Entre más tiempo transcurría el lazo entre Atsushi y Karamatsu se fortalecía a grandes pasos, pero debido a que solo habían tenido un par de encuentros para comer en el puesto de Chibita, el de traje ansiaba concretar una verdadera cita.
Por su parte, Karamatsu se había distanciado ligeramente de sus hermanos, dándole siempre prioridad a su amigo; siendo que, los constantes reproches de Osomatsu y Todomatsu habían contribuido a tal situación.
El más joven de los sextillizos no paraba de quejarse por la amistad surgida de la nada, reprochándole al mayor por acaparar la atención de su amigo.
Osomatsu por otro lado, aprovechaba cada oportunidad para criticar al trajeado aunque realmente no le conocía, insistiéndole a su hermano en la rareza de la amistad y lo pronto que aquello terminaría cuando se dieran cuenta que no tenían nada en común.
Choromatsu y Jyushimatsu se abstenían de interferir, si bien les dolía un poco que Karamatsu les dejara de lado, no consideraban justo condenarle solo por encontrar a un nuevo amigo.
Ichimatsu solo observaba todo en silencio.
- Esto no es justo – se quejó Karamatsu con el ceño fruncido y esforzándose por no elevar la voz.
En la estancia Jyushi, Ichi y Choro se mantenían a una distancia prudente presenciando una ya acostumbrada discusión entre el primer, segundo y sexto hermano.
- Lo siento Karamatsu nii san, hubo un cambio de planes – se disculpó con falsa dulzura el menor.
- Ya deja de hacer berrinche Karamatsu – prosiguió Osomatsu – aprovechemos el tiempo y vamos al pachinko.
- Mencionaste una emergencia – se dirigió a Todomatsu – cancele mis planes para venir a ayudarte y ahora dices que no era nada importante – repitió lo ocurrido bastante enojado por tener que dejar plantado a su amigo al último minuto.
- Ya dije que lo siento – respondió el menor con un movimiento de mano restándole importancia a lo ocurrido – deberías estar feliz de que no hubiese ningún incidente y que tu adorable hermanito se encuentre bien.
Karamatsu no dijo más, simplemente se dio la vuelta para retirarse en dirección a la recamara.
Choromatsu suspiro, aquellos dos realmente estaban siendo crueles - ¿Qué pasa con ustedes? – Se aventuró a reprender a los involucrados – últimamente parecen disfrutar el molestarlo.
Todomatsu ni siquiera se giró a mirarle al responder mientras revisaba su teléfono – No sé de qué hablas.
Osomatsu optó por recostarse usando los brazos de almohada – Karamatsu está siendo dramático, eso es todo – se defendió sin mucho interés.
El tercero estaba por regañarlos, pero Ichi se adelantó a hablar - ¿Están celosos?
La pregunta fue tan repentina que se generó un incómodo silencio, ante la falta de respuesta la tensión parecía aumentar.
- Patético – escupió Ichimatsu antes de marcharse de la habitación.
Choro y Jyushi intercambiaron una mirada dubitativa antes de salir también.
Un instante después Todomatsu y Osomatsu se colocaron de pie uno frente al otro - ¡¿Quién demonios esta celoso?! – gritaron al unísono en una mutua queja.
- Atsushi fue mi amigo primero, tengo derecho a molestarme por eso – refirió Todomatsu.
- Nacimos a la vez, eso debería colocarnos como su prioridad, la familia es lo principal – habló Osomatsu.
Estrecharon sus manos con fuerza, reafirmándose que su postura era la correcta.
- Solo nosotros podemos hacer algo al respecto y regresar todo a la normalidad – Osomatsu sugirió con una sonrisa malévola, expresión que el menor comprendió perfectamente.
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Karamatsu estaba recostado en el sofá, suspirando cada tanto tratando de relajarse, intentando comprender a sus hermanos; él sabía que le estaba dando mucha importancia a Atsushi y tal vez, les estaba dejando un poco de lado, pero no podrían culparlo, después de tantos años de ser ignorado en muchas ocasiones, el conocer a alguien que no parecía despreciar su forma de vestir, hablar y actuar, al final, claramente terminaría por encariñarse.
- Karamatsu – la voz melosa del mayor al entrar a la habitación indudablemente atrajo su atención.
El segundo se limitó a mirarle enojado, viéndole en compañía de Totty no respondió, sin interés en continuar la discusión anterior.
- Nii san, no estés enojado – el más joven pidió con una mueca infantil – estuvimos hablando y en verdad nos hemos comportado de forma egoísta.
Karamatsu enarcó una ceja, incrédulo de lo escuchado.
- Totty dice la verdad, y para que veas nuestro arrepentimiento se nos ha ocurrido una gran idea.
- ¿Qué idea? – Karamatsu estaba intrigado y sorprendido por igual.
- Vayamos los cuatro de paseo – Osomatsu termino de entrar para tomar lugar al lado del segundo y pasar su brazo por los hombros. Ante la clara duda prosiguió – Atsushi, Totty, tú y yo.
- Podre pasar un rato con Atsushi y Osomatsu nii san podrá conocerlo y hacerse también su amigo – el menor imitó la acción del mayor al sentarse al otro lado de Karamatsu.
- ¿De verdad? – Karamatsu no pudo evitar preguntar con emoción. En cuanto el mayor asintió se levantó de golpe - ¡Great! Le preguntare por su siguiente día libre de inmediato – indicó mientras sacaba su celular para escribirle al de traje, sin ser consciente de la mueca cómplice en los otros dos.
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Sin detalles a la familia Matsuno más que una simple mención de que Osomatsu había ganado un pase para cuatro a un centro de aguas termales, ignoraron los reclamos de los tres hermanos restantes y los implicados se alistaron en cuanto se acercó el fin de semana.
Atsushi accedió sin duda en cuanto el sextillizo mencionó el lugar, aquel seria el momento perfecto para una cita, claro, si lograba evitar a los dos hermanos que les acompañarían, pero ¿Qué tan difícil podría ser?
En el auto de Atsushi llegaron sin contratiempos al lugar donde se hospedarían por una noche, quizá no era mucho el lapso pero todos planeaban aprovechar el tiempo lo más posible.
Con una habitación para los cuatro se apresuraron a dejar todo y prepararse para entrar a las aguas termales ubicadas en el exterior. El primero en entrar fue Atsushi, recargándose en unas rocas se deslizo suavemente mientras suspiraba ante la grata sensación del agua caliente; le siguió Todomatsu, colocándose no muy lejos de su amigo se sumergió hasta cubrir su pecho; Osomatsu no tuvo reparo en saltar y salpicar a los otros dos; Karamatsu se detuvo primero a admirar el entorno.
Atsushi sintió la temperatura subir, no precisamente por el agua, sino por aquel chico de buen cuerpo que solo mantenía una toalla corta rodeando su cintura, el pecho y brazos ligeramente marcados y las piernas torneadas le estaban provocando mil sensaciones.
En cuanto el nini retiró la única tela que le cubría, Atsushi maldijo y agradeció a la vez el vapor que a su alrededor nublo ligeramente su vista, cual escena erótica de un anime se le impidió ver el elemento principal del sextillizo. Lo único que pudo hacer el trajeado fue cubrir con discreción, su propia parte principal.
Los cuatro jóvenes disfrutaban la estadía en aquel lugar, Osomatsu se mantenía recargado sobre una roca murmurando sobre la oportunidad que deberían aprovechar para intentar ver al otro lado de la barda mientras Karamatsu realizaba poses diversas para, según él, mostrarle después a sus Karamatsu girls.
Todomatsu suspiró con cansancio – Disculpa a mis hermanos – Totty se excusó con su amigo, avergonzado del comportamiento de los mayores – de verdad que a veces dudo de su estabilidad mental.
Atsushi no evitó una ligera risa – No te preocupes, parecen divertirse.
- Aun así es vergonzoso, si realmente los conocieras sabrías de lo que hablo.
- Bueno, te conozco a ti y a Karamatsu.
- Sí, pero realmente no has convivido lo suficiente con Karamatsu nii san, en verdad que en ocasiones puede ser algo, complicado de tratar.
- ¿Qué quieres decir?
- Ya que estamos en confianza, es justo decirte que mi hermano no es muy confiable, y créeme que me duele admitirlo, pero eres mi amigo y me inquieta un poco esta repentina relación que tienen – habló con voz suave en un tono de preocupación.
Atsushi desvió la mirada hacia Karamatsu, aquel chico que parecía disfrutar sus acciones, el mismo con el que llevaba tiempo conversando y que ahora podía casi asegurar le conocía mejor que nadie – No puedo creer algo así – respondió al regresar la vista hacia Todomatsu.
Totty se sorprendió de escuchar eso, en especial porque Atsushi parecía enojado, algo que nunca había visto antes – Bueno, yo solo intentaba ser considerado contigo – respondió antes de girar el rostro, sin saber que más decirle.
Las poses del segundo hermano finalizaron cuando el mismo resbaló y termino cayendo de frente, sumergiéndose por unos segundos antes de levantarse y sin queja alguna tomar lugar junto a Atsushi.
- ¿Estas bien? – cuestionó el castaño preocupado por el reciente accidente.
- Yes my friend – afirmó mostrando el pulgar y girándose un poco para mostrarle una sonrisa confiada.
- ¡Estas sangrando! – Atsushi sujetó su rostro con ambas manos por inercia, observando la delgada línea roja que bajaba desde la ceja derecha de Karamatsu.
Karamatsu no respondió, sorprendido tanto por la repentina reacción de su amigo como por la cercanía del mismo.
Atsushi logró hallar la pequeña abertura en la ceja, pero al centrar su mirada en el rostro del otro le fue inevitable perderse en aquella expresión al percatarse que a consecuencia del agua Karamatsu tenía varios mechones de cabello sobre su frente, aquel look ligeramente despeinado sumado a un ligero sonrojo le daban un aire bastante sensual.
- ¿Piensan quedarse así por siempre? – la interrogante por parte del sextillizo mayor les ayudo a reaccionar para separarse rápidamente.
- L-lo siento – se disculpó Karamatsu al apartarse y sin atreverse a mirar a su amigo.
- No, yo lo siento – respondió el otro en automático girando el rostro.
Osomatsu les observó con atención sin expresión alguna – Totty, ¿Por qué no le acompañas en busca de un botiquín?
- Está bien, puedo ir solo – Refirió Karamatsu al colocarse de pie en busca de su toalla.
- Todomatsu – repitió el mayor con tono autoritario.
- Sí, claro, igual ya tenía mucho calor aquí – se excusó el más joven, logrando ocultar en su voz el nerviosismo que le provocó el cambio en la actitud de Osomatsu.
Cuando los dos menores se marcharon, Atsushi y Osomatsu permanecieron sentados cerca de las rocas, en total silencio.
- Así que – Osomatsu se atrevió a hablar después de considerarlo largamente - ¿Cuál es tu verdadero interés en mi hermano? – inquirió con seriedad.
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Karamatsu estaba en el baño de la habitación usando un yukata blanco; observándose en el espejo terminaba de curar la reciente herida, esperando que no quedara alguna marca que arruinase su galante rostro.
Al finalizar su tarea salió para recostarse un momento en uno de los cuatro futones que ocupaban la habitación, le fue inevitable suspirar al pensar en el incidente, tan solo recordar la cercanía con Atsushi le provocaba un extraño sentir acompañado de un creciente calor en el rostro, cuando se percató de ello se cubrió la cara avergonzado, agradeciendo que Totty no estuviese para verlo, siendo que el menor optaría por marcharse a tomar un baño de pies mientras refería algo sobre la posibilidad de hallar chicas lindas en tal área. Se recostó de lado, sin realmente mirar un punto fijo intentó comprender lo que comenzaba a sentir, sin darse cuenta simplemente cayó dormido.
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Atsushi regreso a la habitación usando una prenda similar al de sus compañeros de habitación, en su rostro se mantenía un aspecto desanimado y en mente solo tenía la intención de descansar un poco, siendo que al entrar en la habitación se topó con un escenario familiar; Karamatsu yacía recostado de lado y con sus piernas descubiertas casi por completo, tragó pesado al percatarse que no era una fantasía de su mente. Con sumo cuidado de no hacer ruido entro lentamente hasta poder hincarse al otro lado de aquel cuerpo, logrando así admirar el rostro que hace días lo tenía en las nubes.
Karamatsu se removió entre sueños, asustando al inicio a su amigo, pero al final sin despertar realmente solo cambio de posición, quedando boca arriba y con un brazo sobre el pecho que terminaría por evitar que el yukata se abriese por completo.
Atsushi pasó una mano por su rostro, reprendiéndose por sus acciones ¿Por qué Karamatsu llamaba tanto su atención? La respuesta llegó cuando volvió a pasear la vista por aquel cuerpo, deleitándose con la vista de la tersa piel y tratando de adivinar si realmente sería tan suave como aparentaba. Cediendo a la tentación comenzó a acercar su mano a una de las piernas, colocando sus dedos con precaución, asegurándose de que el otro seguía durmiendo se aventuró a deslizar un poco su toque hacia el pie, constatando que realmente era una suavidad nunca experimentada.
El gusto le duro poco cuando el pie de Karamatsu le dio de lleno al rostro, derribándole en el acto.
El Matsuno despertó abruptamente, confundido ante las cosquillas que creyó sentir y mirando a todos lados, en cuanto vio a su amigo en el suelo se apresuró - ¡¿Estas bien?! – Le tomó por los hombros para verle mejor, constatando así que brotaba sangre de su nariz - ¡¿Qué te paso?! – preguntó alarmado.
- Mi culpa… - murmuró Atsushi con una mano en la nariz, intentando frenar el sangrado – creo que te desperté de forma equivocada – confesó avergonzado.
- ¿Fui yo? – cuestionó en voz baja, considerando que aquel chico simplemente había intentado despertarle y él aparentemente reacciono golpeándolo de algún modo. Tal conjetura no le parecía sorpresa, ya había escuchado a sus hermanos decir que daba miedo al despertar, aunque nunca le explicaron el significado de aquello era posible que fuese algo agresivo al dormitar – Lo siento, déjame curarte – pidió antes de correr al baño por el botiquín.
Un instante después el sextillizo ya colocaba pequeñas cintas blancas en el rostro de su amigo; Atsushi prefirió no aclarar la situación, temeroso de que el otro le repudiara.
- Gracias – habló Atsushi en torno a la atención.
- No fue nada, después de todo fui el culpable – aceptó rascando nervioso su mejilla – suelo ser algo brusco y torpe, pero al menos se hacer curaciones decentes.
Atsushi grito internamente, ¿Acaso aquel chico era un ángel? Simplemente le parecía adorable esa forma de ser en el otro; miró la ceja de Karamatsu, constatando lo escuchado anteriormente y pasando la mano con delicadeza por la herida - ¿Te duele?
Karamatsu negó suavemente, sin atreverse a retirar la mano ajena – Fue un corte superficial.
- Eso me alegra, sería una pena que dejase marca en tan bello rostro – habló sin pensar.
La habitación quedó sumida en un completo silencio. Lo que eran segundos parecían una eternidad para los involucrados en la incómoda situación.
Atsushi buscaba una forma de arreglar lo dicho, pero su mente no parecía querer ayudarle en tal tarea, a la par que su cuerpo actuaba también en su contra sin permitirle bajar el brazo, manteniendo el suave toque en el rostro ajeno.
A su vez, Karamatsu sentía el sonrojo ir en aumento mientras su mente no lograba procesar lo escuchado.
Sin ser conscientes de su entorno, desde la puerta, apenas y por una delgada apertura, un indiscreto espía apenas y era perceptible.
