- Osomatsu nii san, ¿Que ocurre exactamente? – Choromatsu rompió el incómodo silencio que se habría formado cuando dieron a notar su presencia.

El nombrado ignoró la pregunta y regresó la atención al invitado no deseado – Lárgate ahora mismo – advirtió de forma hostil.

- No me iré hasta ver a Karamatsu – Atsushi no se dejó amedrentar, importándole poco los testigos y cuanto hubiesen escuchado. La ira contra el hermano mayor no le permitía pensar con claridad – No puedes impedirlo.

Lo escuchado rebasó la poca tolerancia que le quedaba al primer sextillizo, quien no dudo en soltar un golpe directo a la mejilla del joven empresario, el mismo lado donde ya residía una gasa.

Atsushi retrocedió un paso ante la agresión, pero no tardó en reponerse para chocar su puño contra la mandíbula del nini.

La confrontación fue inevitable y los presentes tardaron unos segundos en reaccionar para intentar separarlos.

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Karamatsu se removió incomodo en el futón, la voces en el piso inferior interrumpían su intento de descanso, aunque bien sabía que eso era una excusa, después de todo era su propia mente la que le impedía relajarse. Sentía náuseas cada que recordaba el incidente del club y el sentimiento de culpa se incrementaba al sentirse tan ingenuo por brindarle una segunda oportunidad a ese amigo.

El ruido de abajo parecía ir en aumento, sin ánimos de siquiera cambiarse el pijama no tuvo más opción que levantarse para ir a investigar. Comenzando a bajar los escalones solo veía de espaldas a sus padres y a Totty, se detuvo a mitad de la escalera para intentar descifrar la razón del alboroto, pero los integrantes de la familia agolpados en la entrada dificultaban la tarea.

- ¡Karamatsu nii san! – Todomatsu se habría girado en cuanto sintió su presencia; se acercó rápidamente para tomarle del brazo y obligarle a bajar el tramo restante - ¡Debes detenerlos! – ordenó mientras le empujaba al exterior.

El hermano mayor avanzó confundido entre sus padres para toparse con la insólita escena, en el suelo Osomatsu y Atsushi peleaban acaloradamente alternando la posición de quien dominaba, la sangre y las heridas en sus rostros eran muy notorios, a los lados Jyushi y Choro se veían indecisos de intentar intervenir, a pocos pasos logró distinguir a Yanagida hincado junto a Ichi quien sentado en el suelo, aparentemente, intentaba frenar el sangrado de su nariz.

- ¡¿Qué demonios hacen?!

La imponente voz de Karamatsu logró el objetivo de detener la lucha, a la par provocó un sobresalto en todos los menores que por el tono determinaron lo furioso que se encontraba su hermano.

Atsushi y Osomatsu se levantaron de inmediato.

- Kara, puedo explicarlo – el de traje intentó hablarle en cuanto le vio acercarse, sin embargo, el sextillizo pasó de largo a los dos responsables para ir directo donde el cuarto hermano.

- ¿Qué ocurrió? – se hincó al frente del menor.

- Me acerqué de más – respondió el de morado sin atreverse a mirarlo y sin intención de provocarlo como acostumbraba; sostenía contra su nariz un pañuelo blanco.

- Karamatsu – el hermano mayor le llamó, con tanto por decir que su mente era un caos, pero al final no se atrevió a pronunciar nada.

El nombrado frunció el ceño más de lo usual, si ya sentía un gran malestar emocional, aquel suceso solo sumaba uno físico con un creciente dolor de cabeza.

- Es mejor entrar – habló la matriarca con calma – Tienen mucho que explicar – se dirigió al primogénito y a los invitados. Los padres entraron seguidos de Todomatsu.

Choromatsu se acercó al de rojo cuando notó que este miraba nuevamente al de traje – vamos Osomatsu nii san – le indicó con tono firme para después colocar una mano en su espalda y guiarle al interior – Jyushimatsu, acompaña a Ichi – fue la indicación del tercero antes de cruzar la puerta.

El de gran sonrisa se acercó a su hermano mayor para tomarle del brazo y ayudarle a levantarse.

De los tres que quedaron en el patio, solo el castaño parecía incomodo con el ambiente.

- ¿Me dejaras explicarte? – cuestionó Atsushi, dolido por haber sido ignorado anteriormente.

Karamatsu estaba de pie con los brazos cruzados y la mirada en el suelo, sentía pena por ver a su novio con tantas heridas, pero a la vez, no hallaba el valor para verle de frente – Yo... – detuvo su discurso, inseguro de que decir.

- Mejor entremos – intervino Yanagida al colocar una mano en el hombro de Atsushi – así le darás tiempo a Karamatsu de cambiarse.

Ante lo dicho el sextillizo pasó rápidamente la mirada por su cuerpo, había olvidado por completo que tenía aun el pijama puesto, su rostro enrojeció de golpe.

- Está bien – cedió el de traje con un suspiro. Ambos entraron a la casa de los Matsuno sin decir más.

Karamatsu no tuvo más opción que ingresar tras los demás, al ver que la mayoría estaba cerca de la sala de estar se apresuró a subir las escaleras sin intención de hacer notar su presencia. No tardó mucho en recoger el futón y alistarse con su usual overol azul, sin embargo, en lugar de salir se mantuvo de pie a mitad de la habitación con la mirada en el suelo.

-¿Karamatsu nii san? – La voz del tercer hermano hizo saltar al nombrado - ¿Estas bien?

- Eh, sí, claro, todo bien – respondió con una sonrisa forzada.

El tercer hermano suspiró antes de cruzarse de brazos, el mayor ni siquiera parecía tener la energía de fingir un mejor estado – siendo así, quieren verte ahora.

- ¿Quién?

- Papá y mamá – respondió antes de esquivar la mirada – es sobre, bueno, ya sabes, tú y Atsushi.

El mayor tuvo al instante un escalofrió recorriéndole la espalda - ¿D-de qué hablas? – intentó cuestionar con el tono más seguro posible.

- Ya sabemos de su relación, él lo mencionó – aclaró aun sin atreverse a mirarlo.

El de azul no pudo responder, era como si le arrojaran un balde de agua fría, no podía mover ni un musculo y sentía su cuerpo temblar ligeramente. ¿Por qué Atsushi lo confesó? ¿Era esa la razón de su pelea con Osomatsu? ¿Qué pensarían sus padres y el resto de hermanos? ¿Y si su familia se oponía? ¿Qué haría si debía elegir entre ellos y Atsushi? El miedo y la inseguridad le invadieron por completo.

Ante el profundo silencio Choromatsu dirigió su atención al otro, la expresión de su hermano denotaba una gran aflicción – Nii san – le llamó con suavidad – puedo decirles que te sientes mal, si eso quieres – sugirió con suavidad, rascando su mejilla, indeciso de que hacer.

Karamatsu colocó una mano sobre sus ojos, inhalando profundamente – no, está bien – respondió al final con un suspiro. Considerando sus opciones, era mejor afrontarlo todo lo antes posible, solo rogaba porque Atsushi no mencionara nada del modelaje.

- Si te hace sentir mejor – el de verde atrajo su atención cuando el otro pasaba cerca – no fue una gran sorpresa para algunos de nosotros, tú y Atsushi parecían muy unidos últimamente – confesó ligeramente avergonzado, al menos las intenciones del trajeado parecían muy obvias desde el paseo en el onsen. Kara no respondió, pero ante el obvio sonrojo Choro optó por no decirle más.

El segundo se encaminaba a la sala cuando unas voces en la cocina llamaron su atención, al asomarse con discreción alcanzó a ver que Ichimatsu se hallaba en compañía de Yanagida, el castaño parecía revisar la herida del otro, demasiado cerca a su parecer, cuando estaba por intervenir en aquel escenario una mano en su hombro le detuvo - ¿Totty?

- ¿Es cierto? ¿Sales con Atsushi? – cuestionó con claro enfado.

- Ahora no Todomatsu – respondió colocando una mano en su frente, presintiendo que el dolor de cabeza aumentaría si intentaba dialogar con el menor. Ignorando al más joven pasó de largo hasta la sala, inhaló profundamente antes de deslizar el shoji. Cuatro pares de ojos se clavaron al instante en su persona.

- Siéntate Karamatsu – indicó Matsuyo manteniendo una pose recta, sentada a un costado de su esposo.

Frente a los padres, Osomatsu y Atsushi estaban arrodillados a una distancia prudente uno del otro, como si el espacio entre ellos fuese destinado al recién llegado.

Karamatsu cerró la puerta y sin mirar a ninguno de los presentes avanzó hasta aquel lugar.

- Solo aguardábamos por ti hijo – la única mujer de la habitación hablaba con suavidad pero con tono firme – esperamos que ahora puedan aclararnos lo ocurrido.

Antes de que alguno de los sextillizos hablase, Atsushi se inclinó por completo en el suelo – lamento mucho mi comportamiento, fue inapropiado mi actuar.

El segundo nini miró con sorpresa a su novio, reprimiendo el impulso de querer consolarle.

- Espero que mi error de este día no mantenga una mala impresión y me permitan seguir frecuentando a Karamatsu – solicitó totalmente arrepentido.

- Sobre eso – tomó la palabra el patriarca – me gustaría que aclare su relación con él.

Karamatsu miró con nerviosismo al de traje, quien volvió a erguirse para observar con decisión a los padres – Soy su novio.

El rostro del segundo era tan rojo como el vestir del hermano mayor, por su parte, Osomatsu seguía sin decir nada y se mantenía con una expresión imperturbable.

- Soy consciente de que debí ser sincero desde un inicio con ustedes – Atsushi colocó una mano a la altura de su pecho – pero preferí darle prioridad a los sentimientos de Karamatsu y aguardar por el momento indicado.

- ¿Y gritarlo a los cuatro vientos frente a la puerta le pareció el mejor momento? – inquirió Matsuyo con un ligero tono de burla en la voz, ante lo que el de traje solo pudo bajar la mirada apenado.

Karamatsu no podía creer lo escuchado, conmovido por lo que su novio dijo y a la vez, sorprendido por conocer esa nueva faceta avergonzada. Lo presenciado le otorgó el valor necesario para hablar – Mamá, papá, lamento no haberles contado antes, pero es verdad que salgo con Atsushi – tragó pesado, su rostro no podría estar más rojo por lo que la confesión no sería un problema – él ha sido maravilloso conmigo y espero comprendan mi sentir, aun si se oponen yo no pretendo dejarlo – aseguró con las manos en puños sobre sus rodillas, su corazón latía muy aprisa y estaba listo para lo peor.

La risa por parte de los padres desconcertó a los tres jóvenes.

- ¿Oponerse? – La mujer colocó una mano en su boca para intentar disimular la gran sonrisa – querido, nadie dijo algo sobre oponerse, aunque no lo creas papá y yo somos bastantes comprensibles con estos temas.

El padre asintió a lo dicho por su esposa – es cuestión de números, teniendo seis hijos la probabilidad de que al menos uno fuese gay era alta, aunque admito que mi apuesta era a otro – meditó unos segundos – ¿Quizá sea más de uno? – cuestionó para sí mismo.

Matsuyo aclaró su garganta para distraer la atención de su marido, aquello seria tema de otro momento – El punto es, no tenemos problema alguno con su relación, Atsushi parece ser un chico muy educado, sin contar el incidente de hoy, claro está.

Atsushi y Karamatsu no pudieron evitar sonreír ante la aprobación de los padres, aquella era una de las principales preocupaciones del sextillizo y ahora todo temor sobre ello se desvanecía.

- Pues yo no estoy de acuerdo – Osomatsu por fin objetó después de su largo silencio – este tipo es un bastardo sin buenas intenciones. No permito esta relación.

- ¡Osomatsu! – Matsuyo le reprendió por el comentario, era inusual ver al mayor de sus hijos tan hostil con otra persona – No puedes decidir en la vida de tu hermano.

- No lo entienden, este imbécil intentó… -

- Suficiente Osomatsu – el de azul interrumpió – no permitiré que lo insultes.

- ¿Cómo puedes defenderlo? – Osomatsu se levantó y la acción fue imitada por su hermano menor.

- Porque es mi novio y a diferencia tuya no ha hecho nunca nada para lastimarme o hacerme sentir mal – aseguró Karamatsu logrando evitar que su voz se elevara y mostrando un puño en señal de amenaza.

- ¿Y qué me dices de ayer? ¿No estuvo por aprovecharse?

Karamatsu perdió su pose y el puño que antes levantaba ahora reposaba sobre su pecho - ¿Ayer? ¿Q-qué quieres decir? – cuestionó nervioso.

Atsushi se levantó y se mantuvo detrás del sextillizo - ¿Está todo bien Karamatsu? ¿Te ocurrió algo?

El nombrado se giró rápidamente y negó de forma repetida - ¡N-nada! ¡Cierto, tus heridas! – Sujetó la mano derecha de su novio y le guío ágilmente hacia la salida – estaré arriba curando a Atsushi – indicó antes desaparecer por el marco.

Los padres intercambiaron una expresión confusa, mientras Osomatsu meditaba lo ocurrido, si Atsushi no era responsable de lo ocurrido con Karamatsu ¿Quién lo era?

- Supongo que es todo de momento – menciono Matsuyo al levantarse, siendo seguida por su esposo – Choromatsu, ¿Podrías encargarte de tu hermano?

El tercer hermano apareció ligeramente desde el pasillo, detrás de él Jyushi y Totty se asomaban sin dejar de sonreír pese a haber sido atrapados espiando.

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En la recamara de los sextillizos la pareja se encontraba en el sofá uno frente al otro, el de azul terminaba de pasar un algodón por una de las mejillas, suspirando cada tanto al ver las heridas.

- Discúlpame – habló Atsushi con suavidad – solo venía a verte y termine en una pelea con tu hermano, además de que revele nuestra relación a tu familia, siento causarte tantos problemas – finalizó consternado.

Contrario a lo esperado Karamatsu sonrió enternecido – no creí que fueses capaz de perder el control – cuando notó que el otro estaba por alegar tomó nuevamente la palabra – pero no lo malinterpretes, no estoy enojado, solo me parece interesante conocer un nuevo lado tuyo – aceptó ruborizado.

Atsushi suspiró aliviado – Digo lo mismo, jamás imagine que podrías verte tan furioso.

El sextillizo cubrió su rostro con ambas manos – lamento que vieras eso, seguro que ahora te parezco un salvaje – la suave risa del otro le hizo descubrirse un poco.

- Me pareció genial.

- ¿Genial? – repitió con lentitud descubriéndose por completo, aunque él usaba tal adjetivo una y otra vez, nadie se lo había reafirmado. "Tú eres el genial" pensó con gran admiración.

- Karamatsu, ya que tenemos esta oportunidad de hablar a solas, yo quisiera preguntarte algo – cuando su novio asintió, prosiguió - ¿Qué ocurrió ayer?

El de azul bajó la mirada, habría esperado que Atsushi olvidara el tema, pero claramente no fue así. Tras un profundo suspiro el Matsuno terminó de guardar los artículos del botiquín para dejarlo a un costado del sofá – yo, tuve una pelea con Osomatsu ayer, él ya sospechaba sobre lo nuestro – pasó una mano por su cabello, nervioso de la parte que seguía en su relato – me topé con un conocido que me invito a tomar algo, yo sabía que tú estabas en el trabajo y no quise molestarte, por eso acepte acompañarlo. Únicamente quería una cerveza y dejar pasar un poco de tiempo, no sabía que él… - se detuvo para mirar al trajeado que le observaba expectante - solo fue una copa, pero debí prestar atención – de forma inconsciente se abrazó a la par que esquivaba la mirada.

- ¿Karamatsu? – Atsushi le llamó en voz baja mientras sentía que se le formaba un nudo en la garganta al notar que la mirada de su novio se volvía cristalina, pero el otro pareció no escucharle.

- Perdóname, no estaba pensando con claridad y creí que, que eras tú quien me tocaba – las lágrimas bajaban por sus mejillas y por más que pasaba sus manos el llanto no se detenía – pero no eras tú, no lo eras y solo me di cuenta hasta que me besó.

Atsushi sentía una fuerte opresión en su pecho ante lo escuchado mientras Karamatsu seguía disculpándose con voz entrecortada.

- Lo lamento, te juro q-que no pasó nada más, no debí confiarme, lo siento, de verdad lo siento.

La suplica del sextillizo solo se detuvo ante la suavidad de los labios ajenos sobre los propios.

- Tranquilo – habló Atsushi con gran dolor al separarse, manteniendo un suave agarre sobre el rostro del Matsuno – no tienes que disculparte, no ha sido tu culpa, tú eres extraordinario y sé que no me traicionarías nunca – aseguro con su mejor sonrisa antes de abrazarlo. Karamatsu correspondió el gesto y se aferró para continuar sollozando – solo dime, ¿Quién fue?

- El masajista del onsen, Kanaye – confesó el de azul ocultando su rostro en el hombro de su novio, aun avergonzado por tan solo repetir aquel nombre.

Atsushi abrazaba con fuerza a Karamatsu, intentando transmitirle seguridad y maldiciendo a quien lo habría manipulado.

Fuera de la habitación, Jyushimatsu se mantenía estático con su bate al hombro, la idea de invitar a su hermano y su novio a jugar béisbol se desvaneció por completo, no fue su intención escuchar la conversación, pero lo hizo y ahora sentía la necesidad de hacer algo. Se encaminó a la salida, sin avisar de su partida caminó sin su característica sonrisa.

- ¿Jyushimatsu?

El de amarillo miró a quien le llamaba, Osomatsu estaba en la banca de afuera con diversas gasas por el rostro y un cigarrillo en la mano.

- Nii san, ¿Qué debería hacer? Necesito hallar a alguien.

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Creo que ya me tarde con las actualizaciones, ¡Lo lamento! Prometo aplicarme más y responder debidamente los comentarios que hermosamente han dejado en cap anteriores, en cuanto tenga un chance dn_n

De momento, muchas gracias por leer n_n