco el sentir del mayor, después de todo, estaban siendo ignorados de forma bastante obvia, aunque le extrañaba que el amigo de Todomatsu pareciera tener tantos temas en común con su hermano término por considerar que lo mejor era dejarles solos.

Atsushi no podría recordar en qué momento se halló tan cómodo con alguien, Karamatsu era todo lo contrario a las personas que frecuentaba, aunque no entendía muchas de las cosas dichas le parecía interesante su forma de expresarse; era un gran desahogo conversar con quien no estaba interesado en su auto, trabajo o dinero; aquel chico que inició narrándole sobre caminos en la vida y destino, ahora le hablaba de cosas tan triviales como recomendación de programas en televisión o sus canciones favoritas. Como punto extra se encontraba la bendita casualidad de tener enfrente a Karamatsu sin la chaqueta negra, la cual al principio le sorprendió que usara con el calor del ambiente; ahora la camiseta blanca que el Matsuno portaba le permitía ver que la figura delicada, que en imaginación se había creado, pasaba a ser en realidad un cuerpo bien formado con algunos pocos músculos a la vista, tal revelación no destruyo el ideal que se estaba creando, contrario a ello, le parecía aún más atractivo.

El teléfono de Atsushi interrumpió la convivencia, tras revisar la pantalla le fue inevitable fruncir el ceño – Vaya, me temo que debo marcharme – mencionó mientras se colocaba de pie – pero, me encantaría seguir con esta conversación.

- Claro my friend, concertemos una cita cuando estés libre.

Atsushi se sorprendió ante lo escuchado, ¿De verdad quería una cita? La emoción no se reflejaba en su rostro, pero agradecía que todo fuese tan rápido.

- Por supuesto, te dejare mi número para comunicarnos – buscó en su cartera una tarjeta de presentación con dicho dato y se la entrego de inmediato.

Karamatsu le acompaño hasta la puerta y le vio alejarse, el nini estaba feliz de haber hecho un nuevo amigo; al poco tiempo de retornar a la estancia Todomatsu regresó de su paseo, el segundo no tuvo reparos en contarle sobre la visita y los posibles planes.

- ¡¿Una cita?! – se escandalizó el menor ante tal palabra.

- Yes brother, al parecer tu amigo es alguien muy ocupado por lo que es mejor acordar una fecha en su tiempo libre, así podremos conversar de temas muy interesantes – respondió con calma mientras se recostaba en el suelo.

Todomatsu le observo en silencio, considerando si era él quien estaba malinterpretando el significado de "cita", en todo caso, hablaba de su hermano doloroso y su adinerado amigo, nada malo podría pasar.

Mientras tanto, Atsushi manejaba con una amplia sonrisa en su rostro, considerando el lugar perfecto para su cita con Karamatsu, que suerte tuvo de que el simple calor del otoño le orillase a dar un paso más.