Karamatsu no podría encontrarse más feliz y lleno de dicha; el chico que le gustaba se habría confesado de la nada, aunque de aquello apenas llevaran un mes era como si tuviese una eternidad en la relación por lo cómodo que se sentía en compañía del otro. Su participación en las sesiones fotográficas aumentó repentinamente, acorde a su jefe, resplandecía como nunca. Yanagida dejo por completo de molestarlo, buscando contrariamente agradarle en un intento de obtener un poco de información sobre Ichimatsu. La interacción con su familia habría disminuido notablemente, pero extrañamente no le causaba tristeza alguna.
Por su parte, los hermanos habrían notado un claro distanciamiento, Kara tenia cada vez menos tiempo para pasar con ellos o sencillamente prefería no acompañarles en sus juergas. Tal situación los molestaba o entristecía, pero ninguno se atrevía a reclamarle.
Osomatsu era quien más había notado el cambio de su hermano, pese a que el resto lo etiquetara como un vago e idiota, el primogénito era más astuto de lo que aparentaba. Se percató de que Karamatsu ahora acostumbraba ir al trabajo siempre con una mochila donde supuestamente portaba su uniforme, pero en una oportunidad Osomatsu descubrió al interior de la misma ropa bastante elegante. En otra ocasión pudo ver por causalidad cuando Kara le entregaba a su madre una buena cantidad de dinero, contrario a lo que solía decir de no ganar mucho en su trabajo.
- ¿Karamatsu nii san? – le llamó Totty al ingresar a la recamara, topándose solamente con Osomatsu recostado en el sofá leyendo un manga.
- No esta – respondió el mayor sin apartar la vista de su lectura.
- ¿Salió? – Se quejó con un puchero infantil – quería que me acompañara a la plaza, hay una nueva tienda de ropa que quiero ver – explicó cruzándose de brazos, notoriamente enojado.
- Lástima – respondió el otro con simpleza mientras pasaba una página.
- Osomatsu nii san… - le llamó con dulzura.
- No – respondió de inmediato al adivinar sus intenciones.
- ¡Agh, no importa! Puedo ir yo solo – tras usar un tono indignado se retiró sin más dejando la puerta abierta.
Osomatsu cerró el libro y mantuvo la vista en el techo, Karamatsu había salido otro sábado sin decirle a nadie. No necesitaba ser un genio para adivinar con quien se vería, lo que solo confirmaba su teoría de que mantenía una relación con el niño rico a cambio de regalos y dinero. Como nini admiraba dicha táctica, pero como hermano mayor le molestaba de sobremanera.
Tomó lugar en el sofá mirando la salida – Quizá deba ir a buscar una mujer dispuesta a mantenerme – se dijo con tono esperanzado - ¿Pero quién querría a un tipo como yo? – finalizó recostándose nuevamente en el sillón con los brazos bajo la cabeza.
- No faltara alguna loca.
Osomatsu no se molestó en levantarse para ver a Choromatsu que, aparentemente, escuchó su breve monologo – Al menos seriamos un par de locos felices – admitió con burla.
El tercero ingresó hasta quedar de pie junto al sofá – Necesitamos hablar – aseguró con los brazos en la cintura.
- Si es sobre dinero, no tengo – admitió antes de girarse para darle la espalda.
- Eso no es novedad… ¿Has notado lo diferente que esta Karamatsu nii san? – cuestionó con ligera preocupación en la voz.
El mayor se mantuvo en silencio unos segundos - ¿Cómo qué?
- No sé exactamente, es como si de repente ya no existiéramos para él, no es que quiera su atención ni nada – corrigió de inmediato, avergonzado de admitir que quizá, extrañaba la convivencia con el segundo – el resto también lo ha notado un poco, es algo… diferente a lo usual.
Osomatsu suspiró, usualmente propondría seguir al segundo o interrogarlo a base de llaves por parte de Jyushimatsu para descubrir lo que ocurría, pero conociendo la respuesta, periferia no hacer nada.
- ¿Y bien? – insistió el tercero.
- No he notado nada.
- Mentiroso.
- No sé qué respuesta esperas pajamatsu – respondió con cierto fastidio.
- Bueno, creí que sería buena idea si hablabas con él.
Una ligera risa tomo por sorpresa a Choromatsu – Eso es gracioso y absurdo por igual – respondió al levantarse, siendo seguido por la vista de su hermano mientras rebuscaba una cajetilla de cigarros en su cajón para después avanzar hasta la ventana – por si no lo has notado Karamatsu y yo no hablamos mucho últimamente – le recordó mientras encendía un cigarro.
Choromatsu rascó su mejilla, aquello era algo que todos notaron pero nadie tenía el valor de intervenir, sin saber que más decir optó por retirarse del cuarto para dejar fumar en paz al mayor.
Osomatsu dio una calada a su cigarro antes de soltar una larga exhalación – Maldita sea… - murmuró con frustración. Por supuesto que deseaba hacer algo con respecto a Karamatsu, añoraba ir con su hermano a pescar o apostar, o simplemente fumar en silencio uno junto al otro; aunque Choromatsu era su compañero desde la niñez, Kara era más su igual, el otro hermano mayor con quien no parecía existir una diferencia de jerarquía, ahora no tenía nada de eso, parecían solamente dos extraños. Y todo era culpa del tal Atsushi.
El sextillizo mayor oprimió el cigarro entre sus dedos terminado por partirlo en dos – Bien, es hora de actuar – advirtió hacia la nada con una expresión segura en el rostro.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
El segundo sextillizo andaba con calma por el lugar, a pesar de ser sábado le habrían llamado para una sesión repentina, por fortuna no llevó más tiempo del estimado por lo que ahora podría disfrutar de una tarde tranquila en casa, aunque hubiese deseado pasar el rato con su novio, Atsushi estaba ocupado con el trabajo. Miró nuevamente la ropa que portaba, lamentando no poder mostrársela al trajeado. Su atuendo de aquella ocasión consistía en un pantalón y camiseta blanca, botines azules y chaqueta de mezclilla; la combinación le gustaba bastante pese a no llevar algo brillante.
-¡Karamatsu kun!
El nombrado frunció el ceño al escuchar el tono cantarín que se aproximaba por el pasillo, sin mucho ánimo se detuvo a esperar al castaño.
- ¿Hoy no saldrás corriendo? – se jactó Yanagida al estar a su lado y pasarle un brazo por los hombros.
- Igual no dejaras de molestarme- respondió con fastidio mientras deshacía el contacto. Yanagida habría pasado de ser un bromista a una especia de acosador, estaba en todos lados buscándole plática con mismo fin de siempre.
- ¿Podrías hacerme un favor pequeñito? - pidió el castaño juntando las manos en una clara suplica.
Karamatsu rodó los ojos, ahí estaba nuevamente buscando su objetivo – No hare nada que tenga que ver con Ichimatsu.
- Que malo – respondió con falso tono de dolor – solo quiero hacerle una pregunta sobre el gatito.
- Puedes consultar a un veterinario – indicó antes de comenzar su andar, sabiendo de antemano que el otro le seguiría insistentemente.
- No deberías ser tan frio conmigo, somos compañeros después de todo, además, lo único que quiero es un número para contactar a Ichi, con eso te dejare en paz – aseguró con una gran sonrisa.
El sextillizo suspiró, no importaba cuantas veces le negara la información o le explicara de frente que Ichi no quería saber nada de él, Yanagida sencillamente no se rendía.
- No me das otra opción – refirió el castaño ante el silencio – pero que quede claro que yo pretendía hacer esto de buena manera.
Karamatsu detuvo su andar al escucharlo, se giró para percatarse que el otro parecía buscar algo en su teléfono.
- No hay duda que son una linda pareja – indicó al girar el móvil y mostrarle la pantalla.
Karamatsu sintió su rostro enrojecer por completo al ver la fotografía donde Atsushi y él se estaban besando dentro de una aula vacía. Hizo ademan de querer arrebatarle el teléfono, pero el otro fue más rápido en apartarlo – Borra eso – advirtió con furia.
- Pero si es una imagen tan adorable – se jactó al guardar el celular al interior de su saco – Sabes, es bastante obvio que están escondiendo su relación del resto, por lo que sería una pena que otros lo descubran, ¿No crees?
El sextillizo colocó una mano en su frente, reprimiendo la primera idea de golpear al sujeto que tenía a poca distancia.
- Si de esto se enteran otros, supongo que aquel rumor de que Atsushi se acuesta con los modelos que recomienda parecería verdad.
Karamatsu se limitó a oprimir los puños ante la creciente furia que sentía; no se dejaría llevar por las provocaciones de aquel tipo, en especial a sabiendas que dicho rumor afectaría realmente a Atsushi y su propio trabajo.
- ¿Entonces? – Insistió Yanagida - ¿Te parece hacer un trato?
El Matsuno exhaló con fuerza para poder relajarse un poco – Esta bien, tu ganas… - admitió su derrota con un amargo sabor en la boca – le daré tu recado a Ichi, pero tendrás que borrar esa foto y no mencionárselo a nadie.
- Dile que se comunique conmigo – rebuscó en un bolsillo para después extenderle una tarjeta de presentación – en cuanto logre hablar con él prometo deshacerme de toda evidencia ¿Trato hecho? - estiró su diestra para cerrar el pacto.
- Una cosa más – habló Kara observando su mano – no puedes mencionarle a Ichi que soy modelo, hasta donde él sabe tu eres conocido de Atsushi y por casualidad nos topamos.
- ¿Le guardas secretos a tu familia? Eso no es bueno Karamatsu – declaró con ligera sorpresa en el tono de voz, pero al notar que el otro solo fruncía más el ceño ante su comentario, optó por no tentar más a la suerte – Bien, no diré nada de esto, en todo caso no sería relevante – cedió ante las peticiones del sextillizo.
Karamatsu no dijo más, sin complacer al castaño en el apretón de manos se dio la vuelta y apresuro el paso, dejando atrás la sonrisa arrogante de Yanagida.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
El segundo hermano anunció su llegada en cuanto cruzó la puerta, escuchó la respuesta de su madre desde la cocina solamente. Observó los zapatos a la entrada percatándose que solo tres hermanos estaban en el lugar. Se dirigió primero a la recamara para guardar lo que se habría vuelto su principal accesorio, una mochila negra de una sola correa que utilizaba cuando planeaba salir con Atsushi, así podía portar ropa más propia sin levantar las sospechas de la familia, desafortunadamente no lo necesitó ese día.
- Oh, estas aquí… - la voz cansina del cuarto hermano se escuchó en el marco, atrayendo la atención del segundo.
- Ichimatsu – le nombró con sorpresa y ligero nerviosismo al recordar el recado que tenía. El menor le ignoro y siguió de largo, en dirección a un cajón donde guardaba juguetes para sus amigos felinos. Al notar que ese era indicio de que su hermano se alistaba para salir, se animó a hablar – Ichi, tengo algo que decirte – inició dubitativo, al notar que el otro ni siquiera se giraba a verle, continuó – me pidieron entregarte algo y, sé que dejaste en claro que no querías saber nada del tema, solo que él fue tan insistente ¡Y dijo algo sobre un gato! Pero también quiero que sepas que no estás obligado a nada – explicó apresurado.
El cuarto giró ante la última palabra - ¿Gato? – cuestionó intrigado.
Karamatsu suspiró, aparentemente eso es lo único que Ichi había escuchado; no deseaba explicar la situación nuevamente, pero sabía que debía cumplir con el recado o podría perjudicar a Atsushi, en ese instante se percató de algo importante, por primera vez estaba poniendo a otra persona por sobre sus hermanos. ¿Sería correcto hacerlo?
- Habla ya mierdamatsu, ¿Qué ocurre con un gato? – exigió el menor con una de sus usuales muecas.
El mayor le observó unos segundos, si colocaba en una balanza a Ichimatsu y Atsushi, era bastante obvio por quien se inclinaba – Yanagida quiere hablar contigo – fue la respuesta ofrecida mientras sacaba la tarjeta de presentación y se la entregaba.
Ichi sujetó el pequeño recuadro por inercia, leyendo con lentitud el nombre y número de quien enviaba la petición; el fuerte latido de su corazón le trajo de vuelta a la realidad - ¡Te advertí que…!
- Lo sé – interrumpió a su hermano – no me complace hacer esto, pero, es por una buena razón – finalizó antes de avanzar a la salida.
Ichimatsu no logró frenarle, tragó pesado al ver nuevamente la tarjeta.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- Buen día ¿En qué puedo ayudarle? – cuestionó un hombre tras un escritorio a mitad de una recepción a un joven de polera roja.
- Hola, vengo a ver a alguien – respondió Osomatsu con tranquilidad, felicitándose por haber obtenido hace un tiempo cierta información de parte de Todomatsu – Un tal Atsushi – aclaró con una expresión confiada.
Era hora de aclarar ciertas cosas.
XXXXXXXXXX
Gracias por leer n_n
