Ichimatsu le entregó un vaso con agua a Yanagida que descansaba en una silla frente a la mesa, el nini tomo lugar justo al lado contrario, agradeciendo que nadie decidiera pasar a la cocina para interrumpirles.

- Espero no tengas problemas – habló repentinamente el castaño antes de tomar un sorbo de agua. Ichi ladeo la cabeza confundido, reacción que el otro considero adorable al comprarlo con un gato curioso – refiero a tu herida – señaló su propia nariz.

El sextillizo tocó la bandita que ahora tenía puesta - ¿Esto? ¿Por qué seria un problema?

- Seguramente te cuestionaran en el trabajo ¿No?

Ante lo escuchado Ichi se encogió en su lugar – Eh… n-no, yo no, trabajo – murmuró la última palabra.

- ¿No qué? – repitió el otro al no haberle escuchado.

El sextillizo rechisto por lo bajo – no tengo trabajo – repitió un poco más alto, sin atreverse a mirarlo.

- Oh, ya veo ¿Y te gustaría uno?

El de morado levantó rápidamente el rostro – Imposible, no se hacer nada – admitió por inercia antes de volver a bajar la mirada avergonzado.

- Vamos, deberías tenerte más fe, yo confió en ti.

El Matsuno suspiró derrotado – Tú debes tener en mente a mi yo del pasado, pero siento decirte que todo fue una mentira – confesó con un ligero dolor en el pecho, consciente de que revelar la verdad podría generar el rechazo inmediato del castaño – lo siento, pero la realidad es que soy un sujeto sombrío, aburrido y un nini, un fiasco para la sociedad – tragó pesado al finalizar. Consideró que contar aquello le evitaría la desilusión a largo plazo, pensando que era mejor ser despreciado cuanto antes y así evitar el sufrir.

Yanagida celebró internamente, por fin Ichimatsu le revelaba su verdadera personalidad – No tienes que disculparte ni explicar nada – aseguró confiado – me agrada quien eres y es admirable cuanto te esforzaste en la escuela para llevarte bien con nosotros. Lo único que lamento es no haberte inspirado mayor confianza para que te mostraras tal cual conmigo, de verdad lo siento – su expresión alegre disminuyo notablemente, apenas mostrando una mínima sonrisa.

El corazón del nini comenzó a latir descontroladamente - ¡N-no fue así! Siempre fuiste un gran amigo, el problema era yo, y… - frenó su discurso cuando tuvo sobre su mano la diestra del otro.

- Dejemos eso en el pasado ¿Te parece? Ahora me interesa solamente conocer más al Ichimatsu de ahora – reforzó suavemente el agarre, apreciando a detalle el rostro colorado del sextillizo.

- Espero no interrumpir.

La repentina voz provocó que Ichi deshiciera el contacto al instante.

Atsushi y Karamatsu estaban en el marco de la cocina. El de azul se hallaba con los brazos cruzados, y pese a las gafas oscuras, era notorio el semblante hostil.

- ¿Terminaron de charlar? – cuestionó Yanagida con un tono pícaro en la voz.

- ¿Y ustedes? – Regresó la pregunta sin relajar la expresión.

- Espero que no, porque realmente la estoy pasado bien – admitió el castaño al observar en dirección a Ichi para guiñarle un ojo.

El par de hermanos se sonrojaron, uno por cierta emoción aún desconocida y el otro por el coraje.

- Creo que ya es suficiente, seguramente tienes mucho trabajo – insistió Karamatsu.

Ichimatsu reaccionó ante lo escuchado colocándose de pie y golpeando con ambas manos la mesa - ¿Qué demonios pasa contigo? – Reclamo ante el obvio desplante contra Yanagida - ¿Ahora vas actuar como Osomatsu nii san?

Karamatsu dio un paso atrás conmocionado por la comparación - ¿Osomatsu? – repitió perdiendo por completo la pose.

- No tienes derecho a interferir con quien me relaciono – avanzó hasta Yanagida para tomarle del brazo, obligándole así a levantarse y seguirle fuera de la habitación.

- ¿Me estoy portando como Osomatsu? – se preguntó el Matsuno con horror.

Atsushi colocó sus manos sobre los hombros del otro – Tranquilo, solo debes darles más espacio – en respuesta solo obtuvo un largo suspiro – ha sido un día lleno de emociones ¿Qué te parece si te invito a comer?

Karamatsu no logró disimular una mueca de total alegría ante la propuesta, asintiendo de inmediato al mirarlo.

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- Osomatsu nii san – el quinto hermano llamó la atención del mayor que estaba sentado a su lado en una banca del parque - ¿Estás seguro de esto? – cuestionó balanceando su bate en la diestra.

- ¿Estas preocupado? – respondió mirando alrededor.

- No es eso, pero Karamatsu nii san se enojara porque usamos su teléfono sin permiso.

Osomatsu meditó la situación, en cuanto Jyushi le explicó lo escuchado en casa recordó de inmediato el nombre de Kanaye entre los contactos de Kara, solo requirió un simple mensaje para citar al responsable en nombre de su hermano; un plan sencillo pero efectivo a su parecer – Bueno, mientras Karamatsu no lo sepa estará bien – aseguró con una expresión confiada – además ¿Planeas dejar que ese sujeto se quede sin castigo?

El menor dejo de jugar con el bate para sostenerlo con firmeza – No – la concisa y fría respuesta fue suficiente para que Osomatsu sonriera con descaro.

- ¿Karamatsu?

La voz cerca de ellos les hizo mirar al pelirrojo que se apresuraba a su encuentro, quien termino deteniéndose a solo unos pasos.

- ¿En dónde está Karamatsu? – cuestionó el masajista al no identificar al chico que buscaba.

- ¿Sabes distinguirnos? – preguntó Osomatsu ligeramente sorprendido.

- Ya había visto a los seis juntos, pero aun así Karamatsu destaca, él es especial y no lo confundiría nunca ¿Por qué los envió en su lugar?

Osomatsu se colocó de pie – Vaya cinismo – declaró con tono gélido - ¿En serio pensaste que mi hermano querría verte después de lo que hiciste?

El masajista retrocedió un paso cuando el de amarillo se levantó para apuntarle con el bate.

- ¿Puedo golpearlo ya? - preguntó el menor conteniendo la ira.

- Ya entiendo – musitó Kanaye – tratan de interponerse en nuestra relación.

- ¿Relación? – pronunció Osomatsu confundido.

- Él quería venir y se lo impidieron ¿Cierto? – alegó el pelirrojo mostrando los puños.

El sextillizo mayor rechisto antes de responder – Deja e fingir, Karamatsu nos dijo lo ocurrido cuando fueron a beber.

- ¡Eso fue un malentendido! Por eso venía a hablar con él, sé que comprende lo que en verdad ocurrió y por eso me contacto de forma tan insistente.

Osomatsu frunció el ceño, aquel tipo parecía un loco asegurando cosas que no habían pasado, después de todo fue el Matsuno mayor quien mando un único y escueto mensaje – Solo te lo diré una vez, si intentas acercarte nuevamente a Karamatsu me encargare de que sea lo último que hagas – aseguró con un tono frio en la voz.

- ¡No puedes entrometerte en lo nuestro! – gritó el masajista al arrojarse contra el de polera roja.

El ataque por parte del pelirrojo fue frenado por el de amarillo quien, sin dudarlo, habría utilizado su bate para golpearlo con la punta del mismo en el estómago, obligándolo así a caer de rodillas ante el dolor.

- ¿Cómo se atreven? – murmuró desde el piso.

- Fuiste tú quien se atrevió a hacer llorar a mi hermano – Jyushimatsu pronuncio con lentitud y notorio enfado. Levantando su arma se alistaba para asestar otro golpe.

- ¡Alto ahí!

Jyushi se detuvo al ver un policía a lo lejos.

- Maldición – refunfuño el mayor antes de tomar el brazo de su hermanito para empezar a correr, dedicándole una última mirada de odio a quien se mantuvo agachado en el suelo.

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El resto del día fue pacifico para el segundo sextillizo, su madre no dejaba de alabar al buen prospecto que tenía ahora de novio, su padre y Choromatsu le trataban como siempre y el resto de hermanos simplemente habrían desaparecido en algún momento. Atsushi se habría marchado para alistar lo necesario, prometiendo regresar por él en al menos dos horas, por lo que ahora solo debía aguardar un poco más para la hora de su cita.

El segundo Matsuno revisó nuevamente su conjunto, pantalón y saco de un azul pálido, camiseta con corte en V del mismo color pero un tono ligeramente más vivo, cadena de oro y sus preciadas gafas oscuras, estas últimas para seguir ocultando el rojo que se mantenía en sus ojos por haber llorado. Rebuscó en el fondo de su cajón de ropa y con cuidado saco la caja negra que con letras doradas resaltaba:"Bleu de Chanel" una gran sonrisa se dibujó al instante de ver aquella loción, el primer regalo que Atsushi le habría dado poco después de conocerse y el cual utilizaba en muy contadas ocasiones. Tras rociar un poco en su cuello y guardar nuevamente el frasco inhaló profundamente.

- Veo que saldrás – la voz de Osomatsu en el marco sorprendió al segundo.

- Así es, saldré con Atsushi – respondió alegre de poder pronunciar aquello en voz alta.

- Entonces, realmente es algo serio lo de ustedes ¿No? – refirió el de rojo al ingresar a la habitación y tomar asiento en el sofá, observando cada movimiento de su hermano que terminaba de alistarse.

- Sí, lo es – confirmó sin duda – y te advierto que puedes decir lo que quieras pero no pienso terminar mi relación – se giró listo para encararle.

Osomatsu suspiró profundamente, tras la carrera para huir del policía sumado a todas las emociones del día no tenía energía para discutir – no diré nada, pero al menos asegúrate de aprender a cuidarte – solicitó mientras se recostaba, cubriendo sus ojos con un brazo.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó realmente confundido y sorprendido por la actitud pasiva del otro.

- No seas tan ingenuo y cuéntame cuando estés en problemas – pidió en voz baja.

Karamatsu se quedó de pie, incrédulo de lo presenciado, ¿Osomatsu estaba dando su aprobación? ¿Le dejaría en paz con Atsushi? ¿Estaría ebrio? Cual fuese la razón, no verlo a la defensiva disminuía también sus intenciones de pelear – Yo, me voy entonces – no recibió respuesta y se encamino a la salida, deteniéndose un paso antes de cruzar – por cierto ¿Has visto mi teléfono?

- No, debiste perderlo.

El menor no quiso indagar más, de igual modo en el celular solo tenía tres contactos importantes a quienes avisarles del extravió. Se marchó sin mayor contratiempo.

Por su parte, el primogénito se recostó de lado para poder sacar el móvil de carcasa azul, pudo ver algunos mensajes de parte de Kanaye cuestionándole al segundo por haber enviado a sus hermanos y exigiendo verle para hablar, rechisto molesto antes de apagar el aparato. Osomatsu estaba molesto por diversas razones, aun no confiaba por completo en Atsushi, pero ver a su hermano defenderlo frente a sus padres le hacía dudar de su capacidad para juzgar, aunado a ello se sentía culpable por lo ocurrido con el masajista, después de todo, si no hubiesen discutido el día anterior Karamatsu no habría salido sin rumbo para encontrar al pelirrojo. Comenzaba a comprender que lo hecho por simples celos de hermano terminaría rompiendo también la confianza con el segundo, lo único que deseaba era que si el menor estaba en problemas, al menos tuviese aun la seguridad de pedirle ayuda – Auch – se quejó al resentir su rostro punzar de dolor por las diversas heridas.

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Karamatsu miraba emocionado el departamento de su novio, cuando salió de casa Atsushi recién llegaba a recogerlo, pero grande fue su sorpresa cuando en lugar de ir a un restaurant terminaron en la vivienda del trajeado.

- Espero que la velada sea de tu agrado – refirió Atsushi al pararse cerca de la mesa que estaba alistada con algunos platillos, velas y flores rojas al centro.

El sextillizo enrojeció levemente al apreciar la escena, su novio portando impecablemente un traje gris, lucía completamente cautivador, pese a las banditas y gasas en su rostro.

La pareja se acomodó frente a frente y degustaron la comida en un ambiente cálido y tranquilo.

- Karamatsu – su novio le llamó con suavidad – he estado pensado en esto hace un tiempo y lo ocurrido recientemente me ha convencido – el sextillizo mantenía su atención sobre él – sé que no llevamos mucho saliendo, pero creo firmemente que no tendríamos problema alguno – revisó en el bolsillo de su saco y colocó un pequeño objeto sobre la mesa, lo acercó al otro en un movimiento.

- Atsushi... - pronunció incrédulo al tomar la llave ofrecida.

- Solo quiero asegurarme de que siempre tengas un lugar seguro a donde llegar, así sea por una disputa familiar, porque andas tarde por la calle o simplemente que busques estar a solas.

El Matsuno pegó el objeto contra su pecho, comprendiendo que todo lo dicho por su pareja era en relación a lo ocurrido con el masajista – Yo, no sé qué decir – confesó conmovido e indeciso, después de todo, en casa parecía que no tendría más problemas ante la aceptación de la mayoría.

- No debes responder ahora, aunque admito que sería muy feliz de convivir contigo diariamente, entiendo que quieras pensarlo, aun así, conserva por favor la llave, por cualquier emergencia – finalizó con una dulce expresión.

Karamatsu asintió imitando el gesto.

El par de chicos continuó su cita con una amena plática.

Cuando la noche comenzaba a caer, el sextillizo recién era dejado por su novio en la acera frente a su hogar. Karamatsu observó el auto alejándose mientras consideraba lo afortunado que era por haber conocido a Atsushi, ahora ni siquiera debía preocuparse por la reacción de su familia.

El Matsuno avanzó hasta la puerta y se detuvo al hallar un sobre amarillo en el suelo, no dudo en levantarlo al ver su nombre en una de las esquinas. Curioso, no pudo aguardar a entrar y terminó por revisar el contenido ahí mismo; sus manos comenzaron a temblar ligeramente ante cada fotografía vista, una tras otra enfocada a su persona, desde el onsen hasta instantes al azar en la calle, al final de aquel recopilado se hallaba la página de una revista en la cual él aparecía modelando, sobre la misma un texto rojo terminó acelerando su pulso: "Te estaré observando, así que cuídate"

El sextillizo miró en todas direcciones, como si el responsable fuese a aparecer en cualquier instante, al notarse completamente sólo se apresuró a guardar nuevamente las fotos y a ocultar el sobre entre su ropa, miró una última vez antes de entrar.

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Kanaye caminaba por las solitarias calles con denotada felicidad en el rostro, todo a causa de haber logrado entregar su mensaje al sextillizo, de ello tendría que agradecerle en algún momento al par de hermanos entrometidos que, sin saberlo, terminarían por guiarle a la casa de su interés romántico. Ahora solo debía ir poco a poco para lograr su cometido.

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Me estoy tardando en actualizar y lo siento u_u quisiera decir que no se repetirá, pero mejor lo dejamos así XD

Muchísimas gracias a quienes siguen leyendo estoy muy feliz de que continúen por aquí, de verdad muchas gracias por leer! 3