Karamatsu aguardaba en uno de los tantos pasillos de aquel gran edificio, revisando por quinta vez su atuendo sonrió de forma boba al recordar los halagos que Atsushi le dijo tras salir del vestidor en el centro comercial; el cambio de look fue idea de su amigo, quien aseguro que así impresionaría más y lograría resaltar, el Matsuno se sintió feliz por estrenar algo tan elegante y prometió pagarle lo antes posible. Miró nuevamente la puerta del fondo por la que Atsushi habría cruzado hace varios minutos, sintiéndose ligeramente nervioso por quien fuese a entrevistarle.
La puerta que observaba se abrió repentinamente y pudo ver a su amigo asomándose un poco para llamarle, a lo cual no tardo en obedecer. Dentro de la oficina divisó a un joven de cabellera rubia ligeramente larga atada en una cola de caballo, se notaba de inmediato que aquel era extranjero.
- ¿Así que tú eres el famoso Matsuno? – pronunció el rubio mientras se colocaba de pie para acercarse al mencionado, dando un par de vueltas a su alrededor no tuvo reparo en mirarle de arriba hacia abajo sin discreción – podría funcionar, pero no estoy seguro todavía – expresó su duda al frenar delante de Kara.
- Confía en mi Akemi, tiene más de lo necesario – aseguró Atsushi con gran confianza.
Karamatsu se mantuvo en silencio, nervioso por no saber que decir y preocupado de las funciones a ejercer que pudiesen solicitarle, después de todo, carecía de experiencia laboral.
- Bueno, supongo que no tenemos nada que perder – el nombrado Akemi terminó por aceptar.
Instantes después Karamatsu se encontraba de pie con una tela blanca de fondo y algunos reflectores apuntándole, en aquel estudio solamente estaban ellos tres, el rubio mantenía una cámara entre sus manos.
- Bien, querido Karamatsu muéstrame lo que tienes – solicitó antes de comenzar a tomar diversas fotos.
Karamatsu dio un respingo al escuchar el primer flash, sin estar seguro de lo que debía hacer comenzó a mostrar las diversas poses extravagantes que acostumbraba usar. Tras varias tomas la sesión finalizó, mientras Akemi revisaba las imágenes el Matsuno aprovecho para acercarse a su amigo.
- Debiste decirme de que se trataba – se quejó el sextillizo en voz baja y torciendo la boca.
Atsushi no pudo evitar una leve risa ante la actitud del otro que parecía un niño a punto de hacer un berrinche - lo siento, no quería que estuvieses nervioso, Akemi es un viejo amigo y siempre está en busca de nuevos modelos.
- Aunque entiendo que este podría ser un buen trabajo… – se cruzó de brazos antes de esquivar la mirada - Yo pensé que sería algo en una oficina, quizá donde trabajas; así que esto me tomo por sorpresa – finalizó apresurado, antes de terminar admitiendo que ansiaba laborar en el mismo lugar que Atsushi.
- Pero sería un gran desperdicio esconder tu atractivo tras un escritorio – murmuró en respuesta, ante lo que Karamatsu regresó la mirada de inmediato. Cuando Atsushi se percató que lo dicho fue escuchado rasco su mejilla con ligero nerviosismo – t-tú lo has dicho, tienes buen gusto en ropa y cosas así, y tu sueño era salir en una portada ¿No? Así que esto parecía apropiado… aunque tal vez tardes un poco para llegar a una revista, pero no creo que no puedas lograrlo…
Atsushi parecía dar explicaciones innecesarias mientras Karamatsu solo atinaba a enrojecer cada vez más.
Akemi terminaba de ver las ultimas fotos, si bien Atsushi refirió que el Matsuno tenía encanto, él no veía nada especial, aparentemente solo era otro chico bonito y ya; cuando el rubio dirigió su vista a los otros, requirió solo unos segundos para enfocar nuevamente a Karamatsu con su cámara y capturar la adorable expresión sonrojada. Ahora entendía lo que su amigo le dijo, ese chico Karamatsu tendría muchas facetas a explorar.
- ¡Contratado! – Gritó el rubio emocionado al acercarse – Veo gran futuro en ti Karamatsu, aunque claro, comenzaremos con cosas sencillas, aun tienes mucho que aprender y por lo cual esforzarte.
El sextillizo sonrió tanto que casi podría competir con la mueca de su quinto hermano - ¡¿De verdad?! – preguntó al instante, en cuanto el rubio asintió a Kara le fue inevitable dar un pequeño giró para celebrar, al estar nuevamente frente a Atsushi se lanzó sin pensar para abrazarlo - ¡Gracias, gracias, gracias! – repetía sin parar.
Atsushi no atino a reaccionar, perdiéndose en el cálido sentimiento regresó a la realidad en cuanto escucho el accionar de la cámara, el sonido también alerto al Matsuno que se separó de inmediato.
- L-lo siento, me emocione – se excusó el sextillizo avergonzado y mirando a otro lado.
Atsushi estiro la mano para cubrir el lente de la cámara, impidiendo así que el rubio siguiese tomando fotos, consciente de que estaba dispuesto a pagar por las tomas anteriores no necesitaba de momento cargarle más a su cartera.
Akemi simplemente atino a reír ante la nueva faceta nunca antes vista en su amigo y comprendiendo de inmediato lo que ocurría – Será bastante divertido este trabajo – aseguró con una sonrisa ladina – solo tengo una condición – al tener la atención de los otros prosiguió – en cada sesión necesito a Atsushi presente – ante la clara duda volvió a reír antes de hablar – confíen en mí, será algo así como un amuleto, estoy seguro que con Atsushi presente tendremos las mejores tomas.
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Después de la buena noticia, pese a la insistencia de Atsushi por ir a celebrar, el Matsuno se negó con cierta dificultad, siendo que no quería que su amigo siguiera gastando dinero aceptó solamente que le llevase de vuelta a su hogar.
Cuando el auto se estaciono frente a la casa de los sextillizos el par de amigos continuaron conversando, cómodos con la compañía no parecían querer despedirse realmente.
- No sé cómo agradecerte my friend, aun no puedo creer que seré modelo – hablaba con gran emoción.
- No hice nada, simplemente tienes lo necesario.
- Entiendo que esto puede ser my destiny – confirmó con una mano en su barbilla. Atsushi sonrió al escucharle – Aunque... espero no arruinarlo – murmuró lo último con cierta inseguridad.
- ¿Qué dices? Estoy seguro de que triunfaras, apostaría toda mi fortuna a ello, solo necesitas confiar en ti – le animó a la par que estiraba su mano y palmeaba su cabello de forma inconsciente, como si estuviese consolando a un niño.
Karamatsu enrojeció inevitablemente ante la acción, si bien no sería la primera vez que experimentaba tal gesto, principalmente por parte de sus padres u Osomatsu cuando eran más jóvenes; ahora tenía un sentimiento diferente por tratarse de Atsushi, avergonzado de su propio pensar tenía la intención de retirar la mano ajena, pero contrario a su idea original, el cálido sentir en su pecho le impedía deshacer el contacto.
Por su parte, Atsushi tardo varios segundos en notar la tímida expresión de su acompañante, poco a poco detuvo su mano dejando de palmear completamente, pero negándose inconscientemente a quitarla, el sonrojo acompañado de una mirada suplicante que parecía pedirle en silencio seguir con el mimo le impulso a deslizar el toque gradualmente hacia el rostro. La suavidad en la piel le hizo mover su pulgar sobre la mejilla, en una caricia lenta y llena de ternura.
Por la mente de ambos chicos apareció la misma idea, acortar la distancia que súbitamente parecía molestarles.
El repentino sonido de un golpe irrumpió en la escena.
Un grito poco varonil se dejó escuchar por parte de Karamatsu, mientras Atsushi logro reprimir toda expresión como solía acostumbrar, ambos miraron al frente para divisar al causante del reciente susto, Osomatsu mantenía ambas manos sobre el cofre del auto y mostrando una expresión bastante hostil.
Karamatsu suspiro sonoramente antes de abrir la puesta y con un simple "hasta mañana" despedirse de su amigo para después encaminarse directo a su hogar, sin intención de siquiera girarse a mirar a su hermano mayor.
Osomatsu mantuvo la vista solo un instante sobre Atsushi antes de seguir al menor.
Karamatsu refunfuñaba mientras entraba en la cocina, maldiciendo en parte la interrupción del mayor y a la vez agradeciéndolo; no podía dejar de pensar en lo que estuvo por ocurrir ¿De verdad pensó en besar a Atsushi? Si lo hubiese hecho probablemente su amigo se habría asustado o enfadado, después de todo, solo eran eso, amigos; un extraño dolor en el pecho se alojaba cada que su mente repetía tal palabra. Tomó un vaso y se sirvió un poco de agua, tras un pequeño sorbo se giró para encarar a quien ya tenía un rato observándole desde el marco.
Osomatsu se hallaba en silencio, con las manos dentro de los bolsillos de la polera y un rostro inexpresivo parecía un adorno más en la habitación; terminó rompiendo tal ilusión cuando se dispuso a hablar - ¿Qué se supone que haces? – cuestionó con tono gélido. En respuesta obtuvo una expresión confusa - ¿No crees que aprovecharte así de ese tipo es bajo hasta para ti?
- ¿Qué quieres decir? – cuestionó al dar un paso al frente.
- Vamos, es bastante obvio, te compra ropa, te lleva a cenar y te pasea en su auto, naturalmente estas coqueteando con él. Creo que es una acción bastante inteligente para un nini pero muy cruel para el amigo de Todomatsu, ¿No te bastaba con las apuestas y la mesada? – se jactó con una sonrisa desdeñosa.
- No malinterpretes las cosas – advirtió con molestia.
- Solo hablo de lo que veo. Supongo que en cuanto se acueste contigo terminaras con… - su discurso quedó inconcluso al sentir el frio recorriéndole el cuerpo a consecuencia del líquido arrojado sobre él.
Karamatsu dejó el vaso, ahora vacío, sobre la mesa – Eres un idiota – afirmó al pasar junto al mayor en dirección a la recamara.
Osomatsu pasó con suma tranquilidad una mano por su rostro para retirar algunas gotas, inevitablemente sonrió al imaginarse a otros de sus hermanos burlándose y diciéndole lo poco sutil que era, pero simplemente perdía los estribos cuando se trataba de terceros tratando de arruinar su pacifica vida en compañía del resto de sextillizos, porque claro, para él Atsushi era el culpable de todo el drama que ahora se orquestaba con Karamatsu, afortunadamente el hermano mayor estaba para salvar el día.
El par de hermanos permanecieron el resto del día sin dirigirse la palabra.
A la mañana siguiente Karamatsu se levantó y alisto para salir, continuando con la dinámica del día anterior se mantuvo ignorando por completo a su hermano, quien no parecía tener tampoco interés en hablarle.
El segundo salió de casa en dirección a su nuevo trabajo, esta vez utilizando su usual traje azul cielo; en el camino se fue dibujando una sonrisa conforme pensaba en lo emocionante de una nueva experiencia.
- ¡Karamatsu! – gritó Akemi sin reparo en cuanto le vio cruzar la puerta, atrayendo la atención de las personas que pasaban – Llegas a tiempo, sé que dije que iniciarías con cosas sencillas, pero justo ahora me hace falta un modelo y estoy en apuros, así que anda, debes cambiarte cuanto antes – indicó mientras le tomaba de la muñeca y sin esperar respuesta le llevo casi corriendo hasta un vestidor.
Karamatsu no tardo en cambiarse, emocionado y ligeramente nervioso se observó en un espejo de cuerpo completo, camisa blanca, pantalón y chaleco gris, corbata azul, así como guantes, zapatos y gabardina en color negro; aquella combinación no era tan brillante como lo que acostumbraba usar pero igual le gustaba.
- Te ves bien – Akemi entró de repente, le observo detenidamente – ¡Andando! – nuevamente le tomo de la mano para llevarle al estudio.
El sextillizo intento diversas poses, aquellas que usaba comúnmente y que otros referían ser exageradas, pero él sabía que un conocedor como Akemi lo sabría apreciar.
Por su parte, el rubio le observaba con cierta confusión, sabía que el chico que tenía enfrente contaba con el potencial para el modelaje, pero sus actuales acciones eran poco naturales.
- Veo que ya iniciaron – repentinamente la voz de Atsushi se dejó escuchar – lamento la demora – se excusó al acercarse al fotógrafo y saludar con un gesto a su amigo.
Akemi sonrió ampliamente – llegas a tiempo, en la mesa hay varios objetos, elige uno para que tu amigo use en otra pose – se inclinó un poco antes de volver a hablar – y dile algunas palabras de apoyo, creo que está nervioso - Atsushi asintió y fue hacia la mesa para acatar la orden.
Karamatsu solo observaba a los otros dos interactuar, sin alcanzar a escuchar bien su conversación, miró a su amigo cerca de una mesa y luego aproximándose con una rosa roja en mano.
- Lo estás haciendo muy bien Karamatsu – aseguró Atsushi al entregarle la flor – solo relájate y se tú mismo – indicó antes de alejarse.
Akemi aprovecho para comenzar a tomar unas fotos, notando al instante que Karamatsu parecía haber olvidado por completo la sesión ya que miraba con gran interés la rosa mientras la acercaba a su nariz e inhalaba suavemente. Tras diversas tomas, el rubio termino por elegir aquella en la que su modelo veía hacia la cámara con un semblante relajado y un ligero sonrojo en sus mejillas.
Cuando la sesión termino, Akemi salió apresurado para enviar cuanto antes el trabajo, dejando solos al par de amigos.
Karamatsu se acercó apresurado a Atsushi para conversar, pero en cuanto estuvieron frente a frente regresó el recuerdo del día anterior en el carro, aquel momento en que pensó en besarle y que le provocaba un hormigueo en el cuerpo, dejándole incapaz de articular siquiera una silaba y haciéndole mirar a otro lado.
Atsushi por su parte le dedico una sonrisa – Buen trabajo el de hoy, en lo que regresa Akemi iré por algo de beber, ¿Quieres un jugo o café? – Cuando Karamatsu negó suavemente con la cabeza él asintió – bien, entonces no tardo.
En cuanto salió del lugar Karamatsu mantuvo las manos a la altura del pecho, aun sosteniendo la rosa, debía concentrarse y no actuar o pensar en cosas raras, tenía que tratar a Atsushi como siempre para no incomodarlo. Tras pensar en aquello suspiro, haría lo necesario para mantener su amistad.
Mientras tanto, en uno de los pasillos, Atsushi se mantenía recargado en la pared y mirando hacia el techo, la idea de besar a Karamatsu pasó por su mente en un instante, pero debía recordarse que aquel chico era su amigo y si intentaba algo extraño podría asustarle, debía ir lento, pero la idea parecía imposible de tan solo pensar en que tanto deseaba estar con el Matsuno.
Pese a compartir un mismo sentir, el par de amigos tenía mucho que dejar en claro, principalmente con sus propios sentimientos.
