Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to iambeagle. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de iambeagle, solo nos adjudicamos la traducción.


Here's To Now

Autora: iambeagle

Traducción: Yanina Barboza

Corrección: Melina Aragón


Capítulo dieciocho

Todos están nerviosos la mañana del funeral.

El arreglo floral se envía al lugar equivocado, mi madre se pelea conmigo por lo que estoy usando y el auto de mi tío es remolcado, lo que genera una discusión entre todos porque se suponía que él debía recoger a mi abuela y llevarla al servicio.

Es un desastre, y todos estamos luchando para superar este día difícil.

Mientras observo todo lo que sucede en cámara lenta, el funeral real de alguna manera pasa en un borrón. Es extraño, y me siento mal. Todo el mundo tiene el mismo sentimiento, creo. No es un escenario en el que te imagines estar, por lo que cuando sucede, es difícil concentrarse. Se siente como que debería ser otra persona, cualquier otra persona. No él. No mi papá.

El servicio está lleno de familiares de cerca y de lejos, dando sus condolencias y compartiendo maravillosas historias sobre el hombre increíble que fue mi padre.

Sé que mi extraño estado mental me impedirá recordar mucho de este día, pero nunca olvidaré el elogio que Renée escribió para Charlie. Se las arregló para superarlo con tanta gracia, una cantidad de aplomo que nunca podría poseer.

Jess se sienta a mi lado, sosteniendo mi mano, llenándonos de pañuelos una a la otra. Lloro más de lo que me había permitido cuando la presentación de diapositivas comienza a reproducir la canción favorita de Charlie, Harvest Moon. Ver su vida entera en pantalla es demasiado. Desde su nacimiento hasta los incómodos años de la adolescencia, hasta su primera cita con mi mamá, su boda, él en la playa con una pequeña Bella sobre sus hombros. Fue un esposo, padre y amigo maravilloso y sincero, y su ausencia en nuestras vidas no pasará desapercibida.

Cuando se dicen las últimas palabras y es hora de irnos, sigo a mi madre por el pasillo, manteniendo mi rostro manchado de lágrimas hacia abajo. Es solo por casualidad que miro hacia arriba y lo veo, en el rincón más alejado del centro comunitario. Cabello cobrizo, mandíbula afilada, rostro afeitado. Sus ojos son penetrantes, nunca dejando los míos.

Sorprendida, me detengo en seco, haciendo que Jess se choque conmigo.

—Bell —dice, empujándome—. Está bien, vamos.

Ignorándola, mantengo mis ojos en Edward, apuntando hacia la salida, esperando que se encuentre conmigo afuera.

—Edward está aquí —le susurro a Jess, que todavía me está guiando.

Ahora ella se detiene.

—¿Qué? ¿Dónde?

—Por allá.

Ella escanea la multitud pero no lo ve, no está tan en sintonía con él como yo. Salimos arrastrando los pies y espero con impaciencia a Edward. Antes de que salga, me detienen un par de veces personas que quieren ofrecer sus palabras de consuelo. Edward se queda cerca, y le doy una mirada, una que transmite que tardaré un minuto. Eso no me impide robarle miradas, contemplando su atuendo mientras escucho a Billy, el primer jefe de Charlie, hablar muy bien de mi padre.

Edward está usando una camisa completamente blanca, pantalones azul marino que le quedan pintados y zapatos de vestir de cuero marrón claro. Su rostro todavía está afeitado, tal como lo dejé. Hace que mi corazón se salga de mi pecho, tenerlo tan cerca sin poder acercarme a él.

Después de agradecerle a Billy, cruzo la acera, dirigiéndome directamente hacia Edward, con cuidado de no quedar atrapada en una conversación de nuevo.

Sin una sola palabra, nos abrazamos. Mi cuerpo se amolda al suyo, y envuelvo mis brazos alrededor de sus hombros, enterrando mi rostro en su cuello. Su agarre alrededor de mi cintura es fuerte, reconfortante. Me siento más tranquila de lo que me he sentido desde que lo dejé. Es abrumador cómo su mera presencia me estabiliza.

—¿Qué estás haciendo aquí? —murmuro contra su piel, retrocediendo para verlo, pero solo lo suficiente para que sigamos tocándonos.

—Estoy aquí para ti.

—¿Cómo sabías que hoy era el funeral?

—Google.

—¿Ya estabas en la ciudad?

—Sí. Llegué aquí el día después de ti. Estaba tratando de darte espacio.

—¿Dónde te estás quedando?

—Con un amigo. Tiene una camioneta Sprinter que le voy a comprar.

—¿De dónde sacaste esa ropa?

—De una tienda —bromea—. ¿Puedo besarte ahora o tienes más preguntas?

Con mis tacones puestos, no tiene que bajar la cabeza tanto para que nuestros labios se encuentren. Permanecemos conectados por un segundo, las bocas cálidas se presionan juntas, los labios se abren un poco. Nuestro beso es casto, demasiado rápido para mi gusto, pero apropiado para estar rodeados de mi familia.

—Gracias por estar aquí —murmuro, mirándolo—. En serio. Significa mucho para mí.

La sonrisa más pequeña juega en sus labios, y la forma en que su mirada esmeralda quema en mí me deja saber que no lo habría hecho de otra manera. Y no dirá te lo dije, porque no es ese tipo de persona. Me deja resolver las cosas en mi propio tiempo, sin presionar ni forzar. Amo eso de él, lo amo a él, y tenerlo conmigo en medio de este lío es lo único que tiene sentido.

Jess se acerca a nosotros, y ella y Edward se presentan, inmediatamente se llevan bien. Jess le agradece por no dejarme ahogar, ya que no soy la mejor nadadora. Edward sonríe y, a su vez, le agradece por animarme a ir. No habría sido lo mismo sin ella, habla con sinceridad, apretándome la mano.

XXX

Casi todo el mundo se dirige a la casa de mi mamá después del servicio, para asistir a la recepción.

Sigo esperando que sea extraño que Edward esté aquí, pero ese sentimiento nunca se materializa. Socializa con mi mamá, halaga a mi abuela. Mis tíos se vinculan con él a través del surf y están intrigados por su forma de vida. Mientras veo chocar mis dos mundos, me sorprende lo perfecto que él encaja en mi vida. Y a pesar de las devastadoras circunstancias, mi corazón se siente muy lleno por tener a todas las personas que amo en una habitación.

En un momento, vuelvo a la realidad cuando mi madre me dice que Charlie hubiera amado a Edward. Tiene buenas intenciones, es su forma de decir que todo el mundo lo aprueba. Sin embargo, escuchar esto es agridulce, mis emociones se apoderan de mí. Duele saber que Charlie nunca conocerá a Edward. Él nunca conocerá al hombre increíble del que me estoy enamorando, con tanta fuerza, de todas las formas posibles.

XXX

Cuando ha transcurrido una hora de la recepción, Liam entra. Lo veo de inmediato, observándolo quedarse torpemente junto a la puerta principal. No lo vi en el funeral, pero Jess me dijo que estaba allí. Me alegré de haber podido evitarlo antes, pero no hay realmente una oportunidad para ignorarlo ahora. Especialmente ahora que me ha visto.

Rápidamente escaneo el área en busca de Edward, pero no lo veo cerca. Y luego Liam camina hacia mí, vestido con un traje de una talla demasiado grande y una sonrisa triste.

—Hola, tú. —Va a abrazarme, de frente, y se vuelve incómodo cuando me inclino para un abrazo de costado.

—Ah. Lo siento —digo mientras nos separamos—. Gracias por venir.

—Por supuesto. Charlie era un gran hombre.

Ofrezco una pequeña sonrisa, mirando hacia abajo a mi copa de vino, tratando de evitar mirarlo a los ojos.

—Él realmente, realmente lo era.

Nos quedamos callados por demasiado tiempo, hasta que me veo obligada a mirarlo.

—¿Cómo estás aparte de esto?

—Aparte de lidiar con todo esto... bien.

—Bien —repite—. ¿Recibiste mis correos?

—Sí. Sé que querías hablar pero... no sé cuál es el punto.

Su rostro se desmorona.

—¿En serio?

—En serio.

—¿Entonces ese es el chico? —pregunta Liam, y sigo su mirada hacia Edward, quien está de pie al otro lado de la habitación, en ángulo hacia nosotros.

—Ese es el chico —confirmo, plenamente consciente de que debe haberlo buscado en Google.

Edward está conversando con una de mis tías, pero debe sentir mis ojos porque mira más allá de mi prima, encontrándose con mi mirada. Ofrece una pequeña sonrisa, con los ojos mirando a Liam por una fracción de segundo antes de sumergirse de nuevo en lo que sea que esté diciendo.

—Parece genial —responde Liam—. No estoy seguro de que yo estaría de acuerdo con que hables con un ex.

—Edward no es así.

—¿Como qué?

Como tú, quiero decir, pero eso sería cruel y estoy tratando de ser la mejor persona aquí.

—Mira. Realmente aprecio que hayas venido, Liam. Solo espero que fuera por Charlie… y no por mí.

Su risa no tiene humor.

—Por supuesto que fue por ti, Bella. Simplemente no pensé que traerías una cita al funeral de tu padre.

—Eso no es... —empiezo a decir, luego me detengo—. Realmente no te debo una explicación —me enfurezco—. Ya no estamos juntos por tu culpa... así que no trates de hacerme sentir culpable.

—¿Por ? ¡Me echaste!

Con su voz elevada, llamamos la atención de algunas personas cercanas. La atención de Edward ahora también está en nosotros, y le doy a Liam una mirada para que se calme.

—Terminaste conmigo —le recuerdo en voz baja, tan completamente confundida de por qué siempre quiere jugar al juego de la culpa. Estoy bien, he seguido adelante. No necesito esto, especialmente no el día del maldito funeral de Charlie.

—¿No crees que la gente comete errores? —pregunta un poco más suave ahora, asumo que retóricamente—. La cagué.

—Estoy consciente, y no puedo decir que estoy enojada por eso más. Si no fuera porque me engañaste, todavía estaríamos juntos. Y honestamente creo que estamos mejor separados. Tú también deberías.

Parece que va a comenzar a negar la acusación del engaño, pero afortunadamente no se molesta.

—Así que terminamos para siempre. ¿Eso es todo?

Me encojo de hombros, sin sentir una pizca de tristeza.

—Así ha sido desde abril, Liam. Y no aprecio que vengas aquí y hagas esto, hoy de todos los días. Estoy pasando por lo suficiente ahora, no necesito esto en mi plato también.

Buscar en mi rostro no debe darle absolutamente nada porque asiente, la derrota se apodera de él.

—Tienes razón. Lo siento.

—Como dije, estoy agradecida de que hayas venido a presentar tus respetos a Charlie... pero creo que deberías irte ahora.

Se inclina hacia adelante, como si fuera a abrazarme o besarme, luego decide no hacerlo antes de despedirse rápidamente de mi madre y marcharse.

Jess se apresura hacia mí, y yo me bebo el resto de mi vino, solo para recibir otra copa llena de ella.

—Brutal, chica —suspira—. Malditamente brutal.

Tomo un respiro.

—Sí, eso no fue divertido. O necesario.

Jess niega con la cabeza de acuerdo.

—Solo un cabrón regresa arrastrándose una vez que has seguido adelante. Y en el funeral de tu padre, nada menos.

Asintiendo, desvío mi atención hacia Edward. Podría quedarme aquí durante la siguiente media hora hablando mierda de Liam y dándole todos los detalles, o podría agradecerle a Edward por estar ahí para mí salvándolo de mi prima segunda, quien está coqueteando descaradamente con él.

Eligiendo lo último, le doy las gracias a Jess por el vino y luego cruzo la habitación.

—Necesito robarme a este chico por un minuto —digo, uniendo mi brazo con el de Edward, rápidamente saliendo por la puerta principal.

—¿Dónde está el fuego? —pregunta una vez que estamos solos, poniéndose cómodo en el columpio del porche.

—Solo necesitaba un poco de aire. Siento que no he tenido un minuto contigo desde que llegamos aquí.

El cielo está blanco grisáceo, cálido para diciembre. Supuestamente en un par de días habrá un frente frío que llegará justo a tiempo para Navidad.

Dejo mi vino en la barandilla de la terraza, luego me muevo para sentarme en su regazo, pateando mis tacones. Él nos mece lentamente de un lado a otro, el columpio de madera cruje con cada movimiento. La conversación desde el interior de la casa viaja al exterior, y nos sentamos en un cómodo silencio durante un par de minutos.

—¿Te dije lo malditamente guapo que te ves hoy? —pregunto, juguetonamente tirando de su cuello.

Se lame los labios, pasándose la mano por el cabello que alguna vez estuvo peinado.

—¿Me lo dices de nuevo?

Con un beso rápido digo:

—Es verdad. Te arreglas jodidamente bien. Pero no es el Edward al que estoy acostumbrada. Ese Edward también es muy atractivo... y encantador... de una manera diferente.

—¿Cuál prefieres? —se ríe, desabotonándose un poco la camisa.

—¿No puedo tener ambos?

—Puedes tener lo que quieras —responde—. Entonces, ¿quién era ese tipo? —Su tono es inocente, ni una pizca de celos.

—Ese era Liam... mi ex.

No parece sorprendido.

—Qué bueno que haya venido.

Levanto las cejas.

—No sé nada de eso.

—¿Está todo bien?

—No genial, pero creo que finalmente estamos en la misma página. A veces lleva un tiempo. Las rupturas son... complicadas.

—Sin embargo, ¿estás bien?

Beso mi camino desde su mejilla desaliñada hasta sus labios.

—Bastante bien. Hablando de revisarnos, ¿estás bien? ¿No estás totalmente abrumado por lo obsesionada que está mi familia contigo?

Simplemente se encoge de hombros, riendo ligeramente.

—No es tan malo. Todos son realmente agradables.

Pongo los ojos en blanco juguetonamente, rodeando con un brazo su nuca, mis dedos jugando con su cabello.

—Olvidé que estás acostumbrado a que todos te amen.

¿Todos?

—Sí.

Una sonrisa intencionada juega en sus labios.

—¿La compañía presente incluida?

Me arden las mejillas, pero no me molesto en negar su afirmación.

—Qué manera de llamarme la atención.

—Teníamos que abordarlo en algún momento —bromea, acariciando el costado de mi muslo antes de mantener su cálida mano sobre mi piel.

—Oh, ¿sí?

—Sí. —Soltando una carcajada, me besa profundamente y, por un momento, el tiempo se ralentiza—. Estabas sonrojada —murmura, mis ojos aún cerrados—. No estaba tratando de avergonzarte.

Abro los ojos, negando con la cabeza.

—Lo que es vergonzoso es cuánto tiempo he intentado negar lo que siento por ti. Justo ahora estoy preocupada por el momento, con todo...

—A la mierda con el momento —dice con facilidad, su franqueza realmente atractiva.

—¿A la mierda con el momento? —repito, con los labios presionados en una pequeña e intrigada sonrisa.

—Sí. A la mierda, Bella. Nunca habrá un momento adecuado para nosotros. Siempre habrá algo: un trabajo, una nueva aventura... una muerte. Sin embargo, eso no significa que debamos poner nuestra relación en pausa cada vez.

—No quiero ponernos en pausa. Eso es literalmente lo último que quiero.

—Entonces, ¿qué quieres? —pregunta directamente, buscando en mi rostro.

—Quiero estar contigo —admito, con el corazón acelerado, inspirada por su honestidad—. Quiero estar completamente contigo, y no reunirme aquí y allá cada pocos meses. Y en Jaco —recuerdo, sin molestarme en pensar demasiado en lo que estoy diciendo—, cuando dijiste que no querías influir en ninguna de mis decisiones... ¿y si quiero que lo hagas? Quiero que me tomes en cuenta cuando hagas planes para el futuro... y haré lo mismo contigo. Solo necesito saber que me quieres a mí y no a una versión de mí que te has imaginado.

Sus cejas se juntan ligeramente.

—Por supuesto que te quiero. ¿No lo he dejado claro?

—Sí. Pero la larga distancia rara vez funciona. No me interesa eso.

—Creo que puede funcionar hasta cierto punto —difiere—. Pero tampoco estoy diciendo que quiera eso. Disfruto tenerte cerca. Cuando dije que no quería influenciarte, quise decir que necesitaba que llegaras a esta conclusión por tu cuenta. No soy el tipo que te dice que te quedes. Por supuesto que quiero eso... pero nunca te forzaría a tener esa idea.

Miro los botones de su camisa, y él lleva una mano a mi barbilla, inclinando mi rostro un poco hacia arriba para que nuestros ojos se encuentren de nuevo.

—Encajas en mi vida, Bella. Siempre lo has hecho. ¿No ves eso?

Sus ojos verdes están tan llenos de amor, y sus sinceras palabras hacen que mi pecho se hinche de emoción.

—Lo veo —confieso, con lágrimas en los ojos—. Lo hago. Intenté imaginarte en mi vida antes, y se sentía mal. Pero creo que eso es porque se suponía que debía imaginarme a mí en tu vida. Quiero decir, no me malinterpretes... encajas aquí, con mi familia, jodidamente bien. —Él se ríe de esto—. Pero eres adaptable. Eso es en lo que eres bueno. Sin embargo, eso no significa que pertenezcas. Nunca podrías vivir aquí... en una casa con cuatro paredes, dos niños y una cerca blanca. No eres tú. Y no quiero que seas tú.

—¿Qué te imaginas cuando imaginas mi vida contigo en ella?

—Está todo confuso. No... lo sé —admito, vacilando.

Piensa por un minuto.

—En el barco, cuando hablabas de que no querías que te tomaran una foto, dijiste que había menos presión cuando no lo sabes.

—¿Dije eso?

Asiente.

—¿Crees que ese criterio también podría funcionar para nosotros?

—¿Qué quieres decir?

—Nuestras vidas estarían en el aire. Nunca sabrías qué esperar. Pero creo que eso es bueno para ti. Creo que te presionas demasiado para hacerlo bien todo el tiempo. Y eso no es vivir. Eso es simplemente existir.

Tomo sus palabras en serio, dándome cuenta de lo que está diciendo. Si no puedo imaginar exactamente cómo sería nuestra vida juntos, está bien. Porque eso no significa que no sería asombrosa, desordenada y perfecta. Simplemente sería nuevo para mí... desconocido. La única constante que sé que él puede garantizar es que estaríamos juntos. Y realmente, ¿qué más necesito?

—¿Quieres vivir, Bella?

—Sí.

Su pulgar roza suavemente mi mejilla.

—En ese caso, ¿qué vas a hacer al respecto?

Me quedo mirando a este hombre, que ha abierto tantas puertas y me ha proporcionado nuevos conceptos en los últimos meses. Tal vez incluso años, simplemente no estaba prestando suficiente atención. Pero ya no quiero ser esa persona inconsciente, flotando por la vida. No quiero ser consumida por el dolor de mi relación pasada o por la muerte de mi padre. No quiero dejar que el dolor de esos momentos dicte mi vida.

Las cosas realmente suceden por una razón. Soy plenamente consciente de que todo en mi vida, hasta este momento, me ha llevado aquí, a este columpio del porche con este hombre maravilloso, abierto y sincero. Nada es fácil, pero en este momento, con Edward, nada se siente más fácil.

Así que sigo mi instinto.

—¿Hay espacio para mí en esa camioneta tuya? —pregunto valientemente.

—Definitivamente —responde con confianza, con los ojos brillantes—. Sin embargo, va a necesitar mucho trabajo. ¿Estás lista para el desafío?

Inclinándome, encuentro sus labios, haciendo una promesa con mi beso antes de susurrar:

Más que lista.


¡Hola!

Muchas gracias por acompañarnos en esta traducción a pesar de todas las demoras.😅😅😅 ¿Nos cuentan qué les pareció el último capítulo?

Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: EmilyChase, tulgarita, Noriitha, Lady Grigori, indii93, gesykag, Adriu, alejandra1987, BereB, Adyel, Cassandra Cantu, saraipineda44, Isis Janet, Lore562, Lizdayanna, somas, Cinti77 y los anónimos.

¡Hasta la próxima traducción!