Ichimatsu deslizó con fiereza la puerta de su casa, notablemente agotado y respirando de forma agitada, miró de inmediato los zapatos a la entrada, distinguiendo que solo uno de los hermanos estaba presente, sin tiempo a perder se retiró los propios y entró casi corriendo a revisar cada habitación.
Karamatsu se hallaba en la recamara, sentado cómodamente en el sofá afinaba su preciada guitarra. Dio un salto y abrazó el instrumento cuando alguien entró de golpe. Se limitó a ver con preocupación al cuarto hermano.
- ¡Tú! – gritó Ichimatsu en cuanto cruzaron miradas, avanzando con grandes zancadas se posicionó de inmediato frente al mayor.
- ¡Espera, espera, no hice nada! – se defendió de inmediato al pararse sobre el sofá y mantener lo más alejada posible la guitarra de una potencial agresión por parte del otro.
- ¡Claro que lo has hecho! ¡Maldito, ¿Por qué tenías que traerlo de vuelta?! – gritaba fuera de sí sujetando su cabello y negando con desesperación.
Karamatsu se limitó a observarlo, sin comprender lo que ocurría dejó que el menor siguiera desahogándose mientras sutilmente escondía la guitarra en el armario, prefería arriesgar su integridad física y no su preciado instrumento.
Tras unos minutos la histeria del cuarto hermano terminó, siendo remplazado por un aura depresiva que lo envolvía por completo mientras murmuraba algunas maldiciones y se mantenía sentado en el suelo y abrazando sus piernas.
El mayor estaba sentado nuevamente en el sofá, con una mano en la barbilla meditaba cual podría ser la inconformidad de su hermanito – Oh, ya se, ¿Es por las sardinas secas? – Recordó con una sonrisa triunfante – ese fue Osomatsu, pero si tanto necesitas el alimento para tus friends, con gusto puedo comprar algunos paquetes – ofreció seguro de que su idea lo calmaría.
Ichimatsu chasqueo la lengua en respuesta, tan solo recordar la razón de su enojo le hacía querer golpear al segundo, sin embargo, logró mantenerse sereno, después de todo aquel asunto no debía ir más allá - ¿De dónde conoces a Yanagida?
La repentina pregunta borro toda sonrisa del segundo, quien se limitó a apartar la vista sin saber cómo responder.
- Te hice una pregunta – reiteró Ichi con tono hostil pero sin atreverse tampoco a mirarlo.
- Es conocido de Atsushi – a pesar de no querer revelar como lo conocía realmente, lo dicho no contaba como una mentira, por lo que esperaba fuese suficiente para su hermano.
- ¿Es así?
- ¿Ocurrió algo?
Ichimatsu fue el que dudo ahora de responder, recordando que cuando aquel castaño le reconoció y él recordó de quien se trataba palideció quedándose mudo. Por su parte, Yanagida simplemente le sonrió al confirmar su sospecha "Y pensar que te halle por seguir a Karamatsu, que fortuna" Recordó claramente lo dicho por su antiguo amigo de la escuela, aquel con quien solía pasar cada rato libre entre clases pero a quien decidió no ver más tras la graduación. En ese instante que lo volvió a ver solamente atino a gritarle que cuidara del gato antes de salir corriendo.
- ¿Ichimatsu? – Kara seguía llamándole pero aparentemente el otro no estaba prestándole atención. La situación le preocupaba, ¿Yanagida le habría hecho algo a Ichi? Tan solo de imaginarlo le hacía hervir la sangre.
El cuarto hermano de tan solo recordar lo ocurrido le provocaba querer golpear su cabeza contra la pared, o mejor aún, golpear al mayor por estar relativamente involucrado. Cuando se giró a observar al culpable pudo notar la extraña mueca que mantenía Karamatsu, una que parecía mostrar toda la intención de lastimar a alguien, expresión que le provocó un ligero escalofrió – Da igual – refirió mientras se levantaba – cuando lo veas, solo dile que el gato no tiene sus vacunas, no tenía aun el dinero para ello –explicó mientras se encaminaba a la salida, seguido por la curiosa mirada del otro – y más te vale no decirle nada sobre mi si lo vuelves a ver.
Karamatsu estaba por protestar, queriendo comprender de que gato hablaba y como se había topado con Yanagida, principalmente lo último es lo que más le intrigaba, deseando saber si el castaño le habría dicho algo específico, pero a la vez, no quería profundizar en el tema y descubrir que su hermano pudiese estar al tanto de sus actividades.
- Ah, y no se te ocurra contarle de esto a nadie o me asegurare de asesinarte – advirtió con su expresión más terrorífica antes de abandonar el cuarto.
El mayor solamente suspiro, claramente no podría indagar más con Ichimatsu, por lo que solo tenía una opción.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Karamatsu estaba en un salón vacío revisando unas notas sobre las pasarelas cuando la puerta al ser abierta interrumpió su concentración. Le fue inevitable fruncir el ceño al ver de quien se trataba.
- Al fin te encuentro Matsuno – el castaño expresó con dicha mientras entraba para tomar lugar en el asiento frente al sextillizo - ¿Cómo van tus estudios? ¿Te has acostumbrado al ambiente? – cuestionaba con gran interés y una amplia sonrisa.
- ¿Qué es lo que quieres? – Karamatsu no oculto la molestia que le causaba interactuar con él.
- ¿Estás enojado? Solo quiero saber cómo te ha ido, para eso son los compañeros de trabajo después de todo.
- Si tanto te importara eso no me fastidiarías como si estuviéramos en la escuela – cerró de golpe el cuaderno y se cruzó de brazos, al parecer por fin tendría la enfrenta necesaria con aquel sujeto; si bien el plan inicial era ignorarlo hasta que se aburriera, el hecho de saber que estuvo en contacto con Ichimatsu cambiaba la situación, una cosa era que lo molestaran a él y otra muy diferente que se metieran con sus hermanos.
- ¿Sigues molesto por eso? Bien, me disculpo por ello, solo eran bromas, prometo comportarme ¿De acuerdo? – En respuesta el Matsuno enarco una ceja escéptico – vamos, ¿Qué debo hacer para que confíes en mí?
- Si lo dices en serio, podrías comenzar por explicar que ocurrió con Ichimatsu el día de ayer – si bien aún no confiaba en el otro, aprovecharía la oportunidad para descubrir lo que Ichi no le conto y saber que tanto le podría haber informado.
Yanagida no borro la sonrisa - ¿Te dijo que nos encontramos? No era la forma en que pensaba verlo otra vez, es decir, un callejón no parece nada adecuado, aunque debo decir que lo más interesante fue esa mirada suplicante y el pequeño cuerpo temblando entre mis brazos.
El castaño no tuvo tiempo ni de parpadear o intentar comprender lo ocurrido cuando Karamatsu ya se había abalanzado a sujetarle por la ropa para obligarlo a levantarse y mantenerlo contra la pared más cercana – Si te atreviste a lastimarlo, te juro que te arrepentirás – amenazó con tono gélido y el ceño fruncido.
Yanagida sonrió nervioso por el repentino cambio del Matsuno – Hey, cálmate, yo me ofrecí a cuidarlo después de todo, no sería capaz de lastimar a un pequeño gato, además, Ichimatsu seguramente estaría decepcionado de no hacer un buen trabajo.
Karamatsu relajó su semblante ante la palabra gato, recordando que su hermano habría mencionado algo similar – será mejor que te expliques apropiadamente – advirtió soltándole con lentitud.
- Vi a Ichimatsu en un callejón cuidando un tembloroso gatito, así que decidí ayudar y adoptarlo. ¿Te tomas en serio la protección de animales, eh?
Karamatsu pasó una mano por su rostro con frustración, debía aprender a no tomar conclusiones apresuradas.
- Bien, ya que te explique lo que querías, ¿Podrías hacerme un favor?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Atsushi andaba por los pasillos con paso apresurado; en los últimos días no había visto a Karamatsu, primero por cuestiones de trabajo e incompatibilidad en sus horarios y segundo, porque Akemi no le llamó para asistir en alguna escena con el Matsuno; debido a dicha preocupación se aventuró a comunicarse con el rubio solo para enterarse de la jugarreta que le hicieron al sextillizo, algo relacionado a un traje de conejo. Atsushi no pidió más detalles, dispuesto a hablarlo directamente con su amigo e imaginando la humillación que debió sentir por usar algún tipo de botarga infantil.
El chico de traje continuaba su andar mientras escribía en su teléfono, aguardaba recibir alguna pronta respuesta del sextillizo, pero por más que enviaba mensajes estos solo se marcaban como leídos y seguía sin obtener alguna replica.
- Karamatsu, ¿En dónde estás? – murmuró con verdadera preocupación. Cuando se alistaba para llamar directamente le distrajo el escuchar voces en la cercanía, curioso fue siguiendo el sonido hasta una habitación que tenía en la puerta el 2-A, dando por entendido que aquella era simplemente un aula. Atsushi no era alguien que se entrometiera en situaciones ajenas o gustara de involucrarse en chismes, pero una corazonada le incitaba a averiguar un poco más.
Sin darse el tiempo para pensarlo, terminó por acercar su oído a la puerta con el fin de escuchar mejor ya que quienes estuviesen dentro repentinamente habían bajado la voz.
- Vamos, no es tan complicado lo que pido.
- Eres bastante terco, te he dicho que no.
Atsushi no identificó al momento la primer voz, pero si la segunda como perteneciente a Karamatsu. ¿Con quién estaría su amigo y por qué sonaba molesto?
- Puedo hacerlo yo mismo – reiteró la primera persona.
- Como si te lo permitiera.
- Apuesto a que podré introducirlo y no lograrás detenerme.
Atsushi reconoció repentinamente el tono de Yanagida y no pudo evitar sentirse nervioso por lo escuchado ¡¿De que hablaban?!
- ¡Hey! ¿Q-que crees que haces? – La voz de Karamatsu se tornaba nerviosa - ¡Detente!
Atsushi no requirió escuchar más para abrir la puerta de golpe - ¡Karamatsu! – le llamó para hacerle saber que estaba para auxiliarle.
Al interior del salón, el Matsuno se hallaba en el suelo con Yanagida encima sosteniéndole por las muñecas.
Karamatsu nunca había visto tan furioso a su amigo, inclusive se mantuvo estático unos segundos pese a verle acercándose con ferocidad.
- ¡¿Cómo te atreves a tocarlo?! – increpó el trajeado sujetando a Yanagida por la ropa para separarlo del sextillizo, no podía permitir que nadie lastimara al Matsuno, después de todo, él le aseguro que lo protegería.
- ¡Atsushi, aguarda!- Karamatsu se apresuró a levantarse cuando notó la intención de su amigo por golpear al otro, si bien no simpatizaba aun con el castaño, comprendía bien que su carrera de modelo era importante y un posible ojo morado sería fatal. Alcanzó a sostener por el brazo a Atsushi.
- ¡Suéltame Karamatsu! Le enseñare a respetarte – advirtió furioso, intentando zafar el agarre de su amigo y a la par sujetando fuertemente por el cuello de la ropa al castaño.
- Oh, vamos ¿Todo esto por un número de celular? – Yanagida se quejaba manteniendo los brazos cruzados frente a su rostro para protegerse.
- ¿Número? – Atsushi se detuvo irremediablemente confundido, soltando a su víctima lentamente.
- Yanagida quería introducir su número en mi celular – aclaró el sextillizo mostrando el aparato de carcasa azul brillante.
- Vaya que tienes carácter – se quejó el castaño acomodando su ropa - ¿Por qué te involucras en lo que no te incumbe?
- Claro que me incumbe, se trata de Karamatsu – aseguró dando un paso al frente.
- Actúas muy sobreprotector ¿No crees? No recuerdo que fueras así con las otras modelos – refirió con una sonrisa ladina.
- ¿Otras? – murmuró Karamatsu con un extraño sentir.
- Ah, ¿No lo sabias? – Continuó el castaño – Atsushi es muy conocido por traerle a Akemi cada tanto "futuras promesas" siento decirte que no eres el primero a quien recomienda.
- Es suficiente Yanagida – advirtió Atsushi al presentir lo el otro intentaba insinuar.
- ¿Acaso te molesta la verdad? ¿O es por el rumor?
Atsushi dio un paso más ante lo que Yanagida colocó las manos al frente y retrocedió por instinto – Bien, bien, ya entiendo, me voy entonces. Retomaremos la conversación en otro momento – dirigió lo último a Karamatsu guiñándole un ojo antes de marcharse.
Un silencio incomodo se instaló en cuanto Yanagida se marchó.
- Eh, yo, lamento mi comportamiento – Atsushi se arriesgó a ser el primero en hablar, avergonzado de sus acciones pero aliviado de solo haber malinterpretado l situación.
- No te preocupes, gracias por ayudarme – respondió Karamatsu mirando a otro lado, por alguna extraña razón le dolía el pecho al querer mirarlo de frente.
- Sobre lo que dijo Yanagida, de un rumor – pasó una mano por su cuello, ligeramente nervioso, algo inusual en su persona.
- No tienes que decirme – respondió apenas mirándole.
- Quiero aclararlo, igual lo podrías escuchar después y no quiero que pienses mal de mí – Kara solamente asintió para asegurar que le escuchaba – es verdad que he recomendado a otras personas como modelos, aunque no todas continuaron en esto, pero el hecho de presentar a varias chicas hizo que comenzara a correrse el rumor de que yo solamente traía a… bueno – se detuvo repentinamente, inseguro de continuar.
- ¿Novias? – dedujo el sextillizo en voz baja.
- Algo así – admitió el trajeado – Pero no es más que eso, solo rumores – aclaró de inmediato, temeroso de que su amigo tuviese una idea equivocada de su personalidad.
- E-está bien, realmente no tienes que explicarte, no dudo que las beautiful girls te persigan por doquier – admitió sintiendo un ligero calor en el rostro – ¡Oh, ya es tarde! Debo irme – explicó mirando su muñeca vacía en un claro intento de excusa.
Atsushi se adelantó a detenerlo por el brazo derecho – Aguarda… - le pidió suavemente. Si bien la idea era ir poco a poco con Karamatsu, la reciente confusión le hizo notar lo mucho que deseaba protegerlo y estar a su lado, por lo que, a pesar de que su razonamiento le gritaba no hacerlo y su corazón parecía desbocarse en cualquier segundo, terminó por decidirse a tomar el riesgo – Me gustas.
Karamatsu le miró atónito y con el rostro completamente rojo. ¿Acaso estaba soñando?
- Entiendes a lo que me refiero ¿Verdad? – Atsushi colocó su mano en la mejilla del sextillizo, rozando con su pulgar cerca de los labios y trayendo a la memoria de ambos lo ocurrido en el auto – Karamatsu, realmente me enamore de ti, y sé que es una locura confesarlo tan de repente, pero, ya no podía guardarlo.
El corazón del Matsuno latía descontroladamente ¡Atsushi le quería! Por primera vez en su vida tenía un sentimiento correspondido y aquello le hacía sentir en las nubes – También me gustas – terminó por admitir lo que sabía desde el primer momento, siendo quien terminaría por acortar la distancia.
Atsushi se sorprendió ante la audacia del otro, pero claramente gustoso correspondió lo que esperaba, fuese el primero de muchos besos más.
XXXXXXXXXX
Dos capítulos seguidos es un milagro!
Esto iba a terminar de otro modo, pero bueno, es 14 de febrero y esto me parecía más apropiado… aunque el día este por terminarse XD
Igual feliz día, la loca escritora los quiere mucho por leer 3
