Atsushi está formado para comprar algodón de azúcar, mirando ocasionalmente en dirección al lindo chico de yukata azul que aguarda con tranquilidad en una banca lejana, para cuando recibió el algodón, apenas se dio la vuelta y un chico ya se colocaba frente a él.
- ¿Vas a comer eso? – Jyushimatsu preguntó sin vergüenza alguna al señalar el algodón, dejando un fino hilo de saliva asomándose por sus labios.
Atsushi miro a todos lados, cerciorándose de que solo ese hermano estuviese presente - ¿Y Osomatsu?
- Se fue a dormir – respondió al instante sin despegar la vista del dulce.
Atsushi suspiro derrotado y le extendió el postre al menor, dispuesto a comprar otro para Karamatsu.
- ¡Gracias por la comida! – el quinto nini no tardó en dar un par de mordidas al suave manjar.
- Tal vez deberías ir con el resto de hermanos, ¿No crees? Seguramente querrán venir a divertirse también – habló Atsushi mientras aguardaba por otro algodón.
- ¿Quieres estar solo con Karamatsu nii san? – Ante el silencio del otro al sextillizo le fue inevitable reír – los dejare solos si eso quieres – confirma antes de dar un gran mordisco al dulce.
Atsushi sonríe, aquel chico no parecía ser tan torpe como aparentaba y contrario a otros hermanos no emanaba un aura amenazante, recibe el otro algodón antes de responderle – Siento ser tan directo, pero realmente quiero pasar un poco más de tiempo con Karamatsu.
- Bien, pues deberías darte prisa o tendrás un strike – se jacta dando rápidas mordidas hasta acabar su postre.
Atsushi dirige la vista hacia Karamatsu para comprender lo escuchado, el sextillizo parece conversar animadamente con un pelirrojo que no tardo en identificar como el masajista de momentos atrás. Antes de siquiera pensar en intervenir, Karamatsu se despide del otro chico y se acerca a ellos.
- Oh, my Little Jyushi está aquí, eso quiere decir que… - murmura lo último mientras observa a los lados.
- Osomatsu nii san se fue a dormir – repite el quinto lo anterior a la par que mastica el palo del ahora inexistente dulce.
- Ya veo, bueno igual le contaremos después – explicó Kara con cierta emoción – me han dicho que el acceso a las aguas termales es hasta la madrugada.
- ¿Quién te dijo eso? – preguntó Atsushi.
- ¿Recuerdas a uno de los masajistas? Su nombre es Kanaye, aunque no me quedó muy claro todo, dijo algo sobre un cambio en las habitaciones y el servicio VIP – finalizó con una mano en la barbilla, intentando comprender.
- ¡Le diré a los demás! – anunció de inmediato Jyushimatsu mientras se alejaba con rapidez.
Atsushi meditó un momento lo escuchado, no recordaba que alguien le hubiese mencionado un trato preferencial cuando hizo el arreglo de cuartos, pero aquello era una probabilidad por el simple hecho de haber demostrado que era una persona adinerada – De hecho, olvide mencionarte que si hubo un cambio con nuestro cuarto, fue un arreglo que hice cuando el resto de tu familia llegó.
- Great, ¿Y de qué cambio hablamos?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Jyushimatsu entra de golpe a una de las habitaciones - ¡Tengo noticias! – Grita al instante pero detiene su anuncio al observar al tercer y cuarto hermano con una cámara en mano - ¿Qué hacen?
- N-nada – Choromatsu oculta en vano la cámara tras de si - ¿Qué noticia tienes? – pregunta con la esperanza de que su hermanito no les interrogara.
- ¡Podemos nadar hasta muy tarde! ¡Somos clientes súper VIP! – celebraba con pequeños brincos, emocionado por la situación.
- ¿De dónde sacas esa idea? – habló Ichimatsu.
- Un empleado se lo dijo a Karamatsu nii san, el parecía feliz con la noticia y yo quiero también bucear en la madrugada – confesó antes de recordar al resto de hermanos – le iré a decir a Totty y a Osomatsu nii san.
En cuanto el quinto hermano se fue Choromatsu suspiro aliviado – Casi nos atrapa – menciona al extenderle al otro la cámara - ¿Qué pasa? – cuestionó al notar que Ichimatsu sonreía de forma malévola.
- Creo que nuestra oportunidad aparecerá pronto, solo habrá que estar pendientes de mierdamatsu.
Choromatsu rodó los ojos en respuesta, reconsiderando el plan que el cuarto hermano estaba tramando.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Siendo la medianoche, en cierta habitación Karamatsu se mantiene despierto a pesar de ya estar recostado en el futón, cuando Atsushi le habló del cambio de cuartos nunca imagino que ellos terminarían solos en el mismo lugar, si bien al inicio su corazón dio un vuelco de emoción, se repetía que no debía sentir nada más allá de la amistad, se levantó con cuidado de no hacer ruido alguno y evitar despertar a su compañero de cuarto; con gran sigilo salió de la habitación.
Atsushi se irguió lentamente y observó la puerta, tal parecía que Karamatsu no estaba a gusto compartiendo el cuarto, lo que ahora le hacía reconsiderar si estaba actuando demasiado aprisa para el Matsuno; se recostó nuevamente mirando el techo, tal vez debía reflexionar sobre sus propios sentimientos.
Karamatsu se encamina con tranquilidad en dirección a los baños internos, notando en el camino a unas cuantas parejas acarameladas, vista que extrañamente le causa un raro sentir.
El área interior contaba con una especie de jacuzzi y diversas tinas con temperaturas diferentes, el segundo Matsuno, consciente de que había disfrutado suficiente el espacio al aire libre, ansiaba por tomar un baño diferente, por lo que no tardo en colocarse primero bajo una de las duchas, tal como indicaban las reglas del lugar.
Karamatsu no podía evitar estirar su brazos y levantar el rostro mientras el agua le recorría, disfrutando con lo que no contaba en los baños públicos; sin embargo, su disfrute duro poco cuando comenzó a sentirse observado, al girar a los lados solo confirmó lo que ya sabía, estaba solo.
Tras repetirse que simplemente se hallaba cansado se dirigió a una de las tinas con burbujas, quedando de espalda a la entrada observaba por el gran ventanal el exterior, principalmente el cielo nocturno, aquella vista le fascinaba.
El repentino sonido proveniente de una de las duchas le hizo saltar, miró en dirección a la entrada, esperando por ver que alguien apareciera, pero conforme pasaban los segundos nadie hacia acto de presencia; Karamatsu trago pesado y retomó su posición anterior, pensando que todo era producto de su imaginación y haciendo lo posible por no pensar en fantasmas. Su corazón comenzó a latir con rapidez cuando escucho con claridad unos pasos, temeroso de no hallar la fuente del sonido se negó a girar nuevamente, quedándose quieto y aguardando.
- ¡Bú!
El segundo hermano terminó saltando al frente y sumergiéndose por unos segundos mientras la risa de su hermano mayor retumbaba en el lugar.
Un instante después, el par de hermanos se encontraban sentados admirando el paisaje; en la cabeza de Osomatsu resaltaba un gran chichón.
- Así que Jyushimatsu te lo conto – habló Kara refiriendo a su pase VIP a los baños.
- Sí, literalmente salto sobre mi cuando ya dormía, por lo que termino espantándome el sueño; aunque hubiese deseado encontrarme a una linda chica en tu lugar – refirió lo último con un puchero.
- Claro, como si alguna chica se fijara en ti.
- ¿Eh? Soy el rey del carisma ¿Lo olvidas? Sé que pronto aparecerá quien me ame – sonrió confiado de sus palabras.
Karamatsu bajó la mirada - ¿Qué harías si a quien tú esperas no es una chica? – cuestionó con voz apenas audible, mordiendo levemente su labio inferior al arrepentirse instantáneamente por preguntar.
- No me digas que… ¿Te has fijado en una mujer casada?
- ¡No idiota! – Gritó avergonzado – yo, quiero decir, que tal que es un… ¿Un chico? – murmuró al final.
- ¿Un hombre casado?
Ante la pregunta Karamatsu no pudo evitar darle otro golpe a su hermano - ¡Olvida el tema de casados! – Se cruzó de brazos y esquivó la mirada – yo solo quiero saber tu opinión – admitió todavía enojado.
Osomatsu suspiro, aparentemente si tenía que preocuparse por su hermano y el claro trasfondo de aquella conversación. Antes de poder responder fueron sorprendidos por la presencia de un trabajador.
- Lo lamento, pero a esta hora ya no se permite la entrada a los baños, tendré que pedirles que se retiren por favor – solicitó con amabilidad el joven mientras hacia una leve reverencia.
- Oh, no te preocupes por eso – Osomatsu respondió de inmediato – somos clientes VIP – se señaló con cierto orgullo de poder pronunciar aquello.
El trabajador le miro un momento – lo lamento, pero no existe tal distinción entre los clientes.
El par de hermanos intercambiaron una expresión confusa antes de acatar el pedido y salir del lugar. Sin más que hacer optaron por simplemente regresar a sus habitaciones, Osomatsu no dijo mucho cuando tuvieron que separarse, ya que al parecer Atsushi había optado por una habitación alejada de la familia.
Mientras Karamatsu andaba de vuelta por el pasillo no podía dejar de pensar en la conversación con su hermano, no entendía porque realizó tales preguntas de forma repentina y ahora mantendría la duda en torno a la opinión del mayor.
Antes de llegar a su respectivo cuarto se topó con el masajista que hace poco había conocido y con quien no tuvo problema alguno de intercambiar nombres – Oh, Kanaye – le nombró el Matsuno en forma de saludo mientras le sonreía cortésmente.
- Karamatsu, ¿Disfrutaste los baños? – cuestionó el chico de ojos negros.
El sextillizo asintió en respuesta – aunque me pidieron salir, mencionaron que nadie podía estar a esta hora.
- Sobre eso – el pelirrojo pasó su mano por el cuello con cierto nerviosismo – en realidad no debías estar ahí, pero quería darte un poco más de tiempo porque me has parecido un chico agradable – admitió esquivando la mirada.
- Y-ya veo – Karamatsu rasco su mejilla sin saber bien cómo interpretar aquello – en todo caso, muchas gracias – se inclinó un poco.
- Bueno, ya que nos encontramos, ¿No te gustaría otro masaje?
- Es muy amable de tu parte my friend, pero creo que ya iré a dormir – se excusó al avanzar un poco, listo para marcharse.
- Sabes – el pelirrojo le cortó el paso al instante – un masaje es buena opción para conciliar el sueño – Karamatsu no respondió, en cambio comenzó a retroceder ante la repentina cercanía – además, no pude demostrarte por completo lo bueno que soy con las manos.
Karamatsu terminó por chocar contra la pared mientras el otro se mantenía cerca. Kanaye colocó su mano sobre uno de los brazos del sextillizo, deslizando los dedos suavemente hacia arriba se fue colando bajo la manga.
El Matsuno sintió un ligero escalofrió ante el toque – Por favor, basta… - pidió mientras sujetaba la mano ajena retirándola sin duda – ya es suficiente.
Contrario al efecto deseado, el masajista sonríe de forma presuntuosa – ¿Te haces el difícil? – golpeó con ambas manos a los costados del Matsuno, cerrándole cualquier escapatoria y acercándose al oído – no puedo olvidar la forma en que gemías mientras te tocaba, quiero escucharlo otra vez – murmuró con voz ronca.
Karamatsu toma aire y coloca las manos sobre los hombros del otro, apartándole en un firme movimiento – Dije no – reafirma frunciendo el ceño.
El masajista rechista en respuesta antes de sujetar con fuerza una de las muñecas de quien tiene al frente para después presionarle contra la pared.
Karamatsu no puede evitar una queja ante el brusco trato.
- ¡Hey, déjalo!
El par de chicos giran para ver a cierto castaño acercándose velozmente, Kanaye no pierde tiempo y sale corriendo.
- ¿Estas bien? – Atsushi se detiene junto a Kara, ligeramente agitado por la corta carrera que hizo desde que vio a lo lejos la escena. Al notar que Karamatsu sujeta su muñeca le es inevitable mostrarse enojado – Ese tipo, me hare cargo – indica al dar un paso, pero es frenado por su amigo.
- No importa – coloca una mano en el brazo del otro – no es la primera vez que me pasa algo similar – admite con un vano intento de sonrisa.
- ¿Qué quieres decir? – cuestiona confundido, siendo que a la distancia no pudo determinar lo ocurrido, solo que Karamatsu parecía estar en problemas.
- Bueno, digamos que en ocasiones debería dejar de ofrecer abrazos gratis – respondió casi en un susurro esquivando la mirada.
Atsushi puede sentir el ligero temblor de quien le sostiene, sin poder evitarlo le sujeta la mano entre las propias – Todo estará bien, te voy a proteger – asegura al instante, sorprendiéndose a la vez por sus propias palabras.
Karamatsu no está seguro de cómo responder, sintiendo su rostro arder simplemente atina a esquivar la mirada.
Tras unos segundos de silencio Atsushi menciona que es mejor regresar a su cuarto mientras libera a su amigo, sin dejar de pensar en lo que el otro dijo, ¿A qué se refería con que no era la primera vez que le ocurría? Sin comprender aquello, una sola idea se mantenía en su mente: proteger a Matsuno Karamatsu.
El par de chicos apenas y logró conciliar el sueño, manteniéndose en todo momento de espaldas ligeramente temerosos de cruzar miradas.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- Entonces – Osomatsu estaba sentado en el futón con los brazos cruzados, observando a Todomatsu recostado - ¿Qué opinas? – cuestionó con gran seriedad.
El menor resoplo ante su clara molestia, él dormía plácidamente hasta que el idiota mayor entró para despertarle bruscamente, todo para contarle su breve conversación con el segundo hermano, entendía la preocupación de Osomatsu pero en parte podría haber aguardado a la mañana, conociendo la terquedad del otro no le quedó más que responder para poder seguir durmiendo – Te diré algo que seguramente no te gustara – advirtió antes de verle asentir con seguridad – Atsushi es un mujeriego que solo busca tener sexo y después botarlas.
- ¿Estás diciendo que hará lo mismo con Karamatsu? – cuestionó con tono indignado al pensar en un desenlace similar con su hermano.
- Honestamente no tengo ni idea, hasta donde se Atsushi es hetero, en todo caso, si Karamatsu nii san cae tan fácil seria por idiota – finalizó con desdén antes de recostarse y girarse, ocultando así del mayor un rostro consternado.
Osomatsu revolvió su cabello con frustración, tendría mucho en que pensar, después de todo, como el hermano mayor debía velar por lo mejor para los menores.
