En la zona designada para fumadores el par de hermanos eran los únicos en el lugar.
- Entonces ¿Qué significa lo dicho por Atsushi? – habló Todomatsu tras una calada al cigarro.
- No sé de qué hablas – respondió el otro con desinterés.
- Vamos, no me tomes por idiota, eso de hablar de más y ponerle precio a algo, dilo ya, ¿Qué hiciste ahora?
Osomatsu suspiró sonoramente antes de contestar – Le pregunte cuales eran sus intenciones con Karamatsu y ese tipo dijo que simplemente quería conocerlo más ya que era alguien, a su parecer, muy interesante.
- ¿Y luego? – presionó ante los segundos de silencio.
- Me reí en su cara y le dije que si tanto le agradaba se lo podía obsequiar a cambio de dinero – ante la mirada acusatoria del menor rechisto antes de continuar – era broma, obviamente no se lo decía en serio, pero…
- ¿Pero?
- Me conoces, solo dije lo que pensaba, que si el pagaba lo suficiente yo podría usar el dinero para pasar más tiempo en este lugar.
Totty analizó lo escuchado, recordando que su amigo había pagado un día más de estadía para todos – En todo caso, creo que estás pensándolo demasiado, es decir, ¿Qué de malo tendría que sean buenos amigos? – cuestionó vacilante, Atsushi no podría tomarse en serio lo dicho por Osomatsu, ¿O sí?
- No sé qué pensar – exclamó con frustración al pasar una mano por su cabello, despeinándose ligeramente. Pese a lo que otros dijeran, Osomatsu realmente era bastante listo y observador, comprendía que Atsushi buscaba algo más allá de una amistad con su hermano, y aunque como idea no era algo que le perturbara, visto en la realidad comenzaba a alterarlo - ¡Necesito una respuesta! – exclamó repentinamente antes de acabar con su cigarrillo y encaminarse con paso apresurado. Todomatsu tardo unos segundos en reaccionar para seguirle.
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El onsen contaba con una sección de baños al exterior y otra al interior; pero ante la insistencia de Jyushimatsu todos permanecieron afuera; Ichimatsu se relajaba dentro de un barril mientras el resto permanecía en el baño al aire libre, el mismo rodeado de rocas en que los Matsuno y Atsushi habrían estado con anterioridad.
Todos se hallaban disfrutando la estadía cuando llegaron los hermanos faltantes, provocando un incómodo ambiente.
- ¿Qué ocurre? Pareciera que vieron un fantasma – se burló Osomatsu al retirarse la toalla y entrar en donde la mayoría estaba; Todomatsu por su parte opto por imitar al cuarto y utilizar uno de los barriles.
Tras un momento de silencio el mayor de los sextillizos por fin habló – Saben, estuve pensando en muchas cosas y solo encuentro una solución a todo esto – los más cercanos no dijeron nada, extrañados por el comportamiento – Karamatsu, necesito preguntar algo y que respondas con total sinceridad.
El mencionado dio un respingo – Eh, claro brother, ¿Qué es? – cuestionó ligeramente nervioso por la seriedad del mayor.
El resto estaba expectante – Dime Karamatsu, ¿Te gusta Atsushi?
La pregunta tan directa dejó sin respiración al resto, incluyendo al adinerado chico que no podía concebir que el de sonrisa burlona fuese tan indiscreto, pero claramente, se hallaba intrigado por escuchar la respuesta.
Karamatsu frunció ligeramente el ceño – Yo… no entiendo porque lo preguntas, pero eso es bastante obvio, Atsushi es un amigo muy querido – respondió al final con una dulce sonrisa.
Los breves segundos en silencio fueron abruptamente destruidos por la risa estruendosa de Osomatsu; Todomatsu golpeo su frente al escuchar la respuesta, ¿Cómo podía su hermano no comprender el significado de gustar?
Los hermanos restantes no tenían nada que opinar, alguno de ellos conectando los puntos más rápido que el resto y comprendiendo las palabras de Osomatsu.
Por su parte, Atsushi se mantuvo con rostro apacible mientras por dentro sentía una puñalada directa al corazón, aquel chico era adorable pero al parecer, bastante ingenuo.
Karamatsu se levantó sin borrar su sonrisa mientras avanzaba a los escalones para salir – Regreso en un momento, por favor no se preocupen por su brother, solo hare una rápida escala y volveré para que continuemos disfrutando de esta bella convivencia – habló aumentando la risa en su hermano mayor.
Nadie lo detuvo, cada uno de los chicos presentes tenían su mente ocupada.
Cuando el segundo hermano se encamino al interior, se aseguró de no ser visto antes de esconderse en el área de duchas para colocarse en cuclillas mientras cubría su rostro con ambas manos. No era tonto, comprendió lo que Osomatsu insinuaba y le costó su mayor esfuerzo de actuación no revelar su verdadero sentir; dejó una mano sobre su boca, como si deseara evitar una repentina confesión mientras bajaba la otra a su pecho, sintiendo como su corazón latía con frenesí. Él ya lo sospechaba, pero no podía decir que le comenzaba a gustar Atsushi, temeroso de arruinar tan bonita amistad.
Afuera, Osomatsu parecía divertido con la situación, confiado de que su hermano era un bobo y no tendría que preocuparse mucho, claro que, ahora la única cuestión en atender eran las intenciones de Atsushi.
- Osomatsu nii san, ¿Qué ocurre exactamente? – Choromatsu intentó indagar.
- Me alegra que preguntes – dejo de reír, listo para tomar su revancha – veras, al parecer las personas pueden confundir el significado de ciertas palabras o frases – explicó mirando a Atsushi – y se equivocan al pensar que tienen cierta, ventaja – su sonrisa se amplió pese al inexpresivo rostro en el otro - ¿Te ha pasado alguna vez amigo de Totty?
El aludido aclaró su garganta antes de responder – Supongo que sí, pero en todo caso, creo que una simple confusión o interpretación errónea no son suficientes para rendirse, soy de las personas que creen firmemente en esforzarse para alcanzar sus objetivos, aunque no estoy seguro de que comprendas esto último si acostumbras tomar caminos fáciles como vender a terceros – finalizó con tono burlesco.
Osomatsu no borro su sonrisa, sintiendo una vena formarse en su frente se negó a mostrarse enojado, aquel era un juego de indirectas y apariencias que no estaba dispuesto a perder, su orgullo como hombre y hermano mayor estaba de por medio – Es gracioso que digas eso, pienso que peor es quien estuviese dispuesto a aceptar tales tratos.
Atsushi resintió el comentario, aunque sabía que la primer conversación privada con Osomatsu era una simple broma, no podía negar que se había aprovechado de dicha platica para formar sus planes y usarlo como ataque hacia el mayor si era necesario, sabiendo de antemano las posibles consecuencias si Karamatsu se enteraba.
El mayor de los sextillizos celebraba internamente por la falta de respuesta, ajeno a las miradas de la mayoría que estaban perdidos ante todo lo escuchado.
Cuando el segundo hermano se tranquilizó se dispuso a regresar con el resto, decidido a no dejarse llevar por el bien de Atsushi, sus hermanos y el propio. En cuanto salió presintió el extraño ambiente - ¿Está todo bien? – cuestionó temeroso de la respuesta.
- Todo está perfecto – contestó Osomatsu claramente satisfecho.
- En efecto – prosiguió Atsushi al levantarse – estando en este lugar es difícil pasarla mal, por cierto – se dirigió al segundo hermano mientras se colocaba la toalla - ¿No te gustaría recibir un masaje?
El rostro de Karamatsu pareció iluminarse ante la idea - ¡Of course! – Exclamó sin pensar - ¿En dónde?
- Acompáñame – indicó Atsushi al caminar junto a él.
- Eso suena genial – habló repentinamente Osomatsu al ponerse de pie – Yo les acompaño.
- ¡Yo también quiero! – Jyushimatsu no tardó en apuntarse a la idea.
Karamatsu estaba feliz de que sus hermanos les acompañasen mientras Atsushi reprimía la intención de negarse. El resto de hermanos prefirieron quedarse.
Cuando los cuatro chicos se encaminaban al área de masajes, se toparon en el camino a los padres que sin duda disfrutaban de los diversos puestos.
- Parecen divertirse sin hijos – apuntó juguetón el mayor de los ninis.
- A decir verdad, poder pasear en pareja es una grata experiencia – admitió su madre con un leve sonrojo – la única preocupación es divertirnos.
- Me hace recordar los buenos tiempos – concluyó el padre.
Los adultos continuaron su andar, pasando de largo a quienes se habían encontrado.
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Un momento después los cuatro se encontraban en la sala de masajes, recostados boca abajo cada uno en una camilla aguardaban cubiertos con una toalla a que llegaran los trabajadores; Atsushi era el más cercano a la puerta, seguido de Kara, Oso y Jyushi, la tranquila melodía a través de una bocina los mantenía relajados.
La puerta al abrirse llamó la atención de los jóvenes, al momento ingresaron tres lindas chicas y un joven galante para presentarse como los trabajadores del lugar.
Tras un rato de haber comenzado el masaje, Atsushi y Osomatsu no lograban relajarse al estar más pendientes del muchacho encargado de Karamatsu, aquel que parecía demasiado contento de llevar a cabo su trabajo y que no dejaba de alabar la tersa piel de su cliente. El masajista, del cual resaltaba la cabellera anaranjada rojiza; pasaba las manos ejerciendo una leve presión por los hombros del Matsuno, bajando después poco a poco hacia la espalda, yendo con movimientos circulares con total libertad por toda la piel a su disposición.
Karamatsu sentía un disfrute inigualable, cerrando los ojos se permitió perderse en las sensaciones, no solo del masaje sino también de la música de fondo que a través de una ligera tonada le invitaba a relajarse aún más. Las manos pos su cuerpo y el sonido cautivador provocaron que emitiera leves suspiros de satisfacción – Mmmm… Que rico – murmuró con voz ronca.
La repentina expresión tomó por sorpresa a casi todos, deteniendo a los masajistas de su labor y atrayendo la atención de Osomatsu y Atsushi, este último considerando lo cautivador de tal voz.
Karamatsu se mantuvo ajeno a lo provocado, suspirando sonoramente al sentirse tan relajado.
Unos segundos después los trabajadores siguieron con su tarea, aunque el chico a cargo del segundo sextillizo mostraba un claro sonrojo. Tal cuestión no pasó desapercibida para los vigilantes de Karamatsu.
Conforme el tiempo continuo pasando una de las masajistas termino por retirarse ante la clara inconciencia de uno de los chicos; Osomatsu dormía plácidamente.
La situación era favorable para Atsushi y este no planeaba desperdiciarla – Karamatsu – le llamó con suavidad, sin querer despertar al hermano mayor, al notar que el segundo le observaba con un rostro somnoliento prosiguió - ¿Hay algo más que te gustaría hacer?
- ¿Algo? – Repitió antes de bostezar – me gustaría pasear entre los puestos, tal como mis padres, parecían divertirse mucho – finalizó con un suspiro.
El castaño reaccionó de inmediato ante lo escuchado con una amplia sonrisa – Vamos entonces, te acompañare a ver los puestos – ofreció mientras con una seña le indicaba a la masajista que era suficiente.
Karamatsu parpadeo varias veces mientras observaba al otro sentándose - ¿Eh? – pronunció confundido.
Atsushi no pudo evitar una ligera risa al percatarse que Karamatsu aparentemente le respondió lo anterior en plena inconciencia - ¿Quieres acompañarme a dar una vuelta?
- Pero… - se irguió un poco, viendo al mayor dormir.
- Parece bastante tranquilo – habló Atsushi – sería una verdadera pena interrumpir su descanso.
- Creo que si… - murmuró el segundo hermano – Jyushi – le llamó procurando no elevar demasiado la voz, solo lo suficiente para ser escuchado por el nombrado.
- Yo me quedare Karamatsu nii san – respondió el más alegre dejando caer sus brazos a los costados, sin intención de que su disfrute se frenara – le hare compañía a Osomatsu nii san.
Karamatsu dudo unos segundos antes de asentir a pesar de no ser visto por su hermanito.
Atsushi no pasó por alto el suspiro de decepción por parte del masajista encargado de Karamatsu – Vámonos entonces – apresuró al Matsuno mientras le dedicaba una mirada fija al pelirrojo que parecía fingir demencia.
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El par de chicos anduvieron con calma entre los puestos, viendo, jugando y disfrutando de los postres. Karamatsu olvidó por completo su objetivo inicial de no acrecentar el sentimiento que tenía por Atsushi, emocionado por lo bien que se la pasaba con su amigo omitió inclusive la existencia del resto de hermanos en el lugar, concentrándose ahora en la refrescante risa que el otro emitía mientras competían en tiro al blanco; cualquiera que los viese bien pensaría en aquello de una sola forma.
- ¿Ustedes interpretan lo mismo que yo? – Choromatsu cuestionó escondido a la distancia acompañado de Ichimatsu y Todomatsu; llevaban un rato observando con sigilo a los dos que claramente se divertían.
Ichimatsu rechisto antes de responder – Obviamente mierdamatsu está en una cita, el desgraciado nos lleva delantera – opinó con su usual carácter.
- Es una conclusión estúpida – escupió Todomatsu con clara molestia – me largo a mi cuarto, ustedes sigan jugando si así quieren – finalizó antes de darse una vuelta y marcharse.
Los hermanos solo intercambiaron una mirada, sin intención de frenar al más joven.
- ¿Y ahora qué? – Choromatsu preguntó indeciso entre seguir espiando o fingir no haberles visto.
La sonrisa maliciosa de Ichimatsu provocó un ligero escalofrió en el tercero – Dejemos a mierdamatsu en su cita un rato más mientras conseguimos una cámara desechable – indicó antes de dar la vuelta.
Choromatsu no logró comprender lo dicho, pero igual terminó siguiendo al menor.
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Por los pasillos cercanos a la sala de masaje un chico andaba con paso apresurado, seguido de otro joven con rostro similar.
- Osomatsu nii san - el quinto hermano volvió a llamar al mayor en vano, desde que el primogénito despertó y se percató del abandono por los otros dos, no tardo en levantarse furioso para ir en su búsqueda - ¿Por qué estás enojado? – Insistió sin borrar su característica sonrisa - ¿También querías ir a jugar? ¿O te molesta que a Karamatsu nii san le guste el amigo de Totty?
Ante la última pregunta el mayor frenó de golpe, deteniendo a la par a su hermano - ¿Por qué preguntas eso? – cuestionó con verdadera intriga.
- No lo sé, Karamatsu nii san se ve feliz, me recuerda a mi cuando veía a Homura – pronuncio mientras sonreía levemente, una de aquellas expresiones que no eran exageradas sino sinceras - ¿También te enojaste cuando conocí a Homura?
- No es eso Jyushimatsu, es algo que, no entenderías.
El menor ladeo la cabeza al ver que su hermano mantenía la vista en un punto lejano, bastante pensativo - ¿Estas celoso de que Karamatsu nii san tenga secross antes que tú?
En respuesta el mayor pellizco y estiró las mejillas de su hermanito - ¿Quién dijo que ellos harían algo? – cuestionó entre dientes. Osomatsu suspiro sonoramente antes de liberar al menor – Ya se hace tarde, tal vez debería ir a dormir – explicó mientras colocaba las manos tras su cabeza y comenzaba a andar.
- ¿Ya no iras tras Karamatsu nii san?
- Por ahora no, estoy cansado – respondió sin girarse.
Jyushimatsu se mantuvo en su lugar intentando comprender al mayor y cuestionándose si realmente era malo el sentir del segundo sextillizo.
