El Matsuno estaba por hablar cuando presintió que eran observados, solo le basto girar un poco hacia la puerta para distinguir un extraño ojo asomándose. Con un grito nada varonil se escudó tras Atsushi mientras señalaba la entrada - ¡A-alguien…! – apenas y pronuncio asustado.

Su amigo no estaba seguro si sentirse aliviado o frustrado por la interrupción. Se colocó de pie y avanzo hacia la puerta, aun con el Matsuno tras de sí; abriendo en un solo movimientos se toparon con un terrorífico rostro que volvió a tomar por sorpresa a Karamatsu, quien inevitablemente se aferró más al cuerpo de Atsushi.

- ¿Qué ocurre Todomatsu? – cuestionó el adinerado joven con una pequeña sonrisa involuntaria ante la dicha del repentino abrazo; el menor de los sextillizos mostraba aquella expresión aterradora en la que sus ojos parecían demasiados grandes y nada adorables.

Totty recupero su aspecto tierno antes de lanzarse a brazos de su hermano mayor – Karamatsu nii san, nuestro paseo esta arruinado – se quejó de forma infantil.

- ¿Qué ha pasado? – Karamatsu cuestionó con gran preocupación, olvidando por completo el susto anterior.

- Nuestra familia está aquí – respondió con un puchero.

- ¿Eh? ¿Hablas de nuestros hermanos?

- ¡Me refiero a todos! Mamá, papá y esos tres – se cruzó de brazos muy molesto antes de explicarse – al parecer decidieron de repente que también querían venir y ahora están en la recepción, un trabajador me ha venido avisar, supongo que quieren saber en qué habitación estamos para rentar una cercana – se giró hacia Atsushi, juntando las manos y con un rostro suplicante – Quizá si vas tú puedas convencerlos de irse a otro lado.

- Espera Totty, eso no sería correcto – Karamatsu intento persuadirle, pero el menor simplemente le ignoro.

- Por favor Atsushi – continuó rogándole a su amigo.

El nombrado colocó una mano en su barbilla, meditando lo escuchado y considerando sus opciones – Yo me hare cargo – respondió al final con una sonrisa confiada – mientras tanto, podrían adelantarse al área de comida y ordenar algo – tras la indicación se retiró con tranquilidad.

Todomatsu parecía satisfecho de no tener que lidiar con tal situación, después de todo, Osomatsu y él tenían aun planes que llevar a cabo; al recordar su misión le fue inevitable cuestionar lo que hace un rato tenía en mente – Karamatsu nii san, ¿Qué piensas de Atsushi?

- ¿Qué pienso? Bueno, my dear friend es muy agradable, seguramente el destiny ha confabulado para que nuestros caminos se cruzaran…

- Olvídalo – le interrumpió de inmediato – no debí preguntar, ni siquiera sé si quiero conocer la verdadera respuesta – finalizó con un tono ligeramente molesto antes de salir de la habitación, dejando a Karamatsu completamente confundido.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El onsen en donde estaban hospedados contaba con una zona de comida y diversiones distribuidas por el lugar. Totty y Kara fueron en busca de su hermano mayor para seguir la sugerencia de Atsushi y disponerse a pedir un poco de comida y bebida. Los tres aguardaban por el integrante faltante y cuando le escucharon acercarse, no estuvieron seguros de cómo reaccionar ante quienes le acompañaban.

Distribuidos en dos mesas se encontraban comiendo y bebiendo toda la familia Matsuno y Atsushi, casi todos parecían disfrutar la convivencia a excepción del mayor y el menor de los sextillizos.

- Es un traidor – murmuró Totty con fastidio observando a su amigo reír.

Contrario a lo que el más joven de los hermanos deseaba, Atsushi había terminado por ayudar al resto de la familia a hospedarse y guiarles al encuentro del resto, convirtiendo aquello en una convivencia bastante ruidosa.

- Este lugar es maravilloso – opinó Matsuyo con verdadera alegría – que bueno que contábamos con nuestros ahorros.

- ¿Tienen dinero extra? – preguntó Osomatsu sin reparo.

- Sí, pero no en casa, así que ni te emociones – respondió el padre conociendo las intenciones de su hijo mayor.

- Mira el lado bueno papá – prosiguió la mujer – al menos nos ahorramos el gasto de tres hijos, que fortuna tuvo Osomatsu de ganar aquel premio.

Osomatsu solo pudo reír avergonzado, considerando que algún día debería confesar que la estadía fue a costa del dinero de sus hermanos; pero sería historia para otro momento.

Cuando terminaron de cenar ya empezaba a atardecer, ambiente propicio para que las coloridas luces comenzaran a iluminar los puestos de juegos y demás locales, incitando a todos a divertirse.

Los padres se encaminaron a la sala de masajes mientras el resto se entretenía en el área de juegos. Entre risas y bromas los jóvenes disfrutaban de las atracciones.

Atsushi ahora estaba convencido de que su plan iría acorde a lo deseado, con la afortunada intervención de la familia podría tener mayor oportunidad con Karamatsu, o al menos esa era su idea en torno a lo que el sextillizo le había contado sobre la usual situación de ser ignorado por sus hermanos. Sin embargo, pese a lo esperado aquel día parecía ser todo lo contrario, por más que intentaba acaparar un poco de atención de Karamatsu, Osomatsu y Todomatsu estaban siempre interrumpiendo, a su punto de vista, de forma bastante obvia, mientras que los otros tres terminaban por interponerse sin aparente mala intención.

No fue hasta que uno de ellos sugirió beber un poco más cuando se decidió a jugar su carta, solo tuvo que aguardar a que llegaran los tarros a su mesa – Si no les importa, necesito atender algo primero – explicó Atsushi mientras se colocaba de pie – pero por favor, la primer ronda va por mi cuenta – aseguró ante la clara emoción de los presentes, después de todo, cerveza gratis nadie la negaba. Solo le bastó pasar cerca de Karamatsu para inclinarse un poco y hablarle – Lo siento, pero quería pedir tu ayuda.

Karamatsu le miró intrigado, al igual que Osomatsu que estaba cerca del segundo - ¿Qué ocurre?

- Solo requiero un consejo, ¿Podrías venir un momento? - refirió hacia la salida.

- Claro, no problem – respondió sin duda.

- Espera Karamatsu – el mayor hizo ademan de levantarse, pero fue frenado por el menor.

- Ya regreso, así que cuida mi bebida, ni se te ocurra tocarla – advirtió severamente al mayor ante lo cual logro atraer la atención del resto y por ende, las burlas hacia Osomatsu.

El primogénito no tuvo oportunidad de seguirles cuando Choromatsu le abrazo por un costado, jactándose de lo que Karamatsu había dicho.

El primero y sexto intercambiaron una mirada molesta, sin tener más opción que aguardar a que al menos Karamatsu regresara tras la supuesta consulta.

- ¿Cómo puedo ayudarte my friend? – preguntó Kara mientras le seguía.

- Veras, me has contado que tienes una fascinación por la moda, así que esperaba que pudieras ayudarme a elegir un yukata, usar el mismo que el resto no es interesante – manifestó en referencia a que la mayoría usaba la prenda base ofrecida en el lugar, aquella en color blanco que muchos portaban; sin embargo, existía la opción de comprar a gusto del cliente.

- ¡Por supuesto! – Respondió animado – te brindare toda mi sabiduría para tener el mejor fashion – levanto el pulgar demostrando la seguridad de sus palabras.

Atsushi se mostró satisfecho, sabiendo que ahora tendría totalmente la atención de Karamatsu.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¿Qué has dicho? – Osomatsu preguntó con lentitud a la par que dejaba su tarro casi vacío sobre la mesa.

Choromatsu levantó una ceja confundido por tener que repetir lo anterior – Que Atsushi pagó un día más de estadía para todos, solo así logro un arreglo con la administración para que aceptaran el cambio en las habitaciones.

- ¿Qué cambio? – preguntó esta vez Todomatsu, atento a la conversación e intentando escuchar pese a la risa de Jyushimatsu.

- Entiendo que solo tenían un cuarto por parte del premio, así que Atsushi logró que eso pasara a ser cuatro habitaciones en su lugar – detuvo un momento su explicación para tomar un poco – entonces, en una se quedan nuestros padres, en otra nosotros – con un ademan señalo a Jyushi, Ichi y así mismo – ustedes en otra y…

- Atsushi y Karamatsu en la última – finalizó Osomatsu incrédulo de lo que escuchaba.

- ¡Exacto! – Celebró el tercero por la rápida deducción del mayor – Ese Atsushi es alguien bastante agradable, tenías toda la razón – pasó el brazo por los hombros de su hermano mayor – es bastante provechoso ser su amigo – murmuró para no ser reprendido por Todomatsu.

Osomatsu no respondió, en su mente solo podía recordar la última conversación con Atsushi, sintiendo como si acabara de vender al segundo hermano.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

En el área de vestidores Atsushi celebraba su logró, habían tenido que regresar a recepción para adquirir prendas nuevas, y aunque era algo que supuestamente no estaba permitido, el dinero y poder solían ser una buena solución, no acostumbraba hacer uso de su posición para conseguir las cosas, pero estaba dispuesto a hacerlo nuevamente ante la fortuna de poder ver a Karamatsu desvistiéndose frente a él.

Atsushi ya vestía un yukata café oscuro con un obi* amarillo en la cintura; mientras Karamatsu había optado por una prenda azul marino, muy a pesar del Matsuno no hubo nada brillante.

Cuando el sextillizo estaba por colocarse el obi negro, su amigo decidió no perder tal oportunidad – Déjame ayudarte – ofreció de inmediato al acercarse y tomar la tela entre sus manos, el otro no tuvo oportunidad de objetar. Atsushi pasó con lentitud sus manos alrededor de Karamatsu, deslizando con suavidad sus dedos por sobre la tela, como si estuviese delineando la cintura, tomándose su tiempo en atar el obi.

Karamatsu se sentía un poco nervioso por la cercanía, pero se repetía que simplemente su amigo era muy considerado y no tenía porque avergonzarse por ello.

- Te queda bien – indicó Atsushi al terminar su tarea y observarlo por completo.

- Gracias – respondió con un leve sonrojo – pero no era necesario que gastaras en mí – continuó con ligero nerviosismo, feliz por tal regalo pero apenado a la vez de recibirlo.

- Es lo menos que puedo hacer por tu ayuda para elegir mi atuendo – respondió mientas avanzaban a la salida.

Karamatsu sonrió al escucharle – Cuando quieras my friend, es grato compartir mis conocimientos de moda, podemos acordar una salida a la plaza comercial el día que quieras para continuar con las lecciones – finalizó chasqueando los dedos con una expresión confiada, pero al percatarse de que el otro le prestaba atención titubeo – B-bueno, si quieres – finalizó esquivando la mirada, no estaba acostumbrado a que lo observaran tanto.

Atsushi simplemente apreciaba tener al fin tiempo para pasar con el Matsuno, pero aun sentía que faltaban cosas por hacer para llamar a aquella convivencia una cita – ¿Qué te parece eso? – señaló en dirección a diversas maquinas.

Karamatsu vio una máquina de peluches, una de postres y en el centro de ambas una cabina fotográfica; le fue inevitable emocionarse – Nunca lo he usado pero podemos probar – aseguró al tomarle del brazo y llevarle dentro de la cabina.

El sextillizo no podía esconder su emoción, siempre deseo sacar una serie de fotografías pero en la escuela nunca tuvo amigos con quien intentarlo y años después, ninguno de sus hermanos se prestaba a ello.

Por su parte, Atsushi no se atrevió a decirle que se refería a la máquina de postres, creyendo al inicio que podría atraer su atención con comida, pero claro, aquella idea era mucho mejor.

Karamatsu activó la maquina antes de sonreír de forma coqueta en dirección a la cámara con una de sus acostumbradas poses; su compañero se mantuvo quieto a su lado, sin saber realmente como actuar, conforme las fotos pasaban a la vez de las poses Atsushi se animó a pasar la mano por los hombros del otro para atraerle y sonreír con sinceridad, logrando con tal acción tomarle por sorpresa y por ende obteniendo una tímida expresión que logró ser captada por la máquina.

El sextillizo deshizo el contacto con nerviosismo mientras se acercaba al panel para oprimir los botones, seleccionando algunas características y marcos que agregar a las imágenes.

Cundo las fotos estuvieron listas salieron de la cabina para recoger las mismas, Karamatsu veía emocionado el resultado – Podemos dividirlas, si quieres, o tomar otras, o…

- Si estás de acuerdo me conformo con esta – señaló la última foto, aquella en la cual le abrazaba por los hombros y el rostro del sextillizo estaba completamente roja y mostrando una tímida sonrisa.

- ¡E-esa no! – Le fue inevitable ruborizarse – mejor tomemos otras, te enseñare las poses adecuadas para conquistar a las beautiful girls – intentó posar para distraer al otro, pero contrario a lo esperado Atsushi alcanzó a arrebatarle las fotografías.

El de ropa café parecía divertirse con el sufrir del otro alzando su brazo para evitar que le quitaran de vuelta las fotos, cual dos niños pequeños eran ajenos a las miradas curiosas de las personas.

Su juego se vio interrumpido cuando Karamatsu dio un par de pasos hacia atrás y choco con alguien, antes de poder disculparse se topó con un rostro muy familiar.

- Aquí estas – pronunció Osomatsu con seriedad - ¿Planeabas regresar en algún momento?

- Oh, lo siento brothers, no me di cuenta del tiempo.

- Se nota que la estaban pasando bien sin nosotros – habló Totty al pasar la mirada por las prendas nuevas – lamentamos mucho interrumpir su, claramente, valioso tiempo.

Karamatsu bajó la mirada, sintiéndose mal por haber dejado de lado a sus hermanos.

Contrario al sentir del segundo sextillizo Atsushi comenzó a molestarse por lo escuchado – Creo que están siendo muy injustos con Karamatsu, ¿Acaso necesita forzosamente estar con ustedes para divertirse?

- No deberías entrometerte en una conversación ajena, ¿No te enseñaron eso en tu escuela de ricachones? – le encaró el mayor de los ninis.

En lugar de amedrentarse Atsushi se mantuvo firme – Me enseñaron bastantes cosas, entre ellas no hablar de más ni ponerle precio a lo invaluable – respondió con una expresión altanera.

Osomatsu se mantuvo en silencio, frunciendo el ceño y oprimiendo con fuerza los puños.

- Ya es suficiente Osomatsu nii san – la voz del tercer hermano se dejó escuchar – reduciendo ligeramente la tensión.

- Llaman mucho la atención – opinó Ichimatsu mientras observaba irritado a quienes pasaban cerca, obligándoles con su terrorífica expresión a mirar al lado contrario.

- ¡Yo quiero ir a nadar! – Intervino Jyushimatsu al acercarse al segundo hermano – Nii san, yo no he ido a las duchas – habló refiriendo a las aguas termales.

- Eh, bueno… - Karamatsu dudó, preocupado por lo reciente.

- Iré a fumar, ustedes hagan lo que quieran – Osomatsu indicó antes de comenzar a alejarse.

- Creo que le acompañare – Totty siguió de cerca al mayor.

Nadie más opino o hizo ademan de frenarles, prefiriendo dirigirse al punto principal de aquel centro.

XXXXXXXXXX

*Obi: Cinta que va sobre el yukata.